Disclaimer: los personajes le pertenecen a J.K. Rowling, yo solo uso sus personajes para divertirme. La historia es mía y pertenece al reto "En el filo de la oscuridad"

Capítulo 2

Harry y Sirius estaban sentados cómodamente en los sillones discutiendo como llevar a Sirius al ministerio sin ser visto ni oído, tenían pensando ir mañana directamente hasta la Señora Bones y que desde allí, Sirius tuviera su juicio justo. No se fiaban de los incompetentes del Ministerio y tampoco de la palabra de Fudge, ya que sabía que solo era una marioneta más en las manos de Lucius Malfoy.

Estaban discutiendo la mejor estrategia para llegar cuando una lechuza, que Harry identificó como Lynx posó en su regazo una carta. Harry sonriendo, sabiendo de quien era la cogió enseguida y la leyó:

Querido Harry:

Mis padres están de acuerdo a llevarme mañana al Callejón Diagón ya que tienen una ponencia en Londres y les viene de camino, pero solo podré quedarme hasta las 19:00 h, ya que a esa hora mis padres me estarán esperando en la esquina del bar de Tom. Tengo muchas ganas de verte y de que me cuentes todas esas novedades, por cierto, ¿cómo iremos al Ministerio? ¿Cómo lo vamos a hacer con Hocicos? Te espero mañana en el bar de Tom a las 08:00. Disculpa si es temprano, pero tengo que acomodarme a los horarios de mis padres.

Te quiere, tu amiga.

Hermione.

—Creo que cierta sonrisa que tienes tiene dueña ¿no? —dijo Sirius Black burlándose un poco de Harry.

—La tiene, estoy decidido en hacer este año a Hermione mi novia y mi prometida. —dijo Harry mientras con su varita mandaba la carta a su habitación.

—En ese aspecto eres igual que James, siempre decidido por la chica que quería. Tu padre se fijó ese mismo objetivo en su tercer año, aunque hasta el séptimo no lo consiguió. —dijo Sirius mientras recordaba sus años dorados en el Colegio.

—En ese sentido, yo tengo una ventaja, y es que ella es mi mejor amiga. —dijo Harry mientras bebía un poco de vino blanco.

Sirius estaba sorprendido por la nueva actitud de Harry, pero luego pensó que con todo lo que le había tocado vivir, es normal que hubiera madurado antes. Se sintió culpable por no haber estado allí con su ahijado en todos esos momentos, por eso, en cuanto fuera libre, sería un padrino ejemplar, alguien parecido a su padre. Le enseñaría todo lo que sabía e incluso más. Pero también, cuando quedara libre, iría a por la persona que le cambió la vida. La única que le enseñó que era el amor.

"Muy pronto, podremos estar juntos sin interferencias de nadie"

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A la mañana siguiente una sonriente Hermione se levantó muy temprano ya que tenía unas ganas intensas de estar con Harry a solas. El tercer año había sido horrible para ella, ya que una vez más, Harry había tomado partido en su pelea con Ron y lo había escogido a él. En el fondo lo entendía, ya que los dos eran chicos y ella una chica. Pero le dolía, y más cuando lo hizo por él, para que no sufriera, para que nada le pasara. Prefería mil veces que no le hablara antes de que él se hiciera daño.

Se puso sus vaqueros cortos y su camisa blanca, al ponérsela se dio cuenta de que debería comprarse más ropa, ya que la camisa se le pegaba demasiado al cuerpo, ciñéndose en el pecho, un pecho que estaba empezando a crecer demasiado deprisa. El año pasado apenas tenía una 85 B y ahora tenía una 90 C, si seguía a este ritmo de crecimiento, tendría que comprarse ropa interior en el colegio.

Hermione suspiró, tenía casi quince años, era un año más grande que Harry y que algunos de sus compañeros y eso se notaba en su cuerpo y sus anhelos. Su amor por Harry había florecido y ahora tenía algunos deseos por él, deseos que estaban en el fondo de su mente y de su corazón. Su madre le había dado la charla cuando había llegado del colegio cuando ella vio los nuevos sujetadores y gracias a esa charla sabía que lo que pasaba era normal, eran sus hormonas de adolescente.

Salió corriendo hacia el comedor en donde sus padres la esperaban para desayunar, con un salto llegó a su asiento y empezó a comer.

—Hermione, querida, espero que te portes bien, es una gran confianza la que te damos para ir sola al Callejón Diagón. —dijo su padre mientras cerraba el periódico.

—No te preocupes papá, iré con Harry, nada nos pasará, a lo sumo iremos a ver unas tiendas y comeremos algunos helados. —dijo Hermione con una sonrisa que derritió a su padre.

Hermione era su niña consentida, sabía que lo había pasado muy mal en el colegio cuando no tenía amigos y que ahora estuviera así de feliz lo llenaba de gozo y de felicidad.

—Solo se responsable y no te metas en lio, ¿vale cariño? —dijo su madre mientras le acariciaba el pelo.

Hermione sonrió y asintió con felicidad, amaba a sus padres y los echaba terriblemente de menos cuando estaba en el colegio, pero sabía que estando en el Colegio ellos podía dedicarse 100% a su carrera que estaba en auge. A su padre le habían propuesto ser profesor de la facultad de odontología y su madre estaba haciendo una gran investigación que le ocupaba mucho tiempo. Habían pasado todo el tiempo del verano juntos, disfrutando, ellos tres solos en vacaciones, ya que pronto ella se marcharía al colegio.

Después de desayunar salieron juntos hacia el coche que los llevaría a Londres, solo vivían a 45 minutos de allí así que el viaje no se hizo pesado. Una vez en Londres, sus padres aparcaron el coche y la acompañaron hacia el pub de Tom. Hermione iba delante, ya que tenía muchas ganas de ver a Harry, creía que estaría dentro de pub, pero estaba en la esquina, echado y cuando la vio, sonrió con fuerza y corrió adonde estaba ella.

Harry llevaba media hora en la esquina del pub de Tom, Sirius estaba en su forma de perro tapado con la capa de invisibilidad. Contaba los minutos para ver a Hermione, todo su cuerpo estaba anticipando el momento hasta que la vio, seguida de dos adultos que supuso que serían sus padres. No pudo controlarse y echó a correr hacia donde estaba ella mientras ella lo llamaba.

— ¡Harry! ¡Harry!

Esa voz, su voz, era tan melódica, como había echado de menos escuchar su nombre de sus labios. Pronto llegó a donde estaba ella y la abrazó con fuerza. Por fin estaba en donde debía de estar, en sus brazos, con él. Ahora se sentía tranquilo, completo.

—Me alegro tanto de verte Hermione, te he echado mucho de menos. —dijo Harry mientras la seguía abrazando y su corazón latía desbocado.

—Yo también te he echado de menos Harry. Pero mírate, estas genial, estás más alto y has ganado músculo. —dijo Hermione sonrojada al tenerlo tan cerca.

—Hermione, cariño, ¿te gustaría presentarnos antes de irnos? —preguntó su madre conmovida por la escena.

—Señor y Señora Granger, soy Lord Harry James Potter, el mejor amigo de su hija. —dijo Harry mientras presentaba sus respetos formalmente a los padres de Hermione.

Hermione abrió mucho los ojos. Harry era un Lord, sabía que al ser el último de una Noble Casa, eso pasaría algún día.

—Es un placer Señor Potter. —dijo el padre de Hermione un poco sorprendido.

—Llamadme Harry, el Señor Potter era mi padre. —dijo Harry con una sonrisa encantadora.

—Ha sido un placer conocerte Harry, por fin se cómo es el mejor amigo de mi hija, te menciona en todas sus cartas. —dijo la madre de Hermione. —Por desgracia tenemos que irnos, Harry, cuida de ella.

Harry asintió aunque no se despegó del lado de Hermione. Hermione abrazó a sus padres para despedirse mientras sentía la presencia de Harry a su lado.

—Hermione sé que tienes muchas preguntas pero vamos con retraso, he tenido un plan para salvar a Sirius y quiero que estés conmigo, a mi lado, apoyándome. —dijo Harry mientras miraba a Hermione fijamente a los ojos.

—Harry confió en ti con mi vida. ¿Cómo vamos a ir al Ministerio? —preguntó Hermione mientras lo tomaba de la mano.

—Con magia querida Hermione. —dijo Harry.

Sirius Black en la capa de invisibilidad había visto la escena y estaba conmovido por su ahijado, se notaba que quería mucho a Hermione. Ya estando los tres juntos, él cogió a los chicos por la espalda y los desapareció sin ser vistos a la puerta de invitados del Ministerio de Magia.

Hermione era la primera vez que se desaparecía y la había cogido por sorpresa. Tenía tantas preguntas, pero una mirada de Harry la hizo no preguntar. Era el momento de estar con Harry, de darle apoyo moral. Tenía que confiar en él.

Harry y Hermione se adentraron en el Ministerio, los dos dieron al guardia sus varitas para que las inspeccionaran antes de devolvérselas. Harry iba por los pasillos como si conociera el Ministerio de memoria mientras Hermione lo seguía muy de cerca, ya que iban juntos de la mano.

Al llegar al sexto piso, Harry tocó en la puerta y pasó al despacho de la Jefa de Aurores, la señora Bones.

—Señor Potter, no lo esperaba, solo ha pasado escaso un día y todavía no tenemos noticias de Sirius Black. —dijo Amelia un poco sorprendida.

—Por eso estoy aquí señora Bones, yo mismo he traído a Sirius Black. —dijo Harry Potter mientras quitaba la capa de invisibilidad y Sirius ya humano aparecía dentro de la oficina.

Entre Sirius y Harry habían acordado que Sirius debía ir en su forma animaga ya que los detectores del ministerio no detectaban animales por lo que su presencia pasaría desapercibida.

Amelia Bones se quedó con la boca abierta incapaz de hablar o hacer algo mientras que Hermione ponía cara estoica para no reírse ya que había sido una muy buena estrategia, era como ver una broma de los merodeadores.

—Gracias Señor Potter por hacernos el trabajo mas fácil. —dijo la señora Bones mientras esposaba a Sirius y lo sentaba en una silla. —Olivia convoque para dentro de una hora a todos los miembros del Wizengamot para el juicio de Sirius Black. —gritó la señora Bones a su secretaria.

Harry Potter no pudo contener una sonrisa irónica, ahora todos verían que nadie podría meterse con su familia, cogió a Hermione de la mano y juntos se sentaron en las sillas que había dispuesto Amelia para ambos, mientras Sirius permanecía callado como parte de la estrategia.

Al cabo de quince minutos, Fudge apareció por la puerta haciendo un gran estruendo mientras se quedaba lívido al ver a Harry Potter y a Sirius Black.

— ¿Cómo? ¿Cuándo? Amelia. —Fudge era incapaz de hablar ya que tenía ante sus ojos la realidad que no quería creer cuando le habían dado el pergamino.

—El Señor Potter ha venido hoy con el fugado Sirius Black, por lo que dentro de 45 minutos tendremos el juicio. —dijo Amelia con seriedad.

—Señor Potter, ¿cómo? —preguntó el ministro con enojo y nerviosismo.

—Como Señor de una Noble Casa me abstengo a decir como he capturado a Black, pero lo que me parece increíble, señor ministro, es que un niño de catorce años haya podido capturar a uno de los magos más buscados de toda Inglaterra y todo su cuerpo de aurores no. Usted me aseguró el año pasado que lo encontraría y no ocurrió, dígame señor ministro, ¿voy a tener que irme de Inglaterra? Porque parece que aquí no estoy a salvo. —dijo Harry Potter manipulando la situación haciendo quedar como un niño incomprendido.

Fudge no podía creerlo. Harry Potter no podía abandonar Londres, mucha gente lo creía su salvador y lo veneraban como un Dios, si se filtraba la noticia de que Harry Potter quería irse, los ciudadanos pedirían su cabeza.

—Por supuesto que no, señor Potter. Lamento que usted una vez más haya tenido que salvar la situación. Le prometo que esto nunca va a volver a pasar. —dijo Fudge con una sonrisa. —Nos veremos en 45 minutos en la sala, por supuesto su encantadora amiga también podrá presenciar el juicio. —dijo el ministro al ver las manos entrelazadas entre ambos.

Fudge se fue de la oficia de Amelia mientras daba órdenes a diestra y siniestra, convocando a la presa para que presenciaran el gran final de Black y para que todo el mundo lo viera como él consolaba al pequeño Harry Potter.

A los 45 minutos, cinco aurores aparecieron por la puerta y se llevaron a Black atado por la espalda seguidos de Amelia, Harry y Hermione. Con paso decidido fueron a la Cámara de la Justicia donde se encontraron cara a cara con Dumbledore, que al verlos quiso acercarse pero Amelia se lo impidió. Los magos y brujas de la cámara fueron a sus puestos mientras Sirius Black fue llevado al estrado y lo sentaron en la silla donde sendas cadenas lo ataron con fuerza.

Harry suprimió una maldición, pero sabía que su padrino debía pasar por todo eso, se sentó en su silla correspondiente como Jefe de su familia e indico a Hermione sentarse a su lado.

—Sirius Orión Black, se le acusa de…

—Ya era hora Amelia, me declaro no culpable. —dijo Sirius mientras interrumpía a Amelia Bones y le sacaba la lengua.

Al decir eso el caos se apoderó de la cámara mientras Dumbledore intentaba poner orden, Umbridge estaba golpeando sobre la mesa en un intento de restaurar el orden, pero al final fue Amelia que con un golpe de su varita, acalló todos las voces.

—Se solicita suero de la verdad para el acusado para esclarecer los hechos.

Varias aurores vinieron con suero de la verdad, Sirius abrió la boca sin resistencia y tragó todo el contenido de la poción.

—Sirius Orión Black, ¿usted fue el mortífago que traicionó a la Luz y por ello James y Lily Potter murieron?

—No, no soy un mortífago y nunca traicioné ni a James ni a Lily. Yo los quería. —dijo Sirius Black mientras la Cámara se quedó muda de la impresión.

— ¿Cómo es posible que Black pueda superar el suero de la verdad? —pregunto Dolores en un chillido.

—Así que Sirius Black tiene una capacidad milagrosa para superar el suero de la verdad pero los demás acusados de mortífagos cuando dijeron que estaban bajo la maldición imperius se les creyó sin reservas. —dijo Harry Potter en voz alta para que todos lo escucharan.

—Orden en la sala por favor, para que no quepa ninguna duda, no hay antídoto para el suero de la verdad ni ninguna capacidad como la Oclumancia puede quitarla por lo que el Señor Black está diciendo la verdad. Dicho esto, señor Black, queremos saber que pasó ese día. —dijo Amelia mientras Fudge se ponía blanco.

—No creo que eso sea necesario, Amelia. —dijo Dumbledore en un intento de oponerse.

—Yo soy la jefa de la Seguridad Mágica de este país y creo que todos merecemos saber lo que pasó esa noche, o ¿no? —dijo Amelia mientras entrecerraba los ojos con furia.

Sirius comenzó a contar la historia de aquel fatídico Halloween.

—Ese día me desperté con una sensación horrible, pero ¿Qué persona en esa época no? Voldemort estaba en el auge y mis mejores amigos estaban en la clandestinidad. Tenía miedo por ellos por lo que pusimos su casa y por ende a ellos por el encantamiento Fidelio, en un principio yo iba a ser el guardia secreto, pero creíamos que sería obvio por lo que lo cambiamos en el último segundo y confiamos erróneamente en Peter Pettegrew. No tardó mucho en traicionarnos. Por la noche, la mala sensación seguía por lo que me acerqué a al Valle de Godric y lo vi. La casa destruida, entré corriendo y me encontré a James muerto, subí las escalaras y me encontré a Harry tocando a Lily que también estaba muerta. Fue horrible. Cogí a Harry mientras lloraba, pero entonces llego Hagrid y me dijo que tenía órdenes de Dumbledore de coger a Harry y ponerle en un lugar seguro. Se lo di y ese fue mi error, pero estaba cegado por la ira y por la idea de venganza.

La voz de Sirius pastosa por el suero de la verdad envolvían a todas las personas de la cámara, algunas de las brujas y magos que habían conocido a los Potter lloraban quedamente mientras Harry permanecía estoico.

—He pasado treces años tumbado en Azkaban preguntándome que hubiera pasado si yo no hubiese dejado a Harry, si yo hubiese sido el guardián de los secretos. — terminó Sirius mientras lagrimas caían por sus ojos llenos de tristeza.

—Señora Bones, ¿puedo preguntar por qué mi padrino inocente se encuentra todavía en las cadenas? —pregunto Harry Potter.

—Sirius Orión Black, como nunca tuvo un juicio nunca fue acusado pero fue llevado a Azkaban, usted es libre de hacer su vida. —dijo Amelia.

—Como Ministro de Magia le concedo la Orden de Merlín de Tercera Clase, así como 1 millón de galeones por haber estado treces años injustamente en Azkaban, así mismo toda la comunidad Mágica le debe un perdón. Es libre en este momento. —dijo el ministro en un intento de salvar la cara ante los periodistas, Harry Potter y los demás miembros de la Cámara.

—Hay una busca y captura de Peter Pettigrew, se invalidan todas las condecoraciones y es un criminal de guerra. —dijo Amelia mientras Sirius Black se levantaba de la silla ya libre de las cadenas.

Harry y Sirius se fundieron en un gran abrazo mientras los periodistas hicieron muchas fotos y Fudge los animaba dando declaraciones.

—Ejem, ejem, no entiendo como una nacida de muggles ha podido estar en una Cámara con esas fachas. —dijo Dolores mirando a Hermione ceñudamente.

—Espero que se disculpe señora Umbridge, Hermione es una protegida de la Casa Potter. —dijo Harry Potter abrazando a la chica con fuerza.

—Y también de la Casa Black, así mismo seré el tutor mágico de la señorita Granger como el de mi ahijado Harry Potter. —dijo Sirius mientras Amelia asentía y escribía los pergaminos correspondientes para ser firmados.

Dolores no estaba teniendo una buena mañana, el ministro estaba de pie afuera con la prensa, a la espera de Potter y de Black para hacerse una foto con ellos. Todo el mundo esperaba que Black fuera declarado culpable y ser besado por un dementor pero no había sucedido.

—No tengo ninguna intención de pedir disculpas a una sangre sucia porque un mestizo me lo diga. —dijo Dolores muy ufana sin advertir la mirada de censura de muchos de los magos y brujas de allí.

—Por la presente y por el agravio a mi casa, le desafío a un duele de varitas en ese mismo momento en donde estos magos y brujas actuarán como testigos. —dijo Harry con una sonrisa siniestra.

Muchos de los magos y de las brujas intentaron hablar con Harry y con Dolores para que el duelo no se hiciera ya que lo creían muy desnivelado. Dumbledore pensó que sería bueno para el chico Potter aprender un poco de humildad, aplaudió la actitud de Harry y comenzó a erigir escudos de duelo mientras Harry hablaba con Sirius y Hermione.

—Harry no puedo permitirlo, se de tus capacidades pero Umbridge es una bruja malvada y vengativa. —dijo Black muy preocupado.

—Harry no puedes hacerlo, ella es mayor. No merece la pena que lo hagas. —dijo Hermione mientras lo abrazaba.

—Te ha insultado Hermione y por ti soy capaz de todo. Tú eres lo más importante para mí, tú mereces la pena. —dijo Harry mientras la besaba en la mejilla y se dirigía al estrado en donde ya estaba Dolores.

Hermione se quedó con la boca abierta, las palabras de Harry habían sonado como una declaración de amor. Sus mejillas estaban rojas por la vergüenza.

—No te preocupes Sirius, es Harry, él seguro que sale de esa. —dijo Hermione mientras miraba en donde estaba Harry.

Cuando Amelia dio la señal, Dolores empezó a disparar maldición tras maldición. Harry los desviaba todos, pero Dolores estaba demasiado distraída en sus emociones. Harry estaba constantemente en movimiento, pensando en su tiro perfecto.

Dolores se estaba divirtiendo, el niño no hacía nada, solo huir de sus hechizos. Ni siquiera le había disparado un hechizo a ella, pero de repente un hechizo tras otro le empezó a llover y apenas pudo poner su escudo.

Cuando Harry estuvo en la posición correcta, se desató otra bandada de hechizos, todos defensivos, cuatro aturdidores y un expelliarmus en pocos segundos.

Los dos primeros aturdidores impactaron en su escudo, el tercero lo rompió y el cuarto la hizo ponerse cerca de la barrera anti dementores. El expelliarmus azotó su varita fuera de su mano y la tiró para atrás con una fuerza que rompió el escudo anti dementores aterrizando ante el dementor.

El dementor sintiendo la energía de un humano y pensando que sería Sirius Black, le besó, chupando su alma y dejando a Dolores en una cascara vacía e inútil antes de que se pudiera hacer nada.

Dumbledore y Fudge estaban lívidos y los demás magos estaban conmocionados, Amelia estaba secretamente encantada ya que sabía que Dolores era malvada y racista. Hermione y Sirius salieron corriendo adonde estaba Harry mientras los aurores echaban patrunus para espantar al dementor saciado.

—Mira lo que has conseguido con tu actitud imprudente y arrogante. Has matado a una persona. —dijo Dumbledore furioso.

Harry lo miró con sus grandes ojos verdes llenos de furia, todavía podía recordar la pluma de sangre y el No debo decir mentiras, así como a las torturas que había distribuido a todas los nacidos de muggles y a las criaturas como Hagrid y Remus.

—Lo siento profesor Dumbledore, pero fue usted quien erigió los escudos dentro de la plataforma, no sabía que un simple expelliermus podía derribarlos, así como todos estos magos y brujas son testigos de que solo he echado hechizos de bajo nivel. —dijo Harry Potter mirándolo fijamente.

—El señor Potter tiene razón, Albus, yo he sido testigo de cómo Dolores podría haber acabado con esto con solo una disculpa, pero no lo hizo, el señor Potter solo hizo lo que una familia de una Noble Casa haría, proteger a los suyos. —dijo Augusta Longbottom.

Los miembros de otras Nobles Casas asintieron y los periódicos tomaban notas sin parar mientras Fudge intentaba no verse metido en más escándalos.

—He pasado tanto miedo Harry, por favor no vuelvas a hacerlo. —dijo Hermione mientras lo abrazaba con fuerza y lo besaba sin parar en las mejillas.

Sirius puso su mano en su hombro y los condujo fuera en donde Fudge estaba con la prensa.

"Es la hora del chow"

Harry se acercó, todo sonrisas con su mano extendida al ministro mientras los fotógrafos hacían fotos.

—Ministro Fudge, gracias por cumplir lo que me prometió, no solo me ha dado el cierre sino que he ganado a un padrino. También quiero agradecer a la señora Bones todo su esfuerzo. Con un gobierno tan eficiente como este, los ciudadanos de Londres podemos descansar tranquilos.

Las cámaras destellaban como Harry Potter estrechaba la mano y elogiaba el liderazgo del ministro, Cornelius podía sentir su índice de popularidad en aumento con cada sacudida..

—Así mismo me gustaría ofrecer mis condolencias a los familiares y amigos de Umbridge ya que se batió en duelo con honor conmigo pero las salas levantadas por el profesor Dumbledore no hicieron el trabajo eficazmente por lo que su vida ha terminado trágicamente por un dementor. —dijo Harry mientras ponía cara de pena.

—Señor Black, soy Alicia López del Profeta ¿Qué va a hacer ahora que es usted libre?

Sirius no podía dejar pasar una oportunidad como esa, así que con su sonrisa más seductora dijo:

—He estado en una celda durante trece años, sin ningún contacto con el mundo exterior. Pretendo ponerme al día con mi ahijado y con mi futura pupila, disfrutando de la vida, yéndonos de vacaciones y ponerme al día con mis activos financieros.

Harry, Hermione y Sirius salieron del Ministerio a duras penas esquivando a periodistas, a Dumbledore y al ministro y se desaparecieron a Potter Manor, en donde Harry le explicó a Hermione todo lo que le había sucedido el día anterior y como era el Señor de su Casa.

—Eso es increíble Harry, ahora podrás vivir aquí con Sirius y disfrutar de su compañía. —dijo Hermione con alegría.

—Lo se Hermione y quiero decirte que eres mi mejor amiga, que te quiero y como símbolo de mi cariño toma este collar, te protegerá de algunas maldiciones. —dijo Harry mientras sacaba el collar.

Hermione intentó negarse pero el collar era tan bonito que al final dejó que Harry se lo pusiera y sonriendo como una boba le dio las gracias.

Pronto dieron las 19:00 y Sirius y Harry acompañaron a Hermione al Caldero Chorreante donde los padres de ella ya la estaban esperando. Con abrazos, besos y además de manos, Harry prometió escribirle pronto para verse.

Sirius aprovechó el momento para ir a comprarse a una varita, aunque fue con la capa de invisibilidad ya que las noticias de su libertad no saldrían hasta el día siguiente, lo bueno de Ollivanders es que no le importaba vender varitas a cualquiera.

Mientras Harry se sentó en la heladería, comiéndose un helado mientras hacía planes para su futuro inmediato.

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En Hogwarts, Albus Dumbledore estaba preocupado por la nueva actitud de Harry, no sabía cómo había pasado, pero ahora con Black estaba libre de ser manipulado. Lo más sorprendente es que Harry no había demostrado miedo ni culpabilidad cuando Dolores había muerto.

"¿Qué te ha pasado Harry?"

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¿Qué os ha aparecido?. Espero vuestros comentarios, dudas, ideas, todo lo que me queráis decir es bienvenido. Gracias por vuestros comentarios, reviews, favoritos y además. Podéis contactar conmigo por Facebook en mi página: www. Facebook Parejas No Canon 100 Hermione (todo junto) donde hay fotos.

Por cierto echadles un vistazo a las demás historias de este reto, son las siguientes:

Ander Ghjyyt (publicado: www. Fanfiction s / 10534632 / 1 / Stabbing – the – black – souls – Reto – En – e l – filo – de – la – oscuridad)

Rosy Martinez (Publicado: www . fanfiction s / 10543836 / 1 / )

Nanny Pgranger (publicado: www . fanfiction s /10561459 / 1 /In – the – Shadows – En – el – filo – de – la – oscuridad )

(TODO JUNTO)

***Princes Lynx***