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Cuando la Sangre Veela se impone (Tercera Temporada)
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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: El final de este fic comienza con esta Tercera Temporada. Ya pasó el inicio del romance entre Lucius y Remus y ya vimos como fueron los primeros años de su primer hijo en Hogwarts. Ahora, con sus 16 años recién cumplidos, Draco Malfoy enfrenta la realidad de que su sangre veela lo lleve a elegir una pareja. Pero… ¿tenía que ser justo ese? ¿Es que el destino se estaba burlando de él?
Al parecer, nuestro rubio no está muy feliz con la pareja que le ha tocado…
Parejas: Lucius Malfoy/Remus Lupin-Malfoy, Sirius Black/Rodolphus Lestrange, Lucas Lestrange/Ginny Weasley. Para el futuro (próximo)… Harry Potter/Draco Malfoy.
Parejas Secundarias: Severus Snape/Narcissa Snape-Black, Cassius Warrington/George Weasley, Theodore Nott/Neville Longbottom, Tobias Montague/Fred Weasley, Marcus Flint/Oliver Wood, Bill Weasley/Regulus Black. Para el futuro (próximo)…Ron/Blaise, Malcolm Baddock/Hermione y las que se me vayan ocurriendo por el camino ¬¬U
Aclaraciones: El romance entre H/D va a tardar en llegar, puesto que deben tener en cuenta que Harry ni siquiera sabe que es gay XD
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-N/A: notas de autora.
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Capitulo 4: Devuelta a Hogwarts.
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-¿Qué estás haciendo?- Draco preguntó con sospecha, al ver que su padre estaba recolectando sus mejores libros de Defensa de la gran Biblioteca de la mansión.
-Oh… ¿No te dije?- sonrió y le dio un libro a Camila para que lo llevara a la mesa, porque ella quiso ayudar.- Teniendo en cuenta lo difícil que será para ti todo lo referente con tu herencia, Dumbledore me ofreció el puesto de profesor de DCAO para este año… y acepté. Para poder estar allí, para apoyarte.
-¿… Qué?- musitó en shock.- ¡¿Y porque me dices esto recién ahora?! ¡Mañana nos vamos a Hogwarts!
-¿Y cuál es la diferencia, hijo?- puso los ojos en blanco.- Ya tengo decidido ir y con tu padre nos la vamos a arreglar como hace tres años. No debes hacer tanto escándalo al respecto.
-¡Te dije que no es normal que un padre de clases a su hijo! ¡¿Qué pasará con tu reputación?!
-Tú reputación caerá en el momento que tu sangre veela se descontrole y quieras asaltar en los pasillos a Harry o quieras arrancar los pelos de quien se le acerque.- dijo sabiamente y el rubio se ruborizó, cruzándose de brazos enfadado.- Y yo voy a ir justamente para evitar, en lo posible, que hagas un tonto de ti mismo.
-Bien… entiendo.- masculló, antes de girarse para salir.
Remus sonrió y negó con la cabeza divertido, por la actitud asustada de su hijo. Al parecer, Draco tenía miedo de estropear las cosas con Harry y últimamente estaba muy tensionado, algo que entristecía a su papá. Y era por ello que decidió ir a Hogwarts. Eso sin contar con las malas noticias que había recibido hace una semana con respecto a Severus, todo en conjunto tenía muy mal a su pequeño.
-¿Draco va a tener un novio, papi?- Camila preguntó, mirándolo con sus ojitos grises curiosos.
-Sí, preciosa.- sonrió a la niña.- Si todo sale como debe ser, tu hermano Draco tendrá novio para dentro de dos meses.
-Estación King's Cross: 1 de septiembre-
Draco frunció el ceño mientras veía como todos los pelirrojos y algunos miembros de la Orden abrazaban a su pareja, solo la mano pesada de su padre sobre uno de sus hombros impedía que saltara sobre ellos y les gritara que dejaran de tocarlo. Desde que Lucius se había enterado de este… imprevisto, estuvo aleccionando a su hijo para que controlara a su veela interno, la cosa no debería ser muy dificultosa, porque la sangre veela de Draco era minúscula a comparación de la suya… sin embargo, gracias a la mezcla licántropo-veela, el Malfoy mayor no estaba seguro como su hijo podría llegar a actuar dependiendo de la situación.
-Así que el Señor Remus tenían razón, ¿eh?- una voz chillona se burló.- Draco a elegido al Potter…
-Métete en tus asuntos, Pansy.- gruñó el rubio.
-Awww, Dray… ¿Por qué la tratas así? Tanto Pansy como todos nosotros estamos tan felices de que hayas encontrado pareja. Sobre todo en alguien tan famoso como El-muchacho-que-vivió-y-está-muy-bueno.
Draco fulminó con la mirada al que supuestamente era su mejor amigo. Blaise Zabini solo sonrió burlón y se apresuró a entrar al tren. Vincent y Gregory, viendo que su amigo no estaba del mejor humor, se miraron entre ellos y copiaron la acción del castaño.
-Esos idiotas…- siseó.
Gruñendo su mala suerte, el rubio se despidió de su padre y pequeña hermana (Remus ya estaba en Hogwarts) y se introdujo en el tren. Adentro, lo primero que hizo fue ir al compartimiento de Prefectos, donde se encontró con el Weasel y… la hija de muggles. Los Prefectos de las otras Casas se removieron incómodos en sus asientos, sintiendo la clara tensión entre Draco Malfoy y Ron Weasley, y fueron revelados cuando los Premios Anuales les ordenaron ir a hacer ronda.
-Ven, Ron. Debemos hacer nuestra ronda y después ir donde Harry.- dijo la castaña estironeando la manga de la túnica del pelirrojo, que estaba muy ocupado en tener un duelo de miradas con el rubio Slytherin.
-¿Dónde está, Potter?
-¿Qué te importa?
-¡Ron!- chilló Hermione, mirándolo reprobatoriamente.- ¿Qué dijimos acerca de apoyar a Harry en esa situación…?- el pelirrojo frunció el ceño y salió como tromba del compartimiento. Ella miró al rubio.- Draco… ¿Está bien si te llamo, Draco?- el mencionado angostó sus ojos, pero terminó asintiendo.- Bien… supongo que en casa ya te lo habrán dicho, pero no está de más repetirte que hagas lo imposible por llevarte bien con nosotros, si deseas conquistar a Harry. Para él somos su familia y creo que sabes que él necesita de nuestra aprobación para esto…- mordió su labio inferior.- Yo me comprometo a contener a Ron y a cualquier otro Gryffindor que quiera interceder, como sabelotodo, estoy al tanto de la necesidad que tienes… entonces, quiero decirte que…- inspiró hondo, esto no era fácil.- tienes en mí a una aliada.- sonrió extendiendo su mano.
Draco apretó sus manos y se tensó. Esto era algo inesperado, pensaba que iba a tener que hacer la guerra con ambos amigos de Harry para poder llegar a él, pero, de nuevo, Hermione Granger lo probaba mal. Algo dentro de él se removió incómodo al recordar lo que la hizo pasar en los primero días de Colegio.
-Me alegra escuchar eso.- dijo solemne, aceptando la mano de la chica.- Yo también prometo llevarme mejor con el Weasel.
-No creo que…
-De a poco, Granger, de a poco…
Ella sonrió, negando con la cabeza y ambos salieron del compartimiento para hacer sus rondas.
.:.Unas horas después.:.
-¿Y que hiciste en el verano, Harry?- quiso saber Neville, mientras estaban en su compartimiento, esperando por sus amigos. Luna Lovegood estaba a su lado.
-Bien, como saben… estuve con mi padrino, disfrutando de tener una familia.- sonrió.- Fue genial.- se encogió de hombros y luego se ruborizó.- Y bueno, ya sabrás lo que pasó en mi cumpleaños con Draco.
-No… ¿Qué sucedió?- Luna preguntó, luciendo confundida.
-¡Estuviste allí, Luna!- chilló Harry, aún más rojo.
Neville rió contenidamente y luego se inclinó para relatarle los hechos. Harry frunció el ceño y miró por la ventana, recordando lo que había pasado hace una semana, cuando Dumbledore fue a visitarlo a su casa.
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-/-Recuerdo-/-
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-¿Qué necesita, profesor?- preguntó cortésmente, mientras fruncía el ceño al ver como una de las manos del mayor estaba algo negra.
-Vengo a pedirte un favor muy importante, Harry.
-Lo que sea.- asintió.- ¿Qué necesita?
-Bien, debes saber que nuestro querido profesor de Pociones, Severus Snape ha sufrido un pequeño incidente en su otro trabajo.- Harry se erizó y bajó la cabeza.- No debes sentirte mal, Harry. Ambos sabemos que Tom tiene muy poca paciencia…
-¿Fue por lo del Ministerio, profesor?
-No lo sé, pero yo más bien creo que es un conjunto de todo. Tom no estaba muy feliz en ver que sus mejores Mortífagos lo abandonaban, incluyendo Rodolphus, Lucius y Bellatrix. Según Severus, él pidió una prueba de fidelidad y…- suspiró.- es algo que no voy a decirte, porque no quiero darte pesadillas.- el chico palideció.- El caso es que voy a necesitar un nuevo profesor de Pociones hasta que él salga de San Mungo y me temo que yo no bastaré para convencerlo.
-¿Me necesita para pedirle que enseñe, profesor?- preguntó confundido.
-Verás...- sonrió misterioso.- Mi querido amigo Horace Slughorn es un poco excéntrico y tiene unas preferencias algo extrañas… hace mucho que se retiró y prometió no volver a enseñar.- sus ojos brillaron.- Es por eso que te necesito, creo que tu presencia y algo de persuasión lo convencerán de venir a Hogwarts por al menos unos tres meses. Entonces, Harry… ¿Vendrías conmigo?
-Claro, cuente conmigo.- asintió solemne.
(N/A: me di cuenta que no puedo dejar a Slug de lado si quiero meter el tema de los Horcruxes… todas sabemos que papel importante desempeña)
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-/-Fin del recuerdo-/-
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A Harry lo había incomodado un poco el hombre, porque parecía mirarlo como todos sus "fans", pero estaba contento de que al final consiguieron que aceptara venir a enseñar a Hogwarts. El moreno no quería ser cruel (sobre todo sabiendo que Snape estaba en el hospital), pero tener clases con cualquiera que no fuera el Jefe de la Casa de Slytherin, por al menos tres meses, era un alivio para todo Gryffindor.
La puerta que se abría lo extrajo de sus pensamientos y vio entrar a un Ron muy enfadado. Frunció el ceño, pero enseguida supo por qué… su amiga Hermione se hizo a un lado para dejar pasar a Draco Malfoy y Blaise Zabini al compartimiento que estaba usando.
-Hola, Harry.- dijo Blaise muy sonriente y caminó hasta sentarse entre medio de Ron y Neville.
-Eh… Hola Zabini.
-Oh, por favor… llámame Blaise.- dijo sonriente, acurrucándose junto a Ron. El pelirrojo abrió los ojos como platos y se ruborizó ligeramente, mirando confundido al castaño.
-Compórtate, Blaise.- gruñó Draco y caminó renuente a sentarse junto a Harry, Hermione lo hizo junto a él. El veela quiso verse despreocupado, pero la verdad era que estuvo desesperado todas esas horas que no vio el moreno.
Un silencio incómodo se instaló en el vagón, ya que nadie sabía que decir. Neville se disculpó diciendo que tenía que ir a ver a su novio, dejando a los otros seis solos, aunque Luna no contaba, porque ella estaba absorbida en su diario El Quisquilloso, el cual leía al revés.
-Y… ¿Cómo les fue en sus TIMOS?- preguntó Blaise, tratando de tirar un tema.
-Yo bien, tengo las mejores calificaciones en todo.- dijo Hermione. Draco, Harry y Ron bufaron, ganándose una mirada indignada de la chica.
-¿Y tú, Ron?
-Eh…- frunció el ceño al notar con que familiaridad lo trataba el Slytherin.- Obtuve siete TIMOS.- se encogió de hombros, no queriendo decir que no tenían ningún "Sobresaliente" en sus notas frente a Malfoy.
-Solo no pasé Adivinación e Historia de la Magia.- dijo Harry, al ver la mirada de interés en Blaise.- Mi mejor nota fue en DCAO. ¿Y ustedes?
-Mi meta es llegar a ser Premio Anual como mi padre.- dijo Draco con orgullo.- Así que mis notas son tanto o mejores que las de Granger.
-Y las mías un poco menos, pero las pasé todas.- dijo Zabini.
-Oh… felicitaciones.- musitó Harry.
-¿Y porque hay dos Serpientes en nuestro compartimiento?- se escuchó una voz soñadora.
Todos pestañearon, claramente olvidadizos del sexto ocupante del lugar. Draco frunció el ceño en la "Loony" y no contestó, era muy vergonzoso.
-Oh, es que Draco se pone todo gruñón si no tiene ambos ojos sobre Harry.- por supuesto, Blaise no tenía tales restricciones.
-¡Cállate, Zabini!- masculló ruborizado.
-¿Y es que acaso no está diciendo la verdad?- preguntó Ron con malicia. ¡A pesar de lo desconcertante de tener a un veela tras su amigo! Más concretamente… Malfoy. ¡Era una situación perfecta para tomar venganza de todas las cosas que les hizo el rubio estirado en sus años pasados!
-No te metas, Weasel.- siseó.- Si estoy aquí es porque Granger me invitó, por nada más.
-¿No…?- Harry preguntó haciendo un puchero, entendiendo perfectamente lo que su amigo estaba tratando de hacer. Los ojos de Draco volaron abiertos al ver esa expresión en su pareja. ¡Era tan sensual!- Pensé que venías por mí…
-Yo… eh…- sacudió su cabeza, su sangre estaba calentándose a pasos agigantados.- ¡S-Sueñas, Potter!- musitó sin convicción.
-¿Seguro…?- Harry sonrió y levantó una mano para acariciar la mejilla de Draco.
Eso fue todo lo que necesitó el veela, que casi ronroneó cuando el moreno movió su mano para posar uno de sus dedos sobre los labios de Draco. El veela no pudo contenerse y abrió su boca para chupar uno de ellos, eso asustó al Gryffindor y quiso retirar su mano, pero Malfoy gruñó y sostuvo con fuerzas la mano en su lugar y guió sus ojos grises brillosos para conectarlos con los esmeraldas. La intensidad de su mirada hizo tragar saliva a Harry, quien miró con ansiedad a Ron, pero el pelirrojo lucía una expresión de asco, incredulidad y sorpresa que era imposible pedirle ayuda… Zabini solo sonreía malicioso.
-¡Basta, Harry!- la voz de Hermione rompió la atmósfera del lugar y Draco sacudió su cabeza varias veces para aclarar sus pensamientos.- ¡No puedo creer que abuses de la condición de veela de Draco para aprovecharte de él y hacerlo hacer el ridículo!
-¡Yo…! ¡Yo no lo hice apropósito!
-Sí lo hiciste.- gruñó y luego miró al pelirrojo.- ¡Y tu lo empezaste, Ron!- el chico saltó.- ¡No voy a dejar que se aprovechen de Draco solo porque es sumiso!- ella estaba erizada y a los chicos la expresión de su cara les recordó a McGonagall.
-Eres un idiota, Potter.- masculló Draco, fulminando al moreno con la mirada.- Si me tientas de esta manera puedo llegar a perder el control y violarte en frente de tus amigos.- siseó sonriendo malicioso, viendo la mirada de terror del moreno.- Y no habrá nada ni nadie que impida que lo haga.
-Eh…
-¡Estas mintiendo, hurón!- gruñó Ron.
-Puede ser… Pero ni Potter ni tú querrán comprobarlo, ¿verdad Weasel?
Y por sus expresiones… la respuesta era no.
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Pasaron la siguiente hora en silencio, la cual fue solo interrumpida cuando una muchacha de Gryffindor llamada Romilda Vane vino a coquetear con Harry. Hermione, con su inmensa inteligencia, había hecho las cosas lo más civilizadas posibles, invitando a la niña a que se retirara, porque Draco largaba una aureola que amenazaba con mucho dolor si es que la chica seguía un segundo más en el compartimiento. El moreno, con algo de vergüenza, tuvo que tomar la mano de Draco e iniciar una conversación de Quidditch con él para que se tranquilizara. Por supuesto, como ambos eran de Casas diferentes, aquello terminó con una discusión… pero eso no es importante ahora.
-Ah… tengo hambre.- Ron se quejó, masajeando su panza.
Un ruido estruendoso se escuchó en el lugar y el pelirrojo se ruborizó.
-Suenas peor que un cerdo, Weasel.- adivinen quien siseó despectivamente.
-¡Y tú pareces una mujer!
-¡¡¡¿Qué?!!!
La discusión, que amenazaba con surgir, se interrumpió cuando una niña de tercer año entró jadeante al compartimiento.
-Se supone que debo entregar esto a Blaise Zabini y Harry Potter.- musitó ella, agachando la cabeza y estirando su mano donde tenía dos pergaminos perfectamente doblados. Enarcando una ceja, Blaise se levantó de su cómodo lugar junto a Ron y tomó ambos pergaminos, le agradeció a la niña y ella se fue, luciendo muy roja.
-¿Qué es…?- preguntó Ron, cuando Harry desenrolló el suyo.
-Una invitación.
-¿Para qué?- gruñó Draco. ¿Esa mocosa se había atrevido a hacerle alguna invitación para algo indecoroso a su pareja?
-Es de parte del profesor que estará temporalmente hasta que Snape se recupere.- murmuró Blaise, mirando con cuidado a Draco.
El rostro del rubio se ensombreció y miró por la ventana, evitando la mirada de compasión de todos. Ya se había angustiado lo suficiente por la condición de su padrino, no quería la lástima de los demás.
-¿Y qué esperan? Vayan…- masculló, levantándose de su asiento.- Yo me voy al compartimiento de Pansy, Vincent y Gregory.- miró a Harry intensamente.- Cuando termines, búscame… o lo haré yo dentro de dos horas. Es lo único que te permito fuera de mi vista.
Potter abrió la boca en indignación. ¡Nadie le decía lo que tenía que hacer! Estaba por decirle justamente eso al rubio posesivo, pero este ya había abandonado el lugar.
-Anda, vamos.- dijo Blaise, con risa en la voz y estirando al enfurruñado chico para que fueran al compartimiento C, en el cual Slughorn los citaba.
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-Draco… ¿Te pasa algo, cielo?- preguntó Pansy en un murmullo.
-Ya está oscureciendo.- siseó Draco fríamente, mirando con los ojos entrecerrados por la ventana.
-¿Y eso que tiene que ver…?- quiso saber Gregory.
-Potter no ha venido a buscarme.
Crabbe y Goyle tragaron saliva y miraron ansiosamente a la puerta, evidentemente querían estar en cualquier lugar menos allí. Pansy sonrió nerviosa y miró a Theodore en busca de ayuda, pero él solo leía un libro ajeno a todo lo que pasaba a su alrededor.
-Tienes razón, ya se han tardado mucho.- como siempre, Théo demostró que podía hacer muchas cosas a la vez y habló tranquilamente, mirando ceñudo la puerta.- Solo pude estar dos horas con Neville antes de que ese profesor lo llamara.
-Bien… uh…- musitó Pansy, ahora tenía a dos amantes de Gryffindors enfadados en su compartimiento.- ¿Y por qué no vas a buscarlo, querido?- propuso, mirando al medio-veela.
Malfoy gruñó su asentimiento y salió en busca de su pareja. Los otros ocupantes del vagón suspiraron aliviados al sentir como la atmósfera tensa desaparecía junto con el Príncipe de su Casa. El rubio caminó a grandes zancadas hasta llegar al compartimiento C y abrió la puerta estrepitosamente, notando que había muchos alumnos de otras Casas también allí, incluyendo a su primo Lucas. Harry saltó al sentir la puerta abierta y cuando vio que Draco estaba allí pareció aliviado, por primera vez agradeciendo su presencia. La charla con Slughorn ya lo estaba incomodando.
-¿Y quién eres tú, muchacho?- preguntó Horace, con el ceño fruncido.
-Draco Malfoy-Lupin y estoy aquí por Harry.- siseó mirando con enfado al chico.
-Eh…
-¿Lupin dices?- las cejas del hombre gordo se alzaron en interés.- Oh… ahora recuerdo. Ese muchacho…- sonrió.- Él era muy amigo de la pequeña Lily, ¿sabes, Harry? Era muy inteligente y habría sido un excelente alumno si no fuera por su pequeño problema.- Slughorn carraspeó al ver la mirada fulminante de Draco.- ¿Y eres hijo de Lucius también, cierto? Vaya ascendencia que tienes muchacho, muy buena. ¿Gustas sentarte con nosotros?- invitó, sus ojos brillando con anticipación.
No, Draco no quería, pero por estar cerca de su pareja tuvo que aceptar quedarse. Asintió renuente y se sentó junto a Harry.
-¿Qué haces tú aquí?- siseó a su primo.
-Este tipo quiere tener buenos contactos.- murmuró Lucas.- Dijo algo así como que yo soy el último de los Blacks y que se yo…- se encogió de hombros.- Nada que me interese, pero ¡hey! la comida es buena… y gratis.
-¡Hmph!- Draco bufó desdeñosamente.- Como si fuera que te falta el dinero.
-Nope, pero ese dinero puedo ahorrarlo para comprar condones y pasar una buena noche con mi Ginny.
La pelirroja, que estaba junto a él, se ruborizó furiosamente y golpeó su cabeza, dejando al chico viendo pajaritos. Draco también se ruborizó y miró intensamente a su pareja, quien lo ignoró, sabiendo que clases de pensamientos pasaban por la cabeza rubia.
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-Hogwarts-
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-Hola, mi amor.- Remus suspiró al sentir como unos brazos rodeaban su cintura y como unos labios besaban su cuello, muy cerca de la marca que le había dejado el hombre que le dio su maldición.
-¿Qué haces aquí, Luc?
-Te extrañaba.
-Nos despedimos hace muy poco.
-Igual.- gruñó, girándolo para tomar con fiereza sus labios.- No sé como dejé que me convencieras de que volvieras a Hogwarts… no quiero tenerte lejos de mí.
-Yo tampoco, mi amor.- murmuró cruzando sus brazos por el cuello del más alto.- Pero recuerda que estoy aquí particularmente para ayudar a nuestro hijo… y tú tienes a una que cuidar.
-Camila está con Regulus, yo te quiero a ti ahora.- musitó, arrinconando a su pareja contra la pared de su oficina.
-Lucius… los chicos llegaran dentro de una hora.
-Tiempo suficiente para mí.- masculló antes de tomar nuevamente posesión de los labios ya rojos de Remus.
El castaño gimió y se dejó llevar por el encanto e impulsividad de su amante. Era hasta el día de hoy que el veela de Lucius nunca tenía suficiente de él… algo que llenaba de gozo al hombre-lobo. Todavía recordaba la angustia que sintió cuando, en sus años de novios, pensaba en que Lucius podría cansarse de él o que llegase a pensar que Remus no era suficiente, al no ser de su misma clase. Pero su esposo le comprobó lo contrario, amándolo cada día como si fuera el primero y haciéndolo sentir seguro.
Salió de sus pensamientos cuando sintió sus pantalones caer al piso y como Lucius se arrodillaba frente a él para tomar su erección en su boca. Mordió sus labios para no gritar, porque sabía que el cuarto no estaba insonorizado y no quería aterrorizar a los cuadros del pasillo de afuera. No pasaron más de cinco minutos hasta que se vino en la boca de su amante, tembló y Lucius tuvo que sostenerlo para que no cayera al piso, producto de los efectos post orgasmo.
-¿Por qué no gritaste?- siseó contra su cuello, donde daba pequeños besos.- Quiero oírte gemir por mis caricias.
-No e-estamos…- gimió al sentir un dedo entrar en su ano.- insonoriza… el… ¡ah!
No pudo decir más, pero Lucius lo entendió perfectamente y sacó su varita para lanzar un hechizo Silencio al cuarto. Pronto el rubio levantó ambas piernas de su esposo para poder iniciar la penetración, la cual lo hizo de una sola estocada, ocasionando que su esposo lo complazca con los sonidos que tanto le gustaban. Se amaron por el tiempo de cuarenta minutos, hasta que ambos llegaron al orgasmo.
Se estaban vistiendo justo en el momento en que unos toques se escucharon en la puerta. Remus se apresuró a fijarse si sus ropas estaban en el lugar y abrió precipitadamente la puerta.
-Remus, querido, lo alumnos están por llegar.- era McGonagall y Remus no pudo evitar ruborizarse, pensando que si llegaba unos minutos antes…
-Entonces yo me voy a casa.- dijo Lucius, apareciendo tras su esposo.
Las cejas de Minerva se levantaron al ver que el cabello generalmente pulcro de Lucius estaba algo enredado, miró a su ex Gryffindor y también notó las mismas cosas, sus labios se fruncieron y les mandó una mirada de reproche, cuando todo chascó en su mente. Remus se ruborizó y bajó la mirada, pero Lucius solo sonrió sarcásticamente a la profesora y besó a su esposo antes de irse.
-Nos vemos más tarde.
-Eh, sí. Adiós, Luc. Trae a Camila para que le relate un cuento después de que cenen.
-De acuerdo, hasta más tarde. Profesora…- se despidió con un cabeceo.
-Señor Malfoy.- dijo ella tiesa.- ¿Nos vamos, Remus?
-Sí, profesora.- musitó, sintiéndose un adolescente que fue pillado en algo ilícito.
Continuará…
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N/A: ¡¡¡Hola!!!
Al final me di cuenta que no puedo dejar de lado a Slug, porque si deseo introducir el tema de los Horcruxes… no puedo dejarlo de lado. Sabemos que él es importante para el desarrollo de ese tema.
Y sean pacientes con el tema HD, como verán… las cosas se darán de a poco ò.o
Me pasaron unos Spoilders de HP7… quiero llorar TuT
¡¡¡Gracias por leer!!!
Atte: Uko-chan!!!
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