Los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto.

"Je veux être avec toi"

(Quiero estar contigo)

Chapitre 5: " La mission qui l'a changé tout"

(Capítulo 5: "La misión que lo cambió todo")

-Pues, hum...yo elijo a...Sasori no Danna.-dijo, fuerte y claro.

El pelirrojo no pudo mas que abrir los ojos como platos al escuchar que él había sido elegido por Deidara.

-Bueno, ya que ésa es tu decisión...¡Tobi, dale el anillo a Sasori!-ordenó el Líder.

-Ah...A Tobi le gustaba mucho el anillo...-dijo el miembro más nuevo del Akatsuki, mientras se lo quitaba y se lo daba a Deidara.

-Bueno, chicos, pueden irse.

Salieron de la habitación en la que se encontraban. Tobi se fue directo a la sala de estar, ya que su programa favorito estaba por comenzar (véase Barney xD), dejándo sólos al pelirrojo y al rubio.

-Etto...Danna.-le llamó.

-¿Sí, Deidara?-lo miró.

-Tu anillo.-le tomó de la mano y, lentamente, se lo colocó en el dedo correcto, mientras le miraba a los ojos.

Se quedaron así, varios minutos, mirándose el uno al otro. Fue un momento en el que todo lo que había a su alrededor había desaparecido. Sólo se encontraban ellos dos. Nada más importaba en aquél momento.

Sus rostros se fueron acercando, poco a poco. Sus labios estaban separados tan solo por unos escasos centímetros. Sus corazones latían tan fuerte que casi podían escucharse. Fueron cerrando los ojos, conforme se acercaban más.

-¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH!-Tobi pasó corriendo, seguido de Kisame, rompiendo aquél mágico momento.

Se separaron, con rapidez, completamente sonrojados, atónitos y desilucionados por no haber podido lograr lo que tanto ansiaban hacer.

-¿Cómo es posible que casi lo besara?-pensaban ambos, mirando a otro lado.

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Una semana había pasado ya desde el regreso del marionetista de las arenas rojas. Éste seguía compartiendo la cama con Deidara, solamente para dormir. Pero, a pesar de que dormían en la misma habitación, casi no hablaban desde el día en que casi se besaban. Sasori evadía lo más que podía a su joven compañero, por temor a hacer cosas de las que se podría arrepentir, o sea, tirársele encima para hacerle cosas para nada castas.

Sin embargo, un día, el Líder los había mandado llamar para enviarles a una misión, la cual deberían comenzar al día siguiente. Dicha misión era la de buscar al Jinchuuriki de Konoha e investigar todo lo posible sobre él.

Eran ya las 11:00 am del día siguiente. Sasori se encontraba en la entrada de la cueva, esperando a su compañero, quien aún estaba en su habitación, cogiendo ropa y arcilla.

-Bien, Sasori. Ya lo sabes, debes controlarte. Por nada del mundo debes acercarte a él menos de 30 centímetros. Nada de contacto visual por más de 2 segundos. Muy bien, ya quedó claro.-pensaba él, mientras miraba el suelo, con los puños apretados.

-Ya estoy aquí, Danna.-exclamó el rubio, al llegar a su lado.-¿Nos vamos?-preguntó, sonrojado, pues ésa era siempre su reacción, desde aquél día en que casi lo besaba.

-Sí, Deidara.-respondió el pelirrojo, mirando hacia cualquier lado que no fuera el joven rubio.

-Bueno, vamos, hum.-dijo el otro, creando un ave con su arcilla, mientras su sonrojo aumentaba, ya que se volvía loco cuando su Danna lo llamaba por su nombre.

Hizo crecer el ave y ambos subieron. El ave emprendió el vuelo, con los dos Akatsukis sentados en su espalda. Cada uno iba metido en sus pensamientos, mirando cada quien algún punto en específico, pensando en el otro.

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Durante todo el camino hacia Konoha se mantuvieron callados y estáticos, sin atreverse si quiera a conversar sobre cosas tan triviales como el clima.

Por fin llegaron a su destino. El ave, creada por Deidara, aterrizó en el bosque que rodea la aldea oculta del país del Fuego. Bajaron con cuidado, antes de que el ave desapareciera.

-Ahora hay que cambiarnos. No podemos llegar con nuestras ropas de Akatsuki, hum.-dijo el rubio.

-Cierto. Conmigo no hay problema, sólo ocupo cambiarme de ropa. Pero, a tí te han visto, Deidara. Deberías transformarte.-sugirió.

-Lo sé. Ya me lo dijo el Líder. Y me dijo que debía transformarme en...-no pudo terminar la frase, debido a la vergüenza que le daba.

-En una mujer¿cierto?-inquirió Sasori, con una sonrisa burlona en su rostro, que hizo sonrojar un poco al rubio.

-¡Danna¡No se burle de mí, hum!-exclamó, indignado.

-Bueno, iré a cambiarme.- dijo el pelirrojo, mientras se internaba un poco más en el bosque.

El ojicastaño se desprendió de su capa y su sombrero, seguido de su camisa, su pantalón y sus sandalias de Akatsuki, quedando, solamente, en bóxers, los cuales eran negros.

Se puso un pantalón azul marino, una camisa de manga larga color vino con cuello y unas sandalias azul oscuro. Guardó su uniforme de Akatsuki en una mochila y se la colgó al hombro. Regresó al lugar donde se encontraba Deidara.

Cuál va siendo la sorpresa que se llevó el pelirrojo al encontrarse allí a una linda chica de unos 20 años, con el cabello rubio y corto y un pequeño flequillo en la parte izquierda del rostro. Tenía los ojos azules y una pálida piel.

Llevaba puesta una blusa sin mangas, con cuello de tortuga, color índigo y una falda lisa, corta color negro. Sus sandalias también eran negras.

-Hola, Sasori no Danna.-saludó aquella chica.

-¿De-De-Deidara?-inquirió el aludido, incrédulo.

-Sí, hum.-contestó.-Te ves...bien, Danna.-se sonrojó un poco al decirlo.

-Tú...Tú también te ves...muy bien.-dijo el otro, completamente rojo.

-Bu-bueno...vayámonos.-propuso Deidara.

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Llegaron a la entrada de la aldea, donde dos shinobis se encontraban, como siempre, vigilando.

-Buenas tardes. ¿Cuáles son vuestros nombres?-preguntó uno de ellos.-Y¿cuál es la razón por la que vienen a Konoha?

-Nuestros nombres son Takashi y Sayuri Yanahizawa. Venimos de la aldea de la Cascada, a nuestra...Luna de miel.-dijo Sasori, dejando al rubio, o rubia, completamente atónito.

-¿Les dijo que yo soy su esposa?-el ojiazul no se lo podía creer, al igual que el pelirrojo.

-¿Qué rayos fue lo que dije?-se preguntaba.

-Oh. Entonces...Disfruten de la aldea.-dijeron los shinobis.

-Gra...gracias.-contestó Deidara, mientras se alejaban de allí, adentrándose más a la aldea.-Ehr...Danna.

-¿Hm?-no lo volteó a ver, puesto que ya se suponía lo que le diría.

-¿Po-por qué dijiste todo eso?-preguntó, sonrojado.

-Porque fue lo primero que se me ocurrió decir, Deidara.-dijo el pelirrojo, lo cual era cierto.

-Ah.-estaba algo desilucionado ante tal declaración. Él quería pensar que era por otra razón.

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Llegaron a una posada, donde alquilaron una habitación, aparentando, aún, que eran una pareja recién casada que iba a Konoha por su luna de miel. Entraron a la habitación. Ésta era de un color verde claro. Tenía dos grandes ventanas que tenían una vista hacia la calle. Desde allí se podía ver a la perfección el puesto de Ichiraku. La habitación tenía un cuarto de baño de pocas dimensiones y con una amplia tina. También había una mesa con cuatro cojines, una pequeña cocina, un sillón negro, un armario y una cama matrimonial.

Cuando hubieron cerrado la puerta y hubieron quedado a solas, Deidara se destransformó, regresando a su forma original.

-Ah...-suspiró.-No me agrada tener que aparentar que soy una chica, hum.-comentó, quitándose la capa de Akatsuki que traía y guardándola en el armario.

Sasori se sentó en el sillón, luego de lanzar su mochila, mientras el rubio iba de un lado a otro, guardando unas cosas y sacando otras. El pelirrojo no le podía quitar la mirada de encima. Le encantaba ver cómo sus dorados cabellos se mecían de un lado a otro cuando él se movía.

Deidara cerró las cortinas y, por una pequeña apertura se puso a vigilar el puesto de ramen que se encontraba justo enfrente.

-Danna, ya encontré al Jinchuuriki, hum.-avisó el ojiazul.

-¿En serio?-inquirió el ojicastaño, levantándose de su asiento y yendo hacia el rubio.

-Sí, míre, hum.-se apartó un poco para dejarlo ver; sin embargo, a la hora de hacerlo, tropezó con la mochila de su Danna. Ésto hizo que cayera hacia atrás, cosa que el pelirrojo notó y, actuando con rapidez, lo cogió de la cintura, tratando de evitarque cayera estrepitosamente al suelo; sin embargo, cuando hizo eso, el rubio ya estaba más cerca del piso de lo que hubiera deseado. Así que, al caer, se llevó consigo al ojicastaño.

Deidara cerró los ojos al impactarse contra el suelo. La frente de Sasori estuvo a punto de chocar contra el piso, de no ser porque su barbilla se posó en el hombro de su aprendíz.

El de menor edad abrió, lentamente, los ojos, mientras su Danna levantaba un poco el rostro. Fue hasta ése momento que se dieron cuenta de la situación en la que se encontraban. Sus rostros estaban separados por escasos centímetros, sus respiraciones se encontraban agitadas y sus corazones latían a mil por hora.

Luego de unos segundos, sus ojos se encontraron y se quedaron clavados en los del otro. Sasori se veía reflejado en aquél mar azul que mostraba tantas cosas que no se podrían definir con palabras.

Los ojos del pelirrojo decían tantas cosas que sus labios no se atrevían a pronunciar. Deidara vio cómo poco a poco aquellos ojos castaños se iban cerrando y se iban acercando cada vez más. Aquellas orbes azules también se fueron cerrando, lentamente. Sus labios estaban a escasos milímetros. Podían sentir la respiración del otro cayendo en sus barbillas. Sus labios ya se rozaban...


Konnichiwa!

¿Qué les pareció éste capi?

Gomen, gomen por haberme tardado dos semanas en actualizar, pero tuve visitas todos los días, y salí con mis primos, y el Año Nuevo, y la Navidad...bueno...se me juntó todo y no pude subir hasta hoy...

ADIVINEN!

Ya acabé el 6to capi!

Será el último! El capitulo final!

Así que, espero ver más reviews!!!

GRACIAS A TODOS!

°sasuke-gaara-mello

°Reira-chan

°Gabyo

°Raven Venus Lolita

°Tomoko Uzumaki Hyuuga

°mond

°katzu-dei-chan

°sessholove

°Eidan

°Aioria-chan

°hikiru
Por cierto...ya tengo otro fic en construcción...

otro SasoDei...pero quiero que sea one-shot, aunque, quien sabe si lo haga de más capis...pero ya llevo 5 paginas hechas en mi cuaderno...además, tengo otro SasoDei en mente...ya luego subiré alguno...

por ahora...

MATTA NE!