Semana 3| Romance | 3° Herida: Amor
Disclaimer: "Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima. Este Conjunto de Drabbles participa en el reto: Mes de Apreciación: Octubre 2015 - "Minerva Orland" del Foro: Grandes Juegos Mágicos"
Tren
El ruido de un tren llegando a la estación inundó los oídos de la pareja. El hombre sudó frío mientras que la mujer sonrió con cierto toque de malicia.
―Andando, Rogue ―la voz de ella sonó demandante, dejándole claro al muchacho que no tenía otra opción más que obedecerla.
―S-Señorita... ¿no podríamos caminar?
Ella sonrió para sí misma. Definitivamente ya se lo había visto venir.
―Son veinte kilómetros, puede que tú te atrevas pero yo no ―sentenció para luego subirse al tren seguida por él.
Rogue, como todo Dragon Slayer, detestaba profundamente los transportes; por ende, siempre que podía los evitaba, más prefería subirse a uno que desobedecer a Minerva.
Una vez sentado se tiró sobre la ventaba y casi se puso a rezar. Odiaba marearse, se sentía ridículo, como Sting.
Para su desgracia el tren arrancó, y con él su martirio.
Ver a Rogue desparramado por todo el asiento era un espectáculo para Minerva, le resultaba gracioso que alguien tan fuerte como un dragon slayer tuviera una debilidad tan estúpida. En definitiva, ella no se sentía culpable por arrastrarlo al tren, después de todo debían llegar cuanto antes al lugar de la misión, pero sobre todo ella sostenía firmemente que todo ese mareo era psicológico y esta vez estaba dispuesta a demostrárselo.
―Rogue ―lo llamó más él apenas pudo voltear a verla, cosa que le causó aún más gracia―. Te lo he dicho antes, es psicológico ―pronunció conteniendo una risa.
Él la ignoró olímpicamente y siguió lamentándose en silencio por cada pequeña sacudida que daba el tren.
Minerva levantó una ceja y sonrió divertida. Ya vería.
―¿¡S-Señorita!? ―Rogue casi desfallece cuando notó que su compañera se había subido a su regazo, pasando las piernas a cada lado de su cadera―. ¿Qué está...?
Ella no lo dejó terminar, plantándole rápidamente un beso. Aprovechando la sorpresa de él le pasó las manos por alrededor de su cuello para profundizarlo cada vez. Minerva en definitiva era osada, y cuando se trataba de probar su punto no dudaba, le encantaba llevar la razón, y esta no sería la excepción.
Rogue cerró los ojos y no tardó en corresponderle. Si bien no era el primer beso que se daban, habían acordado que la relación o lo que fuera que tenían quedaría entre ellos dos, por ende nunca se mostraron afecto en público. Además, Minerva había dejado claro que no le gustaba ningún tipo de exposición, aun no se sentía segura de aquello y creía que todo era muy nuevo.
Con una vida como la de ella, que solo se había dedicado a darle golpe tras golpe; le resultaba más difícil digerir algo bueno que al fin le sucedía, que todo lo malo a lo cual ya se había acostumbrado.
Cuando ella se separó él suspiró y abrió sus parpados lentamente, encontrándose con la sonrisa victoriosa de Minerva.
―¿Te sientes mareado?
Rogue no contestó, ambos sabían la respuesta.
―Te lo dije, solo tienes que mantener la cabeza en otra cosa ―sintiéndose hecha se propuso pasarse a su asiento, pero Rogue no se lo permitió.
Rápidamente la tomó por la cintura y junto sus labios en un nuevo beso.
Los trenes no le gustaban y Minerva llevaba siempre la razón, por eso debía pagar las consecuencias y mantenerlo distraído el resto del viaje.
Semana 4: Desconfianza
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