Hola!
A decir verdad, estaba editando esto y había puesto una nota super kúl, pero se me borró todo :v A la mierda la nota~
Disclaimer: Los personjes son de Hajime Isayama, si fueran míos, sería un todos con todos.
Disfruten~
Al parecer en la cafetería también trabajan otras personas a parte de Armin, ya que había pasado al mediodía, solo para almorzar, pero vio que no estaba el rubio. No sabía por qué, pero el hambre se le había ido.
Regresó al campus de la facultad, caminó un rato por los alrededores, solo para hacer tiempo, ya que aún le quedaba un buen rato hasta su próxima clase. Grande fue su sorpresa de encontrarse de nuevo con Armin, sin embargo, él se encontraba lejos, estaba entrando en la facultad de Letras.
¿Podría ser que el rubio estudiara en la misma facultad que él?
Jean se acercó, solo por curioso y fisgón que era. No podía ser posible que estudiaran en el mismo edificio y no se hubieran reconocido. Entró en el recinto lentamente, disimulando. Vio que Armin doblaba en un pasillo y se apresuró para no perderlo de vista. Se asomó por el pasillo, y volvió a ver a Armin.
¿Qué demonios?
Allí estaba él, hablando con Marco, como si nada.
Qué gracioso, estudiaban en la misma facultad y él ni se había dado cuenta.
― ¡Oye! ―Había hecho contacto visual con Marco. Diablos, diablos, diablos…
Comenzó a caminar rápida y disimuladamente hacia la puerta, huyendo del pelinegro. Luego de atravesar las puertas de la facultad, salió corriendo. No sabía hacia dónde ni por qué, pero Jean corrió, tanto como sus piernas le daban.
…
Un nuevo día empezaba, Jean ya se encontraba sentado en su lugar, apenas faltaban un par de minutos para que la clase comenzara. Desde el día anterior no había hablado con Marco, y esperaba no hacerlo hoy. La primera materia de ese día era Pensamiento Filosófico, materia que no le parecía muy útil, pero era igual de obligatoria. Como siempre en esa asignatura, Connie, su compañero, se sentó a su lado.
―Hola, Jean ―saludó sonriente.
Jean suspiró cansado ―. Hey…
― ¿Has visto a Sasha? Ya está llegando tarde… ―Dijo el chico, interrumpiéndolo y cambiando totalmente su expresión a una preocupada.
―Connie, ella siempre llega tarde.
―Pero ―lo miró a los ojos con una repentina seriedad ―, ¿Y si la secuestraron? ¿O se quedó dormida? ¿O si le dio un calambre de camino a aquí y está arrastrándose a través de las calles sin ayuda? ¿O…?
― ¿Tal vez está comprando muffins…?
― ¡No seas sarcástico conmigo! ―Connie abalanzó su cabeza contra la mesa, haciendo ruidos de llorar, que en verdad, sonaban muy fingidos ―. ¡Estoy tan preocupado!
Jean volvió a suspirar. Gracias al café de Armin, había descubierto que sus sospechas eran correctas, Sasha llegaba siempre tarde porque compraba su desayuno allí. El problema caía en que nunca llegaba con nada a clase; tal parecía que su glotonería no le permitía compartir su desayuno con su propio novio.
―Oye, mira, ya llegó ―dijo Jean con el entrecejo fruncido.
― ¡Sasha! ―Dijo Connie, mientras que parecía que sus ojos comenzaban a brillar.
― ¡Uf! ¡Me quedé tan dormida! ―Dijo y besó suavemente a Connie, luego miró a Jean ―. Buenos días, cara de caballo.
―Buenos días, Sasha ―Jean sonrió con malicia ―. Espero que no te de hambre, digo, como te quedaste dormida, no habrás podido desayunar…
Sasha lo miró fijo ―. Por supuesto que no.
―Como sea, ya empieza la clase ―interrumpió Connie, quien había quedado sentado entre su amigo y su novia.
…
―Vamos a almorzar, chicos ―los llamó Connie, mientras caminaba hacia la puerta del salón.
―Ve tú, en un momento te alcanzamos ―sonrió Sasha.
―Mientras pediré tu almuerzo, así que apresúrate ―dijo el chico y salió.
―Sabía que eras tú, cara de caballo ―acusó la castaña a Jean en cuanto quedaron solos ―. ¿Qué hacías allí? ¿¡Estabas siguiéndome!?
― ¡Por supuesto que no! ¡Tengo vida propia como para andar siguiéndote! ―Se defendió enojado, pero luego cambió su expresión a una de chantaje ―. Aunque, no fue tan malo que haya estado allí…
― ¿Qué es lo que quieres? ―Suspiró derrotada.
―Quiero que…
― ¡Cualquier cosa menos mi comida! ―Exclamó.
Jean frunció el ceño ―. Quiero que dejes de preocupar a Connie.
― ¿Preocupar? ¿De qué hablas?
―Sasha, cada vez que te tardas en llegar, se pone nervioso y no para de hablar. No. Para. De. Hablarme.
― ¿Él…? ―La chica cayó de rodillas al suelo ―. ¡Soy la peor novia del mundo!
Se levantó y salió corriendo.
― ¡CONNIEEEE…!
Muy bien, pensó Jean, un problema menos.
…
Luego de hablar con Sasha, Jean se dirigió al campus de la facultad de Letras. Sabía a quién buscaba y sonrió cuando lo encontró.
― ¡Oye! ―El aludido dio un salto en cuanto lo escuchó ―. Lo lamento, no quería asustarte.
―Hola ―dijo un poco contrariado y preguntó: ― ¿Qué haces aquí? No estarás siguiéndome, ¿Verdad? ―Rio incómodo.
Jean se golpeó mentalmente ―. No, no, yo también estudio aquí.
― ¿La facultad de Letras…? ―Preguntó dudoso.
―No, en la de Arquitectura ―, contestó rápido y agregó ―, soy amigo de Marco.
― ¿Cara de caballo?
― ¡Sí! Espera, ¿Qué?
Armin rio ―. Nada, nada. Disculpa por lo de antes, pero últimamente te veo demasiado seguido ―comenzó a guardar sus libros en su mochila ―. Voy a almorzar, ¿Quieres acompañarme, o…? ―Preguntó un poco tímido.
―Claro ―respondió Jean sonriendo.
Armin se levantó de su lugar, a los pies de un árbol, y caminó a la par de Jean, sonriendo.
― ¿Dónde quieres almorzar? ―Preguntó el castaño mientras se dirigían a las puertas del campus.
―Podríamos ir a la cafetería, ya sabes, en la que trabajo ―Jean dudaba, no había traído mucho dinero ese día ―, y como trabajo allí, tengo descuento.
― ¿De cuánto?
―Tengo cien por ciento de descuento en lo que yo quiera.
Jean lo miró sorprendido ―. ¿En serio? Eso es genial…
Armin sonrió ―, ¿Vamos, entonces?
―Por supuesto.
Espero que les haya gustado y gracias por leer.
Si les agrada cómo escribo, les invito a pasar por mis otros dos fics de SnK, Por él y In the Darkness, el primero es Jearmin y el segundo es de terror, contribución para Halloween *lunita*
A favor de review sin discriminar, si me decís qué está mal, lo puedo mejorar.
Smell ya, people~
