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Cuando la Sangre Veela se impone (Tercera Temporada)

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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: El final de este fic comienza con esta Tercera Temporada. Ya pasó el inicio del romance entre Lucius y Remus y ya vimos como fueron los primeros años de su primer hijo en Hogwarts. Ahora, con sus 16 años recién cumplidos, Draco Malfoy enfrenta la realidad de que su sangre veela lo lleve a elegir una pareja. Pero… ¿tenía que ser justo ese? ¿Es que el destino se estaba burlando de él?

Al parecer, nuestro rubio no está muy feliz con la pareja que le ha tocado…

Parejas: Lucius Malfoy/Remus Lupin-Malfoy, Sirius Black/Rodolphus Lestrange, Lucas Lestrange/Ginny Weasley. Para el futuro (próximo)… Harry Potter/Draco Malfoy.

Parejas Secundarias: Severus Snape/Narcissa Snape-Black, Cassius Warrington/George Weasley, Theodore Nott/Neville Longbottom, Tobias Montague/Fred Weasley, Marcus Flint/Oliver Wood, Bill Weasley/Regulus Black. Para el futuro (próximo)…Ron/Blaise, Malcolm Baddock/Hermione y las que se me vayan ocurriendo por el camino ¬¬U

Aclaraciones: El romance entre H/D va a tardar en llegar, puesto que deben tener en cuenta que Harry ni siquiera sabe que es gay XD

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-N/A: notas de autora.

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Capitulo 14: Un milagro dentro de la guerra.

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Draco gimió y volvió a la maleza en donde había estado anteriormente, para vaciar su estómago. Una mueca de asco se formó en su hermoso y pálido rostro al ver que su vómito era solo agua. Ya nada quedaba dentro suyo, después de vomitar más de tres veces esa mañana.

-Hey… ¿todo bien allí, Malfoy?- preguntó una voz a sus espaldas.

-¡Métete en tus asuntos, Weasel!

La cara del pelirrojo se tiñó de rojo enfadado.

-¡No me insultes, hurón! ¡Solo preguntaba por tu salud!- gruñó Ron.

-¡Nadie te pidió que te preocuparas por mí!- espetó, levantando su nariz en el aire.

-¡¿Preocuparme?!- preguntó con desdén.- ¡Como si me importara lo que le suceda a un hurón como tú!

-¡Eres un…!

-¡BASTA!- la llegada y el grito de Harry Potter calló la réplica de Draco. Sin embargo, eso no impidió que ambos muchachos se mandaran las peores de sus miradas. Harry suspiró, tomó al rubio de un brazo y lo alejó del pelirrojo.- ¿Qué es lo que pasó ahora?

-Nada importante.- gruñó, antes de sacar un frasco de su bolsillo, que tenía jugo de calabaza, para que se le pasara el mal sabor de boca.

-¿Nada importante?- preguntó con falsa sorpresa, un tinte de irritación en sus ojos verdes.- ¿Qué fue esta vez? ¿Te dijo que tu pelo estaba mal? ¿Acaso intentó decirte que te abrigaras más o que comas menos?

-¿Qué estas tratando de insinuar con eso?- preguntó, angostando los ojos.

-¡Que últimamente estás insoportable!- exclamó, agitando sus brazos.- Nadie puede decirte nada, todo lo respondes de mala manera. Estás teniendo un carácter peor que en nuestros primeros años en Hogwarts. Casi me recuerdas el niño mimado y arrogante que conocí en lo de Madame Malkin.

-¡Me estás insultando, Potter!- rugió.

-¡Pues no sé lo que te pasa, Malfoy!- gritó.- ¡Estás rompiendo con la armonía de este grupo, Draco! ¡Todas las luchas que tenemos inician por ti! ¡Y no necesito eso, Draco!- suspiró para calmarse, masajeando sus sienes.- Esta es un misión de mucha importancia, y lo sabes… no puedo permitir que haya alguien que genere discordia.

-¡¿Disculpa…?!- preguntó, abriendo sus ojos como platos.- ¿Qué me quieres decir con eso?

-Esto no es un juego, Draco.- masculló, mirándolo seriamente.- Y si es que vas a generar una lucha cada minuto, será mejor que…

-¡No me iré!- gritó.- ¡Así que mejor sácate eso de la cabeza! ¡No te vas a librar de mí, Potter! ¡Eres mío!

-¡Por Merlín!- no pudo más, lo agarró de los brazos y lo sacudió.- ¿Es que no entiendes? ¡Algo te pasa! ¡Tu humor es horrible y hace una semana que no dejas de vomitar! ¡Debes ver a un medimago!

-¡No! ¡No me voy ha alejar de ti!

-Uh… ¿todo bien por aquí?- la voz suave y nerviosa pertenecía a Hermione, que llegó alertada por los gritos de la pareja. Harry y Draco dejaron de fulminarse con la mirada, para fulminarla a ella.

-Está todo bien, Hermi.- siseó Harry, con la voz apenas controlada.- Ve con Ron, enseguida los alcanzaremos.

-Ok… los veré.- dijo incierta.

Una vez que escucharon que la castaña se alejaba, ambos muchachos volvieron a mirarse, esta vez con más tranquilidad.

-Mira, Draco…- suspiró.- Algo te está pasando, indudablemente. Sé que tú ya no eres el niño que conocimos en el pasado, has crecido y eres mi pareja, pero el trastorno en tu carácter se debe a algo, algo que no sabemos.

-Pero yo no deseo alejarme de ti…- su voz era un susurro.

-Yo tampoco quiero.- lo abrazó.- Pero entiende, esto es una misión de absoluta importancia, no puedo, simplemente, dejar todo y acompañarte a San Mungo como si nada sucediera, porque un minuto que pierda, puede significar que perdamos la guerra.- se separó del rubio y lo miró a los ojos, forzando un sonrisa.- Mi vida nunca fue normal, pero, para que lo sea, tengo que hacer esto… tengo que buscar los Horcruxes… y, si tengo que desmayarte para que vayas al hospital lo haré, Draco.

-Tú no te…

-Si, me atrevería. Mi prioridad ahora es matar a ese loco, Draco. Solo con él fuera podré pensar en formar una familia, darte un hogar y poder dormir sabiendo que nadie desea matarme a mí o a mis seres queridos. Debo destruirlo… y eso es lo más importante para mí, ahora.

Había tanta pasión en su voz, que los hombros de Draco cedieron. Apretó su mandíbula y se odió por comenzar a sentir como sus ojos se humedecían.

-Aun así, no puedes obligarme a irme.

-Sí, si puedo.- levantó el rostro del chico, para que lo mirara.- Escucha, que haga esto no significa que te quiera menos… porque te quiero es porque sería capaz de hechizarte para que te revises por un especialista.- acarició su mejilla.- Vamos, Draco, no es una decisión muy difícil de tomar. Ya ha pasado la primavera y tu papá estará dando a luz dentro de poco. Sé que quieres estar allí cuando eso ocurra, yo también quisiera, pero no puedo.- suspiró.- Me sentiría más tranquilo sabiéndote en la seguridad de tu casa y saber qué es lo que te pasa.

-Tú estarías tranquilo, pero yo no.- dijo tozudo.

-Oh, Merlín…- suspiró, mirando al cielo en busca de explicaciones. Ellas no bajaron de allí, obviamente.- ¿Entonces, qué? ¿Prefieres un Desmaius o un Imperio?

-¡Idiota!

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Sonidos de ropas y gemidos se podían oír en la habitación principal de la mansión Malfoy. Estando ya en su octavo mes de embarazo, había un acuerdo tácito en que Remus debería dejar de ser poseído por su veela, pero eso no impedía que realizaran otros actos con los cuales complacerse.

Lucius era quien estaba desvistiendo a su esposo y lo empujaba de a poco hasta llegar a la cama. Una vez allí y sin ropas, obligó a Remus a que se sentara, apoyara la espalda en las sábanas y abriera sus piernas lo más que pudiera. En esa posición, dejó bien descubierta la erección de su lobo, que estaba erguida y orgullosa, esperando su toque. Haciendo muecas, el rubio se arrodilló junto a la cama, quedando justo en frente del pene de su lobo… y lo engulló de una sola vez. Remus gritó y arqueó su espalda, todo lo que el peso de su bebé le permitió, que no fue mucho.

-Oh… Luc…- jadeó Remus, apretando las sábanas verdes de ceda con fuerzas.

El hombre embarazado movió sus caderas, marcándole el ritmo que necesitaba a su esposo, para que le diera el placer que necesitaba. Lucius complació a su esposo, pasando la lengua por toda la extensión del pene y masajeando con una mano los testículos. Su mano libre había subido hasta la panza del licántropo donde hacía presión, para que las caderas no se levantaran demasiado y lo hicieran estrangular, era tambien una forma extraña de acariciar a su hijo.

-Más rápido, Lucius… no resistiré mucho más…- gimió Remus.

Obediente, el rubio comenzó a chupar con avidez entre cada bajada que hacía sobre el pene, haciendo que Remus se retorciera en la cama, aumentara el ritmo de su respiración y se viniera en la boca de su esposo con un grito gutural.

-Mmmhhh… delicioso.- ronroneó el veela. Una sonrisa maliciosa digna de un Malfoy estaba estampada en su cara, mientras subía para poder capturar los labios de su esposo y así poder compartir la semilla que aún se alojaba en esa cavidad.

Remus rodeó el cuello de su esposo con sus brazos y devoró su boca, probando su esencia, mezclada con el característico sabor de su veela. Un gusto a menta, mezclado con el sabor distintivo del tradicional vaso de whiskey de fuego que su esposo se tomaba, antes de dormir. Compartiendo el beso con su lobo, Lucius bajó sus manos y comenzó a desprenderse los pantalones que ya estaban lastimando su erección. Renuente, tuvo que separarse de su amante y terminó de desvestirse, sonriendo de lado al ver la mirada cargada de lujuria de su querido saco de hormonas.

-Maldito, embarazo… necesito que me cojas…- gruñó el hombre-lobo.

-Ah… tan ansioso.- ronroneó el rubio, acostándose sobre el cuerpo de su esposo, cuidadoso de no aplastar el lugar donde crecía su hijo.- Me encanta tu lengua sucia cuando estás caliente…

Remus sonrió, mientras un ligero rubor se apoderaba de sus mejillas. En situaciones normales, él se horrorizaría de su lengua, pero estando en el dormitorio y con la temperatura de su cuerpo tan alta, nada le importaba. Como decía Lucius, cuando él se encendía, era un amante hablador y ansioso.

-¿Y entonces qué…?- murmuró.- ¿Qué tengo que hacer para complacerte, uh?- habló sensual, meneando sus caderas sobre la erección que chocaba contra una de sus piernas.

Lucius gimió y cerró los ojos. Estando en este estado, con sus sentidos veelas aumentados, ya que su veela interno se amoldaba a los deseos de su pareja, ese simple toque lo podría llevar a la locura.

-No sé…- susurro, agachándose para tomar el lóbulo de la oreja derecha de Remus entre sus labios.- Creo que me tendré que conformar con que uses tus delicadas manos para complacerme…

Lupin tembló y no necesitó que le dijeran más, experto, bajó ambas manos para buscar la erección de su amante y comenzó a masturbarlo a ritmo lento al principio, para luego aumentarlo al ritmo que los jadeos y pedidos pervertidos que Lucius murmuraba a su oreja. Estando ambos tan excitados, el rubio no tardó en venirse en la mano experta de su lobo.

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.:.Al día siguiente.:.

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-¡Señor Remus, Señor!- la voz chillona de su elfina sacó a Remus de su trabajo.

El hombre se encontraba acomodando las nuevas ropas que había comprado para su nuevo bebé en su habitación. Siendo que le faltaba tan poco, Remus no quería dejar nada sin hacer. La habitación ya estaba completamente decoraba, amueblada y llena de juguetes. Como sabían que sería un varón, habían decidido pintarla y decorarla con tonos verde agua, para diferenciar el cuarto del de Draco, que fue celeste.

-¿Si, Delhi? ¿Qué sucede?

-La enfermera, Madame Pomfrey esta aquí, Señor Remus, Señor.

-¿Pomfrey?- pregunto, frunciendo el ceño.- No recuerdo haberla llamado…- masculló para sí, mientras salía de la habitación. ¿Es que tenía una cita con ella y se había olvidado? Cuando llegó al recibidor de la Mansión, vio que allí estaba la enfermera.- ¿Poppy? ¿Por qué estás aquí?

-Hola a ti también, Remus.- sonrió la enfermera.

-¡Oh, lo siento! ¿Dónde están mis modales?- exclamó, avergonzado por su actitud.- Buenos días, Madame. Siéntese por favor, ¿desea algo de té?

-Oh, no querido, estoy muy bien así.- guiñó un ojo.- Ahora sí puedes preguntarme qué hago aquí.

-Bien…- sonrió, aún ruborizado por su primera actitud.- ¿Qué te trae por mi casa?

-He venido a ver a Draco, por pedido de Harry.

-¿Mi hijo Draco…?- preguntó sorprendido.- Pero él no…

-¡¡Mira, papá!!- la voz excitada de Camila interrumpió sus palabras. Las puertas del recibidor se abrieron, dejando paso a su animada hija tomada de la mano de un enfurruñado Draco Malfoy.- ¡Draco vino a vernos!

-¡Draco!- exclamó Remus, sonriendo. Pero su sonrisa pronto se borró y una expresión de preocupación tomó su rostro.- ¡Oh, hijo! ¿Qué haces aquí? ¿Ha sucedido algo? ¿Estás herido? ¿Dónde está Harry? ¿Y los demás?

-¡Estoy bien!- chilló cortando las preguntas de su padre.- Potter… me dejó en la entrada y se fue.- gruñó.

-¿Te dejó?- exclamó anonadado.- ¿Qué hiciste, Draco?- preguntó duramente.

-¡¡¡No hice nada!!!- gritó defensivo, enojado porque lo culparan sin saber.- ¡Ese idiota de Weasley convenció a mi Harry de que me pasaba algo y mi pareja me obligó a que viniera a casa y me hiciera ver por la enfermera!

-No creo que el Señor Weasley haya hecho algo como eso en propósito, Señor Malfoy.- dijo Pomfrey, con tranquilidad.- La carta de su pareja era corta pero concisa, en ella decía que ha estado teniendo malestares estomacales y cambios de humor…- compartió una mirada con Remus, quien abrió los ojos como platos.- ¿Me permite revisarlo?

-¡Está bien!- gruñó.- Todo con tal de dejar a esos idiotas tranquilos y poder volver con ellos…

-Oh… veremos… eso lo veremos.- murmuró la medimaga misteriosamente, haciendo que Draco frunciera el ceño.

Saliendo de su deslumbramiento, Remus los siguió, llevando a Camila de una mano. Una vez en la habitación de su hijo, el licántropo se apresuró a sentarse junto al medio veela. Su olfato aumentado y delicado le dio señales inequívocas de que lo que le había insinuado la mirada de la enfermera era verdad. No podía creer que el mismo Draco no lo haya notado.

-Bien, Draco, quiero que te quites la camisa y te recuestes.- murmuró Pomfrey. Draco obedeció, todavía frunciendo el ceño, por verse separado de su pareja. A su lado, Remus abrazó a Camila, ya pensando en todas las complicaciones y alegrías que podría traer el diagnóstico de la enfermera.

Unos segundos después de que Draco se acostara, Madame Pomfrey comenzó a murmurar unos encantos, sosteniendo la varita sobre el torso desnudo del veela. Remus contuvo la respiración al ver como el hechizo se tornaba verde en la zona del estómago de su hijo. Él conocía ese resultado, porque lo había visto dos veces en su persona y una vez en la de su esposo.

-Oh, Merlín…- murmuró bajito.

-Si, de hecho.- masculló la mujer, antes de retirar la varita.

-¿Qué pasa? ¿Qué tengo?- preguntó algo aprensivo por ver las caras de los adultos.

-Tienes lo que tu padre y yo sospechamos desde que escuchamos las noticias de tus síntomas, mi muchacho.- suspiró.- No sé si esto es bueno o malo en esta época. Pero Merlín sabe que la guerra nunca ha detenido a nadie para amarse.- sonrió.- Tus mismos padres son un ejemplo de ello…

-No entiendo.- gruñó.- ¿Podría hablar más claro y decirme ya que tengo?

-Estás embarazado, Draco.- Remus fue quien dejó caer la bomba.

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.:.Tres meses después.:.

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Draco suspiró y cortó otra flor del jardín de la pequeña casa donde estaban viviendo. Con todo eso de la guerra y que Voldemort ya había comenzado a matar magos media sangre, muggles y magos hijos de muggles por igual, su papá Remus, sus hermanitos y él tuvieron que mudarse a una discreta casa en Japón (N/A: Soy otaku XD), que pertenecía a un pariente lejano de Colin Creevey. Ellos eran blancos principales de Voldemort, por eso buscaron el lugar menos pensado, aunque aún así estaban bajo el encanto Fidelio, con el mismo Colin como su guardián secreto.

Y el rubio estaba triste, porque ahora su estómago ya se notaba, pero era hasta el día de hoy que no tenía noticias de su pareja. Contra los ruegos de su padre, él no pudo evitar escribirle para darle la buena nueva, ya que era evidente que Harry no vendría a verlo por sí mismo, aún así, no sabía nada de su novio. Innecesario decir, el veela no estaba pasando un embarazo muy feliz.

-Hey…- Draco saltó y giró bruscamente para mirar a su derecha.

Allí, luciendo cansado, barbudo y desarreglado estaba el causante de su tristeza.

-¡Harry!- gritó Draco, antes de levantarse y caminar a paso apresurado a estrechar a su pareja en un abrazo feroz. Un abrazo que se le fue devuelto con el mismo sentimiento.- ¡Por Salazar! ¡Te extrañé tanto! ¡Casi pensé que ya no me querías…!

-Tonto…- murmuró el pelinegro.- ¿Por qué pensarías algo así…?

-¿Es que no recibiste mis lechuzas?- inquirió, mirándolo a los ojos.- ¡Estoy embarazado de tu niño, Harry!

Ante eso, Harry suspiró y se dejó caer en el pasto, siendo seguido por Draco.

-Lo sé, Draco.

-¡¿Lo sabes?!- chilló, comenzando a enojarse.- ¡¿Y entonces porque rayos no viniste antes?! ¡Pensé lo peor!

-¡Tranquilízate!- masculló, tomando al rubio por los brazos.- Mira, Draco… las cosas no están resultando fáciles, en todo este tiempo solo hemos encontrado y destruido un solo Horcrux y todavía nos faltan la mitad de ellos.- suspiró y miró al veela.- ¿Recuerdas lo que te dije antes de que nos separáramos?

-¿Qué tu prioridad es destruir a Voldemort?- preguntó con un hilo de voz, lágrimas amenazaban con dejar sus grises ojos.- ¿Es que acaso eso es más importante que tú hi…?

-No.- interrumpió.- Lo intenté, créeme… intenté concentrarme en mi tarea, en la tarea que esa maldita profecía me impuso, pero….- suspiró.- No puedo… simplemente no va con mi naturaleza. Desde que nos separamos que no he dejado de pensar en ti y, desde que recibí a esa lechuza marrón, tampoco he podido dejar de pensar en él…- sonrió, acariciando la ligera protuberancia en el estómago de Draco.- ¿Cómo estás, bebé? Yo soy tu papá.

Y como se trataba de un milagro mágico, justo donde Harry tenía su mano, el moreno pudo sentir un cosquilleo de magia pura, viniendo del feto creciendo dentro del rubio. Ambos adolescentes jadearon y luego compartieron una sonrisa.

-Él te reconoce.- murmuró Draco, apoyando su mano sobre la del moreno.

-Parece que sí… él no esta enojado conmigo por tenerlo abandonado.

Draco suspiró.

-No estoy enojado contigo, Harry.- murmuró.- Solo que… estoy asustado, como todo "madre" primerizo y no tenerte a mi lado y, peor aún, sabiendo que tienes a un loco tras tu cabeza, no me facilitan las cosas.

-Lo sé, Draco.- lo abrazó.- Pero si hago esto, si estoy separado de ustedes, es porque estoy tratando de crearnos un futuro mejor.

El rubio suspiró y se relajo contra el abrazo del moreno. Estuvieron unos segundos en silencio, hasta que Malfoy dejó salir un bufido.

-Oh… Potter… estamos siendo tan cursis.

Harry rió como hace mucho no lo hacía y se separó de Draco.

-Bueno, si estas cansado de la cursilería, creo que no te daré el regalo que te traje.- dijo Harry, dramáticamente.

-¿Regalo? ¿Para mí?- preguntó ansioso.

-Yup… mira…- tomando una respiración larga, Harry buscó entre los bolsillos de su túnica azul oscura y sacó una pequeña cajita de terciopelo verde. Con dedos temblorosos, abrió la caja, revelando un hermoso anillo de oro te tenía dos diamantes y una esmeralda incrustadas en lo que parecía la cabeza de una león.

Draco jadeó y miró con incredulidad a su pareja.

-¿Es un…?

-Si…- mordió su labio inferior.- Es un anillo de compromiso, Hermione y Ron me ayudaron a escogerlo.- farfulló.

-¿El Weasel y la Sabelotodo?- preguntó, arrugando la nariz en desdén.

-Si… mis mejores amigos me ayudaron,- recalcó con agudeza.- porque no tenía la menor idea de cómo encontrar el anillo perfecto para pedirte que seas mi esposo.

Draco enarcó una ceja.

-¿Acaso deseas que me case contigo, Cara-rajada?

-Lastimosamente sí, hurón.- dijo Harry con tono hastiado, siguiéndole el juego a Draco.- Te he desflorado y encima, ahora estás embarazado, como todo un Gryffindor honorable que soy, no puedo dejar que mi hijo sea un bastardo.

-Idiota.- gruñó Draco ruborizado, dándole un empujón.

-¿Entonces…?- pidió ansioso. Draco solo volvió a enarcar una ceja y se cruzó de brazos. Entendiendo el mensaje, Harry carraspeó y se arrodilló en una pierna.- Draco Lucius John Malfoy-Lupin, ¿deseas ser mi esposo?

-Si, Harry James Potter, deseo ser tu esposo.

Haciendo muecas, Harry sacó el anillo de la caja y lo deslizó de a poco en el dedo de Draco. Enseguida, el rubio sintió la magia del anillo, que lo convertía en el prometido oficial del Muchacho-que-vivió. Mis antepasados se estarán revolcando en su tumba… Que se jodan…

-No me dijiste si te gustaba el anillo.

-Hmph.- bufó y puso los ojos en blanco.- Claro que me gusta, idiota.- besó los labios del moreno y sonrió al mirar el anillo en su dedo.- ¿Cuándo nos casaremos?

-Me temo que no será pronto.- suspiró y Draco frunció el ceño.- Estamos en guerra y no pude pedirte que seas mi esposo como te lo mereces, ni tener un noviazgo decente o aún una fiesta de compromiso. Pero tú te mereces una boda con todos los lujos y eso sí que Voldemort nos no lo va a quitar. Es por eso que te pido que esperemos hasta que cumpla con la profecía, Draco. Cuando la amenaza del Señor Oscuro desaparezca… te haré mi esposo y tendremos una fiesta de la que todo el Mundo Mágico hablará.

-Mmmhhh… me gusta ese pensamiento, Potter.- sonrió malicioso.

-¡Oh, Harry! ¡Que sorpresa!- exclamó Remus, saliendo de la casita, con el pequeño Derrick Malfoy, de dos meses, en sus brazos. Camila estaba parada justo detrás de él.

-Hola, Remus… que bueno volver a verte.

-Si, la verdad.- sonrió y enarcó una ceja al ver al chico arrodillado frente a su hijo. Sus ojos se abrieron como platos al distinguir el brillo dorado en el dedo de su cachorro.- ¿Hay algo que deba saber…?

Harry sonrió tímido y rascó su cabeza, haciendo que sus cabellos azabaches se despeinaran aún más.

-Acabo de pedirle a tu hijo que sea mi esposo.

-¿Y el aceptó?

-Por supuesto.- dijo Draco, con voz cansina.

-¡Entonces esto hay que celebrarlo!- sonrió.- Y tengo justo lo necesario. Té y un enorme pastel de chocolate…

-¡Chocolate!- chillaron Camila y Draco, sus ojos grises brillando con gula.

Harry sonrió al recordar que todos los hijos de Remus eran locos del chocolate. Era bueno poder estar tan relajado, con el hombre que amaba y en un ambiente tan cálido y familiar. Muy bueno para alejar todos los pensamientos y escenas horrorosas que estos meses de ardua búsqueda habían traído a su exhausta mente.

Solo espera un poco más, Draco. Pronto conseguiré el futuro que tú, nuestro hijo y todos nos merecemos…

Continuará…

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Notas finales: ¡¡¡Hola!!!

Por favor, no quiero que nadie me gimotee con que Harry es malo o algo de eso. ESTAN EN UNA GUERRA y deseaba hacerlo lo más realista posible. Después de todo, Harry terminó con Ginny por este mismo motivo en el canon.

Ahora sí… creo que dos chaps más… ¡y fin! XD

¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

¡¡¡Gracias a Angeli por betear este chap!!!

¡¡¡Nos leemos!!!

Atte: Uko-chan!!!

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