-/-/-/-

-

Cuando la Sangre Veela se impone (Tercera Temporada)

-

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-

Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: El final de este fic comienza con esta Tercera Temporada. Ya pasó el inicio del romance entre Lucius y Remus y ya vimos como fueron los primeros años de su primer hijo en Hogwarts. Ahora, con sus 16 años recién cumplidos, Draco Malfoy enfrenta la realidad de que su sangre veela lo lleve a elegir una pareja. Pero… ¿tenía que ser justo ese? ¿Es que el destino se estaba burlando de él?

Al parecer, nuestro rubio no está muy feliz con la pareja que le ha tocado…

Parejas: Lucius Malfoy/Remus Lupin-Malfoy, Sirius Black/Rodolphus Lestrange, Lucas Lestrange/Ginny Weasley. Para el futuro (próximo)… Harry Potter/Draco Malfoy.

Parejas Secundarias: Severus Snape/Narcissa Snape-Black, Cassius Warrington/George Weasley, Theodore Nott/Neville Longbottom, Tobias Montague/Fred Weasley, Marcus Flint/Oliver Wood, Bill Weasley/Regulus Black. Para el futuro (próximo)…Ron/Blaise, Malcolm Baddock/Hermione y las que se me vayan ocurriendo por el camino ¬¬U

Aclaraciones: El romance entre H/D va a tardar en llegar, puesto que deben tener en cuenta que Harry ni siquiera sabe que es gay XD

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-N/A: notas de autora.

-

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-/-/-

-

Capitulo 5: Como acercarte a tu pareja de enlace.

-

-/-/-

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-

-Hogwarts-

-

Harry miró nervioso a los alumnos que pasaban junto a él y le lanzaban miradas de interés, sorpresa y admiración. No solo era toda la información que el diario El Profeta estuvo lanzando durantes las vacaciones acerca de cómo él era "El Elegido", de cómo Fudge había sido echado por no creerle y dejar que El-que-no-debe-ser-nombrado hiciera de las suyas por su soberbia, de que ahora estaba viviendo con su padrino que había sido encontrado inocente… nop… ahora a todo eso se sumaba el hecho de que Draco Malfoy lo tomaba de un brazo mientras caminaban al Gran Comedor y fulminaba con sus ojos grises a todo aquel que mantuviera más de dos minutos los ojos en él.

Detrás suyo Blaise Zabini intentaba sacarle conversación a Ron, pero el pelirrojo solo fruncía el ceño en él y de vez en cuando le gruñía, pero eso no desalentaba al chico. Theodore Nott, abrazaba posesivamente por la cintura a Neville Longbottom y Hermione Granger parecía tener una conversación interesante con Crabbe, Goyle y Parkinson, al parecer les explicaba algo. Más atrás, Lucas Lestrange chillaba su amor para Ginevra Weasley y ella estaba roja como un tomate, cerrando la caravana Miles Bletchley miraba preocupado el semblante ansioso y pálido de su amigo Malcolm Baddock.

-¿Es necesario que hagas esto, Malfoy?- masculló Harry.- Puedo llegar solo al Comedor, ¿sabes?

-A pesar de que te considero un idiota, sé que sabes llegar solo, Potter.- siseó Draco.- Pero todas estas hienas parecen querer saltar sobre tu cuerpo desde que tu padrino te hizo un cambio de look… y yo no puedo permitir eso. Eres mío y de nadie más. ¿Qué miras?- gruñó a un muchacha que pasaba junto a ellos. Ella palideció y salió corriendo.

Harry miró extrañamente al rubio. Primero lo insultaba y después le mostraba cariño o más bien posesividad. Evidentemente, esto de la reciente herencia de los veelas volvía locos a los que recién la recibían.

Llegaron al Gran Comedor y Draco aceptó dejarlo comer en la mesa de los leones. ¡Si, él era un veela que debía cuidar de su pareja! ¡Pero no había poder o herencia que lo harían sentarse en la mesa de los Gryffindors! ¡Aguantando los malos modales del Weasel o la charla incesante de los que lo rodeaban!

Terminando la cena, luego de escuchar la nada alentadora canción del sombrero y ya saber que de hecho que el Señor Oscuro estaba devuelta, todos se retiraron a sus respetivas Casas, aunque el humor aumentó un poco cuando el Director anunció que volvían a tener a Remus Lupin-Malfoy como profesor de DCAO (Aunque la mayoría de la alegría, se debía a porque Snape no estaba), eso fue recibido con aplausos y vítores.

-¿Adónde vas?

Romilda Vane congeló en su lugar y sintió como una frialdad se apoderaba de su cuerpo, giró lentamente y se encontró cara a cara con el semblante serio de Malfoy, seguido por todos sus compañeros del mismo año.

-Eh… ¿a mi Casa?- por suerte para ella, parecía que la pregunta estaba dirigida a la persona en frente de ella, Harry Potter.

-Te acompañaré.

-No hace falta, Malfoy.- masculló Harry, entre molestado y renuente.

-Sí, si que hace falta. Uno no sabe cuando una estúpida puede acercarse a ti con malas intensiones.- siseó, esta vez si mirando a Romilda y mandándole la peor de sus miradas. La chica tragó saliva.

-¡Está bien! ¡Has lo que quieras!- exclamó, levantando los brazos en señal de rendición.

En la mesa de los profesores, dos personas veían con diferentes grados de diversión ese intercambio.

-Creo que pronto deberemos decirle a los alumnos acerca de la herencia de tu hijo, Remus. Temo que el joven Malfoy pueda llegar a tener alguna reacción violenta hacia algún alumno que tenga intensiones románticas con Harry.- sus ojos brillaron.- Debo justificarlo con algo.

-Estoy aquí para detener la mayor parte de esas reacciones, Albus.- sonrió.- Esperemos hasta entonces, si se da el caso… hablaremos. No creo que sea prudente que Voldemort sepa que mi hijo lo ha elegido como su pareja… no todavía.

-Mmmhhh… bien, esperaremos.- sonrió.- Por ahora podemos entretenernos en ver que tipos de avances hará tu hijo.

-Y estaremos en primera fila.

Compartieron una risa cariñosa.

-

.:.Al día siguiente.:.

-

-Callejón Diagon-

-

Regulus hizo un gesto de anhelo, pero terminó levantándose de la cama, dejando el largo y apuesto cuerpo desnudo de Bill Weasley en la cama del departamento que compartía con su amante. El sol del 2 de septiembre ya despuntaba en el horizonte y él (contratado como vigilante secreto) debía regresar a su trabajo en Hogwarts… por mucho que el cuerpo de su amante lo tentara.

-¿Ya partes?- la voz soñolienta del pelirrojo detuvo a medio camino del abotonado de su camisa.

-Si…- suspiró, haciendo lo posible por apartar sus ojos violetas de ese cuerpo. Bill se estiró como un gato, sonriendo de lado y Regulus gruñó, sabiendo que se lo estaba haciendo apropósito.- Pedí permiso anoche a Dumbledore para llegar recién hoy para que pudiéramos tener nuestra despedida, pero hoy ya debo estar allí.

Bill se incorporó en la cama y tapó su desnudez, suspirando pesadamente.

-Estoy preocupado, después de lo del Ministerio ya no sé que puede llegar a pasar… casi pierdo a dos de mis hermanos y a los otros dos "adoptivos".

-Pero están bien…- Regulus sonrió tranquilizador y se sentó junto a su pareja.- No solo Harry ha tenido mucha suerte en todas sus aventuras, sino también tus hermanos y Granger. Además, este año se reforzará la seguridad, Remus estará allá y Sirius visitará de vez en cuando… creo que también Dumbledore autorizará a que el grupo de estudio, que fue clandestino del año pasado, que crearon el Trío este se clarifique.

-Parece como si los estuvieran entrenando para la guerra.- negó con la cabeza, antes de apoyarla en el hombro de su amante.- Son solo niños…

-Pero Harry no puede seguir con la vida que ha tenido, ahora todos sabemos que esta guerra lo involucra enteramente y… ni Ron ni Hermione lo dejarán atrás en su lucha. Son Gryffindors después de todo.

Bill bufó y le dio un golpe juguetón en el estómago.

-Idiota.

-¡Auch! ¡Eso dolió!- gruñó Regulus, antes de tirarse sobre el menor para proceder a besarlo con pasión. Minutos después, renuente, se quitó del cuerpo del otro y miró a Bill con intensidad.- No quiero alarmarte, pero Albus tiene sospechas de que en este año querrán infiltrarse en Hogwarts.

-¿Qué?- jadeó el menor.

-Como lo oyes, es por eso que nos mantendrá informados a todos constantemente.

-Pero… pero… Hogwarts es impenetrable.

-Uno nunca sabe Bill, uno nunca sabe.

El pelirrojo asintió y se incorporó mejor para sentarse en la cama, cruzó sus brazos y tomó una actitud pensativa. Regulus lo vio y no pudo evitar sonreír, pero también sentirse aprensivo, se le venían épocas muy oscuras y tendrían que dejar de lado todo el romance que vinieron experimentando desde que se hicieron novios.

-La guerra está sobre nuestras cabezas, ¿eh?

Black detuvo todos sus movimientos, mitad por la declaración de su amante y mitad por el objeto que había encontrado en su cajón al querer buscar sus guantes de piel de dragón. Conocía esa cajita, de terciopelo rojo, porque solo hace una semana había comprado el objeto que ella guardaba. Lo tomó entre sus manos y sonrió. No había tenido valor, tiempo o encontrado el momento preciso para usarla, pero este era el mejor, teniendo en cuenta que ambos habían caído en la realidad de que la guerra estaba a la vuelta de la esquina y, por lo tanto, sus vidas corrían peligro, sumando a eso que esto ayudaría a aligerar el humor que se había creado por la conversación.

-Hey, Bill…

-¿Mmmhhh…?- levantó sus ojos azules y vio que su amante se le acercaba con una mueca preocupada y ansiosa en su hermosa cara. Enarcó una ceja e hizo lugar en la cama para que Regulus se sentara.- ¿Qué pasa?

-Yo… ejem… bien…- tragó saliva.- Hace tiempo que he querido preguntarte algo.- conectó sus ojos violetas con los color cielo.- Quiero que sepas que no es precipitado ni tampoco por las circunstancias, desde que supe que estaba enamorado de ti, en la Academia de Aurores, supe que quería hacer esto y…

-Reg.- besó su mejilla.- No soy una mujer que necesita infinitas explicaciones, amor.- sonrió divertido.- Escúpelo ya.

Regulus sonrió de lado y sacó con manos temblorosas la pequeña caja de su bolsillo. Los ojos del pelirrojo se abrieron como platos al ver la forma de la caja, pensando exactamente lo que podría contener.

-¿Quieres casarte conmigo?- murmuró, revelando el contenido de la cajita. Se trataba de un anillo de oro blanco, que tenía incrustado dos zafiros en el centro, que emparejaban el color de los ojos de su amante.

Los ojos azules lo miraron con alarma y sorpresa, hubo largos momentos de silencio, por lo que el mayor se temió lo peor. Pero, eventual, la cara de Bill se partió en una hermosa sonrisa y éste se abalanzó sobre el moreno.

-¡Claro que sí!

-

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-

-¿Qué te pasa?

Harry saltó cuando una voz le susurró en el oído y giró para encontrarse cara a cara con su Veela, quien venía acompañado de sus amigos, quienes lucían muy dormidos.

-¡Deja de hacer eso!- gruñó, intentando calmar su corazón.

-No es mi culpa que andes desprevenido, Potter.- siseó el rubio, encogiéndose de hombros con elegancia.- ¿De dónde vienes?

-Vengo de mi entrevista con McGonagall.- frunció el ceño y siguió caminado, con todos los Slytherins tras él.- Me dijo que si puedo tomar Pociones a pesar de que no me saqué un Sobresaliente.

-¿No sacaste un Sobresaliente?- Pansy chilló, acercándose a él por el otro costado.- ¿Con todas las posibilidades que nos dio Snape para hacerle la contra a Umbridge?

-Bien…- se ruborizó ligeramente.- Tenía mi mente en otras cosas en ese momento.- masculló.

-¿Y por qué van a dejar que lo tomes igualmente? ¿Slug te quiere en su clase, eh?- preguntó Blaise, ahogando un bostezo.

-En realidad, todo aquel que tiene E para arriba puede entrar. No solo yo…

-¿Entonces Ron también viene?- preguntó ansioso.

-Eh… sí.- afirmó, incómodo al ver el brillo en los ojos de Blaise.

-Tienes un gusto asqueroso, Blaise.- gruñó Draco, enfadado por la actitud de su amigo.

-Awww… eres malo, Dray. Tienes suerte de que al menos no me fijo en morenazos de ojos verdes.- levantó las cejas sugestivo, mientras abrazaba la cintura de Harry.

-¡Blaise!- Pansy chilló, arrancando de un tirón a su amigo del cuerpo del Elegido.

-¡Auch, loca!

-¡El loco eres tú!- ella susurró furiosamente, llevándose a su amigo hasta atrás.- Draco ya ha recibido su herencia, tonto. Tus bromitas con Potter ya no son lo mismo ahora, solo por eso tu vida podría correr peligro… mira a Draco.

Blaise siguió su consejo y tragó saliva. Su mejor amigo lo miraba con una expresión completamente asesina, mientas intentaba cubrir con su cuerpo el de Harry Potter, quien se veía absolutamente incómodo al sentir la posesividad y protección que irradiaba el veela.

-Eh…

-¿Lo ves?- el chica puso lo ojos en blanco.- ¡Discúlpate!

-¡Lo siento, Draco! ¡No volveré a tocar o acercarme a Potter!- farfulló apresuradamente.

-Más te vale.- salió el frío susurró del veela, antes que volteara y se llevara a rastras al pobre Gryffindor.

-

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-

-Biblioteca-

-

Como siempre, Hermione caminó presurosamente hasta su lugar favorito en Hogwarts. No por nada le decían la come-libros, así que estaba impaciente por empezar a leer un nuevo libro referente al año que cursaban y de paso ya comenzar con sus tareas. Una vez en su mesa, porque ya tenía reservada una en la que siempre se sentaba, que estaba alejada de todo el barullo que los estudiantes podrían llegar a hacer a pesar de las reprimendas de Madame Pince, procedió a acomodarse.

Con un suspiro contento se sentó y comenzó a sacar todos sus objetos necesarios. En realidad, su meta era hacer sus tareas, pero también quería leer algo relacionado con los veelas. Sabiendo que uno de los padres de Malfoy era un licántropo, ella estaba segura que eso iba a repercutir en el rubio, no sabía si era para bien o para mal, pero ella quería tener todas las respuestas para acciones futuras del chico.

Hasta ahora, ella había detectado muchas coincidencias parecidas a las de un veela, pero había cosas diferentes. Como por ejemplo como el brillo en los ojos de Draco cambiaba o se atenuaba cuando se enfadaba, o el gruñido animal que lanzaba en los mismos casos. Ella recordaba muy bien esos gruñidos y le daban escalofríos de solo recordarlo, porque la vez que lo escuchó fue en su tercer año, en el encuentro con el mismo Moony.

Seleccionó un libro sobre veelas y volvió a su lugar, pero un suspiro que sonaba más como un lamento detuvo sus pasos. Giró al estante de donde lo había oído y se sorprendió el ver a Malcolm Baddock mirando melancólicamente por la ventana. Su cara demostraba clara preocupación y su corazón se encogió al verlo así… aunque no sabía muy bien a qué se debía eso, ya que ellos no eran tan cercanos.

-¿Baddock?

El chico saltó y se giró asustado para ver quien lo llamaba, pero se relajó un poco al ver que solo era la Gryffindor de la cual se sentía atraído. Sin embargo, la tensión dentro de él no se atenuó y forzó una sonrisa.

-Hola, Granger. Tanto tiempo…

-Hola.- ella le dio una sonrisa tímida y después frunció ligeramente el ceño.- ¿Te encuentras bien? Te noto tenso…

-Eh… sí, estoy muy bien, no pasa nada.- dijo, con más rapidez de la que le hubiese gustado.

Y Hermione, siendo Hermione, pensó que su actitud era un tanto sospechosa, pero lo dejó pasar. Total… si él tenía un problema no era de su incumbencia, ¿cierto? ¿Pero que era ese sentimiento de decepción dentro de ella al sentir que el chico no confiaba en ella como para contarle que le pasaba?

-Muy bien, entonces…- Silencio torpe.- ¿Qué tal tu hermanito?

Al ver el gesto de dolor de Malcolm, Granger se sintió peor, pero no podía retirar la pregunta. Aunque eso confirmaba de alguna manera que la actitud del Slytherin se debía a algo que pasara con su pequeño hermano. Alguien del cual el chico le había hablado alegremente en algunas conversaciones que tuvieron, el pequeño Baddock parecía ser lo único por lo que Malcolm regresaba a su casa cada año.

-Él está algo enfermo ahora.- Malcolm dijo tenso.- Y ahora me retiro, nos vemos en otro momento.- masculló, antes de pasar junto a ella y dirigirse a la salida.

Ella lo vio irse, asustada por ver la mirada salvaje en el chico, que llevaba resolución y miedo que la preocuparon más de lo que debería haber hecho.

-

-Clase de Defensa Contra las Artes Oscuras-

-

-Muy buenos días.- Remus sonrió y muchos suspiros se escucharon en la clase, Draco gruñó y sus amigos pusieron los ojos en blanco.- Creo que todos ya me conocen de nuestra clase en su tercer año, pero voy a presentarme nuevamente. Soy Remus Lupin-Malfoy, sé que en aquel año no me presenté con mi apellido de casado, pero fue por un expreso pedido de mi bebé que no quería que todos sus compañeros se enteraran de que su papi iba a dar clases en el Colegio donde él atendía.- unas risitas se pudieron escuchar en el lugar y Draco se ruborizó, mandándole una mirada enfadada a su papá.- Pero como ese mismo año todos supieron quién era yo en realidad, no creo que en este año haya problemas.

-¿Entonces como debemos dirigirnos a usted?- una alumna de Ravenclaw preguntó.

-Profesor Lupin o Profesor Malfoy estará bien, aunque prefiero que me llamen por mi apellido de soltero.- Los alumnos asintieron y él sonrió nuevamente.- Empezando con la clase, no les pido que saquen sus libros, porque antes quiero hablarles.- su cara se tornó seria.- En nuestro tercer año, mi programa se basaba en enseñarles sobre criaturas oscuras, las potencialmente peligrosas y como contraatacarlas, pero este año tendremos que ver forzadamente las Artes Oscuras. No quiero que se asusten, después de todo ustedes ya son casi adultos para el Mundo Mágico y, teniendo en cuenta la guerra que está afuera, deberán aprender como derrotar ese Arte. Ellas son muchas, variadas, siempre cambiantes y eternas. Pelear contra ellas es como oponerse a un monstruo de muchas cabezas, al cual cada vez que cortan un cuello, crece una cabeza más feroz e inteligente que antes. Pelearan contra algo que siempre cambia, se transforma, que es indestructible.

El discurso de Remus se extendió por largos minutos y estuvo contento de tener la atención de cada uno de sus alumnos y ver que se tomaban en serio lo que estaba hablando. Por un lado, le dolía tener que hablarles de eso a estos chicos, sobre todo sabiendo que su pequeño hijo estaba allí y que él se vería muy involucrado en la guerra ahora que su sangre había elegido como pareja al símbolo de la luz, Harry Potter.

-Ahora, quiero que intentemos con hechizos no verbales, se pondrán en pares y se lanzarán un hechizo al otro sin hablar. El otro tratará de repeler el hechizo, también en silencio. Prosigan.

El sonido de las sillas correrse y el murmullo le siguió a sus palabras. Los pares se formaron enseguida y Remus sonrió al ver que su hijo alejó con una simple mirada a quien tratara de aparearse con Harry. Se acercó a ellos.

-Señor Malfoy, no creo que sea una buena idea que cumpla esta tarea con el Señor Potter.- dijo amablemente.

-¿Por qué no?- gruñó.

Los ojos del licántropo se entrecerraron al escuchar el tono irrespetuoso, Draco se removió incómodo en su lugar y bajó la cabeza, disculpándose con el gesto.

-Bien, Draco, es muy sencillo…- sonrió.- ¿Crees que podrías atacar a Harry? ¿A pasar que solo sea un ejercicio?

Los ojos del medio-veela se abrieron en horror y miró al moreno. No, su sangre veela no le permitiría usar hechizos que pudieran dañarlo, a pesar de que sea solo por práctica.

-¡Hmph!- masculló y se dio la vuelta para buscar a Blaise, quien puso mala cara al ver que su amigo echaba a su pelirrojo para hacer pareja con él. ¡Tanto que le había costado convencer a Ron para que practicaran!

La clase siguió armoniosa, porque los Slytherins no buscaban sacarle un ojo a los Gryffindors con un hechizo lanzado "accidentalmente" en su dirección. Y Remus se puso feliz por eso y, porque no, algo nostálgico, ya que eso mismo había pasado en su época, cuando Lucius proclamó que él le pertenecía. Bueno… sus mejores amigos siguieron haciendo bromas a los Slytherins, pero dejaron de ser tan viciosas como antes. Y Sirius hasta se había enamorado de uno de ellos.

Al salir del salón, un muchacho se acercó a Harry, haciendo que los ojos de Draco se entrecerraran.

-Debes controlarte más, hijo.- Remus suspiró, tomando un brazo de su hijo, atrayéndole de nuevo al salón.- Estás agobiando a Harry, puedo ver las señales… y eso hará que él termine estallando y prohibiéndote que te le acerques.

-¡El no puede hacer eso!

-Oh, si, si que puede.- masculló.- Recuerda que él te está haciendo un favor, Draco. Harry no está enamorado de ti todavía, ni siquiera se sentía o se siente atraído a ti desde que le dijimos lo de tu herencia. Esto es muy diferente a lo que pasó tu padre conmigo, porque yo ya me sentía atraído a él antes de que recibiera su herencia. Tienes que conquistarlo, Draco. Hacer que te ame antes de que marques tu territorio con otros alumnos que quieran acercársele.

Los hombros de Draco cedieron y se dejó caer en el asiento que estaba más cercano.

-No sé como hacer eso…- se lamentó.- ¡Potter y yo nunca tuvimos una charla civilizada siquiera! ¡¿Cómo se supone que debo conquistarlo?! ¡Lo único que ocurre es porque sangre maldita me da ganas de estrellarlo contra una pared y besarlo!

-Oh, hijo.- Remus suspiró y se sentó junto a su niño.- No maldigas tu sangre, Draco. Que fue justamente ella la que dejó que tu padre y yo nos uniéramos.- hizo una mueca.- Si no fuera por la aparte veela de tu padre… no creo que el gran Lucius Malfoy se hubiese fijado en mí.

-Papá te ama.- dijo Draco, frunciendo el ceño.

-Y yo lo amo a él, pero él fue criado de otra forma, personas como yo eran basura para él, Draco y lo sabes.- sonrió y acarició la cara de su hijo.- Pero agradezco a Merlín y al destino que hizo que Lucius me eligiera, porque lo amo y los amo a ustedes.

-Eres un cursi, papá.- admitió su hijo, algo ruborizado.

-Lo sé, pero es la cursilería lo que necesitarás para conquistar a tu pareja.- guiñó un ojo.- Debes controlarte, Draco. Debes hablar con Harry, preguntarle cuales son sus gustos, ofrecerle compañía y no un vigilante, debes darle su espacio, pero también procurar que él te busque y te necesite. No eres totalmente nulo en el arte de la conquista, hijo. Ya te hemos dado muchos consejos… pero no veo que los hayas puesto en práctica.

-Lo estoy intentando, pero es difícil…

-Nada viene de arriba, cachorro. Y si te es difícil, debes tratar de derrotar las dificultades y dar tu mejor. Ya verás que el resultado será muy satisfactorio.

-Haré mi mejor.

-Pociones-

En clases de pociones, tanto Ron como Harry recibieron por parte del nuevo profesor de pociones un libro usado de los que se guardaban en la clase. Curiosamente, el libro que el chico Potter recibió, pertenecía a un tal Príncipe Mestizo. Este libro lo ayudó a hacer las mejores pociones de toda la clase, ganándose la envidia de muchos, incluyendo la de su mejor amiga.

Continuará…

-

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-

Notas finales: ¡¡¡Hola!!!

Casi me había olvidado de Regulus y Bill y, cuando escribía este chap, me acordé que tenía intensiones de casarlos XD Bien… allí está.

Espero que les esté gustando como desarrollo el 6to libro, si notaron, parte del discurso de Remus es lo que en realidad decía Snape con mis agregados XD

Bien… pienso que pronto Harry entenderá que no es tan malo que un veelas esté enamorado de él… je.

¡¡¡Gracias a Angeli por betear este fic!!!

¡¡¡Nos leemos!!!

Atte: Uko-chan!!!

-/-/-