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Cuando la Sangre Veela se impone (Tercera Temporada)
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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: El final de este fic comienza con esta Tercera Temporada. Ya pasó el inicio del romance entre Lucius y Remus y ya vimos como fueron los primeros años de su primer hijo en Hogwarts. Ahora, con sus 16 años recién cumplidos, Draco Malfoy enfrenta la realidad de que su sangre veela lo lleve a elegir una pareja. Pero… ¿tenía que ser justo ese? ¿Es que el destino se estaba burlando de él?
Al parecer, nuestro rubio no está muy feliz con la pareja que le ha tocado…
Parejas: Lucius Malfoy/Remus Lupin-Malfoy, Sirius Black/Rodolphus Lestrange, Lucas Lestrange/Ginny Weasley. Para el futuro (próximo)… Harry Potter/Draco Malfoy.
Parejas Secundarias: Severus Snape/Narcissa Snape-Black, Cassius Warrington/George Weasley, Theodore Nott/Neville Longbottom, Tobias Montague/Fred Weasley, Marcus Flint/Oliver Wood, Bill Weasley/Regulus Black. Para el futuro (próximo)…Ron/Blaise, Malcolm Baddock/Hermione y las que se me vayan ocurriendo por el camino ¬¬U
Aclaraciones: El romance entre H/D va a tardar en llegar, puesto que deben tener en cuenta que Harry ni siquiera sabe que es gay XD
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-N/A: notas de autora.
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Capitulo 13: La calma antes de la tormenta.
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-Ustedes están extraños…- murmuró Sirius, mirando con los ojos angostados a su ahijado.
Sintiéndose atrapado, avergonzado y algo culpable, Harry se ruborizó y agachó la cabeza, tocando con sus manos temblorosas el cabello negro sedoso de la pequeña Angeli, que dormía en sus brazos.
-Uh… bien… es que… nosotros…- tosió nervioso.- Ya-completamos-el-enlace.- dijo a carrerilla.
Sirius pestañeó, tratando de procesar las palabras de su ahijado. Cuando al fin lo hizo, una sonrisa divertida partió su cara en dos.
-Ah… veo… veo…- rió al ver la cara más roja que un tomate de su ahijado.- Así que por fin Malfoy se ha metido en tus pantalones.
-Sirius… no lo digas así.- masculló incómodo.- Lo haces sonar como si él me violó o algo por el estilo. Y no fue así… nosotros… bien… es algo que él necesitaba y no vi necesidad de alargarlo más.
-¿Pero lo sentiste verdaderamente?- preguntó el animago, ahora algo preocupado.- Porque, siendo tu primera vez, esperaba que fuera algo especial… no solo para calmar a un veela loco.
Harry sonrió a su padrino.
-Gracias por preocuparte por mí, Siri. Pero no es necesario, al menos no en este caso, lo hice porque estaba seguro, aunque dudaba cuando podría ser el momento adecuado. Y es por eso, que después de toda la tensión que ambos pasamos a fin de curso… creí adecuado hacerlo ahora.
-Oh…- la sonrisa libidinosa volvió al rostro del mayor.- Entonces… deseo detalles, mi querido ahijado. ¡Y si son jugosos mejor!
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-No puedo creer que te estés por casar…- suspiró.- Me perdí de tantas cosas por tomar ese camino… y eso que me lo advertiste.
Regulus dejó de acomodar su corbata (por décima vez) de enfrente del espejo y caminó hasta sentarse al lado de su amigo.
-No pienses en eso, Rab.- acarició su hombro.- Hay un dicho muggle que dice: "Mejor tarde que nunca" y tú lo hiciste, tarde, pero te diste cuenta que era un error permanecer al lado de ese hombre y arriesgaste tu vida para espiar. Ahora eres digno de mejorar tu vida y rehacer tus amistades y lazos familiares. ¿Viste la cara de felicidad de Rodolphus cuando te vio llegar con el pequeño Alan? Debes estar seguro que él ya te ha perdonado… al igual que yo.
Rabastan Lestrange le regaló una inmensa sonrisa a su mejor amigo del colegio. Él fue una de las principales razones por la que se decidió a espiar también, porque cuando salió de la cárcel, pudo enterarse de lo feliz que era su amigo, en su camino aliado a la Luz.
Su vida ahora estaba parcialmente bien, porque tal y como Draco se lo dijera, Dumbledore dejó en su testamento una carta para el Ministro, donde le decía que él era un aliado. Eso, junto con la ayuda de Lucius, Moody y Sirius, hizo que él tuviera un juicio, del cual salió airado. Si bien él era culpable de muchas muertes, los jueces tomaron sus años de cárcel como pago por sus crímenes y le dieron una multa que su cuñado pagó. Ahora tenía una deuda con él y pensaba buscarse un trabajo para pagarle hasta el último centavo.
-¿Un Weasley, eh?- murmuró sonriente, intentando cambiar de tema.
Regulus sonrió, sabiendo del intento de su amigo y alegre por hablar de temas mejores.
-Sip, ellos saben como conquistarte.- volvió al espejo, acomodándose nuevamente la corbata. Durante la charla seria con su amigo se había olvidado un poco de su nervios, pero ahora habían vuelto con creces.
-Los he visto a todos… son muy bellos y siempre me atrajeron los pelirrojos.
-Pues debo decirte que Bill ya está tomado.- dijo Regulus, mirando a Rabastan a través del espejo.- De hecho, creo que todos lo están… aunque…- llevó uno de sus dedos a su barbilla y la golpeó.- Me parece que Charlie se ha dejado de su novio hace un tiempito. Tal vez pueda presentártelo.- guiñó un ojo.
-¿Pre-Presentármelo…?- balbuceó, rojo hasta las orejas.- ¡No digas locuras! ¡Yo no estoy para noviazgos!
-Awww… no seas tímido que no te queda. Ambos sabemos las locuras que hicimos en Hogwarts. Ahora no te me vengas a hacer el modesto…
-No es eso…- suspiró.- Sino que… soy un ex convicto, Regulus. ¿Quién en su sano juicio desearía tener algo que ver con un ex Mortífago y convicto?
-Los Weasley no se fijan en eso, Rab… ellos solo se fijan en la persona, no en sus antecedentes. Yo mismo era el hermano del traidor de los Potter y primo de la culpable del ataque a los Longbottom, pero ni mi Bill ni su familia hicieron caso de ello y ahora voy a casarme con un Weasley.
-Pero tú nunca estuviste en la cárcel o fuiste Mortífago.
Regulus bufó y puso los ojos en blanco, giró para decirle sus verdades a su amigo, cuando unos toques a la puerta lo interrumpieron. Como si haya sido llamado por acción divina, el mismísimo Charlie Weasley se reveló tras ella. Black tuvo que tapar su boca para que la sonrisa divertida no se revelara, al ver el furioso rubor que se extendió por la cara de su amigo.
-¿Deseas algo, cuñado?
-Vengo a buscarte, Regulus. Ya está todo listo y mi má dice que es momento que bajes.
-Oh, perfecto, perfecto. Pero antes de bajar… ¿ya has tenido el gusto de conocer a mi amigo Rabastan Lestrange?- preguntó inocente, señalando con un mano al Slytherin.
Rabastan le mandó un mirada mortificada y de traición a su amigo, antes de ruborizarse aún mas al notar los ojos chocolate en su persona. Regulus sonrió victorioso al ver el interés en los ojos de su cuñado.
-No, no lo he tenido.- murmuró Charlie.- Hola, soy Charlie Weasley.
-Ra-Rabastan Lestrange.- masculló el otro, estirando una mano para estrechar la del pelirrojo.
-¡Tiíto!- chilló Lucas estallando dentro del cuarto. No sabiendo que traía alivio a Rabastan que se estaba sintiendo verdaderamente incómodo ante el escrutinio del Amaestrador de Dragones.- ¡Mi querida suegra dice que si no bajas ahora te vendrá a buscar por los pelos!- anunció sonriente.
-Oh…- Regulus pestañeó.- Bajemos entonces, no quiero ser víctima del enfado de Molly Weasley.
La boda de llevaría a cabo en la Madriguera, si bien tenían lugares más lujosos en donde hacerlos, tanto Bill como Regulus querían algo familiar y discreto, después de la muerte de Dumbledore y estando en medio de la guerra, no era prudente hacer algo muy ruidoso. De hecho, no habían aplazado la boda solo porque todos los miembros de la Orden los convencieron de que la hicieran, porque necesitaban algo para distraerse de los acontecimientos recientes.
El patio de la casa familiar estaba adornado hermosamente, con telas y flores blancas y alfombras rojas en el piso. En el medio de todo había un altar armado con un arco de color oro, donde Bill y Sirius los esperaban. Él llegaría del brazo de Tonks, quien fue elegida madrina por parte de su pelirrojo. El mismo Kingsley Shaklebolt había tomado un curso rápido en el Ministerio, para poder ser quien los casara. Como antiguo Auror, solo necesitó un curso de dos meses, para tener la autoridad de casar parejas.
Y, gracias a las medidas tomadas, la boda resultó muy bien, sin interrupciones del enemigo. Aunque las personas no podía dejar de mirar de vez en cuando hacia el exterior de la barrera de protección, por temor a que aparecieran Mortífagos.
-¿Te sientes bien?
Remus suspiró por centésima vez desde que llegaran y miró a su esposo con una sonrisa forzada. Desde su secuestro, la parte veela de Lucius le impedía estar completamente tranquilo, porque lo que estos días casi se habían convertido en un infierno. El tener a su esposo constantemente tras suyo, preguntándole si se sentía bien, estaba rayando sus nervios. Por suerte, Remus tenía una infinita paciencia y estaba soportando, pero no sabía hasta cuando.
-Si, Lucius.- murmuró con voz cansada.- Tal y como te lo dije hace cinco minutos, estoy bien.
El rubio hizo una mueca.
-Lo siento.- suspiró, sentándose junto a su esposo.- No puedo evitarlo, el veela se retuerce dentro de mí y hasta me manda pensamientos de malestar. Es difícil poder controlarme, pero creo poder hacerlo dentro de un tiempo. Debo sentarme y tratar de meditar o algo…
-Te ayudaré…- dijo Remus, recostando su cabeza castaña sobre el hombro de su esposo. Sabía que Lucius también sufría al tener un veela sobreprotector tomando control de sus pensamientos.
-Gracia, mi amor.- murmuró atrayendo a Remus más contra su cuerpo y posando una mano sobre su estómago redondeado.
Era un bendición que el bebé no haya sufrido el trauma del secuestro y posterior rescate. Si Fenrir le hubiese hecho algo a Remus o al bebé, nadie podría haber calmado al veela de Lucius. Hubiese sido un baño de sangre aún peor si es que Lupin hubiese resultado dañado.
-Hey, tío Rab.
Rabastan cesó su charla con Charlie (mucho a su desconcierto y vergüenza, el pelirrojo lo había buscado para sacarlo a bailar y charlar) y sonrió al pequeño que llamó su atención. Se agachó y tomó a Alan en sus brazos.
-¿Cómo estás…?
-Bien.- sonrió, pero después hizo un puchero.- Te extraño, tío Rab. ¿Poque no has venido a vititarme?
-Oh… cielo… es que… he tenido cosas que hacer.- hizo una mueca. El asunto de su juicio lo tuvo casi sin tiempo de tener un momento de ocio.- Pero te prometo que te visitaré seguido de ahora en más. ¿Dónde estás viviendo?
-Vivimos con los padres de Lucas.- anunció Malcolm, que se acercaba a ellos.- Como mi padre fue declarado Mortífago y está fugado, y no tenemos más familia, el Señor Black ha acordado ser nuestro guarda hasta que yo sea mayor de edad.
-Que bueno…- sonrió.- Y… ¿no te molestaría que lo visitara más adelante?- preguntó dudoso.
-Por supuesto que no.- aseguró Malcolm, devolviendo la sonrisa.- De hecho, aún no le he agradecido por todo lo que hizo por mi hermanito, mientras estuvo secuestrado.- estiró una mano, incitando al mayor a que se la estreche.- Gracias, muchas gracias por cuidarlo, Señor Lestrange.
-De nada.- sonrió.- Y puedes llamarme Rabastan si lo deseas.
-De acuerdo.- asintió y luego miró a su hermano.- ¿Vamos, Alan? Camila Malfoy te estaba buscando para jugar.
-¡Sip! ¡Vamos!- chilló, para después darle un sonoro beso en la mejilla a Rabastan e incitarlo a que lo bajara.
Malcolm tomó su mano y juntos caminaron en busca de la pequeña Malfoy.
-Pareces buenos con los niños.- comentó Charlie.
Rabastan se ruborizó, casi se había olvidado de la presencia del otro.
-Si… uh… me encantan, siempre quise tener uno propio, pero…- sus hombros cayeron en decepción.
-Todavía puedes, cuando termine la guerra, puedes buscarte una pareja con la cual tenerlos. Yo pienso hacer lo mismo.- aseguró el pelirrojo, mirando a Rabastan de una extraña manera.
-Si… supongo que sí.- murmuró extrañado. ¿Era su imaginación o Charlie le había insinuado algo?
-¿Deseas bailar?
-Em… claro.
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-Bueno…- suspiró Harry, mirando a sus amigos y pareja, a la mañana siguiente de la boda.- Se han terminado mis vacaciones y ahora debo cumplir con el deber que me encomendó Dumbledore… el caso es… ¿todavía piensan acompañarme?
-¡Ya te lo dijimos, Harry!- Hermione fue la primera en hablar. Draco había abierto su boca para decir lo mismo, pero la castaña le ganó de mano, por lo que la fulminó con la mirada. Desde que completaran el enlace, Draco se había puesto mucho más posesivo del Gryffindor.- Te acompañaremos y te ayudaremos en lo que necesites.
-Pero… será peligroso…
-Potter…- siseó Draco, irritado.- Si nos va a pasar algo, nos pasará durmiendo confortablemente en nuestras camas, pero durmiendo sabremos que tú estás afuera y arriesgando tu vida y nosotros holgazaneando. Si te acompañamos al menos sabremos que nos arriesgamos por algo útil para la causa.
Escuchando la lógica nuevamente, Harry solo tuvo que suspirar.
-Está bien.- murmuró, antes de adoptar un actitud de líder. Esa era un pose que Draco adoraba y que lo calentaba sobre manera.- Quiero que vayan a sus casas y se despidan de sus familias, si es posible… dejen algún tipo de testamento. Nos encontraremos mañana en Hogwarts para el mediodía, ¿estoy claro?
-¡Si, Harry!
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-.Mansión Malfoy.-
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-Oh, Draco… si no fuera por tu sangre veela… te prohibiría que vayas.- murmuró Remus, viendo con aprensión como su hijo cargaba su baúl con sus cosas más importantes para el viaje.
-Lo sé, papá.- aseguró, dándole una sonrisa de lado a su padre.- Pero no debes preocuparte tanto… le puede hacer mal a mi hermanito.- agregó, acercándose al hombre-lobo para abrazarlo y luego acariciar su ya hinchado abdomen.- Y recuerda que tengo a mi favor que Harry tiene más suerte que cualquiera que conozco… tal parece que él hizo un pacto con la muerte, para lograr esquivarla cada vez que está cerca.
-Pero el de la suerte es él…- refunfuñó Remus. Sabía que su hijo se iría dijera lo que dijera, pero eso no evitaba que se preocupara por su cachorro. Y encima, estando embarazado, sus hormonas y lobo interno estaban mucho más sobreprotector que en otras ocasiones.
-Lo sé, papá.- dijo, con voz cansina.
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-.Mansión Black.-
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-Desearía poder ir también…
Sirius le mandó una mirada alarmada a su hijo, pero, por suerte, Harry habló para salvar la situación.
-No puedes, Lucas.- dijo con paciencia.- Ya somos cuatro personas, y muy conocidas en el Mundo Mágico, eso ya de por sí es mucho para mi gusto, agregar un quinto atraería la atención que deseamos evitar.
-Pero… yo quiero ayudar…- gimoteó.
-Esto no es un juego, Lucas.- dijo seriamente.- No estamos jugando a ser los héroes… lo hacemos porque nadie más puede… y es vital para parar a ese loco.
-Sé que no es un juego.- dijo el ojiazul, irritado.- Yo también deseo hacer lo posible para parar a ese loco… deseo venganza por quitarme a mi padrino…
Escuchando eso, Sirius se apresuró a sentarse junto a su hijo, en la cama de Harry.
-Oh, Lucas…- suspiró.- ¿No hemos hablado ya de esto…?- preguntó con suavidad, atrayendo la cara del muchacho, para que lo mirara.- Esos deseos de venganza no te llevarán a ningún lugar… tener tanto rencor solo oscurecerá tu corazón y no serás mejor que ellos…
-¡Pero él mandó a matar a mi padrino! ¡Y trato de usar a uno de mis mejores amigos para ello! ¡Y esa perra era una de sus mejores seguidoras…! ¡Todo en mi vida giró, para mal, alrededor de las decisiones de ese bastardo!- chilló.
-¡Lo sé!- gritó Sirius.- ¡Pero eso no justifica que salgas a matar gente solo porque estropearon tu vida!- suspiró al ver la rebeldía en los ojos tan parecidos a los suyos.- Mira, Lucas… que más quisiera yo poder ser el encargado de liberar a este mundo de ese loco, de enfrentarme yo cara a cara con él y derrotarlo… pero no puedo, el destino ha querido que sea Harry el elegido… y si yo lo he entendido, que dicen que soy infantil y terco, tú también debes entenderlo.
-Tu padre tiene razón, Lucas.- dijo esta vez Harry.- Yo también quisiera que todo este peso estuviera en otra persona, pero no se puede, debo hacerlo yo… por el encargo que tu propio padrino me ha hecho. Y, si mis amigos y Draco vienen conmigo, es porque no hubo fuerza humana que pudiera disuadirlos y además… sé que los necesitaré y tampoco puedo hacerlo solo. Pero, como te dije, cuatro están bien…
-¡Bueno!- Lucas se contuvo que no hacer un puchero.- ¡Me han convencido!
En sus casas, Hermione y Ron también se despedían de sus respectivos familiares.
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.:.Al día siguiente.:.
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-.Hogwarts.-
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Harry se sentaba en las escaleras de la choza de Hagrid, mirando por última vez (aunque esperaba que no fuera así) el gran paisaje que representaba su colegio. Sonrió al recordar todas las cosas que vivieron allí, tantas cosas peligrosas, que estaba seguro que su padrino se horrorizaría si llegaba a contarle con más detalle todas sus aventuras. A veces se preguntaba que hubiesen dicho sus padres si se enteraban de lo ocurrido, Remus le había asegurado que habrían reaccionado peor o igual que Sirius. Sin embargo, era solo una suposición, porque nunca podría saberlo en verdad. Apretó su puño al pensar que eso se debía a que Voldemort los había matado, su resolución para encontrar los horcruxes se duplicó en ese momento.
-Hola, Harry.
Harry levantó a mirada y sonrió al ver llegar a su mejor amiga, vistiendo las ropas sencillas que habían acordado llevar, para poder mezclarse entre la gente común.
-Hey, Hermi… eres la primera en llegar.
-Eso veo.- sonrió, antes de sentarse junto a su amigo.- ¿En que pensabas…? Tuve que llamarte tres veces para que me hicieras caso…
-Um… pensaba en muchas cosas, en realidad. Como por ejemplo, todas las aventuras que vivimos en el castillo.
-Si mi madre lo escuchara, diría más bien… "situaciones peligrosas" que vivimos en el castillo.- dijo una voz, perteneciente a Ron Weasley, que llegaba a paso lento.
-Tu madre es muy sensata, Weasel.- dijo Draco, que caminaba justo atrás del pelirrojo.- Solo Gryffindors tontos como ustedes pensarían que esas situaciones cercanas a la muerte fueron aventuras.
-Fueron divertidas.- dijo Ron, encogiéndose de hombros.
-¿Pero qué ven mis ojos?- dijo Harry enarcado una ceja y pareciendo divertido.- ¿Ron y Draco llegaron juntos…? ¿Y eso que escucho es una conversación que se pueda llamar… civilizada… entre ellos?
Ron y Draco se ruborizaron y fulminaron con la mirada al moreno.
-Bien, si es que voy a compartir mis días con la Comadreja, tengo que aprender a ser civil con él.- dijo Draco.
-Lo mismo digo, hurón.- gruñó Ron.
Hermione y Harry sonriendo y pusieron los ojos en blanco.
-Um… ¿Hola?
Los cuatro giraron asustados, solo para encontrarse con un Blaise Zabini algo contrariado.
-¡Zabini! ¿Pero qué…?
-Relájate, Potter, que solo vine a hablar con Ron. Los Slytherins no jugamos a ser héroes, para eso están ustedes y sé que Draco va solo por que su sangre veela lo empuja a ello.
-No podrías estar más acertado, Blaise.- masculló el rubio.
-Entonces, Ron… ¿podemos hablar?- preguntó, cabeceando hacia un lugar alejado de los otros tres.
El pelirrojo se ruborizó un poco y gruñó su asentimiento.
-¿Qué deseas…?- preguntó con brusquedad.
-Deseo decirte que te cuides.- murmuró, tomando una de las manos de su novio.- Por favor, Ron… voy a estar esperándote… y te ruego que no hagas nada que rompa mi corazón, ¿por favor?
-No puedo asegurarte nada.
-Oh, por favor… ¿no eres un Gryffindor? ¡Al menos miénteme al decirme que todo estará bien!- susurró con urgencia, abrazando al más alto.- Te amo… y deseo que vuelvas para que tengamos un futuro juntos… por favor… asegúrame que estarás bien.
-Oh, Blaise.- suspiró el pelirrojo, correspondiendo al abrazo.- Te lo juro entonces. Te juro que regresaré con vida y bien, para que podamos casarnos, tener una casa y muchos hijos…
-¿Y quien gestaría a los niños?- preguntó burlón, un poco más relajado.
-Tú, por supuesto. Como dices, soy demasiado temerario y algo torpe, como para poder llevar un niño por nueve meses dentro de mí…
-Entonces quedamos en eso…
-Ejem- Ambos voltearon para ver a un Granger muy incómoda.- Lamento interrumpirlos, muchachos… pero es que nuestro Traslador se activará dentro de dos minutos y bien…- bufó frustrada.
-Entiendo, Granger. Es hora de irme.- miró su novio a los ojos.- Mantén tu promesa.- murmuró, antes de darle un corto pico en los labios.
Luego de la corta despedida, Ron y Hermione volvieron a donde los esperaban los otros dos. Weasley ignoró la mirada burlona del hurón y tocó con dedo el periódico que sostenía Harry. El conocido tirón en el ombligo se sintió en cada uno de ellos y, en cuestión de segundos, ambos terminaron desparramados en la tierra, que tenía un césped muy alto.
-Um… sé que es tonto de mí preguntar ahora…- murmuró Draco.- Pero… ¿Dónde estamos exactamente?
-En el Valle de Godric… mi casa es el primer lugar que investigaremos.- dijo Harry.
Y fue así como el viaje en busca de los Horcruxes comenzó…
Continuará…
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Notas finales: ¡¡¡Hola!!!
Creo que solo me faltarán escribir dos capítulos más y el Epílogo y ya le daré finito a este fic. ¡Al fin! XD
A aquellas que esperan otro lemon de HD, les digo que dejen se hacerse ilusiones, porque, como dije en el chap pasado, me costó muchísimo hacer ese, lo hice más que por compromiso que otra cosa. Así que No habrá otro de ellos U.U Probablemente sí de LR, porque al fin y al cabo, esta saga empezó con ellos XD
Vuelvo a repetirles que NO he leído HP 7, así que este fic no tendrá spoilders de ese libro y, si los llegara a tener, sería pura casualidad XD
Lamento la tardanza, es que mi beta fue secuestrada (por su propia madre, no se preocupen) todo el fin de semana y no pudo pasarme antes el chap u.u
¡¡¡Gracias a Angeli por betear este chap!!!
¡¡¡Nos leemos!!!
Atte: Uko-chan!!!
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