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Cuando la Sangre Veela se impone (Tercera Temporada)

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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: El final de este fic comienza con esta Tercera Temporada. Ya pasó el inicio del romance entre Lucius y Remus y ya vimos como fueron los primeros años de su primer hijo en Hogwarts. Ahora, con sus 16 años recién cumplidos, Draco Malfoy enfrenta la realidad de que su sangre veela lo lleve a elegir una pareja. Pero… ¿tenía que ser justo ese? ¿Es que el destino se estaba burlando de él?

Al parecer, nuestro rubio no está muy feliz con la pareja que le ha tocado…

Parejas: Lucius Malfoy/Remus Lupin-Malfoy, Sirius Black/Rodolphus Lestrange, Lucas Lestrange/Ginny Weasley. Para el futuro (próximo)… Harry Potter/Draco Malfoy.

Parejas Secundarias: Severus Snape/Narcissa Snape-Black, Cassius Warrington/George Weasley, Theodore Nott/Neville Longbottom, Tobias Montague/Fred Weasley, Marcus Flint/Oliver Wood, Bill Weasley/Regulus Black. Para el futuro (próximo)…Ron/Blaise, Malcolm Baddock/Hermione y las que se me vayan ocurriendo por el camino ¬¬U

Aclaraciones: El romance entre H/D va a tardar en llegar, puesto que deben tener en cuenta que Harry ni siquiera sabe que es gay XD

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-N/A: notas de autora.

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Capitulo 12: Poder Veela.

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-¿Draco…?

El chico se erizó y levantó la varita.

-Soy Draco Malfoy. ¿Tú quién eres…?

-Oh, muchacho…- murmuró, haciendo un encanto para que las luces se prendieran.- ¿Qué haces aquí?

El medio veela pestañeó.

-Yo… vine por mi padre.- murmuró inseguro.- ¿Por qué no me atacas?

El hombre sonrió.

-¿Por qué debería? Estamos del mismo lado.

-¿… Disculpa?

-¿Recuerdas quien soy, cierto? Estuve en tu casa cuando era más joven.

-S-Si…- asintió.- Eres Rabastan Lestrange.

-Si.- murmuró, antes de caer sentado en el sillón que estaba sentado antes.- Cuando salí de Azkaban, hace un año, no sabía que hacer. Mi hermano parecía triste y perdido, pero después del fiasco del Departamento de Misterios, él desapareció y sabía que era para volver con su antiguo amor e hijo.- miró hacia la ventana.- Tardé, pero a principios del inicio del año escolar busqué a Dumbledore y me ofrecí para ser espía.

-¡El espía! ¿Eres tú…?

-Si, pero muy pocos lo saben. Me ofrecí voluntariamente a espiar, ya que con la ida de tu padre, mi hermano, Bellatrix y Severus yo pasé a ser un miembro importante del círculo interno del Lord. Espié con al condición de que Dumbledore pudiera interceder por mí cuando la guerra terminara.

-Oh…- Draco agachó la cabeza, culpabilidad que se apoderaba de su cuerpo.

-¿Pasa algo?

Draco tensó y evitó mirar al Mortífago a los ojos.

-… él murió.- murmuró bajito.- Lo mataron hoy…

-¡¿Dumbledore muerto?!- gritó, desesperado.- ¡Oh, no! ¡Ahora estoy perdido!- exclamó, agarrándose la cabeza.

-No, no todo está perdido.- aseguró Draco, acercándose para tomar un hombro del hombre.- Si me ayudas ahora, mi padre podrá interceder por ti. Y yo no vine solo, Regulus y Sirius Black, mas Alastor Moody están conmigo. Si todos ellos ven que nos apoyas, podrán hacer algo por ti en tu juicio.

-¿Tú crees?- sus ojos celestes se llenaron de esperanza.

-Estoy seguro.- asintió seriamente.- Y no solo eso. También creo que el vie…- calló, ese hombre que dio su vida por la suya no se merecía ser tratado con irrespetuosidad.- el director era muy astuto, seguro dejó algún documento donde decía que lo estabas ayudando, eso, sumado a los testigos que te nombré antes, te ayudarán definitivamente.

-Oh, gracias. Gracias, Draco.- suspiró.

-Ahora vamos, debo encontrar a mi padre, antes de que siga haciendo cosas de las que se puede arrepentir.

-Tienes razón. Yo lo vi.- se estremeció.- Estaba totalmente sacado, no era él y por eso vine a escondernos aquí.

-¿Escondernos?

-Si.- sonrió.- Yo estoy a cargo del pequeño Alan Baddock.

El rubio sintió que un gran alivio se apoderaba de su cuerpo, antes no había pensado en el hermanito de Malcolm, pero ahora que Rabastan se lo nombraba y encima le decía que estaba allí, podrían matar dos pájaros de un tiro, rescatando a su familia y también llevarse al pequeño niño de allí.

-¡Búscalo y apresurémonos a salir!- apremió.

Rabastan asintió y camino enérgicamente hacia una puerta que había en ese tipo de Sala adonde habían entrado.

-¿Alan?

Un niño de no más de seis años levantó la mirada y sonrió de oreja a oreja a su guardia.

-¡Tío Rab!

-Pequeño…- se agachó para recibirlo en sus brazos.- He venido a buscarte para que nos vayamos de aquí, ¿quieres eso?

-¡Si! ¡¿Vamos a ir a ver a mi hermano Malcy?!

-Sí, Alan. Vamos a verlo…

Rabastan cargó al pequeño niño en brazos y juntos salieron del lugar. La aprensión de Draco aumentó, porque si bien no podía dejar a Rabastan atrás, tampoco estaba seguro de traerlo con él, porque ahora sí irían por su padre y en estos momentos no se imaginaba en qué estado mental podría estar el veela.

Caminaron a paso sigiloso por un pasillo vacío y, al llegar a una curva, se estremecieron al escuchar un grito de puro dolor, viniendo de una Sala delante de los tres. Draco tragó saliva, sintiendo como el poder de su padre era más abrumante en ese lugar.

-Quédate aquí.- le susurró a su acompañante.

-¿Qué…?- susurró devuelta, con algo de incredulidad.- Pero… no puedo dejarte ir solo.

-No me va a pasar nada, ¿puedes sentirlo? Ese poder es el de mi padre, él está allí y, en estos momentos, solo mi papá o yo son las únicas personas a las que él no atacaría.

-Entiendo.- dijo seriamente.- Me esconderé tras aquella estatua.- agregó, cabeceando en dirección a una estatua gigante de una serpiente que enrollaba a un oso. Era en verdad grotesca.- Suerte.

-Gracias.

Tomando una respiración profunda, Draco caminó hasta la sala. Abrió la puerta con algo de dificultad y el espectáculo que lo recibió casi lo hizo vomitar. El lugar estaba lleno de sangre, seca y reciente, había al menos media docena de cuerpos descuartizados en el piso y en el medio estaba su padre, peleando con el ser más grotesco que haya visto en su vida. Era un hombre de pelo negro largo y descuidado, dientes amarillos y llenos de sangre y ojos dorados como el hombre lobo que era. El mismo estaba bastante herido en varias partes, algunas miraban profundas. Su padre, por otra parte, no tenía más que raspones en los brazos y cara, su cabello era un lío y la mirada de odio en su cara daba miedo.

-¡Ven veela!- incitó Fenrir.- ¡Pelea por tu sumiso! O ¿Es que quieres que te lo gane y sea yo quien me entretenga con él?- preguntó, burlón.

Escuchando esa pregunta, Lucius gruñó desde lo profundo de su garganta y se tiró sobre el cuerpo de su enemigo. Era una lucha a muerte y Draco se tranquilizó al ver que su padre estaba ganando, aunque le sorprendía y asustaba ver la fuerza y la destreza en batalla cuerpo a cuerpo que tenía su padre, ese era un lado que no le conocía.

Fenrir tuvo la mala suerte de trastabillar con uno de los cuerpos que estaba en el piso y ese momento no fue desperdiciado por el veela, quien se tiró sobre su cuerpo y encajó sus uñas en el cuello del otro, usando su cuerpo para apresarlo en el piso. El licántropo dejó salir una tos ahogada, provocando que saliera sangre por su boca.

-Je…- sonrió.- Veo que eres digno de tener al cachorro, veela… es una lástima… si solo hubieses llegado una hora más tarde, habría probado el por qué peleas tanto por é…- la criatura no pudo terminar su frase, porque con un fuerte "¡Crack!" Lucius terminó de romper su cuello.

Draco hizo un gesto de dolor y giró la cabeza, aguantando las ganas de ponerse a devolver todo lo que tuvo para la merienda. Una cosa era que el rubio quisiera muerto a ese tipo y otra muy diferente era ver a su propio padre hacerlo.

-¿Padre…?

Lucius levantó rápidamente la cabeza y entrecerró los ojos en su hijo, dejando salir un gruñido animalístico. Draco se aterró y trató en pensar frenéticamente en sus clases veela de verano.

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-.Recuerdo.-

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-El poder está allí, Draco.- dijo Lucius mirando a su hijo frustrado.- Solo debes tratar de sentirlo.

-Es fácil para ti decirlo, eres medio veela y yo solo un cuarto.

-A pesar que la proporción sea baja, el poder aún está allí y es deber de todo medio veela, un cuarto veela o la proporción que sea, usarlo. Ya lo has tocado en otras ocasiones, cuando tuviste celos por Potter.- dijo, una sonrisa maliciosa en sus labios.

Draco se ruborizó.

-Pero… eso era…- farfulló.

-Creo que esa es la clave.- musitó, cortando el farfullo de su hijo y aliviando su vergüenza.- Tal vez, para tocar tu poder, debes tener en mente a alguien querido, querer usar tu poder para ayudar a alguien que amas o protegerlo.- lo miró a los ojos.- A ver… cierra los ojos y piensa en que deseas ayudar a tu papá Remus y veremos que pasa…

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-.Fin de Recuerdo.-

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Recordando eso, Draco cerró los ojos y dejó que la calidez y el cosquilleo inundaran su piel. Deseo ayudar a mi familia, deseo que mi padre me reconozca. Pensó una y otra vez. Para cuando volvió a abrir sus ojos, ellos eran más plateados que grises y Lucius estaba a cincuenta centímetros de él, algo que lo asustó. Sin embargo, se obligó a respirar varias veces, porque no ayudaría que el veela percibiera su miedo. Efectivamente, al sentir el poder, Lucius levantó la nariz y olfateó el aire. Miró detalladamente al muchacho frente a él y semi sonrió.

-Draco.- su voz era rasposa por los gruñidos que estuvo dando.

-Si, padre… soy yo.

-¿Y mi pareja?

-Uh… él está cerca…- aseguró incómodo. Podía ver que el veela todavía estaba en la superficie y que, probablemente, estaría allí hasta que no viera a Remus y Camila sanos y salvos.- ¿Vamos a buscarlos?

Lucius asintió y el menor tomó unos de sus brazos, haciendo una mueca al sentir la sangre por las ropas de su padre. Por el camino se encontraron con Rabastan, quien abrió los ojos como platos al ver el estado de Lucius. El veela gruñó en el, pero Draco apretó aún mas el agarre en el brazo del mayor.

-No, padre. Él es un amigo, me ayudó a encontrarte.

Malfoy tardó en tranquilizarse, pero ayudó mucho cuando olió al pequeño que el Mortífago llevaba en sus brazos. Los veelas tenían siempre un punto suave para los cachorros. Sin volver a mirar a Lestrange, siguió caminando sintiendo el olor de su pareja e hija. Por el camino fueron atacados por un par de Mortífagos, pero ellos no fueron anda contra Lucius y las ganas de ver sano y salvo a su pareja. Cuando al fin llegaron a donde el olor de Remus era más fuerte, Lucius se atiesó y comenzó a gruñir.

Unos pasos alertaron la llegada de más personas y Draco vio venir a su papá, con su hermanita en brazos, seguidos de los miembros de la Orden que habían venido con él.

-¡Lucius!- chilló Remus, corriendo hasta donde estaba su pareja. Antes de abrazarlo, dejó a Camila en el piso y después encerró al veela en un abrazo feroz.

El veela lo abrazó con aún más posesividad que siempre y miró con desconfianza a las personas que habían venido con su pareja. No haciendo caso a la sangre y los rasguños, Remus buscó los labios de su marido y lo besó. Desde que Sirius y los demás lo encontraron, él podía sentir la inquietud de su lobo interno, quien le decía que su veela estaba fuera de control. Era por eso que, tan solo al verlo, se tiró a sus brazos y lo besó, sabiendo que ésta era la mejor forma de tranquilizarlo y alejar los poderes que nublaban la mente de su amor. Y pareció funcionar, porque Remus lo sintió relajarse en su abrazo.

Moody tosió nervioso, cuando el beso se prolongó más de lo necesario.

-Debemos irnos, no es seguro permanecer aquí.- gruñó el ex-Auror.

-¿Rabastan?- preguntó Regulus, con una mirada sorprendido hacia el Mortífago.

-Hola, Regulus.- masculló, con una sonrisa nerviosa.

-¿Qué haces tú aquí?- gruñó Sirius, levantando su varita.

-¡Él me ayudó! ¡Él es el espía de Dumbledore!- exclamó Draco, poniéndose en frente del cuerpo de Lestrange y el niño.

-¿Draco? ¿Por qué estas aquí?- preguntó Remus, mirando con sorpresa y temor a su hijo.

-Yo era el único que podía guiarlos, papá.

-Pero…

-No hay tiempo para esto.- cortó Moody.- Debemos irnos, ahora.

Todos asintieron seriamente y comenzaron a caminar. Aunque Moody y Sirius aún miraban con desconfianza a Lestrange, pero sabían que lo importante era salir y ya después verían. El Mortífago no sería tan tonto como para entregarse tan abiertamente a ellos. Cuando estuvieron afuera, una nueva batalla se sobrellevó, eran un grupo de diez, pero ellos eran más expertos en la lucha y tenían un veela que haría todo por proteger a su familia.

Draco, al ser el menor, mucho a su disgusto, tuvo que hacerse a un lado de la lucha y llevar a Camila y a Alan a un lugar seguro. Sin embargo, unos de los Mortífagos los vio y debió dejar a los niños para batallar. Lograron alejarlo bastante, tanto que no pudo cubrir a los niños cuando un hechizo mal lanzado se dirigió hacia ellos.

-¡Cuidado!- alcanzó a gritar y miró con horror, como el hechizo rojo estaba por impactar en Alan. Sin embargo, una bola blanca tiró al niño al piso y el hechizo siguió de largo, hasta estrellarse contra un árbol, que quedó derretido en cuestión de segundos.- ¿… qué?

La "bola" resultó ser un cisne, que luego se transformó en Theodore Nott.

-¿Estás bien?- preguntó al niño, que lo miraba con sorpresa.

-¡Théo! ¿Qué haces aquí?

-Vine a ayudar.- dijo seriamente, levantando al muchacho del piso.- Mi padre tenía un Traslador que me dejó a medio kilómetro de aquí y McGonagall me dio otro para que pudiera dejarnos en Hogsmeade.

-¡No puedo creer que te hayan mandado!

-Iban a mandar a alguien más, pero entonces revelé que soy un animago en forma de cisne y no tuvieron más remedio que darme la tarea.- frunció el ceño.- Aunque ahora voy a tener que registrarme en el Ministerio.

-¡Draco!- exclamó Remus, acercándose a ellos. Atrás, la batalla ya estaba terminando. Moody y Regulus estaba terminado de atar a los Mortífagos.- ¡¿Théo…?!

-Vino a ayudar… trae un Traslador que nos llevará a Hogsmeade.

-¡Perfecto! ¡Úsenlo! Nosotros iremos enseguida. Tomaremos a algunos de estos malditos y los llevaremos al Ministerio.- gruñó Sirius, pateando a uno de los Mortífagos inconcientes.

-De acuerdo. ¿Vamos, Lucius?

El veela aún tenía la mirada asesina en sus ojos, pero ante la pregunta de su pareja, no le quedó otra que asentir. Minutos después, los dos alumnos de Hogwarts, los niños, Remus y Lucius se trasladaron a Hogsmeade.

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Harry no podía negar que estaba sorprendido al ver las lágrimas correr por el rostro de Draco. Él mismo quería llorar, pero ese sentimiento se le había negado tanto desde niño, que era duro poder hacerlo ahora. En cuanto a su sorpresa, ésta se debía a que, hasta entonces, su novio venía proclamando que Dumbledore no era de sus personas preferidas. Sin embargo, ahora el rubio lloraba como si hubiese perdido a una persona muy cercana. Giró la cabeza, no aguantando esas lágrimas, que desgarraban algo en su interior. No sirvió de mucho, porque de ese lado vio a Lucas Lestrange llorando como niño en el hombro de Ginny Weasley.

-¿Por qué, Gin-Gin? Él era mi padrino y lo quería un montón…

-Yo sé, mi amor.- dijo ella, su propio rostro lleno de lágrimas.- Todos lo queríamos un montón y lo vamos a extrañar.

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.:.Al día siguiente.:.

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-¿Qué no volverán a Hogwarts el año que viene?- preguntó Draco, con incredulidad.

-Ya te lo expliqué, Draco.- suspiró.- Esto es algo que debemos hacer, en un principio sería yo solo, pero Hermione y Ron han insistido en venir. Nos iremos después de la boda de Regulus y Bill.

-Yo también iré.- dijo, mirándolo con resolución.

-Me lo imaginaba.- dijo sonriendo de lado. De repente sus ojos se tornaron serios.- Hay algo que he estado pensando y creo que todo esto lo ha desatado.- revolvió su cabello con nerviosismo.- Me he dado que la guerra está a la vuelta de la esquina y debemos tratar de vivir todo lo que podamos, antes que nos suceda algo.

-¿A qué te refieres?- preguntó, con un hilo de voz.

-Creo que es tu tiempo…- se ruborizó.- Tú sabes… de… completar el enlace.

-¿Si…?- toda su aprensión parecía haber desaparecido.

-Si.- frunció el ceño.- La primavera está a dos semanas de inicio y, si vamos a viajar, creo que sería… incómodo… si no completamos el enlace antes de salir.

-¡Si! ¡Si! ¡Tienes razón! Eh… ejem- carraspeó nervioso.- Digo… ¿Cuándo lo haríamos?

-Tendría que ser antes que nos volvamos a nuestras casas. Sería algo extraño que lo completemos en tu casa o la mía.

-Cierto…- frunció el ceño.- Entonces… ¿mañana?

Harry lució asustado por un momento, pero después asintió.

-Mañana por la noche… ¿En la Sala de los Menesteres?

-Ok, nos veremos.

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-.Sala de los Menesteres.-

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Fue un inicio un poco torpe, porque ambos eran vírgenes y lo que sabían era por "La charla" que tuvieron con sus padres, anécdotas contadas entre amigos y algo de lectura. Por ahora ambos estaban en la cama, besándose, sin sus camisas. Atrevido y necesitado, Draco bajó sus manos y apretó el trasero de Harry.

-¡Ah!- chilló Harry y se levantó de golpe del cuerpo del rubio.

-Oh, Merlín…- gimió Draco y cubrió su cara con sus manos.- Esto no va a funcionar su te asustas por cada toque, Potter.- siseó, descubriendo su rostro para fulminar al moreno con sus ojos grises.

-Bueno, Malfoy. Lo siento, pero nunca he hecho esto y estoy nervioso.

-Hagamos una cosa, tú acuéstate y déjame llevar la iniciativa.

Harry frunció el ceño.

-No quiero que me domines.

Draco lo fulminó con la mirada.

-Por más que quisiera, Potter…- siseó, levantándose y tirando a Harry bruscamente en la cama.- mis instintos me llevan a la necesidad de complacerte y se puede decir que si me dejas llevar las riendas… haré algo así como un ritual de apareamiento, para lograr conquistarte y complacerte. A la hora de la verdad, tú serás el dominante.- su voz ya no sonaba amarga, se notaba que había aceptado el hecho de que era sumiso.

Suspirando, Harry relajó su cuerpo y se dejó caer del todo al colchón. Draco sonrió victorioso y descendió su boca directamente al ombligo de su pareja, para luego meter la punta de su lengua en el agujero. La respiración de Harry se contuvo y toda su piel se tiñó de rosado al sentir la carne mojada y juguetona en ese sector tan cerca de su miembro. Luego, ella subió hasta una de sus tetillas y comenzó a jugar con ellas. El primer jadeo excitado vino cuando Draco mordió la derecha y comenzó a hacer círculos con la yema de sus dedos a la izquierda.

Notando el estado de relajación y entrega de su pareja, Draco descendió una de sus manos y comenzó a sacar lentamente los pantalones de su amante. Harry no protestó cuando sus pantalones fueron quitados, si se tensó cuando la mano pequeña y delicada de Draco rodeó su hombría, pero se olvidó de todo cuando la punta del dedo gordo del veela comenzó a dar masajes en la punta de su pene. Arqueó su cuerpo y gimió, agarrando las con fuerza las sábanas bajo su cuerpo. Sintió ponerse la mente nublada cuando la lengua dio un lamido experimental desde la base hasta la punta.

-¡Dios, Draco!

-¿Qué pasa, Harry?- ronroneó.- ¿Te gusta esto…?

-S-Si… no pares.

-No pienso hacerlo.- dijo, sonriendo malicioso, antes de engullir de una sola vez toda la erección del moreno. Una acción bastante sorprendente, tiendo en cuenta que Potter estaba bien dotado.

Harry gritó y arqueó aún más su cuerpo y no pudo evitar que sus caderas empezaran a empujar dentro de la boca caliente y mojada. Draco tuvo que atajar sus caderas y siguió subiendo y bajando su cabeza, dando un experto sexo oral. Cuando sintió a Harry tensarse, sacó el pene de su boca, ganándose un gemido de decepción del moreno.

-¡No te detengas!- lloriqueó casi.

-Ah-ah, Harry. Este es nuestro enlace, ¿recuerdas?- dijo, levantándose de la cama.- En nuestra primera vez, debes acabar dentro mío.- Acto seguido, Draco le dio un gran espectáculo al Gryffindor. Porque empezó a desvestirse lentamente, revelando con lentitud cada porción de piel que aún estaba cubierto de ropa. Toda su piel era nívea, sin imperfecciones, algo ruborizada por el calor de sus acciones y a Harry se le hizo agua la boca.- ¿Te gusta lo que ves…?- preguntó juguetón, al ver el hambre en los ojos verdes.

Harry no contestó, en lugar gruñó y se abalanzó sobre el cuerpo del rubio, lo tiró en la cama y comenzó a besarlo con desesperación.

-¿Q-Qué debo hacer…? Dime…

-Allí he dejado el lubricante.- dijo, señalando la punta de la cama, donde el moreno pudo ver un frasco de plástico pequeño.- Unta tus dedos y prepárame.

El otro chico asintió seriamente. Untó tres de sus dedos y primero metió uno. Se asustó al ver la mueca de dolor de Draco, pero las palabras de su padrino vinieron a su mente.

-"Eso dolería, es imposible que no lo sea, pero se volvería mejor con el tiempo."

Cuando el segundo y el tercer dedo estuvieron adentro y uno de ellos tocó la próstata del veela, Harry supo que la mueca era de éxtasis, que el dolor estaba olvidado y se sintió orgulloso de estar haciéndolo bien. Besó con cariño a Draco y siguió preparando al chico, hasta que sintió que sus tres dedos resbalaban con mucha facilidad. Estuvo tentado a meter un cuarto dedo, pero su miembro le dijo que no aguantaría más la excitación y que se apurara.

-Ya estás listo.- no pudo evitar decirle.

-¿Entonces, qué esperas? ¡Entra ya!- gritó el rubio con impaciencia, levantando sus caderas. Él tampoco se aguantaba las ganas de ser cogido por su pareja. Tal y como su padre se lo dijera, sus instintos estaban enloquecidos y necesitaba ser poseído cuanto antes.- ¡Vamos, Potter!

Harry asintió y ubicó mejor el cuerpo del rubio y lo fue penetrando de a poco, ganando un quejido de ambos muchachos. Era increíble sentirse finalmente unidos, saber que sus sentidos le indicaban que eran el uno para el otro y que se amarían hasta e fin de sus días. Era verdad que todas las parejas tenían sus peleas ocasionales y la guerra inminente tampoco les aseguraba un futuro muy feliz. Pero por ahora se concentraron en dejarse llevar por sus sensaciones y por compartir este amor que se tenían.

Potter empujó con más rapidez en el ano del rubio y Draco rodeó su cuello con sus brazos, atrayéndolo para que la cabeza negra descansara en su hombro.

-Yo… t-te amo, Draco.- murmuró el moreno.

Draco sonrió de lado y sus ojos se levantaron, mirando como la niebla blanca se formaba entre ellos, indicando que en enlace estaba a punto de completarse.

-Yo también te amo...- murmuró contra su cuello.- ¿Soy tuyo, verdad?

-Sí… mío, solo mío.- gruñó con posesividad.

Siendo inexpertos en el sexo, ambos no tardaron en venirse enseguida. Solo Draco fue conciente, porque sus instintos se los decían, que el enlace estaba formado.

Continuará…

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Notas finales: ¡¡¡Hola!!!

Este chap me costó un montón, porque cada día más me gusta menos el HD, pero mi vena pervertida me impidió que hiciera un lemon de mal gusto. Y salió esto, un sexo adolescente inexperto y divertido XD

¡¡¡Me extraño que nadie adivinara con quien se encontraba Draco!!! La mayoría fue muy catastrófica. Como les dije antes, solo Harry puede sobrevivir a un encuentro con Voldy (¿Cómo lo hace…? No sé… ¬¬) Así que no iba a enfrentar a Draco con él XD Pos era Rabastan y se revela como el espía de Dumbly ñ.ñ

¡¡¡Y va dedicado a mi beta Angeli!!! (Porque ella es pervertida y me pidió que se lo dedique XD)

¡¡¡Gracias a Angeli por betear este chap!!!

¡¡¡Nos leemos!!!

Atte: Uko-chan!!!

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