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Cuando la Sangre Veela se impone (Tercera Temporada)
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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: El final de este fic comienza con esta Tercera Temporada. Ya pasó el inicio del romance entre Lucius y Remus y ya vimos como fueron los primeros años de su primer hijo en Hogwarts. Ahora, con sus 16 años recién cumplidos, Draco Malfoy enfrenta la realidad de que su sangre veela lo lleve a elegir una pareja. Pero… ¿tenía que ser justo ese? ¿Es que el destino se estaba burlando de él?
Al parecer, nuestro rubio no está muy feliz con la pareja que le ha tocado…
Parejas: Lucius Malfoy/Remus Lupin-Malfoy, Sirius Black/Rodolphus Lestrange, Lucas Lestrange/Ginny Weasley. Para el futuro (próximo)… Harry Potter/Draco Malfoy.
Parejas Secundarias: Severus Snape/Narcissa Snape-Black, Cassius Warrington/George Weasley, Theodore Nott/Neville Longbottom, Tobias Montague/Fred Weasley, Marcus Flint/Oliver Wood, Bill Weasley/Regulus Black. Para el futuro (próximo)…Ron/Blaise, Malcolm Baddock/Hermione y las que se me vayan ocurriendo por el camino ¬¬U
Aclaraciones: El romance entre H/D va a tardar en llegar, puesto que deben tener en cuenta que Harry ni siquiera sabe que es gay XD
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-N/A: notas de autora.
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Capitulo 6: Planes de conquista.
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Harry caminó airadamente hacia su encuentro con Dumbledore, molestado profundamente con Hermione, porque ella lo seguía culpando de hacer trampa en clases de pociones, aunque no explícitamente. ¡Pero no era su culpa! El solo seguía pasos que el Príncipe Mestizo había puesto en el libro que Slughorn le había prestado. Suspiró varias veces antes de dar la contraseña a la gárgola que custodiaba la oficina del director y después se decidió a entrar, estaba muy emocionado por ese encuentro.
Algo le decía que esa reunión le haría dar un paso gigante en su lucha contra Voldemort.
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-.Sala Común de Slytherin.-
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-¿Flores tal vez?
-¿Estás loca?- jadeó Draco con incredulidad.- ¡No voy a darle algo tan femenino!
-¡Bien, solo trataba de ayudar!- bufó molesta Pansy.
-¡No pedí tu ayuda!
-¡Acabas de decir que no sabías que podría regalarle a Potter!
-Bueno, bueno…- Blaise intentó apaciguar.- No hace falta que se griten o pierdan la paciencia.- miró a Draco.- Tu idea de la snitch es buena, Draco. Pero no debe ser una común, puede ser como esas de oro que vimos cuando fuimos al Callejón Diagon por nuestros útiles escolares.
-Eso pensaba.- frunció el ceño.- Pero papá me dijo que podría darle regalos periódicos, que demuestren mi interés por él y que también le hagan ver que sé cuales son sus gustos…
-Awww…- arrulló Pansy y Draco no pudo evitar ruborizarse al mismo tiempo que fulminaba con la mirada a la muchacha.
-¿Y tu que vas a hacer, Blaise?- la voz de Theodore hizo que todos saltaran, como siempre, habían olvidado que él estaba allí.
-¿Hacer sobre qué?
-Sobre Weasley, por supuesto.- dijo con voz cansina, poniendo los ojos en blanco.
Esta vez fue el turno de Zabini de ruborizarse.
-No sé…- suspiró.- No creo que los mismos planes de conquista funcionen con él, Ron es muy… especial.
-¿Disculpa?- el rubio pestañeó.- ¿Qué tiene que ver el Weasel aquí?
-¡Oh, Draco! ¡No puedes ser tan despistado!- chilló Pansy y comenzaron a gritarse nuevamente.
Ninguno notó como Malcolm salía de la Sala Común, más pálido de lo normal, pero con una mirada resuelta en su cara.
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-¿Qué te pasa?- preguntó Ginny a su novio, mientras acariciaba sus cabellos negros. Lucas estaba inusualmente callado, mirando el fuego de la chimenea, y pensativo desde hace minutos. El chico le sonrió de lado y se inclinó en la caricia. Ambos estaban en la Sala Común de Gryffindor, donde Ron podía tener un ojo sobre ellos. Por supuesto, eso era toda charada, porque si ellos querían hacer "algo" encontrarían el lugar y momento adecuado.
-Es Malcolm…- murmuró con el ceño fruncido.- Ha estado muy extraño desde que volvimos y no sé que es exactamente lo que le sucede.
-También lo he notado raro.- la pareja joven giró su cabeza, para ver a Hermione Granger, que dejó de lado su tarea para hablarles.- Creo que está escondiendo algo y que eso lo está afligiendo mucho. ¿Le pasó algo durante el verano?
-No tengo la menor idea.- negó con la cabeza.- Estuve todo el verano con mis padres, pero lo invité a él y a Miles para que vinieran. Miles no tuvo problemas, pero Malcolm me dijo que había pasado algo con su hermanito y que no podía salir de casa…- suspiró.- Cuando volvimos le pregunté que pasaba, pero solo me mandó una mirada que me dio escalofríos y no contestó.
-Yo averiguaré.- dijo Hermione con voz resuelta. Ginny y Lucas le mandaron una mirada extraña.
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.:.Semanas después.:.
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Las semanas pasaron volando y pronto Harry se encontró en la necesidad de practicar Quidditch, fue una sorpresa agradable para él ser nombrado capitán e iba a dar buen uso de la asignación. También fue una revelación poder usar esa excusa para distraerse de las noticias que llegaban de la guerra, junto con las cosas que estaba aprendiendo acerca del hombre que la profecía le decía que debería matar. Se calzó sus guantes, tomó su escoba y esperó a su amigo para ir al estadio. Allí se encontró con toda la cuadrilla de Slytherin, también esperando.
-¿Qué hacen ustedes aquí?- gruñó Ron.- ¿Vienen a espiar?
-Ron.- masculló Harry, codeando a su amigo y mandándole una mirada de advertencia. El moreno se acercó a Draco y miró torpemente a todos lados, menos a la cara hermosa del veela.- Gracias por los guantes.- murmuró.- Necesitaba unos nuevos y olvidé comprarlos… me vienen perfectos.
-De nada.- musitó Draco, extrañamente confortado por dar a su pareja un poco de alivio y felicidad.- No sería un buen compañero si no supiera de tus necesidades.
Ambos chicos se ruborizaron y miraron avergonzadamente al piso. Ron bufó y siguió su camino a la cancha, con Blaise siguiendo sus pasos.
-Awww…
-¡Basta, Pansy!
El entrenamiento y selección de nuevos jugadores siguió su curso normal. Draco no pudo evitar memorizar todo lo que hacían, después de todo, él ahora también era capitán de su propio equipo y como él era un Slytherin, no sería él si no aprovechaba esta oportunidad. Aunque, este año, Lucas y sus amigos iban a probar para quedar definitivamente en el equipo y él sabía que su primo era muy bueno, esperaba con ansias poder tener un buen equipo, que pudiera ganarle a los leones sin hacer mucha trampa.
-Ese Weasel es un idiota, mejor… no lo deseo como rival para los juegos.- dijo Draco con desdén, al ver que la actuación de Ron estaba siendo opacada con el 5to año de Gryffindor. ¡El chico era bueno!
-Ron será devastado si no entra al equipo.- musitó Blaise con aprensión. Draco pretendió no escucharlo… ¡No podía creer que no se dio cuenta que su amigo estaba enamorado del Weasel! Fue un shock enterarse de esa manera. Con Pansy gritándole que era un despistado y que ya todos sabían que tanto Draco como Blaise estaban enamorados de Gryffindors.-Tengo que ayudarlo.- dijo, antes de sacar su varita de sus trajes.
-¿Qué piensas hacer?- preguntó Gregory con curiosidad.
-Ayudarlo.- fue todo lo que dijo el castaño, antes de susurrar un hechizo. Vieron, con incredulidad, como el 5to año que disputaba el puesto de Ron, parecía confundido y fallaba torpemente en detener las bolas que iban a su dirección.- Creo que esto me beneficiará en el futuro.- sus ojos brillaron luego de decir esas palabras.
-¡Potter se ha dado cuenta!- susurró Draco furiosamente.
-Él no parece enojado, Draco. No te alarmes.- calmó Théo cabeceando en la dirección donde Harry estaba parado. El rubio miró hacia ese lugar y vio que el moreno estaba con el ceño fruncido, mirando a Zabini, pero después dio una media sonrisa y un cabeceo agradecido.
-Tienes suerte que no se haya enfadado.- suspiró aliviado, pero había un borde amenazante en la voz de Malfoy.
Blaise sonrió y guiñó un ojo a Harry. Lo que sea por su pelirrojo y, siendo él una Serpiente, no era extraño que lo atraparan haciendo trampa en su beneficio.
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Más tiempo pasó volando y hubo un suceso importante que llamó particularmente la atención del Trío de Oro. Katie Bell estaba ahora en la enfermería, después de tocar un colgante que nadie sabía como lo había obtenido en Hogsmeade.
-Esto es muy extraño… ¿Quién crees que pudo querer hacerle algo como eso a ella?
-No sé, ahijado.- suspiró Sirius. Él había venido como Auror para investigar el hecho y de paso había tomado un poco de su tiempo para poder hablar con su hijo y ahijado.- Las pistas son muy pequeñas, solo sabemos que el paquete se lo dieron en el baño.
El trío pareció desinflarse y Sirius hizo muecas, intentado reanimarlo. La verdad, estaba asustado, porque Dumbledore ya le había hablado de sus sospechas de que tal vez querrían entrar en el colegio y este ataque no parecía una coincidencia.
-Hermione, ¿ya hablaste con Malcolm?
La castaña saltó al escuchar la voz seria de Lucas y se sintió incómoda al ver que los ojos azules del muchacho lo miraban con seriedad.
-No… No he tenido tiempo.- negó con la cabeza.- ¿Por qué?
-Porque…- mordió su labio inferior.- él estaba con nosotros cuando nos enteramos lo de Bell… y su reacción me pareció demasiado extraña por alguien que ni siquiera conoce.
-¿Qué estas tratando de decir?- preguntó Remus, ya que todos estaba reunidos en su despacho, él se había quedado para escuchar las novedades que traía su amigo.
-No sé…- rascó su cabeza con nerviosismo.- Pero él ya no es el chico que conocía. Está más nervioso de lo normal, sé que no duerme bien y ni siquiera se preocupa por las tareas. Él me dijo que este año iba a probar para Quidditch junto conmigo y Miles, pero cuando le preguntamos, nos dijo que no tenía tiempo. ¿En que gasta su tiempo…? No sabría decirles…
-Entonces lo haré cuanto antes.- dijo ella.
-Sirius, ¿dónde está Dumbledore?
El animago se removió incómodo en su asiento.
-No puedo decirte, Harry.- suspiró al ver la mirada enfada de su ahijado.- Pero Albus me ha prometido que te lo dirá en su momento, por ahora… solo deben saber que él esta buscando algo que nos dará mucha ventaja en la guerra. Aunque no logré entender muy bien en qué sentido.
El tiempo volvió a pasar y lo único que mantenía a Harry con su humor levantado eran los regalos y las atenciones de Draco. Ya que, como todos los años, Tom Riddle volvía a influenciar en su vida. Él estaba al tanto que le había dicho una pequeña mentira al director, la verdad, en el momento que vio las memorias del adolescente Riddle, si había sentido un poco de compasión por la vida que le tocó vivir, sin elegir. Y también sintió lástima por Merope, viendo como una muchacha tan linda tuvo que haber nacido en una familia llena de locos agresivos. Sin embargo, no podía morar mucho en eso, la realidad era que Tom Riddle ahora era Lord Voldemort… su mayor enemigo, el asesino de sus padres y de tantos otros que querían la igualdad con los mitad sangres y nacidos de muggles y que aprobaban dejar a los muggles vivir sus vidas.
Un ululato de un búho detuvo su caminata hasta su Sala Común y permitió que el ave se posara en su hombro. Ya la conocía, se trataba del búho de Draco, de brillantes plumas negras verdosas, ojos marrones y porte arrogante. ¿Cada mascota se parecía a su dueño decía el dicho? Sonrió para sí y se dispuso a leer la caligrafía perfecta del veela.
Querido Harry Potter:
Si bien he prometido no imponerme o acosarte, creo que ya ha llegado el momento de llevar a un paso más esta ¿relación?, que tenemos. Te pido por favor que te encuentres conmigo mañana sábado por la noche a las 20:30 en el despacho de mi padre, para que tengamos una cena.
Solo vamos a charlar y comer… no te preocupes.
Draco L. Malfoy-Lupin.
PD: Y… por favor… vístete con ropa de mago y formal.
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.:.Al día siguiente.:.
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-.Hospital San Mungo.-
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Narcissa suspiró y dejó las flores que traía diario a su esposo. Hasta ahora, su esposo no había despertado desde la tortura que sufrió a manos del Señor Oscuro. Los médicos no sabían si es que el Cruciatus iba a afectar su cerebro, solo quedaba esperar. Pero la espera se le hacía interminable y ella casi no podía estar con sus niños por lo nerviosa que estaba. Con todo el dolor del mundo, tuvo que dejar de amamantarlos, no queriendo enfermarlos. Por suerte, su nueva amiga Molly Weasley le había sido de una ayuda increíble. Sonrió, si le preguntaban hace unos años si es que ella podría llegar a ser amiga de una traidora a la sangre estaba segura que se reiría con desdén de esa persona y lo acusaría de blasfemo, pero ahora el destino le probaba que nada podría ser definitivo y el odio con el que fue criada para aquellos que no eran sangres puras había desaparecido.
-Mmmhhh…
Casi tiró el florero, asustada por el gemido que vino de la cama. Apresurada, se acercó hasta el cuerpo que allí descansaba y tomó una de las manos de su esposo.
-¿Severus…?- pidió ansiosa.- ¿Puedes oírme?
-Mmmhhh…- los ojos del pocionista agitaron por unos minutos, hasta que al final se abrieron. La respiración de Narcissa se detuvo cuando esos ojos negros se posaron en los suyos… esta era la prueba crucial.
-¿Pu-Pu…?- carraspeó para encontrar su voz.- ¿P-Puedes reconocerme, amor?
Severus estuvo callado varios segundos, aumentando el nerviosismo de la rubia.
-¿C-Cissy…?- llamó con voz ahogada y rasposa, por el nulo uso en estas semanas de inconciencia.
-¡Oh, Severus!- sollozó, cayendo sobre el cuerpo de su esposo y revelada al saber que la tortura no lo había dejado afectado mentalmente.
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-.Hogwarts.-
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-¿Crees que se niegue y no venga? ¿Qué hora es? ¡Espero que no llegue tarde! ¡¿Dónde están esos elfos domésticos con la comida?! ¡Seguro que cuando llega tendrá hambre!
-Ay, hijo.- Remus sonrió al ver como su hijo se paseaba de aquí para allá en su despacho.
Solo eran las 19:50 y Draco estaba que se colgaba de las paredes. En su impaciencia, el chico ya había comenzado a vestirse a las seis de la tarde, cambiándose de túnica en túnica hasta agotar todo su guardarropa. Al final, se había decidido por una túnica azul con toques en plateado en los puños y el cuello, su cabello rubio largo hasta sus hombros estaba suelto y acomodado hacia atrás de la misma manera que usaba su padre, los zapatos eran del mismo color de la túnica y tenía una colonia de olor exquisito.
-Eres tan parecido a tu padre.
Draco miró alarmado a su papá, ya que su voz había sonado estrangulada. Efectivamente, Remus miraba a su hijo con una emoción muy melancólica y sus ojos estaban brillosos por las lágrimas que se avecinaban a venir.
-Eh… gracias.- masculló incómodo.
-Has crecido tanto. Me parece que fue ayer cuando me exigías que te diera toda mi atención y peleabas con tu padre para ello.- hizo una seña para que se acercara y el chico así lo hizo. Remus lo miró con una sonrisa cariñosa y acarició su mejilla.- Espero sinceramente que tu pareja te haga feliz mi vida, que puedas tener tu propia familia y seas feliz como lo somos nosotros.
-¿Será posible eso…? ¿Siendo quien es mi pareja…?- no pudo evitar preguntar, su voz impregnada de amargura e inseguridades.
-Si, mi vida.- tomó la cara de su hijo en sus manos y lo obligó a mirarlo a los ojos.- El destino ya ha sido demasiado egoísta y malvado con Harry, él se merece lo mejor de este mundo después de lo que ha pasado… por eso te ha enviado a ti para que seas su ángel guardián y compañero.
El chico sonrió de lado, un poco ruborizado, y se acercó para abrazar a su padre. Unos golpes a la puerta interrumpieron su momento cariñoso y Remus pudo sentir como cada músculo de su hijo se tensaba con anticipación. Sonriente, se separó del rubio y fue a la puerta para abrirla. Un Harry Potter que miraba sorprendido estaba tras ella.
-Eh… ¿Profesor?- frunció el ceño.- ¿Llegó temprano?
-No, claro que no. Yo ya me iba…- se movió para salir del despacho y después miró al chico sonriente.- Estás hermoso, Harry.- guiño un ojo, provocando un sonrojo en el muchacho.
Y era verdad, desde que Sirius hizo válida su tutela sobre Harry, se había empeñado en hacer parecer a su hijo adoptivo un adolescente de bien. Su cabello había sido tratado y ahora se veía brilloso y vivo, tenía un largo hasta los hombros y estaba desmechado, porque así se disimulaba mejor su herencia Potter, que hacía que su cabello se fuera en todas direcciones. Su estatura y físico habían sido mejoradas mediante pociones nutritivas, que habían causado que aumentara de peso hasta uno saludable, que con el ejercicio, ahora ese peso extra era músculo endurecido y ahora medía unos 1.70 cm., que probablemente sería lo máximo que alcanzaría, porque nada podía curar la negligencia que sufrió en su niñez, pero Harry estaba contento con su estatura. Su piel estaba tostada por el sol y sus ojos verdes, ya no escondidos tras las gafas, ahora eran mejor apreciados.
Todo en todo, sumado a la túnica negra con bordados en rojo que tenía, hacía que fuera uno de los chicos más deseados del Mundo Mágico. Y Draco estaba conciente de eso, porque que sentía la necesidad de andar como un perro guardián tras su pareja.
-Eh… ¿Malfoy?- llamó nervioso, al ver la mirada de hambre en el veela. Hasta podía sentir como una magia extraña lo rodeaba, haciéndolo querer acercarse y darle el beso de su vida al rubio. Pero Harry no era de esas personas, así que luchó contra el poder veela.- ¡Malfoy!
Draco pestañeó y sacudió su cabeza para aclarar sus pensamientos. Se ruborizó ligeramente y caminó hasta la puerta.
-Gracias por venir.- masculló, invitándolo a entrar. ¡Que vergüenza! ¡Era todo culpa de ese Potter! ¡¿Por qué se había puesto algo que hacía que no pudiera controlar sus instintos?! Por supuesto, él ignoró el hecho que él mismo le había pedido que viniera bien vestido.- Pasa, por favor. Acomódate donde quieras.
Adentro, había una mesa para dos, perfectamente adornada con utensilios que el chico había traído de la Mansión. Harry asintió, aún nervioso por estar solo con un veela que se proclamaba como su dueño, y se sentó tieso en el asiento más cercano.
-Eh… todo está perfecto… y tú luces muy bien.- musitó, inseguro de cómo actuar en estos casos. ¡Cierto, Rodolphus le había enseñado algo de etiqueta…! ¡Pero él nunca podría acostumbrarse a ser todo educado con otra persona!
-Gracias, tú también.- afirmó sin mirarlo. Ambos se sentaron alrededor de la mesa, en un silencio muy incómodo. Sin embargo, fueron salvados por la llegada de los elfos domésticos que traían la comida.
Se apresuraron a servirse, no sabiendo muy bien como actuar. Porque Draco quería estar con su pareja, pero ahora no sabía como desenvolverse. Agradecidamente, Harry inició una conversación sobre Quidditch y eso aligeró un poco el ambiente. Pudieron disfrutar de la comida, sintiéndose cómodos con la presencia del otro. El rubio estaba contento al ver que el nerviosismo inicial que Harry sentía estando con él se aplacaba de a poco. Sin embargo, terminado su comida, el nerviosismo pareció volver en el moreno, pero Malfoy ya tenía todo planeado.
-Ven.- dijo, levantándose de la mesa y extendiendo una mano para que su pareja lo tomara. Inseguro, Harry la tomó y permitió que el Slytherin lo guiara a la pequeña salita que estaba en el despacho. Allí, Draco ubicó al Gryffindor en un sillón doble y él fue a buscar una caja que estaba en el estante de la pared y volvió para sentarse junto a Harry.- Me costó mucho encontrar esto, porque quería darte un regalo especial en esta que es nuestra primer cita.- suspiró y abrió la caja.- Espero que te guste.
Potter tomó la caja en sus manos y jadeó al ver el contenido. Allí había un colgante de oro, con una cadena del mismo material. El dije tenía un león en una pose de ataque, con las fauces abiertas y los ojos brillando con diamantes que cambiaban de color según como le diera la luz.
-Es un regalo muy… Gryffindor.- murmuró Harry, mirando al rubio con una ceja enarcada.
-Si bien, me pareció perfecto.- se encogió de hombros.- ¿Hubieses preferido una serpiente?
-No…- frunció el ceño.- El regalo es perfecto, gracias.
-De nada.- dijo desinteresadamente. Lo que Harry no sabía, era que ese colgante lo marcaba como suyo. El colgante tenía hechizos de protección y uno en particular que llevaba la sangre de Draco, el cual indicaba a otras criaturas y magos de sangre pura que podrían ver el colgante y sentir el hechizo, que Harry Potter ya estaba tomado. El propio Remus tenía uno y era aquella pulsera que Lucius le regaló la primera Navidad que pasaron juntos. (N/A: ¿Se acuerdan de ella? Fue cuando Remus "se regalo" a Lucius XD)- ¿Puedo…?- hizo un gesto, indicándole a Harry si quería que le colocara el colgante.
Harry frunció el ceño y asintió. Giró para darle la espalda a Draco y sintió como las delicadas manos del medio-veela rodeaban su cuelo, tocando intencionalmente la piel expuesta. Un rubor creció en su cara al sentir la respiración del rubio en su oreja y como el ya conocido encanto hacía que su cuerpo despertara.
-Listo.- ronroneó Draco. Harry lo enfrentó lentamente y tragó saliva al ver el brillo en los ojos grises.- Eres tan hermoso…- dijo el rubio con adoración, levantando una mano para acariciar la mejilla de su pareja.
-Eh… gracias. Tú también lo eres.- suspiró. Él se sentía incómodo con esto, pero sabía que Malfoy necesitaba estar cerca suyo, tocarlo y saber que estaba seguro. Y, después de todo, ya había admitido que le gustaban sus atenciones. En la Sala Común de Gryffindor era objetivo de miradas envidiosas y otras admiradas, cuando supieron que todos los regalos que le llegaban eran nada más y nada menos que de Draco Malfoy.
-Puedo… ¿besarte?- pidió.
Harry tuvo que pestañear al escuchar el tono casi inocente de la pregunta.
-Eh… bueno… pero yo lo haré.- dijo, queriendo tener control de la situación.
Draco asintió y cerró los ojos. Harry tragó saliva y se acercó lentamente, tomando la cabeza del rubio entre sus manos. Sus labios hicieron un contacto inocente y ambos los movieron con torpeza. Pronto, los dos sintieron que necesitaban más y abrieron las bocas para que las lenguas también pudieran tocarse. Harry chilló cuando sintió que el Slytherin usaba el peso de su cuerpo para acostarlo en el sillón, pero el beso era tan perfecto y las manos de Draco hacían que su piel ardiera en cada lugar que se posaban, así que permitió que siguieran en esa posición.
Pasado unos minutos, jadeó al sentir los labios del veela sobre su pecho, mordisqueando sus pezones. Alarmado, sostuvo la cabeza de Draco entre sus manos y lo alejó de su cuerpo.
-¡Espera, Malfoy!
Sintiendo la alarma de su pareja, Draco se alejó asustado y vio que la camisa de Harry estaba desprendida y su piel en esa parte mostraba mordiscos. Se ruborizó furiosamente. Notando la mirada del rubio, Harry se apresuró a prender su ropa. ¿En que momento se la había desprendido? Ni siquiera se había dado cuenta.
-¡Mierda!- revolvió su cabello en frustración.- ¡Lo siento! Es que…
-Está bien.- suspiró.- Hermione me ha explicado. Solo puedo imaginar lo que has de sufrir por no poder…- se ruborizó.- Debes darme tiempo… yo…
-No, está bien. Yo entiendo.- cayó derrotado sobre el sofá.- Me sentiría igual si estoy en tu posición. Solo que… ¡estos malditos instintos me van a volver loco!- gruñó estirando sus cabellos con ferocidad.
-¡Hey!- Harry detuvo sus manos.- No hagas eso… me gusta tu cabello.- Ambos se miraron a los ojos y Harry, inseguro, atrajo el cuerpo de Draco para recostarlo sobre el suyo.- Esto es lo único que puedo ofrecerte por ahora…
-Te lo agradezco.- murmuró el rubio, acurrucándose mejor en el cuerpo del moreno.
Harry sonrió y acarició los cabellos rubios-plateados, confortado por el silencio cómodo en el que había caído después de una situación tan vergonzosa.
Continuará…
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Notas finales: ¡¡¡Hola!!!
¡Espero que hayan tenido gusto del primer acercamiento verdadero de la pareja! De ahora más eso progresará… pero también deben saber que las cosas se irán complicando con el asunto de la guerra ó.ò
¡¡¡Gracias a Angeli por betear este fic!!!
¡¡¡Nos leemos!!!
Atte: Uko-chan!!!
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