Capitulo 3 Muerto.

POV. YAKUMO.

Llegue al edificio de Gotou, estaba agotado, pero ya había llegado. Toque el timbre varias veces, pero no recibí contestación alguna. Así que apliqué el truco de tocar todos los timbres y como pensé la contestación de todos fue al mismo tiempo.

El reloj de la recepción marcaba las 2 de la mañana, de seguro Gotou me regañaría pero no esperaría hasta el amanecer. Subí las escaleras hasta el quinto piso ya que el ascensor estaba fuera de servicio. Al llegar justo a la puerta de Gotou intenté tocarla, pero la atravesé así como si nada.

Observé el lugar y lo vi totalmente vacío, no había muebles, pero, según yo este es el departamento de Gotou ¿o me he equivocado? No, estoy muy seguro que es la dirección y número correcto. Entonces, ¿por qué no hay nada?

En ese instante recordé que todo este tiempo pude llamar a Gotou por teléfono, palpe mi cuerpo en busca de mi celular, pero para agrandar mi mala suerte, no lo traía conmigo. Medité unos segundos y recordé que en la recepción había un teléfono, salí del departamento y bajé los cinco pisos, me acerqué y vi que estaba la puerta cerrada, así que intenté atravesar la puerta como en aquellas ocasiones y para mi buena suerte lo logré, ya en otro momento averiguaría el porque de eso.

Tome la bocina y dude unos minutos, no sabía a quien marcar, ¿A Haruka o a Gotou? Decidí mejor a Gotou ya que no sabría lidiar con Haruka después de lo que paso en la playa. Marque el número de teléfono de este y espere el a que me contestará.

-Ishii – dijo Gotou en un tono molesto. - ¿Qué demonios quieres ahora?

-¡Gotou!- dije desesperadamente. -Soy Yakumo, necesito que me ayudes.

-¿Qué?

-Soy Yakumo, me han pasado muchas cosas extrañas y necesito que vengas por mi

-Lo siento hay mucha estática, me repite su nombre.

-Soy Yakumo – dije casi a gritó.

-Perdón, pero no lo oigo nada, colgaré.

-¡No espera! - grité. - Soy Yakumo.

-¿Yakumo?

-Si, necesito...

-Él esta muerto desde hace cinco años, no juegue así, es de mal gusto.

-Espera yo...

Pero era muy tarde, Gotou me cortó la llamada, pero lo que me impactó fue que dijo que yo había muerto hace cinco años atrás, solté la bocina, me recargué en la pared y me dejé caer. No podía creer lo que escuché de Gotou ¿yo muerto?

-¿Ya asimilaste las cosas? - escuché a una mujer.

Miré en dirección a la voz y vi a una mujer alta de unos cuarenta años, esta tenía tez blanca, ojos cafés y cabello negro con un corte estilo cóncavo, vestía un traje de color gris y llevaba unos tacones negros.

-¿Quién es usted? - le pregunté sin moverme del lugar.

-La misma que viste en la calle, mi nombre es Yumiko, y estoy aquí para darte la bienvenida a la tu nuevo estado.

-¿A qué diablos se refiere?

-En pocas palabras, tú estas muerto. Es por eso que pudiste atravesar esa puertas y la razón por la que la gente no te puede escuchar.

-No puede ser – dije levantándome de golpe. - Si apenas estaba con Haruka y luego.

-Según mis registros tu moriste a causa de una herida de bala hace...¡cinco años! ¿cómo es posible? Espera un minuto, tu ojo es rojo.

-Genial, me alegra que ya lo notarás – dije con ironía.

-Ahora que lo recuerdo, había un hombre, también con los ojos rojos, y esto le permitía poder caminar entre los vivos.

-Me haces perder el tiempo. - dije mientras salía de la recepción.

-Si me necesitas solo llámame. - escuché que me decía, pero no tenía el humor de escuchar. Así que salí del edificio y caminé sin rumbo por un rato.


POV. NARRADOR.

Apenas sonó el despertador Nao se levantó, se dio un baño rápido, y se puso su uniforme de secundaria, el cual consistía en una falda color azul marino, una playera blanca tipo polo, una corbata roja y un saco del mismo color de la falda, además de zapatos negros y calcetas blancas a la rodilla.

Salió de su cuarto y se dirigió a la cocina donde estaba su madre adoptiva preparando el desayuno. Allí ya se encontraba Gotou sentado en la mesa, con café en una mano y el periódico en la otra.

-¿Quién te habló anoche cielo? - preguntó la esposa de Gotou.

-Número equivocado – contesto Gotou, sin apartar la vista de su periódico.

Nao solo comía el cereal que le habían servido, se le veía en su cara que quería pedir algo, pero no encontraba las palabras correctas.

-¿Qué es lo que quieres? - dijo Gotou dejando el periódico de lado y mirando a Nao.

-Bueno...- dijo Nao dudando un poco. - Haruki Murakami firmará libros en la librería Kameko, y me gustaría ir.

-¿Quienes van a ir?

-Sólo yo.

-¿A qué hora va a ser el evento?

-A las cuatro.

-Tengo un descanso hoy a las cuatro y media, espérame en la librería y te acompañaré.

-Yo puedo asistir sola.

-Te dije que te acompañaré, es por tu seguridad.

-Esta bien.

Nao terminó su cereal, tomó sus cosas, se despidió de sus padres adoptivos y salió de su casa rumbo a la escuela. Gotou también terminó su desayuno, y se dirigió al trabajo.

Al llegar a su oficina se encontró con Ishii y le entregó su teléfono, cosa que a Ishii le sorprendió.

-¿Qué quiere que haga con su teléfono? - preguntó Ishii.

-Quiero que rastrees la ultima llamada, - dijo Gotou. - Busca donde fue hecha la llamada, ¿Entendido?

Ishii hizo un saludo militar y salió a paso veloz directo al área de decodificación, mientras que Gotou ordenaba los papeles del ultimo caso.

Nombre: Katsuya Minamoto.

Edad: 19 años.

Ocupación: Estudiante.

Afirma haber tenido un encuentro para normal en una bodega de la Universidad, pero se le hallaron restos de marihuana en los bolsillos y una prueba de laboratorio dice que consumió alcohol en grandes proporciones. Lo que nos deja en conclusión que se imaginó todo, al igual que sus amigos.

Gotou releía los papeles una y otra vez, pero algo no concordaba, si tan sólo Yakumo estuviera aquí, lo ayudaría en este caso y así le diría que es un oso grande. Un rato después Ishii apareció con una hoja con los resultados de la investigación.

-Aquí esta – dijo Ishii dándole la hoja y el teléfono.

Gotou tomó la hoja y vio que el lugar donde se había hecho la llamada, era en la recepción de su antiguo departamento. Sin más que pensar, tomó su chaqueta y fue hasta ese sitio.

Tardó un poco en llegar a la dirección por el tráfico, aparcó el auto a una calle y entro en el edificio. La recepcionista reconoció de inmediato a Gotou y lo saludo alegremente.

-Señor Gotou – dijo la mujer. - Hace tiempo que no lo veía.

-Voy a ir al grano – dijo Gotou. - Anoche recibí una llamada y la procedencia es de tu teléfono.

-Debe ser un error, ya que anoche no estuve aquí.

-Tal vez alguien se metió y llamó. ¿Me permites ver la cinta de vídeo.

-Claro, acompáñame a la parte de atrás.

La recepcionista guió a Gotou al cuarto de cámaras y revisaron la cinta de la noche pasada, pero esta estaba dañada o algo así, ya que sólo se veía pura estática. Miró su reloj y vio que faltaban unos minutos para las cuatro y media, así que tomó la cinta de vídeo, le agradeció a la recepcionista y fue a la librería en busca de Nao.


Mientras tanto Nao estaba en su salón de clases guardando sus cosas a toda prisa y una de sus amigas se le acercó muy curiosa.

-¿Por qué tan apurada? - preguntó una chica de pelo castaño.

-Voy a ir a una firma de libros – dijo Nao sin parar de acomodar sus cosas.

Al finalizar, Nao salió de la escuela a paso rápido y se dirigió a la librería. Cuando llegó, pudo observar que había mucha gente amontonada frente a la entrada de la biblioteca. Caminó entre la gente hasta que chocó con un chico más o menos de su estatura, él cual tenía tez blanca, ojos cafés, cabello negro y uniforme azul marino.

-Perdón – dijo Nao.

-No te preocupes – dijo el chico. - Oye, ¿Estas aquí por la firma?

Nao miró detenidamente al chico y no pudo evitar sentirse atraída por este, así que quedo embobada un poco y no escuchó la pregunta de este.

-¿Y bien? - volvió a decir el chico.

-¿Eh? - reaccionó Nao – Si, si vengo.

-Que bien, y dime ¿ Cuál es tu libro favorito?

-Pues, me gustó mucho el de Kafka en la Orilla.

-¿Enserio? - dijo emocionado – Ese es mi favorito. Me gustó como tomaba dos historias y las entrelazaba.

-Si, es algo que lo destaca.

-Perdón, no me presente, soy Katsuya – dijo el chico extendiendo la mano.

-Yo soy Nao – dijo ella estrechando la mano del chico lindo.

En ese momento las puertas se abrieron dejando entrar a las personas ansiosas por hablar con su autor favorito. Los empleados de la librería ordenaron a las personas en una fila, y uno por uno tendrían la oportunidad de obtener un auto grafo.

Mientras esperaba, Nao y Katsuya conversaban alegremente, hasta que llegó su turno y tuvieron la oportunidad de conocer a Murakami, luego ambos salieron de la librería y se despidieron.

Gotou estacionó el auto a unas calles de la librería, y se dirigió a su encuentro con Nao. Al acercarse a la librería, sacó su teléfono y buscó el número de Nao para preguntarle su paradero, pero ya no lo necesitaría ya que la vio cruzar la calle, así que intentó alcanzarla. Sin embargó un camión de carga de color negro iba a toda velocidad y detrás de este unas patrullas en persecución.

Automática mente Gotou se dio cuenta de que Nao estaba en el camino de ese camión y sin pensarlo más corrió y gritó el nombre de Nao, pero ella no hacía caso.

-¡Nao! - gritó Gotou.

Nao reaccionó y al ver el camión quedo paralizada a medio crucé, Gotou le gritaba que se moviera y al llegar al crucé solo vio al camión pasar junto con las patrullas.

-¡NAOOOOOOOO!


¿Qué tal?

¿Sorprendidos?

¿Asustados?

Bueno, si quieren saber más, sigan la historia.

Recuerden que todo comentario o idea es recibido.

Además también los invito a leer mi otra historia: Kuroshitsuji, EL CUERVO Y LA LECHUZA.

Nos leemos a la próxima,