Dear Squad
Tokyo Ghoul / Drabble
By Lin.
Efugio
Toda pasión se ha perdido ahora. El mundo es mediocre, débil, sin fuerza. Y la locura y la desesperación son una fuerza. Y la fuerza es un crimen a los ojos de los necios, los débiles y los tontos.
Joseph Conrad
Disclaimer: Todo esto de Tokyo ghoul es de Ishida.
Advertencia: Tabla de Emociones: Desesperación. / Spoilers.
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No bastaba con implorar, alzando sus manos unidas repitiendo varias veces el mismo conjunto de palabras, el dios al que pretendía seguir ya no confiaba en él.
De hecho nadie le tenía mucha fe, ni consideración y claro estaba que la meritocracia no funcionaba con él. Porque estaba oscurecido en un rincón de la insalubridad, negando lo real de la situación y volviendo a repetir esas plegarias de antigua oratoria.
Y la sombra de su progenitor, de su guía; se hinchaba y lo cubría por completo, suprimiendo todo de su espíritu, borrando su propio boceto, uno de pocas promesas y muchas ilusiones rotas. Mientras su corazón se contraía y expandía a velocidad inimaginable, las riendas de la vida se habían resbalado de sus manos temblorosas.
Lo necesito, no me límites.
Porque era un saco lleno de gusanos removiéndose en constante agonía y porque dolía ser tan imperfecto y no poder llegar de una vez por todas a la cima prometida por nadie. Él quería tenerlo todo y serlo todo, omnipotente pero terriblemente insignificante y silencioso como una serpiente, la cual se arrastra por los campos de la envidia, siempre arrastrándose.
Llevando el veneno como su arma más letal, ignorando toda clase de placebos, no eso no, no había tiempo para el llanto, no ahora.
Sintiéndose por instantes desprotegido y débil, supuso que la suerte no era su amiga, pero resultaba que él tampoco estaba interesado en su amistad. Y reconoce –sí que lo hace- que por momentos, pequeños lapsos perdidos en las tentaciones del alba, piensa y se carcome la cabeza, generando aún más odio, más dolor y más, mucho más.
No era suficiente, él lo exigía con vehemencia. El poder que lograría acabar con esa sed que jamás consuma, una desesperante oleada crecía con fama conquistadora, importándole poco, muy poco, su propio ser, entregándose a la boca del jabalí mutante -una madre- para cruzar la puerta doble de la cordura, de la aprobación moral, guiándose por el regocijo de saberse tan maldito que lograría llegar, solo faltaba dañarse un poco más, solo un poco más.
Riendo y riendo como una hiena imponiendo supremacía, coronándose con miles de alambres oxidados y autoproclamándose deidad, siendo justo o no. Porque sufría de una carencia, una necesidad debía ser solventada y la coerción poco le era, en ese poso oscuro de aguas negras, de angustias múltiples, desesperanza y notable enfado por ser menos que el prójimo, él más bajito de su clase, de impaciencia aferrada al pecho y de pesimismo coagulante.
Necesito más.
Un ínfimo trébol de cuatro hojas se desojaba a la luz negra que emitía. Mas eso no fue impedimento para que –de suaves pinceladas- lo envolviera en la sensación de saberse perdonado.
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Hay un implícito Mutsurie colándose en el final y todo se debe a ese cáp del manga :Re, en el que vemos a Urie completamente desequilibrado y muy carente. Creo que a partir de ahí empecé a ver a Kuki desde otra perspectiva, de a poco los quinX me están gustando más, solo espero que no sea fácilmente ejecutado XD
Gracias por leer!
