No era que supiera que hacer en asuntos de amor, no estaba seguro de muchas cosas, ni siquiera de que en verdad se sintiera atraído por su sempai.
Solo seguía el latir de su corazón, de ver tan de cerca a Yamasaki, de sentirse terrible por no ser capaz de actuar normal.
Y ahora...
De no saber que decirle teniéndolo frente a el, con su típica mirada cansada y aburrida como solía hacerlo siempre hacia su persona.
Su cuerpo tiembla cuan maraca y siente el calor apoderándose de su pieza, su mente esta nublada, totalmente bloqueada, no encuentra alguna iniciativa en excusar sus emociones.
…
-¿Y? ¿Tienes algún problema?
¿Qué sucedía? ¿Qué no lo tenia ya presente? A pesar de haber querido quedar claro en aquel hecho que le restregó en su cara.
Le gusta, ese es el problema y no entiende que quiere de él, ninguno de los dos lo entiende. No se le pasa por la cabeza la idea de proponer alguna relación, pensarlo siquiera lo aterroriza.
Porque no sabe que hacer…
…
-yo...
Y sus ojos lagrimean de frustración por su sentir.
No hay algo que lo impulse a decirle, a reprocharle...
Ser un chico adolescente y aún puverto empeora su situación.
…
Cuando lo mira hacia sus ojos, siente la tensión, el estrés que sufre su sempai por su causa.
Es la primera vez que no tiene nada para decir.
...
…
El tiempo transcurre, las manecillas del reloj de aquella estancia se burlan de el al sonar lentamente en su cabeza, retumbando en sus oídos, hundiéndolo, matándolo...
-Tch...
Suelta yamasaki sacándolo de orbita, tomándolo del brazo, alejándolo de aquella tormenta que lo hacia perder y…
…
-que desesperante
Es una explosión, un choque eléctrico...
Una marea intensa, es todo eso lo que vive al probar los hábiles y carnosos labios de Sousuke Yamasaki.
Lo sorprende...
No lo puede creer aun cuando sus ojos están más que abiertos.
No cabila la idea de haber sido sorprendido y burlado por su mayor ante su desesperación.
..
Y el mayor lo ve con un cierto brillo que descifra al reconocer el propio deseo.
Entonces lentamente, suavemente cierra sus parpados y se deja llevar.
Siente en carne propia su alta experiencia, su maestría en aquella acción que lo acalora y lo comienza a estremecer.
Sus grandes manos lo toman de su rostro y profundiza al introducir su propia lengua, tomándolo por sorpresa.
…
Su respiración es alterada, algo extraño crece en su estomago y en su zona intima que palpita y endurece con intensidad.
Es algo que jamás creyó experimentar, así que aún nervioso y avergonzado se anima en levantar sus brazos y rodear aquel fuerte y frondoso cuello, acercándose, entregándose a cualquier cosa que se le ocurra hacer al yamasaki.
Enreda sus dedos a su cabello logrando captar su atención, pues incluso aprende de inmediato como acelerar la acción, reconfortando la poca pasión que el mayor no creyó vivir con él.
Entonces su pequeño cuerpo siente como es empujado, estampado a la fría pared de los vestidores, siendo estremecido cuando sus largos y finos dedos se adentran bajo su playera...
-hmm...
Reacciona aun en aquellos alocados y apasionados besos.
¿Qué es eso? ¿Qué es?...
Hay algo que...
Lo hace desear más...
...
Cuando lo cree y lo siente más que nada al ser la rodilla del yamasaki rosando su entrepierna...
-es lo único que te puedo dar...
…
Todo se suspende, se detiene en impacto, su corazón bombea acelerado y su cuerpo aún mantiene el calor ajeno.
Yamasaki lo ha empujado para darse espacio, se ha despegado cuan si hubiese tenido que arrancar parte de su cuerpo.
No entiende el porque han parado, su cuerpo se siente vacio aún a tan escasa distancia.
Sus labios arden hinchados, su boca aún esta caliente...
.
Ah...
.
-espero que estés satisfecho
Su sempai recupera de inmediato la postura, se percata que ha puesto de nuevo su distancia.
Y él aún no encuentra el control, respira agitado.
Se da cuenta de que algo es un hecho...
-nos vemos...
.
-¡espera!
No ha tenido suficiente.
Lo detiene con todas sus fuerzas, las pocas que le quedan...
Lo sostiene de su brazo y lo obliga a mirarlo de nuevo.
-en verdad me gustas y no creo poder olvidarte, yo quiero que tu también sientas eso por mi...
Esta vez el gesto del yamasaki cambia de golpe al quedar en completo shock, con sus ojos más que abiertos, sus cejas a punto de tocarse y al tope de su frente, la curvatura de sus labios con una tremenda torcedura...
-¡yo quiero estar a tu lado!
Sousuke lamenta entonces la idea de haberse llevado al pequeño a ese lugar para poner fin a las cosas.
