CAPITULO VI: REVELACIONES… LA CITA DE HINATA Y LEN. PRIMERA PARTE

Después de una larga noche, el día finalmente se vislumbraba en Konoha, los puestos y tiendas estaban comenzando a abrir. Había mucha tranquilidad últimamente, la gente del pueblo aún seguía esforzándose para volver a reconstruir la Konoha que los acogió durante muchos años. Gracias a la ayuda de los shinobis de aquella aldea pudieron avanzar rápidamente. Muchos sabían que debían disfrutar esa paz que se podía percibir en el ambiente.

Cerca de una posada se podía observar a un joven que se asomaba por su ventana observando la majestuosidad de la aldea.

-Len, no acostumbras levantarte tan temprano… ¿Fue por lo que hablaste con tu hermano ayer?- Le habló el samurái al joven rubio, todos sabían que ese día llegaría, siempre tuvieron conflictos con el reino Daiyamondo ōkoku, pero nunca creyó que llegarían a tales extremos.

-Tal parece que mi viaje durará menos de lo esperado, verdad Gakupo-san- Len de verdad que estaba preocupado, por que para llamar a Gakupo como cuando aún seguía siendo su protector. Gakupo siempre lo acompañó en toda su vida, estuvo más presente que su hermano, por eso se hicieron tan cercanos que cuando se hablaban ya no utilizaban sufijos.

-Len, todo está listo- Le habló su otra acompañante, debía prepararse pues puede que fuera su primera y última cita con Hinata.

-Gracias Gumi, ahora mismo voy- Y así se retiró dejando a sus dos acompañantes solos en la habitación.

-¿Crees que estará bien con Uzumaki-san cuidándolo? sabemos que Len puede ser un poco molesto, y algo me dice que esto no saldrá muy bien- Digo la peliverde observando la puerta por donde se había marchado su amigo ojiazul.

-Estarán bien, al menos eso espero, pero recuerda que debemos cuidar los alrededores de la aldea, recuerda lo que le pasó a ella- Dijo Gakupo recordando la conversación que habían tenido ayer.

-Espero que Rin-sama esté bien, por esa razón Len no se opuso a volver antes de lo esperado, recuerda lo que paso hace años- Dijo Gumi con la mirada triste, nunca imaginó que esto fuera a ocurrir.

-Opino lo mismo- Le dijo Gakupo y así ambos salieron de la habitación para prepararse e ir a sus respectivos puestos.

Cerca de ese lugar estaba otro muchacho rubio con ojos azules también preparándose para escoltar al "Príncipe Len" durante su cita con Hinata, estaba molesto con esa misión por tener que ver a ese debilucho sujeto tratando de conquistar a Hinata, pero ya no podía hacer nada había aceptado y debía cumplir con su palabra, su fiel juramento que seguía hasta el día de hoy. Solo que no se iba a quedar con los brazos cruzados, arruinaría cualquier oportunidad para hacer quedar mal a ese tipo presumido.

Seguía pensando que todo esto lo hacía para ridiculizar a ese presuntuoso, no por que le gustara Hinata, no… ¿o sí? Esas dudas rondaban en su mente. Recíen había descubierto cualidades que le encantaban de Hinata, pero no podía decirse al 100% que estaba enamorado de ella. Eran muy difíciles las sensaciones en su interior cuando pensaba en su enamoramiento pos Sakura que lo que empezaba a sentir por Hinata. Ambas eran muy diferentes y eso lo confundía más. Miró el relos que tenía a un lado de su cama y se dio cuenta de que se la hacía tarde para ir a "recoger" al tal Len. Así que se apresuró y salió corriendo en la dirección de la posada donde se quedaba, de repente se detuvo… -Un momento… ¿donde se está quedando ese idiota?- Ayer se le había olvidado preguntarle donde debía esperarlo, hasta que se le ocurrió… El modo Sannin podría ayudarlo a encontrar a esos sujetos y así se apresuró a encontrar su objetivo.

Poco después llegó a la posada donde estaba, le pereció un poco noble a lo que seguramente ese niño mimado estaría acostumbrado, de repente lo vio junto con sus otros dos guardaespaldas, -Si tiene a esos dos ¿Por qué me obligan a cuidarlo a mi? Bueno al menos puedo aprovechar para que no se aproveche de Hinata- Pensaba mientras lo veía, decidió que ya debía ir con el si no se lees haría tarde. Los demás lo vieron y lo saludaron con una reverencia –De verdad que esos tipos son educados para todo- Se decía a si mismo mientras veía como los otros dos sujetos se alejaban dejándolos solos.

-Buenas tardes Uzumaki-san, muchas gracias por ofrecerse a protegerme mientras Gakupo y Gumi vigilan fuera de la aldea-

-¿Por que vigilan afuera de la aldea?- Preguntó un muy curioso Naruto ¿No sería mejor que lo cuidaran más de cerca? Len al oír solo su pregunta solo suspiró.

-Mi hermano les ordenó que fuera de esa manera- Len le respondió con una cara un poco triste. Naruto se dio cuenta y decidió no preguntar de nuevo. Después de eso llegó un joven con una coleta alta y una cara de aburrimiento que se acercaba a ellos. Len le hizo una reverencia a lo que Shikamaru respondió de igual manera.

-¿Qué haces aquí Shikamaru?- Le preguntó su amigo rubio, a lo que el aludido solo hizo una mueca antes de responder.

-Tsunade-sama me ha enviado, dijo que entre mayor ayuda tengas mayor éxito tendrá la misión, ya me ha explicado todo. ¿De verdad solo ha venido para eso?- Esta vez se dirigió al otro rubio que lo miraba con una tranquila sonrisa. Naruto también sabía de que hablaba y estaba ansioso de oír su respuesta.

-Así es, deseo casarme con Hinata-hime y haré lo que sea con tal de lograrlo- Le respondió aún manteniendo esa sonrisa que competía con la de Naruto. Era como ver a dos personas iguales y distintas a la vez. Naruto estaba que hervía ante la respuesta de Len, ahora más que nunca estaba dispuesto a arruinarle su cita, aunque con Shikamaru con el, puede que sus planes se fueran al caño.

Shikamaru analizó la situación y se dio cuenta del por que Naruto estaba allí, solo pudo soltar un bufido antes de decir uno de sus tantos –Que problemático- Y así los tres jóvenes emprendieron su camino a la casa de la ojiperla.

Mientras tanto al otro lado de la aldea se observaba la habitación de una joven de cabello negro-azulado, estaba cepillándose el cabello pensando en lo que iba a pasar ese día. Siempre imaginó que su primera cita sería con Naruto, pero con el paso de los años esa idea se iba haciendo mucho más lejana. Estaba ante una oportunidad de poder olvidar, pero sabía que solo se engañaba a ella misma. Ella siempre amaría a Naruto y nada la haría cambiar de opinión, pero su otra yo tenía razón en algo, ella había confesado sus sentimientos sabiendo que iba a morir, la vida le había regalado una nueva oportunidad y debía aprovecharla saliendo adelante, ahora solo era decisión de Naruto el responderle o no. Ella seguiría adelante y se esforzaría para volver a reclamar su puesto como heredera del clan.

Un sonido la sacó de sus pensamientos, alguien había venido a verla. Ella le dijo que en seguida bajaba. Hinata seguía en su tren de pensamientos cuando abrió la puerta y vio a Len frente a ella.

-Buenas tardes Hinata-hime- La saludó con su típica cordialidad dejando perpleja a Hinata.

-Bu…Buenos dí…días Len-sama, pero ¿Por qué ha llegado tan temprano?- Preguntó Hinata un poco alterada.

-¿Eh?- Len puso una cara de sorpresa ante ese comentario –Pero Hinata-hime, ya son las 12 de la tarde, la hora a la que habíamos acordado- Hinata se sorprendió y volteó a ver un reloj que había cerca.

Eran las 12:01 de la tarde

Hinata puso sus ojos como platos -¿Cuánto tiempo me habré quedado pensando? Se me ha ido toda la mañana- Se dijo a si misma, cuando volteó a ver su vestimenta se dio cuenta de que ni siquiera estaba arreglada, inconscientemente se había vestido como en un día normal.

Se regañó a sí misma ¿Su primera cita y ya la había arruinado apenas un minuto de haber empezado?

-L…L…L…Lo si…si…si…si…sien…siento L…Len-sama, lo arruiné, pero no s preocupe ahora mismo iré a arreglarme…- Hinata iba dándose la vuela para regresar a su habitació con la cara toda roja por tal vergüenza que sentía, hasta que fue detenida por la mano de Len sujetando la suya.

-¿Por qué lo dice Hinata-hime? Usted siempre se verá hermosa, de eso no tenga duda- Hinata solo se pudo sonrojar ante ese comentario, nunca antes le habían dicho algo similar y una pequeña sonrisa se formó en su rostro. Salió de la mansión Hyuga y observó que también estaban Shikamaru y… ¿NARUTO? Lo había olvidado, la hokage le había ordenado ayer que el debía protegerlo mientras sus otros acompañantes vigilaban más lejos. ¿Qué haría ahora? Y así comenzó la misión.

Después de que ambos jóvenes salieran de la mansión Shikamaru le ordenó a Naruto su posición y que estuviera al tanto de lo que pasara. Y así ambos ninjas se separaron para cada uno ir a vigilar desde su lugar (Naruto más a regaña dientes que nada, pero terminó obedeciendo) Len y Hinata entonces se quedaron solos, había un silencio que ninguno podía romper, ambos estaban sonrojados y se miraban de reojo, hasta que Hinata decidió hablar:

-¿A…A…A… Do…do…donde de…desea i…ir Le…Len-sama?- Preguntó Hinata muy nerviosa mientras empezaba a juntar sus dedos jugando con ellos. A Len le pereció algo muy gentil y lindo verla de ese modo, así que solo le regaló una sonrisa y le dijo que le permitiera conocer la aldea. Hinata aceptó y ambos comenzaron a caminar. No había mucho que ver ya que la aldea aún seguía en reconstrucción. Pasaron por mucho lugares observando cada uno de ellos, Len estaba maravillado ante el ambiente cálido de Konoha, le hubiera gustado haberla visitado durante su época de esplendor.

Todos los que los veían se quedaban sorprendidos, ¿estaban viendo a la hija del jefe del clan Hyuga en una cita con un extraño? Muchos de ellos sabían que Hinata había estado enamorada de Naruto durante toda su vida, y verla ahora con un pretendiente en una cita, era de verdad muy extraño. Mientras que muchas jóvenes empezaban a babear viendo a Len, todas ellas decían que era muy apuesto y solo incrementaban su odio hacia la chica Hyuga por estar tan cerca del nuevo visitante de Konoha.

Una de esa persona que vieron a Hinata muy alegre con el joven príncipe fue una rubia de ojos azules, se quedó con la boca abierta de la impresión, ¿Por qué estaba Hinata con alguien más si ella estaba enamorada de Naruto? Y emprendió búsqueda para encontrar a su pelirrosada amiga.

Ya habían recorrido la mayoría de Kohoha, cuando el estómago de Len empezó a rugir, ante eso el joven rubio se sonrojó de una forma muy extrema. –Jejejejejeje, Hinata-hime lamento lo ocurrido, pero creo que debe ser hora de que comamos algo ¿No lo cree?- Le dijo un poco apenado a la ojiperla, esta se rio ante la vergüenza de Len, era como verse a sí misma.

-Claro que sí Len-sama, de hecho yo también he empezado a tener un poco de hambre- Mientras más tiempo pasaban juntos, Hinata iba tomando más confianza con él. Era de las pocas personas con las que podía hablar tan fluidamente y sin tanta vergüenza.

-¡Qué bien!- Expresó emocionado, solo quedaba una pequeña duda –Y… ¿A dónde quiere ir, Hinata-hime?- Le preguntó a su acompañante, esta a su vez se quedó pensando. No había muchos puestos de comida debido a la reconstrucción, excepto por…

-Ichiraku ramen…- Soltó inconscientemente, por su lado Len al escuchar la palabra ramen se alegró, hace mucho que no lo probaba y de verdad que tenía ganas de volver a comerlo. No era su favorito, pero le gustaba mucho.

Naruto al escuchar a Hinata decir el nombre de su puesto favorito, solo empezó a imaginar grandes tazones de ramen, no había comido mucho antes de salir y un pequeño gruñido de su estómago, que fue captado por Len, solo hacía más tentadora la idea de ir.

-Perfecto Hinata-hime… Por cierto ¿Nos quieren acompañar Uzumaki-san, Shikamaru-san?- A pesar de que no soportaba a Len, su restaurante favorito y encontrarse con su amor: El ramen de Ichiraku ramen, no pudo resistirse y aceptó, Shikamaru solo soltó un bufido aceptando la oferta y así los cuatro jóvenes emprendieron marcha otra vez a su nuevo destino.

En el camino Shikamaru observaba a Len, su instinto le decía que ocultaba algo así que le preguntó.

-¿Por qué viajó desde tan lejos solo para pedir la mano de Hinataalguien a quien prácticamente no conoce, Len-sama?- Le cuestionó y este solo detuvo su camino, sin mirar a nadie se quedó viendo a la nada mientras su cabello tapaba su ojos. Todos los demás en cierta forma estaban agradecidos con Shikamaru, ellos también tenían esa duda y esperaban que finalmente lo dijera. Este a su vez alzó la cabeza y volteó a ver a sus acompañantes.

-Eso no es cierto, yo si conozco a Hinata-hime, la conocí hace un año cuando viajé al país de la luna- Dijo esto último sonriendo al recordar como la conoció, aunque parecía que Hinata no lo recordaba –Les explicaré todo sobre mí cuando lleguemos al restaurante…- Y así comenzó a caminar seguido por los tres shinobis. Finalmente despejarían sus dudas y sabrían más acerca de ese príncipe.

Mientras tanto unas sombras que estaban escondidas se veían a lo lejos, eran tres en total y prestaban total atención a esa extraña y nueva pareja que había estado en boca de todos.

-¿Estas segura cerda que están en una cita? Por qué si fuera cierto, lo cual dudo porque conocemos bien a Hinata, ¿Por qué están Shikamaru y Naruto con ellos?- Preguntó Sakura desconcertada ante tal pareja.

-Eso es lo que se dice por la aldea, yo no tengo ni idea por eso las busqué, yo tampoco me la creo que Hinata se haya olvidado de Naruto tan pronto- Respondió Ino, tampoco sabía la razón del porque esos dos estaban juntos, aunque debía admitir que Hinata tenía suerte, encontrarse a un hombre como ese era bastante emocionante, sentía un poco de celos, pero ella tenía a su amado artista.

-Ahora que lo recuerdo…- Habló Ten Ten llamando la atención de sus dos acompañantes –Neji me había dicho que escuchó que hace poco había llegado un príncipe de un reino muy lejano, me dijo que solicitaba una misión pero que era muy extraña, no recuerdo cual era- Terminó de hablar la castaña dejando a sus dos amigas pensando. ¿Acaso la persona que acompañaba a Hinata era ese príncipe que había mencionado Ten Ten? Tendrían que averiguarlo ellas mismas.

Y aquí llegó esta primera parte.

¿Qué es lo que les depara a estos tres enamorados?

¿Quién conseguirá el amor de nuestra Hinata-chan?

¿Cuáles son todos los secretos que oculta Len y Por qué se tiene que ir antes?

Para contestar sus respuestas tendrán que esperar el siguiente capitulo.

¿Review?

Nos leemos luego

Byenara!