Si este capitulo quedo como quedo culpen a "Take me to curch" de Hozier.

¿Sabían que si terminan de leer este capitulo probablemente ya leyeron un libro de 251 páginas? : )

-XoxoxoxoxoxoxoxoX-


HAIKYUU!

ORANGE JUICE

Capitulo 13. Treasure every moment

-¡Kageyama! –Gritó el pelirrojo desde la entrada- ¡Kageyama Tobio!

-Él no está aquí, Hinata –contestó uno de los chicos dentro del salón intentado calmar al pequeño pelirrojo.

-¿Ehhhhh? ¿A dónde se fue?

Una de las chicas se acercó hasta la puerta agachándose ligeramente.

-Creo que se fue al techo ¿Traía su almuerzo, no? –la chica se dio la media vuelta preguntando a una de sus compañeras quienes afirmaban su suposición- Si, ahí debe de estar ¿Eh? ¿Hinata?

Cuando la chica volteó para observarle el menor ya se apresuraba por el pasillo elevando sus piernas con fuerza, activadas con las ganas de correr y romper un record mundial acumulándose entre los tendones pero era la hora del almuerzo y muchos chicos debían estar distraídos por ahí. No tenia pensado meterse en problemas nunca más así que con pisadas presurosas intentaba alcanzar al azabache lo más pronto posible. Llegó al borde de las escaleras asomando el rostro entre el hueco de concreto que delineaba los tres pisos de los escalones, intentando fallidamente localizar una visualización de su objetivo.

-¡KAGEYAMA! –Gritoneó con fuerza por el hueco, dejando que su voz retumbara sobre el concreto e hiciera eco por todos los pasillos, llamando la atención de cualquiera que se encontrara en un radio de 30 metros.

No hubo respuesta.

Golpeó el pasador molesto y empezó a subir los escalones de dos en dos, intentando no tropezarse en el camino. Las personas que se cruzaban con el pelirrojo se pegoteaban contra las paredes para evitar colisionar con el pequeño bloqueador pues varios ya conocían sus antecedentes- ¡KAGEYAMA, TOBIO! -continuaba el menor cada cierto tiempo esperando que el chico le escuchase. Las miradas extrañadas lo seguían en cada piso.

Cuando por fin alcanzo la última escalera observó al pelinegro quien tranquilamente sostenía un empaque de leche y un almuerzo envuelto cuidadosamente. En cuanto cruzaron miradas el instinto del pelinegro le indico que apretara su almuerzo y se echara a correr, siendo consecuentemente perseguido por un insistente Hinata.

-¡Ey! -Se quejó al menor al observar como el pelinegro le rehuía y apretando el entrecejo comenzó a correr en su dirección.

Para su suerte ese era el ultimo piso por lo que sólo había algunos alumnos de tercero dentro de sus aulas y los demás se encontraban jugando en el patio principal aprovechando el buen clima; Por lo que era una luz verde para darle cuerda a sus piernas deseosas de adrenalina. Sus pasos agigantados le ayudaron a alcanzarlo sin ningún problema en cuestión de segundos, abalanzándose sobre su cuerpo y subyugarlo en el suelo como una presa capturada.

-¡Ey que te estoy hablando! ¿Tienes cerilla, Sordoyama?

-¡SUELTAME! ¡¿QUÉ TAL SI NOS LASTIMAMOS LOS DOS?! –gritoneaba el setter abajo del pelirrojo quien apresaba sus muñecas contra el suelo y apretaba sus costados presionando con sus piernas en cada lado. Su rostro le miraba intensamente a tan sólo unos centímetros del suyo, frustrándolo. En cuanto se dio cuenta de la posición en la que estaban lo trató de empujar pero las manos del contrario estaban clavadas en sus antebrazos.

-¡HINATA! ¡SUELTAME!

-¡NO!

-¡¿POR QUÉ NO?! ¡IDIOTA! ¡SUELTAME!

-¡NO! ¡NO! ¡NO!

-¡NO TE VOLVERE A DAR UN PASE JAMÁS! –Amenazó el moreno como algún tipo de ultimátum regresándole la misma mirada certera que el otro portaba, aún así el agarre del pelirrojo sólo se relajó por unos segundos antes de volver a empujarlo al suelo con decisión.

-¡NO! –Sus mejillas se coloraron ligeramente- ¡NO SI NO ME DICES LA VERDAD!

-¿AAAAH? -El moreno había logrado liberar su mano izquierda utilizándola para empujar su rostro hacia atrás- ¡¿LA VERDAD DE QUÉ IDIOTA?! –preguntó, tomando la fuerza necesaria para liberar una de sus manos y empujar su rostro lejos del suyo.

-¡Mnnngn! –La cara del pelirrojo luchaba contra la mano del moreno que aplastaba su frente, marcando un gran circulo sobre su rostro- ¡¿LO HI-MNGNH -CISTE?! ¡SÓ-SÓ-MMNGNNH-LO ACEPTALO!

La mano de Kageyama se detuvo, dejando en libertad el rostro del menor y con un codazo lo empujo al suelo quedando uno frente al otro.

-¿Pa-pa-para qué quieres saber? –preguntó, recargando ambos brazos atrás de si para tomar balance y recuperar el aire.

Hinata de rodillas y con los brazos enfrente, abalanzaba su rostro para observarlo con ferocidad, invadiendo el poco espacio personal que quedaba entre ellos.

-¡Yo lo hice! –Gritoneó con honestidad, sus labios torcidos de vergüenza y la voz ligeramente ronca- ¡Yo lo hice, Kageyama! ¡Yo… mmmnng! –sus labios fueron de nuevo cubiertos por el mayor, quien presionaba ambas manos sobre su boca. Sufocando las palabras vergonzosas que se colaban diligentes por su lengua. Los ojos ligeramente lagrimosos por el repentino corte de oxigeno y las mejillas encendidas tortuosamente agobiadas.

"¡Maldición!"

-¡ESTA BIEN! ¡MALDICION! ¡SÍ LO HICE! –admitió el armador soltando su agarre para ponerse de pie, empujándolo ligeramente para recuperar algo de espacio. Se sacudió la ropa manchada y comenzó a recoger los restos de almuerzo que se habían escapado de su pequeña lonchera- ¡¿Contento?! –masculló mientras observaba su comida arruinada junto con el envase de leche aplastado sin piedad en el suelo, goteando los últimos mililitros de su alma liquida.

Hinata lo observo arrepentido, era extraño que Kageyama portara una lonchera de por si y ahora lo había arruinado completamente.

-Lo siento… -comentó con la voz quedita-… pero sí, si te soy honesto... lo estoy.

-¿Aaaah? –Cuestionó el moreno listo para pelear y reclamar por el espíritu de su lonchera- ¿Có…m…?

La pregunta se había ahogado en su garganta al observar como los labios del pelirrojo enmarcaban una sonrisa de par en par. Los ojos cerrados y sus manos apretadas en señal de victoria apretando sus rodillas. Estaba honestamente feliz.

-¡No estés tan contento, maldición! –refunfuñó intentando no parecer contento de que el otro lo estuviera. Hinata era de lo peor.

El pelirrojo se puso de pie, sacudiendo sus ropas rápidamente.

-¡Te traeré algo nuevo de comer! Espérame aquí por favor -declaró sin esperar respuesta y se puso en marcha a lo desconocido- ¡No vayas a huir de nuevo!

-hmmm… -masculló pero esta vez una sonrisa se escapó de sus labios pero sin dejar que sus genes de ira se activaran en el camino- ¡No corras idiota!

-XoxoxoxoxoxoxoX-

-¡Dame un poco! –reclamaba el menor intentando capturar el bocado del azabache con su boca.

-¡No!

-¡Yo te traje esa comida!

-¿Y quién fue el que tiro toda mi comida en primer lugar? No mereces nada de este almuerzo –reclamó dando una mordida gigante al ultimo bocado de su almuerzo nuevo. Sus cejas enmarcadas hacia el centro con rencor reafirmaban lo ofendido que seguía por aquel incidente, aún así se comía su nuevo desayuno sin mucha queja.

El pelirrojo suspiró con el ceño igual de fruncido, revisando la ausencia de dinero en sus bolsillos para otro almuerzo.

-Una mordida estaría bien… –pronunció quejumbroso- …yo también tengo hambre ¿sabes?... los novios comparten comida ¿sabes?...

El moreno bajó sus hombros sintiéndose derrotado. Apretó sus labios y le extendió la mitad del emparedado que quedaba en la caja.

-Termínatelo, estoy lleno de todas maneras –declaró intentando lucir convincente. El pelirrojo extendió sus manos y sonrió victorioso al tomar el sándwich entre sus dos manos.

-Deberías dejarme leche también –sugirió, guiñando un ojo. Provocando que el moreno se atragantara y escupiera la bebida al suelo- Era broma, era broma… pero lo digo enserio me podía atragantar –pronunciaba entre risas.

El moreno se limpiaba los restos de leche que manchaban su rostro con la manga de su uniforme para volver a consumir del líquido restante, dejando que el popote resonara con fuerza indicando la ausencia de liquido.

-Podías dejarme un poco, maldición ¿Eres un adicto a la lactosa o que?

Los ojos de Kageyama se clavaron penetrantemente en su figura como si de una ofensa se tratase. Hinata le devolvió el gesto con una sonrisa, limpiándose los restos de comida de los dedos.

-Así que… -Hinata intentó desviar su mirada- ¿Có-cómo fue? Ya sabes… umh… conmigo… –Su rostro volvió al de Kageyama con curiosidad- ¿Nada raro verdad? ¿Cómo fetiches de pies y eso? Vi mucho en internet y… –cuestiono con el rostro lleno de curiosidad. Había hecho una basta investigación y las pruebas eran las marcas rojas bajo sus ojos.

El moreno se puso rojo inmediatamente, sus cabellos oscuros despeinándose por la abrupto de la pregunta. Sabia que Hinata era curioso pero le daba vergüenza revelar ese tipo de intimidades en plena mañana. Con la luz del sol actuando como foco de interrogatorio.

-¡Hina…!

-¡Waah! ¡No me escupas! –interrumpió el menor cubriendo su cara, provocando que el moreno pusiera ambas manos sobre su boca avergonzado– Te has vuelto blando, Kageyama.

-¡No lo soy! ¡Idiota! –renegó cubriendo su boca con su antebrazo.

Hinata rio bajito y retiró la mano del moreno de su rostro.

-Estaba jugando, no escupiste nada, eres un tipo muy simple - rió el pelirrojo.

-¡Cállate! ¡Ya déjame en paz!

Kageyama se dio la media vuelta, recargando su espalda baja en la reja y escondiendo su rostro entre sus rodillas.

-¿Por qué es tan fácil para ti hablar de esas cosas?

Hinata se recargo a su lado, ligeramente cerca de él.

-Es porque… eres tú supongo…-el menor hizo una pausa, dejando que el rose de las telas de su blazer resonaran lentamente al acercarse. Observó a su lado y continuó- …¿Quieres que te diga?

Kageyama giró su rostro, dejando al descubierto sólo uno de sus ojos, el otro cubierto por el flequillo mientras se escondía dentro de su antebrazo, de alguna manera adorable. El corazón de Hinata se aceleró un poco.

-Lo que yo soñé…-reafirmó el menor.

-No quiero saber… -contestó el moreno ocultando su rostro nuevamente. A lo que Hinata decidió mantenerse en silencio por un rato.

Eventualmente Kageyama dejo su posición y se dejó recargar completamente en la pared de alambre, ambos chicos recargados en la reja con el cuerpo flojo, observando el cielo manchado de grandes motes blancas que amenazaban con esconder al sol entre sus vapores veraniegos. El sueño comenzaba a apoderarlos. Es por eso que les gustaba la azotea, después de todo eran cuervos buscando como llegar mas cerca del cielo.

En silencio los dos disfrutaban de la suave brisa colándose entre alambrado que mecía con suavidad sus cabellos.

De repente todo se sentía bien.

Hinata bajo su mano lentamente alcanzando con la punta de su dedo meñique la palma del moreno, acariciando con suavidad el nudillo mas cercano. Provocando un sonrojo progresivo en el rostro del mayor quien se resistía a ceder el rose de sus dedos.

Después de un rato la mano del moreno se desprendió del suelo dando la vuelta para entrelazarla con la suya. Un movimiento suave entre sus manos, encajando como piezas de rompecabezas.

Sus corazones latían con fuerza, retumbando dentro sus pechos con cada latido. Ambos rostros rojos intentando contener una amplia sonrisa que devoraba las comisuras de sus labios. Eran felices así, no necesitaban nada más.

-Tengo algo de sueño… -pronunció el menor, dejando caer su cuerpo en el hombro del moreno, dejando que la melena anaranjada fuera el único testigo de las reacciones del mayor.

-Estamos en la escuela… -protestó Kageyama intentando alejarse ligeramente, pero sin moverse demasiado para realmente dejarlo caer. Un intento fingido de molestia.

-Lo sé… si alguien viene sólo diles que tengo malos hábitos de sueño y ya.

-Como si eso fuera a funcionar… estando en esta posición- Kageyama apretó su mano- Te voy a empujar sin compasión …idiota.

El silencio duró unos minutos mientras la respiración de ambos se relajaba. La cabeza del menor comenzaba a caer por su propio peso, balanceándose sobre el brazo del mayor de un lado hacia el otro. El primer bostezo se hizo presente, aún así el pequeño quería luchar contra las garras del sueño, retomando la conversación.

-Lo-lo hice ¿sabes? –pronunció restregándose el ojo derecho entre un gran bostezo- No estaba mintiendo para molestarte… –confesó con los ojos realmente adormilados. Intentando apretar el agarre en su mano para que el moreno no escapase pero al igual que él, el otro también se estaba comenzando a marear de sueño dejando que todo su peso recayese sobre el.

Hinata intento enderezarse pero la cabeza del mayor termino por caer sobre su melena pelirroja. Kageyama comenzó a murmurar.

-Fue…f…ueee un buen –su cabeza se abalanzo-..shu..ssueño?

Hinata seguía con los ojos cansados intentando concentrarse en el agarre de sus manos.

-Tú no me hacías nada a mí… más bien yo… yo te… daba un…a…

Kageyama comenzaba a hacerse mas pesado y los veinte centímetros de diferencia comenzaban a hacerse notar.

-Y… mnnn…yo soñé… lo mmmismo –confesó con la voz perdida.

Los ojos avellana del pelirrojo se abrieron con sorpresa despertándolo de su somnoliento trance, el peso del mayor era suficiente para evitar que se durmiese y la repentina confesión lo había puesto en alerta. Como pudo enderezo su postura para observar al moreno, quien ya no respondía a su cuerpo y dejaba caer todo su peso sobre sí.

Kageyama había soñado con él, no era una mentira sólo para callarlo y eso lo alegraba.

Lo tocaba con tanta gentileza últimamente que había llegado a pensar que el moreno jamás lo volvería a tocar de aquella manera. Como si observara a un animal extinto frente a su ojos.

El de sus sueños había sido un poco agresivo, pero sabia que al real era diferente.

Hinata le observaba con el rostro encendido y con los ojos bien abiertos. Si habían fantaseado con lo mismo y si su memoria no le fallaba tendría mucho que aprender para el día que decidieran adentrarse en todo aquello. En especial él, tenia mucho que aprender.

Metió su rostro en el cuello de su suéter, ocultándose de la vergüenza.

Quería golpearlo por engañarlo con otro Hinata pero no podía tocar al Kageyama indefenso que cabeceaba de un lado a otro intentando buscar su soporte.

Lo empujó del pecho hacia atrás para que recargara su cabeza en la reja y se acomodó a su lado una vez más para dejar que la propia gravedad hiciera su trabajo y lo atrayera hacia él. Unos segundos más tarde volvió a sentir la cabeza del mayor recargada sobre la suya. La respiración serena escapando por sus labios. Debía haberle dado muchas vueltas al asunto antes de ir a dormir para estar tan cansado. De cierta manera era su culpa su estado actual.

-Tú eres el idiota… -murmuró tímidamente.

-XoxoxoxxooxoxoxoxoX-

Sus ojos se abrieron con pesadez, un sentimiento de agotamiento y mareo que limitaba sus movimientos físicos haciéndolos lentos y tortuosos. Intentó enderezar el cuello con dolor, sintiéndolo la rigidez de un calambre colándose por todo el cuello. Bostezó ligeramente, dejando que unas pequeñas lagrimas se instalaran en sus lagrimales en señal de lo bien que había dormido, se movió con cuidado y se estiró.

Observo con indiferencia el panorama frente a el, mascando la saliva seca en su garganta. Un pequeño movimiento sobre su pecho lo alertaron de la pequeña melena anaranjada que se sostenía con dificultad en el aire, intentado recuperar el soporte de su pecho.

Su corazón se detuvo por un segundo.

Las cigarras gritaban con fuerza, alertándolo de las tres campanadas que comenzaban a sonar dentro de toda la institución.

Poco a poco la circulación interrumpida reclamaba por atención a través de sus dedos cosquilleando con dolor alrededor de sus venas. Estiró los dedos intentando despertarlos pero sintiendo como el agarre del menor luchaba por mantenerse firme a pesar de estar dormido.

Suspiró observando la puerta de fierro rechinar con el movimiento del aire.

Se iban a meter en problemas si se saltaban las clases, ya habían sido advertidos de no faltar nuevamente y de no quedarse dormidos en ellas tampoco. Estaba a punto de romper ambas reglas el mismo día.

Pero no podía, se sentía incorrecto levantar a aquella persona tan linda, y tampoco se sentía mal percibir el calor del otro sobre su pecho. La ligereza de su cuerpo instalándose sobre el suyo pero sobre todo, no quería soltar la mano acalambrada que se aferraba con fuerza a la suya o levantar el calor que se acomodaba sobre su pecho mientras mascullaba palabras entre sueños. Se sentía débil ante la imagen frente a él. Era la primera vez que se quedaban dormidos así y no se sentía con ánimo de arruinar aquello. A fin de cuentas nunca nadie se asomaba por ahí a esas horas así que quizá se podían saltar una de las clases del segundo periodo.

-Mnnnngg… mmn…

Hinata abrió sus ojos, observando al moreno entre parpadeos incrédulos y somnolientos. Su cuello dolía por haber cargado el peso de ambas cabezas sobre la suya por lo que intentaba sin éxito tronarlo con dolor. Dio una pequeña pasada rápida al techo y devolvió su mirada al moreno intentando sonreír.

Una última campanada lo despertó del todo.

Sus ojos abiertos como platos, tensionando cada nervio de su cuerpo. Se estremeció y relajó su mano para ponerse de pie con rapidez, aprovechando el impulso para traerse consigo al mayor y empezar a correr hacia la puerta.

Al sentir el peso renegado intentó soltar la mano del mayor y así dejar que por su propia cuenta se levantase pero al intentarlo sintió como era atraído hacia el suelo nuevamente.

-¡Kageyama…! –chilló perdiendo el equilibrio y resbalando sobre el suelo liso. Con las extremidades entumecidas y los músculos aún dormidos lo obligaron a ceder contrala gravedad, sintiendo como el brazo contrario lo atraía hacia su regazo para no lastimarse- ¡Ouch…! ¡ouch…!- se quejó al sentir el golpe contra el cuerpo del otro.

Sus ojos avellanas se abrieron para arrebatar alaridos bruscos contra el contrario, pero fueron detenidos por la mirada seria y concentrada del mayor quien lo analizaba minuciosamente. Ese tipo de mirada que algunas veces podía reconocer, cierta malicia que se depositaba en cada esquina oscura de su retina.

Su cuerpo inmóvil en el regazo del contrario, paralizado por lo que le provocaba aquella mirada. Las piernas y los brazos demasiado entumidos para poner algo de resistencia por lo que su cuerpo temblaba ligeramente, expectante.

Su rostro ruborizado, sin saber a donde mirar, lo que le esperaba enfrente lo intimidaba sin razón.

Las manos del moreno sostenían su espalda y con la otra abrazaba su brazo derecho bajo un suave agarre.

-Queee…é –tartamudeo.

El azabache se acercó lentamente a su rostro, por lo que Hinata sólo atinó a cerrar los ojos instintivamente, sintiendo el cosquilleo de la nariz contraria soplando contra sus labios. Se aferró al uniforme contrario con nerviosismo, intentando atrapar algo de tela entre sus dedos.

Sus narices apenas y eran presionadas sobre las mejillas del otro y Kageyama se detiene en seco para deslizar su mano por su mejilla derecha y acercarlo con delicadeza. Sostiene su rostro para direccionarlo hacia el suyo, dejando que sus índices se pierdan entre el cabello del menor.

Un suave rose sobre su erizada piel que arde en cada centímetro.

Un calor que se funde con cada poro.

Aprieta sus manos y siente como la respiración del contrario se detienen ligeramente para luego sentir como suavemente los labios del moreno aterrizan tiernamente sobre los suyos.

No hay movimiento, sólo se queda así por unos segundos, sin hacer nada, sus labios simplemente acariciados por la presión que ejerce el otro sobre los suyos.

Hinata abrió sus ojos con nerviosismo, sólo para toparse con las pestañas del moreno completamente cerradas, concentradas en sentir la forma de sus labios. Se sonroja inevitablemente y cierra los ojos dejándose llevar.

Comienza a sentir movimiento, algo de saliva instalándose entre los dos al abrir y cerrar su boca para iniciar nuevos besos.

Pierde el aliento un par de veces pues olvida el propósito de respirar y sólo recuerda la forma en que debe inclinar su rostro para no separarse del otro cada que sus labios se cierran sobre los suyos.

Kageyama al fin se separa pero sólo para rozar la superficie de sus labios contra los del menor por algunos segundos, sintiendo cada milímetro de su boca como si tanteara la parte mas suave de sus labios. Apenas y si se rozan, lo que lo pone nervioso y ligeramente avergonzado. Se siente expuesto, como si cada fibra de su ser estuviera aprueba.

Kageyama presiona su mano en su mejilla para acercarle. Suspira y planta un nuevo beso sobre sus labios, uno mas largo que el otro, una y otra vez. El sonido entre sus bocas se vuelve recurrente al separarse sólo para volver a unirse con devoción.

La mano en su mejilla comenzaba a colarse bajo el uniforme. Hinata abrió uno de sus ojos observando lo que hacia el contrario, frustrándolo, pero no lo detiene. Kageyama reposa una de sus manos sobre su pecho, acariciándolo suavemente.

El tiempo avanzaba y cada beso se volvía más cortó, uno tras otro sin dar el tiempo suficiente para recobrar el aliento, cada uno impregnándose con calor sobre sus labios.

Pequeños jadeos comenzaban a escapare desde su garganta involuntariamente. No sabia si era la mano bajo su ropa o el incesante besuqueo que al parecer no podía detener. Se sentía débil pero al mismo tiempo fuertemente atraído por continuar.

No había nada pervertido en aquello; La mano de Kageyama apenas y si se movía bajo la ropa sólo reposaba tranquila sobre su pecho sintiendo su delgada camisa escolar y sus lenguas ni siquiera se habían tocado. Cada beso había sido depositado con ternura y devoción como si se tratase del ultimo.

Kageyama al fin se agota, depositando el ultimo beso con los ojos entrecerrados señalando que esta "satisfecho" y sabiendo que es necesario un descanso. Le observa y Hinata reconoce la ternura con la que es estudiado. El agarre del pelirrojo se deshace temblando por la serie de fibras nerviosas activadas en su cuerpo.

Sus labios están sonrosados y Hinata sólo atina a esconderse en el pecho del mayor, avergonzado de si mismo.

-Kageyama…-el pelirrojo hace una pausa-…tu mano.

El moreno se exalta al notarse bajo la ropa del menor y la saca lentamente.

-Lo siento yo… -intenta disculparse pero Hinata le interrumpe.

-¡Deberia…mos…! –pronuncia con fuerza- …irnos.

El moreno asintió, frustrado de sus acciones.

Kageyama acaricia su cabello para que levante el rostro y así observar el desastre que es Hinata en ese momento. El pelirrojo apenas y puede sostenerle la mirada, sus mejillas están irritadas al igual que sus labios y alcanza a ver las pecas que se asoman por dormir bajo el sol. Adorable. Con su pulgar derecho enmarca sus labios sonrosados, presionándolo ligeramente y con la misma mirada sus ojos se cierran lentamente, acercando su rostro nuevamente.

El cuerpo al fin le responde y Hinata logra poner una mano sobre su pecho par alejarlo. Kageyama abre los ojos sorprendido, inspeccionando su rostro en busca de una explicación.

-S…Si…si…si quieres se…seguir con esto… -Hinata tartamudeaba nervioso sin saber cómo reaccionar a lo que acababa de pasar. Sacando las primeras palabras que se atravesaban por su lengua sin pasar primero por su cerebro- P…podemos ir…ir…ir… a tu ca…sa.

Cuando acabó la oración instantáneamente sintió el arrepentimiento instalarse en el fondo de su estomago

"¿Qué acabó de insinuar?"

Sus palabras caían por su propio peso, golpeando en las puertas de la razón.

"¿Qué carajos acabó de sugerir?"

-¡¿A qué te…?! –la mano del pelirrojo tapando su rostro le obligaba a silenciar su pregunta. Alejándolo de su cuerpo para así aprovechar y levantarse de su regazo en un auto-reflejo.

-¡Nnnno…no lo sé!-pronunció de pie, intentando alejarse pero la mano del azabache aún lo capturaba.

Kageyama le observaba una vez más y Hinata temblaba ligeramente.

El moreno cierra sus ojos y le suelta en silencio.

Hinata no puede evitar notar la ligera decepción en el rostro del mayor, pero no pronuncia nada más. Aquello había sido un beso, pero uno muy distinto. Uno que lo había dejado en blanco completamente.

Lo único que podía pensar era en mover las piernas y correr de sí mismo, de sus emociones.

No estaba asustado de Kageyama. Estaba asustado de si mismo, de la forma en la que su cuerpo había reaccionado. De lo inmóvil que lo había dejado aquello. Una forma de sentirse indefenso ante el moreno que jamás había sentido.

Y quería más.

Es por eso que huía.

Le gustaba demasiado Kageyama Tobio.

Kageyama no se veía herido pero percibía una esencia de vacío. Como si le hubieran arrancado algo.

El armador se puso de pie y comenzaron a caminar a paso rápido por las escaleras sin decir mucho, ligeramente preocupados por el tiempo que les tomaría llegar hasta el primer piso sin ser descubiertos por algún prefecto. Suficientes problemas ya había tenido Hinata en el pasado con uno de ellos.

La aula del pelirrojo se encontraba antes que la del moreno por lo que antes de que abriera la puerta de su salón Kageyama jaloneo del cuello oscuro de su uniforme para atraerlo hacia él, lo justo para hablarle al odio.

-Vamos… -fue lo único que pronuncio antes de empujarlo hacia su salón y seguir con su paso rápido hasta su propia aula.

Hinata se quedo inmóvil frente a la puerta. Anonadado por la espalda que se alejaba al fondo del pasillo.

-¡Hinataa! –una voz canturreaba al frente de él, sacándolo de sus pensamientos rápidamente.

-Ma…ma…maestra –tartamudeó, aterrado de la profesora quien se mostraba terriblemente molesta por su retardo.

Lo tomó del cuello y lo introdujo dentro del salón para regañarlo, dos segundos después ya estaba nuevamente en el pasillo castigado sosteniendo todos sus libros en los brazos en algún tipo de castigo prehistórico.

Suspiró pesadamente, escuchando una segunda puerta recorrerse al fondo del pasillo. Kageyama era expulsado del aula de la misma forma en la que lo habían hecho con él.

Se rió bajito, intentando no hacer ruido mientras que el otro notaba su presencia.

Kageyama le observo por unos segundos sobándose el cuello. A lo que Hinata respondió con un ademan burlón, Kageyama respondió feroz con una mirada asesina. Ambos haciendo rabietas mímicas afuera de sus aulas.

Hinata sonrió y enderezó, observando como el rostro del moreno estaba ligeramente colorado. En cuanto dejaron de molestarse el moreno volteó su rostro avergonzado hacia el frente.

"Vamos" El eco de sus palabras golpeaban sobre su nuca, erizando la piel sobre su oído.

Apretó sus dientes y firmemente direcciono su rostro rojo hacia las ventanas del patio, quedándose inmóvil por el resto de la clase.

XoxoxoxoxoxoxoxoxoX

Los libros comenzaron a cerrarse dentro del aula, despertando al pelirrojo de su somnoliento castigo, quien había masterizado la posición para dormir de pie en el pasillo. La hora casi terminaba y el castigo también por lo que Hinata decidió dar una ultima mirada a Kageyama, sólo para encontrase con la mirada fija del mayor.

Dio un pequeño respingo y trató de evitar su mirada por unos segundos, pues una vez mas se encontraba rojo hasta las orejas. Discutió un poco con el suelo y levanto el rostro para observarle.

El moreno dio un pequeño salto pero cuando le regreso la mirada una clara pregunta se dibujaba en cada centímetro de su rostro, esperando por una respuesta.

"¿Si o no?"

Hinata le mantuvo la mirada más su rostro se encogía contra su cuerpo.

Con las mejillas ardiendo asintió.

La puerta de su aula se abrió de par en par y las campanillas del cambio de hora chillaron nuevamente. La maestra en curso puso un montón de papeles sobre su cabeza, obligándolo a entrar de una vez y repartirlos a sus compañeros.

-XoxoxoxoxoxoxoxoxoX-

Los balones rebotaban por la cancha, resonando con fuerza contra la duela del suelo. Un calor incinerarte que se apoderaba de su estómago. Estaba nervioso, completa y totalmente nervioso.

Había aceptado la invitación del azabache pero los términos de su asistencia a su casa aun no estaban decididos. Claramente la pregunta en su cabeza era brutal:

"¿Qué tipo de encuentro tendrían una vez adentro del hogar?"

Los padres de Kageyama rara vez estaban en casa, que si lo habían dejado con una pierna fisurada la mayor parte de la recuperación estaba fuera de duda, el chico había librado su lesión milagrosamente. Por lo tanto no era sorpresa o novedad imaginarse el hogar vacío, más que de una posibilidad aquí hablábamos de una probabilidad.

Y la forma, la forma en que Kageyama no disimulaba su mirada, indicaba que no iban sólo a sentarse a platicar.

Estaba emocionado y no tenía miedo ¿o si? Los vuelcos en su estomago lo confundían emocionalmente, así que dejaría la respuesta a la expectativa. Respiró hondo y apretó el balón entre sus manos. Tenia que calmarse.

Lo único que atravesaba su mente eran los fantasmas de su inexperiencia con cualquiera de esas cosas. Ser tomado con la guardia baja otra vez, y acabar completamente inmóvil como lo había hecho en la terraza era algo que hacía que quisiera pasar un gran bocado de saliva por la garganta.

La expectativa, la expectativa. Había hecho una gran investigación, podía estar seguro que podría imitar cualquier cosa que hubiera visto en alguno de los videos para no verse tan mal… ¿no?

-¡…dado! –escuchó que gritaba Yamaguchi, quien era su compañero de práctica.

-¡¿Eh?! –El pelirrojo regresaba en si cuando un golpe certero se impactaba contra su frente. No muy fuerte para dejarlo con una contusión, pero si lo suficiente para tirarlo al suelo y dejarle una gran marca roja sobre su frente. La marca de un posible moretón bien oscuro bajo el flequillo.

El entrenamiento se detuvo por la escena del crimen tan sólo unos minutos en lo que se aseguraban que la victima siguiera con vida, una vez en calma todos retomaron sus puestos dejando que los involucrados y la manager se encargaran del resto.

Yamaguchi se encontraba a su frente intentando disculparse, mientras que su lado Tsukishima, quien fingía entrenar, se regocijaba y alababa el pase de su amigo.

-Si así van a ser tus saques, te puedo ayudar cuando quieras Yamaguchi.

-Tsuki no… ¡Hinata! ¡Mira aquí! ¡Mira mi mano!

Hinata seguía en el suelo en compañía del de pecas quien se aseguraba de la cantidad de dedos que podía ver el menor mientras que la morena le instalaba una pequeña compresa de hielo en la frente.

Avergonzado del golpe, avergonzado de lo proximidad de su senpai. Avergonzado de observar como Kageyama enterraba las uñas en el balón por sentirse culpable. Por saber que ambos estaban pensando en lo mismo en aquel momento. Una obviedad en sus rostros que no podían ocultar.

El de pecas se disculpó por última vez, dejando que la más grande aplicara la bandita sobre su frente con un poco de ungüento antes de dejar a los chicos solos.

-¿Puedes seguir o prefieres descansar? Ya casi terminamos de todas maneras –preguntó Yamaguchi.

Hinata negó completamente, pues estar sentado no lo iba a ayudar a despejar su rostro ni mucho menos a calmar su mente que gritaba por observar a Kageyama, mientras tuviera un balón entre sus manos podía calmar el tema de discusión entre todas sus neuronas. Es mas si le dieran un balonazo otra vez y mataran algunas de ellas no tendría problema.

El entrenador los dejó continuar pero esta vez algo mas ligero para que no se fuera a lastimar más; Unos cuantos servicios al final de la cancha contra la pared, no sin antes dejarlos encargados de recoger la mayoría de las pelotas esparcidas por todo el gimnasio en forma de descansó, comprobando el equilibrio del pelirrojo.

Ambos chicos corrieron al final de la cancha pasando justo al lado del azabache, apretó sus labios y camino a su lado sin mirarle, sintiendo en la muñeca del otro acercarse en un ligero rose al pasar.

Un pequeño movimiento que demostraba cuanto le importaba, y su preocupación.

Sus mejillas se encendieron y decidió que fingir que se secaba el sudor con el jersey ya que era la mejor forma de ocultarlo.

Su rostro apenas se levantaba mientras introducía las pelotas en el carrito evitando la mirada de su compañero pecoso, quien ahora le observaba intrigado por lo evasivo de su comportamiento.

-Tu cara está muy roja ¿Seguro que el golpe no te afecto más?

Hinata levantó sus manos y se abofeteó con ambas palmas en las mejillas con fuerza para disimular el color.

-¡Por supuesto que no! –gritoneó con convicción, más su compañero rodaba gotas de preocupación por su rostro, preguntándose por el bienestar mental del pelirrojo.

-No te… esfuerces demasiado… -fue lo único que pudo responder intentando no parecer gravemente consternado.

Una vez reunidos los balones los chicos continuaron practicando sus saques golpeando la pared consecutivamente. El ambiente era serio pues el numero doce se tomaba muy seriamente ese tipo de practica.

En ese lado del gimnasio casi no se encontraba nadie pues los demás se encontraban del otro lado haciendo recibimientos del entrenador Ukai.

-¡Woooaaah! ¡Cada vez eres mejor en esto! –elogió el pelirrojo al observar uno de los saques flotados de Yamaguchi golpear a sólo unos centímetros de la red.

El de pecas sonrió avergonzado.

-Quien sabe, quizá te quite tu puesto antes del intercolegial ¿eh? O quizá después del partido contra Aoba Johsai… –amenazó con una sonrisa pícara, casi tan cruel como la del rubio.

-¡¿Aaaah?! No bromees con eso por favor… –gritoneó con un ligero temor instalándose en su vertebras.

Yamaguchi comenzó a reír.

-Es broma, es broma –pronunciaba entre risas con los ojos cerrados- Mientras… -Una pequeña pausa que le llamó la atención- Kageyama este contigo eso jamás podría pasará ¿verdad?

Sus manos se tensionaron sobre el balón. Observando como el más alto le observaba fijamente para luego voltearse y seguir con su actividad.

En esa mirada no había sentimientos de odio, rencor ni asco. Pero una remarcada sensación de sospecha se instalaba en sus ojos. Una pequeña advertencia de que incluso él se había dado cuenta de lo que sucedía, siendo un total externo a la situación, sus huesos se volvieron helados.

Apretó sus labios e intento continuar con aquello sin parecer afectado. Yamaguchi era un buen chico, no sabía exactamente cuál era la intención de su advertencia. Quizá sólo se trataba de un llamado de atención para que sus emociones no se reflejaran en los partidos, de tal manera que terminara olvidando lo que era más importante para todos y por lo que todos se estaban esforzando.

Tendrían que llevar las cosas con calma.

Kageyama era importante pero ambos tenían una meta en común y debían estar enfocados en ella.

-XoxoxoxoxoxoxoX-

Dentro del vestidor las cosas ya estaban más tranquilas y por mucho que le diera la vuelta al asunto Yamaguchi seguía actuando normal al igual que Tsukishima, cosa que lo dejaba más tranquilo. No se sentía con el valor necesario para explicar su vida en ese momento y mucho menos llevarse Kageyama de encuentro. Afrontarlo frente a todo el equipo era otra cosa muy diferente.

Terminaron de cambiarse al mismo tiempo y como aún era temprano el grupo completo se retiró unido, caminando hasta la tienda de conveniencia donde se partían sus caminos, disminuyendo en cantidad mientras mas avanzaban justo hasta quedar sólo ellos dos.

Ambos chicos continuaron caminando mientras las luces mercuriales se encendían ligeramente, anunciando el término del crepúsculo. Los roces de sus zapatos chocando contra el pavimento era el único sonido de que les acompañaba.

-¿Aún… quieres ir a mi casa? –preguntó el azabache, mirando hacia el camino que partía sus direcciones. Se veía avergonzado, ni siquiera le podía mirar a la cara.

El pelirrojo asintió, tomándolo del jersey incapaz de pronunciar una respuesta afirmativa. Sólo jalando de la tela oscura.

-Okay… -comprendió el mayor extendiendo su mano, para tomar la del menor entre la suya, escondiéndola en el bolsillo de su jersey.

Hinata apretó su mano contra la contraria, sintiendo el ligero nerviosismos que se escapaba entre los dedos del mayor. Reconfortándolo, haciéndolo sentir que él no era el único que se sentía intranquilo. Su rostro se acaloró y su pulso comenzó a aumentar con cada pisada.

Escondió sus ojos bajo el flequillo y pronunció:

-Tendré que llamar a mamá…

La mano del azabache se estremeció.

-Puedes… llamar desde mi casa… -contestó el mayor mirando hacia el lado opuesto, intentando que el sudor de su mano no se hiciera tan presente.

-XoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoX-

Trago saliva y decidió caminar al compás de los retumbidos dentro de su caja torácica. Un ensordecimiento latente que le calaba en los odios, cada paso tan pesado como el anterior chocando contra el suelo con fuerza. Como si de tronar el concreto se tratase. Estaba nervioso, completa y aturdidamente nervioso.

Su mano sujeta en el bolsillo del mayor proporcionándole calor.

Apretó la correa de su mochila y escondió su rostro.

No era tan tarde, aun había algo de luz y faltaban pocas calles para llegar al hogar del azabache. Si Kageyama era consiente de este hecho, era totalmente ajeno a sentir algo de vergüenza. Pues sostenía su mano con decisión y caminaban terriblemente juntos, cualquiera que los viera podría tomarlos como pareja pero al parecer eso no le importaba al mayor.

A tan sólo unas casas antes de llegar a su casa Kageyama soltó su mano y el sonido de un carro en espera enfrente de su puerta se hizo notar, seguido de las llantitas rodando por el concreto.

-¡Tobio! Qué bueno que ya llegaste –su madre se apresuró, dejando que el hombre en el carro terminara de subir las maletas al carro.

-¡Mamá! –Dijo el chico sorprendido, caminando hacia ella, dejando a Hinata atrás- ¿A donde vas?

-Vine por algo de ropa y dejarte algo de dinero. Por un momento pensé que tendría que dejarte una nota. Me sentía horrible… –su madre pasó una mano sobre la cabeza del moreno- …Pasas tanto tiempo sólo y la casa… -su mano dejó de revolver sus cabellos cuando notó a Hinata detrás del azabache.

-¡Vaya! ¿Hinata? ¿Vienes con Tobio? –Su madre lo apretó de los hombros- …y yo que pensaba que ibas a pasar la noche solo. Si te quedas tú, me quedo más tranquila.

Hinata estaba aturdido por el montón de información y el calor que aun circulaba por sus venas por lo que sin escuchar completamente a la pregunta contesto que sí.

Los ojos de Kageyama se agrandaron en sorpresa.

Se había metido en grandes problemas, su boca se estaba convirtiendo en su peor enemiga.

-Señora…

-Oh si, perdone… -la señora recordó al chofer y regreso con su hijo- Tobio, me tengo que ir a un viaje de negocios. No muy lejos pero pasaré la noche allá y probablemente vuelva mañana a la misma hora. Te dejé algo de dinero para que compres comida ¿te gusto el almuerzo de hoy? –Su mamá extendió su mano para acariciarlo- Odio dejarte así, pero si Hinata esta aquí estoy feliz de que se vayan a divertir.

La señora observó a Hinata y revolvió su melena.

-No se queden despiertos hasta tan tarde que mañana tienen escuela ¿okay?

-¡Okay! –respondió con una sonrisa adorable.

La morena le dio una palmada a su hijo.

-Qué envidia, yo también quiero pasar la noche con ustedes, Hinata es tan lindo. No te dejes engañar por el Tobio ¿si?

-¡Mamá! –el moreno replicó.

-Ya sé, ya sé… Tobio tan aburrido –la señora agarró su bolso y se adelantó al carro- Se divierten chicos, nos vemos mañana.

El motor del auto se puso en marcha, Kageyama y Hinata quedaron atrapados en la incómoda situación en la que acababan de ser atrapados.

Hinata observo a Kageyama. Kageyama observo a Hinata.

Hubo silencio y un poco de oscuridad.

-Vamos… -pronunció el moreno retomando su mochila.

Su nuca y la punta de las orejas ligeramente sonrosadas.

"Me voy a morir" pensó el pelirrojo.

-Xoxoxoxoxoxoxoxoxox-

La casa estaba vacía, apenas y si el recibidor tenía un tragaluz encendido dejando a todas las habitaciones en total penumbra. La luz de la calle ayudándolos a no topar contra la pared dentro del hogar. No había ni un sólo ruido.

-¿Tu mamá sale mucho de viaje?

Kageyama acomodaba sus zapatos, buscando entre la zapatera un par de sandalias que le pudieran quedar al pelirrojo. Se detuvo un segundo a analizar la pregunta y continuó.

-Ummm… -reflexionó analizando un par de sandalias enormes- …de vez en cuando… pero sí trabaja mucho hasta tarde.

-Ohh… una mamá de negocios. Mi mamá siempre está en casa, así que la veo todo el tiempo. Bueno Natsu es muy pequeña, así que tampoco la puede dejar.

-¿Natsu?

-¡Mi hermana menor! ¡Mi hermana menor! ¿Recuerdas? Dicen que nos parecemos mucho ¡Mira! –el pelirrojo le enseñó su celular, con una fotografía de él y su hermana, en un festival. La pequeña Natsu en yukata rosado y Hinata en uno color marrón con figuras.

-¡Ohhhh! De verdad, los dos se ven iguales. Si te pusieras dos ligas podrías ser ella.

-¿Qué rayos dices? Soy todo un chico, no me parecería tanto.

Kageyama extendió sus manos y las puso al lado de su cabello jaloneando un poco para simular un par de coletas.

-¿Ves?, si te pareces a ella…

Hinata se puso rojo desde el cuello hasta la fibra de cabello mas lejana de su cabeza, empujandó por mero instinto las manos del azabache.

-¡Por supuesto que no!

-Bueno… -el moreno se volteó para entregarle las sandalias- tu eres más… -su voz disminuyo- …lindo.

-¿Qué?

-Nada… ponte esas.

Hinata lo observó, Kageyama estaba diferente. El ambiente se sentía algo pesado, más silencioso. La primera vez que había ido a su casa no lo había notado, pues la mayor parte del tiempo se la había pasado preocupado por el otro. Demasiado inmerso en sus pensamientos y en el cómo ayudarlo a recuperarse para notar los detalles latentes en cada habitación.

Una casa realmente limpia y ordenada. No se trataba de una falta de presencia de amor era la ausencia de la calidez a la que estaba acostumbrado en su hogar.

Hinata se agacho en el recibidor, desabrochando sus tenis para ocupar las sandalias. Kageyama se encontraba a su lado pero de alguna forma se sentía distante, como si hubiera entrado a un espacio donde no podía alcanzarlo fácilmente. Elevó su mano para tocar su espalda pero antes de alcanzarle el moreno ya se encontraba de pie; su espalda se veía más grande y un poco más solitaria. Una figura que no lograba reconocer.

El moreno deslizaba una de sus manos por la pared, buscando con el tacto el interruptor. Envueltos por el sonido de sus pisadas rechinando contra la madera.

Encontró el aparato después de unos segundos, encendió la luz de la cocina. Un fragmento de luz amarillenta que siluetaba su perfil colándose por la habitación.

-¿No vienes?

-¡Ah si! –Hinata se encontraba ensimismado, olvidando la tarea en sus manos. La voz de la azabache haciéndolo reaccionar de inmediato para continuar con sus zapatos torpemente.

-Quiero tomar un baño… -dijo el moreno mientras abría la lavandería- ¿Quieres un cambio de ropa también?

-¡Sí! –contestó el menor apurado aventando los zapatos a mitad del recibidor. Recorrió el pasillo imitando al moreno a pesar de que podía ver por donde pisaba, observando a su alrededor hasta alcanzar la cocina donde se colaba la luz.

La lavandería se encontraba encendida donde Kageyama buscaba ropa limpia para él.

Se detuvo en el marco, sin decir absolutamente nada. Como si al pasar por la puerta desintegrara algo que no debía perturbar.

Una sala apagada y con las cortinas corridas, nada de luz. Pisos limpios y el fregadero con un sólo vaso secándose dentro de el. El sonido único de sus pasos dentro de aquella casa y el peso de su sombra alargada a sus espaldas.

Quería ir a casa.

Un tipo de nostalgia que le atravesaba el corazón.

No encontrar a nadie al abrir la puerta… ¿Qué tan diferentes habían sido sus días hasta ahora? Una brecha que no podía atravesar, un mundo que desconocía.

"¿Qué tan seguido Kageyama se encontraba en esta situación?"

Un sentimiento de impotencia aferrándose en su corazón.

-¿Qué estas mirando? –preguntó el azabache extendiéndole un par de ropas dobladas en sus manos- ¡Desde ahora te digo pienso bañarme solo!

Su corazón se arrugaba pero Kageyama se esforzaba por ser el mismo de siempre.

-¡No estaba pensando en eso Tontoyama!

-¿De verdad? Parecía que estabas mirando algo muy intensamente.

-¡Yo no…!

Kageyama tapo su cara con su mano.

-No pienses en cosas innecesarias. Puedes bañarte aquí abajo si quieres. Yo me bañare arriba.

Kageyama subió las escaleras encendiendo las luces. Hinata sólo podía obsérvale mientras se alejaba por el pasillo, apretando las ropas a su pecho con las mejillas sonrosadas, inconforme. Odiaba lo que aquella casa le hacía sentir y lo que le hacia sentir a Kageyama.

-¡Terminare antes que tu! –declaró.

-¡¿Ah?! –cuestionó el moreno desde el tope de la escalera.

-Ya estoy casi afuera, Lentoyama.

-¡¿Ah?! ¡En tus sueños! –el moreno se adelanto corriendo hacia las escaleras, mientras que el pelirrojo atravesaba la sala cerrando de un portazo el baño. Kageyama se detuvo un segundo a observar, sonreír un poco y correr de nuevo.

-XoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoX-

Después de un largo debate sobre quien había terminado de bañarse primero, ambos chicos se tiraron sobre el sillón a descansar con el televisor encendido de fondo. Hinata, a su lado, secaba su cabello anaranjado con una toalla pequeña mientras terminaba de hablar con su madre avisando que pasaría la noche en casa del moreno.

-Yo también te quiero…-contestó en voz bajita antes de colgar-…¡Uwaaaah! –bostezo el menor colocando la toalla en su nuca y bloqueando el celular- El profesor Ukai nos hizo correr mucho, ¡Estoy muerto! –continuó, tirándose en el regazo del moreno quien se exaltó al sentir el cuerpo del menor extendiéndose sobre su regazo.

-Ummm… sí… -afirmó apretando la toalla sobre su cabeza, evitando encontrarse con sus ojos.

-¿Qué pasa? ¿Estas nervioso? –preguntó en tono burlón- …eres un pervertido.

-¡No lo soy!

-¿Entonces porque estas todo rojo? –Hinata descubría lentamente el rostro del moreno removiendo la toalla de su rostro mientras Kageyama intentaba atrapar su muñeca para detenerlo.

-Tu y yo… -pronuncio el moreno sosteniendo su muñeca- …nos pusimos un poco… intensos…

-¿Tu y yo? –cuestionó jalando la toalla del moreno por ambas orillas para atraer su rostro hasta el suyo- El que no me soltaba eras tú…

Kageyama apretó sus labios con frustración.

-Tampoco me detuviste… -se defendió el mayor dejándose atraer por el pelirrojo.

-Para ser honesto… -el pelirrojo dejo de moverse dejando al moreno a una distancia peligrosa. La toalla cubriendo ambos rostros, creando un poco de privacidad- …yo también estaba nervioso.

-¿No te… gustó?

-Me… gustó –afirmó el pelirrojo.

El moreno dejo que la toalla reposara sobre sus costados, cubriendo los ojos del pelirrojo mientras que con sus manos sostenía la barbilla del menor, dentro del pequeño espacio de tela que se había creado entre ellos dos. Acercó sus labios y deposito un suave beso en sus labios.

Hinata elevó sus manos metiéndolas entre los espacios vacíos de la tolla para tocar su rostro y acércalo al suyo.

Todo con Kageyama se sentía cálido. No estaba seguro en qué momento la fría aura de Kageyama se había convertido en una suave briza en su interior, o el momento en que su voz, su cuerpo, su peso se habían vuelto algo que quisiera alcanzar.

Algo que quisiera eternamente a su lado.

Quería que Kageyama sintiera aquella calidez que invadía cada fibra de su ser y que la soledad que atormentaba su pasado y su presente desapareciera para siempre. Que cuando estuviera en aquella casa vacía contemplando sus sueños pensara en él, que los imaginara con los dos juntos llegando tan lejos como él quisiese.

-¿Te duele algo? –preguntó el moreno separándose del pelirrojo, dejando que Hinata tomara la toalla para taparle los ojos.

-No…

-Entonces… ¿Por qué estas llorando?

-No… no lo estoy…

-Lo estas… -Kageyama intentó regresar la tela a su lugar agarrando la mano del pelirrojo- déjame ver…

Kageyama jaló de la toalla dejando a Hinata sin nada donde ocultarse sus manos elevadas sobre su rostro intentando disimular lo rojo de sus ojos.

-Lo estas… ¿Por qué…

Hinata tomó su mano entre la suya poniéndola sobre su corazón.

-No puedo… -Kageyama apretó sus labios escuchando la voz bajita del pelirrojo con curiosidad- no puedo… pero… -Hinata se limpio las lagrimas, apretando la mano del pelinegro sobre su corazón- no puedo… hacer que olvides lo que pas…o

Kageyama reaccionó e intento tapar su boca pero Hinata le empujo la mano.

-No puedo… hacer que… que… olvides lo que paso… en la secunda…ria pero… -el moreno intentaba moverlo desesperadamente pero el pelirrojo se aferro a su torso, apretando con sus manos la camisa del mayor- ¡Te prometo!... te prometo… que jamás sufrirás solo otra vez…

Kageyama se quedó quieto observando hacia la nada, las manos del pelirrojo se relajaron lentamente soltando su camisa. Quedando ambos sentados en el sillón en completo silencio.

Hinata gateó por el mullido sillón hasta donde estaba Kageyama, tomó sus manos y las puso sobre su cintura mientras se instalaba sobre su regazo; ambas piernas en sus costados. Elevó sus brazos atrayendo el rostro del mayor girándolo lentamente en su dirección y envolviéndolo en el constante movimiento de su pecho, dejando que el calor de su cuerpo enmendara las heridas del mayor.

-Lo prometo… -pronunció Hinata una vez más, depositando un beso sobre su melena, sintiendo como lentamente las manos del moreno recobraban fuerza mientras rodeaban su cintura.

Hinata dejó caer su cuerpo sobre las piernas del moreno, quedando frente a frente. Kageyama se veía frágil, Hinata sabia que había tocado la fibra mas sensible del moreno y por lo mismo sabia que esa era la parte que necesitaba mas amor de su parte. Kitagawa Daichi era la sombra tormentosa que había reformado su carácter y la razón principal por la que Kageyama tenia tanto miedo de lastimarlo de cualquier forma.

El moreno levanto su rostro para observarle con ternura.

-Yo también…

Sus manos presionaron con fuerza las caderas del pelirrojo seguido de sus labios uniéndose a los suyos en un beso torpe dirigido por el menor; Es lento, suave y sus labios se acarician prolongadamente, pero se siente bien.

Kageyama desliza una de sus manos por su costado, acariciando la espalda baja del menor. Quiere avanzar pero se contiene dejando que el otro marque el ritmo.

Su piel esta fría pero su aliento es cálido dentro de su boca.

-Mmmmn… mmmn… hnn -Emitió el pelirrojo al sentir el toque ansioso por debajo de la ropa. Rompiendo bruscamente el beso, observo con un rojo carmesí al moreno-No… no… traje… -su mirada comenzaba a vacilar- …No traje nada de lo que… nos regalo Sugawara-senpai.

Las piernas del menor temblaban ligeramente. La mano derecha del moreno abandonó su espalda y se deslizó por todo su torso hasta llegar a su mejilla, acariciándolo lentamente sólo para besarle una vez más.

No podían llegar muy lejos pero sabían que ambos no debían parar. Era su primera vez solos en mucho tiempo y no sabían hasta cuando se volviera a presentar la oportunidad. No había mucho que pensar ni mucha resistencia por parte de ambos lados. Una luz verde para los dos.

-Nnn…no po-podemos llegar hasta el final, pero… podemos intentar otras cosas… sabes… –pronunció Hinata entre un puchero y algo de nerviosismo, sabiendo que se introducía a si mismo en la cueva del lobo.

Ni el mismo entendía completamente a lo que se refería con lo que acaba decir. Ni mucho menos a que acaba de dar su consentimiento, pero estaba seguro que cualquier cosa que involucrara a Kageyama jamás le hará daño.

Tobio acercó su rostro y besó al menor, desplazándose por su mejilla y la línea de la barbilla hasta llegar a su cuello, humedeciendo la piel en el camino.

-Sólo dime cuando… cuando quieras parar –su liento ardía contra su cuello, haciendo de su estomago un nudo de calor.

Había algo adictivo en Hinata y no sabía exactamente qué era, probablemente todo en conjunto. Ya sea su temperatura o su aroma, no permitiría que nadie más descubriera los adorables sonidos que Hinata emitía al deslizarse por su cuello, ni la forma en la que sus caderas se elevan al sentir sus labios marcando su piel blanquecina.

-Mnnnn… ammmnh… nnn …yahmma…–su nombre desaparecía entre los murmullos bajos y desesperados que atravesaban su garganta.

Le abrazó sintiendo como el pecho del menor se elevaba chocando contra el suyo con desesperación, sus brazos enrollados en su nuca con necesidad.

-¿Estas bien? –preguntó el moreno, observando los ojos brillosos y avergonzados del menor.

-No me preguntes eso… -contestó el menor intentando ocultar lo ronca que se había puesto su voz.

Kageyama enterraba el rostro en el pecho del menor mientras invadía lentamente bajo la tela del short el muslo derecho del pelirrojo. Hinata intentó detener la mano que se introducía bajo su ropa con vergüenza jaloneando de su short para cubrirse pero los besos sobre su pecho evitaban que concentrara su fuerza en un sólo lugar.

-Pregunto porque quiero saber que te gusta… -Su mano subió unos centímetros más y el cuerpo del menor se tensaba al sentir el cuerpo del otro desnudándole lentamente- sólo dime…

Hinata frunció el seño y le robó un beso, callándolo de una buena vez. Abalanzó sus caderas dejando que su cuerpo rozara la hombría del moreno, dejando que un jadeo se escapara de sus labios.

-Hmnnn… -siseó el moreno observándole por una explicación.

-Soy un chico, yo también te quiero hacer sentir bien… no… No lo olvides –Sus labios seguían rojos por la temperatura creada entre los dos y su cuerpo seguía de temblando contrastando con su mirada desidida- … sólo… sólo hazlo…

El chico delgado y pequeño que había en su mente de repente se notaba más masculino.

Hinata era delgado pero su cuerpo estaba proporcionado en todos los lugares correctos. Su abdomen, sus muslos, su espalda, la correcta cantidad de musculo colocada en cada lugar. Sus piernas torneadas eran algo realmente especial.

Kageyama asintió y comenzó a deslizarse bajo la ropa del menor, subiendo lentamente la camiseta del pelirrojo hasta atrapar sus brazos bajo la prenda y así inmovilizarlo para besar su mandíbula y morder sobre la clavícula con suavidad.

-Hmmnnn… mmmno…! …Ahn!

Su piel blanca ligeramente moteada por el sol y suave al tacto se enchinaba al sentir la respiración del otro sobre su cuerpo.

Acarició su pecho acercando su cuerpo por la cadera. Hinata le sostenía por la espalda dejando que la camiseta se resbalara por sus brazos y su cuerpo se contraía al sentir la saliva del moreno sobre sus pezones- nnnnnm… -Tobio le besaba uno de ellos y arrastraba su lengua alrededor dejando que el otro siseara su nombre mientras le encajaba las uñas en el hombro.

-¿Hmmmm? –susurró el moreno al escuchar su nombre pero el pelirrojo no respondió inmediatamente. En realidad no respondió para nada, estaba ahora muy concentrado tratando de levantar la camisa del pelinegro e intentando infiltrarse bajo su ropa interior acariciando sus costados.

Su vientre choca contra el suyo y su estomago se contrae sintiendo como Hinata se retuerce y esfuerza por permanecer inmóvil mientras inconscientemente frota su hombría contra la suya. Los movimientos se vuelven torpes y los besos mas hambrientos.

El pelirrojo logra levantar su camisa mientras eleva sus caderas. Rozando contra su erección sisea al sentir su cuerpo atrapado, pero Hinata no parece notarlo mientras avienta la prenda a un lado. Con ambos torsos descubiertos Hinata recorre su mano por el pecho del moreno acercándose para besar su mandíbula y acariciar con sus labios su lóbulo derecho el cual se incendia al sentir la saliva del menor invadiendo su cartílago.

Kageyama infiltra su mano izquierda bajo el short y la otra comienza a frotar su vientre, dejando que el pelirrojo escape unos cuantos gemidos al sentir la mano del moreno acariciando su erección bajo la tela.

-hnnnnn… -jadea al lado de su oreja.

Tobio le besa, imaginando que besa al mismo sol. Es caliente y sus labios arden, pero el sabor de los labios de Hinata sobre los suyos le enchinan la piel y no puede parar. Los ha dejado rojos e hinchados, pero aún se sienten bien. Lo único que le preocupa es lo morados que puedan quedar al día siguiente aún así no puede dejar de frotarlos rudamente contra los suyos. Apenas y si puede recordar como respirar, chupando ruidosamente cada que se separan para recobrarse, su lengua es suave contra la suya, rozando contra sus dientes y mandando chispas al fondo de su vientre.

Lo quiere mas cerca.

Hinata se vuelve egoísta en su placer, envolviendo sus brazos al rededor del cuello del moreno aumentando la fuerza con la que es tocado. Besa su sien bajo el cabello azabache y susurra gemidos a su oído, provocando que la dureza bajo la ropa del armador se vuelva insoportable.

No puede más y recuesta a Hinata en el sillón, observando el desastre viviente que es su amante en ese momento; El cuerpo sudoroso y las pequeñas lagrimas de placer acomodadas en los lagrimales de sus brillantes ojos.

Kageyama le envuelve con su cuerpo, besando una vez mas para distraerle del recorrido que hace su pulgar sobre la banda elástica de su ropa interior. El beso se rompe y Tobio retrocede sólo para delinear con su índice cada parte de su estomago. Con su palma pasa suavemente sobre la erección del pelirrojo sin ninguna precaución y el sonido ahogado en la garganta del pelirrojo arroja una sonrisa sobre su rostro.

-Hmmmm nooo… anng… -el pelirrojo muerde su labio y esconde el rostro en la tela del sofá.

Podría volverse adicto al sonido y expresiones de Hinata, los suaves gemidos, susurros y jadeos, todo pequeño sonido que sale de su garganta haciendo que su propia erección choque contra sus pantaloncillos.

-K-kageyamm… ahm –Hinata toma su muñeca y le detiene. Su respiración pesada y la voz en un nudo- D…dejame hacerlo…

Tobio no sabe que responder a eso y no tiene el tiempo para pensarlo para cuando Hinata ya se ha levantado empujándolo y cambiando de posiciones. Hinata se abalanza sobre su pecho besando cada centímetro de su vientre mientras desliza sus su pantaloncillo, dejando sus boxers a medio camino. Lo suficiente para dejar su hombría libre contra su estomago.

Estaba nervioso pero una pequeña lengua se deslizaba por sus labios mientras le observaba con anhelación.

Ni si quiera le había tocado aún pero Tobio se sentía devorado de alguna manera.

-N…no… -pronunció avergonzado tapando con su palma los ojos del pelirrojo.

Hinata contraatacó lamiendo sus dedos, haciendo que el moreno se avergonzara aún más retirando rápidamente la mano de su rostro.

-"No" ¿Qué?

El moreno cubrió su rostro con la mano invadida, dejando que una voz ronca y baja se escapeara de sus labios –N-no me mires así.

Hinata sonrió pícaramente y se adelantó para besar sus labios quitando la mano del camino. Con la otra comenzó frotar su pene, dejando que un jadeo se escapara bruscamente de sus labios rompiendo el beso.

Hinata sonrió relamiendo el labio inferior del moreno.

-¿Entonces como de supone que te vea? Este es mi único rostro…

Es vedad, hasta cierto punto.

Hinata tenia una cara chistosa; Redonda con ojos brillos, largas pestañas y pequeños labios rosados, adorable en todos los sentidos e insufriblemente adornado por un hermoso cabello anaranjado tan brillante como para sentirse agotado de sólo mirarle.

Besable en toda la extensión de la palabra.

-Sólo… no lo hagas… -repitió con los labios fruncidos en frustración. Hinata sonrió, afirmando que aquella mirada no iba a pasar.

Su cuerpo comenzaba a temblar bajo el tacto de sus dedos, cada beso travieso que dejaba en su ombligo hacía que de su boca escapara un pequeño jadeo más ronco que el anterior. Sus manos se contraían apretando la tela del sofá con resistencia.

Hinata se detuvo y Kageyama ruje ahogadamente porque no quiere que pare.

Sus pequeñas manos comienzas a deslizarse por sus muslos, retirando el resto de la tela y vuelven a subir acariciando los costados de sus piernas. Suavemente roza su erección y no puede evitar morder su labio inferior observando la forma en que el moreno se contrae con su tacto.

El moreno sabe que lo que encontrara Hinata en su intimidad no esta nada seco, que cualquier cosa que haya hecho el pelirrojo lo ha dejado en un estado deplorable de humedad. Su mano apenas y si se ha deslizado por su pene y siente como su garganta se cierra al intentar hablar.

-Hina… hmmn… -Encuentra imposible hablar. Sus labios se sellan cuando siente la boca húmeda del menor transpirar sobre su miembro y para luego introducirse dentro de su boca ligeramente.

No lo puede tomar todo. Es su primera vez haciendo eso, pero el movimiento es asombroso. La suavidad con la que topa su hombría es irresistible, Tobio se asombra al encontrarse subyugado al control del pelirrojo. Sus manos enganchadas en la tela del sillón y sus caderas desesperadas comienzan a moverse dentro de la boca del menor pidiendo por más.

Hinata introduce el miembro hasta donde le permite su pequeña boca y deja que su lengua se resbale por todo lo largo de su erección haciendo de Tobio un desastre viviente que apenas y si puede mantener sus ojos abiertos para saber que rayos sucede.

Hinata le sostiene con una de sus manos apretando con la otra su cadera.

-¿Malo? –cuestiona dejando que el miembro salga abruptamente de su boca, manchando su rostro de saliva.

Ni siquiera puede contestar al instante, su cuerpo palpita bajo el cuerpo del menor.

-Eso… hmmm… noom…

El pelirrojo lo toma nuevamente y se acomoda el cabello detrás de la oreja, desviando su mirada. Sus labios se abren para engullirle una vez más pero se detiene, justo para obsérvale otra vez, dudoso.

-Entonces… ¿Bueno?

Kageyama no lo puede ver a los ojos, es imposible, es demasiado vergonzoso observar su rostro, podría aumentar su corriente sanguínea y terminar todo en unos cuantos segundos sin haber disfrutado de nada en absoluto.

-Hmmm… si…

Hinata sonríe y se sonroja ligeramente antes de volver a introducir el miembro en su boca para continuar con el vaivén.

Su lengua recorre desde la base de su miembro hasta su cabeza y sus piernas se contraen.

Sus labios rodean la punta y el moreno ya no sabe como hablar.

Sus manos comienzan a acariciarlo de arriba a abajo y su boca comienza a chupar la punta con persistencia, lamiendo el liquido pre-seminal que se desborda por la punta.

Su estomago comienza a estremecerse mientras sostiene el cabello anaranjado con fuerza obligándolo a detener el ritmo al que sus caderas hacen caso omiso completamente, moviéndose por su cuenta para aumentar las estocadas dentro de su boca.

Esta ardiendo, desde el fondo de su estomago destruyendo sus neuronas.

-Hi-natah… hmmm… cara-carajo… -quiere hablar pero sus sentencias no logran completarse en su mente. Lo único que la ocupa ahora es Hinata. El agarre, su calor o la forma erótica en la que todo ha resultado, envenenando sus pensamientos, nublando su juicio. No puede apartar la mirada, Hinata es lo único que puede notar entre la niebla de su mente.

No puede pensar más que en lo roja que esta su cara y lo obscenamente amoratados que se ven sus labios al estirarse sobre su miembro.

No sabe exactamente qué es; Si lo prohibido que es todo aquello o lo excitante de su primera vez pero sabe que el pelirrojo esta excitado por que al tocarle y pasar su lengua por su miembro su garganta produce pequeños jadeos, vibrando contra su erección, desapareciendo entre sus propias piernas.

Vuelve a gemir y sus ojos se cierran con fuerza.

-De…dete… ¡Detente! –Las palabras apenas y si se amarran en su cerebro antes de que lo inevitable ocurra en el rostro del menor.

La imagen frente a sus ojos es obscenamente adorable. Los ojos rojos y necesitados del pelirrojo cuestionando su juicio, labios hinchados y manchados por lo que presume es su liquido pre-seminal y lo sudado de su cuerpo donde pequeños motes rosas comienzan a surgir de su cuello hasta su pecho.

-¿Q-Qué? –pregunta el menor limpiándose el rastro de saliva de los labios, donde logra distinguir un rastro de molestia- No me im... porta si tu…

-Quiero que lo hagamos ju-juntos –propone el moreno.

Hinata suelta su miembro, sentándose sobre sus muslos esperando por el siguiente movimiento del moreno.

Toma sus muñecas y las pone sobre su cabeza empujándolo hacia el sillón, el grito proveniente de la garganta del pelirrojo es ahogado y ligeramente preocupado.

-Kage…

-Mi turno… -pronuncia con una sonrisa en el rostro.

Estaba nervioso pero al mismo tiempo seguro de que podría hacerlo mejor. Porque obviamente entre los dos todo valdría para una competencia y no se iba a quedar atrás en ninguna categoría.

Sostuvo sus muñecas sobre su cabeza inmovilizándolo, y lame su mejilla sintiendo la piel eriza del menor levantarse bajo la suya.

Sonríe triunfante mientras le sostiene la mirada al pelirrojo, quien no puede evitar cerrar sus ojos cuando su rostro vuelve a acercarse para lamer la orilla de sus labios relamiendo toda su extensión y crearse paso con su lengua dentro de sus sonrojada boca. Es un beso rápido y violento pero cuando lo rompe un quejido proveniente de la boca del pelirrojo se hace presente, haciendo que el rojo de sus mejillas sea mas evidente.

Comienza a besar su pecho sosteniendo sus manos mientras puede y soltando ligeramente el agarre mientras se transporta en el valle de su vientre, donde la ropa interior del menor aun interrumpe el misterio que le ha recorrido el fondo de su mente desde hace algún tiempo.

"¿Es naranja ahí abajo también?"

Relame sus abdominales succionando sobre su ombligo, dejando que el pelirrojo se retuerza bajo sus labios distrayéndolo lo suficiente para notar la forma en la que sus manos roban sus pantaloncillos poco a poco atravesando sus muslos.

Termina mordiendo la piel de su vientre y las manos del menor ya son libres para atrapar su cabello con necesidad y desesperación. El chupetón continua hasta que siente que sus labios van a dejar una gran marca.

Sus pantaloncillos están a medio camino y su ropa interior aun intacta. Kageyama se detiene para encontrarse con los ojos del menor desesperados por el tacto en aquella área.

Rodea con su pulgar la banda elástica y desliza la tela tortuosamente sobre su miembro. Besa sus caderas y se hace camino hasta su miembro, apretando sus manos justo arriba de la cadera para evitar que se mueva.

Kageyama observa el miembro elevarse con su tacto y no puede evitar la necesidad de acercarse y rodearlo lentamente con sus labios. El toque hace que las rodillas del menor se contraigan propiciándole una patada en el costado alejándolo ligeramente.

-Hmmmnnn… ahmn…

-Detente… –sermonea el moreno, insistiendo en que lo deje continuar. Baja los boxers y sonríe nuevamente.

"Lo es"

Sonriente por el actual descubrimiento relame sus labios y continúa acercándose tortuosamente. Su cavidad por fin le rodea, y escucha con placer como los jadeos del menor se escapan ahogadamente de su garganta al sentir su lengua.

Tobio separa sus piernas y se acomoda entre ellas, notando sorpresivamente que puede introducir casi por completo el miembro del menor dentro de su boca. Se propone a hacer lo mismo que el otro pero esta vez el temblor del cuerpo del menor es mas tangible, observando como el vientre del menor se eleva al sentir la lengua del moreno resbalar por lo largo de su miembro.

Quiere seguir tocando, dejar que sus manos resbalen por la piel sudada sobre su vientre y que invadan los muslos gruesos del menor que se tensan bajo sus manos. Cierra sus ojos y decide concentrarse en lo que sucede dentro de su boca, sólo deleitado por los placenteros jadeos muriendo en los labios del pelirrojo.

Pasa su lengua sobre la cabeza de su pene y vuelve a succionar con mas fuerza, haciendo presión sobre sus abdominales que comienzan a a contraerse bajo su tacto.

Lentamente comienza a subir de ritmo ahogando en su garganta el resto de su erección. Las muñecas del pelirrojo se doblan sobre su cabello.

Palabras ahogadas de las que sólo logra entender el final. Una pierna se vuelve a enterrar en su costilla y por mas que trata de retirarla se entierra más en su costado. Enojado suelta el miembro del menor para reclamar pero es interrumpido por el pelirrojo.

-D-Detente… nomm me-eh estabas escu…chando –pronuncia el menor con dificultad y Kageyama regresa en sus sentidos. El pelirrojo extiende su mano para que le ayude a levantarse.

Kageyama se sienta otra vez con un Hinata completamente desnudo sobre sus piernas. Sus entrepiernas golpeando una con la otra, enterrándose en sus vientres resbalosas y erectas. Su cuerpo se contrae y un siseo se escapa de su labios al sentir el rozamiento que produce Hinata al mover la cadera de adelante y atrás.

-¿Q-qué? –pregunta con el chico en brazos.

Hinata le devuelve la mirada perdida y penetrante con la que le invadió hasta la ultima célula.

-Hagámoslo juntos… –sugieré en un suspiro, incapaz de mover su cuerpo un centímetro más sin dejar que lo inevitable reviente sobre el vientre del moreno- por…favor.

Tobio anota eso, abalanzandose para atrapar la nuca del menor y atraerlo a su labios con brusquedad. Sostiene sus caderas y comienza a mecerlas hacia delante con fuerza, dejando que ambas erecciones comiencen a frotarse rítmicamente.

El movimiento se siente como si penetrara al pelirrojo, no puede evitarlo más, su mente esta en blanco. Lo único que siente son las manos del pelirrojo envolviendo su cabeza y la forma en que lo entierra sobre su pecho.

El cuerpo del menor tiembla y siente como su miembro comienza a palpitar al mismo tiempo que el suyo envía destellos por su vientre irguiendo su cuerpo en placer.

Sostiene ambos miembros notando la ultima gota de fuerza en el cuerpo del menor, sujetándolo con fuerza intentando que sus gemidos dejen de escapar inconscientemente.

Su mano comienza a moverse de arriba abajo, su rostro se calienta y su respiración es mas entrecortada al igual que la del pelirrojo quien apenas puede seguirle con las caderas.

-Hmmmmn….. nfff… Hinat… -La frase queda corta en su garganta al sentir el liquido blanquecino explotando en su mano y ensuciando sus vientres.

-¡Nnnnnnnnnnnnmnggg! –libera el pelirrojo estirando su cuerpo completamente.

Kageyama respira pesado mientras el cuerpo del menor aun se encorva sobre el suyo buscando alivio en el orgasmo.

Recuperan el aliento y el pelirrojo le abraza con fuerza, sólo se relaja para tomarlo de la nuca y besarle cariñosamente por ultima vez.

Al igual que en la azotea, esta vez sólo son sus labios los que se tocan ligeramente.

-XoxxoxoxoxoxoxoxoxoX-

-Deberíamos hacer esto mas seguido… tu sabes -propuso el pelirrojo sintiendo como su cabeza era hundida en la bañera. Sus brazos sobresaliendo bajo el agua para intentar quitar la fuerte mano que trata de ahogarlo- ¡Pude haber muerto ahí! ¿Qué te pasa?

Kageyama le empuja para alejarlo de su pecho y dejarlo frente a frente.

-Como… como… si pudiera hacer algo así otra vez, estúpido…

Hinata le observa y pone una palma sobre su boca ocultando la enorme sonrisa de su rostro dibujada con los marcadores de la superioridad.

-¿Será que nuestro Tobio esta avergonzado de lo que acabamos de hacer? ¿Después de hacer ·$"%$%&$/&? Y de "$··"%·$&&/ y cuando yo $"·%%&$&/ ¡Que infantil! ¿¡Acaso estoy ablando con una señorita!?

Kageyama aprieta sus puños y con un manotazo le tira un chorro de agua de bañera en el rostro.

-¡Como si fuera eso! ¡Y aún no te desvirgo, idiota!

-¡KAGEYAMA!

-¡Ngggggg! –se sulfura el moreno, aventándole otro chorro de agua sabiéndolo culpable de lo que acababa de decir.

-Bueno… eso es verdad… aún lo somos…

Hinata cae en silencio rascándose la cabeza y sumergiéndose ligeramente en el agua hasta cubrir su boca para hacer pequeñas burbujas con un pequeño puchero.

Kageyama le observa molesto.

-¿Qué?

Hinata desvía la mirada y sólo se levanta cuando siente el pie del moreno encajarse en su estomago.

-Me hubiera gustado que… llegáramos… llegáramos al final…

El moreno se sonroja pero tratá de razonar junto con su juicio.

-Incluso si pudiéramos… no creo que hayamos hecho mal… Tu y yo no sabemos nada de eso y si te hubiera lastimado y no pudieras jugar la próxima semana contra Oikawa me sentiría mal.

El pelirrojo vacila pero sonríe ligeramente.

-Tienes razón… -acepta el pelirrojo observándole adorablemente con el cabello mojado y apretando sus rodillas contra su pecho.

-Yo… hmmm… lo – continúa el moreno, Hinata le puso atención mientras el pelinegro intentaba ocultar su rostro con una de sus manos- yo lo… disfrute mucho…

Hinata se sorprende pero en sus ojos hay bondad y una enorme sonrisa dibujada en cada esquina de su rostro.

-¡Yo también! –Gita el menor abalanzándose hacia su pecho una vez mas rodeándolo con los brazos. El moreno se sorprende pero le abraza bajo el agua, dejando que sus labios se toquen una vez mas.

-No debería… besarte más… creo que ya se te empiezan a ver morados y mamá…

-Uno más…

El moreno se inclina y lo besa.

-Otro…

Duda unos segundos pero se lo concede.

-El ultimo…

Kageyama le tapa los ojos y lo besa.

-Un… -Kageyama lo calla con sus labios y cuando se separan lo vuelve a abrazar contra su pecho.


-XoxoxoxoxoxoxoX-

¿Qué decían? Esta loca jamás va a actualizar su chochino fic ¡Vamos a matarla!

Pues noooooo! -se va corriendo-

Muchas gracias a todos los que han esperado pacientemente por la continuación no tengo palabras para expresar lo feliz que me siento cada que me envían un mensaje pidiéndome que continúe mi historia. Me hacen realmente feliz y no saben como se los agradezco ¿Pueden creer que ya casi vamos para el año Con Orange Juice?

Muchas gracias a todas las que me envían mensajes al tumblr para pedirme/exigirme (con justa razón) que me ponga a escribir. A los que me mandan Mp incluso cuando contesto décadas después, a los que dejan comentarios aquí y los que dan like y follow tanto a mi como a la historia. También a las que me dan feedback para que corrija mi historia donde meto la pata. Tomen mi kokorito es todo suyo.

Espero que les haya gustado este capitulo. Rsta vez como prometí hay mas acción pero aún no llegamos al acto completo que para eso todavía falta, poquillo pero falta.

Estamos tan cerca del final que ya lo puedo oler. Espero que esta vez no me tarde demasiado en escribir lo que viene, ya tengo la escaleta pero no tengo nada en concreto. Creo que hmmm… son dos capítulos para el final ¿?¿?¿?¿?¿?

Así que amarren sus cinturones y abracen a la fujoshi mas cercana que regresa el angst JE JE JE JE (¡HAY MUCHOS HIGHLIGHTS DE LO QUE VENDRA TODO ESTA AHÍ!)

En un momento contesto todos los reviews aquí los que no tienen cuenta:

YUDILI

Es una total pena que no tengas cuenta pues cuando leí tu review me di una vuelta sobre mi misma queriéndote responder de inmediato. Muchas gracias por los ánimos por todas las cosas lindas que dijiste sobre mi, me gusta mucho el manga y me esfuerzo mucho para que los personajes no se me salgan del frasco y se mezclen conmigo D: así que cuando alguien me dice algo así simplemente me deshago como galleta en leche.

Prometo no dejar sin terminar esta historia, probablemente sea uno de mis últimos trabajos largos por un tiempo pero planeo que valga la pena. Y muchas gracias por comprender lo del trabajo ;U; muy poquitas chicas me lo dicen así que se siente bien ;U; lo siento si me tardo mucho pero no puedo hacer nada al respecto mas que organizarme mejor.

¡Muchas gracias!

Kisses kisses*****

Akindofluzer

WATCH YOUR MOUTH YOUNG LADY!

Dddhhh :P

Lo siento muchooooo! Se que me tardo años pero aquí esta el capitulo y espero que haya saciado la sed por el kagehina. Y claro que habrá sexts pero no creo que estos idiotas entiendan el punto o lo logren enteramente, dorks :P

¡Gracias por leer!

Guest ¿?¿?¿?¿? (póngase nombre joven!) broma broma :P

Ozheee ziii

Con sueños como ese como no cae rendido el pequeño muchacho. Gracias me da mucho gusto que te guste ¿?¿? jajajaja

¡Muchas gracias por el review!

Hola

Ya lo seguí! (intento fallido de ser chistosa escrito y dirigido por Interstella0)

¡Gracias por el review!

¡Gracias por leer y pls pls pls dejen un review que hacen de esta escritora la persona mas feliz del mundo!

Un review equivale a una dick pic de Hinata para Kageyama (hmmmm… creo que voy a dibujar eso)

¿no?

Ciaooooo

(ノ◕ヮ◕)/*✧

Pues noooooo! te feliz y no saben como se los agradezco, ¿Pueden ceer que ya casi vamos para el año Con Orange Juice?