¡Capítulo siete!

He de decir que me agrada mucho este fic, es como si... yo misma lo hubiera escrito.

Okno, el fic es mío! No crean que hago plagio(?

Disclaimer: Los personajes son de Isayama Hajime. Si fueran míos, sería un todos con todos.

Disfruten~


Llevaba horas recostado en la cama. O minutos. No podía decirlo con certeza, ya que no había mirado la hora desde que se había acostado. Seguía pensando en lo que había pasado más temprano, en ese beso. Aún no podía creer lo que había pasado… Lo que había hecho. Se sonrojaba de solo pensarlo. No podía creer que había besado a Jean, ni que él no lo hubiera impedido.

En verdad, no recordaba la última que él había besado a alguien, que había tomado la iniciativa. Tal vez no estaba equivocado con Jean, tal vez él… no fuera una pérdida de tiempo.

Sabía que no le agradaba a Eren, y que si Mikasa lo conocía, tampoco le agradaría mucho, pero él… Estaba enamorado de Jean, y ya no quería negarlo. Y ese beso había sido genial, a pesar de lo amateur.

Pero sin importar todos sus sentimientos, seguía igual de nervioso. Aunque no había sido detenido, todavía no sabía si era correspondido. Todavía tenía la incertidumbre de si sus suposiciones eran correctas.

No supo cuándo se quedó dormido, pero sí cuándo se despertó.

Se sentía más tranquilo y relajado que en el día anterior. La pequeña crisis que había tenido ayer, ahora ni le afectaba. Se preparó para salir y se dirigió al café. Ese día le tocaba estar solo, cuando fuera hora de ir a la facultad, Mikasa lo relevaría. Pero para eso faltaban, al menos, unas cuatro horas.

Poco después de las seis y media, abrió, pero el primer cliente llegó a las cerca de las siete. Le preparó el pedido, se lo entregó. Limpió un par de mesas, preparó más café; sacó y puso más facturas en el horno. Tomó más pedidos, los entregó, siguió cocinando más cosas de panadería. Le encantaba ese trabajo, al igual que ese café. Hacía muchos años su abuelo lo había abierto. Había pasado toda su vida allí dentro, ya que desde niño vivía con él. Aunque ahora vivía solo. Estaba solo en el mundo.

Bueno, en realidad no. Tenía a Eren y a Mikasa, que desde que habían cumplido dieciocho habían comenzado a trabajar oficialmente en el café, llevando ya unos tres años de experiencia en el mismo. Ellos eran lo más parecido a una familia que tenía. Los tres lo sabían, y por eso se cuidaban recelosamente entre sí. Esa era la razón por la que Armin se encontraba un poco preocupado por lo que sentía por Jean. No quería perder a sus amigos.

En cuanto vio a Mikasa aparecer por la puerta del local, se dirigió con velocidad a la oficina a cambiarse para ir a la universidad. Cuando estuvo listo, salió, le dio un beso en la mejilla a la chica y se fue casi corriendo para no llegar tarde.

En su camino fue interceptado por Sasha, quién le preguntaba si traía con él su desayuno. Armin sonrió y se lo dio, luego se despidió de ella para seguir corriendo. Luego se cruzó con Marco; lo saludó, pero no se detuvo hablar mucho con él y siguió en su carrera. Por último, pero no menos, se encontró con Jean, quien lo esperaba en la puerta del edificio de su facultad. Estuvo a punto de hablarle, pero el castaño lo interrumpió.

―Espérame en la salida, ¿Sí?

Armin asintió sin decir nada y Jean hizo lo mismo, luego se despidió apenas con la mano. Eso fue suficiente para que los nervios carcomieran todo el cerebro del chico. ¿Y si ahora lo odiaba? ¿O lo despreciaba? ¿O lo odiaba y despreciaba al mismo tiempo? Auch, eso sería algo muy difícil de afrontar. Sin embargo, Armin no se dejaría llevar por sus pensamientos. Tal vez por primera vez en su vida, confiaba en sí mismo y en la elección que había hecho en cuanto a Jean. Si todo resultaba mal por la tarde, le dolería, pero no se arrepentiría de ello.

Porque estaba enamorado de Jean, y no haría nada para evitarlo.

Y allí estaba, justo donde le había dicho, esperándolo. Caminó rápido hasta su lado.

―Vamos en subterráneo, ¿Está bien?

―Claro ―asintió el otro.

Estaban inexplicablemente serios y apenas hablaban. Se notaba a leguas que ambos estaban nerviosos, pero ninguno quería admitirlo, lo cual había hecho que su viaje fuera, además de corto, incómodo.

Ambos bajaron en la parada de Armin y caminaron hasta la casa de él. El rubio volvió a pararse en el pórtico, para estar a la altura de Jean. Él se acercó y ambos se miraron a los ojos por unos segundos, luego Jean desvió la mirada.

―Oye, lo de ayer ―se rascó la nuca nervioso y sus mejillas comenzaban a colorearse ―, no estoy seguro de qué pasó ni cómo, pero yo…

―Sé que fue muy abrupto, y que no debí hacerlo, pero lo que pasa es que yo… ―comenzó a excusarse Armin rápidamente, por completo nervioso y avergonzado, pero fue interrumpido por Jean.

―Creo que me gustó.

Armin se calló de golpe y lo miró fijamente, buscando sus ojos; Jean se ponía cada vez más y más rojo. Seguía evitando la mirada del rubio y parecía no querer hacer otra cosa.

― ¿Cómo es que "crees" que te gustó? ―Preguntó Armin, haciendo comillas con los dedos.

― ¡Ya sabes! Es como… ―Trató Jean de explicarse, sin lograrlo.

―No, no lo sé, Jean.

Jean lo miró apenas ―, te estás burlando de mí, ¿Verdad?

Armin sonrió y se acercó a él ―. Volveré a besarte ―le anunció. Jean asintió apenas antes de sentir los labios del chico sobre los suyos. Pero esta vez sí le correspondió, lentamente.

Armin puso sus manos sobre los hombros del otro y Jean lo abrazó por la cintura. Estuvieron así un largo rato, besándose, sin importarles nada más. Porque, ¿Qué había más importante que ellos?

Claro, la tormenta que amenazaba con comenzar.

Al escuchar un trueno resonar, ambos se separaron del susto, se miraron y rieron. Luego se despidieron y Jean caminó rápido a su casa, para no ser atrapado por la lluvia.


Los shippeo taaaanto. Mi propio fic me da feels XD

¡Gracias por leer!

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Smell ya~


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