¡Capítulo cuatro! Lo iba a subir el viernes... pero se me olvidó :v

Me alegro que les esté gustando el fic, y agradezco a Mskysi, MagiAllie, Megumi Kurosaki, Karina-Alcalina y Lina por todos sus beshos reviews *corazón*

Disclaimer: Los personajes son de Haijme Isayama; si fueran míos, sería un todos con todos.

Disfruten~


Fueron a la cafetería, donde Armin directamente lo guio a una habitación trasera, como si fuera una oficina. Luego le preguntó que quería comer.

―Ponte cómodo, en un momento vuelvo ―sonrió y salió, cerrando la puerta tras de sí.

Jean escudriñó la habitación, parecía ser la oficina del jefe, y le extrañaba un poco que el rubio pudiera andar como si nada en todo el establecimiento, aunque…

Tal vez Armin era dueño de la cafetería. Bueno, él no, tenía, ¿Cuánto? ¿19 años? No, tal vez era de su familia. Eso tenía más sentido.

―Volví.

Se sentó en el sillón que estaba detrás del escritorio, Jean lo imitó y se sentó frente a él. Armin había traído dos sándwiches de pollo, especialidad del día. Comieron y charlaron, se conocieron más. Jean descubrió que en efecto, Armin tenía dieciocho años y que la cafetería era de su abuelo. Este era su primer año en la facultad y que estudiar y trabajar lo estaban matando, pero que le gustaba así.

― ¿Y qué de ti? ―Preguntó Armin, luego de terminar con el último bocado de su sándwich.

―Pues… ―Jean levantó una mano y enumeró ―, tengo diecinueve, estudio arquitectura, me gusta la comida picante, siempre dicen que mi cabello es de hípster y… quería estudiar diseño gráfico.

Armin lo miró ―. ¿Solo eso me dirás? ¡Yo casi te conté la historia de mi vida!

―No es mi culpa que te guste hablar de ti ―Jean rio contagiado por las carcajadas de Armin―. Oye, oye, que tal si solucionamos esto por la noche ―Jean lo miró.

― ¿Por la noche? ¿Acaso me estás invitando a salir? ―Armin sonrió y ladeó la cabeza.

―Eso quisieras ―dijo Jean sarcásticamente y con las mejillas ligeramente sonrosadas ―. Espérame cuando salgas. ¿Es un trato?

El castaño estiró una mano, en señal de querer cerrarlo. Armin puso la suya sobre la de él ―. Es un trato.

Luego de almorzar, Jean se despidió de Armin y regresó a la universidad. Estaba de un curioso buen humor, tanto que hasta a él mismo le extrañaba. En su recorrido hasta su siguiente clase, se cruzó con Marco.

―Oye ―dijo en forma de saludo el castaño, sin embargo, su amigo lo miraba con el ceño fruncido ―. ¿Qué sucede?

― ¿Por qué huiste de mí la otra vez? ¿Fue porque estaba con Armin?

― ¿¡Y-Yo!? ¿Huir? ―Bufó, tratando de ocultar su vergüenza ―. ¿Por qué haría eso?

Marco lo miró verdaderamente enojado ―. No puedo creer que seas tan prejuicioso, nunca lo creí de ti, Jean.

― ¿Prejuicioso? ¿De qué me estás hablando? ―Cuestionó confundido.

―Que Armin sea gay no significa que esté enamorado de cualquier chico con el que hable ―regañó Marco.

― ¿Él…? ¿En serio? ―Dijo asombrado.

El azabache lo miró extrañado ―. ¿No sabías? Todo el mundo lo sabe.

― ¿Todo…? ¡Marco, yo lo conocí hace una semana!

―No puedes estar hablando en serio…

Ambos quedaron en silencio, Jean se sentía tan tonto, en ningún momento se había dado cuenta, no era algo tan obvio para él. De repente, Marco largó una carcajada.

―Oye ―apoyó una mano en su hombro ―, lamento actuar como imbécil, pero… A veces creo que me ganas. Nos vemos, pony-boy.

― ¡Oye! ―Se quejó el castaño.

Jean suspiró cansado, la verdad que ahora mismo no tenía nada de ganas de ir a sus siguientes clases. Sin embargo, tomó energía de donde no tenía, y terminó su día.

Tocó la última campanada, anunciando el final de la última hora de clase. Juntó sus libros y estaba dispuesto a irse, pero dos personas lo interceptaron.

―Así que… ¿Te preocupas por mí?

―Awww, Jeany se preocupa por su amigo ―, se burló la castaña.

―Váyanse al demonio.

―Wow, usualmente esperas más insultos antes de responder así ―Connie cambió su expresión burlona a una más seria ―. ¿Te sientes bien?

―Estoy cansado… Nos vemos mañana, chicos.

No esperó respuesta y se fue, dejando a la pareja sola. Caminó hasta la salida del campus dentro de sus pensamientos, escasos, ya que tenía un fuerte dolor de cabeza taladrándole el cerebro.

― ¡Oye! ―Armin se acercó a él ―. Creí que nunca saldrías ―dijo con una sonrisa.

Jean solo asintió.

― ¿Cómo te fue? ―Preguntó para sacar un tema de conversación.

―Bien.

Armin lo miró ―. Estás algo serio.

― ¡Pues, Armin, así soy yo! ¡Si no te gusta que sea serio, es una pena! ―Exclamó Jean, sarcástico e imbécil.

―Lamento que hayas tenido un mal día, pero no es razón de desquitarte conmigo ―respondió enojado y se cruzó de calle, solo para no caminar con él.

Jean siguió caminando con la vista al frente, el ceño fruncido y un humor bien de mierda. Luego de un rato, un poco de remordimiento apareció, solo un poco. Pero no era su culpa, así era él cuando estaba cansado, era un cretino y no podía evitarlo. Si Armin no lo conocía, era culpa suya. Bueno, culpa de Armin tampoco era. Por eso a Jean le daba algo de remordimiento. Ladeó ligeramente la vista, buscándolo en la cuadra de enfrente. Cuando lo encontró, estaba un par de metros detrás suyo. Dudó un poco, pero finalmente volvió en sus pasos. Se cruzó de calle y se acercó a Armin. No dijo nada y el rubio lo ignoró. Caminaron una cuadra. Dos, tres y llegaron a la casa del chico. Armin iba a entrar, pero Jean lo detuvo.

―Oye… Lamento ser un cretino. No quise tratarte así.

Armin lo miró apenas ―. ¿Quieres subir a merendar?

Eran casi las ocho de la noche, sin embargo ―, claro ―, Jean aceptó.


Les ha gustado? A mí si me gustó este, como que ya no es tan introductorio *está flasheando porque ni sabe de qué habla*

¡Gracias por leer y por los futuros reviews(?)!

Smeel ya~


A favor de reviews sin discriminar; porque si me decís qué está mal, lo puedo mejorar.