Disclaimer: ninguno de los personajes me pertenece, todos son del cabron de Tetsuya Nomura.


Exchange

Capitulo III

Hermanos


Luego de llegar a casa lo primero que hizo fue ir a su preciado sillón, se dejó caer boca abajo en el agotado dejando escapar un largo y pesado suspiro, todas las bolsas que anteriormente había cargado desde el shopping hasta la casa las había dejado estrepitosamente desparramadas por todo el suelo mientras la pelinegra pagaba el Taxi de regreso.

Al entrar a su hogar, la sonrisa de Xion desapareció en unos segundos al ver todas sus preciadas compras tiradas en el suelo como si fuera basura, entre ellas sobresalía ropa interior nueva de color rosa.

La cara de la chica se puso colorada de la vergüenza.

-¡VANITAS!- chillo molesta la ojiazul tomando de inmediato la bolsa donde había puesto la ropa interior, Vanitas por su parte solo dejo escapar un leve gruñido mientras su cara estaba boca abajo contra uno de los cojines del sofá. La pelinegra molesta se acercó al sofá y le pego con otro cojín en la cabeza.- ¡TONTO, NO TIRES MIS COSAS ASÍ QUE COSTARON MUCHO DINERO!- dijo irritada y el pelinegro solo respondió con otro gruñido.

-Acompañarte era lo único que tenía que hacer, la próxima págame para que te cargue las bolsas hasta casa, así que ya mueve tu culo virgen a otro lado y déjame en paz.- dijo levantando el brazo agitándolo como queriendo decir 'shu shu, ve a tu cucha perro' mientras su cara seguía escondida en el cojín, la pelinegra iba a protestar pero su madre la llamo desde la cocina para que le ayudara con la cena, Xion pateo el sofá y sin discutir más fue a donde estaba Aerith para ayudarla.

Luego de unos minutos de puro silencio y tranquilidad en la sala, el pelinegro volvió a suspiro y se giró para quedar esta vez boca arriba mirando al techo, se froto lentamente la cara con una mano y miro de reojo hacia un lado donde estaban todas las fotos familiares.

Entre ellas sobresalía una foto grande dentro de un gran marco de madera que su madre se esmeraba de cuidar con cautela, dentro de ella se podía distinguir una gran familiar compuesta por tres hombres y dos mujeres.

Sus padres eran maravillosos, no podía quejarse de que no recibía atención y amor ya que Aerith se esforzaba al máximo para que los tres hermanos lo tuvieran todo. Si, se podría decir que ella era la mamá ideal y sus hijos estaban muy agradecidos con ella. Su padre también era un buen hombre, Zack hacía lo imposible para que a sus hijos nunca les faltara nada, trabajaba duro para pagar todo lo que necesitaran y también por supuesto para complacer sus pequeños caprichos, entre ellos las consolas de video juegos de los gemelos, el piano de su hija y toda la ropa que los chicos.

Luego de pensarlo demasiado Vanitas desvió la mirada al techo nuevamente con cierta irritación, nunca admitiría en voz alta que los amaba y haría lo que fuera para proteger a toda su familia, pero siempre en cada familia perfecta existía un defecto, o algo que lo hiciera 'normal' frente a otras.

Quizás el mismo era el defecto de esa familia tan perfecta

Cansado de pensar demasiado, el muchacho levantó y se sentó en el sofá un momento para rascarse la cabeza, escucho un quejido que venía desde arriba y frunció las cejas al reconocer dos voces hablándose entre sí, con tanto silencio en la sala era inevitable no poder escuchar murmullos de arriba, una de su hermano y la otra de su molesto mejor amigo. Sin esperar más el pelinegro levantó y tomo las bolsas que le pertenecían mirando el contenido de ellas.

Sonrió para sí mismo con satisfacción al mirar las bolsas.

Como voy a divertirme con esto…


12 años atrás

Destiny Islands no era un lugar muy grande pero tampoco tan pequeño, se destacaban por tener durante casi todo el año un clima templado veraniego, a veces se iba de mambo el clima haciéndolo insoportablemente insostenible durante el verano y esas eran una de las cosas que Vanitas odiaba de la isla, el maldito calor y el sol, esa maldita bola de fuego compuesta por helio que se posaba en el cielo cada vez que iba a la playa.

A sus 5 años, Vanitas ya era un niño muy astuto y rebelde, siempre lograba escaparse de sus tareas cotidianas y era el más inteligente de los niños de su edad. Se escapaba a veces de la sala donde lo dejaban sus padres porque este lo consideraba muy bajo para su nivel intelectual, en simples palabras para Vanitas todos eran unos perdedores (incluidos su hermano gemelo y Riku); la señorita siempre lograba encontrarlo y traerlo de vuelta para colocarlo en el rincón de penitencia y pudiera reflexionar sobre lo que hacía, pero nunca funcionaba y siempre volvía a escapar.

La verdad lo detestaba, detestaba la escuela, detestaba a sus compañeros de jardín, detestaba a su hermanito que era demasiado inocente para su gusto y a su frio amigo peliblanco que no hacía otra cosa que sobreprotegerlo. Oh, como odiaba eso, verlos siempre juntos a todos lados, Sora no paraba de sonreírle e intentar llamar su atención…

Era molesto…donde el fuera esos dos siempre estaban juntos y no lo soportaba, solo deseaba cumplir la suficiente edad y así poder largarse de ese lugar para no volverlos a ver más.

Pero un suceso posterior iba a hacerle cambiar de parecer.

Cuando los gemelos Fair cumplieron 6 años, los dos comenzaron a usar cuartos separados.

Vanitas se sentía feliz de que por fin iba a poder tener su propia habitación, ya no iba a tener que tolerar los lloriqueos de Sora en medio de la noche ni tener que ser despertado por el tan temprano para salir a jugar con el, ya no, ahora era un chico grande que tenía más libertades y una de esas era tener su propia privacidad. El ex SOLDIER y padre de los gemelos ayudo a su hijo mayor a colocar su cama y muebles en su lugar, cuando todo estuviera listo decidió dejarlo a solas para que se familiarizara con su cuarto.

El pelinegro estaba emocionado por pasar la primera noche en ese cuarto, que no era tan espacioso para ese entonces, pero no le importaba, estaba feliz de que por primera vez no iba a tener que ver a Sora en ese lugar, al fin tenía un santuario en donde alojarse sin ser perturbado.

Le gustaba la tranquilidad y la soledad, algo extraño para su edad ya que la mayoría odiaba estar solo, pero a el no, nunca le molesto, le reconfortaba.

Ansioso de poder estrenar su nuevo espacio, Vanitas se despidió de sus padres luego de cenar para ir a dormir, Sora y Xion aún estaban cenando y no dijeron nada sobre el repentino buen humor de su hermano mayor. Ya para cuando eran las 9 de la noche el pelinegro ya estaba en su cama, acurrucado sobre sus sabanas y almohadas, sonreía tranquilamente al sentir la tranquilidad y la paz de su cuarto, solo la tenue luz de la lamparita de noche alumbraba la quietud de su dormitorio y era realmente reconfortante.

Cerró los ojos un momento y se quedó quieto esperando que el sueño se apoderara de el.

Escucho a Sora llamar a sus padres y decirle buenas noches a todos, Vanitas solía decírselo junto a su gemelo también pero cuando cumplió 5 lo había dejado de hacer, sin embargo, Sora seguía haciéndolo sin él. Con los ojos entreabiertos miro hacia la puerta y escucho algunos pasos acercarse a la puerta, estos se pararon ahí y luego lentamente comenzaron a alejarse de la puerta de su cuarto para terminar en la puerta continua la cual se cerro acto seguido.

Cuando eso ocurrió el pelinegro sintió algo extraño dentro de él, volvió a mirar al techo de su nuevo cuarto y se dio cuenta que ese techo era totalmente desconocido para él.

El pequeño pelinegro se giro hacia su izquierda donde anteriormente Sora dormía junto a él, la sonrisa que tenía minutos ya había desaparecido al percatarse lo solo que se encontraba en esa habitación, ya no podía sentir los abrazos cálidos de su hermano pequeño, su irritante voz dulce y suave diciéndole buenas noches. Sin entenderlo se rió levemente, reacción que luego se convertiría en costumbre, y luego se tapó la cara un momento sintiendo un nudo en la garganta.

Que tonto soy…


Luego de esa noche Vanitas evitaba encontrarse con Sora por alguna razón, el castaño comenzó a preocuparse por el drástico cambio en el comportamiento de su querido hermano y sin poder evitarlo ya comenzaba a actuar un tanto paranoico. Al principio creía que era su culpa, que había hecho algo malo para ganarse el repentino odio de su hermano haciendo que varias lagrimas se formaran en las esquina de sus redondos ojos azules cada vez que hablaba sobre el tema, su madre Aerith intento explicarle al pequeño moreno que no era su culpa, que quizás era una faceta que Vanitas tenía y no debía preocuparse demasiado, sus palabras hicieron que la ansiedad de Sora bajara un poco, al menos por algunos días.

-Quizás necesita más tiempo.- comento Riku mientras compartían unos helados de Sal Marina, ambos niños estaban sentados sobre la orilla de la playa mientras veían al mar azul, el ojiazul tenía la cabeza gacha mientras miraba su helado que apenas lo había tocado. El albino lo miro preocupado y le acaricio la cabeza como siempre solía hacer para animarlo.-No te preocupes Sora, tu hermano va a volver a hablarte otra vez.- le dijo para tranquilizarlo, el castaño levanto la cabeza aún triste.

-¿E-en serio tú lo crees? Vani apenas si…me habla estos días.- dijo sin apetito y eso le disgustaba, odiaba desperdiciar los helados de Sal Marina. El peliblanco no sabía que decirle y tampoco quería entristecerlo más con la terrible noticia que tenía que contarle sobre su partida pero no podía ocultarle nada a Sora, le dolía el corazón cuando lo hacía.

Se mantuvieron callados unos largos minutos, Sora por fin se había dignado a terminar su helado antes de que se derritiera en sus manos.

Riku termino su helado y dejo el palito dentro de la envoltura para luego tirarlo a la basura, las olas del mar lo mantenía lo suficientemente tranquilo para darle la noticia.

Lleno sus pulmones con aire y decidió quebrar el silencio.

-Sora…hay algo que debo decirte…


Se había pasado las últimas dos semanas evadiendo lo mayor posible a Sora, no quería verle y recordar aquellos momentos donde siempre estaban juntos y ahora ya no era lo mismo, sin darse cuenta se estaba haciendo un mal a sí mismo, aislándose más y más de la única persona que le conocía mejor que nadie que era su hermano gemelo, a pesar de ser totalmente opuestos como el día y la noche, Sora era el único que lograba tranquilizar a Vanitas cuando estaba enojado o irritado, era increíble pero…el castaño tenía ese poder y magia sobre el.

También era consciente de que a Sora le entristecería esto ya que el pequeño moreno odiaba que Vanitas actuara así, el ojiazul seguramente se echaría la culpa a si mismo y justamente eso era lo que estaba haciendo en este momento.

Entonces si eso era todo lo que significaba su gemelo para el y sabia que tanto lastimaba su comportamiento a Sora ¿Por qué hacía esto? ¿Por qué evadía a Sora y no le decía todo lo que estaba sufriendo? Ni el mismo lo lograba entender, su cabeza le decía una cosa y su corazón otra, desde que comenzaron a dormir en cuartos separados sintió tristeza y alegría de partir del lado de Sora. Quizás porque en algún momento ambos debían aprender a ser más independientes el uno del otro, ser gemelos a veces significaba comportarse como uno y eso era lo que Vanitas quería evitar a toda costa, depender de su hermano en todo...pero sin poder evitarlo ambos se necesitaban a si mismos.

Vanitas era la conciencia de Sora y el moreno era el corazón del pelinegro.

Joder, como odiaba esta maldita contradicción en su cabeza.

Otra vez se encontraba allí en su cuarto, boca arriba en el suelo, sus piernas se encontraban sobre su cama en forma de L mirando al techo totalmente aburrido, no podía jugar con Xion porque apenas era una niñita de 3 años y ya le resultaba aburrido hacerle bromas para que en un instante se pusiera a llorar. Vanitas no estaba acostumbrado a jugar con niñas y si molestaba a Xion seguramente se comiera algún regaño de Aerith y tendría que soportar al inexperto de su padre regañarle, pero Zack era muy perezoso para regañar, o demasiado bueno para hacerlo.

Con los ojos medio cerrados se quedó mirando al techo, ese techo que aún le parecía vacío…aunque todos lo eran sino tenían un ventilador en él. De repente empezó a escuchar pasos rápidos provenir desde abajo, haciendose más fuerte con cada paso, subiendo por las escaleras y de inmediato se detuvieron delante de su puerta, esta se abrió en par en par y un moreno algo alterado y desesperado se quedo de pie sobre ella, los ojos dorados de Vanitas parpadearon con sorpresa y miraron de cabeza a la figura agitada del moreno.

Esos ojos dorados se abrieron de inmediato al notar lagrimas caer por esos familiares ojos azules. Enseguida el pelinegro se levantó y se paró enfrente del moreno que no paraba de temblar, Vanitas ya estaba comenzando a preocuparle de verdad.

-¿Sora? ¿Por qué estas

-Riku se fue. - fue lo único que murmuro cuando más lagrimas comenzaron a caer por sus cachetes sonrojados, luego con sus manos intento frotárselos para evitar que siguieran cayendo más gotas saladas.-s-se mudó con su fa-familia a…a la ciudad de tw-twilight.- dijo tartamudeando, los ojos dorados de Vanitas se achicharon en realización, había escuchado algo de una charla que tuvieron sus padres hace unos días pero no creía que iba a ser tan pronto, el pelinegro apretó el puño e iba a decir algo pero Sora de inmediato fue hacia él y se abrazó a su hermano sollozando, Vanitas pudo sentir el cuerpo del moreno estremecerse y temblar, mientras seguía llorando.

Con algo de timidez el mayor de los gemelos comenzó a rodear al menor con sus brazos acariciando su cabeza, Sora poco a poco comenzó a llorar más fuerte, descargándose por haber perdido a su mejor amigo, el pelinegro susurro que todo iba a estar bien, que no iba a dejarle solo.

Sí, se arrepintió de haberle dejado solo por tantos días...luego de esto su corazón se quebró en mil pedazos, ya no podía aguantarlo más, no quería volver a dejarlo solo e indefenso al mundo exterior.

No iba a cometer el mismo error que Riku cometió.

Nunca más iba a permitir que nadie le hiciera sufrir de esa manera, el solo era el único que podía hacer llorar a Sora así.


-¿P-puedo dormir contigo,Vani?- pregunto cierto moreno de ojos azules que estaba vestido con su pijama de color celeste con motivos de gatitos listo para dormir, el pequeño se encontraba en la puerta del cuarto de su gemelo mayor con su peluche en forma de Wandanyan, ese gato gordo de color azul que Zack le regalo al pequeño cuando cumplió 4 años, fue un regalo del Tio Cid que vive en la ciudad de paso arreglando maquinas.

Habían pasado algunos meses desde la partida de Riku, Sora se había vuelto un poco dependiente de Vanitas y este se tomaba la molestia de nunca dejarlo solo para que recordara la partida de ese idiota peliblanco, de alguna manera actuaba más como un hermano mayor para Sora y Xion, aunque ni el mismo se creía el buen trabajo que estaba haciendo.

Cada noche tímidamente el castaño se escabullaba de su cuarto para ir al de su hermano y dormir con él, al principio le resultaba algo incómodo que ambos durmieran juntos pero ya le era prácticamente imposible negarle algo por saber lo que había ocurrido con su mejor amigo y lo que el mismo había sembrado. Riku había vuelto a hablar por teléfono con su hermano menor una semana después para disculparse y le jodía muchísimo eso pero por suerte eso hizo que Sora se quedara muchísimo más tranquilo y volviera a ser el ñiño alegre de siempre.

Vanitas estaba leyendo un comic, al escuchar la voz de su hermano dejo la historieta en la mesita de luz para rolar sus ojos y acomodarse en el lado derecho de la cama y permitirle la entrada a su cama al menor.-Esta bien, pero trata de no pegarte demasiado a mí.-respondió bostezando, el moreno asintió alegre y enseguida se subió a la cama, se metió adentro de las sabanas y abrazo su wandanyan riendo suavemente, por alguna razón ese gesto infantil pero adorable hizo sonreír un poco a Vanitas y sin decir otra palabra más apago las luces de la mesita de noche para acurrucarse nuevamente en la cama para dormir.

No paso demasiado tiempo hasta que Sora dejo a un lado su peluche y se abrazó a su hermano y murmuro un leve 'te quiero Vani' algo adormilado.

Vanitas abrió un poco los ojos e iba a apartarlo pero no lo hizo, lo abrazo de regreso apoyando su cabeza sobre la de Sora y cerrando los ojos sonriendo.

Yo también te quiero Sora, se dijo hacia sus adentros hasta quedar completamente dormido.


Ignorando las voces del cuarto de al lado, Vanitas entro a su habitación en silencio, cerró la puerta detrás de el con llave para asegurarse de que nadie lo molestara por un rato y luego coloco las bolsas que había traído del shopping en su escritorio. Se quitó su camisa blanca y remera de color roja tirándola en la cama, iba a darse una rápida ducha para relajarse del agotador día que tuvo; fue a su armario y del cajon tomo ropa interior limpia, la coloco en la cama y finalmente fue directo a su baño particular, prendió el agua caliente y espero un momento a que se calentara y así poder entrar adentro.

Se giro un momento para verse en el espejo, miro fijamente a sus ojos y cabello, con dos de sus dedos de ambas manos se jalo un poco su cabello puntiagudo que tenía al lado de sus cachetes; le gustaba el color negro de su pelo, era tan negro como la noche y la verdad no tenía planeado cambiarlo por nada, quizás debía cortarse un poco la puntas porque estaba empezando a notar que estaba un tanto largo.

Luego por otra parte estaban esos ojos dorados brillantes, ese color era antinatural y atrayente… ese color de ojos no los había heredado de nadie de la familia ya que todos por parte de su madre y padre eran ojiazules, quizás fue un regalo de parte de su abuelo que hacía mucho que no visitaba. Dio media vuelta y abrió la puerta corrediza de la ducha, se quitó sus boxers dejándolos en la cesta de ropa sucia y se metió a la ducha completamente desnudo.

Su cuerpo era esbelto para su edad, con 17 años había logrado obtener una muy buena figura que hacía envidiar a cualquier chico de la escuela, sus brazos tenia ligeros músculos de los cuales muchos desearían tener, era delgado pero no demasiado haciendo que su apariencia fuera armoniosa respecto de todo lo demás.

Limpiándose la cabeza suspiro levemente mientras mantenía sus ojos cerrados, si quería que su plan fuera un éxito iba a tener que de alguna manera ocultar rasgos básicos de sí mismo y eso le molestaba. Pasado 15 minutos salió de la ducha colocándose una toalla alrededor de su cintura y una en su cabeza para secar su cabeza, salió del baño y fue a su cama a buscar la ropa ropa limpia que había dejado allí para cambiarse y estar cómodo en su cuarto hasta la hora de la cena, se colocó sus boxers y aún si nada encima se sentó en su escritorio, abrió su portátil y la prendió para buscar información en internet.

Espero a que se cargara todo, una vez que todos los iconos de los programas aparecieran abrió una ventana del navegador del Chrome para buscar algo en Google, tecleo enter y comenzó a tipear unas palabras en el navegador.

Busco entre algunos resultados y se puso a leer, copio y pego un poco de información en un nuevo documento de Word y guardo alguna que otra página en sus marcadores, satisfecho cerro el Chrome y dejo la portátil a un costado, saco de las bolsas algo que parecía ser una peluca y una de las tantas cajas de tintura que había comprado bajo instrucciones de Xion.

Sonriendo se rió un poco, tomo unas tijeras y se puso en marcha.


-Regrese…- murmuro cansado y sin muchos ánimos Roxas entrando a su casa, en el living se encontraba Ventus y Naminé mirando la tele, ambos voltearon a ver a su hermano que lentamente se acercó al sillón y cansado se sentó delante de ellos.

La rubia de inmediato se percató de que algo estaba pasando con su hermano mayor.

-Pareces muy cansado... creímos que te habías ido con Sora, pero has vuelto más temprano así supongo que no has ido ¿De dónde vienes?- pregunto preocupada la chica, Ven también había notado algo extraño en el comportamiento de su gemelo desde la mañana, estaba molesto y ahora parecía bastante desanimado.

El ojiazul suspiro y evadiendo la mirada de su perceptiva hermanita, desvio sus ojos hacia la tele con indiferencia.

-Fui a lo de Axel un rato, al final no me fui con Sora y…bueno vengo de la casa de Axel.- a pesar de que intentaba ocultarlo, era demasiado evidente que estaba desanimado, Ven esta vez fue el primero en hablar por su hermana.

-Creí que iban a pasar un rato juntos, se lo veía muy animado a Sora al salir de clases.- comento mientras apagaba el televisor para poder escuchar mejor la conversación, el rubio bajo la cabeza en cuanto la tele se apagó, rascándose con ambas manos sus cabellos rubios.

-Tenía que estudiar con Riku así que me dijo al final que no podía.- ahora su voz sonaba molesta y su gemelo lo noto, Ven conocía los sentimientos que tenía este por el moreno y le destrozaba el corazón cuando veía a su gemelo tan decaído, este se levantó de su asiento y fue de inmediato al lado de Roxas para darle un cálido abrazo de hermano mayor, hundiendo la cabeza en su pecho de forma afectiva, el mini chocobo parpadeo varias veces confundido.

-aww mi pequeño hermanito sufre de amor.- dijo acariciando su cabeza, Roxas se sonrojo molesto e intento apartar a Ven de su lado, pero este seguía pegado como lapa.- ¡Déjame consolarte un rato Rox!- dijo riéndose al notar como Roxas comenzaba a mover sus brazos a los lados.

-¡JODER VENTUS SUÉLTAME!- dijo completamente avergonzado, su gemelo se rió y Naminé también.- ¡DEJEN DE REÍRSE, ESTO ES VERGONZOSO!- un gruñido salió por sus labios y Ventus termino cayendo sobre el en el sofá, los rubios seguían pegados entre sí, Ven tomando la delantera utilizo su llave maestra titulada: abrazo supremo de panda.

-Shh ya paso, Brownie te corresponderá como en una de sus tantas novelas, estoy seguro de ello.- volvió a decir y Roxas tenía ganas de matarlo ¿Cómo demonios sabía que le llamaba así? ¡Solo Sora sabía que tenía ese nombre en sus contactos específicamente para el! Ya que al moreno le encantaba las delicias de chocolate.

-¡VENTUS YA PARA O TE JURO QUE TE GOLPEARE!- volvió a insistir y ambos rodaron hacia el suelo, ahora Roxas estaba sobre el pero Ven estratégicamente seguía pegado a el cagandose de la risa.

-¡NO PUEDES GOLPEARME, ME AMAS ADMÍTELO!- insistió el rubio de abajo y continuaron rodando por el suelo un rato más, Naminé tomo su libreta de dibujos y comenzó a retratar el momento en un rápido Sketche, le gustaba dibujar y era buena haciéndolo.

Era tonto y lo sabía pero luego de un rato terminaba riéndose, Ven le hacía cosquillas y terminaba convirtiéndose en una guerra de cosquillas donde ambos buscaban la manera de ganar. Los sentimientos de tristeza poco a poco comenzaban a ser ajenos al rubio menor.

Luego de un rato, cansados en el suelo ambos rubios se quedaron tirados allí juntos algo agitados de tanto reír, de la cocina salió su padre Cloud y se quedó mirándolos con cierta diversión.

-¿Qué paso aquí?- pregunto para sumarse a la pregunta del millón, su hija sonrió y se levantó mirándole.

-Cosas de chicos, terminaron en una batalla a muerte de cosquillas.- respondió riéndose y el rubio mayor no pudo evitar reírse un poco también, avergonzado Roxas se tapó con un cojín caído del sofá, con toda la cara completamente roja, Ven por su parte rodo hacia su lado y lo volvió a abrazar.

-Roxas sufre de un caso de falta de atención, hay que mimarlo y se volverá un gatito dócil.- dijo en broma y su gemelo le pego con el cojín, Ven fingió que le dolió sobándose la cabeza.

-Entiendo, bueno chicos ya es hora de la cena, traigan sus traseros a la cocina que su madre de enfadara sino comen en horario, ya saben cómo es ella con la alimentación.- se rasco la cabeza y fue hacia la cocina, los gemelos se levantaron del suelo y dijeron en unisón 'si papá' acostumbrados a sus regaños y fueron a la cocina a cenar con sus padres.

Luego de una cena tranquila, su madre Yuna preguntando sobre cómo les había ido en la escuela y las típicas charlas que tenía en la mesa, el primero en terminar fue Roxas que puso de excusa que tenía tarea de matemáticas para hacer y subiría a su cuarto para terminarla.

Al llegar a su cuarto se metió de inmediato y fue directo a su cama, se dejó caer sobre el boca abajo y se tapó la cara con su almohada unos segundos cansado de todo lo que había sucedido en la escuela, primero Sora se había olvidado de que le había prometido que comerían juntos el almuerzo y la segunda vez que le había prometido pasar tiempo juntos el bastardo de Riku lo arruina, conocía perfectamente la falta de memoria de Sora y su mal habito de decirle si a cualquiera sin pensar que tenía planes ya hechos…era así con todos y no lo podía evitar.

A pesar de que odiaba que fuera de esa forma también la amaba, amaba demasiado a su mejor amigo con todos sus defectos y virtudes, le dolía pensar como la estaba pasando con el otro imbécil, le ardía pensar como le sonreía y reía a su lado…apretó con fuerza la almohada debajo de su cara intentando olvidarlo.

Pero no podía.

No podía olvidar a Sora, no quería dejar de amarlo y tampoco quería perderlo…


Luego de hablar un rato con sus padres, el mayor de los rubios decidió levantarse e irse también a su cuarto, tenía un poco de tarea de biología y tenía ganas de chatear un poco por Skype y otras redes sociales. El rubio subió por las escaleras e iba ir directo hacia su habitación pero sintió unos pequeños ruidos provenir por el cuarto de su querido hermano gemelo, viendo la puerta entre abierta decidió asomarse y noto a Roxas sentado sobre la cama leyendo algo de su laptop, noto unas pequeñas lágrimas en sus ojos y asustado se metió sin pedir permiso.

-¿¡JODER QUIEN TE HIZO LLORAR!?- de su voz comenzaba a denotarse ira, nadie en su sano juicio hace llorar a Roxas y se sale con la suya, no mientras Ventus viva en este mundo, el otro rubio se asustó por la voz de su gemelo y de inmediato se limpió la cara con el dorso de su manga.

-V-ven, no, espera tranquilízate ¡Dios! ¿¡Podrías tocar la puerta antes de entrar!?- dijo frustrado y a la vez cansado, pero Ventus enseguida se acercó a él y le abrazo con fuerza, de forma sobreprotectora.

-Vamos dime, no me iré hasta saber a quién debo matar.- esta vez iba en serio, nada era en joda cuando él hablaba así y Roxas a veces se preguntaba cómo se atrevería a dañar a alguien cuando Ventus no podía ni lastimar a una mosca, de los dos gemelos él era conocido como la Santa Magdalena. El rubio suspiro y le mostro su laptop donde había un manga shoujo en la pantalla, lentamente las cejas fruncidas de Ventus volvieron a su estado normal y sin poder evitarlo retuvo una risa.

Sabía que Roxas tenía su lado sensible pero no sabía que se trataba de mangas, menos del genero Shoujo.

-No te atrevas a reírte.- su voz indicaba advertencia, y era en serio pero Ventus casi nunca podía tomar en serio sus advertencias cuando miraba algo como eso, no, además era su hermano gemelo ¿En serio cree que lo haría? ¡Tienen la misma maldita cara! Realmente no podía hacerlo.

Lo retuvo lo más que pudo pero fallo, dejando escapar una carcajada fuerte y sosteniéndose de la barriga porque realmente no podía, oh dios, no podía dejar de reír ¡Sálvalo todo poderoso señor!

-¡JAJAJAJA EN SERIO, ESPERA JAJAJAJAJA! ¿¡ESTAS LEYENDO MANGA SHOUJO!? ¿¡DE TODAS LAS COSAS EN EL MUNDO PARA LEER TIENES QUE LEER MANGA PARA NIÑAS!? ¡JAJAJAJA!- estaba por colapsar, Roxas lo empujo y cayó al piso de espaldas, todo rojo se puso sobre su gemelo y le tapó la boca super-archi-recontra avergonzado a la décima potencia luz.

-¡EN SERIO TE MATO, AHORA SI TE MATO VENTUS!- su cara no podía ponerse más roja de lo que estaba y comenzó a pegarle con la maldita almohada, Ven intentaba taparse la cara con sus brazos, aún se reía pero a la vez tenía que soportar el peso de su hermano sobre él y sus intentos fallidos de darle un buen golpe, aunque estos golpes no se comparaban con los que el rubio siempre pegaba a Axel, a Ventus no le pegaba en serio. Estuvieron así un par de minutos hasta que agitados dejaron de moverse.

Cansados se quedaron el suelo mirando al techo, Roxas gruño tapándose la cara y Ven lo miro de reojo.

-Perdón, no pudo evitarlo, no sabía que leías esas cosas.- esta vez estaba tranquilo y al ver que tan en serio se lo había tomado el otro se sintió un poco mal, su gemelo suspiro y seguía mirando hacía el techo. El silencio le daba indicar que ya no le molestaba pero por alguna razón necesitaba saber exactamente porque estaba mirando eso y porque estaba llorando.

Roxas se movió un poco cuando sintió la mano de su hermano acariciar su cabeza, Ven tenía la costumbre de tocar su cabeza para calmarlo o animarlo y a decir verdad le hacia falta.

-En serio ¿Por qué estabas llorando realmente?- dijo esta vez preocupado mirándole a la cara, esa cara tan similar a la suya…sabía perfectamente cuando su gemelo estaba triste, llámenlo conexión o corazonada de gemelo pero Ven a veces podía sentir el dolor de su hermano y lo mataba por dentro verlo así.

-… ¿Por qué duele tanto el amor?- su pregunta fue la respuesta, Ven abrió un poco sus ojos azules de la sorpresa y siguió acariciando con sus dedos las hebras doradas de la cabeza de su hermano para darle paz.

Ventus imito la postura de su hermano mirando otra vez al vacío techo de la habitación de su hermano, pensativo se tomó unos minutos para pensar en la respuesta.

-Creo que el amor no es lo que duele sino la razón por la que lo hacemos.- no sabía si era una buena respuesta pero se dejó llevar por lo que sentía, nunca había experimentado realmente un enamoramiento y sabía que su hermano sufría por dentro a causa de eso; quería ayudarle…más que a nadie en el mundo quería verle feliz pero desgraciadamente eso no era posible.

Roxas asintió levemente intentando entender lo que estaba intentado explicarle, solo tenía ganas de desahogarse un poco, por eso leía ese manga.

-Duele Ven…duele no ser correspondido.- susurro quebrado, sintiendo de vuelta ganas de llorar pero no quería hacerlo porque preocuparía más a su hermano, el otro rubio solo miraba con más tristeza al techo para luego levantarse y abrazarle, Roxas cerró los ojos y se abrazó con fuerza.

-Tranquilo…todo estará bien.-

-Yo no quería enamorarme si sabía que iba a ser tan doloroso…q-quiero dejar de hacerlo pero…no puedo, lo amo, lo amo tanto Ven…- dijo temblando, su hermano acariciaba su espalda y le susurraba que estaba bien, que lo entendía.

Luego de unos minutos de silencio el rubio se calmó y se apartó frotándose los ojos, Ven preocupado le tomo de las manos y con una pequeña sonrisa le miro.

-¿Quieres que juguemos a algo y luego durmamos juntos como en los viejos tiempos?- ofreció con una gran sonrisa, el otro rubio lo miro aún sonrojado por las lágrimas que derramo y suspiro.

-Ven…tenemos diecisiete años, desde los diez que ya no dormimos juntos.- estaba ruborizado de pensar que su hermano mayor le ofrecía algo así aunque en el fondo sabía que Ven seguía siendo el mismo infantil de siempre, Roxas a veces era más maduro que él.

-Eras tan lindo a los diez, corrías a abrazarme sin decir nada.- ya parecía a su madre que nunca paraba de hablar de lo preciosos que eran sus pequeños chocobos, Roxas rolo sus ojos azules pero luego se rio al ver a Ventus abrir sus brazos para que volviera a abrazarle.

Iba a decirle que no y mandarlo de vuelta a su cuarto pero Ven utilizo sus ojos de cachorro mojado y Roxas no tuvo otra opción que ceder.

-Bueno está bien, pero solo esta noche.- la sonrisa de su hermano se ensancho y lo tacleo hacia el piso otra vez riéndose, realmente a veces se preguntaba quién de los dos era el hermano mayor de esta familia.

Luego de ver una película en la portátil de Roxas, ambos rubios se acomodaron en su cama, Ventus del lado derecho y Roxas del izquierdo, le presto alguna de sus almohadas pero el rubio ojiazul negó con la cabeza diciendo algo cliché como 'te usare como almohada' a la cual el menor de los gemelos respondió 'no me babees o amanecerás en el suelo', Ven se rio.

Apagaron las luces y se acomodaron en la cama, Ven le abrazo colocando sus brazos alrededor de su gemelito, gruño por la incomodidad de estar abrazado a su hermano pero luego suspiro aliviado de tenerle en esos momentos donde se sentía solo.

Los gemelos se quedaron quietos unos segundos, para percatarse que su hermano aun no se había dormido Roxas le llamo en voz baja.

-¿Ven?-

-¿Si?-

-Gracias…-

Al oír su agradecimiento Ventus no pudo evitar sonreír con calidez.

Continuara.


La verdad pensaba actualizar esto el próximo viernes pero decidí adelantarlo para hoy, pero eso significa que no habrá actualización hasta dentro de una o dos semanas (o depende de mi humor, puede ser más rápido de lo que crean)

No soy de recibir reviews por lo que nunca me motivo demasiado a actualizarlo si yo no tengo ganas de hacerlo, lo he dicho varias veces y escribo específicamente como hobby y aliviar estrés de mi vida real; si actualizar dependiera si alguien lee o no mis historias créanme que nunca actualizaria, Con esto no quiero culpar a mis lectores por nunca dejarme un comentario que les lleva más de un 'conti porfa' pero si creen firmemente que nosotros escribimos únicamente para ustedes pues están totalmente equivocados.

Me disculpo de antemano si mis palabras suenan groseras en algún sentido pero realmente debía decirlo, tengo sentimientos y una vida, no escribo para hacer feliz a nadie sino va dedicado a alguien, esto lo hago por diversión y para mejorar mi escritura que quién sabe en algún futuro cercano me abrirá más puertas en la vida.

Volviendo al fanfic, espero les haya gustado este capítulo, a mí personalmente me gustó mucho y me divertí al hacerlo ya que la relación entre hermanos que existe con Vanitas, Sora, Ventus y Roxas es una de mis favoritas, si tuviera que elegir entre alguna de las dos me quedo con Vanitas y Sora por cosas personales.

Vanitas tiene un complejo de hermano al igual que Ventus pero el de Vanitas es más fuerte porque él es una persona posesiva y celosa, en cambio el rubio no lo es tanto (solo cuando está enamorado puede llegar ser un poco así) aun así el que lastimara a Roxas sufrirá las consecuencias como notaron en una parte.

Responderé preguntas de forma pública que me dejo S. Hisaki Raiden para que todos puedan leer ^^, gracias a ella pude actualizar esto tan pronto, así que denle las gracias a ell es una lindura~

¿Por que Van odia tanto a Riku?

Creo que en este capítulo salió a flote un poco por qué, dicho antes Vanitas es una persona muy posesiva y celosa, pero dejando de lado eso simplemente se preocupa por el bienestar y felicidad de Sora más que ninguna otra persona de su familia, poco a poco iré dejando más flashback sobre la relación que tenían, en especial hay un suceso que hizo que Riku se ganara su cruz, pero definitivamente nunca le cayó bien ya que se llevó a su hermano lejos de el cuándo eran chicos (nótese, ellos hacían todo juntos y luego de conocer a Riku eso poco a poco comenzó a desaparecer, será su mejor amigo pero Vanitas es SU HERMANO, compleeejooo) y además la felicidad de Sora pende de un hilo por la relación tan cercana que tiene con el albino y eso lo detesta.

¿Por qué Sora se olvidó de Roxas? (cap 1)

Déjame decirte que Sora tiene problemas para retener demasiada información, es distraído y para colmo a veces algo le entra por un oído y le sale por el otro. Debe dejar de mirar tantas novelas mexicanas, venezolanas, brasileras y colombianas que su madre Aerith ve por las tardes en casa. No lo hace a propósito, simplemente es malo para retener información, eventualmente esto lo cambiara, pero digamos que en parte a veces se siente muy culpable por todos esos años que no estuvo Riku a su lado, de alguna manera intenta compensarlo por ello.

¿Qué paso entre Sora y Vanitas que hizo que fuera tan fácil ser chantajeado?

…..XD
no tendría gracia si te lo digo, pero…Vanitas tiene demasiadas maneras de chantajear a Sora, muchísimas, básicamente gracias a su complejo de hermano es imposible que algo se le escape de las manos a Vanitas pero además, Sora es tan torpe y tonto que se hace demasiado fácil chantajearse, es como una ley de la naturaleza entre estos dos, un destino inevitable.

Y tranquila puedes dejarme preguntas que me gustan responder :3

Por último y algo que me gustaría destacar, se lo dije a ella por privado y también creo que sera bueno aclararlo aquí: no me gustan emparejar a Roxas con Axel , nunca me gusto y lo intente pero en mi mente esos dos son mejores amigos/hermanos y punto, vale mencionar que Axel sabe que Roxas está enamorado de Sora ya que el mismo fue el que se lo dijo cuándo no podía ocultarlo más (además es super evidente, el único que aún no se da cuenta es Sora mismo) así que bueno dudo que haya Akuroku de esa forma en este fanfic, es más probable que lo haya en mi otro fanfic (aunque no prometo nada porque yo no lo trago, pero algo fluff no me molesta hacer)

Muchas gracias por haber llegado hasta aquí y haber leído todo el capítulo, como dije antes no esperen que actualice tan pronto ( a menos que algún review me motive a hacerlo como dije antes) ya que debo actualizar mis demás historias y ahora mismo estoy ocupada con cosas personales.

Antes de que me olvide, si a alguien le interesa ser mi beta reader se los agradecería porque me da tanta pereza corregir mis errores XDD eso si tengan piedad conmigo si lo hacen (?)

Besos y abrazos.

Moe.