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Cuando la Sangre Veela se impone (Tercera Temporada)
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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: El final de este fic comienza con esta Tercera Temporada. Ya pasó el inicio del romance entre Lucius y Remus y ya vimos como fueron los primeros años de su primer hijo en Hogwarts. Ahora, con sus 16 años recién cumplidos, Draco Malfoy enfrenta la realidad de que su sangre veela lo lleve a elegir una pareja. Pero… ¿tenía que ser justo ese? ¿Es que el destino se estaba burlando de él?
Al parecer, nuestro rubio no está muy feliz con la pareja que le ha tocado…
Parejas: Lucius Malfoy/Remus Lupin-Malfoy, Sirius Black/Rodolphus Lestrange, Lucas Lestrange/Ginny Weasley. Para el futuro (próximo)… Harry Potter/Draco Malfoy.
Parejas Secundarias: Severus Snape/Narcissa Snape-Black, Cassius Warrington/George Weasley, Theodore Nott/Neville Longbottom, Tobias Montague/Fred Weasley, Marcus Flint/Oliver Wood, Bill Weasley/Regulus Black. Para el futuro (próximo)…Ron/Blaise, Malcolm Baddock/Hermione y las que se me vayan ocurriendo por el camino ¬¬U
Aclaraciones: El romance entre H/D va a tardar en llegar, puesto que deben tener en cuenta que Harry ni siquiera sabe que es gay XD
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-N/A: notas de autora.
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Capitulo 15: El final de la guerra.
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No pasó mucho hasta que Draco volvió a saber de su amante. Pero las noticias no eran buenas, puesto que solo recibió una nota garabateada apresuradamente de Hermione Granger, diciéndole que no podía decirles donde estaban, pero que Harry y Ron estaban en el hospital.
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"… y antes de que empieces a hiperventilar, debo decirte que ellos están bien, Draco. Algunos rasguños, pero nada grave.
Tal vez quieras saber por qué ellos están allí. Bien… eso es porque… ¡¡¡destruimos el sexto horcrux!!! ¿Puedes creerlo?- La letra temblaba en ese entonces y había una mancha justo al lado de la pregunta. Al verla, su papá había dicho que probablemente Hermione habría estado llorando cuando la escribió.- Solo nos falta uno…
Harry dice que promete estar contigo para cuando nazca el niño y que no quiere que elijas el nombre, que ya lo harán juntos.
Recuerda, la esperanza es lo último que se pierde…
Hermione J. Granger."
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Pero eso había pasado hace dos meses y ahora él estaba entrando a su séptimo mes. Sí, su bebé crecía muy bien y en la casa donde se escondían no habían tenido problemas. Parecía que esta vez el encanto Fidelio sí estaba siendo utilizado con bien.
Sin embargo, estar alejados de todos, encerrados en un capullo que los protegía del exterior, los angustiaba. Diariamente, Draco veía a su papá mirar por la ventana mientras alimentaba a su hermanito, mientras lo oscilaba para dormir o mientras fingía limpiar con el método muggle. El rubio solo podía imaginar lo duro que era para el lobo dentro de su progenitor el estar separado de su pareja y ni que decir de Lucius, su veela debería de estar loco por estar con su pareja. Sin embargo, tal y como se lo habían explicado, ambas bestias eran adultas y podían sobreponer la seguridad de sus cachorros a la necesidad de verse y tocarse.
-¡Draco!- chilló Camila, saliendo al patio, cubierta de pies a cabeza. Estaban en finales del invierno, pero esa misma mañana había nevado y hacía frío, pero Draco insistía en estar todo el tiempo posible afuera, ya que la casa lo asfixiaba.
-¿Qué quieres?- masculló.
-¡Papá dice que podemos ir media hora al pueblo y volver!- exclamó, haciendo un puchero.- Vamos… ¿si?
Draco dejó salir un suspiro y se levantó del columpio que había en unos de los árboles de sakura que había en el patio. Poniendo una mano debajo de su abdomen se incorporó y dejó salir un chillido. Camila abrió los ojos como platos y se acercó corriendo a su hermano.
-¡¿Qué sucedió?!
-El hijo de Potter me dio una patada tremenda.- gruñó, mirando a su estómago con enfado.
-Awww…- arrulló la niña.- ¿Puedo sentirlo?
Draco frunció el ceño, pero terminó asintiendo. Después de que la niña satisficiera el poder tocar a su sobrino, Draco y Camila salieron de la casa, no antes de que Remus les diera muchas advertencias de que se comportaran bien, miraran sus espaldas y no se tardaran más del tiempo indicado.
El pueblo era pequeño y bastante remoto, ubicado en la Prefectura de Kanagawa, cercano a la cuidad de Yokohama, habían unas dos mil personas como máximo, pero el lugar tenía todo lo que desearas. Siendo que ellos vivían allí desde hace mucho, conocían a bastantes personas. Draco no era muy social y no deseaba salir mucho, sobre todo porque tenían que cubrirse con un Glamour su estómago hinchado, para que los muggles no sospecharan nada. El hechizo requería bastante de su magia y, teniendo que compartir la gran parte de ella con su hijo, se cansaba mucho, por lo que salía muy poco de la casa.
-¡Mira, Draco!- señaló uno de los tantos negocios del lugar.- ¿Me compras un helado?
-¿Con este frió?- preguntó con incredulidad.
-Awww… falta mucho para comer y se me antoja uno…
-Está bien, vamos.
En ese momento, Draco pensó, con horror, que si su hijo hacía las mismas caras irresistibles de su hermanita, él no iba a tener de otra que consentirlo en todo. Espero que Harry sea más duro que yo con nuestro hijo, suspiró mentalmente.
-Pero miren… ¿no es este Draco Malfoy? ¿O debo decir el futuro Draco Potter?
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Harry suspiró y miró una vez más la tumba blanca que estaba frente suyo. Una lágrima escapó de su ojo derecho, al recordar todas las cosas que vivió con el gran mago que descansaba allí. El majestuoso pájaro que descansaba en su hombro restregó su cabeza por la mejilla del moreno, haciéndole una caricia de apoyo. Harry sonrió y acarició a Fawkes.
-Te agradezco por reconocerme y por ayudarme en esto Fawkes. Siempre has estado allí para mí… al igual que tu amo.- miró la tumba.- Yo sé que él te mandó, pero si tu no hubieses querido, no hubiese podido derrotar al basilisco en mi segundo año o ese Avada Kedavra me hubiese matado aquella vez en el Ministerio.
Fawkes aleteó y dejó salir un canto hermoso, que alivió el corazón del Elegido.
-¿Harry…?
El chico se giró y suspiró al ver a Hermione.
-Ya voy, Hermi… solo estaba conversando con él… para ver si me da un último consejo.
Ella sonrió de lado y se acercó a su amigo.
-Creo que el último apoyo y consejo lo tienes aquí en tu hombro.- acarició a Fawkes.- Parte de él todavía vive en este fénix… y es por eso que vino a ayudarnos.
-¿Tú piensas…?
-Estoy se…
-¿Nos vamos ya?- gruñó una voz. Era Ron, que venía con el ceño fruncido, hasta acercarse a ellos.- Los thestrals se están impacientando.
-Sí, ya vamos…- suspiró Harry.
Potter echó una última mirada a la tumba y sus amigos copiaron el gesto. Al mismo tiempo, los tres sonrieron de lado, pero después toda emoción se borró de sus caras y dieron media vuelta para ir hasta donde la gente que los esperaba.
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-¡Pansy! ¿Qué haces aquí?- chilló Draco. (N/A: Je… ¿se asustaron tods, ne? XD)
La bruja se retorció nerviosa.
-Ssshhh… no grites. ¿Podemos ir a algún lugar privado?
El rubio frunció el ceño, pero terminó asintiendo.
-Si, podemos ir a mi casa. Porque si estás aquí, supongo que sabes quien es nuestro encargado secreto.
Ella solo sonrió de su particular manera Slytherin. Llegando a la casa, los ojos de Remus se abrieron al ver a la muchacha, pero la saludó cordialmente. Draco gruñó cuando Pansy abrazó a su papá más de lo debido.
-Señor Remus, está usted cada vez más hermoso…- suspiró soñadora.- Como quisiera que los años pasaran tan bien en mí como lo hacen en usted.
-Pansy.- gruñó Draco.- ¿Cómo sabes que estábamos aquí?
-Uh… bien.- cubrió su boca y rió como niña.- Debo decirte que tuve que usar muchas de mis mañas para convencer a Blaise de que se lo sacara a su pelirrojo y después toda mi seducción para sonsacárselo al pequeño Creevey.
-¿Te acostaste con Colin?- preguntó con repugnancia.
-Bien… ¿Qué más podría hacer?- preguntó, mirando sus uñas.
-Ewww… eres tan zorra.
-¡Draco!- jadeó su padre, horrorizado.- ¡Esa no es manera de tratar a una dama!- ¿Cuál dama? se vio tentado a decir el rubio.- ¡Discúlpate ahora!
El medio veela gruñó y masculló una disculpa a la muchacha.
-Ninguna ofensa tomada, querido.- sonrió dulce.- Y déjame aclararte que no fue una experiencia para nada desagradable, de hecho, estoy pensando en conservar al pequeño león.
Draco miró con incredulidad a la morena. ¿Su mejor amiga con el molesto fan de su prometido? ¿Es que todo el mundo se volvió loco?
-Ejem.- carraspeó Remus, incómodo porque alguien que aún consideraba una niña hablara tan abiertamente de sexo y justo después de que la haya defendido.- ¿Por qué te tomaste tantas molestias para poder venir, Pansy?
La alarma creció en los corazones de los Malfoy al ver como la seriedad se formaba en el rostro generalmente alegre de la bruja.
-Nadie quería decírselos, para "protegerlos", pero yo consideré que era necesario que ustedes lo supieran… por eso me tomé tantas molestias y…
-Al grano.- gruñó Draco.
-Bien…- suspiró.- Hace una semana, Harry, Hermione y Ron, con la ayuda de Fawkes, destruyeron a Nagini, el último Horcrux…- los miró con aprehensión.- Y hoy marchan a la guarida del Lord para llevar a cabo la batalla final.
-¡¡¡Merlín!!!
Innecesario decir, aquella noche, ninguno de los Malfoy pudo dormir bien. Solo Derrick y Camila, pero tardaron en hacerlo, notando la aprensión de los adultos.
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Pasó un mes entero hasta que Draco sentía que estaba a punto de dar a luz por tanta preocupación. Pansy se fue una semana después de la visita, prometiendo que volvería con noticias, pero era hasta el día de hoy, cuando cumplía 35 semanas de embarazo, que no sabía nada de nadie. Más de una vez había tenido contracciones, pero su fuerza de voluntad, y la ayuda de algunas pociones, lograron que siguiera adelante con su embarazo hasta el plazo correcto.
Su padre por otro lado, parecía haber envejecido dos años en todo ese mes. Las tres transformaciones que tuvo, gracias a la luna llena, fueron muy violentas y el lobo se la pasaba aullando a la luna, seguro llamando a su compañero. Los instintos de Draco le decían que el lobo estaba triste y nervioso y que extrañaba sobre manera a su compañero.
-¿Deseas algo de té, hijo?
El rubio miró con desgana a su padre, mientras la mano que acariciaba su vientre caía a un costado suyo. Levantó los ojos y trató de sonreír.
-No papá… tengo una acidez terrible. ¿Tal vez algo dulce y frío?
-Seguro.- murmuró Remus, tambien tratando de sonreír.
El joven Slytherin suspiró, mientras veía a su papá ir a la cocina. Si seguimos así, sin noticias… no vamos a durar mucho cuerdos.
-¡Papi! ¡Papi! ¡Papi!
Draco hizo una mueca de dolor al escuchar los gritos de su hermana. Camila bajó corriendo las escaleras de las habitaciones del segundo piso y, en vez de ir a la cocina, como él esperaba, abrió la puerta delantera y salió a la vereda. El embarazado levantó sus cejas y sintió su respiración detenerse cuando nada más y nada menos que Lucius Malfoy entró a la casa, cargando a la niña.
-¿Padre…?
-Draco…
Un jadeo y un vaso que se estrellaba contra el piso llamó la atención de los dos rubios y Lucius sonrió de lado al ver a su esposo mirarlo con incredulidad. Los ojos de Remus se llenaron de lágrimas y corrió a encerrar a su esposo en un abrazo feroz. El rubio logró bajar a Camila y rodeó la cintura pequeña con sus brazos, antes de comenzar a devorar los labios temblorosos de su pareja.
Draco los dejó unos cuantos minutos para que pudieran reencontrarse, pero las ansias de saber de su propia pareja, lo hizo interrumpirlos. Pero tuvo que esperar a que su padre se sentara y a que Remus le sirviera algo de té para que le respondieran sus preguntas.
-Potter está bien, Draco.- siseó Lucius, sosteniendo al pequeño Derrick en sus brazos.
El rubio apenas tuvo la oportunidad de sostener a su hijo un par de veces, antes de que ellos tuvieran que esconderse. Por la maldita guerra, se había perdido gran parte del crecimiento de su niño. Y teniendo él todavía la Marca Oscura en su brazo, no pudo nunca venir a visitarlos, por temor a que Voldemort pudiera usar ese lazo como un método de rastreo.
-¿Y por qué no está aquí?- preguntó bajito, luego que la revelación inundara su cuerpo. Algunas lágrimas ya caían de sus ojos grises.
-Porque el Ministerio y la prensa no lo han dejado en paz desde que derrotó al monstruo. Todos los días lo buscan para que asista a eventos o para que cuente, una vez más lo que sucedió. Él no quiere venir aquí trayendo a toda esa panda de molestos entrometidos…
-¡Pero él prometió que estaría conmigo para cuando nazca nuestro bebé!
Lucius miró con algo de hastío la panza hinchada de su hijo. Había sido un shock (y algo de horror) saber que su hijo adolescente, en medio de la guerra, tuvo la imprudencia de quedarse embarazado. Y lo peor de todo es que solo sus instintos veela se lo dijeron, porque ni su esposo ni su hijo tuvieron la delicadeza de contárselo.
-Es por eso que yo estoy aquí.- siseó.- Voy a llevármelos a casa por el método muggle, para que nadie pueda interceptarnos.
-¿Tú usando algo muggle?- preguntó su esposo con voz divertida. Remus estaba sentado justo al lado suyo, siendo rodeado posesivamente por uno de los brazos de Lucius, mientras el otro todavía tenía a su último niño.
El rubio adoptó una pose orgullosa.
-Si deseas saber, personalmente le pedí a la señorita Granger que me enseñara como manejarme en los aeropuertos y como pedir un taxi, para poder venir a buscarlos.
-Me impresiona, Señor Malfoy.- dijo Remus, sonriendo de oreja a oreja, antes de agacharse y capturar los labios de su pareja con los suyos.
Draco puso los ojos en blanco y se levantó de su sillón (con algo de dificultad), sabiendo que sus padres iban a estar otro rato besándose y tocándose, necesitando reinstalar el enlace que unías a sus bestias internas.
-Voy a hacer mi maleta.- gruñó, pero sabía que sus padres no lo escuchaban.
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Harry caminaba de un lado para otro en la Mansión Malfoy, comprobando la hora en su reloj muggle cada dos segundos. Según su suegro, iba a traer a la familia hoy hasta aquí, para la esperada reunión. Hizo una mueca de dolor al sentir a su rodilla empezar a doler, pero no le hizo caso, estaba demasiado nervioso como para poder sentarse. Su rodilla derecha había sido destruida durante la batalla final y, según Madame Pomfrey, tardaría al menos tres meses en sentirse normal.
Un chillido entusiástico de niña lo hizo detenerse y sonrió al ver la puerta de entrada abrirse. Camila fue la primera en entrar, contenta por estar nuevamente en su casa. Le siguió Lucius, quien cargaba al pequeño Derrick, después vino Remus y por último a quien él esperaba con más ansiedad.
-¡Draco!- gritó, caminando apresurado hasta donde estaba el rubio.
Escuchando su nombre con esa voz que creyó perdida en algún momento de depresión en Japón, Draco se congeló y solo se permitió respirar cuando los fuertes brazos de su pareja lo rodearon y el olor característico de Harry inundó sus fosas nasales.
-¡Oh, Dios…!- murmuró contra el hombro de su pareja.- Pensé que jamás volvería a verte.
Harry apretó el abrazo, sintiendo el miedo, desesperación y otras tantas sensaciones venir de la voz de Draco.
-¿Por qué…? Te prometí que estaría contigo para cuando naciera nuestro bebé.- dijo con tono bromista, intentando aliviar el ambiente.
-Idiota…- gruñó Draco, separándose del moreno. Había una pequeña sonrisa en sus labios y sus ojos estaban acuosos, por las lágrimas que estaba reteniendo.
Harry hizo muecas.
-Wow, Draco… estas… enorme.
El rubio lo pellizcó.
-¡¡¡Nunca debes decirle eso a una persona embarazada, Potter!!!
-¡Bien, lo siento! ¡Pero no tenías por qué pellizcarme, Malfoy!
Remus puso los ojos en blanco y Lucius bufó con desdén. Después de todo, los chicos seguían actuando igual que cuando estaban en la escuela.
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.:.Algunas semanas después.:.
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Harry y Draco sonrieron en el niño que cargaba el segundo. Era tan pequeño, a pesar de lo grande que creció la panza del rubio, el niño fue minúsculo y, por suerte, nació enseguida.
-Hmph.- Draco frunció su nariz, tocando la cabecita de su hijo.- Este niño será el primer Malfoy que tenga cabello oscuro. Eso es tu culpa… solo ruego a Merlín que su pelo no sea un nido de pájaros cuando sea más grandecito.
-¡Hey!- exclamó ofendido, tratando de aplanar su cabello.- Siempre hay una vez para todo…
-Supongo.- se encogió de hombros. El niño podía tener cabello oscuro, pero esa nariz, los pómulos y la forma que fruncía el ceño mientras dormía eran exclusivamente Malfoy's.
-¿Y qué nombre vamos a ponerle?
-Estuve pensando en tu sugerencia.- murmuró.- Y creo que James es un lindo nombre, pero también quiero que tenga uno de los nombres de mis padres…
-Um… bueno… pero James Lucius Potter no queda muy bien…
-Potter-Malfoy.- corrigió.- Y sí, tengo que darte la razón en eso. Así que mejor pensé que puede ser James Remus Potter-Malfoy.
-Está bien por mí.- se encogió de hombros.- Lucius lo podemos usar para otro hijo que tengamos.- sonrió.
Draco lo miró con los ojos angostados.
-No voy a parir otro hijo tuyo hasta que me hagas tu esposo, Potter.
-No te preocupes por eso.- masculló, antes de robarle un beso.- Para el final de esta semana, serás un Potter.
Efectivamente, mucho a la consternación del rubio, su familia y amigos prepararon a su espalda el casamiento que tanto él había soñado. La boda se hizo en Hogwarts, porque era el único lugar que tenía tantas defensas como para impedir que alguien que no estuviese invitado se colara, incluyendo a los periodistas.
Los elfos domésticos se lucieron en la decoración y la comida. Pansy, Hermione e, increíblemente, Luna fueron las encargadas de guiar a los elfos en el momento de colocar los arreglos. Remus y Sirius se encargaban de recibir a los invitados, uno por parte de cada muchacho. Ron sería el padrino por parte de Harry y Blaise por parte de Draco. Y habían decidido que el mismo Ministro los casara. Sin bien ninguno de los dos tenía buenas relaciones con él, este era un buen paso para poder limar asperezas con el hombre. Después de todo, el Ministro había ayudado mucho a Harry durante la búsqueda de los horcruxes y en la batalla final, porque al final todos buscaban lo mismo… la destrucción de Lord Voldemort.
-Estás hermoso, cachorro.- comentó Remus, mirando la túnica color plata que lucía su hijo. Hacía perfecto contraste con sus ojos grises y su cabello rubio platino.
-Por supuesto.- dijo, mirándose al espejo.- Lo elegí para que todas las arpías que tuvimos que invitar me envidien.
-Tu ego y el de tu padre podrían llenar este castillo, ¿sabías eso?- Remus puso los ojos en blanco y levantó a James de su cunita, porque había comenzado a lloriquear.
-Dámelo, tal vez tenga hambre.
-No, no te lo voy a dar.- dijo el castaño, esquivando los brazos de su hijo.- Acaba de comer, Draco… y si los cargas puede vomitarte. Creo que solo necesita un poco de mimos y su abuelo es perfectamente capaz de dárselos.- agregó, mirando encariñado al morenito en sus brazos.
El rubio puso mala cara, pero se conformó, no quería que nada arruinara su túnica.
-Ahora entiendo por qué Draco es un pequeño muchacho estropeado.- comentó el padrino de bodas de Draco.
-Ya quiero verte cuando tengas tu propio hijo, Blaise.- dijo Remus, no sintiéndose ofendido en nada.
Unos golpes a la puerta atrajeron la atención de ambos. La pelirroja Ginny Weasley entró, sonriendo de oreja a oreja.
-El Señor Lucius me mandó a que los buscara, dice que si no bajan ahora, se irá a casa.
-¿Por qué el mal humor?- preguntó Remus, enarcando una ceja.
-Alguien no tuvo la mejor idea de emparejarlos juntos para que recolectaran a la gente en el salón donde se llevará a cabo la ceremonia.- bufó Ginny.- Y ustedes saben como es ese idiota. Creo que Lucas hasta podría exasperar al mismismo Binns.
Un asentimiento colectivo vino de todos los presentes y se apresuraron a bajar. El lugar donde se haría la ceremonia de enlace era el Gran Comedor, porque como era una mañana espléndida, la fiesta se decidió hacer en el patio, ya que era extenso y muy bien cuidado.
La música se hizo escuchar cuando Draco entró del brazo de su padre y ambos futuros esposos sonrieron al verse de lejos. El rubio asintió internamente al ver la hermosa túnica que usaba su pareja. Ambos habían decidido usar los colores que mejor le favorecían, por lo que Harry escogió una túnica verde esmeralda oscura, que combinaba perfectamente con el color de su piel, cabello negro azabache y, sobre todo, sus impresionantes ojos, que a pedido de Draco, habían sido operados por el método muggle, para que no tuviera necesidad de volver a usar las molestas gafas, que no dejaban demostrar los hermosos ojos que tenía el Gryffindor.
-Bien… vamos a comenzar…- dijo el Ministro, cuando Draco fue entregado a su futuro esposo.- ¿Están listos?
Los dos chicos se miraron entre ellos y se sonrieron, después giraron sus cabezas al Ministro y asintieron.
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.:.En la fiesta.:.
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Los esposos bailaban al ritmo lento de la banda que el mismo profesor de Encantamientos había preparado para este día, como regalo de bodas, con algunos estudiantes de Hogwarts. Junto a ellos, otras jóvenes parejas hacían lo mismo, como Neville y Theodore, quien en estos momentos le murmuraba a su novio que le gustaría que ellos tambien se casaran. Como Ron y Blaise, aunque Zabini trataba que los ojos azules de su novio se fijaran en él y no donde estaban las manos de Lucas, mientras el chico bailaba con su cuñada. O como Charlie y Rabastan, quienes sentían que al fin habían encontrado su media naranja.
-No creas que no lo sé.- Remus dejó de alimentar a su hijo, para girar su cabeza. Allí estaba Lucius, con una vaso de ponche y luciendo irritado.
-¿Y qué se supone que sabes?
-Lo supe desde el momento que te encontré calculando las fechas en que Harry y Draco nacerían.- fulminó a su esposo con la mirada.- Siempre deseaste que tu familia y la del tonto de Potter o del chucho Black, se unieran.
-¿Yo…?- preguntó con falsa inocencia.
-Sí, tú.- gruñó.- Y para cuando te enteraste que Lucas era hijo de Sirius, ya era demasiado tarde como para que se enamorara de Draco, por eso pusiste todas tus fuerzas en que Draco se fijara en Potter.
-Pero Lucius… uno no puede influir en la pareja que toma un veela…
-Pero Draco tiene muy poca proporción veela y mucho más de hombre-lobo y, tal como me dijera Severus hace unos años, uno debe influenciar en el licántropo para que él te termine escogiendo como pareja…- tomó un trago del ponche.- Y Draco nunca lo hubiese hecho por voluntad propia… él odiaba al muchacho.
-Pero ahora se aman.
-Si…- asintió, mirando a la pareja, que ahora compartía un beso dulce. Luego volvió su atención a su pareja.- Sin embargo, si tenía a alguien que le decía todas las buenas cualidades del muchacho, Draco pudo cambiar de a poco su forma de pensar sobre ese Potter.- Lucius suspiró y negó con la cabeza.- Hiciste un buen trabajo. Muy digno del Slytherin que hay en ti…
Remus solo sonrió.
Fin…
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… nos leemos en el Epílogo.
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Notas finales: ¡¡¡Hola!!!
Bien, como había dicho, yo quería que este fic tuviera solo 15 chaps. ¡Y lo logré! ¡Qué emoción! Shipi… me emociona, porque teniendo en cuenta lo largo que son mis otros fics… terminar este en 15 es todo un logro para mí XD (Ya me he resignado a que Vamps tendrá más de 50 ¬¬U)
En fin… espero que les haya gustado el final. Angeli me dijo que Harry debió llorar un poco en el reencuentro, pero creo que ella es demasiado romántica XD Yo le dije que Harry estaba endurecido por la guerra. De hecho, en el canon Harry llora MUY pocas veces ò.o
¿Les gustó la charla final entre Remus y Lucius? No se lo esperaban, ¿ne? Nuestro lobito tiene su lado Sly X3
Como dice al final…
… nos vemos en el Epílogo.
¡¡¡Gracias a Angeli por betear este chap!!!
¡¡¡Nos leemos!!!
Atte: Uko-chan!!!
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