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ORGASMO SOÑADO
FINAL
Por: Tatita Andrew
Al llegar a la discoteca se encontró con Margot.
-¿Qué sucede? ¿Porque me haces venir corriendo?
-Mira hacia la barra, jamás pensé que Candy fuera esa clase de mujer por eso intente llevarnos bien, solo quería que vieras que fue la mejor decisión haberte alejado de ella, es la clase de mujer que solo juega con los hombres.
Y lo que vio lo dejo con la boca abierta, Candy estaba encima de la barra con varios hombres que la intentaban manosear, al parecer se podía notar claramente por su aspecto que estaba demasiado bebida para incluso darse cuenta de la situación.- Albert apretó ambas manos a un lado formando un puño -quería ir y bajarla de allí en ese momento y sobre todo darles un par de puñetazos a aquellos borrachos que intentaban tocarla. ¿Por qué habría tomado tanto? No sabía ni siquiera que le gustará el alcohol, pero se recordó que fueron dos años los que estuvieron separados, y antes de eso su romance fue tan rápido tan intenso y tan corto a la vez, que apenas les dio tiempo a conocerse mucho, se preguntaba si acaso aquella visión de ella era realmente como era en realidad, y por el amor que sentía tal vez la había idealizado pensando que era una mujer respetable, sincera y tierna. Cuando al fin pudo moverse para acercarse noto que Terry la tomaba en sus brazos y se la llevaba hacia el interior.
Se dirigió hacia allá pero Margot lo jalaba de la camisa.
-No creo que sea prudente que vayas, allá Albert, Candy no tiene nada que ver contigo, además tal vez quieran estar solos.
-No te metas en esto Margot, no es de tu incumbencia, además no creo que debas insinuar cosas que no sabes. Ni siquiera conoces a Candy muy bien.
-¿Y tu la conoces acaso?, Albert yo no quiero que vuelvas a sufrir por su culpa, son dos años que llevamos juntos, me conoces lo suficientemente bien para saber que nunca me verías a mi con ese aspecto, tu mismo la acabas de ver totalmente ebria bailando y siendo manoseada por desconocidos, créeme que no quería ser yo quien te hiciera ver la clase de mujer que es, pero tal vez en estos momentos este echando un polvo con su ex amante, tu mismo me dijiste que tuvieron muchos años de relación y como dice el dicho donde hubo fuego cenizas quedan.
-Suficiente, no quiero escucharte más, el hecho de que seas mi novia, no te da el derecho de hablar mal de nadie y sobre todo de quererme meter ideas en mi cabeza, tengo voluntad propia y puedo pensar por mi mismo, te sugiero que regreses al hotel, y no me esperes no se a que hora regresare.
Se alejo mucho más molesto aún, siempre habría creído que Margot era una abogada muy dura, pero como novia siempre le había demostrado un lado que no había visto hasta ese momento, estaba completamente seguro que se regocijaba por la situación y sabía porque convenientemente estaba en la discoteca en ese momento, pero ahora un sentimiento mucho mas profundo lo estaba atormentando sabia que entre Candy y Terry hubo un romance, y seguro se habían amado mucho incluso hasta se iban a casar, todavía recordaba el modo en que dejo a Candy llorando aquella vez en el aeropuerto los últimos días le había dicho lo mucho que lo amaba, y lo veía en la forma en que lo miraba. ¿Pero porque se habría emborrachado de esa manera? ¿Cómo podía permitir que otros hombres intenten tocar su cuerpo que debería ser solamente suyo? Y no le gustaba nada la idea de que Terry se la hubiera llevado al interior.
Todavía estaba mucho más molesto cuando una de las chicas le dijo que no tenía acceso, solo personal autorizado.
-Necesito ver a Candy. ¿No entiendes?
-Mira amigo, no te conozco, y no te puedo dejar pasar porque no eres empleado del lugar, además ni siquiera se que clase de relación te une a Candy pero lo que si te puedo asegurar que esta en buenas manos.
A pesar de todas las excusas que la chica le ponía, en un descuido que se dispuso a servir unos cocteles Albert se escabullo por debajo de la barra y mientras ella lo llamaba, con toda rapidez fue hacia la parte de atrás y lo que encontró no le gusto para nada, Candy estaba acostada en una especie de cama con los ojos cerrados sin zapatos, su falda destrozada se veía claramente su sostén y Terry tenía las dos manos sobre su rostro y se estaba acercando lentamente hacia su boca, se volvió loco de celos como era posible que se aprovechara de la situación sin darle tiempo a más lo tomo de la camisa lo jalo hacia atrás empujándolo contra una pared y lo agarro del cuello de la camisa.
-No te atrevas a tocarla maldito.
-¿Qué te sucede solo trataba de ayudarla?
En ese momento al escuchar la voz de Albert Candy intento despejar la mente y abrió los ojos.
-Albert… por favor no le hagas daño, solo trata de ayudarme.
Al escuchar la voz de Candy como soñolienta Albert suelta a Terry de mala gana.
-¿Qué esta sucediendo Candy? ¿Estas completamente borracha bailando en una barra mientras unos borrachos te manosean? Y no contenta con eso te vienes acá a besarte con Terry. ¿Acaso ustedes están juntos?
-Albert, no es lo que crees déjame explicarte. Rogo Candy sentándose en la cama.
-Creo que esta noche he visto lo suficiente dijo Albert molesto.
-Por Dios, no se cual de los dos es mas tonto, si Candy por ser tan ingenua, o tu por ser tan ciego. Ya estoy harto de esta historia o resuelven sus cosas o los juro que los mato a ambos. Yo me largo de aquí, si me necesitas Candy estaré afuera, y vendré cuando se largue este imbécil porque si me quedo dos segundos más le caigo a golpe. Y se fue cerrándola de un solo golpe.
-Creo que volver a verte me cegó nuevamente dijo Albert exasperado y tocándose el cabello- Creo que nunca te he conocido, intente ver cosas en ti, que tal vez no existían, lo de hoy es algo que no podré olvidar. ¿Cómo dejaste que aquellos hombres te tocaran? Delante de todos, es que no tienes amor propio.
-Albert te lo ruego, escúchame, yo no estoy bien, me dolía mucho la cabeza, me tome una pastilla y de pronto sentí que todo me daba vueltas, yo… de pronto no entendía nada, me encontraba con unos borrachos queriéndome jalar la falda, sino fuera por Terry yo… no sabría como hubiera terminado todo.
-Claro me olvidaba del Santo de Terry, siempre esta en el momento oportuno. Ahora me vas a decir que una pastilla para el dolor de cabeza, te ha dejado en ese estado deplorable. A otro con ese cuento Candy, desde que te he conocido contigo no han sido mas que mentiras y situaciones incomodas, yo quería estar contigo, quería volver a confiar en ti. Maldita sea yo te amo, ¿Pero como lo hago? Si cada vez que me doy la vuelta me decepcionas nuevamente. Lamento decirte esto pero con los últimos acontecimientos no creo que seas la mujer adecuada para mí, y la persona con quien deseo pasar el resto de mi vida. Candy lo mejor es que cada uno siga su camino.
Esta vez, Candy ni siquiera tuvo lágrimas, sabía a ciencia cierta y por lo que le había dicho Terry que la habían drogado, y sabía el nombre de la persona y era Margot, como pudo haber confiado en esa zorra, su tía tenía razón hasta la señora Elroy trato de advertirle varias veces, que no confiara en ella, pero ella siempre tonta pensando que todas las personas eran buenas como ella, ahora si en aquel momento le contaba a Albert lo sucedido, estaba seguro que no le creería no tenía ninguna prueba y tampoco lo iba a hacer, si una vez le rompió el corazón al hombre que amaba por cobarde, había aprendido de sus errores, había sufrido, pero no por ese error iba a seguir pagando toda la vida, si Albert pensaba eso de ella, no quería estar con un hombre que siempre pensaba lo peor.
-Tienes razón Albert.
-La tengo.
-Sí, yo tampoco podría estar con un hombre como tu.
-Ahora resulta que yo soy el afectado.
-Tampoco podría estar con un hombre que a la primera oportunidad, me echa en cara los errores del pasado, que actúa primero y piensa después, esta bien te falle si, pero no puedes culparme toda la vida por ello, también sufrí, aprendí de mis errores, cambie por ti, y tu que has hecho para demostrarme que quieres estar conmigo, me hablas de respeto mientras mantienes sexo conmigo y sigues con tu novia a quien no amas, haznos un favor a los dos, cuando te des cuenta la clase de novia con la que estas, y analices y veas todo desde una perspectiva diferente no me vengas a buscar, porque esta vez aquí se termina esta historia para ambos. Así que hazme el favor y vete de aquí no quiero volver a verte.
Lo hizo sin decir nada más Candy se volvió a tumbar con los ojos cerrados, le dolía mucho las palabras de Albert, acaso pensaba que ella tampoco tenía sentimientos, pero se prometió así misma que esta vez no iba a dar el brazo a torcer y ser ella quien diera el primer paso. Momentos después apareció Terry.
-¿Se lo dijiste?
-No.
-Pero Candy, porque siempre tendré que zarandearte para que hagas lo correcto.
-El tiempo demostrara mi inocencia Terry, en estos momentos estoy segura que no creerá en mi palabra, ahora me pongo a pensar si alguna vez podrá hacerlo.
Albert llevaba horas tomando sin parar, no quería regresar al hotel donde lo esperaba su novia a quien no amaba tampoco quería ir a buscar a Candy pero sus pasos no lo obedecían o era su corazón, ahora solo quería dejar de discutir y abrazarla, por eso estaba regresando al bar. No la vio por ningún lado pero encontró a Terry.
-Decepcionado.
-Algo así, sírveme un whisky doble por favor. Has sufrido alguna vez por amor amigo.
- Creo que ya has bebido lo suficiente, Claro que sí he sufrido por amor, recuerdas cuando me robaste a mi prometida.
Albert intento decir una disculpa pero los tragos en la cabeza no lo dejaban pensar con claridad.
-Solo puedo decirte, que fue algo mucho más fuerte que yo, simplemente la amo.
-Lo sé, por eso cuando me di cuenta lo feliz que era Candy cuando te conoció acepte mi derrota. ¿No has visto la forma en que te mira?
-blip… Sí cuando lo hace mi mundo se ilumina, me hace sentir como el hombre más importante sobre la faz de la tierra.
-Entonces porque te comportas como un imbécil, casi que te doy un puñetazo hoy para que reacciones.
-Ahora veo las cosas con más claridad, solo te puedo decir que me volví loco de celos, cuando eso pasa, no puedo pensar muy bien. Necesito ver a Candy, decirle que la amo, que no puedo vivir sin ella.
-Vete a dormir Albert, ella se fue hace horas, debiste haberla visto en el estado en que se encontraba, mañana ya tendrás tiempo de hablar con ella, además si te ve en ese estado creo que saldría corriendo.
-Eres un buen tipo Terry, lamento comportarme como un imbécil cuando estoy contigo.
-No te preocupes al principio tampoco me caías bien, y yo también me comporte como un imbécil con Candy, lo bueno es aprender de los errores.
Había pasado una semana sin poder hablar con Candy, habían pasado tantas cosas, a la mañana siguiente de su borrachera se levanto con una resaca única, busco a Candy para aclarar las cosas, pero ella ya se había marchado, incluso estuvo donde su tía quien al parecer le dijo que el era el hombre de su vida, lo que le dejo una sabor agridulce, por no poder encontrarla. Ese mismo día termino su relación con Margot con la cabeza mucho mas fría se dio cuenta que ella de algún modo, tenía algo que ver con la pelea de Candy por primera vez se dio cuenta como era ella en realidad una manipuladora y por fin pudo respirar aliviado al salir de aquella relación enfermiza. Decidió regresar de los Ángeles por Candy.
Varias veces escuchaba hablar a su tía con Candy se pasaban varios minutos riendo y charlando animadamente y el se desesperaba maldición, se reían mientras el sufría por no poder verla.
Y ese día escucho el teléfono algo en su corazón le dijo que era ella, apenas su tía contesto prácticamente le arrancho el teléfono de la mano y con su tía siguiéndolo se fue hasta una especie de balcón y cerro la puerta de vidrio.
-Hola Candy soy Albert.
Un silencio incomodo se hizo en la línea.
-¿Esta tu tía Elroy?
-Mmm si, pero le he quitado el teléfono.
-¿le has quitado el teléfono? Pero porque razón.
-No contestas mis llamadas, me ignoras, te parece suficiente razón.
-Mira Albert me he reintegrado nuevamente a mi trabajo y he estado muy ocupada.
-La regué esta vez, ¿verdad? Crees que podríamos hablar personalmente.
-No tengo nada en contra tuyo, pero …
La interrumpo sin darle tiempo a nada.
-¿Me has extrañado? Por Dios que me conteste ruego.
-Sí, pero esa no es la cuestión todo es complicado. Ahora tengo que colgar dile a tu tía que la llamo luego Adiós.
-No me olvides Candy.
-Nunca podría hacerlo.
Y esas palabras fueron la que me dieron la determinación. Salgo con una sonrisa, le entrego el teléfono a mi tía que me mira sorprendida.
-¿A dónde vas?
-Voy a buscar a la mujer de mi vida, así sea que tenga que traerla amarrada.
-Enhorabuena, pensé que nunca reaccionarías. Vete no te detengas.
No sabía si Candy le iba a abrir la puerta o no, pero no le dio tiempo a nada en cuanto abrió la boca la empujo a dentro y la empezó a besar sin piedad.
-¿Qué esta pasando aquí?
-Lo primero es lo primero, te desnudaré y haremos el amor por horas.
-Si no te he dado permiso ni siquiera estamos bien, intentaba hablar pero el no le daba razón.
-Estamos perfectamente, después la boda nos casaremos delante de todos nuestros amigos.
-No me pienso casar contigo.
-Y decepcionaremos a nuestras tías, se que son modernas, pero no creo que acepten el hecho de que vivamos en la deshonra, tengo que hacerte una mujer decente.
Candy intentaba apartarse pero Albert la apretaba contra si, y la presionaba contra su erección tomándola por las nalgas.
-Un momento, supongo que al terminar con Margot te ha dicho lo que me hizo. No pienso perdonarte que hayas dudado de mi.
-¿Sabías que había terminado con Margot? No sabía que te gustara estar informada sobre mí.
-Bueno, no es que yo… bueno tu tía me lo conto.
-No importa la siguió besando, además no sabía nada, cuando termine con ella, te busque al otro día, para decirte que estaba hecho un loco por los celos, que confiaba en ti, que debía haber una razón lógica para que te encontraras en ese estado pero ya te habías ido.
-Oh Albert, eres un tonto. Pero te Amo.
-Y yo a ti. Bueno sigamos con mi plan – la tomo en brazos y la llevo hasta la alcoba- mientras la desnudaba continuaba hablando- Bueno como te decía lo primero es la boda, luego vendrán muchos niños cuando nazca Anthony que será el cuarto decidiremos parar.
-¿Hijos? ¿Cuatro? Pero ni siquiera tenemos uno.
-Por eso debemos practicar mucho, se acomodo entre sus piernas y con un gruñido se hundió en su interior- No saldremos de aquí, hasta que hayamos formado una gran familia. Y luego ninguno de los dos dijo nada solo se escuchaban los gemidos y gruñidos en aquella habitación.
F I N
Chicas andaba perdida por estar participando en la guerra florida y escribí este fic luego luego continuo con las historias pendientes gracias
