Disclaimer: los personajes le pertenecen a J.K. Rowling, yo solo uso sus personajes para divertirme. La historia es mía y pertenece al reto "En el filo de la oscuridad"
Capítulo 6
Dumbledore cogió el papel en la mano, pareciendo desconcertado. Nadie hablaba. El director abrió el papel, todos contuvieron el aliento.
—Harry... Harry Potter.
La reacción fue inmediata. Ron se volvió de color rojo, rozando el púrpura, las personas lo miraron, Cedric se quedó con la boca abierta ya que esperaba ser elegido al igual que muchos de sus compañeros; muchos de los maestros se quedaron con la boca abierta mientras que Snape lo miraba con ojos llenos de furia y le hacia una mueca burlona.
Hermione le cogió de la mano, estaba sorprendida porque el nombre de Harry estuviera dentro del cáliz de fuego.
Harry se levantó con parsimonia y se puso la varita en la garganta pronunciando un sonorus:
—Yo, Harry James Potter, juro por mi vida y mi magia que yo no puse mi nombre en el Cáliz de Fuego, ni le he pedido a nadie que lo haga por mí. —dijo Harry con una sonrisa, había pensado cuidadosamente sobre las palabras del juramento. No había pedido al falso Moody que colocara su nombre en él, él le había ordenado que lo hiciera.
Al ver que no había muerto en el acto y que podía seguía haciendo magia ya que después de lo dicho conjuró un lumus, la indignación de todos fue reemplazado por el shock y la preocupación.
—A raíz de los acontecimientos, señor Potter por favor diríjase hacia la puerta con los demás campeones. —dijo el director Dumbledore mientras pensaba quien podría estar detrás de toda esta contienda.
Harry se encogió de hombros y asintió. Hermione todavía estaba agarrando su brazo con fuerza
—No te preocupes, amor. — le tranquilizó. —Todo va a estar bien.
Ella se tranquilizó al escuchar las palabras de Harry, y Harry se dirigió hacia la habitación donde se encontraban el resto de los campeones.
— ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Krum muy confundido con su fuerte acento búlgaro.
Harry se encogió de hombros
—Parece ser que mi nombre ha sido colocado en el cáliz de fuego, sin que yo lo supiera. —dijo mientras Fleur y Krum lo miraban con incredulidad.
—Bueno, esto es terrible entonces. Usted es tres años menor, ¿por qué alguien haría esto? —preguntó Fleur con un deje irónico ya que no creía al chico.
—Su conjetura es tan buena como la mía. —mintió Harry entre dientes dándose cuenta del tono irónico de la chica.
Justo en ese momento, Dumbledore, junto con los otros directores acompañados de Bagman y Crouch entraron mirándose muy confundidos y discutiendo entre sí.
—Madame Máxime, este niño dice que va a competir. —dijo Fleur furiosa mientras sacudía su hermoso pelo rubio.
—Querida, alguien ha puesto el nombre del Señor Potter en el Cáliz de Fuego y éste lo ha elegido como campeón de Hogwarts. Él ha jurado por su magia y por su vida que no lo ha hecho. —dijo Madame Máxime mientras Fleur resoplaba con hastío.
—Bueno —dijo Crouch. —Si el Señor Potter aquí presente no lo hizo, entonces, ¿quién lo hizo? ¿Quién iba a hacer una broma como esta? Por no hablar, de la habilidad para que el Cáliz de Fuego eligiera su nombre.
Todos se miraron entre sí, nadie sabía quién lo había hecho, incluso Dumbledore se tocaba la barba con aire pensativo.
—Como sea. — Declaró Bagman. —Quien lo haya hecho, ha conseguido su propósito. Harry Potter es campeón de Hogwarts.
—Es algo obvio. — declaró Karkaroff. —El Cáliz de Fuego crea un contrato vinculante, Harry Potter debe participar en el Torneo.
Harry sabía que eso era una basura. Él podría anular el contrato simplemente demostrando que el nombre que se había presentado no era de su puño y letra. Los profesores y los coordinadores estaban tan llenos de sí mismos que no habían visto esa solución tan sencilla. Harry podría decirlo pero necesitaba estar en el Torneo para derrotar a Voldemort por lo que suspiró y dijo:
—Supongo que no tengo mucha opción, entonces, ¿no? —dijo Harry poniendo cara de miedo y de preocupación mientras en su interior se reía.
—Lo siento Señor Potter, mientras llevamos a cabo una investigación sobre la persona que ha puesto su nombre en el Cáliz de Fuego, usted tendrá que participar.
Harry sonrió para sus adentros mientras Crouch explicaba las reglas para la primera prueba, después de decirlas, cada uno de ellos salieron pidiéndole perdón a Harry. Los tres campeones al quedarse solos se estrecharon las manos y se fueron a sus respectivas direcciones. Harry fue a su sala común esperando ver a Hermione ya que quería contarle lo que había pasado.
Harry dio la contraseña y se metió por el agujero del retrato en la sala común de Gryffindor. Él estaba buscando a Hermione con la mirada cuando Ronald Weasley se puso delante de él.
—Así que, ¿cómo lo has hecho? —preguntó Ron de forma brusca.
— ¿Perdón? —espetó Harry ya que no estaba de humor para aguantar a Ron.
— ¿Cómo pusiste tu nombre en el Cáliz de Fuego y fuiste elegido como campeón?
—Ron, ¿acaso no escuchaste mi juramente? Yo no he metido mi nombre en el Cáliz, es más se ha abierto una investigación para buscar al culpable. —dijo Harry a Ron mientras algunos curiosos se acercaban a escuchar.
—Si lo que sea, disfruta de tu fama y gloria una vez más. —espetó Ron mientras se dirigía a la habitación de forma malhumorada.
Le tomó toda la fuerza de voluntad Harry para no hechizar a Ronald en algo viscoso y repugnante. Harry estaba en sus cavilaciones cuando Hermione corrió escaleras abajo y lo besó con fuerza mientras Harry le devolvía el beso y pronto lo dominaba.
—Harry, ¿estás bien? —preguntó Hermione sinceramente.
—Ahora que estoy contigo sí, pero ha sido una noche muy dura. Mejor hablamos mañana por la mañana que pueda pensar las cosas con más claridad. —dijo Harry mientras la abrazaba.
—Harry, yo…—Hermione vaciló, estaba preocupada de que él se avergonzara porque su primera reacción fui ir a la biblioteca a buscar alguna posible solución.
—Hermione, confío en ti con mi vida, puedes decirme lo que quieras. —dijo Harry mientras acariciaba con ternura su mejilla.
—Yo fui a la biblioteca después de que fuiste seleccionado campeón, rápidamente investigué todos los tomos de derecho mágico de la competición y no hay nada, lo único que he encontrado es un pequeño resquicio legal y es comparar la letra de la nota con la tuya y meter las dos notas en el cáliz pero nunca se ha hecho y no se sabe sus consecuencias. —dijo Hermione con una sonrisa triste.
—Es una buena idea Hermione, pero las notas automáticamente se las queda el Ministerio y dudo que me lo vayan a dar, no sabemos quién ha metido mi nombre en el cáliz, no sé quién es amigo y quien enemigo. —dijo Harry mientras abrazaba a su chica
Sonriendo ligeramente mientras se limpiaba una lágrima, Hermione preguntó:
—Bueno, ya sabes lo que esto significa, ¿no? —dijo Hermione mientras Harry la miraba. —Hay que ganar Harry... Tienes que ganar por ti mismo. Sólo prométeme que no morirás. Me gustas mucho más vivo que muerto. —dijo Hermione mientras lo abrazaba con fuerza.
—Te lo prometo Hermione, tendré cuidado y ganaré este Torneo por ti. —dijo Harry mientras le besaba los labios.
Hermione lo miró a los ojos asintiendo y entendiendo la preocupación de Harry. Harry la escoltó hacia las escaleras que la llevaban a su habitación y le dio un dulce beso de buenas noches para posteriormente dirigirse él hacia su habitación, se quitó la ropa y entró en su cama, echando sendos hechizos protectores y silenciadores.
"Las cosas están saliendo según lo previsto"
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Al día siguiente, Neville y Luna se encontraron con Harry. Los dos confiaban plenamente en él y sabían que Harry simplemente tenía mala suerte. Luna, en su voz de ensueño, sugirió que podría ser Nargles condicionados por el mal tiempo. Harry sonrió a su amiga rubia y le dijo que ya había pensado en ello pero que los nargles no tenían dedos para escribir su nombre. Luna se quedó quieta y le dio la razón a Harry mientras Hermione le sonría dulcemente. Iban caminando hacia el Gran Comedor, cuando todos los estudiantes se callaron y miraron hacia su dirección.
— ¿Qué pasa? —preguntó Harry aunque lo intuía por las caras de los alumnos.
—Los Hufflepuff piensan que robaste su torneo, todos estaban convencidos de que Cedric iba a ser el ganador; Cho como es la novia de Cedric, volvió Ravenclaw contra ti, cosa que considero absurdo, la mayoría todavía no te perdonan que le ganaras a Cho, mientras los Slytherin te odian, Harry pero todos los Gryffindor te apoyan, bueno casi todos, una minoría piensan como Ron. —dijo Neville.
—Un vistazo a la cara de Harry anoche y estaba claro que él no puso su nombre en esa copa, y encima después de su juramento, que fue algo muy valiente. Por cierto Harry, anoche no pude dormir hasta tarde y ya he empezado a trabajar en un programa de entrenamiento que podría ser útil…
Harry no puedo escuchar más de lo que iba a decir su novia ya que las puertas del Gran Comedor se abrieron con un gran estruendo y un furioso Sirius Black junto con un Remus Lupin que intentaba aplacarle se dirigían a la mesa de los profesores en donde estaban Dumbledore junto con los demás profesores y los directores de las otras escuelas.
—Así que aquí estás Dumbledore, ya que no te has dignado a abrir ninguna de mis lechuzas, me presento yo en la escuela. —dijo Sirius con voz enfadada mientras su varita echaba chispas verdes.
Dumbledore estaba con la boca abierta, ya que no sabía que decirle, había ignorado las lechuzas de Black para poder ganar tiempo para inventarse alguna excusa plausible, pero él ya estaba allí.
—Sirius, por favor, si es tan amable, vamos a mi despacho a discutir las cosas. —dijo Dumbledore saliendo de su asiento.
Sirius cabeceó asintiendo y mientras esperaba que Dumbledore junto con los directores de las otras escuelas terminaran de desayunar se acercó, junto con Remus en donde estaban Harry, Hermione y los demás.
—Harry, siempre te estás metiendo en líos. —dijo Sirius mientras abrazaba a su ahijado con fuerza. —Hermione, pequeña. —continuó Sirius mientras besaba la frente de Hermione.
—Sirius, Remus, estos son dos de mis mejores amigos, Neville Longbottom y Luna Lovegood. —dijo Harry presentando a sus amigos mientras éstos se quedaron con la boca abierta porque no sabían que Harry los tenía en tan alta estima.
—Es un placer conocerlos, espero que puedan ayudar a Harry en todo lo que puedan. —dijo Remus mientras Sirius miraba con el ceño fruncido a los profesores que ya se acercaban a ellos.
—No sé si te servirá de ayuda, Harry, pero voy a hacer todo lo posible para sacarte de este Torneo y si no lo consigo intentaré que por lo menos que la seguridad de este colegio sea máxima respecto contigo. Nadie se mete con mi familia. —dijo Sirius mientras sus ojos grises se convertían en plata fundida por la furia.
Harry asintió y los dos adultos siguieron a los profesores. Harry sabía que nadie lo podía sacar del Torneo pero se alegraba de tener a Sirius luchando por él como si fuera su padre. Se sentía querido y amado y aunque sabía que lo difícil estaba por comenzar, sabía que nada podía salir mal no por nada había pasado tantos años afiliando su plan.
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La mañana pasó relativamente tranquila, después de tres horas de duras conversaciones, Sirius había conseguido una disculpa pública por la poca seguridad que había tenido el castillo con su ahijado, dejándole participar en un Torneo que no le correspondía. Los directores de las otras escuelas se habían quedado blancos, al ver como Sirius y Remus echaban humo por la boca y se dieron cuenta que era mejor no meterse con el señor Potter porque su padrino era una persona muy influyente y poderoso en Gran Bretaña. Con el fin de mediar en la discusión, el ministro Fudge junto con los señores Crouch y Bagman le garantizaron la seguridad de Harry en todo el Torneo mientras el ministro miraba con ojos de odio a Dumbledore ya que Sirius en última instancia lo había hecho responsable.
Después de la discusión, los dos adultos buscaron a Harry y a Hermione los cuales estaban en la orilla del lago abrazos mientras discutían que hechizos serían los mejores para las diferentes pruebas.
Sirius y Remus se disculparon con Harry ya que no habían podido conseguir nada y estaban muy afligidos, pero Harry los abrazó de inmediato ya que estaba muy feliz de que por lo menos lo hubieran intentado. Los dos adultos le prometieron que iban a estar en cada una de las pruebas y que le mandarían semanalmente listas de hechizos y libros para poder combatir mejor, asimismo, ambos estarían muy atentos para ver si averiguaban de qué iba la prueba.
Cuando se marcharon porque tenían trabajo que hacer, Harry se les quedó mirando con gesto melancólico, porque lo que quería era terminar cuanto antes la escuela, para vivir una vida con sus familiares y con Hermione.
—Los veremos pronto Harry. —dijo Hermione al sentir el pesar de Harry.
De pronto, Hermione sintió los labios del chico posarse finalmente sobre los suyos, sorprendida por tal acción se quedó por unos segundos estática sin responder al beso que el joven tan fervientemente le daba, pero pronto lo siguió, sus labios estaban sincronizados y pronto la lengua de Harry se abrió camino en la boca de la chica.
—Te amo Hermione. —murmuró Harry en el cuello de la chica, incapaz de soltarla.
—Yo también te amo, Harry. Creo que siempre te he amado. —dijo Hermione mientras lo besaba de nuevo pero más tiernamente que antes.
Harry y Hermione compartieron besos hasta que el sol finalmente se levantó completamente por encima de Hogwarts, bañando a ambos en su calidez. Cuando finalmente se separaron, ambos tenían grandes sonrisas en sus rostros. Sus pensamientos eran algo confusos por todas las emociones pero no se necesitaban las palabras. Fue simplemente mágico.
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Draco Malfoy miraba la escena con ojos llenos de furia. Harry Potter siempre lo conseguía todo; la grandeza, el honor, la riqueza y ahora era uno de los campeones de los Tres Magos y por si fuera poca tenía a Granger. Nunca lo diría en voz alta pero le gustaba Hermione Granger, por eso la molestaba tanto, porque quería su atención, quería que ella solo la mirara a él, pero no podía acercarse a ella porque era una sangre sucia pero ahora eso había cambiado, la chica ahora tenía el título de Black, este año iba a ser su oportunidad para estar con ella, para enamorarla, para que fuese suya, para que Potter sufriera sabiendo que Granger lo preferiría a él. Sabía que era casi imposible, pero no por nada él era Draco Malfoy, siempre había conseguido lo que quería, sin bien es verdad que casi siempre había sido gracias a sus padres, quería conseguir a Granger por sí mismo, para que la victoria frente a Potter fuera más dulce. Tenía que quitarse a Potter de encima, con un poco de suerte podría sufrir alguna lesión duradera en alguna prueba del Torneo de los Tres Magos.
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La semana pasó con calma, aunque los murmullos contra él no cesaban ya que todos los miraban con ojos acusadores sobre todo la casa de los tejones que no lo miraban con buenos ojos, al igual que la casa de los águilas, cosa que Harry Potter no entendía aunque eso era igual que en su anterior tiempo pero ahora los murmullos eran pequeños y no había insignias ya que nadie se atrevía a decirlo en voz alta algo en contra de Harry ya que él era el jefe de una Noble y Antigua Casa y su padrino era uno de los magos con más poder político y económico de Inglaterra.
Lo que le molestaba a Harry era la mirada de apreciación y de deseo lujuria por Hermione, sobre todo de la casa de Slytherin, aquellos que antes la habían insultado ahora le saludaban o le mandaban cartas, ni siquiera Snape se atrevía a meterse con ella en clase, aunque sus miradas de odio los atravesaran a ambos. Hermione era ajena a todas esas miradas porque estaba centrada en sus estudios, en sus nuevos amigos Luna y Neville y en él, en Harry, su novio.
Aunque había un chico que lo molestaba más que todos los chicos púberes de su colegio, Viktor Krum, ya había visto la mirada atrevida de Krum cuando se cruzaba con Hermione por los pasillos, y aunque en su fuero interno sabía que Krum era buen chico no quería que se fijara en ella, porque Hermione era de él.
Hermione era ajena a todo eso, ya que nunca había pasado un curso tan feliz, Harry estaba a su lado, su relación de amistad con Luna iba viento en popa ya que aunque la chica era un poco estrambótica, cada vez que hablaba le hacía sentir mejor, era como un alma vieja que con sus sutiles comentarios le hacía sentir mejor. Es cierto que a veces echaba de menos su amistad con Ron, pero viendo que el chico no cambiaba y que cada año que pasaba era más celoso y más intransigente.
En definitiva, ella era feliz y aunque sentía miedo por la inminente prueba de Harry, confiaba en él y en su fuerza.
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El día de la primera prueba llegó, Harry comía con su desayuno con avidez, aunque sentía una punzaba de nerviosismo ya que aunque estaba muy seguro de sus habilidades temía que algo fallara.
— ¿Estas bien Harry? Sabes que puedes hacerlo. —dijo Hermione ya que tanto ella como Harry, Neville y Luna habían ensayado multitud de hechizos.
Harry asintió mientras sentía la mirada penetrante de Ron, en esta época Hagrid no le había avisado que había dragones, así que suponía que esta vez Ron quería verlo fracasar pero no le daría esa satisfacción.
—Potter es la hora. —dijo la profesora McGonagall mientras lo mirada con ternura.
Harry se levantó y dándole un último beso a Hermione se dirigió hacia el campo en donde estaba la gran carpa en donde Krum, y Fleur ya estaban esperándole.
Harry se quedó taciturno en la carpa mientras veía a los demás campeones pasearse y haciendo sendos hechizos, miró a Fleur y ésta le guiñó un ojo, Harry todo seguro de sí mismo puso los ojos en blanco.
— ¿Harry? —preguntó una voz que salía de la carpa.
Con el corazón dándole un vuelco, Harry se dirigió hacia la voz y una Hermione un tanto enredada salió de allí dándole un abrazo de los suyos y un beso enorme.
—Sé que puedes hacerlo, hemos ensayado mucho. —dijo Hermione rompiendo el beso.
—Oh… el amor adolescente, que hermoso. —dijo una voz seguido de un flash de una foto.
Harry se envaró y miro a Rita Skeeter con odio mientras abrazaba con posesividad a su novia.
—Es hermoso, me quedará un artículo precioso donde la heredera y el heredero están juntos en la adversidad, esperemos que no pase nada, sería una hermosa tragedia. —dijo la periodista mientras su pluma escribía con mucha rapidez.
—Bienvenidos campeones… ¿Lady Black-Granger, señora Skeeter? ¿Qué hacen aquí? —preguntó el profesor Dumbledore.
Hermione se puso roja de la vergüenza y balbuceó algo para irse, pero antes de que se fuera, Harry la besó una última vez mientras los demás lo veían.
—Bueno, ahora que estamos solos, podemos empezar a explicar en qué consiste la prueba, cada uno de ustedes tendrá que coger el huevo dorado que custodia el dragón, cada uno tendrá que demostrar su valía. Cada uno de ustedes tendrá que coger una bolita de esta bolsa para saber con qué dragón deberá luchar. —dijo el Señor Crouch.
Cada uno de los campeones cogió una bola; a Fleur le tocó la primera para luchar con el dragón chino; a Krum, la segunda con el dragón danés escocés y a Harry el tercero con el colacuerno húngaro.
Harry esperó su turno en la carpa mientras los otros campeones luchaban con sus dragones, utilizando los mismos hechizos que en pasado.
Cuando fue el turno de Harry, éste cogió la varita con fuerza mientras se dirigía con garbo hasta la dragona que vigilaba con ferocidad a sus huevos sin saber que entre ellos estaba el huevo dorado.
—Saludos mi señora Dragona, no he venido a hacerle daño, sino a coger un huevo que no le pertenece, que no es ninguna de sus crías, es un huevo puesto ahí para una prueba, a mi parecer cruel, ya que se pueden dañar sus crías. —dijo Harry en pársel ya que los dragones eran reptiles, unas serpientes que evolucionaron hasta convertirse en lo que eran hacia millones de años. —Créame madre dragona, huela sus crías y verá que tiene una que no le pertenece, no quiero hacerle daño, déjeme acercarme a coger el huevo y me iré y usted podrá ser libre.
—Eres el primer mago que me ha tratado con respeto, a menudo los magos nos tratan con inferioridad cuando nosotros le suministramos nuestra piel, nuestros órganos e incluso nuestra sangre para sus pociones. Joven mago, coja la aberración que está con mis crías. No le haré ningún daño. —dijo la dragona mientras cogía con su hocico a sus propios huevos.
Harry se acercó despacio hasta donde estaba el gran huevo dorado, la dragona se apartó para dejarlo pasar mientras Harry cogía el huevo de oro y dándole na reverencia se apartó de la dragona que ferozmente protegía de nuevo sus huevos.
En las gradas había un silencio sepulcral hasta que los aplausos de Hermione seguidos de Neville y Luna irrumpieron ese silencio y los demás se unieron. Solo habían pasado escasos 10 minutos y Harry Potter había conseguido el huevo de oro aunque nadie sabía cómo porque no pudieron escuchar nada, así que infirieron que Harry había hipnotizado al dragón.
El director Dumbledore junto con los otros profesores indicaron a Harry el camino hacia la carpa de Sanación en donde estaban los otros campeones siendo vigilados y curados por Madame Pronfrey. Como Harry no estaba herido, su visita fue breve. Madame Pomfrey se desvivió por él por un momento, murmurando en su forma habitual, para sorpresa de ella, Harry estaba completamente ileso.
—Debe esperar aquí un momento señor Potter, mientras los jueces deliberan su puntuación. —dijo la sanadora mientras iba a ver a Krum y a Fleur.
Krum se las arregló para conseguir su huevo, pero el aplastamiento de los huevos reales reduciría drásticamente su puntuación. De alguna manera, su expresión era incluso más desagradable de lo habitual mientras que Fleur lo había conseguido también pero el dragón había quemado sus ropas y había conseguido algunas quemaduras.
A una señal, Harry salió de la carpa y vio los jueces esperándolo para darle la puntuación, a pesar de que había sido el primero y haber tardad menos tiempo no se le dio una calificación correspondiente, Dumbledore y Madame Máxime le habían dado un 9, mientras que Crocuh y Ludo Bagman un 10, pero el director de la última escuela le dio un 0 y él se excusaba diciendo que no había salido ningún haz de luz de la varita de Harry Potter.
A Harry la puntuación le daba igual ya que el Torneo era solamente el camino para llegar al fin último, dándoles una mirada desdeñosa, Harry se dirigió hacia la puerta en donde una nerviosa Hermione se acercó a él corriendo y lo abrazó con fuerza mientras lo decía lo mucho que lo quería y lo mucho que lo había preocupado.
—Harry, no sé cómo lo has hecho pero ha sido magnifico. —dijo Neville cuando se acercó a él. —Hay una fiesta en el Gran Comedor en tu honor, por haber quedado segundo en la prueba.
—Dudo que vaya Neville, la mayoría de esos chicos y chicas por lo bajo han estado diciendo cosas malas de mí y llamándome mentiroso por las esquinas, sin ser lo suficientemente valientes como para decírmelo en la cara, así que no les debo nada a ellos, prefiero celebrarlo con mis amigos de verdad, contigo, Luna y mi Hermione. —dijo Harry con una sonrisa.
—Señor Potter, debe dirigirse a la capa en donde han estado antes para darles instrucciones para la segunda tarea. —dijo el Señor Crouch
—Esperadme en el hall de la entrada, nos veremos allí en unos minutos. —dijo Harry
Harry siguió al señor Crouch mientras pensaba como iba a hacer para que su hermosa Hermione no quedara en el lago helado, sabía que no iba a pasarle nada, pero no quería que nada ni nadie la tocara.
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Había pasado una semana desde la primera prueba y la mayoría del alumnado de Hogwarts no miraba a Harry a la cara por lo vergüenza ya que al salir de la carpa en donde le dieron las instrucciones para la segunda tarea, Harry y sus amigos de verdad pasaron sin detenerse por el Gran Comedor y cuando algunos de los estudiantes lo vieron y le dieron la enhorabuena, Harry los miró ceñudamente y les dijo unas cuantas verdades.
***Flash Back***
—Si no voy a la fiesta que habéis celebrado en mi supuesto honor es porque la mayoría de ustedes en estas semanas y sabiendo que yo no quería participar en este Torneo os habéis decidido a hablar mal de mí por lo bajo y a tacharme de mentiroso.
—Pero Harry, debes entender que era todo muy raro. —dijo Dean mientras algunos asentían.
—Por eso mismo, porque era todo muy raro, era cuando más necesitaba apoyo de mi Colegio pero me habéis fallado. —dijo Harry Potter yéndose de allí mientras los alumnos se miraban avergonzados.
***Fin Flash Back***
Algunos alumnos como Cedric se había disculpado con Harry pidiéndole perdón ya que había tenido celos de él por no haber sido elegido pero también le confesó a Harry que viendo cómo eran las pruebas se alegraba de no haber sido elegido.
Harry se alegró de la disculpa sincera de Cedric ya que sabía que el muchacho era un buen chico.
Al salir de la clase de Transfiguraciones, la profesora Macgonagall le dijo a Harry que por favor esperara unos segundos a solas.
—Es una tradición el que haya un Baile de Navidad y que los Tres Campeones abran el baile de una forma adecuada.
—Tenía pensado pasar la Navidad con Hermione, sus padres y Sirius y Remus. —dijo Harry con una mirada penetrante.
—Bueno señor Potter, usted puede irse al día siguiente con sus familiares, pero el día de Navidad, tiene que estar presente, es una tradición. Esta noche en la cena, el director dará la noticia.
—Gracias profesora, iré a buscar a mi novia para pedirle una cita adecuada. —dijo Harry mientras se iba al Gran Comedor en donde Hermione y Neville le estaban guardando un sitio.
Después de almorzar se fueron juntos al Lago, aunque era Diciembre el tiempo acompañaba con unos pequeños rayos de sol.
—Entonces, ¿qué quería la profesora?
—Bueno tiene que ver con el Torneo, es algo peligroso e intimidatorio. —dijo Harry tomándole el pelo a Hermione.
—Oh, ¿qué sería? —preguntó Hermione con una sonrisa ya que sabía que Harry estaba bromeando.
—Hermione Black-Granger; ¿Me harías el honor incomparable de asistir al Baile de Navidad conmigo? — dijo Harry mientras le besaba la mano.
Hermione lo miró por un momento antes de hablar
—Harry me encantaría ir al Baile contigo. —dijo Hermione mientras lo abrazaba con fuerza y juntos caían en el césped.
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A miles de kilómetros de allí, en la cárcel más oscura de todas, un mortífago, miraba con fervor la página de El Profeta que uno de los guardias había dejado tirado en su celda, en la página salía una chica muy guapa sonriendo mientras sus rizos caían por su cara.
—Lady Hermione Black-Grander, Lady Hermione Black, la heredera… —era el mantra que el mortífago decía mientras se pasaba la fotografía por su cuerpo con lascivia.
—Es mía, deber ser mía, la heredera de los Black. —repetía una y otra vez el mortífago mientras que en su mente ida las imágenes de Hermione pasaban por ella estando él junto a él.
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¿Qué os aparecido? ¿Os ha gustado? Mucho tiempo sin actualizar lo sé, pero poco a poco me voy a ir poniendo al día porque aunque las ideas son muchas, las palabras no me salen, es un gran bloqueo y a ver si voy poco a poco dándole forma. Gracias por la espera.
***Princes Lynx***
