CAPITULO 8
ORGASMO SOÑADO
Por: Tatita Andrew
Se levantó y se sentó al borde de la cama, se llevó las manos a la cabeza cubriéndose.
-¡Oh Dios mío! ¿Qué locura estaba a punto de hacer? ¿en qué monstro me he convertido? ¿Estás bien? Logro a decir.
Candy se incorporó sobre la cama e intento cubrirse con una sábana los pechos que sobresalían de su sostén.
-Sí.
Se volteó a mirarla.
-Esto ha llegado muy lejos. ¿No sé qué me paso? Lo que si tengo claro es que no podemos continuar así. Haciéndonos daños mutuamente.
-Yo tampoco quiero esto Terry.
-¿Qué sucedió Candy? ¿Teníamos tantos planes, tantos sueños? Y ahora todo se fue a la basura, porque te acostaste con otro hombre.
-¿No es así? Terry tu sabes que nuestra relación ya andaba mal antes de conocerlo, que nos sentíamos cómodos juntos, queríamos las mismas cosas, pero esa pasión ardiente que nos unió años atrás ya se había extinguido.
-Tengo que reconocer que es así, Candy analizando todo, creo que solo te he estado utilizando como un escudo para enfrentarme a mi padre.
Toda la vida ha guiado mis pasos, uno por uno, y desde que te conoció no te acepto, y eso me dio razón para enfrentarme a él, por primera vez lo desafié en algo. Creo que los dos somos tan culpables de que esto haya fallado. Yo también creo que no debemos casarnos, lo sabía incluso desde antes, pero no lo quería aceptar.
-¿Y qué vamos a hacer? Estamos a pocos días de la boda.
-No te preocupes, esto es algo que tengo que solucionar yo solo, mi padre no se sentirá nada contento cuando se entere de que te he estado amenazando y chantajeando para que sigas conmigo. Pero tendré que asumir las consecuencias. -Oh Terry… Candy se acercó y apoyó su rostro en su hombro. No sabes lo bien que me hace escucharte hablar así, te quiero mucho tú lo sabes, que eres importante, pero ya no te amo del modo que te mereces, y lamento haberte herido… yo nunca quise que nadie saliera lastimado.
-Ya Candy, no será fácil, las personas nos juzgaran por la decisión de interrumpir la boda, pero qué diablos, somos jóvenes, tenemos derecho a equivocarnos, vivimos una sola vez en la vida, y de los errores se aprenden. Se levantó fue hasta su portafolio y saco el informe que le había enseñado la noche en que la chantajeó. -Toma.
-¿No harás nada con respecto a Albert?
-Puedes estar tranquila, no haré nada en su contra. Espero que seas feliz con él.
-No es fácil Terry, le dije cosas horribles, creo que me odia.
-Nada cuesta intentarlo.
Candy se acercó emocionada y lo volvió a abrazar.
-Terry no hay hombre, mejor que tú en el mundo, lástima que no te supe valorar, pero espero que encuentres a una mujer que si sepa aprovechar la suerte que tiene
. -Por ahora me dedicaré a buscarla.
Los dos sabían que había llegado la etapa final de su relación y que como a veces ocurre en el amor este simplemente muere por no saberlo cuidar ni alimentar. Pasó otra semana más y Candy estaba orgullosa por los progresos que llevaba su proyecto lo había pensado mil veces, pero allí estaba con el teléfono en la mano y marcando el número de la oficina de Albert. Sabía que podía rechazar hablar con ella, pero tenía que decirle lo feliz que estaba porque gracias a él, los niños tendrían una oportunidad de seguir con su tratamiento. Terry había querido enfrentarse solo a la furia de su padre, pero al final suspiro aliviado cuando supo que Candy no iba a convertirse en su nuera.
Mientras escuchaba el pitido de llamada el corazón latía aceleradamente, estaba marcando el número directo a la oficina de Albert pero seguía y nadie respondía la llamada. Hasta que segundos después escucho descolgar el auricular.
No sabía que decirle pero entonces escucho la voz de una mujer y supo que era su secretaria.
-Un momento ya le comunico.
Ahora estaba intranquila, enrollaba el cable del teléfono en su dedo índice de forma automática tardaba mucho, solo rogaba para que Albert no se negará a hablar con ella.
Luego nuevamente la voz de la secretaria.
-Mmm, señorita Candy sinceramente no sé cómo decirle esto. Sabía que no era nada bueno.
-Dígame con sinceridad no importa.
-Dice que de favor si es algo de trabajo comuníquese con su delegado que es la persona idónea para cualquier duda que tenga. Si es algún otro motivo no le interesa hablar con usted ni ahora ni nunca y si vuelve a llamar de por favor no insista siempre estará ocupado
. -Muchas gracias.
-De verdad lo lamento mucho, el Sr. Andrew siempre es un amor con todo el mundo.
-No se preocupe, lo entiendo.
Candy lloró sabía que no iba a ser fácil poder hablar con Albert después de todo lo que le dijo pero esperaba que por lo menos se dignará a escucharla.
Pasaron dos días más hasta que Candy se dijo a si misma que tenía que hacer algo para que Albert la escuchará por lo menos sabría que lo había intentado y podía seguir adelante con su vida, constantemente vivía en angustia pensando en lo que pudo y no pudo ser
. Se fue hasta su casa como aquella vez que se enteró sobre la demanda de acoso sexual y como aquella vez la señora Elroy le abrió la puerta ceñuda.
-¿Qué hace aquí? ¿No ha lastimado lo suficiente?
-Sra. Elroy sé que será la última persona que quiere ver en estos momentos, pero se lo juro que tengo que hablar con Albert, tengo que explicarle. -¿Explicarle qué? Mi sobrino confió en usted, pensó que era diferente, aunque se lo advertí no me hizo caso y allí están las consecuencias, escúcheme bien Srta. White no permitiré que lo siga molestando, deje que siga con su vida así como usted siguió con la suya, ya escogió quedarse con su prometido. ¿No tiene derecho Albert a ser feliz también?
-No me casare, se lo tengo que decir, por favor se lo ruego, si el no desea volver a verme lo entenderé pero por lo menos deme la oportunidad de explicarle, porque razón lo hice, se que en el fondo usted quiere su felicidad.
-Lamentablemente es tarde.
-¿Tarde?
-Sí, mi sobrino decidió irse a vivir a otra ciudad. ¿Sabía que faltaban menos de tres días para su boda? Por lo que decidió administrar su empresa desde otra ciudad, en este momento está a punto de despegar su avión me llamo en cuanto llegó al aeropuerto.
-No puede ser, tengo que verlo, no puede irse pensando cosas horribles de mí. ¿A dónde era su vuelo?
-A los Ángeles, saldrá dentro de cuarenta y cinco minutos. -Todavía tengo algunos minutos, gracias por la información y que sea lo que Dios quiera, pero tengo que hablar con él antes de que despegue.
La Sra. Elroy pensó que sería por gusto pero no le quiso quitar el impulso a la chica, que ella viera con sus propios ojos, lo que ella misma había sembrado.
Candy tenía miedo que algún policía la detuviera por el modo en que iba conduciendo, su pie estaba apretado en el acelerador y su mano en la palanca con los cambios para subir la velocidad, estaba segura que si lograba que Albert la escuchara por unos minutos podría explicarle y hacerle ver, que ahora no había ningún impedimento para que pudieran estar juntos, no podía permitir que partiera sin saber cuánto significaba él para ella.
Vi un lugar donde estacionar apago el auto, se detuvo unos segundos para mirar, cuando escucho por el altavoz:
-Primera llamada a los pasajeros con destino a Los Ángeles favor de abordar la puerta # 3.
Y fue exactamente allí donde se dirigía corriendo, habían personas que venían en la dirección contraria a la que ella iba, por ende tenía que ir corriendo en zigzag y siempre murmurando una disculpa cuando les tocaba apartarlos de su camino.
Su corazón latía a mil por hora, pero de lejos podía ver la larga fila, de pasajeros que ya estaban en la ventanilla presentando el pasaporte y pasaje.
Cuando llegó a la fila empezó a buscar una cabeza rubio, entre tantas personas y entonces lo vio se encontraba en el puesto número 5 para llegar a la ventanilla, sonreía amablemente con una mujer mucho mayor que él, y a simple vista se veía que la dama estaba encantada por la conversación del rubio, y estaba encantada teniéndolo tan cerca.
Empezó a gritar su nombre pero el recorrido en auto y ahora la carrera que se había pegado para poder alcanzarlo le estaban pagando factura apenas, salía aire de su boca.
Así que no fue hasta que lo tuvo cerca, lo tomo de la mano y lo saco de la fila.
Albert al parecer no se había dado cuenta que sucedía, cuando pudo reaccionar y se detuvo templando su brazo con fuerza ella también se volteó a mirarlo.
El rubio la miraba furioso, y claramente exigía una explicación de su proceder, pero nuevamente su pecho subía y bajaba y el aire no llegaba a sus pulmones por lo que la voz nuevamente no le salió.
Diciendo una maldición ahora él la tomo de la mano, y la alejó de la fila llevándosela a un lugar donde no habían tantas personas.
-¿Qué diablos te sucede? ¿Quieres matarte?
Y al ver el estado de Candy suspiro y le dijo que se tranquilizará y respirara despacio, inhalara y llevará el aire a los pulmones y exhalará.
Así lo hizo ella, y poco a poco sus pulmones se llenaban de aire y el color rosado volvió a sus mejillas.
-Lo siento, ahora me doy cuenta que no estoy en forma.
-No es momento para bromas, tengo un vuelo que tomar.
Hizo ademán de tomar su maletín y darse la vuelta, cuando ella lo volvió a tomar del brazo y lo hizo detenerse.
-¡Espera! Por favor, tengo que hablar contigo.
-Creo que te deje claramente el mensaje con Rosita mi secretaria, cualquier cosa del trabajo tengo mi representante legal, y si tienes algo más que decirme sinceramente, no me interesa. ¿Y se puede saber cómo supiste que estaba aquí?
-Te fui a buscar y tu tía me dijo que pensabas mudarte. ¿Es verdad Albert?
-Sí, no hay nada que me retenga en esta ciudad, creo que es hora de empezar y abrirme camino con mi empresa.
-Y si te dijera algo que podría cambiar nuestras vidas.
-No veo como, nos dijimos todo la última vez, que nos vimos, a no ser que quieras que sea tu padrino de boda. No veo que más tengas que decirme.
Por el altavoz nuevamente llamaban a los pasajeros.
-Tengo que irme.
-Por favor Albert, regálame unos minutos después de esto si decides abordar el avión no te lo impediré.
-¿Cómo si pudieras decir o hacer algo para detenerme? Ya he tomado mi decisión. Pero ahora me siento muy intrigado con lo que me vayas a decir, ya que casi te matado para venir a buscarme.
-No sé por dónde empezar.
-Empieza por el principio.
-No me voy a casar.
Espero alguna reacción de Albert pero ni siquiera un musculo se movió de su rostro.
-¿No vas a decir nada?
-No sé porque razón crees que esto me interesa.
Las cosas no le estaban saliendo bien, pensaba Candy le hubiera gustado tener mucho más tiempo así lo hubiera podido invitar a tomar una taza de café mientras charlaban.
-Déjame que me explique mejor.
-El tiempo corre.
-Albert, nunca quise lastimarte, todo lo que te dije fue una gran mentira, el día en que te fuiste de viaje. Terry llegó a mi casa con un portafolios llenos de información sobre tu caso de abuso sexual, me amenazo que si no terminaba contigo, no solo perdería mi trabajo, sino que lo publicaría a todos los medios, que todos iban a pensar que lo que se decía de ti, era verdad, tenía fotos de nosotros en la limosina besándonos. Tu reputación quedaría por el suelo, y no podía permitir eso, la gente te juzgaría por haberme dado el proyecto creyendo que lo hacías porque te estabas acostando conmigo. Tienes que entenderme me sentía entre la espada y la pared. Por eso te dije todo eso para que te alejaras de mí.
-¿Y crees que eso me importaba? Si hubieras sido un poco más inteligente sabrás que el juicio duró meses, pero al final me declararon inocente porque su caso no tenía validez ni testigos, te lo dije gracias a la ayuda de la cámara de video se pudo comprobar que quería hacerme daño. Si Terry lo hubiera hecho público y la prensa se hubiera dedicado a investigar sabrían que todo se aclaró al final. Así que no me pongas excusas para decirme que te acostaste conmigo porque tu prometido te era infiel.
CONTINUARA….
