Tanto tiempo, no? Antes que nada, quiero pedirles una disculpa enorme por el tiempo que me tomé pero tuvo unos problemas personales de los que apenas estoy saliendo. Les traigo este capítulo super largo como ofrenda de paz y una promesa de actualización semanal. Los quiero!

PRIMERA PARTE: Volviendo al inicio.

Mayo del 2001.

Había pasado un sábado espantoso. Tenía una resaca como para veinte; como si hubiese tomado sola dos botellas de vodka y no dos o tres tragos. Sin contar la visita de Rosalie, atosigándome a preguntas sobre mi jefe. Después de regaños por su parte por no haberle contado mi enamoramiento platónico, quiso trazar un plan para seducirlo y me costó bastante el hacerla desistir pero al final lo logré.

Ya era domingo y no quedaba ni un quehacer en mi casa. La colada estaba lavada, secada, planchada y guardada. La casa limpia y comida hecha y congelada para toda la semana... Lo único que me quedaba por hacer era estudiar para mis próximos exámenes y eso era lo que intentaba hacer desde hace una media hora.

Sentada frente al libro sobre mi cama, leía por quinta vez el mismo párrafo. ¿Cómo iba a concretarme en las distintas enfermedades de la sangre cuando en menos de veinticuatro horas estaría frente a Edward?

Creo que estaba soñando con una playa cuando sonó el despertador y lo apagué antes de que la canción que antes me había gustado tanto, empeore ni mal humor.

Ya era lunes. No podía aplazarlo más. Salvo que inventase una excusa como alegar una enfermedad pero aunque eso me diera una ventaja sobre el tiempo, en algún momento tendría que ir y además no sería justo para Jasper ya que si falto a mi trabajo estaría faltando a mi promesa de volver y en consecuencia, faltándole a él. No podría ser tan cobarde. Lo más difícil iba a ser tener que romper el hielo... Todo por un besito tipo de nada.

En el instituto no pude prestar atención a casi nada de lo que el profesor decía. Pasé todos los periodos con la mente en otro lugar y en otra persona.

Hasta que en química el Sr Simonds tuvo que repetirme la pregunta que ya me había hecho y decidí que tenía que esforzarme en prestar verdadera atención.

Pasé como pude el resto de la mañana y cuando era hora del almuerzo, busqué a Rose por todo el comedor y no apareció. Sabía que no había faltado porque había visto su coche en el aparcamiento esta mañana. En casos como este me lamentaba no tener un teléfono celular. Esos aparatos eran costosos pero en serio que muy útiles.

Estábamos a 2001 y era una desubicada social sin uno de ellos.

Topé mi mirada con Emmet y él medio corrió a mi encuentro cuando notó que estaba juntando mis cosas para irme.

- ¡Bella! ¿Qué hay? ¿Cómo te tratan los exámenes? – Me preguntón con su humor tan característico.

- Estoy haciendo lo que puedo. ¿Qué tal tú? – Le pregunté mientras empezaba a caminar y el me seguía.

-No tan bien como me gustaría. Ya sabes que Rose lo ha dejado conmigo por "incompatibilidad de caracteres". ¿Tú sabes lo que eso significa? Porque desde que salí del shock inicial cundo lo dijo, he estado tratando de hablar con ella y no me contesta. Ni su celular, si el teléfono de su casa. Hasta fui hasta allá y su padre me dijo que no quería hablar conmigo.

-Tienes que darle aire, Emmet. Yo no puedo meterme en sus decisiones. Ella es mi mejor amiga por encima de todo y aunque quizás tengas razón no puedo ponerme de tu lado… - Sus cejas se cayeron y fui ahí que me di cuenta que era la yo era la única oportunidad que él tenía de saber sobre Rose.

-No quiero hacerte elegir. Es que como amiga mía deberías serme sincera y decirme si todo esto es por alguien más. – Me compungí al oír la tristeza cuando lo dijo. En sus ojos podía ver el amor que sentía por ella y el dolor que estaba atravesando al no saber ni entender a su ahora ex novia.

El debió de mal interpretar mi silencio porque su expresión atormentada, pasó a una de furia en un segundo. Si Emmet era intimidante con su risueña personalidad, enfadado era impresionante. Intervine antes de que busque a alguien para descargar su ira. Intenté tomarlo del brazo para que no se vaya pero mi mano se veía patéticamente pequeña en su bíceps.

- Emmet, no. No hay alguien más. Solo me pillaste por sorpresa. Lo juro. – Mi voz era desesperada e hice funcionar a mi cerebro a toda velocidad para encontrar la forma de hacer que me crea pero su desesperación por creerme fue mayor.

- Vale, te creo pero no tardará en haber alguien más. Alguien con quien si piense que tenga futuro. Lo peor de todo esto es que yo me imaginaba un para siempre con ella y ella siempre supo que era un mientras tanto… - No sabía qué responder a eso. Maldita Rosalie por ponerme en estos enredos.

- Dale tiempo. Yo creo que quizás… - Me vi interrumpida por el repiqueteo de unos tacones muy conocidos para los dos.

- ¡Deja a Bella en paz! Ella no te dará información ni será tu mensajera. No la atosigues, que te conozco Emmet. – Dijo Rose severamente.

- Ya me estaba yendo… Nos vemos por ahí Bella. Rosalie… - Nos saludó y desapareció por el pasillo.

Quise interrogarla por su actitud de arpía malvada pero ella no me dio lugar.

Se me hizo muy difícil no insistir en el tema. Juraría que había algo más detrás de su decisión pero si es que la había, no lograba entenderla. Nadie se niega a la felicidad porque sí.

Al terminar con mi horario escolar, conduje a la casa de Edward fingiendo conmigo misma tranquilidad. Llegué a la hora de siempre y estuve tentada de retrasar mi entrada pero Jasper me esperaba. Lo que duró el viaje en ascensor bastó para arrojar a la basura todo el coraje reunido hasta ahora pero unos brazos pequeñitos envolviéndose en mis piernas cuando apenas crucé el umbral de la puerta, me devolvieron toda la tranquilidad que me había faltado el fin de semana.

¿Quién en su sano juicio renunciaría a un ser tan espectacular como Jasper?

- ¿Qué haces despierto, tesoro? Creí haberte dicho que me gusta levantarte - dije en un falso tono de enfado.

- Estaba ansioso. Pero te he esperado para la merienda Bella - su entusiasmo al verme me causaba tanta ternura que lo dejé pasar.

Hice su merienda entre risas y juegos actuando con soltura pero adentro mío estaba inquieta. Edward estaba en su guarida pero no sabía cuándo iba a salir si es que lo hacía y la incertidumbre me estaba matando.

Luego de la merienda y de jugar con unos bloques tirados en el piso, llevé a Jazz a la mesa donde lo dejé concentrado con un rompecabezas infantil que había llevado para que él armara mientras yo intentaba resolver unos ejercicios de matemática. Sin éxito obviamente.

Mi examen final de cálculo estaba compuesto por una hoja con tan sólo cinco ejercicios de esos que integran todo lo visto en el año y para poder practicar, el profesor nos había dado una resma llena de ejercicios con sus resultados en el fondo.

Había pasado ya un buen rato en elproblema número siete y no entendía que era lo que estaba haciendo mal. Mi resultado era totalmente diferente al resultado al cual debería llegar.Vamos, ni siquiera un dígito compartía.

Lancé un suspiro enojado y fulmine la hoja tomando el borrador para empezar de nuevo y fue en ese instante cuando quedé completamente paralizada escuchando su voz detrás de mí. Muy cerca detrás de mí.

- Eso está pero que muy mal Bella - su voz sonó en mi espalda y se notaba que estaba haciendo un esfuerzo gigante para no reírse. - Mira... - tomó un lápiz de la mesa y colocándose detrás de mí silla, empezó a explicar mis fallas.

Una sonrisa hizo sombra en mi rostro cuando me di cuenta de la situación y me obligue a prestar atención.

- Primero que nada, a esta altura ya deberías saber que si pasas mal los signos, todo el resultado cambiará. Y aquí el pasaje es erróneo. ¿Lo notas? Primero pasas el de menor tamaño y luego el mayor. - Sonaba simple cuando él lo decía. Él no era el aturdido por su propia cercanía o su perfume.

- Vale, no es tan fácil como lo haces sonar - masculle con el orgullo herido.

- Eres muy inteligente pequeñaja, claro que es fácil. Ahora hazlo tú - me devolvió el lápiz y apretó ni hombro.

Jasper reclamó su atención estirándole los brazos abriendo y cerrando sus puños en una clara invitación a ser alzado. Soltando una risita quedada, Edward lo tomó en brazos y parándose al frente del rompecabezas que su hijo no podía armar, lo resolvió en dos segundos.

- Eso era para genios. Nunca iba a poder hacerlo. - Jasper se cruzó de brazos y puso una mueca graciosa de enojo en su cara.

- Claro que si puedes campeón. Tú habías hecho la parte difícil y yo solo lo completé. - Dijo Edward tratado de animar al niño.

Jazz solo refunfuño más.

- Eres taaan lindo, Jazz. Hasta cuándo te enojas eres guapo - Dijo en tono divertido intentando alisar la pequeña arruga que se había formado en el entrecejo se su hijo y el bebé rio ajeno a la situación. Yo simplemente me levanté tomando mi copa y el vasito de Jazz alegando buscar más jugo y me escapé hacia la cocina.

Me sentía tan humillada.

Había pasado todo el fin de semana sintiéndome miserable por lo que había hecho y Edward decide burlarse.

Escuché que Edward dejaba al bebé en su corral y venía hacia mí así que me apresuré a buscar el jugo de la nevera y estaba sirviendo en los vasos cuando él llegó

- Bella, no quise ofenderte. Estaba buscando alguna forma de reírnos del tema para que no te sientas apenada. Siento mucho si te hice sentir incómoda... - vale, estaba arrepentido.

- Deje de decir eso porque es a mí a quién le corresponde disculparse. Lamento muchísimo lo que pasó el viernes. No sé en qué estaría yo pensado... usted mismo lo dijo, creo que no estaba pensando. - mi rostro era unifórmeme rojo mientras hablaba

- No me tienes que pedir disculpas por salir Bella, pero tienes que saber que no está bien... - ¿esto era en serio?

- No le estoy pidiendo disculpas por haber salido y pasado un buen rato, Sr Cullen - Intenté que no se notara el enojo en mi voz, pero por su expresiónpude ver que fallé.

- Entonces, ¿Por qué te estás disculpando? - interrogó con una sonrisa orgullosa.

- No me haga decirlo en voz alta - pedí con mi últimamente usual voz patética.

- Vamos, Bella. Estabas pasada de copas cuando pasó lo del auto. ¿No pretenderás que piense que lo hiciste consiente? No te sulfures. Soy un hombre de treinta años ya formado y tú apenas tienes dieciséis. Uno hace estupideces en la adolescencia. Lo impotente es que fui yo y no otro quien se pudo haber aprovechado. A eso me refiero con que tienes que tener cuidado. - Odiaba cuando me hablaba como si fuese ni padre y no dudé en hacérselo saber:

- Mire señor Cullen, yo no soy ninguna niña por más que usted se empeñe en creerlo así. Le pido disculpas por lo que pasó y le aseguro que no se volverá a repetir. - Diciendo esto tomé los vasos y me fui con Jasper. Él por su parte se encerró y no volví a verlo en toda la tarde.

Dejé el estudio para después y me concentre en hacerle pasar una linda tarde a Jasper. Por suerte el niño era fácil de entretener y eso convertía a mi cometido en una tarea placentera y entretenida de llevar a cabo.

Vimos un videoclip de uno de sus dibujos animados favoritos y bailábamos como lo hacían ellos, jugamos a las escondidas y cuando tocó el momento del baño, jugamos a que era un dragón que vivía en el fondo del mar. Extraño pero funcionaba para él y por tanto para mí también.

- Me gustaría que estés estés acá siempre - Sus palabras me hicieron dar cuenta de lo solo que el niño se encontraba y a pesar de la furia repentina que sentí por Edward por hacerlo sentir de ese modo, me inundó un sentimientoaún más profundo. Quería tomar a Jasper entre mis brazos y no dejar que se sienta solo nunca de nuevo. Sus palabras eran superficiales. Cualquier niño le diría lo mismo a un amigo o a alguien con el quién la pasaba bien peo conociéndole como le conocía sabía que necesitaba a su madre.

- No hace falta que te pongas mal. Podrías ir a ver a tu papá por unas horas y traer amigos... no serías mi prisionera sino como de la familia - intentó explicarse cuando vio todas las emociones en mi rostro transparente.

- No sabes lo mandona que puedo llegar a ser pequeñajo, no te conviene tenerme por acá tanto tiempo. - Traté de desviar el tema

- Jo, has dicho pequeñajo como mi papá. - se rio y se estiró para que lo arrope con la toalla y así lo hice, alzándolo para llevarlo a su cuarto y ponerle su pijama

Después de cenar llegó la hora de dormir y esa tarea se me hizo un poco más ardua que el resto ya que aun con cansancio el niño se negaba a cerrar sus ojos.

Fue hasta dos historias después que se dio por vencido. Dándole un beso en la frente, dejé el velador prendido y me fui a recoger mis libros que habían quedado desparramados en comedor. Una vez que estuve lista, fui hasta el estudio de Edward y me paré en seco antes de golpear su puerta.

Medite un instante y decidí irme sin avisar. Tenía un cartel que gritaba cobarde en mi frente pero no me importaba

No hice ni cinco pasos cuando escuché la puerta abrirse y Edward llamándome:

- Bella, ¿podemos hablar un momento? – Y solo asentí siguiéndolo hasta los sillones del living donde él se sentó después de tomar una cerveza de la nevera y ofrecerme una soda que declin.

. - Mira, trabajas bajo mi techo cuidando a lo más importante que tengo en este mundo. No me gustaría que nuestra buena relación se vea interferida por pequeñeces. - Respire hondo antes de contestar.

- No será por mí, se lo aseguro.

- ¿Notas de lo que hablo? Estás enfadada conmigo y no entiendo.

- No estoy enfadada. – Repliqué.

- Dime qué es lo que te molesta. Necesito que seas franca conmigo - Su postura relajada en el sillón se había ido trasformando en un Edward sentado, inclinado hacia adelante con los codos en sus rodillas. Su voz era baja pero demandante. Estaba esperando mi respuesta y me lo hizo saber. -Si no eres sincera conmigo no llegaremos a ningún lado... - Dijo pasando su mano por su cabeza, despeinandoaúnmás su cabello rebelde.

- Yo también necesito respuestas - dije alzado mi barbilla intentando ser un poco más firme.

- Entonces siéntate y pregúntame lo que quieras saber. - con una mano me invitó a sentarme en otro sillón pero la adolécete rebelde que aun quedaba en mí, hizo queme siente en la mesa ratona que estaba al frente de él con una distancia que considere prudente.

Me auto infundí valor y le pregunté:

- ¿Por qué se enojó tanto a verme en La Estancia el viernes? - solté de sopetón. Él pareciómeditarlo un rato antes de contestar.

- Así como sin darte cuenta terminaste diciéndome aquello que me dijiste a mí, podría haber sido con otra persona. Y créeme que otra persona no hubiese desaprovechado la oportunidad. – Dijo con la voz baja y la cabeza levemente inclinada a la derecha.

-¿Y cuál es el problema? No puede decirme que nunca has ligado un un antro porque yo lo he visto - le acuse.

- Primero que nada, yo tengo treinta años y tu apenas dieciséis. No hay comparación. Y segundo, ¿no estarás insinuando que fuiste a ligar a ese lugar? –Sus cejas se levantaron en señal de incredulidad. ¿Porqué insistía en lo mismo?

- No salí a ligar pero no veo nada de malo en hacerlo - Vaya, mi voz salió más dura de lo que esperé y me levanté negándome a seguir sentada como si estuviera hablando del clima. Él se levantó también

- ¡Por Dios Isabella! Esos hombres con los que estaban tenían por lo menos diez años más que tú. Sé que piensas que eres un adulto y sí, eres muy madura y responsable para tu edad pero eso no quita el que seas una niña aún. No has salido siquiera del instituto. A tu edad tienes que buscar otro crío y enrollarte con él cuando tus padres no te vean en el fondo de un salón de clases… Te quieres comer el mundo pero el mundo te comerá a ti... – A esta altura después de despotricar yendo y viniendo por todo el salón, terminó parado a un metro de mí.

- Supongamos que estoy de acuerdo con lo que usted está diciendo, solo lo supongamos por un momento. El punto aquí es ¿cuál es el problema? ¡Que el mundo me coma, que me dé con la pared en la frente! Solita me las apañaré. ¿Por qué le molesta a usted eso?- Ya no le seguía.

- Porque trabajas para mí, bajo mi techo y te consideré la más responsable de todas las opciones cuando te elegí para cuidar deJasper. ¿Cómo puedo estar tranquilo sabiendo que si siquiera cuidas bien de ti misma; cuidaras bien de él? No compartimos el mismo criterio. – Dijo levantando los brazos y dejándolos caer a sus costados.

Yo retrocedícomo si me hubiera dado una bofetada.

- ¿Tiene alguna queja con respecto al niño? ¿Le ha dicho él algo alarmante? Porque si es así yo soy la primera interesada en enmendarlo. Todo lo que le he dicho y hecho con él ha sido con el amor más profundo que hay en mí. – Dije con voz herida.

No podía creer que se haya formado tanto escándalo por haber salido una noche.

- No se trata de eso y lo sabes, Bella. Se trata de que no quiero que salgas a esos lugares. Punto. Eres uña ni ña- Lo dijo lentamente separando en sílabas para que un idiota pueda entenderlo y esa fue la nota que derramo el vaso.

- ¿Y qué es ser una mujer para usted? ¿Tener más de veinticinco años? ¿Haber terminado la universidad? ¿Tener sexo con cualquiera? Pues, lamento decirle que yo soy mucho más mujer que cualquiera que usted se haya tirado en el baño de un antro. Mucho más mujer que una madre que abandona a su hijo. Sí, tengo casi diecisiete años y sí, sigo en el instituto pero me siento mucho más mujer que todas sus amiguitas juntas. Y no necesito ningún niñato para enrollarme en ningún lado. Yo necesito a un hombre a mi lado, bah... ni siquiera eso. No necesito a nadie para saber que no soy ninguna niña. - Le canté unas cuantas verdades más y me fui sin darle tiempo a replicar.

El martes no me lo crucé. Se fue a su oficina en Seattle cuando yo estaba en la cocina con Jasper y su madre, Esme, vino a cuidarle cuando era la hora de irme.

No volvió hasta el viernes y estuvo con un colega en su estudio todo el día. Lo vi cuando les llevé café pero él ni siquierame miró cuando me murmuró un frío "gracias".

Me sentía decepcionada de su actitud. Después de mi monólogo, esperaba que entendiera que soy una mujer y que quería que me viera como tal pero no me esperaba para nada su mutismo.

- Ya te dije que no Rose, no sé para qué insistes. –

- No has tenido una cita con nadie desde James. Estoy segura que puedes divertirte un rato mientras que el Sr Soy Muy Mayor Para Ti se decide qué hacer. - Rose insistía. No iba a dar el brazo a torcer.

- Digamos que sigo que sí, y no olvides que es una suposición - Aclaré al ver su entusiasmo - ¿A dónde iríamos? –

-Riley me dijo que podían ir a patinar al parque en la tarde. Es perfecto. Domingo, patinaje en el parque, quizás un refresco y nada más. No es comprometedor y muy de instituto como dijo Edward.

- No lo hago por él - farfulle molesta...

-¿Eso es un sí? – Preguntó con los ojos muy abiertos.

- Vale, sin compromisos. – Acepté.

Riley era el primo de Rosalie. Desde la fiesta de cumpleaños de la madre de Rose que él, cada vez que venía de visita, pedía verme. Me había negado hasta ahora pero quería sanar mi orgullo hecho trizas así que esta vez acepté.

Llegó el domingo y Rose apareció a para "prepararme".

Yo esperaba vestir deportiva y fin del asunto pero ella tenía que llevar todo al extremo. Me hizo meterme en unas mallas negras de deporte que parecían una segunda piel, un corpiño deportivo en verde agua y zapatillas del mismo color. Si iba a ponerme rollers, ¿para qué quería zapatillas a tono? Y como no, una sudadera sin mangas con un escotazo y abierta casi del todo a los costados. Eso era casi transparente para que se note el corpiño deportivo. Gesto que agradecí. No es que me entusiasmara mucho la idea de ir mostrando el estómago por ahí.

Para completar el look me obligó a hacerme un moño alto "descuidado" que tardó unos veinte minutos en hacer. Y claro, rímel a prueba de agua por si transpiraba.

Me negué al gloss y aunque puso mala cara, aceptó.Rose hacia magia con todo.

Fuimos juntas hasta el parque y desapareció antes de que Riley llegue.

No pasaron ni diez minutos cuando lo vi buscándome con la mirada.

No quería engañar a nadie. Riley estaba bien. Él lo mantuvo simple y vino con un pantalón deportivo negro Nike, y una remera lisa blanca. Con su caminar descuidado llegó hasta a mí y me saludó con entusiasmo.

- Me has hecho esperar, ¿eh? - se burló.

- Estoy a tiempo de arrepentirme - Le molesté e hizo in gesto como que se apuñalaba el corazón.

Fuimos hasta su auto donde dejamos las zapatillas y nos pusimos los rollers. El guardó su billetera en un bolsillo y las llaves en el otro.

Patinamos como una hora seguida jugando carreras y haciendo que el otro se caiga.

Me la estaba pasando mejor de lo que me esperaba.

Hasta llegué a pensar en dejarme llevar y que sea cuando lo que Dios quiera cuando escuché una voz que me hizo parar en seco haciendo que Riley chocara contra mí y caigamos los dos al piso.

-¡Bella, Bella! ¿Estás bien? - Jasper corría a mi encuentro y yo me levanté y patine lo que faltaba para levantarlo y saludarlo.

- Hola pequeño. ¿Qué haces aquí? ¿Viniste de paseo? –

- ¡Sí! Papá decidió jugar al aire libre y hacerle conocer al parque a... oye, ¿quién eres tú? - Le pregunto a Riley cuando llego a nuestro lado y saludó a Jasper.

- Él es Riley, Jasper. Un amigo que me invito a patinar- Expliqué y Jazz iba a contestar cuando él llegó.

-¡Jasper! No vuelvas a escaparte así. - Dijo un Edward enojado tratando de disimular su preocupación.

Estaba tan embobada mirándole que no me di cuenta de que no venía solo hasta que la vi.

- Así que tú eres la famosa Bella. Edward y Jasper hablan maravillas sobre ti. Soy Renata, la mamá de Jasper. –Dijo la mujer estirando su mano hacia mí.

No hacía falta que se presentaran. La conocía por las fotos que tenía Jazz en su habitación. ¿Qué hacia ella aquí? Sostuve a Jazz con un brazo y estreche la mano que Renata tenia estirada para mí.

- Es un placer conocerla - Mentí.

La odié un poquito más cuando estiró los brazos para cargar a Jasper y una parte de mi corazón dolió a al ver que el niño iba contento a los brazos de su madre. Lo sentía tan mío…

- No queremos estropear su cita, mejor nos vamos - Dijo ella soltando una rosita que sonab acomo las campanas. Tan femenina. Tan diferente a la mía. ¿Esto era a lo que se refería Edward cuando hablaba de lo que era ser ya una mujer? ¿Sofisticación y femineidad? Una ola de celos me invadió.

-¿Quién está en una cita? - Preguntó Edward sorprendido.

- Bella y su novio. Es obvio, cariño – Dijo Renata en voz baja.

- Bella no tiene ningún novio - dijo Jasper enojado y no pude evitar carcajearme.

- Solo lo tendré si tú me das permiso - Le hice saber.

- Pues no te lo doy - dijo com los brazos cruzados con el mismo gesto que tenía su padre en ese momento.

- Entonces somos solo amigos. ¿Vedad, Bella? – Intervino Riley sonriendo. – Me ganare tu permiso, campeón - dijo pasando un brazo por mis hombros.

Jasper solo lo miró enojado y se fueron saludándonos. Bueno, Renata nos saludó.

Nosotros seguimos patinando hasta un puesto de helados donde nos sentamos a descansar.

Con un cono de chocolate cada uno, empezamos a platicar realmente en lo que llevábamos juntos.

- Tu jefe es un tío raro. La mujer es más normal aunque admito es un poco raro que te conozca recién ahora puesto que trabajas cuidado a su hijo. - Dijo como quién quiere la cosa cuando le conté que era la niñera de Jasper.

- Es una larga historia. Mejor cuéntamecómo va la facultad de medicina – Pregunté cambiando de tema.

Y así nos enfrascamos en una cómoda plática de todo un poco y coqueteamos jugando con nuestros helados.

El terminó rápido con el suyo y yo le compartí del mío y cuando le estaba dando una última cucharada, se acercó a mí…

- Déjame hacerlo - me susurró con su aliento chocándome el rostro. Yo sonreí y separé la distancia que nos unía y estampe sus labios con los míos.

Dejé caer el helado y me abracé a su cuello. Pero algo iba mal... no eran estos los labios que yo quería.

Abrí los ojos separándome de él y corrí la cara a un costado cuando quiso volver a besarme, haciendo que su beso llegue a mi mejilla.

Lanzó un gruñido desconforme que me hizo hizo reír y levanté la mirada.

Grave error.

Al frente mío, cruzando la laguna artificial, un Edward con los puños cerrados a sus costados y las aletas de la nariz abiertas, me miraba con sus ojos donde fogueaba la ira.

Me dirigió una última mirada de clara desaprobación y marchó con su andar elegante. Como si nada nunca hubiese pasado.

Me quedé estática y hasta creí escuchar a mi corazón romperse.

Riley me abrazaba ajeno a todo lo que había sucedido

Mensajes? Reviews? Dejenmé saber qué tal les pareció la historia. Saludos.