disclamer...ese ya lo conocen, asi que no lo pondre...pero igual aclaro que no he dado la autorizacion a nadie para que publique mi historia en otro sitio.


Nota Autora...lo se toda una vida sin actualizar...lo siento mucho pero he estado ocupada y sin inspiracion...


Capitulo XXX: "El inicio de los sueños"

05 de diciembre de 1985

Inverness, Escocia

03:30 hrs

En algún lugar de mi conciencia sabia que esto era una ilusión….un prado tan verde y tan hermoso junto a un gran lago de aguas cristalinas, no podía existir en este mundo. Solo en el mundo de las hadas, pero aun ahí era difícil de creer que este lugar existiera más me encontraba ahí. El lugar era hermoso y me sentía protegida y segura ahí, daba la ilusión de nada ni nadie me podía hacer daño mientras estuviera en este lugar…nunca en mi corta vida me ha sentido tan protegida como me sentía en estos momentos, en ese lugar. Podía respirar la anhelada paz y tranquilidad en ese lugar.

Podía escuchar un cantico suave y dulce proveniente de algún lugar del prado pero no podía precisar de dónde exactamente venia el canto; sin embargo no me importaba saberlo, lo único que importaba era seguir escuchando ese hermoso canto que me relajaba y trasmitía paz.

Empecé a caminar lentamente por el prado, tratando de no romper el hechizo que estaba viviendo; y tras unos pasos me encontré con hada guardia de esos bosques. El hada era hermosa y etérea, era uno de los seres más hermosos que había visto en mi vida…..su bella era luminosa. Aun estando sentada, podía intuir que era alta y menuda; su precioso cabello largo y ondulado entre dorado y bronce, le daba un aura luminosa a su precioso rostro simétrico y levemente sonrojado.

Sus labios se encontraban curvados en una sincera y hermosa sonrisa. En sus delgados brazos puede ver qué era lo que la hacía tan feliz. Su pequeño bebe se encontraba felizmente en los protectores brazos de su madre mientras jugueteaba con los mechones del cabello de su madre y con el bello colgante que se encontraba en su cuello.

Después de unos segundos, el hada depositaba a su bebe en el suelo y lo cogía de los brazos para enseñarle a caminar. Ambos estuvieron caminando durante unos minutos hasta que el bebe protesto para que su madre lo dejara caminar solo, tras varios intentos del bebe, el hada resignada lo soltó. El bebe se cayó varias veces, pero se volvía a levantar bajo la atenta mirada de su madre; y tras varios intento el bebe empezó a caminar y corretear como si toda la vida lo hubiera hecho, como si hubiera nacido caminando.

Una vez que el bebe empezó a caminar, se dedico a recorrer el prado que anteriormente solo lo había visto desde los protectores brazos de su madre mientras ella lo seguía lentamente por el prado como un sombra bajo su atenta mirada para evitar que su bebe sufriera algún daño. Sin embargo, poco a poco el bebe se fue desviando de la zona luminosa del prado y se fue adentrando hacia la oscuridad del bosque. Observé rápidamente a la madre y pude ver como su rostro se empezaba a llenar de preocupación por su hijo que cada vez se introducía más en la oscuridad del bosque a pesar de los llamados de su madre.

El hada aligero su marcha cuando llego a la entrada del bosque, a la cual había entrado su bebe…sin embargo, cuando llego no había rastro de su bebe, por ningún lado se veía….en su lugar se encontraban un muchacho cercano a los diecisiete años con cabello castaño broncíneo. Cuando su madre se acerco al joven, este curvo la comisura de sus labios en una triste sonrisa que dirigió a su madre…..y justo en ese momento comprendí que frente al hada no se encontraba la misma persona que había entrado al bosque siendo un bebe. Era una persona completamente diferente debido a las circunstancias de la vida. Aun así, me pareció un joven muy guapo y no pude evitar lanzar un gemido de angustia cuando giro su cuerpo hacia el bosque y empezó a andar hacia él, perdiéndose en la oscuridad del bosque.

Podía sentir la angustia y la desesperación de su madre que iba creciendo conforme el joven se introducía más en el bosque. El joven aligero el paso, giro para ver a su madre antes de adentrarse en el siniestro bosque y al entrar en el bosque, empezó a correr desesperadamente dentro de él. Su madre trato de seguirlo, y empezó a llamar a su hijo por su nombre pero el viento empezó a moverse fuerte y rápidamente que no podía escuchar el nombre del muchacho. Por alguna razón, podía sentir el frio que azotaba sobre la cara del hada, las lágrimas que le quemaban los ojos, la desesperación que sentía por no poder encontrar a su hijo, el miedo de no poder encontrarlo en medio de esta tormenta. Mas el hada no se rindió…..siguió corriendo hasta que todo se hizo más oscuro hasta quedar en la completa y profunda oscuridad…junto con el más completo silencio; pero no era cualquier tipo de silencio, no…..era el tipo de tipo de silencio que siempre predecía a la muerte…aquel silencio que muy pocos seres habían escuchado y sobrevivido para poder contarle a todos.

El hada se quedo quieta mirando hacia ninguna parte pero al mismo tiempo hacia todos lados como si fuera un pequeño venado a la espera de que su cazador se muestre. La seguí observando sin poder hacer nada para ayudarla ya que no podía mover, solo era una observadora en medio de todo este drama. De repente pude ver como sus músculos se contrajeron por la anticipación, sus ojos se abrieron por el medio, los latidos de su corazón se aceleraron por la adrenalina que corría por sus venas, su boca se abría por un grito de nunca salió de sus labios, y su rostro se contraía por un rictus de terror.

No pude ver nada a partir de ese momento, pero sentí como el cuerpo del hada era lanzado hacia lago invisible que intuí como cristales o espejos, oí el chasquido emitido de su cuerpo chocando con los cristales y una pared. El ambiente se enrareció…..un olor metálico y pegajoso volvió a inundar mi cerebro…traté de buscar la fuente de ese olor. A mis pies vi un montón de trozos de cristales rotos y no pude reprimir un grito de horror al ver que estaban manchados de rojo escarlata…estaban manchados de sangre y…la sangre, la sangre estaba fresca.


05 de diciembre de 1985

Inverness, Escocia

03:40 hrs

Toda la familia se encontraba en la sala de nuestra casa…..Carlisle y Esme se encontraban sentados juntos en unos de los sofás, Rosalie y Emmett se encontraban semi-acostados en el sofá de tres personas, Jasper y Alice se encontraban sentados en el suelo frente a la chimenea. Anthony se encontraba sentado en el sillón individual mientras bebía un vaso de whiskey mientras yo me encontraba apoyado en el marco de la ventana viendo el bosque que rodeaba nuestra propiedad.

Cada uno de nosotros se encontraba en sus pensamientos, tratando de analizar los últimos acontecimientos que habíamos vivido en los últimos días….la casa se encontraba en completo silencio, con excepción de ruido que hacían las llamas de la chimenea cuando escuchamos un gemido de angustia procedente de arriba.

"¿Deberíamos ir a checarla?"- pregunto Esme con preocupación.

"No creo que sea necesario, no es la primera vez que sueña cosas no gratas"- respondió Anthony con calma mientras le daba un trago a su vaso.

Todos regresaron a su actividades pero por alguna razón, parte de mi estaba al pendiente de la joven que estaba durmiendo arriba. Su respiración se volvió para pesada y acelerada después de unos minutos, era como si estuviera sufriendo con lo que sea que estaba soñando.

"Tal vez, alguien debería ir a checar que está bien….no queremos que luego digan que no cuidamos de ella"- dije aparentado calma y despreocupación.

"Como les dije, no creo que sea…"- respondió Anthony pero fue interrumpido por el grito de horror proveniente de arriba.

Anthony y yo nos vimos durante una fracción de segundo antes de salir corriendo hacia la habitación de Elizabeth.


05 de diciembre de 1985

Inverness, Escocia

04:00 hrs

Elizabeth se encontraba teniendo un mal sueño cuando se levanto de golpe gritando horrorizada y con el cuerpo cubierto de sudor frio. Tras unos segundos, se calló. Miro sus manos y por una fracción de segundo las vio cubiertas de sangre, lo que provocó que se levantara rápidamente de la cama pero el movimiento rápido le paso la factura en su pierna maltrecha, ya que apoyo todo su peso en ella cuando quiso levantarse de la cama, y grito de dolor.

"LIZ…. ¿estás bien? ¿Qué sucedió?"- dijo Anthony entrando apresuradamente a la habitación y sin aliento

"¿Qué sucede?"- dijo Edward entrando a la habitación detrás de Anthony, igual de preocupado que Anthony debido al grito que había escuchado, y seguido por el resto de la familia.

Mas Elizabeth no le prestó atención a ninguno de los dos, simplemente siguió en su mundo….dentro de su sueño, sin terminar de reaccionar que ya no se encontraba ahí y que esta despierta.

"Liz…..princesa…dime algo"- dijo Anthony al ver que Liz no reaccionaba mientras se acercaba lentamente a ella para no asustarla.

"Elizabeth, respóndele a Anthony"- dijo Edward en tono autoritario tratando de controlarse para no demostrar que por alguna extraña razón le preocupaba el estado de la joven que estaba temblando ligeramente frente a él.

Al escuchar la voz de Edward, Elizabeth empezó a reaccionar ya que su voz no estaba incluida en ninguno de sus sueños, así que debía ser real. Elizabeth empezó a parpadear rápidamente, tratando de despejar su mente mientras observaba detenidamente el cuarto en que se encontraba y a todos los presentes en la habitación.

"Liz, pequeña ¿estás bien?"- pregunto Anthony completamente angustiado.

"Si…si estoy bien"- respondió Elizabeth después de verlo fijamente durante unos segundos.

"¿Qué fue lo que paso? ¿Por qué gritaste?"- pregunto Carlisle con calma

"Cuando desperté, me levante muy rápido de la cama olvidando que mi pierna esta herida"- respondió Elizabeth medio desconcertada aun por el sueño que tuvo.

"Eso explica el segundo grito de dolor pero no el grito de miedo"- dijo Edward rápidamente.

"Yo solo grite una vez, cuando me levante y me lastime la pierna"- respondió Elizabeth viendo fijamente a Edward preguntándole silenciosamente de que estaba hablando.

"¿Por qué siempre nos ocultas las cosas? Gritaste dos veces, Elizabeth…..si obviamos los gemidos de angustia"- respondió fríamente Edward

"Yo no sé de qué estás hablando…y esta vez no estoy ocultando nada…solo grite una vez cuando me lastime la pierna"- dijo Elizabeth con enojo.

"Princesa, ¿no recuerdas otra vez que hayas gritado?"- pregunto Anthony con suavidad antes de Edward tuviera tiempo de preguntar.

"Solo grite una vez, Anthony….y la otra vez que grite estaba dentro de mi sueño, así que discúlpenme si no lo contabilizo" – respondió Elizabeth con cansancio y burla.

"Gritaste dos veces, princesa"- dijo Anthony con seriedad.

"Pero eso quiere decir que…."- empezó a decir Liz con sorpresa.

"Que el grito de tu sueño, no fue solamente un sueño"- termino Edward suavemente viendo a Liz fijamente.

"Bueno, no se ustedes pero yo tengo mucho sueño…así que si me disculpan quisiera ir a dormir"- dijo Elizabeth con calma, como si nada hubiera pasado, después de unos segundos en los que todos se habían quedado en silencio.

"Liz, ¿quieres que me quede contigo?"- pregunto Anthony con preocupación por la reacción de Elizabeth.

"No gracias, Anthony"- respondió Liz con calma.

"Mmmm ¿segura? ¿o no quieres que te cante tu nana?"- insistió Anthony.

"No es necesario, Anthony, gracias"- respondió Liz con sinceridad.

"¿Tienes una nana?"- pregunto Edward sin poder evitarlo antes que alguien más pudiera hablar.

"Si"- respondió sencillamente Elizabeth pero intrigada por la pregunta.

"y….. ¿te gusta?"- pregunto Edward con una mezcla de sentimientos que Liz no pudo reconocer.

"La amo"- respondió Liz con todo la sinceridad del mundo viendo directamente a Edward a los ojos.

Antes de que Elizabeth pudiera preguntarle el por qué de sus preguntas, Edward giro sobre sus talones y salió de la habitación bajo la preocupada mirada de su familia…pero eso no fue lo que intrigo mas a Elizabeth si no la mirada de profunda desolación que vio durante una fracción de segundo en los ojos de Edward antes de que saliera de su habitación.


05 de diciembre de 1985

Inverness, Escocia

10:40 hrs

El agua estaba en un punto óptimo…empecé a hacer un poco el tonto con la espuma para después apoyar la cabeza en el bordillo y relajarme. Me negaba a pensar en el negro panorama que se me presentaba y en las palabras de Carlisle y Anthony sobre si no me cuidaba más y como era debido tal vez nunca volvería a tener la movilidad de antes…¿qué sabían ellos sobre mi? ¿Qué sabían sobre lo que era capaz de hacer cuando me proponía algo?...y si algo me había propuesto era que en menos de un mes empezar de nuevo a entrenar, y para la fecha de mi regreso al tiempo de inicio de esta pequeña aventura, iba a tener la misma agilidad y movilidad que tenia durante las batallas en la capital vampírica…..eso era una promesa…y yo no rompía mis promesas.

"Bah"- dije con burla mientras me encogí de hombros.

Tarde o temprano lo descubrirían, verían que no era buena desafiarme o limitarme cuando tenía algo metido en la cabeza…pero ahora lo único importante era relajarme con el agua caliente y olor aromático de las sales de baño. Apoyé la cabeza en el borde de la bañera, extendí mi cuerpo hasta quedarme casi tumbada, cerré los ojos y deje que la canción favorita de mi madre ocupara mi mente….y me empecé a relajar, sentí como cada musculo que tenia tensionado por el estrés de los últimos días y por la tortura anterior se empezaban a relajar un poco, lo cual era genial para su recuperación…mmmm, tal vez debería hacer esto todos los días para ayudar a mi cuerpo a recuperarse, pensé antes de quedarme totalmente dormida en la bañera.


07 de diciembre de 1985

Inverness, Escocia

23:40 hrs

Había tenido otra de mis habituales peleas con Edward…..la verdad no lo entendía, cuando había estado en el AGH conmigo había sido un amor, todo un caballero hasta lo podía clasificar como el perfecto príncipe azul del cuento de hadas; pero en este tiempo, era un completo capullo por no decir algo peor, se la vivía buscando forma de fastidiarme, claro que yo no me quedaba atrás y le regresaba cada una de sus "bromitas" pero ya me estaba cansando de estar siempre a la defensiva cuando él estaba conmigo, era realmente agotador a pesar de que no hacía nada, el simple hecho de tener el cuerpo en tensión era más que suficiente.

Entre a mi cuarto, me desvestí y me puse mis pijamas. Abrí mi cama y me disponía a dormir cuando me recordé que no me había tomado mis medicamentos, así que me acerque al cajón donde los tenia y me los tome todos juntos sin importante el sermón que Carlisle, Anthony y Edward me habían dado sobre lo dañino que era hacer eso y los posibles peligros que podía sufrir por hacerlo. Me tomé un vaso con agua, regresé a mi cama e intenté dormir.

El ruido de las gotas de lluvia no me dejaban dormir del todo y lo único había conseguido después de veinte minutos de intentar dormir había sido un incomodo estado de duermevela. Estaba lo suficientemente consciente para enterarme del molesto ruido de la lluvia pero lo suficientemente dormida para tener mi cuerpo en estado de relajación. Con ayuda de mis herencias, atraje mi walkman sin necesidad de usar mi magia…..escogí un disco al azar de mi pequeña colección de música y lo coloque en el walkman. Me coloqué los audífonos y esperé a que con ello pudiera amortiguar el ruido de la lluvia y pudiera dormir por fin. La música de mi walkman no conseguía amortiguar el ruido de afuera pero era mejor que no tenerlos puestos.

Estaba completamente destapada, con el cuerpo boca abajo cuando sentí como alguien me colocaba las sabanas en su sitio y me volvía a tapar con ellas. No me esperaba eso de Anthony, quien me venía a visitar todas las noches, pero no podía ser otra persona.

"¿Anthony?"- le llamé desde mi estado de duermevela.

"Si….. ¿Por qué no eres buena y te duermes? "- dijo la voz que yo quise creer que era Anthony.

"Vale"

"Mañana te espera un día muy duro"- dijo mientras sentía como me apartaba el pelo del rostro.

"Estas helado…"- me quejé- "…y hueles muy bien, ¿Qué colonia te has puesto?"- pregunté al sentir como mis aletas de la nariz se dilataban en reacción a un olor dulce, fresco y muy masculino.

"Dulces sueños"

"Anthony….mañana en un descuido de Edward, voy a rajar las ruedas del flamante coche de Edward Masen ¿no te importa, verdad? Ese idiota no sabe con quién se metió…si he podido con quimeras, demonios, vampiros y cuanta cosa se me ha puesto enfrente, un niño mimado no podrá conmigo, por muy Masen que sea"- dije por ultimo para despedirme antes de quedar completamente dormida.


10 de diciembre de 1985

Inverness, Escocia

10:00 hrs

Me vestí con ropa cómoda que encontré en mi vestidor, y me sorprendió que la ropa nueva fuera de mi talla…por mucho que Anthony fuera como mi padre, el no sabía mi talla siempre se equivocaba, así que esto tenía que ser obra de Esme y Alice…pero el cómo podían saberla era un misterio….pensándolo bien no era tan misterio, eran vampiros y mujeres, ellas sabían sobre esas cosas.

Una vez que termine de vestirme, empecé a dar vueltas por la casa sin rumbo fijo hasta que baje unas escaleras que me llevaron a un salón muy grande…..no me fijé en los detalles del salón, solo en la presencia de un precioso piano de cola, color caoba., clásico y atemporal.

"Mmmm, tal vez debería empezar de nuevo a tocar"- reflexioné

Cerca del piano había una puerta, la cual abrí y salí de la habitación…..necesitaba aire fresco, eso me ayudaría a pensar y a torturarme un poco por seguir pensando en mi extraño sueño y visita a los renegados.

Como era habitual, el cielo de invierno se encontraba parcialmente nublado pero aun así había unos pocos rayos de sol que pensaba aprovechar. El jardín de los Cullen, en el cual parte del bosque entraba dentro del jardín, no me pareció nada siniestro o tétrico como pensaría que sería un jardín de vampiros, de hecho era una combinación entre el jardín del castillo de Heero y los jardines de Rivendel. Sencillamente, tenía un ligero aire melancólico, lo cual era muy propio de los vampiros o al menos de la mayoría de los vampiros que conocía.

Me apoye en uno de los cedros y me abstraje de cualquier cosa exterior por unos momentos…no supe que estaba pensando realmente, pero lo que si sabía era que no estaba pensando en mis problemas. No quería tener la cabeza hecha un lio por el momento, solo no quería regresar a todo la maraya de problemas que tenia por unos minutos, quería lo más cerca a la paz que pudiera tener en estos momentos. Mientras me encontraba pensando en nada, no pude evitar pensar en la reacción de mis hermanos al saber que me encontraba en la casa de Masen….vale que le agradecían en el alma que me hubiera salvado pero no estaban de todo de acuerdo en la actitud sobreprotectora que tenia Masen conmigo durante mi estancia en el hospital y más de una vez demostraron su inconformidad como el resto de los machos de mi loca familia, con excepción de Anthony por alguna extraña razón aunque ahora ya no era tan extraña.

Mientras seguía pensando en ello, se produjo un viento helado que me hizo estremecerme levemente, por lo que puse mis brazos sobre el pecho para protegerme del frio, cuando tuve la sensación de que no estaba sola….por unos segundos me alegre por saber que mi magia y mis instintos aun funcionaba adecuadamente para mantenerme a salvo pero luego regrese a la tristeza realidad y recordé que muy difícilmente podría pelear para defenderme. Respire profundamente y enfrente la situación de la mejor manera posible rogando a Merlín y Morgana que todo saliera bien.

"¿Hola?"- dije intentando asegurarme que mi intuición era correcta y que no era una jugada de mi mente.

"Hola"- me contesto una voz suave y musical, extrañamente familiar procedente de mi espalda.

Tendría que haberme invadido el pánico al saber que la voz era de un vampiro pero solo me invadió una sensación de alivio al confirmar que esto no era un producto de mi loca imaginación…..al menos aun no tenía una brote de locura, lo cual no sería raro dada mi historia. Después se hizo un silencio muy pesado que ninguno de los dos rompimos….después de todo, cuando no tenía nada que decir, lo mejor no era rellenar el silencio con palabras vacías; sin embargo él decidió romperlo.

"No estás muy habladora…..bueno es comprensible después de todo lo que te ha pasado…..supongo que no querrás de oír esto porque ya debes estar harta de oírlo, pero….siento lo que te ha pasado….me hubiera gustado ayudarte"- su voz destilaba sinceridad y eso me hizo que me sintiera mejor por unos instantes.

"Gracias…pero realmente me ayudaste…Edward no fue el único que me salvo, tú fuiste unos de los guerreros que peleo a su lado para salvarme…..y te lo agradezco mucho…..claro a menos que tengas un hermano gemelo que se llame Alexander"- respondí con sinceridad.

"No tengo hermanos gemelos"- respondió con calma.

"Ya veo, en ese caso muchas gracias Alexander"- respondí con todo la sinceridad girándome para verlo a los ojos.

"Jasper…simplemente Jasper"- respondió suavemente con una ligera sonrisa en los labios.

"Es de locos ¿sabes? Estoy metida en un círculo vicioso que ni siquiera pedí o elegí voluntariamente vivir, y ahora toda mi familia se ha visto envuelta en él…"- dije de repente de manera rápida al sentir un fuerte ansiedad de explotar y de desprenderme de todo el dolor y la rabia que me invadía-"….y lo peor de todo….."- me interrumpí no sabiendo si quería continuar.

"¿Lo peor de todo?"- me animó a seguir.

Pero no pude continuar, ya varias lágrimas se empezaron a deslizar por mis mejillas sin que pudiera evitarlo…..y antes de que pudiera reaccionar me encontraba entre los brazos de Jasper con mi cara apoyada en su pecho y llorando silenciosamente mientras él me abrazaba y me acariciaba la espalda para calmarme. Mientras me encontraba entre sus brazos no pude evitar reconocer que me sentía protegida entre ellos, tal vez no como me sentía en los brazos de mis padres, pero la sensación era muy cercana…..como si él haría lo que fuera por mantenerme a salvo y segura, tanto fisca o emocionalmente. Nos quedamos así durante unos minutos hasta que me calme un poco.

"Tranquilízate, princesa…..todo irá bien. Además las princesas no lloran"- dijo Jasper con suavidad mientras me limpiaba las lagrimas con sus pulgares.

"Las princesas si lloran, Jasper"- dije con calma.

"Las princesas no lloran, porque la naturaleza llora con ellas"- contesto suavemente.

"ELIZABETH…. ¿Dónde DEMONIOS ESTAS?"- dijo una voz ligeramente enojada muy cerca de nosotros.

"Las princesas si lloran, sino, no estuviera llorando…"- le conteste a Jasper mientras me acercaba a su oído para decirle un secreto- "…te agradezco lo que acabas de hacer por mí, pero vuelve a manipular mis sentimientos con tus poderes y lo vas a lamentar"-le dije con una voz de seda antes de alejarme y acércame a donde se encontraba mi enojado guardián.


15 de diciembre de 1985

Inverness, Escocia

15:40 hrs

Para evitar pensar en mis problemas, en los cuales estaba incluido mi vecino y guardián, decidí empezar a leer uno de mis libros favoritos para olvidarme de todo y sumergirme en ese mundo donde lo más importante y difícil en la vida era encontrar a un buen partido para casarte y después todo seria felicidad…por lo que empecé a leer mi copia de "Orgullo y Prejuicio"

Me tumbé en la cama y me concentré en la lectura. Acabé de entrar en la lectura totalmente cuando empezó a sonar una música suave de piano procedente de abajo…..supuse que quien tocaba el piano era Esme, solo ella tenía esa sensibilidad especial para tocar el piano o al menos para tocar ese tipo de música. Algún día le pediría que me tocara una pieza.

Entre la suave música y el mi amor por esa historia, termine de conectarme con la novela y me imagine estando en la vida de Elizabeth Bennet y sus hermanas donde todo su vida era tranquila, con algunos altibajos pero nada que ver con el tipo de vida que vivía yo. Pero al llegar a la parte del primer baile de la novela y leer las palabras de Mr. Darcy "No hay ninguna chica lo suficientemente hermosa aquí para tentarme a bailar", refiriéndose a Elizabeth; no pude seguir leyendo. Irremediablemente, la imagen de Mr. Darcy se me vino a mi mente…lo imagine con la piel pálida como el mármol, el pelo rebelde y color bronce, ojos dorados, un rostro perfecto y una voz musical, fría y educadamente cortante.

Desesperada, cerré el libro….no podía ser que aun en mi libro favorita, lo vieran a él…..ya me tenia harta, lo veía hasta en la sopa.

"Me tienes que fastidiar todo….estúpido vampiro"- susurré enojada.

Respire profundamente y me relaje antes de continuar leyendo mi libro pero se me hizo imposible…ya que si Edward no me había tocado las narices durante todo el día, tenía que hacer justo en este momento poniendo música, o lo que él llamaba música, a toda potencia. Era imposible poder concentrarme. Intenté varias veces regresar a mi lectura pero era imposible poder concentrarme en los estaba leyendo teniendo a un cantante de rock casi gritándome en el oído.

A pesar de mi enfado, decidí hablar de manera civilizada con Edward, ya que como decían mis tíos muchas veces de manera diplomática se podía ganar una guerra o batalla. Deje el libro sobre mi cama y salí de mi habitación. Una vez frente a la puerta de la habitación de Edward, llamé un par de veces a la puerta, y suponiendo que me había escuchado, esperé a que me abriera la puerta. Se hizo de rogar durante algunos segundos pero finalmente accedió a abrirme, o más bien a sacar su cabeza por el hueco de la puerta.

"¿Se te ha perdido algo?"- preguntó con fastidio pero decidí ignorar su comentario.

"Edward, me gustaría que pusieras la música más baja si no te importa….no puedo concentrarme en lo que estoy haciendo"- le pedí educadamente.

Edward simplemente me vio desdeñosamente antes de contestarme.

"Yo tampoco me puedo concentrar en el que estoy haciendo con el ruido de los latidos de tu corazón…..pero tú no los vas a parar, ¿verdad? Por lo tanto, como no quiero oírlos, tendré que poner música muy alta. Si no tienes nada más que decirme, me gustaría que me dejarlas en paz. Tengo un montón de cosas que hacer"- me dijo de manera poco cortes cerrándome la puerta en mis narices.

"Cretino"- le insulté

Empezando a creer que haber comparado a ese idiota con Mr. Darcy era un sacrilegio. Volví a mi cuarto dando grandes zancadas e insultando entre susurros a Edward. Cerré la puerta de mi habitación y me apoye en ella mientras apretaba el puente de mi nariz entre mis dedos pulgar e índice. Tenía que encontrar una forma de resolver esto sin tener que recurrir a pelear, aun me encontraba muy vulnerable y no quería echar a la borda todo mi avance de las últimas dos semanas por una pelea con el idiota de mi vecino.

Una vez que estaba más tranquila, empecé a buscar en mi habitación algo que me sirviera para salir de esta situación…..cuando vi la caja de música favorita de mi madre. Era una caja de música muy antigua que había estado en mi familia desde que mi tatarabuela la había comprado. No tocaba muy bien la canción dentro de ella, ya que no estaba bien afinada y que había sufridos algunos golpes en el ataque que hubo en la casa de mis padres pero aun así, me encantaba escucharla ya que me recordaba épocas mejores donde mis padres y mi hermana se encontraban conmigo.

Me acerqué a la estantería en donde la había colocado, y la tome con cuidado entre mis manos. Me acerque a mi cama y la coloque sobre mi baúl que se encontraba frente a mi cama. Me tendí sobre la cama con los pies en la cabecera…..coloque un hechizo para subir el volumen de la canción de la caja de música y coloque un hechizo silenciador a mi alrededor. Estaba usando mucha magia…..bueno, mucha magia para los nuevos estándares pero esperaba que lo pudiera mantener el suficiente tiempo para que Edward le bajara a su música.

Poco a poco, la música de la caja de música me empezó a tranquilizar y me sumergí de nuevo en la lectura de mi novela.

"¡MALDITA SEAS! ¡BAJA ESE RUIDO!"- escuche que alguien grito pero no le preste atención y seguí con mi libro.

Lo más seguro era que alguien más le estuviera gritando a Edward para que le bajara a su música. Continué con mi lectura, pero unos nuevos gritos me desconcentraron durante unos segundos.

"¡TE ESTOY DICIENDO DE MUY BUENAS MANERAS QUE APAGUES ESA MIERDA!"

Cuando escuche el grito, no pude dejar de pensar que Edward se encontraba en problemas…y que el hechizo que habíamos inventado Anabel, Silvana y yo era genial….nos permitía espiar a otros, aunque el sonido exterior se escuchaba más tenue, mientras ello no podían escuchar nada de lo que hacíamos, y como nos había ayudado durante nuestras misiones o simplemente para ver qué era lo que planeaban sobre nosotras los machos de la familia sin consultarnos antes. Ahora me estaba funcionando para no ir a matar a Edward.

No volví a oír ningún grito hasta que por sorpresa y sin percatarme de nada, tenía a Edward frente a mí, quien con una velocidad de vértigo abrió la ventana de mi cuarto. No me dio tiempo a reaccionar cuando vi que lanzaba mi cajita de música por la ventana. Me levante lo rápido que pude y llegue hasta Edward en menos de un parpadeo, gracias a alguna de mis herencias que despertó de manera inconsciente pero en estos momentos no me importaba, solo quería salvar la caja de música de mi madre.

Me acerque al balcón rápidamente para ver donde había caído la caja de música….y la única razón por la que no salte por él para llegar más rápidamente a la caja de música fue por unos brazos me sujetaron rápida y fuertemente por la cintura. Por más que intenté no puede escapar de los brazos que me sujetaban y solo pude escuchar el estrepitoso ruido que provoco la caja de música al chocar con el suelo.

"NOOOOOOOOO"- grité con todas mis fuerzas y con dolor.

"Elizabeth, tranquilízate"- escuché me decía una voz a mis espaldas.

Después de unos segundos reconocí la voz a mis espaldas como la de Edward y el infierno se desato. Yo por lo general era una mujer calmada que no utilizaba mis herencias para hacerles daño a otros, pero esto me superaba. De alguna manera, a pesar de lo débil que me encontraba todavía, se desató mi herencia vampírica y demoniaca con varias variantes.

"Suéltame"- le ordene a Edward con voz de seda que mi familia sabía que no presagiaba nada bueno.

"No hasta que te tranquilices"- respondió Edward con un poco de dificultad por el esfuerzo que estaba haciendo para mantenerme entre sus brazos.

"Dije que me soltaras"- dije con voz helada y de seda soltando una onda de magia a mis espaldas, provocando que Edward saliera disparado a uno de los extremos de la habitación.

Utilice la ventaja de tener mis herencias activas, ya que de esta manera no me molestaban las heridas que tenia, o al menos no molestaban tanto, y salí rápidamente de mi habitación. En cuanto estuve cerca de las escaleras, las empecé a bajar casi corriendo. Cuando estuve en la tercera planta me encontré con el resto de la familia pero yo no tenía tiempo para responder sus preguntas.

"¿Qué sucede aquí?"- pregunto Carlisle con cierto enojo.

"¿Están todos bien?" - pregunto Esme con preocupación.

"Jajajaja…..vayas pintas que traes Liz"- dijo Emmett con burla

"No sé porque le tenemos que hacer caso a esa loca"- dijo Rosalie con desprecio.

"¿Y Edward?"- pregunto Alice desconcertada porque no estaba mi sombra cerca.

Simplemente les dedique una rápida mirada que los asusto antes de continuar con mi caminar pero algo me detuvo. Una mano se encontraba sujetándome el brazo y me impedía continuar con mi camino.

"Jasper, suéltame"- dije con voz de seda

"Necesitas tranquilizarte, este despliegue de magia no es bueno para tu salud"- respondió Jasper con calma mientras trataba de tranquilizarme con sus poderes.

"Jasper, querido me caes bien…"- dije con la mayor de las dulzuras mientras le tomaba su mano con mi mano libre- "….pero te dije que soltaras y que si volvías a intentar manipular mis sentimientos lo ibas a lamentar"- termine con voz de seda mientras lo tomaba por sorpresa, lo levantaba por los aires y hacia que su cuerpo cayera sobre el piso.

Después, bajo la atónita mirada de todos, seguí mi camino. Seguí bajando las escaleras para llegar a la planta baja….ya casi llegaba, me encontraba en el último tramo de escaleras cuando, algo con velocidad de vértigo se coloco frente a mí y me detuvo por los hombros.

"Elizabeth, necesitas calmarte"- dijo Edward con rapidez.

"Creí haber dejado claro que me soltaras"- respondí con voz de seda.

Antes de que pudiera reaccionar le di un rodillazo que le saco todo el aire, haciendo que se doblara en dos; después le di un codazo que provoco que cayera sobre los peldaños de la escalera. Seguí con mi camino pero Edward intento tomarme por el tobillo, mas no pudo porque salte y di un giro de ciento ochenta grados por mis piernas y caí sobre el descanso de la escalera. Rápidamente me volví a levantar y termine de bajar las escaleras. Cuando llegué a la planta baja, me encontraba cansada y con la respiración acelerada pero eso no importaba, tenía que ver si gracias a las protecciones que tenia la caja de música puestas, esta se había salvado de la caída desde la ventana de mi cuarto.

Llegué a unos metros de la puerta y con un giro de mi muñeca, abrí la puerta sin importar las protecciones que tenia esta para que no fuera abierta…..simplemente la abrí como si no me costara ningún esfuerzo. Salí de la casa y empecé a caminar hasta donde se encontraba el balcón que estaba fuera de mi habitación, no sin esfuerzo pero en estos momentos no me importaba.

Finalmente llegue hasta el balcón y empecé a buscar la caja de música de mi madre….rogando a todos mis ancestros que la caja estuviera bien, sin embargo mis ruegos no fueron escuchados. Encontré la caja de música pero estaba partida en tres partes…..nunca más podría volver a escuchar la música de esa caja de música de mi madre…..había perdido uno de los pocos recuerdos que tenia de mi madre.


Nota Autora:

Gracias por leer mi historia... por favor dejen comentarios para saber si les ha gustado la historia o no...(miren que no es obligatorio pero de verdad se agradece) y saber si continuo o no con la saga, no sean muy malos que es la segunda historia que escribo en mi vida.

Si tienen dudas sobre alguna cosa que no deje en claro en el capitulo, avisarme para poder incluir una explicación.

Otra cosita, creo que debido a mi falta de inspiracion de las ultimas semanas...y mi exceso de trabajo no voy a poder subir los capitulos tan seguido pero no he abandonado la historia.

Atte.

Lady Elendil Larantha