Capitulo 6 Reencuentro Inesperado.

POV. YAKUMO.

No podía creer que esa niña fuera Nao, simplemente estaba totalmente cambiada. Pasaron como cinco años desde mi muerte según Yumiko, y haciendo cuentas ahora Nao debe tener como 12 años.

-Y dime Gosuto – dijo la esposa de Gotou. - ¿De donde vienes?

-De Hokaiddo – conteste.

-¿Cómo le hacen para sobrevivir al invierno?

-Pues, con mucho esfuerzo. "¿Qué es lo único que se les ocurre preguntar?

Después de almorzar y acatar a la regla 5, Gotou me llevó a la habitación de huéspedes y me advirtió que no saliera de aquí por nada en el mundo más que para ir al baño, después cerró la puerta tras de mi y e quede solo en la habitación. Miré a mi alrededor y vi una maleta, de seguro Yumiko la habrá dejado para mi.

Pusesé la maleta sobre la cama y revisé que contenía, al abrirla encontré un sobre dirigido hacia a mi por parte de Yumiko.

Yakumo, me tomé la libertad de escoger algo de ropa y artículos personales que te harán falta.

Atte. Yumiko.

Coloqué a un lado la carta y vi que en la maleta había dos pijamas, playeras, pantalones de mezclilla, tenis negros, shampoo, jabón, loción, crema de afeitar, rastrillos, un estuche para los lentes de contacto y un celular.

Me quite la ropa y solo conservé una camisa blanca y unos shorts negros, también me quité los lentes y el lente de contacto y me recosté en la cama. Pensé en todo lo que había pasado en mi ausencia y como debieron haberlo enfrentado, pero lo que no podía sacar de mi cabeza era el paradero de Haruka.

Tomé el teléfono y marque a su celular impulsivamente, escuché el tono de marcar y una voz sonó al otro lado de la línea.

-Hola, ¿Quién habla?

Intente hablar, pero no pude emitir un sonido, así que colgué. ¡Dios! ¿Cómo pude dejarla de esa manera en aquel lugar? Necesitaba calmar mis pensamientos, necesitaba caminar afuera por un rato, pero de seguro Gotou me lo impediría. ¡Lo olvide! Estoy muerto, puedo salir sin que me vean, según Yumiko solo tengo que pensarlo y ya, pero no puedo salir vestido así.

Me puse unos pantalones de mezclilla, una camisa blanca y los tenis negros, me aproximé a la puerta de mi habitación para hacer el intento y en efecto pude atravesarla, caminé por el pasillo directo a la puerta principal pero me encontré´e con Gotou frente a frente.

-¿Qué intentas hacer? - dijo este.

-Yo...- dije

-Solo quería un poco de leche – escuché a Nao detrás de mí.

-Entonces, ¿por qué no tomamos leche con galletas de chocolate? - pregunto Gotou.

Que suerte, por poco creí que me había visto, decidí seguir mi camino y logré salir del departamento de Gotou. Al estar en la calle caminé sin rumbo, hasta que no sé como, pero llegué al templo de mi tío. Vi que todavía seguía como antes, así que sin pensarlo más subí las escaleras.

-Perdón muchacho – escuché a alguien. Me di la vuelta y vi a una mujer anciana, según mi ojo ella estaba muerta. - ¿Sabes dónde esta la sala de oración?

-Al fondo a la derecha. - dije señalando el lugar.

-Gracias – dijo la anciana mientras se alejaba de mi.

Pude ver que no era la única en visitar este templo, también había otras personas que venían a orar, ¿qué se iba a esperar de un templo? Me dirigí hacia la casa, al entrar me invadieron los recuerdos de cuando jugaba al escondite con Nao. Subí las escaleras y entré a lo que fue mi habitación en un tiempo. Observé que todavía estaban algunos libros que solía leer, además de mis figuras de acción.

No pude evitar que una lágrima rodara por mi mejilla, y otras más. Recuerdos me invadieron, pero no de tristeza sino de felicidad, tomé el portarretratos que estaba en la mesa de noche y observé la foto que me tomé junto con mi tío y Nao hace años. En esa foto tenía 17 o 18 años años y Nao era muy pequeña, la verdad no recuerdo que edad tenía ella.

Deje el marco en su lugar y salí de la habitación, fui al patio del templo y vi a un grupo de gatos acercándose, me agaché y acaricie a uno de color negro. Y en ese instante salieron más.

-Ya es hora de cenar – escuché una voz familiar.

Los gatos se acercaron a fuera del templo y vi salir a una mujer de pelo castaño tez blanca, además de que que bestia pantalones blancos, blusa rosa de manga larga y unas sandalias.

-Vengan pequeños – dijo ella, mientras sacaba una bolsa de comida para gatos.

-Tienes un buen gusto – escuché a otra mujer, me levanté y vi a Yumiko.

-¿Qué haces aquí? - le pregunté un poco molesto.

-¿Recuerdas que soy la secretaria de Emadaio-sama? ¿Sabes que este es un templo? ¿Y sabes que tengo que guiar a las almas que vienen de visita?

-Ya entendí.

-Oye, pero es enserio. La chica de allá es muy linda ¿La conoces a caso?

-No es nadie – dije mientras me alejaba del lugar.

-Vamos, no te deprimas – me dijo Yumiko mientras ponía una mano sobre mi hombro.

-¡No estoy deprimido! - dije casi en grito.

-Lo que digas, bueno tengo que hablar con el sacerdote de este lugar y no tengo tiempo para discutir con un chico mimado.

Ya no le contesté nada a Yumiko, decidí volver a casa de Gotou y meterme entre las cobijas.


POV. GOTOU.

Le estaba contando una historia para dormir a Nao, normalmente se cuentas historias de hadas y príncipes que salvan a princesas, pero Nao prefiere las historias de fantasmas, en especial las que ha escrito Haruka.

-Lentamente ambos chicos entraron al edificio – leí en voz alta. - La chica tenía miedo de entrar, ya que sabía que anteriormente ese lugar había sido un antiguo manicomio. Caminaron un rato por los oscuros y fríos pasillos, hasta llegar a la habitación en donde sucedían los casos paranormales, entraron y pudieron ver que esta no tenía ventana. El chico analizó el lugar y descubrí que la cama había sido movida y en ese momento...

-¡Gotou! - me gritó Atsuko.

-Papá por favor no pares – me pidió Nao.

-Ya es tarde – le dije mientras la arropaba más en su cama. - Mañana continuaremos.

Dejé el libro en la mesita de noche de Nao y salí de su habitación, recordando apagar las luces.

Me dirigí a la cocina, donde se hallaba mi esposa y le cuestioné el porque me había llamado. Ella me dijo un poco preocupada que Gosuto no ha salido de la habitación desde la comida, a lo que yo le respondí que lo dejará descansar ya que había hecho un largo viaje, además de que había pasado por un día pesado.

La dejé tomando sé su café y fui al baño a cepillarme los dientes, pero la verdad es que el chico me recuerda a Yakumo, hasta se llama igual, pero apellido diferente. Cada vez que pienso en él, pienso en la pobre de Haruka, la cual sufrió mucho con su muerte. Me sorprende que ella logró crear en él un sentimiento que nunca creí que tenía.

Al finalizar, me dirigí a mi cuarto y tomé mi merecido descanso.


POV. NARRADOR.

Yakumo estaba en su salón de la universidad leyendo un libro, cuando apareció Haruka sin tocar la puerta como siempre.

-¿Cuántas veces te he dicho que toques antes de entrar? - dijo Yakumo sin apartar la vista de su lectura. - Puede ser que algún día me encuentres sin ropa y no te agradará.

-Bueno – dijo Haruka. - Solo quería presumirte mi vestido azul que acabo de comprar. - levanta una bolsa – Además de que quería invitarte un delicioso muffin de chocolate.

A Yakumo le brillaron los ojos cuando escuchó la palabra chocolate, que decidió dejar su lectura y concentrarse en Haruka.

-Sabía que querrías del muffin – dijo ella sentandosé en la mesa y sacando los muffins.

Apenas Yakumo recibió su muffin lo devoró al instante quedando cubierto de chocolate por toda la boca. Haruka río un poco, sacó un pañuelo de su bolsa y limpió la boca de Yakumo con el.

-Haruka – dijo Yakumo – Hay algo que me gustaría decirte desde hace tiempo.

-¿Qué Yakumo? - preguntó Haruka mientras se acercaba a él.

-Yo...

Yakumo tomó la cabeza de Haruka y la fue acercando hacía él poco a poco apunto de darse un tierno...

-¡Yakumo! - gritó Gotou mientras lo jalaba. - ¡Te he estado llamando, es hora de que despiertes!

Yakumo se cayó de la cama con todo y cobijas, todavía seguía atontado por el sueño, se incorporó lentamente y fue a ver que quería Gotou, él cual tocaba con desesperación la puerta.

-¿Qué quieres oso? - dijo Yakumo abriendo la puerta molesto, y en ese instante recordó que no tenía el pupilente, así que se tapo el ojo izquierdo con su mano lo más rápido que pudo.

-Ya es hora de levantarse – dijo Gotou mientras cruzaba los brazos.

-¿Y?

-Necesito que me hagas un favor.

-¿Cuál?

-Es viernes y tengo una reunión muy importante y Atsuko y yo tendremos que asistir todo el fin de semana.

-¿Y eso que me interesa?

-Te pediré amablemente si cuidas a Nao mientras no estamos. Como tu superior te pido este fav...

-Lo haré. No veo ningún inconveniente, la cuidaré sin problemas.

-Bien, agradezco contar con tu ayuda. - dijo mientras se daba la vuelta. - Por cierto, el baño esta listo.

Con eso ultimo Gotou se marchó, Yakumo cerró la puerta y dejó de cubrirse el ojo. Y como un golpe aparecieron los recuerdos del sueño que tuvo a noche, pero decidió ignorarlo. Tomó unas cosas y fue al baño para darse una ducha.

Mientras tanto Nao estaba hablando con sus padres acerca del viaje que harían, en realidad estaba discutiendo ya que ella se quedaría en casa.

-Nao entiende que no puedes ir – dijo Gotou. - Es una reunión de adultos.

-¡No se vale! - dijo Nao – Es injusto.

-Solo sera por tres días. Además Gosuto acepto cuidarte, ya verás que terminarás llevándote bien con él.

-¡No! - dijo cruzando de brazos. -¡Fuera!

-Bien – dijo Gotou resignándose. - Ya nos vamos, o si no perderemos el vuelo. Espera aquí, Haruka me hizo el favor de llevarte a la escuela, llegará en unos minutos.

Gotou salio del cuarto de Nao, y se paró frente al baño y dijo:

-Gosuto, ya nos vamos, por favor no quemes la casa.

-Lo que digas oso – grito Yakumo, él cual estaba bañándose.

Gotou reprimió lo que iba a decir, tomó las maletas que estaban en la sala y salio del departamento junto con su esposa.

Nao, estaba molesta, así que decidió salir de la casa y dirigirse a su escuela aunque todavía no eran horas de clase.

Unos minutos después Yakumo terminó de bañarse, cerró la llave de la regadera y saco la mano para alcanzar la toalla, pero había un problema, se le olvido traer una.

-Nao – dijo en voz alta, pero no le contestaron. - ¡Demonios! ¿Ahora que hago?

A esa hora y justo afuera del departamento Haruka iba entrando a este, llevaba un pantalón de mezclilla, una blusa amarilla junto con una chaqueta de mezclilla, su bolso blando y un par de zapatos amarillos.

-Nao – dijo ella - ¿Estas aquí?

Como no hubo respuesta caminó en dirección hacia la habitación de la pequeña y al pasar cerca de la puerta del baño escuchó que algo se caía.

-¿Nao eres tú? - dijo Haruka mientras abría la puerta del baño y veía a Yakumo.

-¡¿Qué no te enseña... - dijo Yakumo, pero quedó mudó al reconocer a la chica.

-¡Perdón! - dijo ella mientras cerraba la puerta - ¡Yo no vi nada!


¿Sorprendidos por este encuentro? Apuesto que nunca se lo imaginaron

Si quieren saber más no duden en seguir esta historia.

Cualquier comentario es recibido.

Nos leemos a la próxima.