One Piece no me pertenece

Poco a poco abri los ojos. Me costo enfocar la vista y sentia un dolor agudo por todo el cuerpo. Cuando al fin pude volver a ver las cosas con claridad pude notar que estaba encadenado a una pared. Mis pies apenas llegaban al suelo.

Tambien note que estaba en una celda. No habia luz asi que estaba a oscuras. Mi cabeza daba vueltas y no lograba recordar como habia llegado aqui. Sali de aquel bar pero despues de eso... nada.

Delante de mi habia una puerta. Observe las sombras pasar de un ladro a otro. De repente oi un grito desgarrador. ¿Que habia sido eso?

Intente moverme sin resultado. Queria ayudar a esa persona. Senti una desesperacion muy grande, como si fuese yo el que hubiese gritado.

Paso un rato y la puerta se abrio. Por ella entro un hombre muy alto y corpulento. Llevaba una mascara de demonio. Era roja y los ojos eran de color amarillo y estaban inyectados de sangre. Pero eso no era lo mas chocante. Lo mas chocante era la gran sonrisa en la que enseñaba todos los dientes. Era la sonrisa mas macabra que habia visto; aunque solo fuese una mascara.

El hombre llevaba unos pantalones y una camisa blancas. Aunque lo que mas me llamo la atencion fue el delantal que llevaba. Estaba manchado de sangre y no habia zona que no estuviera manchada de rojo. Si la sangre no se hubiera secado habria pensado que el delantal era rojo.

Aquello me perturbo pero me mantuve neutro. Nos quedamos en silencio durante un rato.

-Roronoa Zoro-empezo a decir el hombre.

-21 años, su mayor sueño: convertirse en el mejor espadachin del mundo-dijo.

-Oi ,bastardo, dime como demonios sabes todo eso- dije perdiendo la paciencia.

El hombre me ignoro y me libero de las cadenas. Despues me cogio las manos y me las inmovilizo contra la espalda. Tenia una fuerza tremenda y estaba seguro de que si aplicaba un poco mas de fuerza mis brazos se partirian por la mitad.

Aprete los dientes aguantandome el dolor y deje que me guiara. Por ahora quiero ver que es este sitio.

-Ahora te llevare a mi jefe-dijo el hombre mientras saliamos de la celda.

Yo me mantuve en silencio y observe mi alrededor. Este sitio era horrible.

Las paredes estaban manchadas de sangre y habia muchas mas puertas. Pude oir unos debiles quejidos que salian de las diferentes celdas.

El pasillo era muy largo y oscuro. Mis ojos ya se habian acostumbrado a la oscuridad. Caminamos por un tiempo hasta que llegamos a una gran puerta de madera con runas doradas. Habia algo escrito en ella pero parecia un idioma diferente asi que no pude leerlo.

La puerta se abrio con un molesto chirrido. Entramos en lo que parecia un despacho. Habia un sillon negro que nos daba la espalda.

-Jefe ya lo he traido-dijo el hombre.

El sillon se dio la vuelta para mostrar un hombre muy palido. Tenia el pelo negro y desordenado. Sus ojos eran rojos y desprendian una frialdad inquietante.

-Muy bien, ya puedes retirarte-dijo.

Su voz, cuanto menos, resultaba escalofriante. Era muy rasposa y parecia sacada de una pelicula de terror.

Yo seguia con una cara neutra pero por dentro empezaba a ponerme nervioso.

-¿Que lugar es este?-pregunte directamente.

El hombre se levanto y se acerco a mi.

-Esto es tu peor pesadilla.