CAPITULO 7
ORGASMO SOÑADO
Por. Tatita Andrew
-¿Piensas publicar esto? -Depende de ti, si no quieres que esto salga a la luz debes terminar de una vez tu aventura con ese tipejo y pensar en nuestra boda. ¿Me escuchas?
-Terry, sé que te he lastimado y lo siento, pero no hagas esto.
¿No serías capaz?
-Pruébame, enseñare la evidencia al Hospital, y no solo perderás tu empleo pues todos pensarán que Andrew te dio el proyecto de beneficencia solo porque le calentabas la cama, sino que además volverás a dañar su reputación qué pensarían todos si el pasado de Andrew se descubre, lo que tantos años le ha costado olvidar saldrá a la luz pública sin demora.
Será la perdición para él. A Candy le importaba un comino perder su empleo, pero que todos confundieran su relación con Albert pensando que en verdad le había dado el proyecto porque se acostaban, era algo inaudito.
No podía dejar que pasará por otro escándalo otra vez, sabía que no tenía más remedio que separarse de una vez por todas.
-Tu ganas Terry seguiremos como hasta ahora, nos casaremos
. Terry la abrazó pero Candy estaba inmóvil y las lágrimas cayendo sobre su rostro.
-No llores nena, sé que has caído en los encantos de aquel pervertido, pero debes prometerme que no lo volverás a ver, sé que yo he sido tan culpable como tú, he descuidad nuestra relación me he acostado con muchas mujeres, pero comenzaremos de nuevo tu y yo- la beso en la frente- Será como empezar de cero y vamos a ser muy felices. Ya lo verás
Habian pasado dos dias desde que Albert se habia ido y todo volvio a ser como antes Terry apenas mencionaba el asunto sobre su aventura ella seguia de lleno en el trabajo x las noches cenas y reuniones con amigos.
No sabia x q pero Terry se habia abstenido de tener relaciones sexuales lo que era un alivio dada las circunstancias, era como si los dias pasados con Albert hayan sido solo producto de su imaginacion consulto con su prometido y este no tuvo problrma alguno de que Candy viajara a visitar a su tia e invitarla personalmente para la boda y allo es donde se dirigia.
-Tia me alegro mucho verte.
La abrazo en cuanto la vio.
-Mi pequeña niña te he extrañado mucho. Y a que debo el honor de que hayas venido a visitar a esta anciana.
-No hables asi sabes que tu eres lo q mas quiero en el mundo,ademas quiero pedirte que estes en mi boda.
La anciana se levanto y le dio la espalda.
-Si has venido solo a eso pierdes tu tiempo, desde un principip te dije q no estoy de acuerdo con esa boda. Terry no es el hombre para ti y lo saves desde q eras una niña
-Tia Ponny tu eres mi ynica familia quisiera q estuvieras conmigo.
-Y ver como destruyes dos vidas la de tu novio y la tuya, te quiero demasiado para eso. ¿sabes que no puedes ir en contra del destino?
-Yo no creo en esas cosas tia, eso son puros cuentos.
-Cuentos o no es la verdad. Dime ¿ese es el rostro de una persona que va a unir su vida al hombre al que ama? yo creo que no. Te deseo toda la suerte del mundo porque la necesitaras si te casas con Terry.
Candy iba manejando de vuelta a la ciudad pensando en todo lo q le habia dicho su tia. Pensaba que si la visitaba personalmente accederia a ir a su boda, pero su tia era muy terca desde niña le habia dicho que un dia vendria el hombre de sus sueños y elka se habia creido todo. Pero ahora sabia que solo era una fantasia los sueños rara vez se hacen realidad.
Terry la llamo en la noche nuevamente para salir a cenar con unos socios, no tenia animos de ir pero era lo menos que podia hacer despues de oo que le hizo el se estaba portando de maravilllas.
Se puso un vestido muy sexy para la noche el cabello recogido en hn moño alto zazapatos de tacon negro que hacian juego con su vestido y una pequeña cartera que colgaba de su brazo.
Su prometido muy puntual llego a recogerla vestido muy elegante con un traje negro.
No queria que amaneciera a la mañana siguiente lllegaria Albert y tendria que romperle el corazon.
Ya estaba para salir cuando la puerta sono Candy abrio y alli estaba Albert con un enorme ramo de rosas.
-Tuve que viajar esta noche, no soportaba un dia mas sin verte.
¿Albert?...
En ese momento aparecio Terry que habia ido hasta la habitacion de Candy a buscar su abrigo y al ver al rubio se coloco a su lado y le puso posesivamente la mano en la cintura.
Las flores cayeron al suelo y un Albert confundido pregunto.
¿Que esta pasando aqui?
Llegas en un mal momento estábamos a punto de salir mi prometida y yo.
-¿Eso es absurdo? ¿Candy me dijiste que habían terminado?
-Lamento decirte que nada ha cambiado, Candy y yo vamos a casarnos, si pensabas lo contrario que mala suerte para ti.
Terry la tomo por la barbilla y la beso en los labios posesivamente.
Candy vio como Albert apretaba los puños a los lados, estaba furioso y sobre todo confundido.
Ella hasta ahora no podía ni siquiera abrir la boca, jamás imagino que las cosas terminarían así deseaba hablar con Albert en otros términos, pero Terry se estaba aprovechando de la situación para restregarle en la cara que seguían juntos.
-No estoy hablando contigo, estoy hablándole a ella. Dijo el rubio.
-Pues como su prometido tengo derecho a poner en su sitio a las personas que quieren destruir nuestra relación Candy y yo nos amamos y un aparecido no va a cambiar eso.
-¿Es que acaso ella no puede decirme en la cara? Que se va a casar.
-¿Ya basta ambos? Terry déjame a solas con Albert.
-Sí es lo mejor, díselo de una vez, a ver si así te deja en paz de una vez, estaré en el auto. Tienes 15 minutos Candy, recuerda que nos esperan.
Y la beso nuevamente en los labios antes de soltarla y alejarse hacia la puerta. Al pasar junto a Albert se detuvo y lo miro a la cara
. - Y agradece que no te rompo la cara porque hay una dama enfrente, pero ay de ti si te vuelvo a ver cerca de ella. Te lo advierto. Lo apunto con el dedo.
-Cuando gustes Terry, pero no hay necesidad de advertencia si ella en verdad piensa casarse contigo yo me hare a un lado. Apenas se hubo cerrado la puerta instintivamente Candy fue dando un paso hacia atrás con cada paso que ella daba Albert avanzaba dos en su dirección.
Cuando se topó con una mesa en los mulos se dio cuenta que no podía avanzar más, dirigió su mirada a la mesa y luego a Albert y los dos habían estado pensando lo mismo, aquella mesa fue la que hicieron el amor antes de marcharse Albert de la ciudad. Se acercó tan cerca que por un momento Candy pensó que no sería capaz de decirle de frente que ya no quería nada con él, estaba furioso lo podía ver en su rostro y en la forma en que apretaba la mandíbula. Incluso en aquel momento y teniéndolo tan cerca deseaba alargar su mano y acariciar ese rostro, su olor su perfume todo lo recordaba su cuerpo duro contra ella, la forma en que siempre la tomaba con fuerza con pasión con amor, como si fuera la mujer más hermosa sobre la tierra, pero sabía que ese no era el momento de estar pensando esas cosas trato de reponerse y lo miro a la cara.
-¿Eso es verdad? ¿Te piensas casar con él?
Ella no intento abrir la boca pero nada salía de ella, estaba tan nerviosa y ansiosa lo que menos quería era herirlo, pero que al final lo iba a terminar haciendo - Habla de una vez.
La tomo por los hombros y la zarandeo.
-Sí. Lo dijo con tanta convicción que Albert parpadeo más de dos veces.
Pero debió haber visto algo en ella, porque luego aflojo su agarre y le hablo como si le estuviera hablando a una niña, que no supiera lo que hace.
-¿Qué ha pasado Candy? Puedes decírmelo, me voy hace dos días y las cosas estaban bien entre los dos, pensaba que tú deseabas lo mismo que yo, pero vuelvo y me encuentro con esto. –la miro de arriba abajo- tú con ese hombre y vestida así para salir. ¿Te ha chantajeado de algún modo? Si es así, no dudes que lo podremos resolver entre ambos, juntos lo podemos enfrentar, solo tienes que contarme la verdad. No estás solo en esto.
Candy tenía que apartarlo de una vez, tenía que hacer algo para que Albert entendiera de una vez que las cosas entre ambos, había sido solo una fantasía, que fácil hubiera sido contarle todo, pero no podía exponerlo a ese escándalo lo hacía por él, porque lo amaba demasiado. Sacando fuerzas le quito las manos de encima suya y se alejó un poco, necesitaba tomar distancia para hacerse fuerte y decirle en la cara lo que se proponía.
-Todo lo que te dijo Terry es verdad, nos vamos a casar, Albert entiéndelo, lo nuestro solo fue una aventura, un romance de pocos días, es mi prometido, llevamos muchos años de novios, lo amo
. Escuchar aquello no es lo que esperaba Albert se pasó las manos por su cabello frustrado y ahora muy molesto.
Con cuanta alegría había adelantado su viaje un día, para poder estar con ella, ni siquiera se había podido concentrar en los negocios, sabiendo que tenía que enfrentarse a su novio sola, pero allí estaba delante suyo, diciéndole que nunca lo había amado que solo fue cosa de unos días, tantos planes que soñó con ella, tantas cosas que hubiera hecho por esa mujer, para que ahora le salga con esto. Maldita sea, porque siempre tenía que confiar en la persona que no se lo merecía, ¿es que acaso no aprendía la lección? Una vez había sido traicionado por una mujer pensando que era sincera, buena amiga y honesta y casi le cuesta su reputación, su trabajo incluso su libertad y ahora años más tarde, había visto sinceridad en Candy en la forma en que se entregaba a él, en la forma en que lo besaba, en la forma en que decía su nombre cuando llegaba al orgasmo, y todo había sido cosa de una aventura… Trato de serenarse no quería demostrarle que se sentía dolido y traicionado pero no podía evitarlo, maldita sea, quería herirla de la misma forma, pero ni eso podía, solo estaba allí mirándola incrédulo, mientras le decía en su cara que amaba a otro hombre. -¿Lo amas? ¿Y en donde estaba ese amor?, cuando fuiste hacía a mí en el hotel, ¿dime en dónde? Todas las veces que te he hecho mía, dices que solo fue un revolcón, que solo fue cosa de un desliz, pero no te puedo creer, uno puede mentir con las palabras pero con tu cuerpo no, las veces que gemías bajo mi cuerpo, cuando gritabas mi nombre, mi nombre… -No lo niego eres un buen amante, pero solo fue eso. -fue mucho más que eso ¿y tú lo sabes? Te dije ese día en la limosina que lo nuestro era mucho más que sexo, ¿pensé que entendías eso? ¿Por qué que lo hiciste Candy? Porque tenías que venir aquella noche a buscarme a la mesa, ¿acaso te sentías aburrida de tu vida? O simplemente querías echarte una canita al aire antes de decir el sí en la iglesia. Anda terminemos con este teatro y di toda la verdad esta noche. -No lo hagas Albert, por favor, no quiero hacerte daño. ¡Vete!, no me busques más. -ja ja mira qué ironía, no quieres hacerme daño, te agradezco mucho tu preocupación Candy, pero si me voy a alejar tendrás que ser más convincente no me trago el cuento que me has dicho, no creo que seas de esas mujeres, que miran se tiran al primero que ven en un bar de un hotel. Así que acabemos con esto y dime toda la verdad, y para que lo sepas no creo que puedas hacerme más daño que hasta ahora.
Candy tomó fuerza, Albert en el poco tiempo la conocía muy bien, no creía que fuera casualidad que se atreviera a acercarse en el hotel pero tampoco podía decirle que era exactamente igual con el príncipe de sus sueños, que llevaba soñando con él desde que tenía seis años, si quería alejarlo de una vez y para siempre tendría que partirle el corazón mucho más suspiro y lo dijo sin mirarlo a la cara.
-¿Quieres saber porque me acosté contigo en New York?
-Por favor, me muero por oír tu versión de los hechos.
-¿Lo hice por despecho?
-¿Por despecho? Dices
-Sí, Albert, lo que no te conté aquella noche es que viaje en busca de Terry le quería dar la sorpresa de que me habían encomendado el proyecto del hospital, cuando llegue la secretaria estaba hablando por teléfono y entonces decidí entrar por mí misma. ¿Sabes lo que encontré? A mi futuro esposo follándose a una secretaria encima de su escritorio, tuve nauseas, necesitaba respirar, necesitaba olvidarme de todo por un momento, me puse a mirar hacia las mesas, en busca de alguien, necesitaba hacerle lo mismo que él me había hecho, quería vengarme por su traición y sino hubieras sido tú, hubiera sido con el primero que me hubiera dado la oportunidad. ¿Estas contento ahora?
Las últimas palabras las dijo gritando de rabia y frustración y por la cara del rubio, supo que le había dado en donde más le duele.
CONTINUARA...
