Disclaimer: los personajes le pertenecen a J.K. Rowling, yo solo uso sus personajes para divertirme. La historia es mía y pertenece al reto "En el filo de la oscuridad"
Capítulo 4
Por primera vez en muchos años, Harry se sentía completamente e irrevocablemente feliz. Si era sincero consigo mismo no creía que en tan poco tiempo podría haber conseguido que Hermione fuese su novia, pero ahora que estaba en sus brazos, que ella con sus mejillas rojas le daba pequeños besos en los labios, se sentía en la luna. Había conseguido que ella aceptara ser su novio pero no por ello se iba a relajar, ya que era en cuarto año cuando Krum se fijaba en la hermosura latente de Hermione y Ron empezaba a mostrar interés en ella en forma de celos. Sabía que tenía que jugar bien sus cartas, no podía simplemente pedirle matrimonio sino que quería aprovechar todas las etapas del noviazgo con Hermione, quería disfrutar de ella plenamente.
Tenía ante sí un año difícil porque quería acabar con Voldemort este año, y aunque los planes ya estaban definidos en su cabeza y estructurados sabía que necesitaba pensar toda acción dos veces, pero algo tenía claro, él sería el claro vencedor.
—Hermione, tenemos que volver, creo que el partido ya ha acabado. —dijo Harry mientras Hermione suspiraba ya que al estar en los brazos de Harry, abrazados, se sentía especial.
—Tienes razón, debemos volver con Sirius y Remus, no quiero que se preocupen por nosotros. —dijo Hermione mientras Harry asentía.
Los dos cogidos de la mano, fueron camino arriba hasta las gradas mientras los hinchas de Irlanda gritaban de felicidad ya que el partido había acabado dándole la victoria.
—Harry, ¿puedes creer que Krum cogiera la snitch pero que ganara Irlanda por pocos puntos? —dijo Sirius todavía muy excitado por el partido mientras Remus movía la cabeza de lado a lado divertido por la situación.
—No por nada es considerado el mejor buscador del mundo. —dijo Harry con una sonrisa irónica.
—Vamos, debemos volver a la tienda y ya ahí celebraremos con la gente. —dijo Remus mientras Sirius cogía a Harry y a Hermione de los hombros para conducirlos hacia las escaleras.
Habían bajado la escalera y estaban ya en la explanada para dirigirse a la tienda cuando se encontraron de frente con la familia Weasley.
Arthur vio primero a Remus y a Sirius, y luego a Hermione y Harry y los saludó con una sonrisa.
—Sirius que alegría verte libre, leí la noticia en el Profeta. Por fin se ha hecho justicia con tu caso. —dijo Arthur mientras le estrechaba la mano a Sirius y luego a Remus.
—Muchas gracias Arthur, pero todo ha sido gracias a mi ahijado. —dijo Sirius dándole una gran sonrisa. —Por cierto te presento formalmente a mi pareja Remus y a mi protegida y heredera Hermione Black-Granger.
Arthur abrió los ojos con intensidad ya que se había sorprendido de que Sirius nombrara como su heredera a Hermione, pero se alegró ya que conocía a la chica y sabía que era muy inteligente y muy buena chica.
—Me alegra oírlo, de verdad, ¿cómo estáis Harry, Hermione? —preguntó Arthur mientras sus hijos se acercaban hacia donde estaba su padre ya que habían estado distraídos hablando con gente conocida.
—Estamos bien, señor Weasley, ¿qué tal la ha parecido el partido? —preguntó Harry con educación, nunca le había guardado rencor a Arthur ya que el hombre siempre le había apoyado pero estaba demasiado subyugado por Molly.
—Muy divertido. Tenéis que venir a la Madriguera, Molly está deseando veros. —dijo Arthur con inocencia.
Harry sabía perfectamente porque Molly quería que fuera a la madriguera: para ver cómo se comportaba con Ginny y pensar en hacer las pociones de amor.
—No creo que pueda, señor Weasley, ahora estoy viviendo con Sirius y tengo que ponerme al día con mi herencia. —dijo Harry aludiendo con educación la invitación.
—Es cierto Arthur, Harry y yo tenemos que ponernos al día, son muchos años perdidos. —dijo Sirius mientras acariciaba el pelo con fuerza a Harry mientras hacía un mohín divertido.
—Yo también tengo que declinar señor Weasley, mis padres y yo nos vamos a ir de vacaciones al sur de Francia. —dijo Hermione con una sonrisa triste ya que le gustaba pasar tiempo con los Weasley pero quería pasar el máximo tiempo con sus padres.
El señor Weasley asintió con entendimiento y se puso a charlar con Remus y Sirius mientras Ron se acercaba a sus amigos y Ginny los miraba con ojos furiosos mientras se dejaba adular por los amigos de su amigo Bill.
—No podía creerlo cuando Ginny me dijo que os había visto, pero cuando os vi subiendo la escalinata me sorprendí muchísimo y más cuando te vi a ti Hermione, odias el Quidditch. ¿Trajiste un libro para leer mientras Harry veía el partido? —dijo Ron mientras se burlaba de Hermione.
Hermione se puso roja por la vergüenza y el coraje, era cierto que no le gustaba el quidditch pero nunca se había perdido un partido para animar a Gryffindor, así que no entendía la pulla de Ron. Harry también se puso furioso, odiaba cuando la comadreja se metía con Hermione sin venir a cuanto, hiriendo sus sentimientos.
—No Ronald, he pasado un entretenido tiempo con Harry, Remus y Sirius, ha sido muy emocionante y esclarecedor. —dijo Hermione mirando con picardía a Harry mientras éste le cogía de la mano y se la apretaba con cariño.
Ron se quedó con la boca abierta, estaba acostumbrada a la Hermione herida pero no a la Hermione que le plantaba cara y más cuando Harry se ponía de parte de ella. Eso le hizo enfadarse más pero intentó controlarse.
—Bueno, por cierto, ¿en qué parte de la tribuna estabais? Nosotros estábamos en la principal, incluso los Malfoy y algunos jefes de departamento estaban allí. —dijo Ron con petulancia.
—Estábamos en los palcos principales. —musitó Harry con impaciencia ya que quería volver a la tienda con Hermione para poder pasar tiempo a solas con ella.
—Como no, el famoso Harry Potter no puede estar en una tribuna con la gente normal. —explotó Ron con un deje de celos y envidia en su voz.
—Ron, ¿cómo puedes hablarle así a Harry? Fuimos allí por que el ministro le regaló a Sirius las entradas como una compensación por estar trece años en Azkaban. —dijo Hermione furiosa con la actitud de Ron.
Se había cansado del comportamiento infantil de Ron, sus padres habían hablado con ella cuando ella se sinceró de lo mal que lo había pasado en tercer año cuando Ron la acusó sin prueba de la muerte de su rata y de cómo Harry la había dejado de hablar por el asunto de la saeta de fuego. Sus padres fueron compresivos, pero le dijeron que ella había actuado de buena fe pero no eso significaba dejarse apabullar, ni recibir malos comentarios de nadie. Harry le había pedido perdón por su comportamiento tanto por carta como en persona, pero Ron nunca lo hizo, simplemente le volvió a hablar como si le estuviera haciendo un favor y estaba harta. Ella siempre le ayudaba en todo y solo recibía migajas de amistad.
—Claro, como si al gran Harry Potter no le gustara recibir atención y regalos, ahora que Sirius está libre, te colmará de regalos, ¿no Potter? —dijo Ron descargando toda su furia mientras temblaba.
—Por supuesto Weasley, por algo es mi padrino. —dijo Harry mientras se burlaba de Ron y a éste se le ponía las orejas rojas por las vergüenza.
—Hermione, no tienes que pasar tiempo con el insufrible y mimado de Potter, vente con nosotros. —dijo Ron mientras hacia el amago de coger la mano de Hermione.
—No. —dijo Hermione con firmeza mientras echaba su mano para atrás y Harry se la cogía. —Estoy con Harry, he venido con ellos y después me voy con mis padres. No puedes disponer de mí como si fuera tu juguete Ronald, soy mi propia persona. —prosiguió Hermione mientras se ceñía más a Harry.
—Ron, papá nos está llamando. —dijo Ginny antes de que Ron abriera la boca para contestar malamente a Hermione. —Nos veremos en el colegio Harry y Hermione. —prosiguió Ginny dándole a ésta última una mirada cargada de ira.
Los más pequeños de los Weasleys se fueron mientras Harry y Hermione se despidieron con sendos gestos de manos. Sirius y Remus lo esperaban para irse juntos a la tienda, ya que los forofos de los irlandeses estaban por todo el lugar creando mucho barullo y ya mucha gente estaba pasada de copas.
Al llegar a la tienda, comieron y se prepararon un chocolate caliente en una fogata mientras escuchaban los canticos de los hinchas irlandeses, la noche estaba refrescando y Harry le puso una manta en los hombros a Hermione mientras ésta se ponía colorada y besaba la mejilla de Harry.
— ¿Hay algo que quisieran contarnos chicos? —preguntó Remus con una sonrisa.
—Hoy le he pedido a Hermione que fuera mi novia y me ha hecho el hombre más feliz del mundo cuando me ha respondido que sí. —dijo Harry mientras le besaba quedamente en los labios.
—Esto es fabuloso, es una notica que a mí personalmente me hace muy feliz. Mi ahijado y mi protegida juntos. —dijo Sirius mientras los abrazaba y los chicos reían.
Pasaron el resto de la noche bromeando y riéndose, de vez en cuando algunas personas se paraban en donde estaban ellos y les presentaba sus respetos a Sirius y su enhorabuena; muchas de esas personas eran brujas descaradas que le pedían que fuera con ellas a su tienda, pero Sirius las rechazaba con cortesía, hasta que se hartó y delante de un montón de brujas besó con pasión a Remus haciendo que algunas brujas se desmayaran por la impresión y otras se fueran indignadas pero con las mejillas sonrojadas por el espectáculo de ver a dos hombres besarse.
A eso de las 24:00 horas, Sirius y Remus encomendaron a Harry y a Hermione dormir, ya que querían levantarse temprano para ir al Callejón Diagón al día siguiente para conseguir sus útiles para el colegio, así Hermione podría irse de vacaciones con sus padres sin preocupaciones exteriores.
Harry y Hermione se besaron quedamente en los labios antes de que cada uno se fuera a su habitación, Hermione con las mejillas sonrojadas se quedó despierta escribiéndole una carta a su madre contándole la feliz noticia de que Harry correspondía sus sentimientos y que eran novios; mientras Harry en su habitación se tumbaba tranquilamente mientras que en su mesita de noche descansaba una pequeña botella de poción de Félix Felices.
Habían pasado escasas dos horas cuando Remus despertó abruptamente a Harry mientras Sirius hacia lo mismo con Hermione ya que había un gran tumulto afuera de la tienda. Harry tomó de un trago la poción ya que para que el plan saliera con éxito esta noche necesitaría un poquito de suerte.
Afuera ya estaban Sirius y Remus con sendas varitas y en posición de ataque, mientras Hermione sostenía la suya aunque temblaba un poco por el miedo.
—Harry, Hermione no os separéis de mí, lo que hay ahí afuera son mortífagos, seguidores de Lord Voldemort. Tenemos que ponernos a salvo. —dijo Remus mientras sus ojos brillaban con furia.
Los cuatro empezaron a andar con paso ligero por el bosque mientras las personas corrían gritando por el miedo, a la par que caminaban, ayudaban a la gente que estaba caída en el suelo. En una de esas, Harry supo que era el momento para hacer su maniobra.
—Oh no, ahí están Ron y Ginny y parece que un encapuchado los retiene, tengo que ir a ayudarles. —mintió descaradamente Harry.
—No Harry, no puedes ir tu solo. —dijo Sirius con preocupación.
—Yo puedo usar la magia y ellos no, solo sorprenderé por detrás al mortífago y correremos, confía en mí. —dijo Harry mientras Sirius asentía con preocupación.
—Voy contigo Harry, no puedes ir solo. —dijo Hermione muerta de preocupación.
—Hermione aunque eres una gran bruja no puedes hacer magia fuera del colegio, además eres nacida de muggles puedes ser atacada por esos indeseables, vete con Sirius y Remus, yo estaré allí en menos de quince minutos. —dijo Harry sosteniéndola de las manos.
—Te quiero en quince minutos en el lugar en donde nos hemos aparecido esta mañana Harry, si no, iré a buscarte. —dijo Remus mientras le apretaba el hombro con cariño.
Harry asintió y corrió hacia el lugar en donde sabía que estaban Barty Crouch Junior enlazado con la elfina Winky, necesitaba llegar antes de que él echara la marca tenebrosa en el cielo. Por esa misma razón había bebido Feliz Felices ya que de otra manera ni Sirius ni Remus y ni mucho Hermione lo hubieran dejado irse solo.
Apareció en el claro en donde pasó el suceso la otra vez y pudo ver como Winky se tambaleaba intentando tirar para un lado mientras que su amo tiraba hacia el otro, aun con la capa de invisibilidad puesta.
—Desmaius. —dijo Harry apuntando a la elfina.
Winky cayó en el suelo y Harry pudo ver cómo era arrastrada por algo invisible. Ocultándose entre la maleza Harry echó otro hechizo no verbal.
—Desmaius.
La sombra que tiraba de Winky cayó y Harry se dirigió ahí con agilidad y quitó la capa de invisibilidad y pudo ver a Barty Crouch.
—Renervate. —Dijo Harry y cuando éste despertó y enfocó sus ojos en Harry. —Imperius.
La mente de Barty Crouch estaba muy débil después de tantos años luchando con esa maldición.
—Comete esto. —dijo Harry dándole a Barty Crouch una pequeña piedra.
Esa piedra era la piedra servus una piedra prohibida ya que el que la tomaba era esclavo del que se la había dado, la piedra se incrustaba en el interior y no desaparecía en cinco años. Harry por lo tanto tenía a su merced a un servidor del Señor Oscuro.
—Escúchame bien esclavo, vas a echar la marca tenebrosa en cuanto yo me haya ido, cogerás la capa de invisibilidad y te irás a ver a Lord Voldemort y seguirás sus órdenes hasta que estés en el colegio de Magia. Una vez en el colegio tendremos una reunión en la que me contarás todo lo que te haya dicho Voldemort y seguirás mis instrucciones. ¿De acuerdo?
—Si amo, tus órdenes serán servidas. —dijo Barty totalmente a la merced de Harry Potter.
Harry se fue de allí con una gran sonrisa en la boca, corrió hasta llegar al claro en donde unos preocupados Sirius, Remus y Hermione, lo recibieron con abrazos y besos.
— ¿Estas bien? ¿Te ha pasado algo? —preguntó Hermione preocupada.
—No, todo ha salido a pedir de boca. Le eché un desmaius al mortífago por detrás que al estar enfocado en Ron y Ginny no me había visto, el mortífago ha caído y han podido salvarse. He tardado un poco más porque he ayudado a la gente que estaba en el suelo. —mintió de nuevo Harry con desparpajo mientras se dejaba besar y abrazar por Hermione.
De pronto un haz de luz surcó el cielo y todos pudieron ver como la marca tenebrosa estaba en el cielo. Los chillidos de miedo no se hicieron esperar mientras Harry sonreía y apretaba a Hermione más cerca de él.
—Tenemos que ir, el que haya invocado la marca Tenebrosa debe ser un fiel seguidor de Voldemort y podemos estar en serios problemas. —dijo Sirius.
Los demás asintieron y siguieron el rastro de luz verde, por el camino se encontraron a muchos aurores y a gente del ministerio con las varitas preparadas entre ellos al señor Crouch, Ludo Bagaman y el señor Weasley.
Al llegar al claro en donde minutos antes había estado Harry, éste pudo ver con regocijo que Crouch Junior ya no estaba allí, la que si estaba todavía desmayada era la elfina Winky.
— ¿Un elfo doméstico ha echado la marca tenebrosa? —preguntó con escepticismo Sirius Black.
—No lo creo ya que no hay ninguna varita cerca de ella, preguntémosle. —dijo Amos Diggory. —Renervate.
La elfina poco a poco abrió los ojos y se asustó ver a un montón de magos y entre ellos a su amo.
—Si me permites Amos, Winky es mi elfina doméstica así que le haré las preguntas pertinentes. —dijo el señor Crouch mientras la elfina temblaba de miedo.
— ¿Qué haces aquí Winki cuando expresamente te dije que te quedaras en la tienda? —le preguntó Crouch mirándola fijamente en los ojos.
—Amo, Winky tenía que salir de ahí, amo, los magos y brujas corrían y estaban aplastando la tienda, amo. —dijo la elfina con ojos llorosos.
—Elfina, soy Amos Digogory, el jefe del Departamento de Regulación de Criaturas Mágicas, ¿has utilizado alguna varita? —preguntó Amos de forma profesional.
—No señor, Winky es una elfina buena y no toca las varitas de los magos. —dijo la elfina con voz temblorosa mientras los demás magos peinaban la zona en busca de una varita.
—No hay ninguna varita señor, o bien el que convocó la marca tenebrosa se la ha llevado o bien alguien la ha desaparecido para ocultar la prueba del delito. —dijo uno de los trabajadores de Diggory.
—Winky, me has puesto en vergüenza y en evidencia delante de mis compañeros del Ministerio, te di una orden y no la cumpliste, te mereces un castigo ejemplar, la prenda. —dijo Crouch con desprecio y preocupación mientras le tiraba uno de sus pañuelos a Winky.
—No amo, la prenda no. —dijo Winky mientras sollozaba amargamente sobre el pañuelo.
—No lo puedo creer, Winky solamente salvó su vida, ¿es que acaso no le importa nada? —preguntó indignada Hermione en voz alta mientras se ponía al lado del elfo doméstico.
—Es mi elfo doméstico y desobedeció una orden, además está en una escena sospechosa y me ha puesto en evidencia, así que le pido que no haga comentarios de los que usted desconoce señorita…—dijo el señor Crouch con molestia mientras veía a la chica intentado consolar a su ex elfina.
—Es la señorita Black-Granger, mi protegida señor Crouch. —dijo Sirius Black con molestia ya que Barty Senior había sido el instigador de que Sirius no tuviera un juicio y por ende uno de los culpables de que pasara trece años en Azkaban.
Los demás magos se quedaron con la boca abierta al oír de boca del propio Sirius que esa chica era su protegida y que le había dado su apellido.
—Disculpe mis modales Lady Black-Granger, pero le reitero que Winky me ha decepcionado y como su amo puedo darle la prenda. —dijo Crouch con unos modales impecables. —Creo que debemos ir al Ministerio a escribir los informes pertinentes y hacer una verdadera investigación de lo sucedido.
Los magos que trabajan en el Ministerio se despidieron entre sí mientras los aurores peinaban la escena y pedían declaración a cada persona que pudiera ser útil.
— ¿Cómo ha podido ser tan cruel? —preguntó Hermione mientras intentaba consolar en vano a la elfina.
—Winky es una mala elfina, ha desobedecido la orden de su amo. —lloraba la elfina.
—Winky ¿te gustaría ser parte de mi familia? —preguntó Sirius Black mientras Hermione lo miraba con una sonrisa y Harry sonreía de medio lado. —Soy el señor Black y tengo una casa muy grande y no tengo elfo doméstico, ¿quieres pertenecerme?
La elfina lo miró con sus ojos grandes como un murciélago mientras las lágrimas caían.
— ¿Por qué el señor Black querría a una mala elfina como Winky?
—Soy un señor muy ocupado, mi casa es muy grande y apenas se cocinar bien, necesito de los servicios de un elfo doméstico y mi protegida se ve que te tiene aprecio. —dijo Sirius con una sonrisa.
La elfina miró primero a Sirius y luego a Hermione, se secó los ojos con el pañuelo del señor Crouch, tomó aire y con voz solemne dijo:
—Acepto ser la elfina y la guardiana de los secretos de la familia Black. —dijo la elfina mientras tomaba la mano de Sirius.
—La familia Black acepta los servicios y cuidados de la elfina domestica Winky. —dijo Sirius mientras estrechaba la mano de la elfina.
Un halo de luz amarillo los recubrió y la elfina aspiró fuerte mientras dejaba caer el trapo que tenía por ropa y aceptaba el pañuelo de seda que le daba Sirius, se lo puso como si fuera una toga y la cresta de la familia Black apareció en su pecho.
—Amo Sirius, amita Hermione. —dijo la elfina postrando una reverencia.
—Es una costumbre Hermione, Winky solo te está mostrando su gratitud, como te expliqué anteriormente los elfos necesitan la magia de los magos para vivir, es como si nuestra magia fuera su aire y ellos a cambio son los guardianes del hogar. —explicó Remus a Hermione cuando vio que ésta iba a replicar cuando vio la reverencia que les hacía.
—Volvamos a la tienda, mañana tenemos que hacer muchas cosas y tenemos que descansar. —dijo Sirius mientras conducía a los chicos a la tienda seguidos de Remus y de Winky.
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Ala mañana siguiente, cuando apenas habían dormido seis horas, se levantaron y se dispusieron a irse, la gente que había alrededor todavía estaba conmocionada y alterada, pero no se pararon a hablar con nadie ya que tenían prisa por irse a Black Manor.
Los cuatro se desaparecieron y aparecieron en el salón de la casa, allí en el alfeizar había dos lechuzas con el sello de Hogwarts. Winky se disculpó y empezó a limpiar y a ordenar la casa mientras preparaba el desayuno.
Harry y Hermione cogieron sus cartas y empezaron a leer todo lo que tenían que llevar para su cuarto año.
— ¿Por qué necesitaríamos una túnica de gala? —preguntó interesada Hermione cuando le echó un vistazo al pergamino.
—Supongo que quizás haya un baile o algún acto oficial. —dijo Sirius con una sonrisa perruna, sabiendo por qué sería, pero no quería revelarles la sorpresa a ninguno de los dos.
Harry miraba la carta mientras sonreía, tenía muchas cosas en su cabeza, pero el torneo estaba en la parte alta de sus preocupaciones ya que si todo salía bien, ese año acabaría con Lord Voldemort.
Hermione siguió leyendo el pergamino mientras mencionaba algún libro que le sorprendía mientras Remus leía su correspondencia y Sirius ojeaba junto Harry su carta de la escuela.
—Menos mal que este año no tendré Adivinación. —mencionó Harry.
— ¿Cómo? ¿En serio?, ¿Cuándo? —preguntó Hermione sorprendida.
—Al principio del verano le escribí a la profesora MacGonagall de que dejaba adivinación, estoy harto de que Trelawney mencione mi muerte cada dos por tres, por lo que he elegido Runas Antiguas, me examinaré el mismo día 1 después de la cena y si la apruebo pasaré a las clases de cuarto año contigo, Hermione. —dijo Harry mientras su novia lo miraba con la boca abierta.
— ¿Por qué no me lo has dicho antes? —preguntó Hermione con un mohín.
—Quería que fuese una sorpresa. —dijo Harry besándole en la mejilla.
Mientras Hermione le comentaba a Harry que si tuviera algún problema con runas le pidiera ayuda, se dirigieron al comedor en donde Winky hizo un excelente desayuno que todos comieron con ganas; luego, se asearon y se cambiaron de ropa para ir frescos y limpios al callejón diagón.
Entraron en el concurrido callejón Diagon y se detuvieron en el Boticario para abastecerse de ingredientes de pociones; más tarde, entraron a la tienda de mascotas en donde Harry compró golosinas para su lechuza y Hermione compraba algunos juguetes para su gato Crookshank; luego, y para placer para Hermione y Remus entraron en la librería en donde compraron todos sus libros, más algunos extras interesantes así como plumas, tinteros y pergaminos. Por último, fueron a la tienda de Madame Malkin para comprarse las túnicas escolares ya que Harry había crecido y se había puesto más fuerte y las túnicas de Hermione le estaban pequeñas ya que se estaba convirtiendo en una jovencita. Además de comprar las túnicas, Harry se compró su traje para Navidad, Hermione no lo hizo ya que mañana se iría a Francia y se lo compraría en alguna Boutique de Paris.
Llamaron a Winky para que se llevara las compras a casa para poder ir más desahogados por el callejón hasta pararse en la heladería.
—Chicos, Hermione y yo vamos de ir de nuevo a la librería ya que el dependiente me dijo que a esta hora iban a traer género nuevo y quiero ver si hay algo que merece la pena y Hermione de camino también echará un vistazo. —dijo Remus con una sonrisa.
Sirius y Harry sonrieron ya que sabían que a Remus y a Hermione les encantaban los libros así que mientras ellos iban de nuevo a la librería, Sirius y Harry paseaban por el callejón; paseando se encontraron en frente de la entrada del Callejón Knockturn, iban a pasar por alto cuando tres figuras se pusieron a su altura: los Malfoy.
Lucius los miró con un gesto de desprecio, mientras Narcissa veía a su primo con disgusto y Draco estaba algo nervioso aunque pronto puso su cara estoica y altiva.
—Sirius Black y Harry Potter ... Que agradable sorpresa, encontrarnos por estos Lares. —dijo Lucius con un deje claro de burla.
—Lucius, Narcissa, Draco Malfoy... lo mismo digo, que agradable es verlos dentro de su hábitat natural. —se burló Sirius señalando el callejón oscuro.
Draco estrechó su fría y gris mirada, tan parecida a la de su padre, a Sirius. Parecía que estaba a punto de moverse, pero Narcissa rígidamente puso una mano sobre su hombro en lo que Harry consideró un toque de afecto, pero que no se veía como tal en público.
—Sirius me alegra saber que llevas el nombre de Black todavía contigo. —dijo Narcissa con resentimiento ya que si Sirius no hubiera tomado el apellido formal ante Gringotts, cuando Draco hubiese cumplido 16 años lo hubiese podido tomar.
—Sí, fue una suerte que Orión no te repudiara al final. —dijo Lucius con furia ya que la fortuna Black era mucho mayor que la suya.
—Cosas de la vida, mi madre fue la instigadora pero como todo el mundo sabe la familia Black es patriarcal y la palabra del patriarca es sagrada. —dijo Sirius disfrutando del momento.
—Dicen las malas lenguas que Azkaban te dejó infértil. —dijo Lucius con una sonrisa.
—No son las malas lenguas, es la realidad, aunque tampoco nunca me planteé tener hijos propios. —dijo Sirius saboreando el momento.
—Tendremos que ponernos de acuerdo ya que Draco será el que herede el título Black cuando mueras. —dijo Narcissa con voz melosa mientras Draco sonreía meloso.
—Creo que no Narcissa, ya tengo todo listo y he elegido a mi propio heredero. —dijo Sirius mientras Harry sonreía.
—Sabes que no puede ser Potter ya que la ley establece que una persona con apellido de una Noble Casa perteneciente a Gran Bretaña no puede heredar otro apellido a no sea que sea por línea descendiente. —dijo Lucius con una sonrisa ganadora.
—Lo sé. —dijo Sirius con un encogimiento de hombros mientras veía como Remus y Hermione se acercaban despacio a donde estaban ellos con cara de preocupación. —Os voy a presentar al que llevará mi título.
— ¿El profesor Lupin? —preguntó Draco con alegría fingida ya que al ser un hombro lobo le estaba prohibido tener descendencia así que de todas las maneras el título Black caería en sus manos.
—No, Lupin es mi pareja. La que ostentará el título, el apellido y la mitad de mi fortuna será la señorita Hermione Granger, ahora conocida formalmente como Lady Hermione Black-Granger. —dijo Sirius mientras cogía a Hermione por los hombros y les daba una sonrisa orgullosa.
Los tres Malfoys se quedaron patidifusos y rojos de la furia, el que una sangre sucia ostentara el apellido Black era una atrocidad, pero no podían decírselo ya que ahora Hermione era más poderosa que ellos, era una heredera, eso la convertía a los ojos del mundo mágico en una sangre pura, en una de las brujas más influyentes y más poderosas del mundo mágico.
—Tenemos que irnos, ha sido un placer conversar con ustedes. —dijo Narcissa tan diplomática como siempre cogiendo de la mano tanto a su marido como a su hijo.
Sirius y Harry no pudieron contener la risa y se estuvieron riendo a carcajadas mientras Hermione y Remus los miraban con expresión divertida.
El día pasó entre risas y besos robados entre los dos adultos y los dos adolescentes. Por la tarde, Sirius condujo a Hermione a su casa ya que las dos últimas semanas de vacaciones las iba a pasar con sus padres en Paris y en el sur de Francia, prometiéndole a Harry que le iba a escribir todos los días, se besaron largo rato hasta que Remus los separó.
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Harry estaba impaciente por volver a Hogwarts, no solo por ver de nuevo a Hermione sino porque dentro del castillo estaba la diadema que era un horrocrux que pensaba eliminar y para saber a ciencia cierta los planes de Voldemort por boca de su siervo Barty que a estas alturas ya habría encerrado a Moody en su baúl y se estaría pasando por él.
Esas dos semanas las pasó con Sirius y Remus viajando por las casas que tenía Sirius, visitando gente y pasándoselo bien. Harry también fue a ver a los duendes del banco para hablar sobre un asunto de negocios que se tendría que hacer en Hogwarts.
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El 1 de septiembre, domingo, llegó y Harry se levantó muy temprano para ordenar sus pensamientos, además de que la euforia lo embargaba ya que estaba deseando de ver a Hermione, es cierto que se habían estado mandado muchas cartas, tantas que sus lechuzas estaban extenuadas por tanto ejercicio.
A Sirius le daba mucha pena que Harry se fuera pero sabía que tenía que ir al colegio, además que ya nunca más iba a estar solo porque Remus estaría con él. Para no perder el tiempo, fue Winky quien los llevó hasta la plataforma. Se dispusieron a encontrar a Hermione la cual encontraron cerca del tren abrazando a sus padres con ternura.
Los adultos se saludaron con alegría mientras que Harry y Hermione se besaban en los labios, Harry quería besarla intensamente pero sabiendo que los padres de Hermione estaban allí no le parecía propio.
A las 10:55 entraron en el tren buscando un compartimento vacío, los dos estuvieron de acuerdo de ignorar tanto a Ron como a Ginny ya que con el primero todavía seguían enfadados y Ginny les daba escalofríos.
A las 11:00 horas, se asomaron a la ventana para darles el último adiós a sus seres queridos prometiéndoles escribir pronto.
Su puerta del compartimiento fue pronto golpeada y se abrió para mostrar a un alto, delgado, y muy tímido Neville Longbottom.
—Hum... Hey, chicos no- ¿no os importa si me siento con vosotros? —preguntó el chico nervioso.
—Claro, Neville, adelante y siéntate. —dijo Hermione dulcemente con una sonrisa reconfortante. Neville le dio una tímida sonrisa de vuelta.
—Gracias, Hermione, Harry. — dijo Neville y luego miró tras de sí. — ¿os importa chicos si se sienta con nosotros otra persona?
—No, Neville, dile que pase. —dijo Harry mientras jugaba con el pelo de Hermione.
—Gracias. —les dijo. —Anda entra, te dije que eran muy amables y que no les importaría.
Neville entró y se sentó al otro lado de Hermione, al lado de la ventana. Su invitado se sentó frente a Harry. Tenía el pelo largo rubio y una mirada muy inocente.
—Harry, Hermione, esta es Luna Lovegood. Ella es un tercer año de Raveclaw. —dijo Neville—.Mi padre y el suyo solían ser buenos amigos. Mi abuela y yo los visitamos en las vacaciones.
—Luna, ¿no es tu padre el editor del Quisquilloso? —preguntó Harry, aunque sabía la respuesta.
—Sí, papá es el editor. ¿Quieres una copia? Papá publicó un artículo acerca de la extinción de nargles—dijo Luna con voz soñadora.
—Nunca he oído sobre ellos. —dijo Hermione con sorpresa.
—No habitan en Londres sino en países que hace mucho frío como Groenlandia por eso la mayoría de la gente no los conoce. —dijo Neville mientras Hermione asentía.
—Los hijos de muggles por lo general no lo conocen, no es un tema de actualidad ni de moda. No es muy popular. — dijo Luna con una sonrisa soñadora.
Luna entregó la revista a Hermione y ella lo leyó. Harry y Neville discutieron sobre las plantas, mientras que Luna miraba a su alrededor con mirada soñadora. De la nada se oyó una fuerte explosión y rápidamente pusieron sus varitas en alto. Cuando salieron al pasillo del tren estaba nublada con humo. Ellos comenzaron a toser con fuerza. Luego, cuando el humo comenzó a aclararse, oyeron risas.
Harry y Hermione siguieron el sonido de las risas más de cerca hasta encontrarse con Fred y George mirando demasiado inocentemente el pasillo. Harry y Hermione miraron hacia la esquina y vieron a alguien con el pelo de color rosa y morado con rayas amarillas y vomitando purpurina
—Es... ¿Es eso Ronald? — preguntó Hermione con incredulidad.
Ella y Harry compartieron una mirada y estallaron en carcajadas. Los gemelos Weasley empezaron a hacer reverencias mientras la gente los aplaudía mientras que uno de los prefectos se llevó a Ron para que le quitaran el hechizo.
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El tren se detuvo en la estación de Hogsmeade y todo el mundo se bajó y los cuatro compartieron un carruaje tirado por dos threstals.
— ¿Tú también los ves, Harry? —le preguntó Luna en voz baja mientras Hermione y Neville hablaban.
—Sí, desde el primer día que presencie la cara de la muerte. —dijo Harry mientras sostenía con más fuerza la mano de Hermione.
Luna no comentó nada más hasta llegar al castillo en donde se despidió de los chicos y se fue a su mesa. Neville, Hermione, y Harry se sentaron con los gemelos Weasley, Katie Bell, Angelina Johnson, Alicia Spinnet y Demelza Robins. Charlaron tranquilamente hasta que la selección de casas empezó.
Cuando la selección acabó, Harry observó con rabia como Snape estaba allí sonriendo a sus serpientes y pudo comprobar como su esclavo estaba allí haciéndose pasar por Moody, no sabía cómo nadie todavía no reconocía que no era el verdadero, ya que Barty tenía un tic y a los pocos segundos movía la lengua como una serpiente cosa que Moody jamás hizo.
El profesor Dumbledore, seguido de la profesora McGonagall, se puso de pie para dar el anuncio de apertura.
—Bienvenidos de nuevo y doy la bienvenida a los nuevos primeros años. —dijo él con su voz resonando en el silencio. —Voy a dar la bienvenida al nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras el profesor Moody. Además un gran acontecimiento sucederá este año: El Torneo de los Tres Magos.
El Gran Comedor empezó llenarse de susurros ya que era una gran noticia.
—Para aquellos que no sepan que es, el Torneo de Tres Magos es una competición que se hace con otras dos escuelas en donde se escoge un campeón de cada escuela y éstos lucharan en tres pruebas muy difíciles y peligrosas. Los riesgos son muchos por lo que solo alumnos que tengan los 17 años podrán competir, para ello tenemos el cáliz de fuego en donde todos aquellos que quieran participar deberán echar un trozo de pergamino con su nombre. Habrá una línea de edad para que todos aquellos que no tengan la edad no puedan participar. —prosiguió Albus mientras los alumnos de quejaban y otros lo miraban furiosos.
—Harry prométeme que no vas a participar. —dijo Hermione mientras lo miraba con ojos tristes.
—Hermione no quiero participar, pero sabes que con la suerte que tengo, algo pasará. —dijo Harry mientras le besaba quedamente en los labios para sorpresa de muchos de sus compañeros.
Los alumnos después de cenar se dispusieron ir a sus salas comunes, Harry iba de la mano de Hermione hasta que la profesora Siniestra se adelantó.
—Señor Potter tengo entendido que quiere hacer el examen de Runas para estar en las clases de cuarto año, venga conmigo que le haré el examen. —dijo la profesora con una sonrisa tierna al ver como los dos adolescentes se besaban con timidez.
La profesora condujo a Harry a una de las aulas y le puso el examen. Harry sabía mucho de runas ya que en su trabajo de auror las había estudiado porque eran útiles a la hora de poner trampas para los magos oscuros. Harry terminó el examen en 45 minutos con el asombro de la profesora y lo corrigió en ese instante mientras Harry sonreía.
—Señor Potter, está excelente, ha sido un perfecto trabajo, se ve que se lo ha tomado en serio. Le espero en mi clase del martes. No me defraude y siga por ese camino. —dijo la profesora Siniestra con una sonrisa.
Harry salió del aula sonriente pero no se dirigió hacia su sala común sino hasta el despacho del profesor Moody. Al verlo entrar, el profesor, se puso de rodillas y le besó la túnica mientras Harry lo miraba impasible.
—Mi amo, he hecho todo lo que me dijisteis, Voldemort no desconfía de mí y me ha indicado que ponga su nombre en el cáliz de fuego. —dijo Moody expectante.
—Pon mi nombre en el cáliz de fuego, pero elimina todos los que vayan a concursar por el colegio de Hogwarts. Quiero ser el campeón de este Colegio. Indícame los planes de Voldemort. —dijo Harry con una sonrisa mientras su siervo le contaba con todo lujo de detalles lo que había hecho y le proporcionó un mapa de donde estaba Voldemort escondido.
Después de escuchar y de dar las ordenes pertinentes, Harry salió directo hacia la sala común en donde se encontró con Hermione medio dormida. La chica lo abrazó y lo besó con fuerza cuando Harry le dijo que había pasado el examen y que pronto estaría con ella en clase.
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A la mañana siguiente, Harry se levantó temprano y se dirigió hacia la sala de los Menesteres en busca del horrocrux, la sala cumplió su deseo y al abrir la habitación la diadema estaba en el centro sola.
—Fiendyre. —pronunció Harry y el fuego maldito en forma de serpiente salió de su varita atacando la diadema.
La diadema empezó a chillar y a encogerse, pero el fuego no tuvo piedad y al cabo de unos minutos no quedaba nada de la antigua reliquia. Harry cogió las cenizas y las echó por la ventana.
Más sonriente fue de nuevo a la sala común a tiempo de ver a Hermione. Los dos juntos fueron al Gran Comedor en donde se encontraron con Neville, Seamus, Dean, Lavender y Parvati.
—Hermione, Harry, ¿es cierto el rumor de que estáis juntos? —preguntó Lavender mientras todos en la mesa estaban expectantes de la respuesta de los dos.
Ya iban a contestar cuando Ronald Weasley apareció por la puerta y con una sonrisa despreocupada empujó a Neville ya que estaba sentado al lado de Harry.
—Hey chico, a que no sabéis el rumor que circula desde anoche. — dijo Ron mientras cogía varios pasteles. — La gente está diciendo que ustedes dos son una pareja y fueron vistos besándose en la sala común, y ayer por la noche en la cena. Bastante estúpido ¿no es así? —prosiguió Ron sacudiendo la cabeza.
—Ron. — dijo Harry y cuando su viejo amigo se dio la vuelta habló. — Es cierto—continuó Harry tomando la mano de Hermione. —Somos una pareja. Hermione es mi novia.
La gente que estaba a su alrededor empezó a mirarlos con la boca abierta y a susurrar entre sí mientras Lavender y Parvati sonreían y aplaudían.
—Oh, vamos Harry, no voy a caer en vuestro juego, ¿Qué es esto? ¿Una apuesta con mis hermanos o qué? —dijo Ron riéndose.
— ¿Hay alguna regla sobre los besos en el Gran Comedor? —preguntó Harry a Hermione.
—No. —dijo Hermione anticipando el momento con ganas de ser besaba.
Harry y Hermione le demostraron a Ron que, sin duda, los rumores eran ciertos. Todos los alumnos del Gran Comedor se quedaron con la boca abierta mientras los profesores sonreían al ver la escena.
— ¿Cómo? ¿Cuándo? —preguntó Ron con la boca abierta.
—Desde el Mundial de Quidditch. —dijo Hermione muy sonrojada mientras Lavender le hacia una pregunta detrás de otra.
— ¿No había más chicas que decidiste robarte a la mía? —dijo Ron con ira.
— ¿Tu chica? — preguntó Hermione mientras se giraba de nuevo hacia Ron mientras sus ojos brillaban peligrosamente. — ¿Desde cuándo he sido yo tu chica?
La atención de Ron todavía estaba en Harry mientras ignoraba Hermione.
—Sabias perfectamente que Hermione me gustaba, solo estaba esperando al momento a que se convirtiera en una chica y dejara de ser una sabelotodo. —explotó Ron.
Hermione lo miró con ira y dolor, pero no se iba a dejar apabullar, la charla con su madre la había ayudado mucho y no se iba a dejar pisotear por nadie y menos por un chico que decía ser su amigo y la denigraba sin contemplación. Se acercó a Ron y le pegó una bofetada.
—Yo soy mi propia persona y soy una chica desde que nací, no vuelvas a hablarme. —dijo Hermione mientras que las otras chicas aplaudían la valentía de Hermione.
—Weasley, la única persona a la quieres es a ti mismo. No me hablas hasta que te disculpes correctamente con Hermione. —dijo Harry mientras abrazaba a Hermione.
Ron se quedó con la cara roja y con ojos llenos de furia, sacó la varita del bolsillo pero antes de hacerlo ya tenía una varita clavada en el costado.
—Ni siquiera lo piensas Ron, ellos son felices y tienen razón, Hermione es tu amiga y la tratas fatal. —dijo Neville con valentía.
—Me da igual que sea mi amiga, es solo una traidora, es una asquerosa sangre sucia. —dijo Ron mientras muchos de los alumnos se quedaban a cuadros y Hermione lo miraba con ojos de dolor ya que nunca se hubiera imaginado que él, su amigo, le dijera esa horrible palabra.
—Retráctate Weasley, porque Hermione es ahora conocida por Lady Hermione Black-Granger, protegida de la casa Black y novia del primogénito de la Casa Potter. —dijo Harry levantándose con la varita en mano.
— ¿Qué diablos estas diciendo? —dijo Ron ya que no podía creer sus palabras.
En ese momento, un sinfín de lechuzas llegaron para traer el Profeta y en primera página y en primicia salían Sirius y Hermione en una foto, dándose un abrazo de despedida en el Expreso de Hogwarts con el siguiente titular.
De bruja nacida de muggles a Lady de una Noble Casa
Todo el mundo del Gran Comedor cogió el periódico pero fue Lee Jordan que con un hechizo sonorus tal como hacía en los partidos empezó a leer la noticia en voz alta.
Si señores del mundo mágico, Sirius Black nos ha vuelto a sorprender y no solo como ya os comenté hace una semana de que el soltero de oro estaba saliendo con un hombre, Remus Lupin, sino que ha elegido como su heredera y protegida ¡a una nacida de muggle! La señorita Granger es una estudiando de Hogwarts, la primera de su clase, ya van tres veces consecutivas que está en el cuadro de honor del colegio, además que es íntima amiga de Harry Potter, aunque los rumores nos digan que son novios, pero no tenemos constancia de ello… Todavía.
Pues si señores y señoras, lo sabemos de buena tinta ya que es oficial tanto en el Ministerio como en Gringotts, la señorita Granger ahora reza como Lady Hermione Black-Granger y es la heredera del título Black y de la mitad de la fortuna Black, eso hace que la chica sea un buen partido.
Es sabido de buena tinta que muchos sangres puras de nuestra comunidad han mandado ya sus lechuzas para un posible matrimonio entre ella y alguno de sus hijos al señor Black, ya que el apellido Black es muy cotizado, además de que la joven es guapa, simpática y muy inteligente. Vamos es todo un partido.
Os seguiré informando sobre todos estos acontecimientos.
Os ha informado Sofía Turpin de Corazón de Bruja.
Después de que Lee Jordan leyera el periódico se hizo el silencio y varios magos fijaron la mirada en Hermione como estudiando su aspecto y asintiendo.
—Harry, creo que te va a salir competencia. —dijo Lavender con una sonrisa mientras intentaba sobornar a Colin para que mandara la foto del beso de Harry y Hermione a Corazón de Bruja.
—Sabes que yo solo te quiero a ti Harry. —dijo Hermione mientras lo besaba de nuevo.
"Puede que como dice Lavender tenga competencia, pero Hermione es solo mía y seguirá siendo así hasta el fin de mis días"
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¿Qué os ha aparecido? Espero vuestros comentarios, dudas, ideas, todo lo que me queráis decir es bienvenido. Gracias por vuestros comentarios, reviews, favoritos y además. Podéis contactar conmigo por Facebook en mi página: www. Facebook Parejas No Canon 100 Hermione (todo junto) donde hay fotos.
Por cierto echadles un vistazo a las demás historias de este reto, son las siguientes:
Ander Ghjyyt (publicado: www. Fanfiction s / 10534632 / 1 / Stabbing – the – black – souls – Reto – En – e l – filo – de – la – oscuridad)
Rosy Martinez (Publicado: www . fanfiction s / 10543836 / 1 / )
Nanny Pgranger (publicado: www . fanfiction s /10561459 / 1 /In – the – Shadows – En – el – filo – de – la – oscuridad )
(TODO JUNTO)
***Princes Lynx***
