HAIKYUU!
ORANGE JUICE
Capitulo 12. Beautiful boy
-¡Suga…! ¡Sugawara-senpai!
El pelirrojo gritaba a todo pulmón a plena madrugada a una cuadra de distancia desde donde estaba el platinado. Sus manos elevadas hacia el cielo saludándolo en la distancia, moviéndose fuera de sincronía indicando la emoción que le provocaba verle. Como un cachorrito frenético al ver a su amo.
El mayor se detuvo para esperarle en su lugar observando con una sonrisa la forma en la que el menor perdía el aliento desde tan temprano sólo para saludarle.
-¡Buenos días, Sugawara-senpai! –repitió el menor, acoplándose al lado del platinado, recargando sus manos sobre sus rodillas para recobrar el aliento.
-¡Buenos días, Hinata! –le regresó el saludo el mayor con una sonrisa.
-Gra… gra… gracias por esperarme… -tartamudeó el menor exhalando con fuerza por el esfuerzo. Dándole tiempo al mayor para que notara las nuevas pecas provocadas por el sol que enmarcaban el rostro del pelirrojo mientras se inflaban sus mejillas.
-¡Wow! ¿Se te marcaron las pecas por el sol? Normalmente nunca se te notan.
El menor se tocó las mejillas rojizas y descarapeladas.
-Oh… ¿Esto? No es nada… en unos días se irán –pronunció, tallándose el rostro- Fue por jugar mucho rato bajo el sol.
-Hmmm –guturó acariciando su melena platinada- ¿Entonces si pudiste usar los boletos que te regale?
El menor sonrió e hizo una reverencia.
-¡Muchísimas gracias Sugawara-senpai!
-No es nada, no es nada… -negó el mayor moviendo sus manos de un lado a otro.- Me alegro que hayan sido de utilidad.
-¡Mucha! ¡Kageyama y yo la pasamos muy bien!
-Que bueno… -Los dos comenzaron a caminar juntos hacia la escuela- ¿Debo suponer que las cosas ya están bien entre ustedes dos?
-¡Mucho mejor! –dijo elevando sus brazos al cielo en señal de triunfo.
Caminaron unos segundos viendo hacia el frente hasta que el mayor volvió a traer el tema.
-Entonces… -el platinado pellizco su barbilla-… ¿Ya están saliendo oficialmente?
El pelirrojo se paralizo y de inmediato su piel se entintó de todos los colores, provocando una risa estruendosa en el mayor. Hinata se hundía en una capa de humo proveniente de su propio cerebro.
-¡Que bueno! De alguna forma u otra se veía que los dos serian el uno para el otro, pero nunca imaginé hasta que punto.
El menor intentó calmar sus emociones, dedicándole una sonrisa honesta al platinado. Apretó las manos sobre el estomago donde aun revoloteaban algunas mariposas traviesas que hurgaban entre sus emociones.
-Muchas gracias, Suga-senpai, por… por todo. –El chico desvió la mirada ligeramente apenado- Por… por… por escuchar esta parte tan vergonzosa de mi.
El mayor le observó sorprendido.
-No es ningún problema, me alegra que puedas confiar en mi. Puedes preguntarme lo que sea, recuérdalo. Para eso estamos aquí.
Grave error.
-¡Muchas gracias! –repitió el menor con una nueva reverencia.
-No es nada, de verdad -recordó el mayor.
Ambos retomaron el paso.
Pasaron unos segundos en silencio, donde el menor cavilaba sus palabras, dubitativo mirando de un lado a otro.
-Así que… ¿Cómo fue…?
-¿Hmm? –articuló el platinado prestándole atención.
Hinata lo observo a los ojos.
-¿Cómo fue… Cómo fue cuando… cuando empezaste a salir… con Daichi-senpai?
Los colores ahora poseían el rostro del platinado.
-¿Qué…? ¿Qué? ¿Qué te? ¿Qué te hace pensar que salimos?
-¿Eh? ¿Ah? ¿No? Todos… pensamos… ¿No debía? – el pelirrojo preguntaba entre tartamudeos, intentando descifrar que había dicho mal.
-No, no, no descuida. –El setter se revolvió el cabello mirando hacia el cielo- Si todos lo creen supongo que esta bien –El mayor suspiró con un poco de sudor rodando por su frente, afrontando la notoriedad de su relación con el capitán del equipo.
-Si es secreto, juro que lo guardare… es sólo que…
-No, no, esta bien, lo juro. Es sólo que me tomó por sorpresa… ¿Todos los de primero saben? -El menor asintió, provocando un nuevo suspiro en el ya angustiado rostro del mayor.- Vaya, bueno que se le va a hacer.
-¿No debíamos saber?
-Oh claro que sí, es sólo que pensábamos que se tardarían un poco más. Los chicos de segundo se tardaron en descubrirlo… bueno ellos y Asahi. Pero Asahi es otra historia…
-Lo siento…
-No te preocupes –aseguró el mayor acariciando su melena pelirroja- es algo que les íbamos a decir de cualquier manera, que sepan, supongo que hace las cosas mas fáciles.
Hinata asintió con preocupación pues no quería provocar problemas para el mayor.
-Todo esta bien Hinata, no es algo que ocultemos de nuestros padres o amigos, así que todo esta bien… -el mayor le dio un ligero golpe en la cabeza para que lo viera a los ojos y observara su sonrisa despreocupada- ¿Ok?
-Ok… -respondió el menor acomodándose el cabello.
-Muy bien… -el chico miró hacia el frente, adelantándose algunos pasos demás para sacarle una ligera ventaja, mientras el otro le seguía curioso- …Retomando tu pregunta… ¿Qué es lo que quieres saber exactamente?
Hinata tragó ligeramente.
-¿Cómo…? ¿Cómo es esto de salir con un hombre? No es que tenga muchas experiencia con chicas tampoco pero..
Sugawara meditó su respuesta por unos segundos y lo observó con amabilidad.
-Veras… -su voz era suave y amable- …Daichi y yo empezamos a salir en parecidos términos a los suyos. La diferencia es que ambos no éramos tan "apasionados" como ustedes dos, por lo que nos dimos cuenta rápidamente de la situación y comenzamos a salir. No como ese tipo de relaciones que ves en las películas, Daichi y yo tenemos historia por lo que llevamos una relación muy estable. Ya sabes: Ir al cine, hablar sobre nuestro día y las cosas que nos gustan, las que no, compartir hobbies y experimentar diferentes cosas juntos. Lo normal.
Hinata se veía ligeramente decepcionado por lo domestico de su relación.
-Pero… por lo que veo ustedes dos son primerizos ¿no? -Hinata se sonrojo al ser descubierto.- No es nada de que avergonzarse, es algo lindo la verdad.
-¿Daichi fue tu primer novio también? -Sugawara rió bajito, quizá un poco melancólico- ¿No lo fue?
-Mi primer amor, veamos… jajaja para empezar… -el chico aumentaba su risa con un ligero nerviosismo- …mi primer amor fue una chica. Muy linda la verdad, pero se mudó de aquí hace ya unos años.
-Lo siento…
-No, no te disculpes… ¿Te imaginas? Si ella supiera que ando con un chico ahora, no me imagino su reacción.
-¿Y cómo fue? Digo… salir con una chica
-Ya sabes, citas y regalos, almuerzos juntos, tomar algunas optativas para estar en la misma clase. Paseos baratos que pudiéramos costear con nuestras mesadas e intercambiar chocolates en le día blanco y san Valentín. Cumpleaños, navidad, año nuevo cualquier fecha que pudiéramos usar de excusa para estar juntos. –Sus mejillas se coloraron de vergüenza al recordar esos días- Incluso… hablábamos tontamente sobre una vida juntos ¿Cómo un sueño no? Pero así son casi todas las relaciones primerizas…
Eso golpeo en el corazón del menor, no se podía imaginar a Kageyama como algún tipo de fantasía ridícula. No, él quería creer que lo que sentía no era un flechazo de primer amor, sabia que era real. Tenia que ser real. Pues no sólo disfrutaba de su compañía sólo por el simple hecho de ser el primero, sino porque lo amaba de verdad. Y planear un futuro juntos era una idea que flotaba en sus cabezas desde antes de comenzar su relación, si es que se atrevía a admitir. Pues ambos se habían declarado la guerra hasta ser los mejores del mundo y sólo Dios sabría cuanto tiempo les depararía aquella meta.
-Se ve que aún la aprecias mucho… ¿La extrañas? –la pregunta le contorsionó el estomago, pues imaginarse a Kageyama lejos de su vida como lo era aquella chica para el mayor, era algo terrible. Imaginar su relación como una felicidad temporal le causaba nauseas.
-Mucho, fue mi primer amor después de todo… –El mayor se detuvo para observarle de frente- …pero… de cualquier manera… es muy extraño terminar casado con tu primer amor así que supongo que es lo normal. Lo que ella significo en su momento, no se compara con lo que siento por Daichi ahora. Es un recuerdo muy preciado para mi pero los sentimientos cambian ¿Sabes?.
Hinata entristeció, pensando en la forma en la que quizá algún día Kageyama dejara de amarlo. No le gustaba para nada la idea de convertirse en un bonito recuerdo de preparatoria.
El mayor observó la preocupación acumulada en el rostro del menor así que continuó su monologo.
-Hinata ¿sabes?... –el mayor llamó su atención- …Lo importante en una relación no es cuanto, ni lo que hagan juntos. Lo que importa en una relación es estar siempre seguro de tus sentimientos -El chico levanto el rostro para observarle, relajando el ceño preocupado- …Puede que aquella chica y yo no estuviéramos destinados a estar juntos pero lo que quiero que entiendas es que… nada de lo que venga en un futuro esta en tus manos. Por lo que sólo debes preocuparte por el aquí y el ahora, disfrutar de tu relación tanto como puedas con Kageyama y si los dos mantienen sus corazones justo como ahora no tienes nada de que preocuparte. Lo sentimientos cambian pero también pueden crecer y expandirse.
Hinata le observo con ilusión mientras el platinado le aseguraba sus palabras con un pequeño guiño.
-Si –asintió con alegría.
El platinado dio dos palmadas dando por finalizado el tema.
-Basta de temas serios y corramos a la escuela o llegaremos tarde.
-¡Osu! –afirmó el pelirrojo con emoción siguiendo el trote del mayor.
XoxoxoxoxoxoxoX
Estaba emocionado, la platica con el mayor le había servido mucho pues se encontraba más tranquilo de saber que la forma en la que él y él moreno se trataban no tenia porque cambiar drásticamente y que ellos podían marcar el ritmo, sin sentirse obligados a seguir los pasos de las demás parejas.
Era de mañana y tan sólo se habían retrasado unos cuantos minutos a la practica pero la mayoría de sus compañeros ya se encontraban afuera del gimnasio dando la primera corrida a la cancha. Por otro lado los regaños habían sido mínimos puesto que la compañía del platinado le había salvado del escarmiento reservado meticulosamente por el capitán. Beneficio del senpai.
-Vayan a correr con los demás –fue lo único que pronuncio el moreno desde el otro extremo de la cancha y ambos hicieron como se les fue indicado.
-Nos salvamos –pronunció el mayor.
Hinata sólo atino a reír buscando con la mirada a su propio azabache, notando que el moreno corría a la delantera de los demás a las afueras del gimnasio.
-No te costara alcanzarlo si empiezas a correr ahora… a tu velocidad –comentó pícaramente el platinado.
-Oh, no… -negó el pelirrojo-… seguro esta enojado porque llegue tarde, mejor que corra por su cuenta un rato.
-Si, tu dices… -el platinado se acomodó las rodilleras en los tobillos para que no le molestasen al correr, mientras, el pelirrojo reforzaba sus agujetas- Entonces ¿vamos?
-Sip… -dijo con una sonrisa.
Los chicos corrieron juntos por un rato sin decir ni una sola palabra, pues el calor más la larga carrera ya les había secado la garganta. Quiso detenerse a respirar un poco para poder continuar pero al sentir la mirada del azabache desde el otro lado del campo sus piernas comenzaron a marchar de nuevo.
-Oh por Dios –el chico infló sus mejillas en señal de nauseas pero sin aflojar el paso- te dije que estaba enojado –recordó el menor.
-Lo está, lo está… -afirmo el mayor.
Hinata suspiró.
-Somos no… no… novios –su lengua aun se trababa al pronunciarlo- pero cuando hay voleibol de por medio, Kageyama es otro.
-Creo que los dos son así, no tienes nada de que preocuparte.
-¿Lo crees?
-Por supuesto, cuando están en la cancha no hay nadie que los detenga así que supongo que es algo bueno.
-¿Si…? -afirmó dudoso-…supongo que es algo bueno… -repitió.
Sugawara notó que aun habían algunas lagunas en su mente, pero dejó que el menor se armara de valor para preguntar.
-¿Así que… -el chico tragó saliva antes e formular la siguiente pregunta pregunta.
-¿Hmm?
-¿Cómo funciona?
-¿Cómo funciona el qué?
-Salir con un chico ¿Quién hace qué? Digo los dos somos hombres…
Intuyendo el sentido de la pregunta Sugawara se detuvo en seco.
-¡No permitiré que tengan sexo ahora! ¿Me entiendes? ¡Aún están muy chicos!
-Se… se… sexo –una voz grave atrás de ellos se les unía con un completo horror dibujado en su rostro.
Kageyama le encestó una patada en el trasero al pelirrojo, postrándolo en el suelo.
-¿Qué haces hablando de eso con Sugawara-senpai? –preguntó con rabia.
-Yo…yo…yo… yo… –tartamudeaba en el piso, mientras los gritos azorados del mayor retumbaban por todas partes.
-¡Hinata! ¡Kageyama! Sino… -el mayor trataba de calmarlos- sino, sino paran… -El platinado observaba a Daichi quien desde el otro lado ya se encontraba emanando una gran aura negra. Al mismo tiempo que el maestro Ukai comenzaba a tomar nota de lo que sucedía, preocupado, decidió empastarles un coscorrón a ambos. -¡Si no paran Daichi se enojara! Y Ukai….
Ambos chicos dejaron de gritar de inmediato, hechos piedra, se pusieron de pie como maniquíes. Sintiendo el peso del aura del mayor aplastándoles a sus espaldas.
-Muy bien… -Sugawara los tomó de los hombros, apretándolos ligeramente para que no huyeran- esperemos unos segundos ¿si? –El mayor los retuvo hasta que el ultimo de los chicos que corrían atrás de Kageyama les tomaran la delantera, dejándolos atrás y en particular soledad.– …Parece que los dos necesitan algo de guía en esto de salir con alguien. Quiero que a la salida ambos me esperen y tendremos una larga charla… Ahora… -Los chicos empezaban reclamar por lo que deicidio enmudecerlos con un dedo índice en ambas bocas, aplastando sus labios- …si pudiéramos comenzar a correr, no quiero que Daichi se enoje más de lo que ya está –El platinado apunto al extremo del patio, donde el mayor ya había empezado a trotar, y para su mala suerte, en su dirección. Sugawara les dio un empujoncito y los mando a correr- Corran, yo lo distraeré.
Ambos chicos asintieron y comenzaron la marcha, aún así la calma no duraría por mucho tiempo, sólo hasta que estuvieran fuera del radar del moreno.
-Eres un idiota, lo sabes –comentó el azabache antes de adelantarse al pelirrojo.
-¡Tu lo eres el doble! –respondió el pelirrojo.
-¡Tu el triple!
-¡Cuádruple!
-Oigan, oigan… -murmuraba el platinado con una gotita de sudor resbalándole por la mejilla-… que aún los puedo escuchar.
Los dos chicos de primero siguieron su camino mientras que el otro esperaba al moreno.
-¿De que iba a todo eso? –preguntó el capitán cuando por fin le alcanzo.
-Peleas maritales…
-¿Jah?... –cuestionó el moreno parpadeo varias veces- ¿será que…? ¿Eso dos…? –el chico miraba de un lado a otro sorprendido.
El platinado sólo atinó a sonreír pícaramente.
-Tendremos que darles algo de guía a la salida ¿Algún problema?
-No, ninguno… -contestó el numero uno relajando su rostro. Observó a su alrededor, notando que nadie les prestaba atención y decidió darle un beso en los labios antes de que empezaran a buscarlos- Eres como una mamá, no puedes dejar que hagan las cosas por si solos.
-No es cierto…
El moreno rió al observar como el platinado inflaba sus mejillas rojizas negando dicha declaración.
-Como tu digas, vámonos ya.
-XoxoxoxoxoxoxoxoX-
Se escuchó el silbato de Ukai, denotando el final de la practica y todos se reunieron para una pequeña retroalimentación sobre la forma de juego y los aspectos que se debían pulir antes de cualquier partido. La ausencia de su dúo les había hecho algunos estragos en su sincronización, pero nada que el tiempo y algunos minutos extras de entrenamiento no pudieran arreglar.
-En dos semanas tendremos un partido contra Aoba Jōsai… –explicó Ukai- …por lo que me gustaría que usáramos algo del tiempo de la tarde para afinar lo perdido. No se desanimen, estaremos listos para el encuentro.
El radar de Kageyama se alertó, Oikawa era el tiempo de persona que usaba todos los recursos que tenia a sus disposición para ponerlos en contra de sus oponentes y ahora que tenia una relación era ligeramente vulnerable. O así es como se sentía.
¿Qué tal si descubría su relación con Hinata? ¿Encontraría alguna forma de que eso afectara su forma de juego? Podría ser… después de todo Hinata no era muy bueno con la confrontación. No podía descartar la situación. Tendría que hablar de ello con Hinata y ver que decisión tomarían, ya que hablar de ello frente a Oikawa significaba develar su relación frente a todo el equipo, cosa que todavía no le parecía oportuno, pues no tenían mucho tiempo en su relación como para hablar de ello frente a todos.
Tendría que pensar las cosas con calma.
Por ahora, tenia otro problema, uno que se encontraba a su lado, cerca, silencioso e inquietantemente sonrojado.
-Kageyama, Kageyama…-susurró.
-¿Qué? –contestó aún molesto por lo que había pasado mientras corrían.
Hinata infló sus cachetes entre un sentimiento de arrepentimiento y preocupación .
-Mooo… -se quejó mientras jalaba de la orilla de su ropa para que se inclinara un poco- Sugawara-senpai dice que lo esperemos antes de irnos a casa. Que hablaba enserio.
Sus mejillas se volvieron rojas de nuevo y en un revuelco de rabia y ansiedad comenzó a sacudir la cabellera del menor.
-¿De verdad quieres hablar de eso con ellos? -susurró con agresividad pegado a su rostro.
-Si se van a besar, háganlo en el castillo real –Pronuncio Tsukishima viéndolos con disgusto y el mentón levantado. Llamando la atención de todos los del equipo a su alrededor.
Hinata dio un salto liberándose de la mano del mayor, quitándola rápidamente de su cabeza pero descuidadamente sin soltarla de su agarre.
-¡Por su puesto que no! Sólo… sólo hablábamos en privado de el Gran Rey.
-Hmmmmm… -rezongó dudoso bajando su mirada, mas no dijo nada más.
-Ya, ya –dijo el profesor Ukai, acompañado de unas palmadas- podemos hablar de él todo lo que queramos hasta el día del partido… pero por ahora, pónganme atención…
-¡Osu! –gritaron al unísono.
Ukai continuó con la retroalimentación y dejándolos listos para que hicieran sus estiramientos y se marchasen a casa después de cambiarse.
-XxoxoxoxoxoxoxoX-
La puerta del vestidor rechinó, denotando la partida de los chicos de segundo, quienes animosos se despedían de sus compañeros arrastrando con ellos al gentil Asahi, quien clamaba por ayuda. Por hoy no tenia salida, tenían que sacrificarlo: "Se fuerte" fue lo ultimo que escucho de la boca del platinado.
Daichi y Sugawara hacían algo de tiempo arreglando sus casilleros en lo que Tsukishima y Yamaguchi salían del vestidor para quedarse a solas con sus nuevos pupilos.
-¡Hasta mañana! –se despidió animoso el de pecas.
-Oussss… -canturrió el rubio, indicando que se despedía, al igual que su amigo.
Esperaron unos segundos en silencio, mientras Daichi y Sugawara intercambiaban miradas un tanto picaras.
Hinata Y Kageyama se encontraban en el otro extremo cambiando sus zapatos en el suelo.
-¿Comenzamos? –preguntó dudoso el platinado- pueden quedarse ahí si quieren, será mas cómodo si estamos sentados.
Daichi carraspeó y se sentó enfrente de ellos con las piernas cruzadas intentando relajar un poco su postura. El moreno observaba impaciente como los otros terminaban de ajustarse los zapatos.
-Así que… -rió bajito- por fin están saliendo.
Ambos chicos apretaron sus labios, sintiendo un escalofrió viajando por sus espinas.
-Daichi estas muy tenso, los vas a asustar.
Los hombros del moreno se contrajeron.
-Lo siento, lo siento, es sólo que es la primera vez que hablamos de esto con ellos.
Kageyama y Hinata permanecían en silencio, igual de tensos que el mayor.
Sugawara dio dos palmadas al aire intentando romper la tensión.
-Vaya, vaya… supongo que no eres tan bueno en estas cosas como pensé –recargó sus palmas sobre sus rodillas y continuó por su cuenta- Hinata y Kageyama están saliendo, tu y yo ya tenemos algo de experiencia… lo único que queremos es que no cometan los mismos errores que nosotros.
Aflojado el ambiente el moreno decidió intervenir.
-Nos gustaría… principalmente que entiendan que si van a llevar esta relación deben separar el voleibol y sus problemas de pareja en todo momento. Lo que pase con ustedes dos influye en todo el equipo, así que traten de separar ambas lo mayor posible.
-No les debemos recordar el incidente de la suspensión, ni la fisura en tu tobillo- recordó el platinado mientras les guiñaba un ojo- ¿O si?
Ambos chicos saltaron de sorpresa y negaron rápidamente con la cabeza.
-Muy bien… si los dos lo entienden podemos empezar.
Hubo un corto silencio y Sugawara comenzó a hablar.
-Kageyama… -Sugawara lo observó el chico estaba echo piedra, sudando frio desde el suelo. Pudiera ser que el chico fuera un genio para el voleibol pero para este tipo de cosas su cuerpo se paralizaba, lo que lo llevo a observar al pelirrojo- Hinata… -pronunció, observando como el chico se apretaba la parte superior de la camisa justo encima de su estomago, así que decidió que lo mejor seria soltarlo como era de una buena vez- Los dos son adolescentes saludables y están atravesando por una etapa donde sus cuerpos sufrirá…
-Oh por Dios –interrumpió el moreno enfrente de él.
Hinata sólo asentía con rapidez con los ojos en blanco intentando recrear una sonrisa notablemente falsa.
-¡Lo siento! Pero debo decirles, si no lo hacemos nosotros, lo querrán buscar por internet y ¡Lo siento mucho pero nunca nada es como lo dice el internet!
-Pero nos va a dar una.. una idea- replicó renuente el moreno, quien aun se negaba a escuchar un sermón sobre el sexo- podríamos sólo…
-¡NO! –negó el mayor observando al moreno a su lado- ¡Daichi!
El numero uno estaba hecho piedra y, al igual que Hinata, sostenía una sonrisa fingida.
-¡No puede ser! Esta bien, lo diré todo sin rodeos, y quiero que me escuchen…-Suspiró y continuó- Sus cuerpos…
-Agggh…- emitieron los otros tres al unísono.
-¡Daichi! –volvió a renegar el platinado subiendo el tono.
-¡Basta! Esta bien… si quieren vean a otro lado o al suelo, no lo se, pero escuchen… es importante.
Hinata y Kageyama voltearon para el mismo lado e inevitablemente cruzando las miradas, sus rostros se volvieron rojos hasta las orejas provocando que ambos se dieran la vuelta al instante en direcciones contrarias.
-Muy bien… -suspiró Sugawara- Los dos, ahora que son novios, van a querer hacer cosas intimas, y no me refiero a sólo tomarse de la mano o besarse, ustedes deben saber muy bien… -ambos chicos seguían observando a las esquinas contrarias del vestidor pero Hinata mandaba alguna de otra mirada curiosa hacia el mayor, indicando su interés- Van a querer tocarse, con o sin ropa y lo único que me preocupa es que no lo hagan con precaución.
Hinata ahora le observaba, pues recordaba aún vívidamente aquel sueño que había tenido con el moreno mientras aspiraba su suéter como un pervertido.
-Cuando vayan a hacer algo… -Continuo Daichi, tomando algo de valor- es importante que sepan lo que hacen, y que los dos estén seguros. Sabemos que no pueden quedar embarazados ni nada por el estilo, pero si lo hacen incorrectamente se pueden lastimar y… -carraspeó observando a Hinata- no podrán caminar bien… mucho menos jugar voleibol.
-Por eso… -Sugawara revolvió en su maleta- …tomen esto.
Hinata abrió sus manos recibiendo una pequeña bolsa de papel.
-¿Qué tiene dentro?
Ahora Sugawara y Daichi veían las esquinas del vestidor y al mismo tiempo pronunciaron:
-Condones…
-Y lubricante –finalizo el moreno.
Kageyama ahora se dignaba a observarlos atónito, sus ojos volteando de un lado a otro con nerviosismo y con la cara más roja que la lava un volcán. A su lado Hinata se encontraba paralizado imitando una estatua budista.
-N…No…no… no… -tartamudeaba el pelinegro.
-Calma, calma –el platinado hacia ademanes con las manos para que el moreno se relajara- No es como si esperáramos que lo hicieran ahora mismo, es sólo porque ustedes están chicos, y estas cosas no las podrían comprar por si mismos. Es por precaución.
-Sólo queremos que estén preparados, por si llega a pasar… -termino el moreno.
Sugawara puso sus manos en los hombros de ambos chicos.
-Son chicos, sabemos que lo van a hacer, tengan cuidado ¿ok?
Hinata y Kageyama se vieron a los ojos, con las mejillas ardiendo. Ambos asintieron al mismo tiempo.
-De cualquier forma nos gustaría explicarles dos cosas básicas pero antes de cualquier cosa… Daichi -el platinado indico a la salida- cuida la puerta.
El mayor se puso de pie y se encamino hacia la puerta cerrándola atrás de si.
-Tocaré si alguien viene.
-Sí, gracias –el platinado le sonrió pero de inmediato se dio la media vuelta- Hinata, pásame la bolsa. Les voy a enseñar como se debe poner un condón.
-¡¿QUÉ?! ¡SUGA- SENPAI! Eso es un poco… -Hinata se tapaba la cara con las manos.
-¡SUGAWARA-SENPAI NO TIENE PORQUE IR TAN LEJOS! –El moreno continuó.
Sugawara golpeo sus cabezas con el dorso de su mano.
-No me voy desnudar, rayos, se los voy a enseñar en los dedos, en los dedos.
-Ohh… -Hinata suspiró con alivio.
-Oigan pongan atención.
El chico abrió el pequeño cuadrado, revelando la figura de látex.
Ambos chicos observaba como el mayor desenrollaba el condón sobre sus manos hasta la base, dejando una parte holgada para que vieran hasta donde podía llegar.
-Vean, esta parte que esta saltada es la parte de afuera y el otro lado es por donde lo deben desenrollar sobre su pene. Escuchen, debe llegar hasta la base o se les podría salir y no van a querer pasar por los horrores de esa experiencia. Tengan cuidado ¿ok? Recuerden que esa área –El platinado se sonrojaba ligeramente- esta… esta llena de bacterias por lo que intenten siempre hacerlo después de un buen baño. Limpieza ¿ok?
Ambos chicos asintieron.
-Por otro lado… -el platinado saco un tubito de lubricante- La primera vez puede doler mucho si no lo hacen bien. Por eso, siempre, siempre, y me refiero a siempre, siempre hay tiempo para lubricante, no me importa que tan… -carraspeó- calientes estén, lubricante y luego hacen lo que quieran. Asegúrense de dilatar muy bien el área. Háganlo con sus dedos limpios y por mas de 10 minutos, se sentirá mejor, si pueden esperar mas, háganlo.
Las manos de Hinata volvían a pegarse contra su rostro.
¿A quien le iban a poner el lubricante en esa relación? Probablemente a él, y eso lo hacia morirse de vergüenza.
Tres toques en la puerta se escucharon a sus espaldas por lo que el mayor guardo las cosas rápidamente en la bolsa de papel.
-Rayos, quería decirles un poco más –Hinata y Kageyama se veían aliviados.- Toma Hinata , llévala contigo –el mayor le regreso la bolsa- guárdala en un lugar seguro ¿Si?
El pelirrojo asintió apretando la bolsa.
-Esto es lo ultimo que les diré ¿ok? –el platinado se puso de pie tomando su mochila- Hay muchas partes de sus cuerpos que los pueden ayudar a relajarse y ayudar a que todo sea más… suave. –El mayor indicaba con un pequeño ademan- No sean bruscos y exploren sus cuerpos lentamente. Les aseguro que se sentirán muy bien. Besarse puede aliviar la tensión y los nervios, háganlo mucho.
Ambos chicos se encontraban derrotados en el suelo. No podían mas con esa conversación.
La puerta del vestidor rechino. Revelando a Daichi en la entrada.
-Suga… -Con un movimiento le indico que alguien ya estaba cerca.
-Lo sé, lo sé… -respondió poniéndose a su lado- Muy bien… tendrá que ser así. Hoy en la noche les enviare algunos links a sus e-mails donde explicaré otras cosas sobre sexo entre dos hombres. Les pido que lo lean y si tienen dudas me pregunten, por favor.
El pelirrojo y el moreno asentían con alivio, pero en sus rostros se veía un dejo de frustración.
-Vamos, es mas fácil que lo lean por ustedes mismos que tenernos a nosotros otra hora más hablando sobre sexo ¿No creen? Me quedo conforme con que sepan lo que ya les dije.
Los dos asintieron por lo que los mayores dieron por terminada la conversación.
-Muy bien, ¿nos vamos a casa? –Sugawara y Daichi se adelantaron a la puerta.- Léanlo, y ya saben, cualquier cosa… -sentenció con un último guiño y ambos chicos salieron del cuarto.
Pasaron unos minutos en silencio mientras Hinata aun sostenía aquella bolsa en la misma posición entre sus manos, sin conectar correctamente toda la información que su cerebro había recibido completamente.
-Oye… -Exclamó el moreno haciendo que el pelirrojo se erizara.
-¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? -preguntó varias veces apretando la bolsa entre sus manos, arrastrándose por el suelo hasta chocar con los casilleros.
Kageyama lo observó sonrojado levantándose del suelo para extenderle su mano.
-Vámonos… es tarde.
Hinata se relajo un poco al ver la expresión avergonzada del mayor, sonriendo para su adentros, pues sabia que Kageyama nunca le tocaría sin su consentimiento.
Tomó la mano del moreno para ayudarlo a levantarse. Se quedaron tomados de la mano por unos minutos sin decir nada, tranquilizando sus corazones por lo que pudiera suceder en el futuro. Podía estar seguro, que ellos iban por la carrera larga, de eso no le quedaba duda.
-¿Lo leerás? –preguntó el pelirrojo rompiendo el hielo ya afuera de la escuela.
-No… mmm… no lo… sé.
Hinata tragó saliva y observó al suelo.
-Yo lo leeré, léelo tu también…
-¿Eh? –el moreno lo observo pasmado- ¡¿Tu quieres…?!
-¡No! Mmmm… -dudó por unos segundos antes de continuar- no, no ahora, pero quizá… curiosidad… es sólo que… -el chico se trababa con su lengua mirando a todos lados, más nervioso de lo que quisiera admitir- es que…
-Si voy a… -pronuncio el moreno intentando interrumpirle- si voy a leerlo… -el moreno se rascaba la nuca observando hacia la dirección opuesta- …necesitare un celular nuevo… ¿Podrías acompañarme a…? –entre cada palabra el mayor escondía su rostro en el cuello del a chaqueta deportiva.
Hinata sonrió apretando su mano.
-¡Vamos a comprarte uno mañana!
Kageyama asintió con una sonrisa torcida. La sonrisa que Hinata comenzaba a gustar.
-XoxoxoxoxoxoxoX-
El sonido del plástico protector rechino por toda la habitación, seguido por el estresante sonido del cartón seco rozando contra sus bordes. Abrió la caja con cuidado pues debía proteger el objeto que se encontraba adentro. Se sentó en la orilla de su cama, cerca del escritorio, donde cuidadosamente colocaba los desechables que posteriormente dispondría en el bote de basura. Quitó la ultima capa protectora de hielo seco y saco el objeto preciado para conectarlo al enchufe cerca de su cama.
Al fin volvía a tener un celular, cosa que no había visto como una necesidad pues no lo usaba mucho, más que para hablar con sus padres o intercambiar algunos mensajes de texto con Oikawa e Iwaizumi; Los cuales siempre terminaban en alguna pelea entre los mayores, no muy agradables si debía admitir. Pero ahora tenia una buena razón para tener un celular, y después de la confesión del menor e innumerables mensajes perdidos en algún satélite en el espacio, era bueno saber que jamás volverían a quedar en el aire.
La suplica por un móvil nuevo fue demasiado sencilla, pues sus padres no pusieron mucha resistencia a que el chico contase con un medio de comunicación nuevo. Es más, les parecía extraño que esta vez vienense de el mismo azabache conseguir el aparato, pues el ultimo casi había sido forzado en él, por lo que una buena cantidad para el aparato cayó en su bolsillo, suficiente para eso y algo de helado junto con algunos bollos de cerdo para su acompañante.
Sus mejillas se volvieron ligeramente rosadas por lo que sucumbió en la cama recordando aquel día entre memorias vagas.
Tener un celular significaba que podría leer lo que sea que fuese lo que les enviará su senpai, y si sus sentidos no le fallasen tendría que hablar de ello con Hinata. El estremecimiento en su corazón, el sabor en su garganta por las nauseas en el estomago y la temperatura en su sangre lo estaban volviendo loco.
¿Qué Hinata no se daba cuenta de lo mucho que podía estropear su cuerpo con tan sólo unas palabras o un simple rose?
Tener a Hinata lo estaba volviendo loco, su cuerpo ya no le respondía como antes.
El pequeño sonido a una campanilla lo saco de sus pensamientos. Dirigió su mirada a la pantalla reluciente de su nuevo celular, indicando que había recibido un mensaje. Probablemente de la compañía agradeciéndole su preferencia por comprar en sus tiendas.
Sin muchas ganas se estiro por el aparato y lo jaloneo hacia su rostro lo mas que le permitía el cable del cargador.
Recibido a las 8:56 pm
De: Desconocido
"Espero estés cargando tu celular, Tontoyama.
Como sea… ya estoy en casa!"
Enviado a las 9:00 pm
De: Kageyama
"Esta cosa no tiene ni 5% de batería.
Pervertido que no conozco
¿se puede saber quien es usted…?"
No sabia exactamente que decir, ni como hablar correctamente con el pelirrojo por mensajes de texto. Anteriormente había intercambiado algunos con el menor pero sólo por algunas cosas referentes al club, quizá algunas dudas escolares pero ahora era diferente. Tenía que mantener la calma.
¿Cómo se supone que debía decirle ahora?
Honey…
Darling…
Bae…
Nada de eso tenia sentido y no había forma de que lo quisiese hacer en el futuro. Pero si había algo que quisiese hacer. Si pudiera pedir una cosa desde lo más oscuro de su corazón era poder llamarlo Shouyo, pero por supuesto eso era pedir demasiado, tenían muy poco saliendo para que le permitiera llamarlo por su nombre. Aún se sentía raro o mas bien avergonzado.
Por ahora parecía bueno y normal meterse con él. De esa forma aun se sentía seguro y en su zona de confort.
Pero muy en su interior sabia que esa zona de confort no duraría mucho tiempo. No a ese ritmo.
Recibido a las 9:02 pm
De: Desconocido
"¡¿Quieres pelea tontoyama?!
- A, U- (́◉◞౪◟◉‵ლ)
Agrégame de una buena vez!"
Suspiró con pesadez pero al mismo tiempo con alivio. Si el mismo Hinata le pedía que lo guardara como "Hinata Shouyou" nombre y apellido completo ¿No había problema verdad? Era lo que él le había pedido, por lo que estaba bien, no tenia porque inventarse algún apodo ñoño.
Do segundos después volvió a vibrar el aparato en su mano.
Recibido a las 9:02 pm
De: Desconocido
"Puedes guardarme como… Shoyou… si quieres"
Su cabeza explotó como una olla de vapor; rojo hasta la nuca y con los ojos en blanco. Ese mensaje era una cuchillada al corazón. Las jugarretas de su mente imaginando la forma en la que Hinata pronunciaba esas palabras con sus propios labios era un inminente suplex a su cordura.
Con las orejas rojas y el celular resbalándose entre los dedos logró contestar con algo de seriedad.
Enviado a las 9:08 pm
De: Kageyama
"Entonces… me tienes como Tobio?"
La respuesta fue inmediata, asustándolo ligeramente. Hinata tenia cierta destreza para contestar rápido.
Recibido a las 9:08 pm
De: Desconocido
Un archivo adjunto.
Descargo el archivo, notando que era una captura de pantalla. El celular instantáneamente cayó en colchón, su espalda en el mismo e inmediatamente tomó una almohada para asfixiar su rostro.
Era su nombre seguido de un corazón.
Retomó la compostura y después de unos minutos guardo el contacto como "Shoyou" sin corazones ni iconos extra como el pelirrojo había hecho, ya era lo suficientemente vergonzoso de esa manera. Si alguien más tomaba su celular y veía el nombre del contacto ¿Qué pensarían? Aún así procedió a enviar una captura de pantalla en respuesta.
Recibido a las 9:15 pm
De: Shoyou
"Te tomó mucho tiempo,
será que usted es un bruto
para la tecnología
señor Kageyama?".
Enviado a las 9:15 pm
De: Tobio
Un archivo adjunto
Recibido a las 9:15 pm
De: Shoyou
"¡No! ¡No me borres! ¡Lo siento!
¡Kageyama! ¡No!
¡To… Tobio no! ¡Por favor!"
Desfalleció nuevamente, esto de su nombre, debía acostumbrarse pronto o moriría de un ataque al corazón.
Enviado a las 9:16 pm
De: Tobio
"No lo haré… me ire a bañar. Ya es tarde".
Trató de sonar calmado.
Recibido a las 9:17 pm
De: Shoyou
"¿Y después?"
Enviado a las 9:18 pm
De: Tobio
"Me iré a dormir, idiota.
Estoy cansado".
Recibido a las 9:18 pm
De: Shoyou
"Eeeeeeh!? No vamos a leer lo
que nos envió Suga-senpai?
Te enviare los links en otro mensaje".
Carajo, había creído que podía hacer que el pelirrojo se olvidara completamente del tema, pero al parecer ahora se veía mas emocionado que antes.
Enviado a las 9:20 pm
De: Tobio
"Puedes iniciar sin mi…"
Recibido a las 9:21 pm
De: Shoyou
"Ok…
Te voy a esperar ¿si?
No te vayas a dormir".
Hinata era demasiado persistente cuando algo le interesaba. Era una de las cosas que le gustaban de él, pero al mismo tiempo ese tipo de actitud era algo problemático sobre todo en este tipo de situación. Apretó el ceño y tuvo que aceptar.
Enviado a las 9:21 pm
De: Tobio
"Ok…"
No había forma de salir de aquello, así que tendría que tragarse su vergüenza por el resto de la noche. Mentir no era una opción, Hinata le conocía muy bien. Y salir con la excusa de que tenía mucho sueño sonaba totalmente ridículo.
Tomó una toalla del closet y escuchó el sonido del celular nuevamente, pero esta vez lo ignoró, sí seguía contestando sus mensajes jamás podría tomar su baño así que sin más lo dejo esperando.
La televisión en el primer piso resonaba por el pasillo, por lo que presumía que su madre se encontraba dormida en el sofá. Se topó con la luz azulada golpeando las paredes de la escalera y observo a su madre recostada con el control en la mano a punto de caer al suelo.
-To…bio… -Pronunció medio dormida, restregándose los ojos.
El moreno se acercó hacia ella sin decir nada.
-¿Qué tal tu nuevo celular? ¿Te compraste uno bueno?
-Sí, es uno nuevo, gracias mamá.
La mujer rió bajito por lo serio que podía llegar a ser su hijo.
-Me dio mucho gusto que pidieras dinero para uno, como nunca pides más que para cosas de voleibol pensé que jamás me pedirías estas cosas.
Sus mejillas se enrojecieron, todos sabían que amaba más de lo debido aquel deporte y a veces le daba un poco de vergüenza ser tan obvio.
-¿Te vas a bañar?
El moreno asintió, mientras que su madre se arreglaba ligeramente el cabello.
-Me alegró de que ahora tienes muchos amigos, Tobio. Deberías traerlos a casa más seguido… En especial al pelirrojo… mmm… ¿Hinata? Era totalmente adorable.
El chico se dio la vuelta pues ya se encontraba encaminado hacia el baño dándole la espalda a su madre quien no dejaba de balbucear oraciones vergonzosas.
-¡Noo!
Su mamá le sonrió y Kageyama sólo pudo rechistar con su lengua. Ella tenia razón. Si no fuera por Karasuno, no tendría nada de lo que ahora lo hacia tan feliz.
Suspiró nuevamente.
-Gracias… lo pensaré -pronunció avergonzado y apresuró su paso hacia el baño para no observarle más.
Cerró la puerta del baño recargando su espalda ligeramente sobre esta, aun tenso de la conversación con su madre ¿Cuál seria su reacción si supiese que salía con aquel chico tan adorable del que acababa de hablar? ¿Seguiría pensando en él de esa forma? Apretó sus labios y comenzó a desnudarse.
Se metió en el agua y puso su brazo sobre su frente. Hinata le estaría esperando con un montón de información vergonzosa. No era que él fuese una monja con el crucifijo en la mano, nada de eso, más bien era lo peligroso del contenido de aquellos links. Lo que podrían despertar en él.
Cosas que quisiera intentar con Hinata.
Cosas que tuvieran que ver con Hinata.
La ultima vez que había dejado que su instinto tomará la iniciativa había alejado al menor muy lejos de si ¿Qué tal si lo volvía a hacer? Hinata lo volvía intranquilo, y su razón se nublaba completamente cuando se trataba de tocarle, ni siquiera podía besarle sin sentir que su corazón se salía de su caja torácica o sin sentir que sus manos se ponían sudorosas al sentir el contacto de las contrarias.
Si comenzaba a tocarlo… ¿Podría detenerse?
Hinata le había dicho que estaba bien, pero qué tal si cuando empezasen se retractara.
Sumergió su cabeza en el agua. Tendría que descubrirlo en el camino.
-XoxoxoxoxoxoxoX-
Entró a la habitación con sigilo, como si estuviera al tanto de no despertar a nadie. Cosa que no tenia sentido pues Hinata no podía escuchar sus pisadas y mucho menos verle. Camino por la habitación lentamente, buscando su pijama en la cajonera con la punta de los dedos como pequeñas pinzas. La toalla húmeda sobre su cuello reposaba como velo para cubrirlo de la vergüenza que se encontraba a su espaldas. Era como si no le pudiera dar la cara al aparato, como tener a Hinata sentado sobre su cama esperando por él.
El celular vibro varias veces y esta vez no se trataba de un mensaje de texto o varios. Era una llamada.
Sabia de quien era y no la quería contestar, llevaba poco tiempo de salir del baño y aun era temprano. Hinata podía esperar algunos minutos más, o por lo menos, a que tan sólo se pusiera algo de ropa interior si le hacia el favor. Así que dejó que el aparato se revolcara sobre su cama por un rato.
Una o dos llamadas perdidas, con la esperanza de que la no respuesta cesara sus ánimos de seguir llamando. El silencio retumbo por algunos minutos y con alivio disfruto de la comodidad de su habitación.
Subió sus shorts azules y acomodó su camiseta blanca. Acomodando con ambas manos la toalla sobre su cuello para que le cubriera todo el rostro.
Se sentó sobre la cama y removiendo su cabellera centrífugamente secaba cada hebra de cabello con ansiedad.
Y una vez más volvió a vibrar, rompiendo el ultimo de sus nervios ya maltratados.
-¡Quisieras espera…
-¿Señorita que trae puesto de ropa interior? –interrumpió Hinata con una terrible voz fingida de hombre mayor y pervertido.
-Voy a colgar…
-¡No! ¡Kageyama! ¡Lo siento!
-Ok… -pronunció como un murmuro, Hinata retomó la conversación.
-¿Ya terminaste?
-Me estaba secando el cabello…
-Owwwwn… -bufó con decepción- …De verdad esperaba cacharte en ropa interior.
-Idiota… como si fuera a ser así-pronunció el moreno, más calmado de lo normal, con la voz un poco quebrada y nerviosa, oculta por la distorsión acústica del teléfono.
Hubo un momento de silencio donde ninguno de los dos sabia como aproximar el tema sin que sonase raro por lo que Kageyama decidió tragar sus temores y continuar. Entre mas rápido empezara, más pronto terminarían..
-¿Lo leíste? –preguntó el moreno en voz baja. Y como si esperase que en cualquier momento su madre asaltara su privacidad tras espiar sigilosamente detrás de la puerta se levanto de la cama para cerrar su puerta con seguro- espera…
Se asomó por el pasillo observando la misma luz color azul parpadeando sobre las paredes. Apagó las luces de su cuarto, asegurándose de poner el seguro en la puerta y se recostó en la cama, iluminado solo por la pantalla del celular. El mini-split encendido con la esperanza de que tapara un poco el eco de su voz.
El pelirrojo carraspeo, preguntando si era seguro continuar.
-Algunas cosas… quieres que… ¿Qué te cuente un poco? – pronunció avergonzado.
-Si quieres… -No estaba seguro de que pretendía haciendo que el pelirrojo le contase acerca de esas cosas. Pero pensaba que quizá escuchar las reacciones del contrario lo harían sentir mas tranquilo.
Hinata carraspeó un poco y seguido se escuchó algo de ruido cortado, como de ropa y cosas cayendo al suelo.
-¡Ey! –se quejó el moreno.
-Espera, sólo me estoy acomodando en la cama. Si mamá o Natsu ven la luz prendida seguro se meterán en el cuarto.
Kageyama apretó los labios, acomodó las almohadas en su espalda y tiro en el suelo la toalla que tenia en su cabello, mientras esperaba por el menor.
-¿Aun sigues ahí? –La voz del pelirrojo lo interrumpió.
-Sí…
-Bien… uummm… mmmm… -se escuchaba que el chico no sabia por donde empezar pues había mucho material por el cual elegir y las palabras se amontonaban en la punta de su lengua- El primer link es sobre… tipos de besos… algunos son muy asquerosos pero… hay… hay otros que… me gustaría intentar… nada raro ni nada por el estilo… ¿ok?... sólo curiosidad…
Quería sumergir su cabeza entre el algodón y los resortes. Por su puesto que sí. Lo besaría de todas las formas que él quisiese. No había manera de que se cansara de esas cosas.
-También… también habla sobre lugares… eróticos… donde se sentirían bien y bueno los dem… demás… bueno… uno es de anatomía y aseo.
-Ese lo vas a necesitar tu… -pronunció con malicia intentando tranquilizarle.
-¡Cállate…! Yo soy muy limpio y eso… eso… aún no lo decidimos.
-Pues yo no supe que te fueras a bañar desde que llegaste y creo que es obvio, quien hará que… -el moreno trataba de sonar tranquilo pero en su interior podía escuchar sus pulmones inflándose rápidamente. No podía creer las mentiras confidentes que salían de sus labios.
-¡Me bañe! Mucho antes que tu Cochinoyama. Incluso antes de que tu te metieras a bañar.
-¡AH! Cállate Cerdo-sho…
Ambos se quedaron en silencio por unos segundos. La tensión suavizada por ambas risas calladas intentando mantener el perfil bajo que aseguraban tener.
-Ibas a decirme Shoyou ¿Verdad?
-… -El sonido de su saliva atrapado por su garganta fue lo único que atravesó por el auricular.
-Tobi…o. –susurró el pelirrojo con la voz ronca.
Aún así no dijo nada, lo único que podía hacer era fruncir el entrecejo de vergüenza e intentar no asfixiarse con la almohada intentando gritar de alegría.
-Shoyou… -canturrio su nombre- vamos dilo…
-No quiero… y no soy un bebé, no hagas eso.
Se escuchó un suspiro de tristeza y Kageyama apretó el entrecejo, tragándose su orgullo por encima vez. Esta relación acabaría con 15 años de dignidad.
-Shoyou…
El ruido ensordecido desdé el otro lado de la línea retumbó en su tímpano. Como si un montón de cosas se estuvieran golpeando contra el auricular.
-Me gusta… deberíamos hablarnos así ahora…
-Me niego…
-¿Eeeeh? ¿Por qué?
-Me… me siento raro…-Su respiración se volvió más pausada y el tiempo para continuar con la conversación se estaba muriendo. Tenia que ser honesto, Hinata lo era, por lo que él también debía serlo– ¿puedo…? ¿puedo decirte… la verdad?
Hubo otro pequeño silencio del otro lado de la línea. Acongojado el otro contestó:
-Mientras no sea que… que quieres terminar conmigo.
-Como si fuera a ser eso…
Los dos chicos rieron bajito calmado el ambiente.
-Me gustas… y mucho… -recalcó el azabache casi ahogando las palabras contra la almohada, asegurándose de que sólo fueran audibles para el pelirrojo- hablar así y leer estas cosas, me ponen algo… nervioso. Pensar en ti y en querer hacerlas contigo. Tengo miedo de que pienses que te doy asco o que te doy miedo…
Un silencio de compresión seguido de palabras amables.
-Yo… pienso… pienso en ti de la misma manera… -declaró el pelirrojo, tremendamente avergonzado.
La línea se volvió muda una vez más.
Hinata pensaba en él de la misma manera. Esa debía ser su manera lógica de pensar, pero las cosas aun parecían tan frágiles que prefería tocar con guante y pinza cada situación.
-De hecho… -continuó el pelirrojo- Lo he hecho… pensando en ti…
¿Qué Hinata había hecho qué?
Su cerebro se sacudió como un montón de ladrillos derrumbándose. Su mente se había puesto totalmente en blanco. Pensar en Hinata haciendo ese tipo de cosas y sobre todo fantaseando con él no tenían lugar ni en sus mas alocados sueños.
La idea ni siquiera procesaba por su mente. Era imposible.
-¿Tu… tu nunca lo has hecho pensando en mi? –La pregunta caía como una balde de agua.
¿Qué si no lo había hecho?
Hinata había sido su primera fantasía en toda su vida. El asalto aquella noche no sólo se debía a un ataque hormonal o una calentura pasajera. Se debía a que realmente quería saber que se sentía en realidad lo que había soñado. Esa suavidad y calor que su subconsciente le había regalado con tanta realidad, era algo que su cuerpo le obligaba a comprobar.
-¿Kageyama…? –El chico seguía hablando por la línea y sus labios seguían entumecidos por la confesión repentina.
-Yo… nnno –No podía. Por mas que quería, no podía. Ser honesto era algo que se le empezaba a dificultar demasiado.
-¡Mentiras! –replicó el menor- Debes haberlo hecho por lo menos alguna vez- el tonó del menor era realmente adolorido, como si hubieran golpeado su ego- por lo… por lo menos… esa noche…
La voz de Kageyama era vacilante y el pelirrojo lo había notado.
-Es la ver…dad –afirmaba como si cada silaba se atorase en su garganta.
-Sé que estas mintiendo… -aseguró el pelirrojo- pero okay… si no vas a ser honesto… esta noche… esta noche yo lo haré pensando en ti… y… y… más te vale que tu lo hagas pensando en mi.
-¿Qué? ¿De que rayos hablas? ¡Yo no…!
Y la línea se había cortado.
Dos golpes en su puerta lo alarmaron, descuidadamente había levantado la voz.
-¿Tobio? ¿Aun sigues despierto?
Se subió la colcha hasta la cabeza con el celular bajo la almohada.
-Ya vete a dormir, es tarde hijo. –recalcó su madre desde el otro lado.
Los pasos pesados volvieron a sonar sobre la duela. Indicándole que su madre ya había avanzado por el pasillo abandonando el asecho de su puerta. Su almohada cobró vida y luz, a lo que el moreno reacciono sacando el aparato de debajo de ella.
Recibido a las 10:27 pm
De: Shoyou
"Lo decía enserio.
Espero tengas lindos sueños conmigo.
Termina de leer todo, que no volveré
a hacerte un resumen ¿O piensas dejarme
ganar esta vez?
Te quiero."
Su escritura había mejorado increíblemente y la ultima parte puede que haya hecho que los dedos de sus pies se contrajeran de alegría y vergüenza al igual que sus labios fruncidos que intentaban liberar una sonrisa avergonzada.
No había manera de que contestara aquel mensaje. Dejaría que la imaginación del chico rellenara el vacío de su respuesta.
Trago saliva, muy poca realmente, pero la suficiente para resonar por el tubo de su garganta. Sonando lo suficientemente fuerte para que su oído interno lo confundiera con un sonido fuerte y delator. Se cubrió con las sabanas nuevamente, sin dejar ni un sólo cabello fuera del pedazo de tela.
Hacia calor.
¿El aire acondicionado no estaba funcionando bien?
No, no era eso y lo sabia.
Hinata iba a pensar en él.
Hinata iba pensar en él mientras se masturbaba.
Y eso, eso lo estaba excitando.
¿De verdad lo haría?
Sabia lo decidido que era el menor y probablemente si le había afirmado que lo haría era porque probablemente lo haría.
Hinata recostado sobre su cama con ropas holgadas y ligeras, con la habitación levemente iluminada; La respiración agitada y el sudor formándose bajo la acalorada piel blanquecina, golpeando su revuelta cabellera anaranjada. El aliento caliente chocando contra las sabanas o siendo retenidas por algo de tela, tratando de sofocar su pequeña voz acalorada. La tela arrugada del colchón sujetada por sus pequeñas manos contraídas intentando buscar algo de contacto, llenas de necesidad y las piernas contraídas con fuerza por el placer.
¿Qué estaba haciendo?
Kageyama observo a su cuerpo con las mejillas realmente coloradas. Escarlata le quedaba corto.
¿Cómo era posible que el sólo pensar en Hinata haciendo algo como eso lo pusiera de esa forma? Era una mera fantasía, no el Hinata real.
Quizá Hinata ahora estaba dormido y sólo él se encontraba imaginando cosas pervertidas.
¿Cuántas veces ya había fantaseado con él menor?
¿Cómo era posible que se le permitiera tanta felicidad? Si dentro de su piel se escondía un ser tan feroz, que al mero pensamiento de el contrario lo ponía en una balanza desequilibrada. No era justo. Hinata le había dicho de sus sentimientos recíprocos, pero podía ver que el menor lo llevaba mejor.
Que su cuerpo no se sumergía en un océano de dudas. Caminando hacia delante sin perturbarse.
Se dio la vuelta sobre el colchón quedando en posición fetal, hundiendo su rostro sobre el colchón con fuerza. El flequillo tapando sus ojos.
Si Hinata lo estaba haciendo, si es que era así… ¿Estaba bien que el también lo hiciera?
¿Hasta donde llegaría?
La imagen de Hinata golpeaba su mente una vez más; El suave aliento saliendo de su garganta con desesperación y la cabeza hacia atrás, intentando atrapar sus jadeos con la tela de su camisa, atrapado inconscientemente por el vaivén bajo su mano temblorosa. Las pestañas largas cubiertas en pequeñas lagrimas atraídas por la lujuria.
¿Bajo aquellas sabanas estaría pronunciando su nombre?
"Tobio, tobio, tobio" su nombre arrancando jadeos de sus labios, saboreando cada poro de su piel.
Las caderas levantadas y la espalda arqueada de placer. Jadeos de aliento y necesidad arrastrándose por el colchón con la ferviente necesidad de atrapar el siguiente respiro como si fuera el ultimo.
Quería que Hinata estuviera ahí, sentir su peso y calor bajo su cuerpo. No al Hinata de su imaginación que se arqueaba bajo su nombre, quería al Hinata real. El que vivía a media hora de su casa, pero cada vez que pensaba en él su figura se hacía mas presente, real.
Quería sentir su piel, besarla, marcarla. Atrapar entre sus labios los jadeos tibios que necesitasen un área a donde escapar. Callar los palabras entrecortadas que insistían en manchar el silencio de su habitación.
Acariciar el vientre masculino de Hinata, besando y explorando cada parte de su cuerpo.
¿Seria pelirrojo de todas partes?
Lo quería saber todo.
Sentir el calor en sus mejillas, la temperatura de sus orejas sensibles y contar las pecas marcadas por el fuerte sol.
Poso el antebrazo sobre su rostro, sus mejillas rojas cubriendo de vergüenza con escarlata hasta la punta de sus orejas. Hinata era extraordinario.
Subió su camiseta hasta su vientre, deslizando su mano libre sobre la piel y la tela para palpar lo que ya se había despertado bajo la ropa.
-"Déjame hacerlo" –Una voz conocida se ofrecía a su lado.
Con asombro se dio la media vuelta, destapando su rostro, completamente asustado de que alguien hubiese entrado a su habitación, mientras se encontraba ocupado en sus mas ocultos pensamientos.
Y ahí estaba.
Hinata a su lado, sonriente. Algo desalineado y con las mejillas ardiendo, su mano aproximándose a su rostro para tapar sus labios.
-Déjame hacerlo… -susurraba al lado de su oreja mientras le daba la vuelta para montar su regazo. Dejando caer su peso sobre su entrepierna, sin ningún rasgo de pudor alguno.
-¡Hi-hinata…! ¡ey! –susurró el pelinegro, intentando quitar al menor sobre su cuerpo.
¿Lo había dicho? ¿Lo había imaginado?
Eso no importaba pues Hinata le robaba el aliento una vez mas, monopolizando toda su respiración, sujetándose de su nuca. Dejando que su lengua se internara dentro de la suya para callar sus quejas.
Era cálida, agradable y le gustaba lo que lo hacia sentir. Una completa inconciencia que dejaba en blanco sus movimientos motores más básicos.
-Parece que ya estas de humor… -pronunció el pelirrojo en su oreja. Lamiéndola levemente provocando un cosquilleo en todo su cuerpo. -Yo también lo estoy… -continuó observando tímidamente hacia su propia ropa interior, que invocaban por algo de atención.
Dejó caer su peso sobre su entrepierna, presionando ambas masculinidades una contra la otra, demostrando lo necesitados que estaban ambos. Su pecho plano recargado contra su nariz, hundiendo su esencia en el rostro del moreno.
-mmmmng… -jadeo el anaranjado, cerrando los ojos de placer.
Su cuerpo se arqueaba al sentir el rose contrario. Tenia el peso de Hinata sobre su cuerpo. El calor, el sabor, se sentía como un pedazo de espagueti sin control ni fuerza.
Hinata rompió el abrazo para besar su rostro; uno en su frente, su mejilla derecha y sus labios. Dejando uno ultimo en su cuello que hacia que la piel se le erizara, sus ojos avellana penetrando cada fracción de su cuerpo.
Poco a poco descendía bajo su fisionomía hasta llegar a su entrepierna.
Las manos de Hinata bajaban el elástico de su pijama para dejar al descubierto su bóxer.
Incluso en ese momento podía jurar que sentía el peso del contario sobre su cuerpo, marcando cálidamente cada centímetro de piel.
La respiración agitada chocando contra el vello púbico de su vientre.
-Mnnngn… -gimió bajito al sentir el rose de su mano sobre su entrepierna siendo acariciando sobre la tela oscura.
Había cerrado sus ojos para dejarse llevar, sintiendo entre jadeos las caricias rítmicas del contrario presionando y humedeciendo su masculinidad. Haciendo de su toque una necesidad. Se sentía agitado, como si en cualquier momento pudiese dejar de respirar.
Observo hacia abajo, notando como las manos del pelirrojo se internaban bajo la tela de su bóxer para liberarle. Lentamente deslizándolo por sus piernas.
Una vez libre el menor comenzó a besar sus muslos, lamiendo pequeñas fracciones de piel, dejando chupetones color lila a su paso. Tomó un poco de aire, acercando su rostro sobre su miembro, dejando que sus labios rozaran ligeramente la punta de su pene.
-¿Puedo hacerlo con mi boca?
Trago saliva y sin verlo directamente a los ojos asintió.
Primero un pequeño beso, sosteniendo con su mano derecha la base de su pene. El aliento húmedo y caliente chocando contra su miembro antes de internarse dentro de su boca.
Su espalda arqueada al sentirse devorado lentamente por la suavidad de su lengua dejando que su miembro llegara hasta la garganta del contrario y su pequeña cavidad acariciando la parte baja de su miembro. Movimientos suaves mientras se acostumbraba al tamaño de su cuerpo.
El moreno tenia las uñas enterradas en el colchón, intentando recuperar el aliento al morder su antebrazo, pero entre más se oponía a quedarse inmóvil la boca del menor comenzaba a moverse con mas rapidez.
Extendió su brazo libre para tomar la cabellera del menor y obligarle a bajar el ritmo pero Hinata había capturado su mano entre la suya para proceder a plantarle un beso en el dorso de su mano.
Su rostro serio y los ojos avellana arqueados con decisión le observaban desafiante, retándolo a que intentara detenerlo.
Apartó la boca de su miembro siendo conectados por una fina línea de saliva. Acercó sus labios peligrosamente a sus dedos, introduciendo uno de estos entre sus dientes mordiéndolo ligeramente sin quitarle la mirada de encima, dejando que su lengua acariciara la yema de su dedo con lujuria. La mirada, las mejillas sonrojadas, el cabello alborotado y la ropa arrugada.
Se iba derretir.
-Mnnnnnnnggg… -Su cuerpo no reparo en reaccionar al sentir el calor de la boca del menor succionando de su dedo índice con necesidad.
Le regalo un beso más y con la voz ronca pronuncio:
-Déjame continuar… –El menor guió su mano a su cabeza para dejarle guiar el paso.
Su lengua volvía a recorrer su miembro de arriba abajo saboreando toda su extensión e introducirlo completamente dentro de su boca.
Se sentía demasiado bien.
Estaba nervioso pero no podía parar, quería que Hinata siguiese, llenar su boca con su escancia.
Sentir el vaivén de su cabeza sobre su mano lo hacia sentir ansioso, quería aumentar el movimiento, la profundidad y la dureza con la que devoraban su cuerpo. No podía pensar con cordura sólo quería dejarse llevar por el placer, Hinata lo hacia perderse en un mar de hormonas que no se parecían en nada a él.
El paso lento y tortuoso de su boca extendiéndose por su cuerpo. Arrebatando ligeros gemidos desde el fondo de su garganta, peticiones entrecortadas que sólo podían ser capturadas por el relleno de la almohada, mientras intentaba no dejarse marcas de mordidas en los brazos.
Un calor que le recorría desde la punta de los dedos gordos hasta las mejillas. Como un calambre que lo obligaba a doblegarse desde su espalda baja.
-Aaah… -sofocó con la almohada.
Elevó sus caderas, queriendo intensificar el sabor de Hinata sobre su miembro a lo que el menor respondía con movimientos mas rápidos de arriba hacia abajo. Utilizando sus manos para acariciar lo que su boca no podía alcanzar.
-mmmUnnnng- se sentía cerca del final, su cuerpo se sentía mas tenso.
-Hina… -sus labios quería dejar escapar el nombre del contrario.
Su vientre agitado se elevaba con la sensación de culminar en cualquier segundo. Era acariciado por las agiles manos del menor humedeciendo su ombligo con la fría textura de su saliva combinada con el liquido pre-seminal que se escurría por su miembro manchando las manos del pelirrojo.
Las piernas no le respondían correctamente y por mera inercia intentaban capturar el rostro del menor entre sus extremidades.
-Sho…aaaung…sho…-se mordía los labios intentando no decirlo, pero no lo podía evitar, su mente estaba nublada, quería gritarlo. Gritar el nombre de quien le brindaba tanto placer- Sho…
Hinata aumentaba el paso dejando que su lengua acariciara la cabeza de su miembro con suavidad, tanteando las partes mas sensibles de su pene. Las mejillas encendidas y una mirada de necesidad que jamás había visto.
-Shoy…unng…ah… sho –Era suficiente su mente no daba para más. Incluso su tórax se había inflado con la agitación de su cuerpo.
Podía sentir como los dedos se clavaban en el colchón y como sus uñas se enterraban en la cabellera anaranjada pero no podía hacer nada al respecto. Su cuerpo gritaba de placer.
-ahhhh…ammh.
El calor se detuvo y con necesidad observo hacia abajo.
-Puedes… hacerlo en mi boca… To.. tobio – Era el ultimo permiso que necesitaba, se iba a rendir completamente ante las hormonas de su cuerpo. Iba estallar. Y sin mas Hinata volvió a introducir su miembro completamente, un cosquilleo que le recorrió la espina dorsal dejando rastros de placer por todos sus huesos acalambrados.
Los ojos avellanas le observaban tímidamente hacia arriba.
Un calor que se extendía por todo el cuerpo de una forma que jamás había sentido, falseando cada musculo de su cuerpo.
-Ungggh- se sentía cerca- Ah… ahh… Sho- Las piernas se enredaban con las sabanas con cada estocada dentro de la boca del menor, quien se obligaba a tomar su miembro completo dentro de su pequeña boca- Sho…
Una mano acariciando su vientre se instalaba con calor, marcando con sus uñas su piel blanquecina.
Observo los labios rojizos del menor hinchados por el movimiento sobre su miembro. Apretó su agarre sobre la cabellera del menor, deteniendo su rostro hasta el fondo.
-Ahuuung… Sho… mmmng…-un sentimiento de liberación recorriendo con fuerza desde el dedo gordo hasta la nuca de su cabeza. Dejando a sus piernas temblando mientras empujaban el relleno del colchón con fuerza- Unggh… me ve… me vengo Sho…aaaah Shoyo… aaaaah! -sus labios habían liberado el nombre de su amado en pleno éxtasis. Resonando con la voz más ronca que jamás había liberado.
Temblorosos labios que se pellizcaban entre ellos, esperando el momento en que su cuerpo recobrase la fuerza.
Apaciguó su respiración, ocultando su rostro de las cuatro paredes que ahora parecían los jueces de un tortuoso secreto.
Había fantaseado con Hinata una vez mas. De una forma completamente lasciva.
Estaba perdido, no había mas.
Amaba a Hinata física y mentalmente.
Espero unos segundos en la cama, culpable por lo que había hecho y avergonzado se quito la ropa interior. Limpiando de su mano los restos de semen que habían quedado en ella, dejándola escondida bajo su cama.
Bajo sus piernas con suavidad y se paro a busco ropa interior nueva, un par de shorts nuevos también, pues entre la oscuridad no sabia que había quedado manchado de su fantasía.
Se asomó en uno de sus cajones, sacando algunos kleneex para asegurarse de que su mano estuviera completamente limpia, evitando asquerosidades al despertar y sin mas se volvió a meter bajo las sabanas.
Labios hinchados, respiración agitada, y un sentimiento de debilidad bajo las piernas que jamás había sentido. Acompañado de una nuca, orejas y mejillas rojas.
No había forma de que le contara a Hinata lo que había hecho.
¿Hinata lo habría hecho?
Se dio un golpe mental y se obligó a dormir de una buena vez.
-Xoxoxoxoxoxoxoxox-
GOD BLESS OUR SAVIOUR SUGA SENPAI!
¡Holaaaaa! Volví de mi letargo para continuar con esta historia que oh god, ya saben que me encanta escribir porque… bueno porque ya están nuestros bebesitos IN LOVE! Y yo no puedo estar más feliz.
Me dio mucho gusto que casi todas me apoyaron con la idea de continuarlo y no pasarme directamente al hard del futuro :P pero bueno estas son las pequeñas probaditas que les puedo dar por el momento hasta que nuestros muchachos se pongan jariosos de verdad :P Prometo que no serán tantos capítulos si acaso uno : )
¡De verdad muchas gracias por su apoyo!
No me lo esperaba, pensé que la mayoría me pediría que lo terminara de una buena vez pero noooooo quieren mas Orange Juice *se pone a llorar*
Y aparte de que muchos me dijeran que les gusta mi forma de escribir es un golpe a mi corazoncito que lo llena de felicidad como no tienen idea.
Muchas gracias por ser tan pacientes y permitirme tardarme tanto, gracias por ser tan comprensivas ¡las adoro!
Estoy muy emocionada por escribir el encuentro contra Aoba Jousai 3 ( OIKAWAAAAAA 3 ) que muchas cosas interesantes se nos vienen con ellos, y oh si, ooooh si… mucha experimentación se viene entre Kageyama y Hinata intentando ser sexys y atrevidos uno con el otro (más por parte de Hinata que se ve que es un muchacho muy curioso) hohohohohoho (¡ALGUIEN PORFAVOR QUIERE PENSAR EN LOS NIÑOS!)me gusta la idea de Hinata dominando a Kageyama, por lo menos en eso nuestro pequeño niño sol es mejor que el moreno.
Y pasando a otras coas, pido una disculpa por no contestar los reviews que me dejaron en los dos últimos capítulos pero pensé que iba a estar libre el día siguiente después de que actualice pero me llené de trabajo y vueltas que estoy dando a la universidad para terminar mis papeles de titulación D: pero bueno, esta vez mientras publico contestare tantos me sea posible.
Las quiero mucho mucho y nos leemos en el próximo capitulo.
Un besote a todooos y dejen review me encanta escuchar des utedes y sus reacciones! No me importa que solo me digan maldita o desgraciada, lo que sea es bueno, aunque sea un hola!
MUACK! Hasta la proximaaa!
