HAIKYUU!

ORANGE JUICE

Capitulo 2. ¿Realidad o Ficción?

Dormir con el pie vendado era demasiado incomodo y peor aún ya que se trataba de su primera vez experimentando una lesión de ese tipo. Siempre había sido una persona cuidadosa ya fuese dentro de un partido o durante un entrenamiento, por lo que sólo le había tocado observar a sus compañeros adoloridos, pero esta vez le tocaba vivirlo en su propia carne. Donde el dolor viajaba desde la punta del dedo gordo hasta la rodilla. Un ligero hormigueo en la planta del pie comenzaba a hacer presencia incomodándolo de sobremanera.

Kageyama, a pesar de sus conocimientos, se había puesto la venda demasiado apretada y había olvidado untarse el ungüento para la inflamación, por lo que el dolor se extendía con rapidez.

Abrió los ojos con lentitud, despertando por la incomodidad en la que se encontraba y con la resignación de volver a realizar la tarea de vendar su pierna por sí solo una vez más. Trató de ajustarse a la luz de la habitación pero apenas y si podía distinguir objetos a no más de unos 10 centímetros de distancia, unos pocos reflejos que se transparentaban desde las cortinas de la habitación. Sacó el brazo izquierdo que se encontraba bajo las sabanas y se frotó los ojos con pesadez. Le dolía la espalda y se sentía entumido de todo el cuerpo. Dormir en aquella posición tan recta era demasiado, incluso para él. Quiso levantarse para continuar con su tarea pero algo se lo impidió, donde el reconocimiento de un peso ajeno al de suyo fue inevitable.

Y ahí lo vio.

Hinata abrazado a su pecho, encajando su pequeña mandíbula sobre la clavícula del azabache, respirando apaciblemente sobre su piel desnuda dejando al descubierto lo profundo de su sueño.

Sus mejillas se sonrojaron rápidamente. Vaya Idiota, otra vez se acercaba demasiado a él ¿Qué no se daba cuenta que para él ni "Fu" ni "Fa"? Que lo único que los unía era el voleibol. Apreciaba a Hinata como jugador, pero aún no podía definir una línea de amistad con el pelirrojo.

Trató de alejarlo, moviendo de arriba abajo con su hombro al chico pero al otro no pareció importarle ni un poco, murmurando palabras incomprensibles para volverse a acomodar alrededor de su cuerpo. Dejando viajar sus manos desde el pecho del azabache hasta su vientre abrazándose con más fuerza al más alto.

Su respiración se detuvo por un segundo y el color en sus mejillas era comparable con el carmesí del uniforme de Nekoma. Una vez más caía en cuenta de lo inapropiado de la situación.

Si Hinata se despertaba en ese momento se encontraría con la sorpresa de su mano derecha sobre el vientre del más alto y no exactamente con el tacto de un vientre bajo la textura de la tela sino un vientre desnudo por la incursión de su mano dentro de su camiseta más aparte la desagradable noción de observar como Kageyama tomaba su mano.

Hinata era un hombre y él también. Si explicaba la situación de la mejor manera posible, todo quedaría resuelto. Incluso alguien como Hinata podía comprender que tomar su mano mientras él está dormido para quitarla de su vientre desnudo no quería decir absolutamente nada, mucho menos que él pensara hacer algo con ella. Por supuesto.

Su espalda comenzó a sudar frio.

Tendría que quitar esa mano a como diera lugar si quería recuperar un poco de su dignidad. Exhaló con fuerza y metió la mano bajo la colcha buscando la contraría. Suavemente la palpo, buscando alguna reacción por parte del pelirrojo y al notar ausencia de movimiento la tomó con delicadeza y la fue levantando de su estomago lo más lento posible. No quería que las cosas se fueran a interpretar peor. El tomándole la mano a Hinata a media noche sobre su vientre desnudo, cerca de su… parte baja. No, no, no, claro que no. El no era esa clase de persona y esas cosas prefería hacerlas con una chica.

Sujeto suavemente la mano del menor acariciando las yemas de sus dedos. Las manos de Hinata eran sorpresivamente pequeñas y cálidas ¿Cómo era que posible que golpeara el balón con tanta fuerza? Teniendo unas manos así de pequeñas y suaves. La apretó un poco entre las suyas, sintiendo el calor apoderarse de su rostro, y para que no se le fuese a soltar entrelazo con el pulgar el reverso de su mano. Ya casi la podía poner sobre el cuerpo del contrario, una vez ahí podía soltarla y fingir demencia si el pelirrojo despertaba bruscamente por el contacto.

Sólo tendría que empujarlo a un lado y fingir que nada de eso había pasado. De hecho si lo pensaba claramente, nada había pasado, ni tendría porque pasar, pero claramente se sentía nervioso y más de lo normal. Ni siquiera un partido había hecho que su corazón se acelerara de esa manera. Era extraño y preocupante.

Tal vez el tamaño y la suavidad del menor le provocaban ternura ya que eran características parecidas a los de una chica. Se detuvo a sí mismo, no podía seguir indagando en ese asunto mientras tuviera la mano del menor entre las suyas o comenzaría a sudar de nerviosismo, contuvo la respiración y puso la mano de Hinata sobre su cadera y la soltó.

Misión cumplida ya no estaban abrazados.

Ahora debía mover su cabeza.

Kageyama tomó del rostro de Hinata y lo empujó un poco hacia la derecha pero este volvía a caer por su propio peso una y otra vez sobre su hombro.

En un último intento por alejarlo de su cuerpo empujó con fuerza el rostro del menor dejándolo rodar por la almohada pero este cayó nuevamente sobre su hombro, con los labios abiertos chocando directamente contra su piel. Plantando un suave beso sobre esta. El menor murmuro algo dentro de sus sueños, provocándole cosquillas al azabache mientras los pequeños labios de Hinata dejaban besos inocentes en su hombro sin saberlo.

Su boca se quedo así, abierta, exhalando aire caliente sobre su hombro desnudo. Y Kageyama maldijo el momento en el que decidió dormir con una camiseta sin mangas. Su corazón latía con fuerza y casi podía escucharlo retumbando por las paredes de la habitación y haciendo eco en sus odios.

Contuvo una vez más la respiración, si esa situación seguía podía morir en ese momento de un infarto. Tomó una decisión definitiva a ese idiota le tendría que empujar desde el pecho si lo quería alejar de él definitivamente.

Lo volvió a mover y esta vez sus labios rozaron con ternura su piel en un suave movimiento.

-Kageyama –murmuró el pelirrojo entre sus sueños.

Otro escalofrió recorrió su espina, esa era la última. Su corazón no podía más y no pensaba soportar más.

Hinata volvió a murmurar algo sobre su piel y explotó.

No podía más lo iba empujar.

Y lo hizo.

-¡AAAAAAAH! -Hinata a gritó al rodar por el suelo- ¡¿Qué te sucede Tontoyama?!

-Tú estabas todo abrazado a mí mientras dormías.

Podía admitirlo. Admitir que Hinata se había quedado dormido encima de él, siempre y cuando no revelara exactamente en qué tipo de posición se encontraban. Era una suerte que los dos no se hubieran despertado al mismo, hubiera sido demasiado incomodo para ambos, pero de esta forma podía usarlo de defensa. De escudo y fachada para su nerviosismo actual.

-¡¿Qué yo qué?!

-¡Hinata, idiota! ¿¡Para qué iba a inventar algo así!?

Hinata rió nervioso y se sentó sobre el futon, rascando su nuca.

-Debe ser una mala costumbre, a veces Natsu me pide que la abrace mientras duerme… por eso… yo…

-¡Por eso nada! Yo no soy tu hermana –refunfuñó.

-Ya, ya, lo siento, no volverá a pasar.

-Más te vale –Regaño el azabache. Se quitó la sabana con rapidez y comenzó a desenrollar el vendaje por sí sólo.

-¡Ey! ¿Qué haces?

-¿Qué no lo ves? Me quitó el vendaje porque está muy apretado, ya no siento la pierna.

-¿Qué? ¡Yo no te lo dejé así!

-¡Por supuesto que no, tú me lo dejaste todo flojo!

Hinata gateó hasta su pie.

-¡Déjame hacerlo una vez más! –Se estiró hasta él interruptor, tratando de encender la luz- En la enfermería lo hice así porque estaba nervioso pero ahora lo haré bien. ¡Lo juró!

Kageyama lo observo y soltó la venda dejando que el chico actuara.

-Adelanté…

Hinata se volvió a agachar a su lado, tomó la venda, y comenzó aplicando primero el ungüento que habían dejado sobre uno de los escritorios.

Kageyama observaba con detención las acciones de Hinata, sin quitar la vista de las pequeñas manos que hasta hace solo unos minutos había sostenido y que con suavidad curaban su pierna adolorida. Una vez más el calor subió por sus mejillas y se regaño a sí mismo por volver a pensar en el pelirrojo como algo adorable.

-¿Qué sucede? –preguntó Hinata, moviendo los ojos nervioso.

-¿De qué hablas? –contestó.

-Siento que me estas observando mucho…

-Me aseguro de lo hagas bien, idiota. Nada más que eso.

-Oh… -Hinata apretó el vendaje, haciendo gemir un poco al azabache.

-¡Ey!

-Un poco de venganza… -río por lo bajo.

Kageyama apretó los labios y decidió cambiar su punto de foco, buscando algo en lo que perderse pero nuevamente sus ojos volvieron a caer en Hinata traicionándolo una vez más.

Observo su cabello anaranjado, el que hasta hace unos minutos poco había rozado su mejilla. Sus labios suaves y rozados que se movían nerviosamente mientras dedicaba toda su atención a su pierna. Su cuerpo esbelto. El rostro fino y pequeño. Y las pecas, ligeras pero rosáceas pecas que apenas se asomaban si observabas con atención. Después de todo Hinata era pelirrojo ¿no? Era normal que tuviera pecas aunque fueran casi invisibles.

Apretó las manos sobre las sabanas, sintiéndose impotente y juzgándose a sí mismo por observar a Hinata bajo esos criterios. Adorable, adorable. Hinata, era Hinata ¿Cómo podía un chico tener algo de adorable? Y más un idiota que no podía jugar al voleibol decentemente. Su enemigo.

Se sentía inquieto.

-¡Listo! –sonrío el pelirrojo.

-¡Gracias, ahora duerme!

Kageyama tomo la sabana y se cubrió hasta la cara, ocultando su rostro.

-¡¿Qué!? -se quejó el más pequeño- Así, sin más, ¿Sólo te vas a dormir?

-¡Sí! Y… Tu… ¡Tu también! ¡Hasta mañana! –Intentó dar la vuelta a su cuerpo para darle la espalda al menor pero su pie adolorido le dio una punzada al intentar moverse. Lo que sólo atino a que el azabache se encogiera de dolor y a hacerse un ovillo bajo las sabanas. Ahogo el dolor y espero a que Hinata apagara las luces para quitar la sabana de su rostro.

Uno, dos, tres pasos y la luz estaba pagada. Escuchó el peso de Hinata caer sobré el futon y el paso de su respiración descendiendo. Esperó unos minutos más, lo suficiente hasta que se aseguro de que el pelirrojo podría estar dormido. Bajó la sabana, sacando su rostro poco a poco, aún sentía las mejillas ardiendo por lo sucedió, por su pensamientos, por todo. Para él era la primera vez que un amigo se quedaba en su casa y no sabía sí podía considerar a Hinata como un amigo. Se dio una bofetada mentalmente. Lo cierto era que en su vida había hecho muy pocos amigos pero sabía diferenciar entre un amigo, enemigo y compañero pero no se podía sacar de la menté la pregunta del millón: ¿Qué era Hinata para él? ¿Un compañero de afición al vóley? ¿Amigos de un club? Bueno, lo cierto era que no odiaba al chico. Y ahora que podía observarlo con más detalle, Hinata una vez más caía en la categoría de adorable.

Hinata se estiró sobre la almohada enterrando su rostro y abriendo nuevamente sus labios en señal de un profundo sueño.

Y en efecto sus labios eran pequeños, como él.

La sangre volvió a circular por su rostro una vez más.

Esto no era bueno…

Era posible…

Quizá era posible…

¿Qué le gustara Hinata?

En cuanto ese pensamiento cruzo por su mente hizo presión en su pie hinchado para que el dolor le recorriera el cuerpo en castigo por sus propios pensamientos. Por supuesto que no.

Hinata era hombre, el era hombre. Probablemente su cerebro no estaba recibiendo suficiente oxigeno o algo así, porque era imposible que si quiera la duda le hubiera cruzado por un segundo el cerebro. Imposible.

Hinata era Hinata. Era pequeño eso es todo. Y él era heterosexual, cien por ciento heterosexual.

Acomodó su cuerpo y cerró los ojos, más tranquilo. No se dejaría llevar por un sentimiento confundido y perdido por su cerebro. Si descansaba y dejaba salir todo el estrés de ese día recuperaría la cordura.

XoxoxoxxoxoxoxoX

Kageyama sintió el aliento de alguien sobre su cuello.

-…yama… -escuchó entrecortado- Ey… -Hubo una queja y la voz comenzó a tener forma- Ey… uno más Kageyama, uno más…

Abrió sus ojos y debajo de su cuerpo, con la ropa arrugada y el cabello alborotado, estaba Hinata. Dio un respingo alejándose del cuerpo del menor pero las manos del contrario se levantaron y jalaron del cuello de su camiseta. Sus rostros se acercaron tanto que podía contar todas y cada una de las pestañas del pelirrojo.

-Uno más…- pronunció Hinata.

-¿Eh? –Cuestiono nervioso, demasiado cerca de su rostro, donde podía sentir como la respiración agitada del otro chocaba contra sus mejillas. No entendía que estaba sucediendo, hacía sólo unos minutos estaba recostado en su cama regañándose a sí mismo por sus pensamientos indecorosos.

-Un beso más, tonto… -El chico cerró los ojos y acerco el rostro del más alto al suyo.

Sus ojos se abrieron como platos, sorprendido. Hinata estaba bajo su cuerpo con los labios claramente hinchados, por lo que el suponía una larga sesión de besos salvajes. Protagonizados por él y por él pelirrojo.

¿Qué carajo estaba pasando?

Estaba besando a Hinata. Y no un beso puro en la mejilla, un beso en los labios…

De lengua

¿En qué momento se había profundizado el beso?

Para cuando se dio cuenta sus manos ya estaban sobre el cuerpo de Hinata. Alborotando su cabello y arrugado su ya desalineada ropa.

Su cuerpo se movía inconscientemente, traicionado por la calentura del momento. Estaba completamente encima del menor y él pequeño apenas y si podía respirar un poco entre cada beso, dándole una apariencia más irresistible, necesitada.

Observó una vez más a Hinata, quien sonreía hacia Kageyama. Hinata lo empujo desde el pecho y se sentó sobre de él volteando los papeles.

-¡Ey! –se quejó.

-No debes mover tu pie recuerda -mencionó el pequeño.

Kageyama no supo que responder, su mente trabajaba a mil por hora, pero no se resistía. Estaba ahí, recostado, con el cuerpo de su enemigo sobre el suyo. Ligero y suave, cálido.

Hinata descendió nuevamente sobre su cuerpo y beso sus labios lentamente, casi tortuosamente. Las manos de Kageyama reposaban al lado de sus caderas, haciendo fuerza sobre la ropa de Hinata como si tratara de detenerlo, pero era todo lo contrario. Lo estaba disfrutando y lo atraía hacia él.

Hinata poco a poco se colaba bajo su ropa, levantando lentamente su camiseta, tocando su vientre y colándose por sus costados. El beso se profundizaba, dejándolos sin aliento.

El pelirrojo lo ayudo a levantarse para poder sacarle la prenda que comenzaba a estorbar, dejándolo sólo en shorts. Beso la mejillas del pelirrojo y subió sus manos por su torso levantando su camisa, recorriendo su piel. Acariciando sus caderas, sus costillas y sus brazos, Hinata se sonrojo al igual que él.

-No me mires tanto –pronunció el más pequeño.

-Es tu problema –su voz salió demandante- yo quiero tocar tu cuerpo.

Hinata estaba avergonzado, terriblemente avergonzado.

Kageyama lo lanzo sobre el colchón, aprisionándolo.

-¡Tu pie…! –gritó preocupado.

-No me importa –respondió calmado sobre él.

-Kageyama, me asustas… -Dijo el menor evitando su rostro.

-Hinata… -El menor cerró los ojos. Kageyama lo tomo del rostro, beso su frente, sus labios, sus mejillas- Hinata -pronuncio nuevamente besando su cuello, su pecho, su vientre.

-¡Kageyama! –dijo avergonzado. Adelantándose a lo que presumía estaba a punto de ocurrir.

Kageyama cerró los ojos y sonrió

-Me gustas, Hinata.

Sus manos bajaron los shorts del menor acariciando sobre los calzoncillos el miembro del menor. Hinata apretó los labios suprimiendo sus ligeros gemidos con el reverso de su mano.

Kageyama se dedicaba a complacer la erección el menor mientras que con su lengua recorría su pequeño ombligo. Dejando suaves besos a su alrededor.

Bajo la tela molesta y por primera vez palpo el miembro del pelirrojo. Recorriendo con su mano de arriba abajo una y otra vez, deleitándose con los pequeños espasmos que recorrían su pequeño cuerpo y sabiéndose el responsable de ellos.

Aparto la mano que ahogaba los gemidos del pelirrojo y se apodero de sus labios consumiendo en su boca las palabras incomprensibles de placer que amenazaba con escapar. Mordió una de sus lóbulos y recorrió a besos dese su cuello hasta su erección.

Se detuvo y observo a Hinata antes de introducir el miembro en su boca.

-No te vengas tan rápido –pronuncio. A lo que recibió lo que pretendía ser una patada.

Sonrió e introdujo el miembro dentro de su boca. Primero dedicando su atención sólo en la punta para luego introducirlo completamente en su boca.

Hinata apenas y si pudo controlarse, apretando sus muslos al sentir la lengua del mayor recorrer su intimidad.

Sus movimientos eran suaves, moviendo su lengua de arriba abajo y acariciando con su mano la base de su pene. Hinata cubrió su rostro con su manos, pero no podía cubrir los gemidos y el rojo de su rostro, mucho menos la respiración agitada que inflaba su pecho con desesperación.

Aumento la velocidad tanto con su boca y como con sus manos al ritmo al que él menor se retorcía suplicando por un velocidad más lenta.

Hinata trató de alcanzarlo con sus manos para obligar a Kageyama a bajar el ritmo pero antes de que pudiera tocar su cabello sintió como Kageyama aumentaba el ritmo, metiendo su erección completamente dentro de su boca complaciendo completamente su erección. Apretando sus muslos para evitar que se moviese y lo alejara de su cuerpo. Sintió como poco a poco perdía la fuerza y como su cuerpo se dejaba llevar por el placer, las mejillas rojas, le pecho agitado e hinchado de excitación. Corriéndose en la boca del mayor.

-¡aaamw! ¡Ah! ¡Ah! -exhaló con placer mientras sus ojos se cerraban.

Kageyama espero a que soltara toda su semilla, limpiando con su lengua los restos en su mano.

-Adorable…

Hinata enfureció proporcionándole un golpe directo y en la cabeza.

XoxoxoxoxxoxoxoxoxoxX

Otra vez vengo a FanFiction haciendo promesas que no cumpliré, aaah… pero bueno, me disculpo por no subir el capitulo el miércoles como tenía previsto, pero se me juntaron los finales como nunca y apenas y si ayer puede pegar el ojo en toda la semana. Era un milagro si lograba dormir unos 30 minutos al día :c

Pero aquí esta y como prometí hubo un sueño húmedo CHAN CHAN CHAN jejeje espero haya cumplido sus expectativas y que no me quedará tan cuche. Muchas gracias por los favs, los likes y sobre todo a las chicas que me dejaron review porque me subieron mucho el ánimo, los leí con mucho amor y felicidad.

Un beso y nos vemos la próxima semana ¡MUACK!

Son bienvenidos los reviews que la próxima semana habrá avances amorosos :P