Recobraba poco a poco sus sentidos, oía ruidos lejanos, intento sentarse pero una punzada en el estómago le hizo recostarse de nuevo en el piso, dirigió su mirada a su estómago y se sorprendió al ver una enorme poza de sangre, se sentía débil por suerte tenia las bengalas, así podría llamar a Rivaille para que lo venga a rescatar.

Estaba helado, su estómago dolía a montones, pero necesitaba salir para que le encontraran, se levantó y con cuidado fue avanzando, diviso un pequeño lago iluminado por el sol, al llegar se sentó en la orilla, su estado era precario, sus pantalones estaban completamente manchados con sangre seca, no sabía cuánto tiempo estuvo inconsciente ni cuánto tiempo tardarían en encontrarle, sacó una bengala y la disparo al cielo dejando una estela color rojo en el cielo, buscó un árbol en el cual apoyarse, iba a recostarse cuando siente un ruido detrás de él, un oso salió detrás de unos arbustos haciendo retroceder y caer a Eren de trasero al lago, el oso gruñía estruendosamente mientras le lanzaba zarpazos a Eren, poco a poco se le acercaba cada vez más furioso, no podía moverse el dolor se había agravado, un zarpazo del oso le roso la mejilla.

-¡Eren! - se escuchó una voz femenina detrás de él, era Mikasa, quien se dirigía a toda velocidad, al verla Eren se sintió aliviado, el gruñido del oso le hiso voltearse, un zarpazo iba directo a Eren pero un cuerpo lo cubrió abrazándole recibiendo todo el impacto en su espalda, era Rivaille, velozmente Rivaille le tomó en brazos desplegando su equipo 3DM al árbol mas alto -Rivaille ¡Rivaille! ¿Estás bien? Déjame...ugh- una punzada en su estómago le hiso retorcerse.

-No hay tiempo hay que llevarlo donde Hanji! - grito completamente histérica y preocupada Mikasa, quien no alcanzo a llegar donde Eren antes que su más odiado superior.

-¡Ya lo sé Ackerman! - pronuncio molesto y se dispuso a ir al campamento a mayor velocidad -Aguanta Eren- pronuncio el mayor con preocupación al ver que el castaño perdía la conciencia.

-.-

Las horas pasaban y ni Eren ni Hanji salían de la tienda donde se encontraban curando a Eren, todos estaban preocupados, Mikasa caminaba de un extremo a otro como una loca, Armin intentaba calmarla y Rivaille se encontraba sentado esperando una buena noticia, como era común, a Mikasa le molestaba todo lo que hacía Rivaille.

-¡¿Que no te preocupas por Eren?! ¡¿Si quiera te importa?! ¡Por tu culpa Eren esta así de mal! ¡¿Y ni te preocupas por el?! –

-Silencio Ackerman, si estoy preocupado por el, obviamente, él es mi pareja y tiene a mi hijo en su vientre, así que no digas que no me importa!-

Esas palabras le dolieron a Mikasa, le duele el hecho de que Eren haya elegido a ese enano en vez de ella, las lágrimas empezaron a caerle por su rostro e inmediatamente Armin comenzó a consolarla. Finalmente Hanji salió de la carpa en donde se encontraba, su rostro estaba serio y un poco sombrío, no eran muy buenas noticias.

-Rivaille, necesito hablar contigo a solas - pronuncio seria, abrió la tienda y dejo entrar a Rivaille, una figura delgada y pálida yacía acostada encima de una sábana y cubierto por otras, el suelo y las sabanas estaban manchados con sangre, los implementos que uso Hanji estaban en un vaso con agua, la escena era tan espantosa que el corazón de Rivaille se achicó, los peores pensamientos pasaron por su cabeza.

-Tranquilo el está bien - dijo Hanji al notar la expresión del pelinegro quien inmediatamente se relajó un poco. -Por suerte no perdió al feto, la hemorragia fue causada por alguna caída o algún trauma físico mayor- el cuerpo del castaño se revolvió un poco al escuchar voces cercanas - Rivaille, debemos volver - pronuncio Hanji con un tono de preocupación.

-Sí, lose, avisa a todos, nos vamos en 15 - ordeno el pelinegro y se encuclilló al lado de su amado que recuperaba sus sentidos - Eren - le llamo al ver que sus orbes verdes se abrían completamente - Eren, ¿cómo te sientes? -

-Ah, Rivaille, me duele todo, ¿dónde estamos? - pronuncio con una toz de por medio. Se escucharon unas voces fuera de la tienda, era Mikasa, quien inmediatamente asomo su cabeza dentro de la tienda, al divisar la frágil y pálida figura de Eren sus ojos se llenaron de lágrimas, iba a tirarse a abrazarlo pero fue detenida por Rivaille.

-¡Suéltame enano!-

-¡¿Que estás loca Ackerman?! Eren esta delicado y tú te tiraras encima del?! ¡Piensa un poco! –

La asiática bajo la cabeza aguantando el llanto y susurro un quebrado "lo siento", quiso dirigirle la palabra pero un nudo en su garganta se lo impidió.

Al cabo de unos minutos Eren contesto a la pregunta que se hacía su hermana -Estoy bien Mikasa, no te preocupes – observó el lugar y finalmente calló en cuenta del por qué estaba allí, miro a Rivaille con una expresión de terror y preocupación, iba a decir algo pero Rivaille inmediatamente se sentó a un lado de él y besó sus labios, las lágrimas empezaron a brotar de los orbes verdes del castaño, esperaba la peor noticia – Rivaille, por favor dime que no le paso nada, dilo – pronuncio con la voz cortada entre sollozos.

-Eren, no llores, el bebé está bien, por favor no llores – abrazó el cuerpo delgado del menor sintiendo sus latidos.

En ese momento Hanji entro en la habitación -Todo esta listo, Rivaille ayúdame a poner a Eren en una carreta- ambos tomaron a Eren y lo llevaron fuera de la tienda, toda la tropa de reconocimiento, o lo que quedaba de ella, estaban alistando sus caballos, en el centro se encontraba una carreta con sábanas blancas y equipo médico, Hanji y Rivaille subieron y acomodaron a Eren cuidadosamente en la carreta, Rivaille se quedó al lado del acariciándole el cabello con sus finos dedos, miraba atentamente esos orbes esmeralda, no dijeron ni una palabra, solo se miraban y sonreían.

Erwin dio la orden de partir y todos ensillaron y partieron rumbo al cuartel. El viaje se le hiso incomodo a Eren, la carreta daba saltos por el camino irregular, haciéndole doler su estómago. Al llegar sintió un gran alivio, alfin iba a descansar, Hanji y Rivaille le llevaron al laboratorio pseudo hospital de Hanji, lo recostaron en una camilla y Hanji procedió a limpiar y suturar a Eren.

-Listo, tienes que descansar, no tienes permitido levantarte de la cama, solamente para ir al baño, Rivaille - llamo al impaciente pelinegro que aguardaba fuera de la habitación - llévalo a su cuarto y asegúrate de darle lo que necesita - ordeno la castaña.

Rivaille tomo delicadamente al castaño y le llevo al cuarto que ambos compartirían, lo llevo al baño y cuidadosamente le retiro sus prendas.

-Con cuidado - pronuncio Rivaille sentando a Eren en la bañera - si te duele me avisas - tomo una esponja y cuidadosamente comenzó a lavar su cuerpo.

-Rivaille - le llamo el castaño - Te amo - pronuncio con una gran sonrisa - No te preocupes tanto estoy bien - acaricio la mejilla del pelinegro que empezaba a sollozar - No llores Rivaille, todo salió bien –

-No...no estoy llorando - dijo apoyando su cabeza en el hombro del menor y le beso. El pelinegro cubrió a Eren con una toalla y le llevo a la cama, secándolo y poniéndole nuevas y limpias prendas, su piel era tan suave y delicada, comenzó a besar sus piernas subiendo poco a poco.

-Ah Rivaille - pronuncio el ojiverde al sentir algo húmedo y cálido en su miembro, la sensación cada vez se fue haciendo más intensa -Mmhhhhhh ngh, Ri-Rivaille no...no para aaah voy-voy mh aaah - una sensación recorrió su espina dorsal e inmediatamente vio a Rivaille que tenía semen en toda su boca - Aah lo siento de ve...mh - fue interrumpido por un profundo beso, Rivaille rodeo su delgado cuerpo con sus brazos y le recostó en la cama.

-Debes descansar un poco - le tapo con las sabanas, besó su frente y susurro -Te amo Eren- antes de retirarse del cuarto. Cerro la puerta tras de si y rompió en llanto, dios, estaba tan angustiado de no poder haber hecho nada para rescatarlo a tiempo, casi pierde a Eren por no haber estado más atento, en ese momento juro que le protegería con todas sus fuerzas, aunque tenga que dar su vida para ello.