HAIKYUU!

ORANGE JUICE

Capitulo 3. Fisura

Sus ojos se abrieron rápidamente. Era de mañana, el cuarto estaba completamente iluminado. Volteó a todos lados sintiéndose culpable del peor crimen realizado en la humanidad. Hinata no estaba, peor aún, sus cosas estaban dobladas a su lado, incluso el pijama que le había prestado para dormir. Ni siquiera el futon estaba en el suelo.

Por lo menos estaba solo, porque lo sabía, había un problema mayor. Uno bajo la sabana, uno que no quería admitir.

Elevó su rostro de la almohada lentamente, observando lo inevitable: Tenía una erección.

Una erección, creada por un sueño húmedo con Hinata.

Carajo.

No había ni un ruido en la casa, suponiendo así que el joven pelirrojo se habría ido en la mañana. Por otro lado si tenía ese problema bajo la sabana probablemente Hinata lo habría visto al despertar. Ahogó su rostro en la almohada tratando de asfixiar su vergüenza, pensando en el espectáculo que le habría proporcionado al pelirrojo sin darse cuenta. Su rostro se sonrojo, deseando morir.

Le había dicho a Hinata que le gustaba. En voz fuerte y clara, y no había duda había intimidado con el pelirrojo, no había duda. No podía negarlo más, le gustaba Hinata. Aunque fuese en un sueño lo había hecho.

Era gay por Hinata.

Se dio la vuelta por la cama, desenrollando las sabanas que lo envolvían. Descubriendo su rostro y tomando la camiseta que el pelirrojo había dejado en el suelo. Aunque Hinata había usado el champo de su casa y ropa de su propiedad aún mantenía el aroma del menor. Respiro y aventó el articulo lejos de él avergonzándose de lo pervertido que debía lucir en esa situación.

Tenía un problema, un serio problema. Le gustaba el pelirrojo… pero tenía uno peor: El de sus pantalones.

Si estuviera en una situación cualquiera, solo iría al baño y como cualquier hombre lo resolvería, el problema es que si lo hacia lo haría pensando en el menor. Y eso no estaba bien, no podía aceptarlo.

Pero estaba solo…

Lo más seguro que se le ocurría en esa situación era que Hinata se habría ido a su casa al observar su asquerosidad matutina ¿Qué más daba si lo hacía pensando en él? Nadie podía leer sus pensamientos y estaba solo.

Kageyama cerró los ojos y bajo sus manos hasta llegar a su pantalón, tomo su miembro y comenzó el vaivén. Arriba y abajo, rápidamente para acabar de una vez por todas con esa situación.

Su mente se perdía, comenzaba a imaginar a Hinata haciendo eso por él con sus pequeñas manos. Pensando en su boca y su cuerpo, besando sus labios, su vientre, sus piernas.

Su respiración se agitaba, sudaba, apretó su mano libre contra sus labios para evitar que cualquier tipo de ruido se escapase de estos. Estaba solo pero no estaba demás tener un poco de cautela.

-Hin… -pronunció.

Cada vez era más pesado mantener la compostura, estaba listo.

-Hina…

-¡Kageyama! –Un Hinata muy contento entraba por la puerta de la habitación ignorando completamente lo que sucedía dentro de ella.

Kageyama tomó la sabana que lo cubría envolviéndose en ella rápidamente.

-¡Kageyama! ¡Ey! ¡Tontoyama! –Hinata lo movía de un lado a otro- ¡Que ya es de mañana! –Lo removió un poco más- …si ya vi que estabas despierto, muévete.

-Vete… -fue lo único que pronuncio.

-¿Eh?

Su rostro estaba ardiendo, apenas y si había logrado sacar su mano derecha de abajo de su ropa interior antes de que el menor se lanzara sobre su cuerpo. Cual erección ni que nada, la situación le había sacado hasta el alma.

-¡Muévete! -se sentó el azabache empujando el cuerpo del menor hacia un lado. Mientras intentaba ocultar su parte baja con la colcha.

-Oh… -Hinata dijo comprensivo.

-¿Qué quieres decir con "Oooh"?

-Te estabas encargando de… eso…

-¿Eh?

-Ya sabes, de eso… lo vi en la mañana -Hinata sonrió y le dio una palmada en la espalda- Tontoyama, no te hagas el tonto. Vengo en 15 minutos por ti, el desayuno está listo, no te tardes más. –Hinata le cerró el ojo y se fue de la habitación- Esta juventud.

Imposible.

Simplemente imposible.

Su rostro estaba rojo, se quería morir. Hinata lo había descubierto en el acto. No había nada de que encargarse, por el momento sólo quería que algún Dios de la muerte se encargara de tomar su alma y llevárselo de una vez por todas.

Para él esto era peor que perder un partido contra Oikawa.

Xoxoxoxxoxoxoxox

La mañana continúo su curso y Hinata regresó antes de los quince minutos. Los gritos molestos de Kageyama alegando que nada era como se lo imaginaba lo llevaron al cuarto a atender las quejas del mayor. Tomó otra ducha, esta vez con agua helada. Desayunaron rápidamente y como pudieron se montaron nuevamente sobre la bicicleta del pelirrojo.

El doctor los hizo dar mil y un vueltas, dentro del hospital. Primero la consulta, luego la radiografía, la espera para la radiografía y nuevamente otra consulta para la interpretación.

Su pie ya no estaba tan hinchado como el día anterior pero le era difícil caminar debido al dolor y Hinata apenas y si le servía de muleta provisional.

Ambos sentados frente al doctor, esperaban los resultados.

-¿Observan esta parte de aquí? -el doctor señaló- En esta parte del tobillo, tienes una fisura. No es muy grande para llegar a fractura pero el cuidado es el mismo como una, pero el dolor es el mismo al de un esguince. Estas en el limbo entre la fractura y el esguince.

-¿Entonces? –Cuestiono Kageyama.

-La buena noticia, es que no tienes un hueso roto. La mala es que una fisura es casi lo mismo, pero duele menos.

Kageyama suspiró.

-¿Qué debemos hacer doctor? –preguntó Hinata.

-Por lo pronto Tobio debe usar una férula… – El doctor observó nuevamente la radiografía– por lo menos unas dos semanas o cuatro, dependerá de cuanto se cuide.

-No podrás entrenar… - pronunció triste el pelirrojo.

-¡Uff! Nada de deportes y si se puede que sólo camine lo necesario, ya sea para ir a la escuela y ya. De ahí en parte nada.

-¿Absolutamente nada?

-De que puede caminar, puede, de que debe absolutamente no.

Kageyama observó a Hinata, se veía que se sentía en la punta de la culpabilidad. Kageyama suspiró y le dio un golpe en la cabeza para hacerlo reaccionar.

-¡Auch! –dijo angustiado sobando su cabeza.

-¿Qué te sucede? –preguntó Kageyama.

Hinata bajó los brazos y evitó su mirada.

-Es mi culpa… –entristeció- …no podrás jugar vóley por todo un mes. Lo siento…

-No es tu… -Kageyama intento interrumpir

-Por lo pronto… –interrumpió el doctor dirigiéndose a Hinata a quien le extendió una receta con medicamentos anotados en ella- Tobio acércate… -dijo el doctor extendiéndole una mano- …Hinata vamos a ponerle una férula a tu amigo, podrías ir con la enfermera a darle la receta…

Hinata se levantó rápidamente y salió disparado del consultorio.

-Vaya problema que tienen ustedes… –El doctor ayudo a Kageyama a levantarse para ponerlo sobre la camilla y empezar a vendar correctamente su pierna- ¿Cómo paso?

Kageyama suspiró y comenzó a hablar.

-Estábamos entrenando para un partido importante y a último minuto cambié una jugada y él cayó encima de mí…

-¿Está cuidando de ti?

-Sí, mis padres están fuera y él lo está haciendo a cambio.

El doctor suspiró.

-Vaya, bueno… evita que se sienta culpable. Se ve que el remordimiento lo está matando.

-El…

Hinata entró con la férula en mano. Se la extendió al doctor y observo cómo se la ponía.

-Bien jovencito todo listo –le revolvió el cabello al azabache- Con esto ya podrás caminar, por lo menos en lugares lisos. Ten cuidado con las escaleras, si se puede que tu amigo te ayude y…- el doctor sonrió dirigiéndose a Hinata- sigue con el buen trabajo amiguito.

El doctor alborotó los cabellos del pelirrojo y las mejillas de Hinata se sonrojaron.

-¡Gracias! –Pronunció nervioso.

-Pidan a la enfermera una muleta, a menos que te quieras convertir en una muleta viviente jovencito. El seguro de la escuela debe cubrirlo –el doctor se despidió de ambos y los chicos se retiraron del consultorio.

Hicieron como se les ordenó y Kageyama ya se podía parar en sus dos pies, claro, recargado en su muleta y acompañado de una férula, pero por lo menos ya podía estar de pie por su propia cuenta y eso era un alivio para él.

Ambos salieron del hospital, montados nuevamente en la bicicleta de Hinata.

Eran aproximadamente las 4 de la tarde, el sol comenzaba a alargar las sombras en el suelo. Kageyama se abrazaba a la espalda del menor, esta vez no hubo discusión. Los dos habían decidió ir con ello sin poner mucha pelea.

-¿Kageyama…? -pronunció Hinata.

-Hmmm…

-¿Podría ir a mi casa?

El chico continuo pedaleando mientras hablaba, Kageyama soltó un poco su agarre sorprendido.

-¿Eh? No dijiste que…

-¡Lo haré! –Detuvo al azabache antes de que continuara- Sólo quiero ir a mi casa por ropa y el resto de mis libros. También quiero hablar con Natsu y mamá. Verás… -el viento movía sus cabellos al compas de sus palabras- …ayer fue el cumpleaños de Natsu y mamá estaba molesta porque no iba a estar con ella, por eso…

Kageyama soltó el abrazo que los mantenía unidos y Hinata perdió el equilibro obligándolo a detenerse.

-¡Ey! ¡Nos vamos a caer! –se quejó.

-¡¿Por qué no lo dijiste?! –cuestionó molesto.

-Bueno… Tu… -dudó al responder.

Kageyama enfureció.

-Está bien, puedes quedarte en tu casa. Con la muleta y la férula… estoy seguro de que puedo hacerlo.

Estaba feliz de que Hinata se quedará en su casa, pero no podía ser egoísta. Hinata tenía cosas que hacer y por lo poco que habían platicado al respecto se notaba que él siempre estaba al cuidando de su hermana menor. Y ahí estaba él siendo egoísta, molestando a una familia que no era la suya e incluso había permitido que abandonara a su hermana en su cumpleaños. Era lo peor. Estuviera al tanto o no, ese no era el problema.

-Anda… –Kageyama lo empujó- ve a tu casa. Sólo déjame en la mía y listo, el doctor dijo que podía caminar ¿no?

Hinata no dijo nada y sólo comenzó a pedalear nuevamente, dejando notar su rostro serio.

Pasaron unos minutos en silencio hasta que pronuncio:

-Gracias…

Y ahí estaba el abrazado a su espalda, conteniendo sus sentimientos al darse cuenta de la solead que estaba a punto de enfrentar los próximos días.

Le gustaba Hinata.

Quería ser egoísta.

Quería admitir, que sí, que se había ilusionado con la idea de Hinata en su casa por dos semanas compartiendo con él. De tener un poco de compañía durante esos días duros. Era un idiota.

Llegaron a su casa y Hinata lo acompaño hasta la entrada de esta. Cargando los medicamentos en su mochila. El muchacho sonrió y volvió a arrancar. Dejando a Kageyama solo dentro de ese edificio llamado "hogar".

Abrió las puertas sin mucha emoción y con pesadez camino hasta el comedor. Tratando de acostumbrarse al peso de la férula para no arrastrarla por el suelo. Se sentó en el comedor, escuchando la electricidad de los electrodomésticos arrancando. El refrigerador, la televisión, el clima. Objetos inanimados que producían algo de eco en el interior de su casa. El único ruido que escucharía aparte del televisor durante esos días.

Suspiró y se tiró sobre sus brazos, recargando su rostro sobre la fría madera.

Era un idiota, era lo peor. Estaba completamente enamorado de Hinata. Apretó su rostro contra el mueble y cerró los ojos hasta que se quedó dormido.

XoxoxoxxoxoxoxoX

Al despertar ya no había luz en las calles. Se limpió el rastro de baba que había dejado sobre la mesa y en su mejilla. Se levantó con dificultad, acostumbrándose a su nueva muleta y comenzó a calentar la comida del día anterior.

Esas dos semanas serían difíciles y él ni siquiera sabía cocinar una comida decente. Tenía suerte de que Hinata dejara algo de comida del día anterior lista para calentar.

Se recargó en la barra y antes de que pudiera poner el primer bocado en su boca tocaron al timbre repetitivamente hasta sacarlo de sus casillas. Una y otra vez hasta que abrió la puerta enfurecido.

¿Qué pasaba con el respeto a los enfermos?

Antes de que pudiera vociferar su enojo al individuo, sus ojos se abrieron sorprendidos… Ahí estaba Hinata afuera de su casa, con una gran maleta y una sonrisa en su rostro.

Es por eso que le gustaba.

Porque Hinata era Hinata.

XoxoxoxxoxoxoxoX

¿Qué les pareció este capítulo? ¿Aburrido? Aaaah :c Muchas gracias a los que le dieron follow y like me suben el ánimo y a las que me han estado dejando review ¡LAS AMO!

Esta vez sólo me retrase un día así que bueno supongo que hice más o menos bien jhejejje

Muchas gracias a los que siguen esta historia. El próximo capítulo habrá que desbocar esos sentimientos que siente el joven Kageyama ¿no creen? Jejejeje cofcofyosólodigocofcof

Dejen review, que me harían muy feliz. Sus comentarios alimentan esta historia y yo soy todo oídos para escuchar sugerencias c:

MUACK!