CAPITULO # 2

ORGASMO SOÑADO

Por. Tatita Andrew

Cuando Candy pudo hablar dijo.
-No es lo que parece, puedo explicarte.
-Tienes cinco minutos mientras le dices la dirección a Luis en donde deseas bajarte, tengo muchas cosas que hacer. ¿Luis diríjase donde la señorita Blanca le ordene? O debería llamarte Candy White.
Candy avergonzada no quería hablar delante del chofer. Pero le dio una dirección en donde podría dejarla.
-Puedes hablar con toda confianza, Luis es como una tumba y es de mi entera confianza.
-Mi segundo nombre es Blanca. De verdad necesito que escuches mi idea solo te pido eso.
-Ya, dime una cosa. ¿Sabias desde un principio quien era yo? Lo debiste planear todo, sabías donde me hospedaba y que no podría resistirme a tus encantos. Estabas tan segura que no te iba a rechazar.
-Ya te dije que no ha sucedido así, ni siquiera tenía idea de quien eras tú hasta hoy día. Si recuerdas claramente yo te pedí que no me dijeras tu nombre.
-Podría haber sido que ya sabías quien era y como reconocerme.
-Te lo vuelvo a repetir una vez más, y por última vez, me he llevado una gran sorpresa horita cuando te vi. Fuiste tú quien te fuiste sin decir una sola palabra, tú el que decidió seguirme el juego aquella noche, y tú el que debías haberme esperado porque teníamos una cita hoy para hablar del proyecto del hospital.
-Llegaste tarde, te espere por más de media hora.
-Me quede dormida, acaso no se te ocurrió despertarme, el vuelo se atraso, ni siquiera tuve tiempo de cambiarme, y ahora me vienes con esta sarta de acusaciones.
-Solo quiero saber una cosa. ¿Estas acostumbrada a seducir a extraños en los bares?
-Piensa lo que te la gana, jamás había hecho algo así hasta ayer en la noche, ya te explique lo que paso. No tengo nada más que hablar.
-Por favor Luis deténgase aquí.
-Gracias por traerme se dirigió hacia Albert.
-Espera… la tomo de la mano y Candy sintió otra vez esa corriente que le recorría todo el cuerpo.
-¿Qué?
-Esta es mi tarjeta llámame mañana por la noche a las 7 de la noche en punto, sino lo haces sabré que no te interesa el proyecto del cual deseas hablarme.
Albert la vio bajarse y guardarse la tarjeta.
-¿A dónde señor?
-Estaciónate, me quedaré un rato más.
No entendía la necesidad de saber que iba a hacer, pero le llamo la atención que entrara a una pastelería donde claramente se leía que se hacían pasteles para bodas.
Se juró que jamás volvería a caer en las redes de una mujer después de lo de Andrea, pero en cuanto la vio en el bar acercándose a él, no pudo resistirse juraba que había visto una halo de luz como una especia de aurora que la envolvía, sabía que había sido muy injusto en acusarla de acostarse con él, por el proyecto, pero tenía que saber la verdad, se había vuelto muy desconfiado y tenía sus razones personales, pero en su rostro pudo notar claramente que ella estaba más que sorprendida de verlo allí y mas aún al comprobar quien era, se había desmayado tres veces en sus brazos y hasta habría podido jurar que en ese momento deseo estrecharla con fuerza para que reaccionara.
No sabía que le sucedía, el era muy cauto y discreto en cuanto a sus relaciones, más aún después de haberse acostado con ella, el era quien decía adiós y se sentía aliviado de que así sucediera, por eso no entendía que hacía allí esperando a que ella saliera, todavía podía recordar su olor, la formaba en que decía su nombre cuando llegaba al orgasmo, sus gemidos, sus curvas, la forma de sus pechos, lo recordaba todo, y eso lo estaba volviendo loco, y tuvo que lanzarle esas acusaciones para no tomarla allí mismo, ponerla encima de el, levantarle la falda, y penetrarla profundamente. Mucho tiempo después llego un auto de lujo y Candy salió se abrazaron y se besaron, se sintió a la vez decepcionado porque ya tuviera pareja, y a la vez aliviado no quería meterse en más problemas.
-Luis vamos a mi casa, mi tía me esta esperando para cenar.
Al otro día paso sin novedad, Albert pero no podía dejar de pensar en aquella rubia, y sin quererlo en la noche durante la cena, y mientras charlaba con su tía Elroy se encontraba mirando el reloj de su muñeca para ver si eran las ocho y si Candy lo llamaría.
-¿Estas esperando llamada de alguien?
-Emm, si tía es de la Representante del Hospital sobre el proyecto social que pensamos invertir llegó tarde a la cita, y le pedí que me llamará si desea que escuche su idea.
-Y hay alguna elección.
-Todavía no me he decidido, pero hasta la vez escucho algo interesante esa es la razón por la que le pedí que me llamará.
-¿De cual hospital?
-Santa Clara.
-Entonces estas hablando de Candy White.
-¿La conoces?
-¿Quién no? Esta comprometida con uno de los actores mejor pagado del teatro, es una boda por lo alto, el padre de Terry esta tirando la casa por la ventana con esta boda.
Candy no pudo dejar de sentirse nuevamente decepcionado por la noticia. Había hecho el amor estando a días de su boda.
-Ten cuidado hijo – le acarició suavemente la mano.
-¿Por qué me dices eso?
-Se porque te lo digo.
-No tengo nada con ella.
-Es una muchacha muy bonita, y de buen corazón, pero se va a casar con otro, entiéndelo no quiero que vuelvas a meterte en problemas, su padre es muy influyente.
-Tía están de más tus advertencias, sabes que no deseo volver a enamorarme. En ese momento sonó su celular y diciendo una excusa se fue caminando.
Pero la tía era sabia y conocía muy bien a su sobrino rogaba porque supiera controlarse y no meterse en líos a causa de una mujer.

-Alo.
Albert cerró la puerta de su cuarto con seguro y se recostó en la cama.
Solo escuchar esa voz, hacía que tuviera una erección enorme por eso tuve que salir antes de que su tía lo notara.
-Hola Señorita White.
-Llamaba porque me dijiste que te interesaba escuchar mi idea.
Albert no pudo evitar que su mano derecha bajara hasta su entrepierna y empezar a acariciar su miembro que ansiaba salir, podía escuchar la respiración nerviosa de Candy se la imaginaba desnuda con sus pechos erectos mientras le hablaba por teléfono.
-Sí, si todavía te interesa contarme después del modo en que te bajaste.
-Lo siento me moleste por las insinuaciones que hacías.
Libero su miembro y con su mano de arriba debajo de arriba abajo escuchando su voz, deseaba tele transportarse y hacerla suya en este instante.
-Lo lamento, no quise decir aquello, estaba tan sorprendido como tu… intentaba hablar mientras se auto complacía, si aún deseas puedes te espero en la oficina mañana a las 10. ¿Qué me dices?
-Me encantaría estaré allí puntual. Albert eres muy amable. Nos vemos pronto.
-Ah..Candy… yo también me muero por volverte a ver.
La conversación se corto abruptamente y Albert Dejo de tocarse, no era lo mismo que estar con ella, pero debía controlarse era una mujer a punto de casarse y no podía olvidar aquello.
Candy sorprendida dejo caer el teléfono, su vagina se había contraído solo con aquellas palabras de Albert, lo volvió a tomar y ya se había cortado la llamada.
Por Dios rogo. Debo controlarme no puedo volver a caer en su embrujo, eso es solo coincidencia que sea exactamente igual a el Ángel de mis sueños.

CONTINUARÁ...