CAPITULO # 4
ORGASMO SOÑADO
Por: Tatita Andrew
Lo que ella quería era llegar a su casa y quedarse dormida por siempre. Pero la vida siempre es totalmente diferente de lo que pensamos. Su celular timbro y una llamada de Terry le avisaba que la estaba llamando.
-Hola Candy, alístate mi padre nos espera a cenar
-Estoy muy cansada. ¿No podrías ir solo?
-Sabes perfectamente que no, mi padre esta esperando que vayamos juntos, estamos a pocos días de la boda y necesitamos cuadrar muchos detalles pendientes.
-No entiendo para que tengo que ir, si sabes perfectamente que tu padre apenas me soporta igual que tu madrasta.
-Esas son ideas tuyas además cuando nos casemos tendrán que hacerse a la idea de que eres mi esposa.
-Si no queda de otra, tendré que soportar otra cena soportando los insultos de tu padre. Recógeme a las ocho.
-¿Pero que te sucede?
-Nada, ya te dije que solo estoy cansada.
-Espero te pongas linda. Hasta luego.
Claro para exhibirla como una muñeca a su lado delante de su padre y su mujer. Intento serenarse un poco, y lo primero que hizo fue a la bañera y meterse allí, el agua jabonosa, el dulce olor de especias, la temperatura adecuada, la llevaron al encuentro con Albert de esa mañana, enseguida sus pezones se pusieron duro, por la forma tan salvaje en que la había tomado, incluso mucho más que la primera vez que habían tenido sexo, fue mucho más intenso porque Albert la había reclamado como suya, a pesar de una plena vida sexual con Terry quien hasta ahora había sido el único hombre con quien había estado, jamás se había tocado íntimamente, pero lo deseaba, pensó en Albert y en como quería que le tocara los pechos e instintivamente sus manos se dirigieron allí rozándolos, jalándolos se pusieron mucho más duros, mientras con la mano izquierda pellizcaba cada uno de sus senos la otra descendió por su vientre por su muslo y allí estaba palpitando el clítoris reclamando por ser tocado,
suavemente empezó a rozarlo con el pulgar en forma circular de izquierda a derecha así lo hizo, pero quería mucho más, al mismo tiempo dos dedos se introdujeron en su interior llenándose de inmediato de su humedad, con solo pensar que era su príncipe quien estaba haciéndole esas caricias se sentía preparada y lista, su respiración empezó a acelerarse, los gemidos se hicieron mucho más intensos, sus pechos eran tocados casi dolorosamente alternando entre caricias, pero sobre su clítoris pedía mucha más intensidad en las caricias sus dedos entraban y salían y su pulgar hacía un baile en esa zona sensible, sabía lo que iba a venir murmuraba el nombre de Albert, mientras por su cuerpo una corriente eléctrica como un rayo la atravesaba hasta que todos sus músculos se contrajeron y luego vino la ansiada liberación que la hizo desfallecer e hundirse hasta el fondo en la bañera, luego de aquello mientras se vestía supo que se sentía mucho mejor desde que había salido de la oficina de Albert esa mañana, y se preguntaba porque nunca antes, se había masturbado, y la respuesta eran unos ojos azules tan intensos que podían mirar a través de ella, nunca había hecho ciertas cosas antes de conocerlo y estaba completamente segura que después de aquella cena, todo cobraría sentido para ella.
Sentados en el comedor de la elegante mansión se encontraba en la cabeza el Sr. Grandchaster junto a su esposa Lili, y junto a ella Terry. Era la quinta vez que su padre trataba de humillarla.
-Me llamaron los de la pastelería, y le pedí a Lili que hiciera algunos cambios, no creo que tu elección sobre la decoración sea la más apropiada, era demasiado sencilla, esta boda tiene que ser por todo lo alto.
-¿Y ya planearon la luna de miel Terry? ¿Dónde piensas llevar a Candy?
-Mmm, Candy no se ha decidido, dice que tiene mucho trabajo esos días.
-Que tonterías son esas, cuando uno se casa lo primero que se espera es que la pareja se vaya a disfrutar de su luna de miel, ya sé que en estos tiempos en que vivimos las parejas ya conviven antes de casarse, pero no por eso Terry tiene que saltarse la tradición.
-La verdad es que creo que eso deberíamos decidirlo los dos. -En mi opinión no habría nada que decidir, por supuesto yo pagare todo, ese será mi regalo de bodas para los futuros esposos. ¿Qué te parece Lili? Yo creo que un tour por Europa sería fenomenal, Roma, Italia, Paris, Venecia.
-Muchas gracias papá.
-Excelente idea querido, es tan romántico. Dijo su esposa
-¿Y Candy? Pregunto Lili. - ¿Cuántos son los miembros de tu familia que vas a invitar? Por el lado de nuestra familia, ya tenemos 200, por supuesto invitando a los más allegados, pero eso si la crema y nata de la sociedad, solo falta que nos des el número de invitados de tu familia y confirmaremos el club, por ser socios nos darán todos los beneficios.
-Bueno la verdad…. Terry le acarició la mano.
-Candy no tiene a nadie.
-¿Y sus padres? Pregunto la dama.
Con un hilo de voz dijo la pecosa.
-Murieron en un accidente cuando era pequeña. Era hija única. -¿Y entonces quien te crió?
-Una tía que vive en un pequeño pueblo.
- En todo caso si no hay nadie que la lleve al altar, me tocará hacerlo a mí. Después de la cena y entre más detalles y detalles el padre de Terry le dijo que tenían que hablar. La esposa murmuro un dolor de cabeza y Candy se quedó esperando mientras los hombres iban al despacho. Al mirar la enorme casa siempre se sentía fuera de lugar, en aquella casa fría y sin vida. Decidió caminar admirando las obras ya que estaba cansada y aburrida.
-¿Huérfana? Terry porque no me lo habías dicho. Dijo su padre muy alto
-¿Y qué tiene de importante eso?
-Claro que tiene importancia, un solo familiar de parte de la novia. Pensaran que ha salido de la nada. Que es una don nadie. Candy se acercó hasta la puerta para escuchar mejor.
-No creo que eso me importe, a mí y menos debería importarte a ti. -Terry desde el principio te dije que ese noviazgo no me gustaba, Candy no es la chica adecuada para ti. Debiste haberte hecho novio de Susana la hija de mi socio esa si era una chica de nuestro nivel social.
-Hemos hablado mil veces de este tema, yo quiero a Candy. Y me voy a casar con ella.
-Pensé que solo era un capricho que se te pasaría con los días, solo acepte a mover mis influencias para que le dieran el trabajo para que estuvieras contento y a ella también, pero hablamos de que no tiene a nadie.
-No quiero seguir hablando de este mismo tema todo el tiempo Candy será mi esposa así que vete haciendo a la idea.
Candy no podía creer lo que escucho Terry le había prometido desde el principio que no se metería en cuestiones de su trabajo, que solo la ayudaría a conseguir la entrevista y nada más, ahora entendía perfectamente porque la contrataron sin ni siquiera tener recomendaciones o experiencia laboral, todo este tiempo en que se había matado trabajando para demostrarles a todos los del hospital que había sido una buena idea contratarla, y ahora nada había valido la pena, le había dejado bien claro a Terry que quería lograr las cosas por ella, no con ayuda de nadie. Cuando salió Terry de la oficina ella ya se encontraba sentada esperándolo se despidieron de su padre. Candy no tenía ganas de discutir ni pelear aquella noche, habían sido demasiadas cosas ese mismo día el encuentro candente con Albert, la bañera, la terrible cena, y el desenlace, por eso vino en silencio durante el trayecto a su casa, al entrar a su apartamento Terry hablo.
-¿Estas bien? Has venido todo el camino muy callada.
-Sí, solo tengo muchas cosas en que pensar. Terry la agarro de la cintura y la acercó a su erección.
-Y si me invitas a quedarme esta noche tal vez te sientas mucho mejor.
-hoy no Terry tengo muchas cosas en que pensar.
Además me duele la cabeza.
-Entiendo que tengas muchas dudas por que la boda está cerca, pero verás que una vez que estemos casados todo cambiará. no solo con otras mujeres sino con respecto a todo. Lo acompañó hasta la puerta y no había pasado ni cinco minutos cuando su celular empezó a sonar.
Tal vez era Terry pero si él estaba creyendo que iba a cambiar de idea estaba muy equivocado pero al mirar en la pantalla se dio cuenta que no era Terry quien la llamaba sino Albert.
Con el corazón latiéndole a mil contesto. -Hola.
-Hola Candy deseo hablar contigo un momento sobre tu propuesta para el Hospital Se notaba frío y distante, con todas las cosas ni siquiera había tenido tiempo para pensó en aquello, cuando justamente por eso había ido a la oficina de Albert y habían terminado teniendo relaciones en su escritorio.
-Dime.
-No puede ser por teléfono quiero que sea personalmente.
-Voy llegando si me esperas a que me cambie, y me dices donde.
-Lo sé te vi llegar, estoy esperando en la esquina en la limosina, no te preocupes seré breve. ¿Qué? Candy casi deja caer el celular del susto, Albert la estaba esperando a pocos metros de su casa.
-Estaré enseguida.
Se miró en el espejo antes de salir. Y efectivamente allí estaba la limosina negra, entre las sombras.
Cuando llegó abrió la puerta y estaba Albert en la parte trasera.
-Hola Luis saludo al chofer
. -Señorita.
-¿Albert pero que haces aquí? ¿Y a estas horas?
-Como te dije Candy no te voy a quitar mucho tiempo. Su tono de voz era igual que al del teléfono.
-¿Qué sucede? Le entrego una carpeta con documentos.
-¿Y esto?
-¿Esta es la carpeta con toda la información sobre ti? Quería que la tuvieras, solo te mande a investigar porque me gusta conocer con qué clase de personas voy a hacer negocios. Es tuya.
-Entiendo.
-Y también para decirte mi decisión la cual pensaba hacértela saber esta mañana cuando entre a mi oficina. Que a la Junta tanto como a mí nos gusta tu proyecto para el Hospital así que es tuyo.
-¿Estás seguro que todos estaban de acuerdo?
Tenía que preguntarlo después de lo que le había sucedido con Terry sobre el asunto del trabajo.
-Candy a pesar de lo que creas, no acostumbro a otorgar esa clase de favores solo porque me haya acostado con una mujer. Créeme cuando te digo que todos concordaron con que tu idea valía la pena.
-Oh Albert. Muchas gracias, estoy muy emocionada, no sabes el beneficio que esto va a dar a las familias de los enfermos. Ella estaba muy nerviosa quería decirle algo, no sabía qué, pero no le gustaba la forma en que la estaba tratando. Albert no decía nada solo la miraba con recelo.
-Lo siento de todo corazón.
Albert se inclinó hacia adelante apretó un botón e inmediatamente subió un vidrio muy oscuro separándolos de la visión del chofer Luis. Se volvió a mirarla directamente a los ojos y dijo
. -¿Quiero saber exactamente porque me pides disculpas? Por el hecho de haberte acostado conmigo por más de dos ocasiones o por el hecho de haber salido corriendo de mi oficina haciéndome sentir como una especie de pervertido y violador.
Cuando se dio cuenta que nadie los podía ver sin pensarlo dos veces se subió al regazo de Albert coloco sus manos en su nuca y lo miro a los ojos quería que le quedará muy claro.
-Jamás me arrepentiría de haber estado contigo han sido los momentos más felices de mi vida, lo siento por haber salido así tan de repente. Albert pero debes comprenderme que me encuentro en una situación muy confusa, hasta hace pocos días, estaba feliz con mi novio y a punto de casarme, pero ahora todo es un caos, me siento en un abismo y no sé si lanzarme o no porque no puedo saber lo que me espera abajo.
Albert suspiro aliviado y enterró su frente en sus pechos mientras sus manos acariciaban sus muslos.
-Oh Candy no sabes, lo bien que me hace escuchar tus palabras, me he sentido como un imbécil todo el día, pensando que tal vez he hecho o dicho algo, para que huyeras así, entiendo perfectamente cómo te sientes, pero debemos hablarlo, no debes afrontar todo esto tu sola, quiero que comprendas que lo que hay entre nosotros es algo mucho más que sexo. ¿Lo entiendes?
-Sí pienso exactamente lo mismo. Sonrió traviesa Candy mientras se frotaba hacia adelante y hacía atrás sobre la eminente erección que se alzaba contra su entrada lo sentía claramente, a pesar de su ropa interior y su pantalón.
Y lo besó, habían pasado solo horas desde que se habían visto pero le parecían siglos, lo deseaba todo de él, y estaba feliz porque el sintiera lo mismo.
Se frotaba muy duro y trataba de no jadear porque recordaba que el chofer estaba adelante con unos audífonos escuchando música. Albert se separó un poco movió su interior a un lado, e introdujo un dedo el cual ya estaba empapado con su humedad. -Por Dios Candy. Saco el dedo y se lo llevo a la boca. -¿Me encanta que siempre estés liste y dispuesta para mí? Pero a pesar de que muero por entrar aquí, y aunque te dije que Luis era un hombre discreto, no creo que quieras que te haga el amor con mi chofer en la parte delantera de la limosina. Candy hizo un puchero como una niña a quien le hubieran negado un dulce muy rico. -Traviesa, la beso dulcemente en los labios- No sabía qué hacer para decirte lo del proyecto por eso vine a tu casa al ver la luz apagada supe que no estabas, decidí esperar un poco sino llegabas te llamaría mañana. Pero me volví loco cuando vi a tu novio entrar contigo, imaginándome que te pediría que estuvieras con él, con te entregarías a él como lo has hecho conmigo.
-Te prometí que no lo haría por esta noche. ¿Recuerdas?
-Sí, aunque desearía que no solo me lo prometieras por esta noche sino por el resto de la vida, pero no te voy a presionar, es algo que debes pensar muy bien Candy. La miro serio.
-Solo quiero que sepas que cualquiera que sea tu decisión la respetare, si decides estar conmigo te esperare con los brazos abierto, caso contrario si decides casarte te prometo que no te buscare más delegare lo del proyecto a otra persona, con tal que seas feliz.
Candy volvió a besarlo por lo comprensivo que era Albert, le gustaba tanto pero habían tantas cosas que los separaban.
-Gracias Albert.
-¿Por?
-Por ser solo tú
. -Anda vamos, le acomodó el interior y le bajo el vestido cubriendo sus muslos. Vete tienes mucho en que pensar, y decidir.
Candy se bajó de su regazo, se arregló el cabello y Albert bajo el vidrio nuevamente.
-Adiós Luis.
-Hasta pronto señorita.
Ella sonrió le dio un beso suave en los labios y Albert mientras ella abría la puerta de la puerta y salía, le dio una nalgada en su trasero. Candy lo miro ceñuda y después sonrió cerró la puerta y este espero hasta que entro en su apartamento.
CONTINUARA..
