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5.- Demencia

El sonido de las sirenas de policía le retumbaba los oídos y le importaba un reverendo cacahuate.

Volver a sentir esa adrenalina no tenía precio. La sensación de quitarle la vida a alguien por el simple placer de hacerlo, mas cuando se vive lleno de odio.

Asesinar a unos cuantos pendejos en el camino a su verdadero destino era un buen ejercicio. Era gente cualquiera, ¿no? Nadie los extrañaría.

Su vida había tenido un buen destino después de todo; ser asesinados por el renacido Deadpool. Le dieron placer a su sanguinaria alma, deberían agradecerlo según él.

Deadpool estaba de vuelta, en eso no cabía discusión. Pero el humor no estaba, los chistes no estaban, ni ninguna de las cosas que caracterizaban al mercenario.

Si su podrido corazón ya estaba hecho trizas, con esa plática que escuchó terminó de desaparecer.

¿Entonces era en verdad Deadpool? Se podría decir que era un ultimado y renovado Deadpool. Uno que ya solo parecía un asesino a sangre fría como cualquier otro.

Era Deadpool sin su chispa especial.

Como sea, esos eran solo una distracción, un entrenamiento para poner en marcha sus oxidados huesos.

El recorrido para llegar con esa persona a la que de verdad deseaba matar desde hace mucho tiempo.

Lo bueno de todo esto, es que ya no estaba muy lejos y había logrado perder a las patrullas. La sonrisa de un total psicópata se formó debajo de su máscara.

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