-últimamente momo no te quita la pista
Se encontraba estirando su cuerpo, haciendo un precalentamiento antes de entrar al agua.
Cuando escucha aquella molestia, sus ojos inevitablemente se cierran por tal sentir.
El que Rin se lo recuerde es un fastidio demás.
Mira a su frente y se encuentra con el pequeño Mikoshiba, observándolo con tenacidad y demasiada valentía a pesar de haberlo mandado a volar.
Suspira cansado.
...
-¡me gustas!
Se esperaba cualquier burrada o idiotez por parte de Momotaro, todos lo tenían bien presente.
Pero algo así de grande era como ganarse el premio mayor y ciertamente no sabia como responder, no le daba ninguna gracia y eso era peligroso.
-no seas estúpido
Nada se le pasaba por la cabeza, ¿Qué responder ante semejante situación?
Lo único que podía hacer era borrarle esa estúpida idea de la cabeza.
-yo se, se que es estúpido, pero es lo que siento
Y el niño no se echaba para atrás, eso lo perturbó más.
El tiempo se haría eterno si no ponía un alto.
-no te he dado ninguna muestra de afecto para que eso ocurra
Aclararía su mente, al menos lo haría entrar en razón, la poca que debía entrar en su cabeza.
Porque no era como si le hubiera dado demasiadas confianzas para que eso ocurriera.
-lo se, lo que quiero decir es...
Bueno, si, creía que el chico era bueno y lo estimaba por ser diferente a los demás.
Ahora entendía que ese pequeño afecto sería el que arruinaría todo.
-que realmente me gusta y su estado me preocupa.
Suspiraría hastiado y sobaría el costado de su cuello para aliviar su estrés, sin embargo todo le hacia ver que sería casi imposible salir de ese embrollo.
-¿sabes lo que estas haciendo verdad? Después de esto no querré verte más.
Era frio y demasiado cruel pero sabia que así habría una oportunidad para escabullirse, no era como si algo así lo detendría, si el pequeño no entendía allá él, por su parte no sentiría ninguna culpabilidad.
-yo...
Eso creía...
-eso no cambiara, este palpitar no se quita aun si esta tan lejos de mi
Hasta esa respuesta cargada de sentimiento que lograría hacerlo sentir fatal.
El pequeño Mikoshiba terminaría con los ojos vidriosos y su rostro lleno de una extraña y nostálgica tristeza.
¿Acaso todo era real? ¿No era una broma? ¿Qué no eran las niñas las que eran de su gusto?
-¿es porque soy chico?
Su nariz incluso escurriría y sus lágrimas no tardarían en relucir, su rostro seria un caos al colorearse de rojo, como un tomate a punto de reventar.
-no tengo problemas con eso
Y era franco al confesar dicha noticia, normal al tratarse de un chico cuyo corazón le perteneció a su mejor amigo, un hombre.
Queriendo sonar en tiempo pasado, sabiendo que aun no arreglaba ese embrollo.
No obstante no sabía que sería un alivio para Momotaro, pues el pequeño sonreiría como idiota ante tal comentario.
-entonces, usted de verdad me gusta mucho
Sería la peor reacción que avisaría la continuación precipitada de tan inesperada confesión.
-Mikoshiba
Tendría que actuar lo más pronto posible, sería peor si dejaba todo fluir.
-¿Qué quieres que te diga? ¿Qué esperas de mí?
A pesar de todo, estaba seguro que para aquel chico sería la primera vez que se confesaba con alguien, un inexperto y eso era una ventaja.
Una jugosa ventaja.
No iba muy lejos cuando obtuvo certeras reacciones esperadas, una ignorancia realmente asombrosa para su gusto pero benéfica para su problema.
-piénsalo mejor Mikoshiba, no tengo ningún interés en ti.
Sonaría realmente como un destructor de sueños o ilusiones, eso si todo ello fuera real.
Pero curiosamente no deprimió al pequeño, pues el intérprete de sentimientos tampoco sabía que seguía de esa confesión.
...
-simplemente ignóralo
Dijo con intenciones de hacer ver que no era nada que importara y obviamente algo para decirle a Rin.
Entendía lo que sentía Momo, si el significado de amor era el mismo que el manejaba pero era un hecho que no ganaría nada de su parte, en verdad no era de su interés ese chico.
-hey momo, ¿Tienes algo que decirnos?
Rin era...
Un molesto cuando se lo proponía.
-ah...
Se levanta de inmediato del suelo y se dispone a meterse al agua.
Sin intenciones de quererlo escuchar.
-sempai...
No voltearía...
-¿Momo estas llorando?
Pregunta Rin con enorme asombro, naciendo en él unas temibles ganas de ceder.
…
Al final le seria imposible no querer volver a ver aquel rostro deprimente, algo que encontraba entretenido de apreciar y lo que seria el inicio de un nuevo sentimiento.
