Existían razones, grandes razones para que Momotaro Mikoshiba fuera una molestia total.

Nitori las conocía, todas en su mayoría pero que se la pasara hablando sobre la grandiosidad de Sousuke Yamasaki, eso si que era nuevo y no iba a reprocharle, no cuando el también lo hacia con el capitán Matsuoka.

Sin embargo ahora tenía la enorme curiosidad de saber del por qué de su interés, el pensamiento de que su kohai estuviera enamorado del sempai engrandecía cada que escuchaba enormes adulaciones y quería pensar en la admiración pero el destello que provenía de sus ojos...

No era normal.

Y al pequeño Mikoshiba no se le atravesaba la idea de que el yamasaki era de su gran gusto, solo sabía que la sensación de los dedos de este acariciando su cabello, era la mejor de cualquier otra que haya recibido por su misma familia.

Hablar tanto de Sousuke cansaba a cualquiera que se lo contara y por sorpresa hasta su mismo hermano.

-momo debes enfocarte más en ti

Pues aun en días libres de escuela, las terribles ganas de continuar hablando del yamasaki salían a relucir y por obviedad no serian bien recibidas por el Mikoshiba mayor.

-debes superarme a mi, ser más ambicioso, convertirte en el próximo capitán del equipo y llevarlo a la victoria

Se le había olvidado el gran problema que tenia con aquel familiar tan cercano. Aquel tropiezo que daba cuando se le era recordado la responsabilidad tan grande que tiempo atrás rechazaba y ahora cumplía con ánimos que le habían dado en la academia.

Y... Recordó lo molesto que era.

-olvídalo, ya me voy

Tras haber visitado el dormitorio de su hermano se dispuso a retirarse debido a aquella contestación que llevo sus ánimos al suelo.

-espera momo, hablas de yamasaki como si de Gou-kun se tratara

Su mano entonces se mantuvo apoyada en el filo de la puerta, deteniendo sus intentos por abandonar el lugar, con el palpitar extraño de su corazón y el calor al tope de su cabeza.

-Co-¡¿cómo se te ocurre?! ¡A mi me gusta más Gou-san!

Gritando angustiado, como si fuese algo que nunca creyó dejar pasar.

Como si...

Le diera pena que se enteraran de algo que ni el sabía hasta que se lo hacían notar.

-¿ah?

Por supuesto haciendo extrañar a su hermano quien levanta una ceja y lo mira confundido.

Y el solo atina en salir corriendo de allí.

Claro que eso era tonto...

Si eso fuera real, desde hace mucho le hubiera regalado su colección favorita de escarabajos...

Por muy estúpido que fuera.

...

O quizás era algo que a penas había comenzado a sentir más sin embargo no se sumergiría en aquella mentira porque lo único que ocurría era que el admiraba a Sousuke y nada más.

No era como si la imagen de él sonriéndole y acariciando su cabeza lo hicieran sentir algo más...

Eso lo aseguraba presionando con fuerza su pecho como si quisiera parar aquel palpitar que demoraba en detenerse.

No se imaginaria que lo que ocurría era que su gran inocencia le traicionaba y hacia confundir.

-tus brazos, debes bracear con más fuerza

Y enfrentar la realidad con la persona protagonista era incomodo.

Pues no había razón para que fuera real, no había mucho que Sousuke tuviera para que le gustara. Era un chico como él y no había nada que le gustara de los chicos.

Así no funcionaban los Mikoshiba.

-¡si sempai!

Obedecía entonces como todo un profesional, como el kohai que debía responder ante su sempai, nada más.

-es todo por hoy

Nada más...

-sempai

Pero había algo que aun le intrigaba, algo que debió averiguar y enterarse de una buena vez.

Ver como yamasaki se frena para encararlo, lo hace titubear pero animar al final de cuentas.

-ah... ¿qué es?...

Aquellos ojos turquesa se detienen a su encuentro intimidándolo en cierta manera.

Su cuerpo comienza a transpirar y sus piernas pesan haciéndole ver que no podrá escapar.

-¿Qué es lo que te hace sentir tan mal?

Y sin más lo suelta, deja que sus labios toquen sus dientes y su lengua se mueva para dejar articular su curiosa y gran osadía.

El tiempo se hace presente una vez hecha la cuestión, yamasaki no responde y lo mira sin ninguna expresión lo que indica que no habrá explicaciones.

Así que agacha su mirada avergonzado y reprime su impulso de querer echarse a correr antes de que este lo batee con fuerzas.

-la impotencia de no poder hacer lo que quiero, de tener un limite que impida mi meta

Sus pensamientos negativos se esfuman y su asombro aumenta cuando levanta su rostro y lo encuentra sereno y calmado, con sus brazos cruzados y su cabeza inclinada hacia un lado, como si se quitara un peso de encima.

Su cuerpo comienza a hervir y sus sentidos se activan al sentir la felicidad más extrema, pues ha sido correspondido.

Es decir, ha sido bien aceptado y comienza a creer que es un sueño.

-ah... pero sempai es muy bueno, seguro puede romper con ese limite y todavía mas...

Habla seguro y efusivo, cree que esta ayudándolo con tantas porras pero Sousuke lo detiene con una de sus manos cubriendo su rostro, como gesto de cansancio ante tanta hiperactividad de su parte.

Y cuando siente de nuevo esa mano...

Su pecho comienza a saltar, loco y deseoso...

-no es algo que deba interesarte Mikoshiba

Despabila el mayor más que agotado por tanto ajetreo, aleja su mano y la coloca en su bolsillo del pantalón como ha hecho con la otra.

Da la vuelta avisando su próxima salida.

-se equivoca, si es algo que deba importarme

Se encorvaría un poco y cerraría sus ojos con fuerza...

-¡porque me gusta!

Soltaría la más grande de las estupideces de muchas anteriores.