Sé que están pensando : Karastengu ¿Qué has hecho? Primero mataste a Yakumo y ahora a Nao.
Y yo solo les diré : Lean este capitulo y luego comenten.
Capitulo 4 ¿Esto es verdad?
Nao reaccionó y al ver el camión quedo paralizada a medio crucé, Gotou le gritaba que se moviera y al llegar al crucé solo vio al camión pasar junto con las patrullas.
-¡NAOOOOO!
Gotou quedo en shock, y la gente que estaba ahí presente buscaba desesperadamente el cuerpo de la niña. El detective no se lo podía creer, todo se volvió confuso hasta que...
-¡Miren allá! - grito una mujer señalando a un punto especifico de la calle.
Nao estaba de pie al otro lado de la calle, tenía los brazos juntos, con sus manos a la altura de la boca, tenía los ojos cerrados y temblaba mucho.
-Calma – le dijo alguien - Estas a salvo.
-¡Nao! - dijo Gotou mientras corría hacia ella y la abrazaba. - ¿Estas bien? ¿Estas herida?
-No – dijo ella débilmente. - Estoy bien.
-¡Debes tener más cuidado! - dijo Gotou poniendo sus manos en los hombros de Nao y molesto. - ¡¿Qué te pasaba por la cabeza en ese instante?!
-Es que yo...
-¡Pudiste haber muerto!
Nao solo se echo a llorar y Gotou comprendió que ya había sido suficiente regañó, llevó a Nao hacia el auto y luego se dirigieron a casa, donde la esposa de Gotou los esperaba para la comida.
POV. YAKUMO.
Al ver que la niña ya estaba a salvo, me aleje del lugar. La verdad no sé como lo hice pero no podía quedarme ahí parado y dejar a esa niña morir, pero esa niña se me hace muy familiar.
-¿Te puedo poner al corriente de las cosas? - dijo esa mujer de la otra vez, la cual apareció de la nada frente a mi y me causó un gran susto.
-¡No hagas eso! - exclame molesto.
-Lo siento, es inevitable.
-¿Que quieres mujer?
-Te recuerdo que me llamo Yumiko y que soy la encargada de guiar a los muertos al más allá. Pero tu caso es especial.
No dije nada, así que me quede viéndola un poco confundido.
-Bueno – dijo Yukimo, o creo que así era. - He investigado y a habido un caso donde una persona con los ojos de color rojo pudo obtener la habilidad de caminar entre los humanos.
-¿Y? - pregunte.
-Pues al ver lo que hiciste hace un rato, me di cuenta de que podías tener una oportunidad.
-¡Espera un minuto! ¿Quién eres exactamente y por qué me dices estas cosas?
-Digamos que soy una de las secretarias de Emadaio-sama. Y cuando no llegaste con él, me mandó a buscarte. Así que acompáñame, te llevaré a un lugar especial.
La mujer tomó mi mano y me llevó a toda prisa por una calle llena de personas, varias veces choqué con las personas que iban en sentido contrarío y varias veces tenía que disculparme con las personas. Al salir de todo ese gentío pude observar que Yumiko estaba muy sonriente, así que pregunté lo primero que se me vino a la cabeza:
-¿Pueden vernos?
-¿Por qué te disculpaste con todos ellos?
-Porque me llevabas entre ellos.
-¿Entonces por que te contestaron algunos de buen humor y otros con pésimo humor?
-¿Entonces si nos pueden ver?- dije un poco desesperado.
-Si – dijo Yumiko finalmente. - Si nos pueden ver.
Después de caminar un rato, ambos entramos a un edificio muy grande, la recepción estaba repleta de gente y en letras grandes estaba escrito: Modas del Akuma.
-¿Qué es este lugar? - pregunté mientras miraba para todos lados.
-Es donde se hace la revista Akuma – me dijo Yumiko. -Y un sitió donde tenemos un portal hacia el otro mundo.
-¿Y ellos son? - dije
-Solo son simples mortales – dijo mientras esperábamos un ascensor, al entrar a este agregó – Finge que estas vivo y no hables hasta que yo diga.
Subimos siete pisos y luego salimos en uno completamente extraño, este tenía un diseño japones antiguo. Caminamos por un pasillo largo, hasta llegar a una puerta de color rojo, el cual tenía un tallado en forma de demonio tengu.
Yumiko tocó la puerta tres veces y luego esta se abrió, Yumiko entró primero, yo dude unos segundos, me daba mala espina, pero Yumiko me tomó de la camisa y me jaló hacía a dentro. Escuché la puerta cerrarse detrás de mi y Yumiko no me soltaba, me llevo hasta una oficina con un estilo muy feudal.
La habitación estaba solo iluminada por una pequeña chimenea a mi derecha, había una mesa pequeña frente a nosotros, en las paredes había pinturas que hablaban acerca de Japón feudal y también había jarrones de esa época.
-Me alegran que ya estén aquí -dijo alguien, pero su voz me sonaba familiar.
-Como ordenó – dijo Yumiko – Lo traje hasta aquí.
-¡HATA! - dije casi en grito al verlo salir de la nada.
-Hola Yakumo – me dijo este parado frente a mí. - ¿Cómo te ha sentado la muerte?
Miles de preguntas vinieron a mi cabeza pero podía procesarlas correctamente así que dije:
-¿Alguien me puede explicar?
-Claro – dijo Hata – Por favor siéntate en el cojín y yo te explico todo lo que quieras.
Me senté con las piernas cruzadas frente a la mesa y Hata también frente a mí, lo miré con una mirada fría y esperé a que dijera algo.
-¿Recuerdas que tu padre estaba muerto pero aun seguía aquí ? - me preguntó Hata.
-No me haga volver a recordar eso – dije seriamente.
-Bueno, pues ahora tu has heredado es habilidad. Y como verás estas aquí, en pocas palabras puedes caminar entre los vivos.
-¿Y entonces todo esto? - dije refiriéndome al lugar.
-Nada más se lo pedí prestado a un amigo.
-¿Y ella? - señale a Yumiko.
-La conocí mientras hacía mi trabajo de la morgue.
La verdad no sé que pensar, todo esto ha sido muy extraño, pero resumiré las cosas de esta manera. Morí en aquel callejón hace cinco años y ahora estoy atado a este mundo como fantasma, pero no del todo ya que puedo estar con los seres vivos, gracias a una habilidad que me fue heredada de mi progenitor paterno.
-¿Y ahora? - pregunté después de aclarar mi mente. -¿Qué debo hacer?
-Pues... - dijo Hata. - Aprovechar la oportunidad que tienes, puedes integrarte en la agencia de detectives junto a Gotou, y créeme sin ti esta perdido en todos los casos.
-¡Que esperabas de un oso! - dije casi en risas. -¿Pero no sé supone que me reconocería?
-Eso ya esta arreglado – dijo Yumiko. - Cambiaremos totalmente tu imagen e identidad.
-¿Cómo?
-Con la ayuda de unos amigos de este edificio.
Hata y Yumiko me llevaron a un piso donde había mucha gente de un lado al otro además de ropa. Caminamos unos segundos hasta llegar a un estudio de fotografía, donde le tomaban fotos a un grupo de modelos bien anoréxicas.
-Erick – dijo Yumiko e inmediatamente un hombre de unos treinta o más de pelo negro con rubio se acercó a nosotros.
Al acercarse a nosotros pude observar que vestía pantalones de mezclilla negros, una camisa azul con un chaleco gris, además de llevar una pañoleta verde bandera y un sombrero negro.
-¿Qué puedo hacer por ti Yumiko? - dijo este en un tono un poco afeminado.
-Bueno – dijo Yumiko – Necesito que le des a este chico de aquí- (me señala)-Un cambio total de imagen.
El tipo se me acercó y me mira de pies a cabeza, pude observar que me miraba de una forma muy extraña, cosa que me incomodó demasiado, pero lo que si me aterró fue que pusiera su cara frente a la mía.
-Yumiko – dijo este mientras se apartaba de mi – Me has puesto un gran reto.
-¿Podrás? - preguntó Yumiko.
-Manos a la obra.
Primero me llevaron a un cuarto repleto de ropa y ese tal Erick no paraba de darme a cargar montones de ropa.
-Ya sé – dijo Erick mientras tomaba una camisa roja. - Esta se te verá muy bien si te pones unos jeans negros, además de unos zapatos de ese color. ¡Espera! ¿Qué tal este chaleco negro, ¡Aguarda! ¿Y si te pongo este suéter, te hará lucir muy inteligente.¡No! Creo que la roja, esta te combinará con tu ojo.
-Erick – dijo Yumiko, el cual para ese entonces estaba enterrado en ropa. - Él usara un pupilente, para cubrirle el ojo.
-Me la has puesto difícil, bien, probemos el rojo de todos modos.
Me puse unos jeans negros, una camisa roja junto con un chaleco negro, además de unos convers del mismo color que los pantalones y el chaleco. Me miré al espejo un rato y me sorprendió lo cual adulto puedo parecer si me pongo ciertas cosas.
Luego me llevaron a un piso dedicado al estilismo, me asusto la idea en que le harían algo a mi cabello.
-Mira – dijo Erick mientras me llevaba a una silla y me sentaba a la fuerza. -Ella es Tameko y te va hacer un excelente peinado.
Una chica de unos veinte y cinco años, se acercó hacía mi y me cubrió con una toalla y luego sacó unas tijeras de una cangrejera que traía puesta.
-¡¿Qué intentan?! - dije muy asustado e intentando levantarme de la silla, cosa que me fue negada.
-Yakumo – me dijo Yumiko. -¿Quieres una revista o un café?
-No – exclame. - Lo que quiero es que ella no se acerqué con esas tijeras.
-Calma cielo – dijo la estilista. - Solo te emparejaré el cabello y ya.
-Acepta Yakumo – dijo Yumiko. - Es para que te veas bien.
Lo único que pude hacer es cerrar los ojos y rezar.
POV. GOTOU.
Estaba en mi oficina clasificando algunos documentos, cuando llegó Ishii cayéndose como siempre.
-¿Qué quieres Ishii? - pregunté si apartar la vista de los documentos.
-Le tengo un nuevo caso – dijo este mientras se levantaba del suelo. - Uno que decidí aceptar por ambos.
-¡Qué te dije de aceptar casos sin consultarme a mi primero! - dije molesto.
-Pero este es muy importante Gotou, este es especial.
-Habla – dije resignado.
Ishii sacó unos papeles, los hojeo torpemente hasta encontrar el indicado, se acomodó las gafas y leyó:
-En el esta ultima hora se ha registrado la muerte de una menor de edad.
-¿Y? - dije.
-Pues la víctima ha aparecido muerta en un contenedor de basura y presenta varios golpes.
-¿Qué tiene de especial? Si no recuerdas arrestamos a un tipo por violación la semana pasada.
-Gente dice que en ese lugar a habido casos paranormales. ¡Vamos Gotou! Hace tiempo que quiero un caso paranormal.
No sabía que contestarle a Ishii, así que deje los papeles en el escritorio y salí de la oficina. Subí hasta la azotea del edificio y me quedé mirando el paisaje un rato. ¿Qué demonios estaba pensando Ishii al aceptar el caso? Me costó mucho trabajo superar la muerte de Yakumo y por eso evitó los casos que tengan que ver con algo paranormal ya que me recuerdan al niño que salvé y protegí, pero que ahora ya no esta.
En ese instante escuché que alguien iba subiendo las escaleras, supuse que era Ishii, así que preparé lo que le iba decir, pero me equivoqué.
-¿Detective Gotou? - dijo una mujer de pelo negro y corto, además de que vestía un traje de color gris.
-¿Qué necesita? - pregunté.
-Su jefe me pidió que le buscará a un novato.
-¿Para qué?
-Bueno, el plan es que lo entrené para que se vuelva un detective.
-¡Qué otro se encargué, yo estoy ocupado! - dije cruzándome de brazos.
-Son ordenes de su superior. Y si me permite lo llevaré para que lo conozca.
Seguí a la mujer escaleras abajo, pero no podía parar de maldecir a mi jefe en mi mente.
-Oye – le hable a la mujer. - Mas te vale que no sea un chaval tonto.
-No sé preocupe – me dijo ella. - De seguro se sorprenderá con las habilidades de este chico.
Al llegar a la recepción vi que Ishii se encontraba hablando con Makoto y al verme hizo un saludo militar.
-Miré detective – dijo la mujer señalando hacia la entrada. - Ese es el muchacho.
Un chico, de cabello café con mechas negras y lentes se acercó hacia a mi. Vestía pantalones negros, zapatos negros, una camisa roja con un chaleco formar y un saco del mismo color que los zapatos.
-Detective Gotou – dijo la mujer. - Le presentó a Gosuto Yakumo.
-Es un placer – dijo el muchacho extendiendo la mano.
¿Qué opinan?
¿Les esta gustando?
Bueno si tienen alguna idea no duden en decírmela.
Todo comentario es aceptado.
Nos leemos a la próxima.
