Disclaimer: los personajes le pertenecen a J.K. Rowling, yo solo uso sus personajes para divertirme. La historia es mía y pertenece al reto "En el filo de la oscuridad"
ATENCIÓN: este capítulo contiene escenas de SLASH (escenas homosexuales)
Capítulo 3
La noticia de que Sirius Black era libre de todos los cargos y de que había sido acusado injustamente salió en la primera plana de El Profeta así como las declaraciones de alabanzas de Harry Potter hacia el ministro. Cornelius se sentía muy ufano por este hecho ya que apenas había salido salpicado, sabía que en el futuro le debía un gran favor a Harry Potter. Para congraciarse más con él le mando cuatro billetes de primera clase, tribuna de palco a Sirius Black para que invitara a su ahijado y algunos amigos, pensaba en dárselos a Lucius, pero sabía que ahora que Black era libre, él era el mago más rico de todo Londres.
Sirius Black era un hombre libre y muy rico, no solo por el millón de galeones que le había dado el Ministerio por su injusta condena sino por su gran fortuna familiar la cual incluía el alquiler de todas las tiendas del Callejón Diagón, así como algunos negocios ilegales y oscuros. Así mismo ahora tenía dos asientos en la cámara de los magos, así como voto en la Junta escolar de Hogwarts.
Con la noticia en la calle de su libertad, lo primero que hizo fue mandar una lechuza a Remus Lupin, el gran amor de su vida, el cual llevaba sin ver trece años y la última vez que se vieron discutieron porque Sirius no le dejo que habían cambiado de guardián secreto. Aunque se habían visto brevemente hacia unos meses cuando Harry conoció la verdad, ellos nos habían hablado por lo que esperaba con ahínco que leyera su carta y que se reuniera con él lo más próximo posible.
Ese mismo día, Sirius se fue a Gringotts solo, dejando a Harry dormir tranquilamente, ya que quería ser responsable por primera vez en su vida y cuidar de su ahijado como si fuera su propio hijo. En el banco se le informó de sus cuentas y de sus negocios y Black asentía complacido de que sus familiares no hubieran perdido el monte empresarial, además, por ser el último de los Black había heredado todas las casas de su familia, incluida el Número 12 de Grimmauld Place, así como Black Manor y un sinfín de casas repartidas por todo el mundo. Tomó la decisión de vender Grimmauld Placer por los malos recuerdos que éstos le acontecían, así que acordó con los duendes su venta, pero antes él iría a recoger algunas pertenencias, ya que en su fuero interno, en el fondo de su corazón todavía se sentía culpable por la muerte de su hermano Regulus. Así mismo incluyó dentro de la familia a su prima Andrómeda, a su marido y a su hija y borró del tapiz económico familiar a Bellatrix Lestrange. Con Narcissa no sabía qué hacer, así que solamente cortó los suministros económicos que como familiar de los Black le pertenecía. Por último, firmó su nuevo testamento en lo que la mitad de su fortuna iría a su ahijado y la otra mitad a Hermione Granger, la chica que lo había salvado, además la hizo Lady Black, su pupila, ella sería quien heredaría su apellido.
Con todos los papeles del banco arreglados, fue al Ministerio para poner en constancia todo lo que había hecho. Muchos de los trabajadores se sorprendieron al ver a Sirius Black tan serio y tan maduro pero treces años en la cárcel y sometido a la tortura de los dementores le hicieron cambiar. No iba a perder su personalidad jovial y sabía que en cuanto hablara con Remus su vitalidad volvería, pero no quería volver a dejar a Harry solo, desamparado y aunque ya fuera considerado legalmente un adulto, él iba a seguir ejerciendo como su padrino y como su guía.
Con esos pensamientos se dirigió al Departamento de Regulación Mágica en donde una sonriente Sofía Turpin la hizo pasar sin demora.
—Señor Black, es un honor tenerlo aquí, dime ¿qué desea? — preguntó la bruja al ver al guapo mago frente a sus ojos.
—Vengo a regular la situación de mi ahijado Harry James Potter y de una bruja nacida de muggles, Hermione Jaen Granger, la cual quiero hacer mi protegida y heredera del apellido Black. —dijo Sirius con una sonrisa perruna.
Sofía Turpin se quedó muy sorprendida porque era la primera vez que un mago de sangre pura le iba a dar su apellido a una nacida de muggles sin casarse.
— ¿Sabes usted, señor Black las connotaciones de esa última afirmación? Debe pensar en sus futuros hijos o en su pareja. —dijo la bruja mientras lo miraba con ojos llenos de lujuria.
—Como usted sabe he pasado trece años en Azkaban y eso imposibilitado que tenga hijos, además nunca pensé en tener hijos propios, con mi ahijado y mi pupila tendré suficiente. —dijo Sirius Black con una mueca burlona.
—Si le da su apellido a la señorita a efectos legales en el mundo de la magia es como si fuera su hija. —dijo la señorita Turpin.
—Eso es lo que quiero, mi ahijado y ella son los mejores amigos. —dijo Sirius Black con una sonrisa ya tensa por tanto trámite.
Sofía Turpin suspiró y escribió los formularios correspondientes mientras Sirius los leía con detenimiento y los firmaba; al cabo de media hora salió del ministerio dispuesto a darle la noticia a Harry.
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Harry se levantó ese día con una gran sonrisa ya que recordaba el gran momento de ayer, cuando se vengó de la cara sapo y de Dumbledore. Su padrino estaba en libertad, Dumbledore había perdido todo su poder para dominarlo y había pasado un día estupendo con Hermione. Sabía que aún le quedaba camino por hacer, pero no iba a perder el tiempo tontamente, este año era crucial en su vida. Muchos planes ya estructurados estaban en su cabeza y con un poco de suerte se harían realidad.
—Harry, ¿estás ahí? —preguntó Sirius una vez que entró a Potter Manor.
—Ya bajo Sirius. —dijo Harry mientras cerraba el baúl que había en su habitación.
—Harry, voy a ir ahora a mi antigua casa, para recoger algunas de las cosas para llevar a Black Manor. Sé que eres un adulto reconocido, pero me gustaría que vivieras conmigo, por lo menos hasta que tengas los 17 años, sé que eres capaz de vivir solo, pero quiero pasar tiempo contigo. —dijo Sirius mientras un Dobby muy feliz servía el desayuno.
—Me parece bien Sirius, no quiero estar solo en esta casa tan grande. —dijo Harry con una sonrisa, este era su momento.
—Tenemos que organizar un día para ir a ver a Hermione, a efectos legales en el mundo de la magia es mi pupila y es ella quien heredará mi título mágico. —dijo Sirius mientras masticaba su tostada.
— ¿En serio? Muchos de los magos sangres puras se van a llevar la mano a la cabeza. —dijo Harry riéndose al imaginar la situación.
—Sí, espero que la protejas en el colegio ya que ahora al ser Lady Black, muchos magos van a querer ir detrás de ella, además de que se está convirtiendo en una jovencita muy hermosa. —dijo Sirius guiñándole el ojo.
—Hermione es mía y nadie se va a acercar a ella. —dijo Harry con un deje de furia en su voz.
Sirius y Harry terminaron su desayuno y se desaparecieron juntos al número 12 de Grimmauld Place. Sirius estaba un poco triste ya que esa era la casa en donde había crecido y en donde había perdido a su hermano Regulus.
— ¿Quién osa entran en la Noble Casa de los Black? —preguntó un elfo domestico cuando los dos hombres entraron en la casa.
—Soy Sirius, Kreacher. —dijo Sirius mirando con una mueca de asco al elfo.
—Ohh el amo Sirius ha vuelto, que honor para Kreacher… Sucio traidor que rompió el corazón de la Ama. —dijo el elfo mientras hacia una reverencia.
Sirius hizo caso omiso al elfo ya que pensaba venderlo con el resto de la casa, le indicó a Harry que tuviera cuidado ya que había muchas maldiciones en muchas de las habitaciones, pero Harry sabía hacia donde tenía que ir y con paso ligero, Harry se encaminó hacia la estantería donde el guardapelo que contenía otro de los horrocruxes estaba allí.
—El mestizo intenta coger el guardapelo del amo Regulus, Kreacher no lo permitirá. —dijo el elfo mientras miraba ceñudamente a Harry.
Harry no perdió el tiempo en mirar al elfo, cogió al guardapelo y se dirigió hacia la habitación del tapiz en donde dejó el guardapelo en el suelo.
—Fiendfyre. —dijo Harry con simpleza.
Un gran fuego en forma de serpiente rodeó el guardapelo el cual empezó a chillar al sentir las llamas del fuego maldito. Kreacher al ver lo sucedido se acercó sonriendo al ver que la última voluntad del amo Regulus se le iba a conceder, estaba tan ensimismado viendo como el fuego devoraba el guardapelo que no sintió como Harry se ponía detrás de él y lo empujaba dentro del fuego maldito. Kreacher murió en el instante en el que alma negra de Voldemort estalló en pedazos.
Harry no sentía remordimientos por haber matado también a Kreacher, el elfo se la debía por haber sido el causante de la muerte se Sirius y por haber tratado tan mal a Hermione. Las segundas oportunidades solo se las daría a aquellas personas que de verdad lo sintieran. Ya no era más un niño bueno y compasivo.
Salió de la habitación mientras las llamas devoraban el bonito tapiz que la familia Black tanto veneraba y con estallido la habitación explotó.
Sirius al escuchar la explosión corrió escaleras abajo para encontrase a su ahijado Harry sentado en el suelo mirando la puerta carbonizada.
—Lo siento Sirius, solo iba a entrar en la habitación, pero Kreacher me empujó y cerró la habitación, cuando intenté otra vez entrar, la habitación explotó. Lo siento. —dijo Harry mientras fingía tristeza.
—No te preocupes Harry, en esa habitación solo estaba el tapiz que yo iba a destrozar. Creo que Kreacher ha preferido suicidarse a que yo fuese su Amo, espero que no te importe si Dobby me ayuda. —dijo Sirius mientras limpiaba la habitación de escombros.
Harry asintió. De la habitación ya que no quedaba nada, era un espacio abierto que le daba más encanto a la sala de estar, así que ayudó a su padrino a quitar escombros, mientras Dobby con una sonrisa iba llevando las cosas que se iban a llevar a Black Manor.
— ¿Te pasa algo Sirius? —preguntó Harry ya que veía a Sirius melancólico.
—He encontrado el diario de mi hermano Regulus y al final de sus días se arrepintió de ser un mortifago, solo se unió para agradar a mi madre y para protegerme. Fui un pésimo hermano mayor. —dijo Sirius mientras sollozaba quedamente.
—Sirius. —dijo Harry mientras lo abrazaba con fuerza.
Él sabía lo intensos que eran esos sentimientos, pero Harry ya había cumplido la última voluntad de Regulus, por fin su alma podría estar en paz. Padrino y ahijado estuvieron así juntos durante un tiempo, ya que ambos tenían enormes cicatrices emocionales.
—Te prometo que no te volveré a fallar, Harry. Tú eres mi familia ahora, pero no tengas prisa por tener bebés con Hermione. —dijo Sirius mientras se burlaba de Harry y éste se ponía rojo de la vergüenza.
Los dos chicos se dispusieron de nuevo a limpiar la casa para dejarla lista para la venta, había cosas materiales que podían dar a la caridad, pero también había libros que se llevarían ya que llevaban en la familia Black generaciones, también se llevaron el oro, la plata y las joyas, así como algunas fotos. Estaban en eso cuando el timbre de la puerta sonó. Sirius con la varita en la mano seguido de Harry, abrió la puerta despacio para encontrase cara a cara con Remus.
—Remus. —dijo Sirius y antes de que el hombre lobo hablara, lo cogió por las solapas y lo besó con furia.
—Traidor, inmundicia de la sangre, error de mi carne. —dijo el cuadro de Walburga Black.
Remus interrumpió el beso y con una mirada depredadora, desgarró el cuadro con sus uñas y la pintura agonizando en un grito de dolor se rompió.
—Soy un hombre lobo. —explicó Remus mientras Harry y Sirius lo miraban con la boca abierta. —Harry, mi pequeño cachorro. — dijo Remus mientras se acercaba al chico y lo abrazaba con fuerza.
—Lunático, ¿cómo has sabido que estábamos aquí? —pregunto Sirius mientras los tres se sentaban en el saloncito.
—Vi el periódico y decidí ir a buscarte, rastreé tu olor junto con el de Harry. —dijo Lupin mientras enrojecía un poco.
—Sabes que me encanta tu lado salvaje, Lunático. —dijo Sirius mientras besaba con fervor a Remus de nuevo mientras Harry miraba hacia el otro lado.
—Entonces, vosotros, ¿sois pareja? —preguntó Harry cuando los dos adultos rompieron el beso.
—Sí, desde nuestro quinto año, pero discutimos cuando Peter fue nombrado guardián secreto en secreto. Remus se enfadó conmigo, por eso fue tan escéptico cuando nos vimos. —dijo Sirius con una sonrisa.
— ¿No estás de acuerdo Harry? —preguntó Remus preocupado.
—Claro que sí, pero es que no me lo esperaba. —dijo Harry con voz sincera.
—Nosotros tampoco, por eso lo llevamos en secreto, aunque en el mundo de los magos el ser homosexual es algo natural, al ser Remus un hombre lobo y yo un señor de una Noble Casa, la sociedad predispone que tenga que casarme con alguna mujer para tener herederos. Nunca he querido tener niños, Remus es lo único que me importa y me sentiría mal estar con alguna mujer. Contigo y con Hermione me es suficiente. —dijo Sirius con una sonrisa pero continuó al ver la mirada interrogante de Remus. —He hecho a Hermione mi hija, ella llevará el peso del apellido Black.
—Jajajaja, eres todo un merodeador Canuto, esta es la mejor broma que le vas a hacer a toda la comunidad de magos, una hija de muggles, heredera del título de los Black. —dijo Lupin mientras reía a carcajadas imaginado la indignación de numerosas magos y brujas.
—Es hora de que la sociedad mágica madure un poco. Remus no quiero perder más el tiempo, vente conmigo y Harry a vivir a Black Manor como una pareja y no me pongas de excusas tu pequeño problema peludo, porque comparemos matalobos todos los meses. —dijo Sirius cogiéndole de la cara.
Remus no podía negarse más, el amor que sentía por Sirius era intenso y quería a Harry como a un hijo, se lo debía a James.
—Estaré encantado de irme a vivir con vosotros. —dijo Remus mientras Sirius sonreía.
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Los días pasaron y Harry, Remus y Sirius ya estaban instalados en Black Manor. Harry había recibido la notificación de que el número 4 de Privet Drive ya estaba vendido y el oro en su cuenta, Harry acordó una cita para hablar formalmente con su jefe de cuentas el día 30 de agosto.
Estaban los tres desayunando cuando una lechuza muy hermosa llegó y dejó una carta en el regazo de Sirius.
—Es del Ministro de Magia, me deja cuatro invitaciones de palco para ver el Mundial de Quidditch este 22 de Agosto. ¿Queréis ir? —pregunto Sirius con una sonrisa sabiendo ya la respuesta.
— ¡Sí!, ¿podemos invitar a Hermione? —preguntó rápidamente Harry ya que echaba terriblemente de menos a la chica, desde el día del ministerio no la había vuelto a ver aunque todos los días se mandaban cartas.
—Si, por supuesto, será un día ejemplar para presentar a Remus como mi pareja y a Hermione como mi protegida oficial. —dijo Sirius mientras Harry iba corriendo a su habitación a escribir para invitar a Hermione.
El día pasó lento mientras Harry esperaba la contestación de Hermione, pero a la tarde llegó Lynx con la respuesta en donde una entusiasmada Hermione le decía que sí y que esperaban a Remus, Sirius y a él en su casa el día 21 ya que los dos primeros querían hablar con ella y con sus padres.
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Ronald Weasley era actualmente una mago muy feliz ya que su padre había conseguido entradas para el mundial de quidditch, en un primer momento su padre iba a conseguir diez entradas por lo que iban a poder invitar a Harry y a Hermione, pero al final su padre solo había podido conseguir ocho. En realidad se alegraba de que Harry no viniera ya que así él podría luego aladear sobre el mundial y ver los ojos llenos de celos de Harry. Había visto en el periódico de que Sirius estaba libre y se moría de celos al ver las ropas ricas de Harry en las fotos.
Por una vez sería él, Ronald Weasley el que iría a ver algo que Harry Potter no iría a ver.
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El día 21 de Agosto llegó lentamente para Harry ya que ansiaba el ver a Hermione; Remus y Sirius se reían al ver la cara del chico cuando se mencionaba a la chica ya que se le iluminaba.
Eran las 19:00 cuando los tres magos llegaron a la casa de Hermione en donde ésta muy sonriente les abría la puerta y presentaba formalmente a Sirius y a Remus a sus padres. Se quedó sorprendida al ver que Sirius presentaba a Remus como su pareja.
—Tengo una cosa que decirles señores Granger, he hecho a Hermione mi protegida, esto significa que a efectos legales en el mundo de la magia Hermione será reconocida como la Lady Black-Granger. —dijo Sirius mirando el rostro sorprendido de todos los Granger. —No he hecho esto por un capricho, sino que a Hermione le debo la vida, ya que junto con mi ahijado me salvaron de morir. Mi apellido es muy respetado y así nadie podrá meterse con su hija, será respetada como la gran bruja que es.
—No sé qué decir señor Black. —dijo la madre de Hermione.
—Por supuestos, ustedes seguirán siendo sus padres y su palabra seguirá siendo ley para Hermione, no pretendo quitaros vuestro lugar sino darle protección a su hija. —dijo Sirius serio.
—Pero Sirius, es demasiado, tu apellido…—dijo Hermione muy emocionada por sus palabras.
—Hermione tú me diste la oportunidad de estar con Harry, eso no hay precio en esta vida, se cuánto has sufrido por esas magos de mente pequeña que te infravaloran por ser hija de muggles, con mi apellido eso no pasará. —dijo Sirius mientras abrazaba a la chica.
—Señor Black, estamos de acuerdo, todo lo que sea proteger a nuestra hija, estaré de acuerdo. Gracias por pensar en ella de esa manera y confiamos en usted de que la protegerá en el mundo de los magos. —dijo el padre de Hermione mientras estrechaba la mano con Sirius.
Con un ambiente más distendido, los seis cenaron tranquilamente en la casa Granger y después de la cena, Hermione se marchó con los magos prometiendo a sus padres que se portaría bien y que volvería el día 24 para pasar los últimos días de vacaciones con ellos.
Al llegar a Black Manor, Hermione se quedó sorprendida por la gran mansión ya que incluso tenía su propio laboratorio de pociones, tres bibliotecas y una piscina.
—Si quieres pasamos del mundial y nos quedamos los dos solos dándonos un baño. —dijo Harry coquetamente mientras Hermione negaba con la cabeza roja de la vergüenza.
Harry se rio quedamente y la abrazó mientras la chica le devolvía el abrazó. Su corazón latía con fuerza y su cuerpo se sentía caluroso.
—Ey tortolitos es mejor que vayamos a dormir, ya que iremos tempranos al Mundial, el ministro nos ha preparado una tienda suite al lado de la suya. —dijo Sirius mientras Remus miraba a los dos adolescentes.
Hermione sonrió, besó a cada uno de los magos y se fue corriendo a la que sería su habitación ya que Sirius le había dicho que esa siempre sería suya y que podía remodelarla si quería. Hermione miraba el techo decorado con estrellas como el techo del Gran Comedor de Hogwarts.
"No me puede gustar Harry, no puedo estar enamorada de Harry, él es un gran mago, es mi mejor amigo. Oh Harry, ojala te gustara un poquito"
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Los cinco se levantaron temprano, desayunaron mientras Dobby les servía con una sonrisa, Hermione tenía el ceño fruncido al ver como Dobby les servía.
—Hermione, los elfos domésticos necesitan estar anclados con una familia de magos sino su magia merma y pueden incluso morir. La mayoría son felices de esta manera porque sus amos son amables con ellos, pero otros son infelices como en el caso de Dobby, pero no todos quieren ser libres, es su forma de vida. —dijo Remus mirándola fijamente.
— ¿Pueden morir si no sirven a la una familia de magos? —preguntó horrorizada.
—Si amita Hermione, la magia de los elfos está ligado al de los magos. —dijo Dobby con una sonrisa.
Harry apretó la mano de Hermione para reconfortarla y Hermione lo miró con una sonrisa tímida.
—Es hora de irnos, el bosque en donde está el campo estará luna lleno de gente y de muchos objetos interesantes. —dijo Sirius mientras miraba la hora.
Los chicos adolescentes asintieron con una sonrisa y fueron hacia sus habitaciones para coger alguna de las cosas, los dos bajaron enseguida con sendas mochilas y bajaron juntos hasta el punto de aparición más cercano.
En unos segundos aparecieron en el monte en donde varios guardias tomaron nota de sus nombres y le dieron una nota en donde estaba su tienda. Fueron por una zona esquivando a gente, los cuales se quedaron sorprendidos al verlos ya que todos tenían túnicas de seda con la seña de sus Nobles Casas.
—Oh Señor Black, Señor Potter, ¿Quiénes son vuestros acompañantes? —preguntó el ministro de magia el cual estaba delante de su tienda.
—Este es el señor Lupin, mi pareja y esta señorita de aquí, es mi protegida, la señorita Hermione Black-Granger. —dijo Sirius con voz solemne.
El ministro abrió mucho de los ojos ya que estaba ante la pareja del hombre más rico del Londres mágico y de su hija en ley.
—Encantado de conoceros, espero que disfruten de la velada, nos veremos en la tribuna principal, ahora si me disculpan tengo que irme. —dijo Cornelius con una sonrisa.
— ¿Hermione, nos vamos a dar una vuelta? —preguntó Harry con una sonrisa mientras los adultos asentían y la chica cogía la mano que le ofrecía Harry.
—Por supuesto. —dijo Hermione con una sonrisa tímida
Estuvieron andando por los puestos ya que eran muy diversos, Harry se quedó mirando algunas herramientas para arreglar las escobas mientras Hermione miraba las rosas de un puesto. Harry se dirigió hacia donde estaba ella y preguntó al comerciante:
— ¿Qué es?
—Esto. —dijo el mago. —es una rosa muy rara que está encantada, nunca se marchitará, no requiere agua ni cuidados, se alimenta de las emociones de la personas quien la posee; si la persona esta triste, la rosa se volverá azul; si está enfadada, negro y si cada pétalo tiene un color diferente es que esa persona está enamorada.
— ¿Te gusta entonces, Hermione? —preguntó Harry.
—Oh, sí, Harry, es muy bonita, pero es demasiado caro. Más de lo que mis padres me han dado. —dijo Hermione mientras su sonrisa se desvanecía.
—¿Cuánto cuesta?. —preguntó Harry.
—50 galeones. —dijo el comerciante con una sonrisa.
—Me lo llevo —dijo sin inmutarse Harry mientras Hermione a duras penas lo impedía.
Los ojos del hombre brillaban con avaricia, y él aceptó con entusiasmo las monedas de oro. Hermione, por su parte, estaba sin habla, y Harry no pudo evitar sonreír.
"Espera, mi reina, esto no es nada comparado con todo lo que yo te daré. Nunca tendrás que pagar cualquier cosa que te guste mientras estés a mi lado. Y estarás a mi lado. Siempre estarás a mi lado."
Hermione empezó a protestar rotundamente, diciendo que era demasiado caro, que no era posible gastar esa cantidad en ella por un capricho. Harry se apresuró a callarla poniendo su dedo índice en sus rosados labios.
—Hermione soy rico, mi padrino es rico, para mí 50 galeones es una miseria, nunca he tenido amigos en quienes gastar el dinero. Déjame que lo gaste en ti, hazme feliz. —dijo Harry dándole una mirada sensible a Hermione.
—Harry tengo una pregunta, ¿por qué me has invitado a mí en vez de a Ron? —preguntó Hermione mientras guardaba la rosa en su bolso.
—Hermione, tu eres mi mejor amiga, te quiero, y me gusta estar contigo a solas, a menudo Ron es grosero y maleducado contigo y por seguirle el año pasado te dejé sola cuando tú solamente querías protegerme. Me gusta estar contigo. Contigo soy feliz. —dijo Harry mientras la abrazaba con fuerza y Hermione intentaba apartar las lágrimas de sus ojos.
Siguieron paseando juntos por los puestos hasta que una voz les interrumpió:
— ¿Harry? ¿Hermione? ¿Qué hacéis aquí? —preguntó una sorprendida Ginny Weasley.
Ginny al ver las manos entrelazadas de los dos chicos se puso roja de celos.
"He pasado años cultivando su amistad para que yo pudiera aprender todos los secretos de Harry. ¿Cuántas horas de mi vida he desperdiciado escuchándola hablar sobre los libros que había leído y sus viajes a Francia y todas las cosas muggle estúpidas que hace? ¿Qué hace con mi Harry?"
—Creo que es obvio Ginevra, estamos haciendo tiempo para ver el partido. —dijo Harry con voz filosa.
—Oh que bien, papá pudo conseguir ocho entradas por un favor que hizo, así que por eso estamos aquí. Pero, ¿Por qué estás aquí Hermione? Si no te gustan los deportes. —dijo Ginny sorprendida por cómo le había respondido Harry.
—Harry me invitó a venir con Sirius y Remus. —dijo Hermione mientras miraba con furia a la chica.
—Lo lamento Ginevra pero tenemos compras que hacer, nos veremos en el partido. —dijo Harry mientras se llevaba a Hermione de la mano.
Ginny se quedó allí clavada mientras veía a la pareja irse. Estaba roja de furia, así que hizo el camino de vuelta para decirle a su hermano Ron a quien había visto.
— ¿Por qué le has hablado así? —preguntó Hermione mientras ella y Harry volvían de nuevo a la tienda.
—Ella no es mi amiga, solamente es la hermana de Ron, además odio como me mira, como si estuviera obsesionada conmigo, me da miedo. Además la chica no me cae bien, no se lo digas a Ron, pero no la soporto. —dijo Harry con un deje de furia.
Hermione asintió ya que Ginny tampoco le caía muy bien, aunque hablaban y se llevaban bien, había notado como el año pasado cuando Harry no le hablaba, ella había intentado usurpar su puesto, sentándose en donde ella se sentaba y tampoco le hablaba.
—Ey chicos tenemos que irnos, el partido va a comenzar. —dijo Sirius seguido de Remus.
Al subir la escalinata pudieron ver a los Weasleys y como Ron los miraba con furia mientras que Ginny les sonreía con falsedad.
Se sentaron arriba del todo al lado de los ministros y el partido comenzó con las mascotas de cada equipo. Primero fueron las veelas que con su encanto casi todos los hombres babeaban por ellas, Hermione pudo notar con orgullo que Harry no era uno de ellos.
—Harry, ¿cómo es que no pareces afectado por ellas? —preguntó Hermione, desconcertada.
—No estoy interesado. — respondió simplemente. —Tengo mis ojos puestos en una chica mucho más hermosa que todas ellas juntas.
— ¿En serio? Oh... No sabía que estabas tan enamorado. ¿Es... es Cho?, ¿no es así? No te preocupes, yo te ayudo con ella. No debería ser un problema, sin embargo, es decir, eres guapo, amable, simpático…
Harry pudo ver el abatimiento en sus ojos y no podría decidir si estaba feliz, divertido, o irritado. Realmente, para ser la bruja más inteligente de su año, era realmente torpe para captar sentimientos, la había mirado fijamente mientras le decía que estaba enamorado.
Suspirando, decidió dejarlo ser, por ahora, y seguir mirando el partido, pero entonces, salió Krum y todo el equipo, y comenzó el partido de quidditch. Harry, puedo observar el más pequeño, prácticamente irreconocible, pero no obstante muy presente, brillo en sus ojos cuando se anunció Krum en los ojos de Hermione y eso fue suficiente para que sus celos salieran a la luz.
Con una furia estallándole todo el cuerpo, cogió a Hermione de la mano y la sacó de ahí para llevarla a la parte de atrás de las gradas. Hermione, por supuesto, no apreció la manera áspera en la que fue manejada, retiró la mano tan pronto como pudo, y se puso a gritar:
— ¿Qué demonios te pasa, Harry? ¡Arrastrándome fuera en el medio del partido! ¡Y sin decirle a nadie! ¿Qué te pasa?
Harry no tenía paciencia para sus divagaciones, sobre todo después de sentir como los celos gobernaban su vida.
—Hermione, ¿qué piensas de Viktor Krum?
Ella, obviamente, no esperaba esta pregunta, y se sonrojó casi imperceptible, pero Harry se dio cuenta.
—Yo... yo, bueno, yo no lo sé, pero él es bastante encantador, supongo. Tiene que haber una razón por la que muchas chicas van detrás de él, ¿no? Y él es bastante guapo.
Harry sintió como temblaba de ira al escuchar esas palabras.
"¿Guapo? ¿Encantador?"
—Respuesta equivocada, Hermione. — dijo entre dientes, y él la apretó contra la pared y puso sus labios contra los suyos, sin perder tiempo.
Él no fue gentil, y no tenía intención de serlo. Este iba a ser su primer beso en esta época, pero él no le importaba ser romántico y tierno. Él sólo quería marcarla como suya propia. Ella era a la única que de verdad amaba.
Hermione, estaba congelada, estaba en estado de shock al principio, pero le tomó varios segundos para reaccionar. Pero ella no lo empujó lejos, sino que ella le respondió abriendo su boca y besándolo, acercándose a él, queriéndose fundir con él. No quería acabar con ese beso, era un sueño hecho realidad. No es como si tuviera mucha experiencia, después de todo. Pero había un instinto que la guiaba; una sed que no sabía que poseía. Incapaz de detener la mano de Harry dejó que se deslizara debajo de la camisa, y que le acariciara la sensible piel de su vientre, haciéndola gemir.
Él sonrió contra sus labios.
Le encanta la inocente respuesta de Hermione; se separó de sus labios para que los dos pudieran respirar pero presionó sus labios contra su cuello, chupando, para dejar una marca, para hacerle saber a todos y en especial a ella, que era suya.
— ¡Oh, Harry! —gimió Hermione de nuevo mientras se quedaba sin aliento, la mano de Harry se quedó estática en su cintura.
A Harry le encanta ese sonido, pero eso le hizo pensar de nuevo, Hermione no era una cualquiera, era su chica y su futura esposa y tenía que respetarla.
De mala gana, él se apartó, encontrando una Hermione, cuyos ojos estaban vidriosos y que, tras el aturdimiento desaparecía, parecía completamente confundida.
—Harry, este beso, yo…
Harry sonrió, presionando su boca contra su oído y le susurró:
—No deberías bromear de esta manera, Hermione. Hablando de esa manera de otros hombres. Me pone celoso, ¿no lo ves?
— ¿Qué... qué quieres decir? —preguntó Hermione confundida.
—Significa, Hermione —explicó Harry— Que quiero que seas mía y sólo mía. Quiero que seas mi novia. Me gustas Hermione, estoy enamorado de ti.
— ¿Lo dices en serio? —preguntó Hermione mientras una sonrisa se ponía en su boca. — Esto... esto es tan repentino, Harry. Quiero decir, siempre hemos sido mejores amigos…
—Sí o no Hermione. —dijo Harry.
—Sí, Harry, quiero ser tu novia. —dijo Hermione mientras se lanzaba a sus brazos y lo besaba de nuevo en los labios mientras Harry le devolvía el beso.
"Ya eres mía"
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¿Qué os ha aparecido?. Espero vuestros comentarios, dudas, ideas, todo lo que me queráis decir es bienvenido. Gracias por vuestros comentarios, reviews, favoritos y además. Podéis contactar conmigo por Facebook en mi página: www. Facebook Parejas No Canon 100 Hermione (todo junto) donde hay fotos.
Por cierto echadles un vistazo a las demás historias de este reto, son las siguientes:
Ander Ghjyyt (publicado: www. Fanfiction s / 10534632 / 1 / Stabbing – the – black – souls – Reto – En – e l – filo – de – la – oscuridad)
Rosy Martinez (Publicado: www . fanfiction s / 10543836 / 1 / )
Nanny Pgranger (publicado: www . fanfiction s /10561459 / 1 /In – the – Shadows – En – el – filo – de – la – oscuridad )
(TODO JUNTO)
***Princes Lynx***
