-/-/-/-

-

Cuando la Sangre Veela se impone (Tercera Temporada)

-

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-

Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: El final de este fic comienza con esta Tercera Temporada. Ya pasó el inicio del romance entre Lucius y Remus y ya vimos como fueron los primeros años de su primer hijo en Hogwarts. Ahora, con sus 16 años recién cumplidos, Draco Malfoy enfrenta la realidad de que su sangre veela lo lleve a elegir una pareja. Pero… ¿tenía que ser justo ese? ¿Es que el destino se estaba burlando de él?

Al parecer, nuestro rubio no está muy feliz con la pareja que le ha tocado…

Parejas: Lucius Malfoy/Remus Lupin-Malfoy, Sirius Black/Rodolphus Lestrange, Lucas Lestrange/Ginny Weasley. Para el futuro (próximo)… Harry Potter/Draco Malfoy.

Parejas Secundarias: Severus Snape/Narcissa Snape-Black, Cassius Warrington/George Weasley, Theodore Nott/Neville Longbottom, Tobias Montague/Fred Weasley, Marcus Flint/Oliver Wood, Bill Weasley/Regulus Black. Para el futuro (próximo)…Ron/Blaise, Malcolm Baddock/Hermione y las que se me vayan ocurriendo por el camino ¬¬U

Aclaraciones: El romance entre H/D va a tardar en llegar, puesto que deben tener en cuenta que Harry ni siquiera sabe que es gay XD

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-N/A: notas de autora.

-

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-/-/-

-

Capitulo 9: Los Horcruxes.

-

-/-/-

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-

Fe de Erratas: Bellatrix Lestrange u.u''

Quiero decirles que no se asusten, Bellatrix está muerta y tras el Velo. En el chap pasado puse que el hermanito de Malcolm estaba a su cuidado . El error fue mío (y tal vez de mi beta que no se dio cuenta ¬¬) Lo que pasa es que la segunda temporada lo terminé hace MUCHO y no la volví a re-leer para empezar esta :S No tengo ganas de ponerme a editar (no ahora al menos) así que imagínense que en vez de decir "Bellatrix Lestrange" dice "Rabastan Lestrange" XD

-

-

Cuando volvieron después de Año Nuevo, lo primero de lo que se enteraron, Hermione y Harry, era que Ron se sentía incómodo cada vez que estaba cerca de Blaise Zabini y por este motivo no los quiso acompañar a la Sala Común de las Serpientes para visitar a sus respectivas parejas. La muchacha había puesto los ojos en blanco, e impaciente, le había soltado al pelirrojo que esa incomodidad era "amor" o estaba cerca de eso. Por supuesto, Ron no le hablaba a su amiga después de aquella declaración y ahora se dirigían a clases de DCAO.

-¡Won-Won!- Ron tembló y se dio media vuelta para irse, pero sus amigos lo detuvieron. Prefería faltar a clases que estar cerca de él.

-Cada vez me decepcionas más, Blaise.- espetó Draco, frunciendo el ceño en su amigo. ¿Won-Won? ¡Eso es aún peor que Weasel!

-Weasel lo dices por insulto, Draco.- masculló el castaño, devolviéndole la mirada a su amigo.- Won-Won es cariñoso…

-No, Zabini y que Merlín me ayude… Malfoy tiene razón, ese apodo es horrible, te pido que no lo uses para referirte a mí.- murmuró Ron, rojo hasta las orejas.

-Awww… y tanto que me costó pensarlo.

Todos los presentes pusieron los ojos en blanco.

-Draco… ¿podemos hablar?

Al notar la seriedad en la voz de su pareja, el rubio asintió y lo condujo a un aula vacía, total, su padre todavía no estaba allí y no se iba a enojar si llegaban un poco tarde a la clase.

-¿Pasa algo…?

-Si… bueno…- suspiró.- Durante estas minis vacaciones estuve pensando en lo que hablamos la noche de la fiesta de Slughorn y creo que estoy preparado para contarte que es lo que estoy haciendo cada vez que me reúno con Dumbledore.- murmuró y las cejas de Draco se levantaron en sorpresa.- ¿Podemos juntarnos esta noche en la Torre de Astronomía? Lo que te quiero decir, no deseo que nadie lo escuche.

El rubio asintió seriamente y, luego de intercambiar un pequeño beso, fueron a clases.

Esa noche, ambos se acomodaron en un sillón cómodo que había allí, en la torre, y pronto Harry comenzó a hablar. El rubio estuvo alegre de que su pareja no lo estuviera mirando a la cara, porque las cosas que él le contó lo horrorizaron. Él no lo sabía, pero, como Harry, él sintió mucha lástima por Merope Gaunt y casi se sintió tentado a justificar los actos del Señor Oscuro, al saber la niñez horrible que había tenido. Aquella noche, no solo Harry compartió eso con Draco, sino que, en un momento de debilidad, tambien le contó lo de la profecía y su implicación en la guerra.

-Sabes que pase lo que pase, te enfrentes a lo que te enfrentes, yo estaré allí para apoyarte, ¿cierto?

-Si… y eso es lo que temo.- El moreno suspiró.- Porque tal parece que todos los que me rodean están destinados a sufrir daño o en el peor de los casos… morir.- hizo una mueca.- Y… bien…- se ruborizó ligeramente.- te has convertido en algo importante para mí... no podría soportar verte dañado.

Normalmente, Draco hubiese dicho un comentario sarcástico después de escuchar esas palabras, pero supo que no era momento para eso.

-Sería inevitable, Harry.- habló tranquilamente, conciente del estado de fragilidad en el que estaba su pareja ahora.- Si no fuera por ti… aún correría peligro. Recuerda que mi padre ha abandonado al Señor Oscuro y mi papá es un conocido partidario de Dumbledore. Corro peligro esté o no contigo…

-Pero es diferente, siendo pareja del "Elegido", eres un blanco primario para él y mucho más que siendo solo hijo de un traidor…

Esta vez, Draco no pudo evitarlo, bufó y puso los ojos en blanco.

-La actitud de reina del drama no te va, Potter. Por más que pienses lo contrario, el mundo no gira alrededor tuyo.

Harry lo miró mal.

-Me preocupo.

-Y lo aprecio… pero si vas a tener todo eso en tu cabeza en cada momento, no vas a poder priorizar objetivos y creo que lo importante ahora es que le saques la información a Slughorn que Dumbledore te pidió.

-Cierto.- frunció el ceño.- Lo haré en cuanto encuentre el momento adecuado.

-

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-

La primera tentativa de Harry de llegar a saber que eran los Horcruxes falló y dejó pasar las clases de Aparición para hacer otro intento. Mientras tanto, Ron y Harry notaron que su amiga Hermione actuaba raro y más de una vez la vieron desaparecer de la Sala Común sin decirles adonde iba. Tentados, ambos miraron en el Mapa del Merodeador y vieron que ella se reunía con su novio y que ambos desaparecían frente a la puerta que daba a la Sala de los Menesteres. Ambos se habían ruborizado ante las probabilidades que eso representaba e hicieron un voto de silencioso de no preguntarle por qué iba allí. (N/A: Je… los hombres y sus mentes sucias XD)

-¡Feliz cumpleaños, Ron!

-Gracias…

-No pareces muy feliz.- conjeturó Harry, al ver la cara desanimada de su amigo.

-He estado pensando en lo que me dijo Hermione…- sus orejas enrojecieron.- acerca de Zabini…

-¿Oh?- Harry hizo lo posible para que en su cara no apareciera una sonrisa burlona.- ¿Y qué puede ser…?

-Bien… tú sabes…- mordió su labio inferior.- Él es lindo, atento y parece sincero. Me ha regalado una túnica hermosa y una tarjeta muy tierna… y me dijo que me tenía otro regalo que quería dármelo personalmente.- suspiró y revolvió su cabello rojo.- No soy idiota y sé qué es lo que quiere conmigo. Solo es que no sé si estoy preparado. No así… sin apenas conocernos.

-No sé por qué te pones tantas trabas internas… el que no arriesga no gana…

-¿Eh…?

-Es una frase muggle.- dijo, agitando una mano.- Si te gusta, podrías darle una oportunidad, no hacer eso de buenas a primeras. Sino empezar con besos, caricias, charlando… que se yo…

-¿Hablas por experiencia propia?- preguntó divertido.

-Si.- masculló, ruborizado y no queriendo ahondar más en el asunto.

-Si, bien. Veremos. ¿Vamos a desayunar?

Sin embargo, Harry no se dio cuenta que su amigo había ingerido los chocolates que Romilda Vane la había regalado para Navidad. Ellos estaban llenos de poción de amor y él los había escondido y no le menciono a nadie sobre ellos, por temor a que Draco se enterara y quisiera matar a la chica. ¡Solo Merlín sabía como se pondría el veela si se enteraba que alguien quería drogarlo con poción de amor! Pero… su opción no fue muy buena, porque esto se desató en un gran escándalo.

-

-.Enfermería.-

-

-Esto es mi culpa.- gimió Malcolm, viendo la figura inconciente de Ron Weasley acostado en la cama de sábanas blancas.

-¿Por qué lo dices?- preguntó Blaise, sus ojos cafés angostados en molestia. ¡Casi se había muerto del susto cuando le dijeron que su Won-Won estaba en la enfermería luego de haber ingerido un veneno mortal! ¡Y ahora uno de sus amigos se echaba la culpa!

El chico miró a Dumbledore, que también estaba en la enfermería, para comprobar la salud de su alumno, pero el viejo hombre negó con la cabeza.

-Son cosas que el Señor Baddock no puede hablar, por ahora.- miró a Ron.- El Señor Weasley está bien ahora y solo hay que culpar al destino por este incidente desafortunado. Señor Baddock, quisiera hablar con usted en mi oficina, si me sigue…

-

-.Oficina de Dumbledore.-

-

-¿Y bien?

El muchacho suspiró.

-Ese era mi Plan B, por si lo del collar fallaba, pero… tenía tantas cosas en la cabeza que lo olvidé…- agarró sus cabellos con fuerzas, queriéndose dañarse.- ¡Lo olvide! ¡Y Weasley casi muere por eso!

-Detenga eso en este instante, Malcolm.- dijo el anciano, con voz dura. El chico lo miró sorprendido.- Ya le he dicho que esto solo se le puede culpar al destino… o, si quiere buscar culpar a una persona, ese debe ser quien lo encomendó a hacer esa tarea.

-Tiene razón.- se enderezó.- Pero no puedo evitar sentirme una basura… cuando vi la cara de Hermione y Blaise…- negó con la cabeza.

-Si aligera su corazón, le permitiré que le cuente la verdad al Señor Weasley y luego le pueda pedir perdón.

-Me gustaría eso, gracias.- sonrió.

-

-.Enfermería.-

-

Madame Pomfrey no pudo hacer nada por alejar a Blaise Zabini de su posición junto a la cabecera de la cama de Ron. Ella, sabiendo lo fuertes que eran los sentimientos del Slytherin, se resignó a tenerlo allí… solo por esta noche.

Blaise miró con un ceño triste a su pelirrojo, hasta ahora, solo venía fastidiándolo y no haciendo nada serio como para conquistarlo, pero su corazón casi se había detenido cuando Draco le dijo lo que había pasado. En ese momento, se juró que iba a poner las cosas en claras con Ron y bien… si no aceptaba ser su novio, lo obligaría. Él sabía que estaban destinados a estar juntos.

Saltó en su asiento al escuchar un gemido venir del chico durmiente. Se apresuró a tomar su mano y acercar su cara al rostro del otro.

-Vamos… despierta… sé que eres perezoso, pero ahora necesito ver tus hermosos ojazos, Won-Won.

-N-no… no… no me llames Won-Won…

Si no hubiese sido porque Madame Pomfrey lo echaría de la enfermería, Zabini hubiese estallado en una risa de alegría y alivio. En cambio, solo sonrió y apretó más la mano que tenía entre las suyas.

-Tonto…- murmuró con cariño.- ¿Cómo te sientes…?

Ron pestañeó varias veces, hasta que al final abrió los ojos, revelando al Slytherin los hermosos ojos azules de los cuales estaba enamorado. Con la luz débil de las velas, los ojos del pelirrojo se veían espectaculares, brillosos y vivos. Weasley se movió un poco en la cama e hizo un ligero gesto de dolor, antes de fruncir el ceño.

-Tengo hambre…

Esta vez, Zabini sí rió un poco.

-Es que te hicieron un lavado de estómago.- murmuró, perdiendo su sonrisa.- Estuvimos a punto de perderte, ¿sabes?- su voz tembló.- Si no fuera por la mente rápida de Potter… no estarías aquí ahora…

-Mmmhhh…- masculló el pelirrojo, mirando para otro lado, pero dando un apretón a la mano que lo sostenía.

-Es me hizo pensar mucho…- murmuró, mientras volvía a sentarse en la silla donde estaba antes.- No he estado solo haciéndome el tonto cuando me tiro encima de ti, te robo un beso o te guiño el ojo, Ron. Yo siento algo muy fuerte por ti… casi morí cuando me dijeron que fuiste envenenado por accidente y me plantee muchas cosas, mientras que esperaba que despertabas.- levantó la mirada para clavarla con los ojos del Gryffindor, la respiración de Ron se detuvo al ver la seriedad en los ojos pardos.- No quiero que sigamos jugando al gato y al ratón, Ron. Somos grandes y yo sé que sabes qué es lo que siento por ti… pero nunca supe qué es lo que tú sientes hacia mí…

-¿Yo…?

-Sí, tú. No estoy para más juegos, casi te mueres, y no deseo pasar penurias por algo que no valga la pena.- inspiró hondo. Ron frunció el ceño.- No me malinterpretes, no digo que tú no vales la pena, sino a lo que quiero llegar contigo. Para bailar el tango se necesitan dos personas…

-¿Eh…?

-Es un dicho muggle.- agitó una mano.- Lo que quiero decir es que… te amo y quiero saber si soy correspondido…

El pelirrojo lo miró asustado. Estaba un tanto mareado por las palabras de Blaise y porque todavía no se recuperaba de su casi envenenamiento. ¡Justo ahora esa serpiente se quería poner serio! ¡Cuando apenas su cerebro funcionaba! ¡Y encima tenía el estómago vacío!

Sin embargo, debía admitir que esas eran solo excusas, porque desde hace mucho que tenía resuelto sus sentimientos acerca de Blaise Zabini. Trató de incorporarse mejor en la cama y el otro chico se apresuró a ayudarlo. Se sintió algo torpe y se ruborizó por ello, pero sacudió la cabeza para alejar esos sentimientos Gryffindor de orgullo, no era momento y no iba a hacer semejante revelación postrado en la cama.

-Aprecio todo lo que me has dicho y bien…- frunció el ceño y tosió nervioso. ¡Su fuerte no eran las palabras!- Tus sentimientos eh… son correspondidos.

-¿Y…?- Blaise sonrió de lado y enarcó una ceja.

-¿Cómo que "y"?- masculló.

-¡Vamos Weasley!- suspiró y puso los ojos en blanco.- Puedes hacerlo mejor que eso…

Los ojos azules de angostaron. ¿Mejor…? Y dejando salir una personalidad que nadie le conocía, una sonrisa maliciosa se formó en sus labios, antes de estirar la mano de Blaise para que el otro se estrellara contra su cuerpo. El grito de sorpresa del castaño se vio amortiguado por unos labios ansiosos que tomaron posesión de los suyos.

Desde la puerta de su oficina, donde tenía pegada la oreja, Madame Pomfrey sonrió.

-

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-

Luego del accidente desafortunado de Ron, Malcolm prácticamente se quebró, así que tomó enserio la palabra de Dumbledore y buscó a Potter, solo a él, para rebelarle la verdad de lo que había pasado. Ya cuando las aguas se calmaran más, iría en busca de perdón del mayor afectado. Y fue gracias a esto, que Harry tomó conciencia de lo importante que era la misión que el destino había descargado en sus hombros.

Fue por eso que, aprovechando el escabroso entierro de la acromántula Aragor al cual fue invitado, se decidió al fin usar su poción de Félix Felixis para poder engatusar a Slughorn de que le entregara la información acerca de los Horcruxes.

-Bien… suerte.- Draco tenía el ceño fruncido, mientras miraba a su pareja retorcerse.

-Eh… gracias.- suspiró.- Espero que la poción funcione.

-Funcionará… y si no… puedo usar mi poder veela para disuadirlo. Durante la Navidad, mi padre me dio un curso intensivo de cómo usarla. Es débil, pero servirá.

-Hn.- Harry frunció el ceño, por alguna razón, él no tenía gusto de que Draco anduviese coqueteando a otras personas, aunque fuese por buscar una importante información. Sonaba mal, y hacía que sus tripas se retorcieran. Astuto como él era, Draco lo notó.

-Tú sabes…- miró sus uñas.- Podría acércamele con una sonrisa cariñosa, soltar mi pelo y ponerme un perfume especial, decirle que necesito ayuda mientras me siento en su regazo…- su voz era totalmente casual.

-Suficiente.- gruñó el moreno, angostando los ojos en el rubio. Malfoy sonrió inocente.- Me voy.- masculló, antes de darse media vuelta e irse a la cabaña de Hagrid.

Pronto Potter, muy pronto voy a saber manejar mis poderes y no habrá fuerza alguna que te haga reprimir tus deseos hacia mí.

Inconciente de los pensamientos pervertidos de su veela (después de todo, se acercaba la primavera), Harry caminó nervioso hasta la choza. Y, cuando entró, deseó darse media vuelta e irse. Hagrid y Slughorn estaban bebidos y el semi-gigante lloraba como un bebé. Era una vista que disturbaba más allá de los acontecimientos del cementerio en su cuarto año. De acuerdo, no exageres, Harry.

La memoria que Harry obtuvo esa noche, marcó un antes y un después en la lucha contra Lord Voldemort. Porque el Horcrux resultó ser un objeto al azar donde una persona sellaba parte de su alma, pero primero debería romperla después de cometer un asesinato a sangre fría.

Y si Dumbledore estaba correcto, ellos ya habían destruido dos de los siete que pensaban que podría haber creado Tom Riddle. El primero era el diario con las memorias que trajo las aventuras del segundo año del Trío de Oro más Ginny Weasley y el segundo el anillo herencia de Salazar Slytherin.

-

-.Habitaciones del profesor de DCAO.-

-

Remus acarició el cabello de su hija, luego de acostarla en la cama que tenía en la habitación contigua a la suya. Al aceptar el trabajo este año, su residencia era más espaciosa que la primera vez que estuvo aquí como profesor, porque su pequeña se vino con él y Lucius estaba más aquí que en la mansión.

Besó la mejilla de la rubia dormida y se levantó, pero un mareo repentino lo hizo volver a sentarse, bruscamente. Cerró los ojos hasta que todo dejó de dar vuelas y miró a la niña, quien, por suerte, siguió durmiendo, imperturbable por sus acciones. Frunció el ceño. ¿Un mareo…? ¿Por qué….? No sabiendo muy bien que pensar, salió de la habitación, solo para sonreír.

Su esposo estaba sentado en un sillón frente a la chimenea que era la única fuente de luz de la pequeña sala que tenía. Las llamas del fuego le daban a la piel pálida un toque de misterio y hacía que los ojos grises brillaran en rojo. Su cabello largo y platinado estaba fuera de la cola que solía usar y caía descuidadamente por uno de sus hombros, la capa de la túnica estaba en el perchero y el hombre solamente tenía una camisa de seda negra, de los cuales los primeros botones estaban desprendidos, revelando algo de su níveo pecho perfecto, y unos pantalones del mismo color. A casi la edad de cuarenta, Lucius Malfoy estaba perfecto, sin ninguna arruga u otra muestra de vejez, algo que tenía mucho que ver con su gran proporción de sangre veela.

Era una visión impresionante.

Lucius sostenía una copa de whiskey de fuego en su mano, de una manera tan delicada que era admirable. Pese a las pocas restricciones que la vida en familia con Remus le pusieron todos estos años, la cabeza de la familia Malfoy nunca se olvidó de la educación que recibió desde la cuna.

Todo en todo… hizo que Remus se excitara mucho.

-¿Te hice esperar mucho?- ronroneó.

Lucius dio vuelta su cabeza para mirarlo, una sonrisa se formó en sus labios y sus ojos se angostaron en dos rajas seductivas, brillando con lujuria. Con tantos años de conocerse, el rubio conocía ese tono parecido a un ronroneo.

-Si… por lo que debes compensarme.

-Bien, hacía dormir a nuestra niña.- sonrió, mientras se sentaba a horcajadas en las piernas de su esposo y rodeaba el cuello del mayor con sus brazos.- Pero igual voy a compensarte. Pídeme lo que quieras.

Una sonrisa maliciosa y posesiva se formó en los labios del veela.

-Quiero a tu trasero...- apretó las nalgas para acentuar sus palabras.- rodeando mi pene.

-¿Oh…?- enarcó una ceja, divertido.- Ese es un vocabulario muy vulgar para alguien como usted, Señor Malfoy.

-Solo lo utilizo con mi esposo… porque sé que lo excita.- siseó seductivo.

-Mmmhhh…- el castaño hizo como que lo pensó.- Creo que tiene razón.- dijo, luciendo sorprendido.

-Por supuesto que lo tengo.- gruñó, antes de tomar posesión de los labios de su esposo.

Remus abrió enseguida su boca buscando que la lengua de su esposo jugara con la suya. No entendía que le pasaba, pero estaba caliente, y ni siquiera estaba cerca la luna llena o en etapas de celo de los lobos. Pero ahora no importaba saber que andaba mal con él, sino que su esposo se lo cogiera de una manera dura. Gimiendo y gruñendo en un tono casi animal, ambos se desvistieron, casi arrancando sus ropas. Las ondas de pasión que despedía el cuerpo de licántropo también afectaban al veela, por lo que ni siquiera se preocuparon en tener previa preparación, porque Remus levantó sus caderas y se empaló en el pene erguido de su esposo de una estocada.

-¡Dioses, Remus!- gritó Lucius, aferrándose a los brazos del sillón, cerrando los ojos y la mandíbula cuan fuerte podía. Sentir la estreches de su marido tan repentinamente lo estaba enloqueciendo, apenas podía controlar sus instintos veelas y no comenzar a empujar, sabiendo que causaría daño a su lobo si lo hacía.

-Oh, Lucius. Hazme tuyo, por favor.- susurró el castaño contra su oído.

Toda la fuerza de voluntad del rubio desapareció, sus ojos grises se abrieron, rebelando tanta lujuria como los mismos dorados de Remus. Levantó solo un poco el cuerpo pequeño del Gryffindor y comenzó a embestir con todas las fuerzas que su excitación le daba. Remus dio un grito largo que casi le dañó la garganta, se aferró a los hombros de Lucius y también empujó. Uno para arriba y el otro para abajo, en esos momentos no les importó nada, solo sentirse uno y dejar salir su pasión. Evidentemente, con tanta calentura acumulada, no tardaron mucho en estallar. Malfoy dentro de su esposo y Lupin entre ambos, bañando del líquido blanco y viscoso ambos torsos desnudos.

-Merlín…- suspiró Lucius, enterrando su cara en el cuello de su amante.- No teníamos algo así desde que éramos estudiantes.- murmuró.

-Lo sé…- frunció el ceño, intentando que su respiración calmara.- No sé que me pasa… todo el día he estado con las hormonas alborotadas.

-¿Alborotadas?- el rubio se separó, para poder ver a la cara a su esposo, una de sus cejas estaba enarcada.- ¿En qué sentido?

-No sé.- se encogió de hombros.- No entiendo muy bien que me pasa.

Los ojos de Lucius se entrecerraron y se acercó a la piel de su esposo para olerlo.

-Hay algo… diferente en ti.- susurró, olfateando el cuello y el torso de su esposo.- Es un olor diferente… el tuyo… mezclado con algo…- frunció el ceño y llevó una de sus manos al estómago del castaño. Sus ojos se abrieron un poco y después sonrió, sus ojos brillando con travesura.- Creo que sé que puede ser.

-¿Si…? ¿Qué crees?

-Creo que estás llevando una carga extra dentro tuyo…

-¿Una carga ex…?- dejó de hablar cuando la realización amaneció en su cabeza. Sus ojos se abrieron como platos y después sonrió emocionado.- ¿Podría ser…?

-Eso parece…

-¡Oh, Luc!- chilló, antes de tirarse al rostro de su esposo para compartir un beso lleno de emoción y felicidad.

Continuará...

-

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-

Notas finales: ¡¡¡Hola!!!

¡¡Finalmente!!! Sinceramente no quiero pedir sus perdones, porque no sé si lo merezco, solo quiero decirles que muchas cosas se me juntaron y, en verdad, no tenía ganas ni fuerzas para escribir nada de este fic. Pero, esperanzadoramente, a partir de ahora las cosas seguirán sus ritmo normal… no prometo nada ¬¬

Como notarán, ya los cambios son notorias, a partir de ahora me alejo un poco de lo que es el 6to libro y, para aquellas que no han leído el 7mo, no se preocupen, este fic, por la forma en que se vino dando, no contendrá casi nada de DH. Si lo tiene, serán sutiles XD

-/-Ya he subido mi fic que es un X-over entre HP y Crónicas Vampíricas, les pido que se den una vuelta por el y me digan que les parece ñ.ñ-/-

¡¡¡Gracias a Angeli por betear este fic!!!

¡¡¡Nos leemos!!!

Atte: Uko-chan!!!

-/-/-