Guía Para Perder a un Rubio
Paso 3: ¡Hora de conocer a Papi!
Esa noche el teatro estudiantil presentaría una comedia protagonizada por estudiantes. Uno de ellos era su amigo Lee Rock. Lee era un muchacho entusiasta, que amaba las artes marciales pero que actuar también le iba bien gracias a su actitud extrovertida. El chico del corte de cabello de tazón les había regalado boletos a todos sus amigos para la función de estreno. Naruto y ella irían juntos, ya que todavía eran novios, y el rubio pasaría por ella en pocos minutos para primero ir por un bocado antes de la obra.
Ino, por supuesto, había maquinado otro de sus planes para aquella tarde. Abrió un paquetito de kétchup que había agarrado de la cafetería y lo untó en la parte de atrás de sus pantalones blancos (unos viejos, por sí la mancha no salía luego).
Esperó a que el líquido se secará y luego se puso los pantalones, acomodó su blusa denim dentro de ellos y ajustó una correa color café en las trabillas. Peinó su cabello platinado en su característica coleta alta. Se veía tan linda, que lástima que se tendría que cambiar de outfit pronto.
Naruto tocó la puerta de su cuarto y esta vez ella no demoró en contestarle.
–¡Hola, mi amor! – saludó con un ligero beso en los labios. Naruto le devolvió el saludo cariñosamente. Ella salió y le dio la espalda para ponerle llave a su puerta. Segura de que Naruto se percataría de su 'accidente'.
–Ehh…Ino, espera – comenzó él, obviamente incómodo. Ella se volvió hacia él.
–¿Qué pasa? – preguntó Inocentemente. Él se rascó la nuca y miró hacia el suelo. Su cara roja como un tomate. Le tomó un rato responder, tratando de buscar las palabras correctas. A Ino le estaba dando algo de lástima con su novio, ya que le tenía cariño y no le gustaba verlo así contrariado. Pero también era divertido.
–Tienes…ehhh… tienes algo en tu pantalón – dijo por fin.
–¿Esto? – preguntó señalando uno de los varios 'cortes' que decoraban la parte frontal de sus pantalones –Es un estilo, tonto.
–No, es eso – replicó él. Se veía frustrado.
–¿Entonces qué? – siguió presionando sus botones, y cuando el no contestó, chilló –¡Vamos dime que se nos hace tarde!
–Creo que te ha venidolaregla – contestó él tan rápido que se comió las pausas entre las palabras. Y ella sabía muy bien lo que había dicho, pero aún así le pidió que se repitiera.
–¡La regla! – gritó el rubio, el sonrojo llegándole hasta las orejas. –Te has manchado el pantalón.
Incomodarlo con temas 'femeninos': listo.
Ino abrió los ojos como platos, giró su cabeza para ver la susodicha mancha. Ahora era su turno de avergonzarse. Bueno de pretender que se avergonzaba.
–Oh por dios –gimió, fingiendo un sonrojo –¡Lo siento tanto!
–No te preocupes, te espero a que te cambies –Ino se derritió internamente. ¿Por qué tenía que ser tan condenadamente comprensivo? Ella asintió suavemente, y entró a su habitación. Por un momento reconsideró no hacerle lo que tenía planeado como segunda parte de su trama, pero otra parte de ella quería ver hasta donde llegaban los límites de su paciencia. Así sí decidía quedárselo, sabría que sería un novio fiel.
Ok, no. Ella no acababa de tener ese pensamiento. Se regañó mentalmente. Ella sólo estaba poniéndolo aprueba porque quería que él cortase con ella. Rápidamente se cambió a un vestido de vuelo corto y un cardigán, se soltó el cabello, y preparó su mejor cara de angustia. Entreabrió la puerta y asomó su cabeza.
–Naruto – llamó la atención del paciente muchacho que esperaba recostado a la pared –No podré ir.
–¿Por qué no? – preguntó el empujando la puerta y entrando a la habitación. Era la primera vez que él estaba en su cuarto. De hecho, era la primera vez que algún chico entraba a su habitación. Ella no pudo evitar el nerviosismo que le causó estar ahí los dos solos, con su cama a pocos metros de ellos. –¿Ino?
–Sí –meneó la cabeza, como intentando despojarse de los inapropiados pensamientos dentro de ella. –Es que se me han acabado las toallas sanitarias y los tampones.
La mueca de Naruto al oír esas palabras fue épica. Su cuerpo entero se sacudió como sí ella acabase de decir una palabrota. Hombres.
–¿Y no le puedes pedir a Sakura? – trató de buscar una solución a su problema.
–Ya le escribí, pero está ocupada en la biblioteca – mintió. Últimamente mentir le venía tan fácil. Considerando que ni siquiera tenía el período.
–¿Estás segura de que no tienes ni uno? – ella negó con la cabeza.
–Al menos…–comenzó Ino –Al menos de que tú vayas a la tienda en la central estudiantil y me compres un paquete. Mira, te puedo dar para que lo compres.
Caminó hasta su bolso para buscar su billetera. Aprovechó el instante que estuvo de espaldas a él para soltar una risa muda. Sí algo había aprendido de su padre soltero es que una de las cosas que más incomodan a los hombres es tener que poner un pie en el pasillo de los productos de higiene femenina. Y sí Inoichi no había sido capaz de superar su fobia por su única hija cuando ella se desarrolló y tuvo que pedirle a una empleada en la tienda que escogiese por él, estaba segura de que Naruto tampoco podría hacerlo por una chica que llevaba viendo por dos semanas.
– ¿No puedes ir tú? – gimoteó él.
– Claro que no, que pasa sí me vuelvo a manchar de camino a allá – refutó. El rubio tenía la mirada clavada en sus uñas. – No te preocupes me quedaré aquí hasta que Sakura regrese. Diviértete en la obra.
Su tono fue final, mezclado con un deje de decepción. Sí el rubio hubiese tenido la menor pizca de conocimiento de la mente femenina hubiese captado que lo estaba manipulando, y quizás se hubiese ido. Pero Naruto era Naruto.
–Está bien, iré – dijo después de tomar un hondo respiro que Ino interpretó como una manera de llenarse de paciencia. O quizás de valor por lo que estaba a punto de hacer.
–¿Es en serio?
– Sí, es en serio. Pero me debes una – advirtió él antes de salir. Ino miró a la puerta sin comprender. Naruto tenía que ser el mejor novio en el mundo.
Hacerlo comprarte tampones: ¿listo?
xoxo
–¿Te gustó la obra? – preguntó Naruto cuando caminaban de vuelta a su dormitorio. Iban agarrados de mano pero Ino estaba completamente distraída.
–Ajá – respondió. La verdad es que ni había prestado atención, ya que dos filas delante de ellos se habían sentado Sasuke y… Hinata Hyuuga. No había pasado nada entre ellos que le indicasen que fueran pareja, no iban agarrados de las manos, no hablaron en el intermedio, él no le rodeó los hombros con su brazo; pero el simple hecho de que hubiesen llegado juntos y al final, partido juntos daba mucho que decir.
Hinata era una chica muy bonita, con ese aura de inocencia y pureza que la rodeaba, venía de una familia adinerada y respetada, y además era una de esas personas que todo el mundo quería a pesar de su timidez. Sí en cualquier otra situación Ino se hubiese tenido que comparar con la Hyuuga, no se hubiese sentido insegura. Eran polos opuestos, pero cada una era un buen partido a su manera. Sin embargo, después de haberla visto con el chico de sus sueños no pudo evitar sentirse inferior a ella.
– ¿Estás bien? – la preocupación de Naruto la trajo de vuelta al presente.
– ¿Sasuke está saliendo con Hinata? – respondió con otra pregunta. Naruto soltó su mano e Ino lo miró con sorpresa.
– No lo sé – respondió secamente. ¿Le habría molestado la pregunta? No creía que él estuviese enterado de el crush que ella tenía por el Uchiha, con excepción de Sakura nadie más sabía y ella confiaba en el silencio de su amiga.
El resto del camino ninguno de los dos dijo nada. Llegaron a la entrada de su dormitorio, como era de noche él la había acompañado hasta ahí.
– Naruto, ¿quieres pasar? – ofreció ella. Ino todavía estaba consternada por lo de Sasuke y Hinata, pero no por eso había dejado de percatar que el ánimo del rubio había cambiado y quería componer eso.
– Ya es tarde – se excusó él, mirando a su reloj. Ella pensó que no le decepcionaría que Naruto le diese una negativa ya que sólo había preguntado para ser cortés, mas sintió algo pesado en su pecho cuando sucedió. –Buenas noches, Ino.
–¿No hay beso de despedida esta noche? – coqueteó ella. Naruto sonrió, e Ino se alegró por ello. El rubio cerró la distancia que había entre ellos, tomándola firmemente por la cintura. Cuando sus labios se unieron, Ino volvió a sentir esa chispa que se encendía cada vez que él la besaba. Ella jadeó ante el contacto y él aprovechó para introducir su lengua en su boca.
El beso acabó mucho antes de lo que a ella le hubiese gustado, ya que la risa de alguna chica que acababa de salir del dormitorio los separó. A ninguno de los dos le importaba mucho demostrar afecto en público, pero habían normas en el campus con respecto al mismo.
–Ahora sí, Ino, buenas noches – ella sonrió porque al menos ahora él se veía como el Naruto de siempre.
–Buenas noches, Naruto – respondió. En un acto que la sorprendió hasta a ella misma, lo abrazó y le robó un último beso –Hasta mañana.
De repente, todo el asunto de Sasuke y Hinata se había esfumado de su mente.
xoxo
–¿Hinata está saliendo con Sasuke? – a pesar de todo, eso fue lo primero que preguntó a Sakura esa mañana camino a clases.
– No es oficial, pero creo que sí – respondió sin rodeos. –Pensé que terminarías con Naruto semanas atrás, Ino. ¿Lo hiciste anoche?
La rubia no necesitaba un sermón esa mañana. Sabía que Sakura estaba velando por su mejor amigo, y quizás también por ella, pero no tenía idea de lo difícil que había resultado tratar de deshacerse del rubio.
–¡Ino! – reprimió cuando ella no contestó. – Es obvio que todavía te atrae Sasuke. Por qué, no lo sé. Pero estás aplazando esto demasiado. Te juro que sí lo lastimas…
–¿Naruto lo sabe? – la interrumpió. Sakura alzó una ceja – Que sí me gusta Sasuke.
– No que yo sepa. Pero él no es estúpido y sí siempre le estás hablando de él es probable que se de cuenta.
– No lo hago – la noche anterior había sido la única vez que había preguntado algo referente al pelinegro. Por lo general si hablaban del chico, era porque Naruto lo traía a conversación.
– Entonces, ¿cuándo terminarás con él? – insistió, déjaselo a Sakura para ponerla de malhumor antes de las nueve.
–No sé, después de este fin de semana – se equivocó al creer que esto detendría el interrogatorio de Haruno.
–¿Qué hay este fin de semana?
– Mis mejores amigos, los que estudian en Suna y Kumo, estarán viajando a mi ciudad natal. Tenía planeado ir, ya que muero por conocer a sus novias…pero al parecer papi se enteró de que estoy saliendo con alguien y quiere que traiga a Naruto conmigo.
Sakura se paró en seco. Ino estaba loca. Ella solo había conocido a su padre una vez el semestre pasado cuando la universidad organizaba el 'fin de semana familiar'. Sí algo había notado es que Inoichi Yamanaka era excesivamente sobreprotector de Ino, lo que era lógico dado a lo mimada y caprichosa que esto era. El hombre había puesto a Sakura nerviosa cuando se Ino se le presentó, literalmente se sintió como en un interrogatorio policial con las mil y un preguntas que le hizo para asegurarse de que era una persona a la que confiar a su hija. Naruto podía ser el mejor chico del universo, pero estaba segura de que no mediría los estándares impuestos por el Yamanaka.
–Tu padre…
– Naruto estará bien – aseguró – Papi fue quién pidió conocerlo, no creo que le vaya a hacer algo. Además, después de esto, créeme, Naruto no querrá saber más de mi. ¿Qué tipo de loca te pide conocer a su familia después de dos semanas juntos?
Tres, pensó Sakura. Ya llevaban casi tres semanas juntos. Ino hablaba de Sasuke y de cómo terminaría con Naruto, pero por sus acciones Sakura diría que de hecho le estaba comenzando a gustar el rubio.
xoxo
– ¿Tu padre quiere conocerme? – preguntó Naruto bajito. Estaban en la biblioteca, por lo que se suponía que ni debían estar hablando.
–Sí, este fin de semana.
–¡¿Este fin de semana?! – gritó tan alto que se llevó una agria mirada de la bibliotecaria.
– Mis mejores amigos también traerán a sus novias – el rostro de Naruto se suavizó. –Nuestras familias son muy unidas, así que significaría mucho par mi sí pudieses venir.
Había hablado con honestidad, no quería ser la única de su trío que llegaba sin pareja. Pero también quería compartir eso con él. Su familia era algo muy importante para ella.
–Está bien– susurró Naruto. –Pero ahora me debes dos – agregó con un guiño.
Ino se preguntó como estaría él planeando que ella le 'pagase' de vuelta.
xoxo
Ino era de Konoha Oeste, a una hora y media de la universidad. Partirían ese viernes después de la última clase Naruto, él había ofrecido a conducir, pero ella insistió en que se sabía el camino de memoria y sería más rápido sí ella lo hacía.
Así que a la una, Ino pasó por él en su Beetle convertible color rosa que su papi le había regalado en su graduación de secundaria.
–Este auto es tan tú – comentó Naruto cuando se subió al asiento de copiloto. –Pero me sorprende que no sea morado.
–La agencia no lo traía en ese color – rió ella. Era conocimiento general que su color favorito era el púrpura. Antes de partir camino a casa le entregó a Naruto su celular.
– Hice un playlist para el camino. ¿Podrías conectarlo?
Naruto asintió y conectó el aparato con el cable auxiliar. La pegajosa melodía de una canción pop resonó en las bocinas del automóvil.
–¿Esto es lo que vamos a oír por casi dos horas? – preguntó él desanimado.
–Sí, baby – respondió melosamente.
Torturarlo con música para chicas: listo.
Al llegar al primer semáforo de la avenida, Ino bajo el top de su auto, era un bonito día para conducir un convertible. Naruto se encogió en su asiento cuando notó que la gente volteaba a verlos. Seguro se veían como Barbie y Ken de camino a la playa.
Llevarlo de paseo en tu auto súper femenino: listo.
Una vez y entraron a la autopista, Ino subió el cobertor, estaba lista para correr. Apretó el acelerador y dejó que su carro alcanzará velocidades exorbitantes. A Ino le encantaba la sensación de estar detrás del volante, y una que otra vez le habían dicho que tenía una adicción a la velocidad pero nunca había estado en un accidente, ya que tenía muy buenos reflejos. Sin embargo, Naruto, quién iba aferrado a su asiento, no sabía esto. Ino juró haberlo escuchado decir una oración a algún dios.
Asustarlo con tus habilidades de manejo: listo.
Pobre Uzumaki, sí supiese el fin de semana que le esperaba.
xoxo
Ino había mencionado que su padre administraba una floristería local, pero el hombre frente a él no parecía un florista. En lo absoluto. Naruto se consideraba a si mismo alto, pero para mirar al Señor Yamanaka a los ojos tenía que alzar la cabeza un poco. Además del tamaño, el hombre tenía hombros anchos y brazos fuertes. ¿Por qué un simple florista dedicaría tanto tiempo al gimnasio?
Internalizando lo nervioso que lo ponía el rubio mayor, tendió su mano hacia él.
–Naruto Uzumaki, señor, un placer – el hombre correspondió el apretón con fuerza que decía 'Ino es mi princesa, y sí le haces daño te mataré'.
–Inoichi Yamanaka. – respondió a secas, nada de 'mucho gusto' para el escuincle que quería robarle a su princesa.
–Papi – chilló Ino colgándose del cuello de este. ¿Cómo alguien tan grande podía tener una hija tan delicada? Ino no era bajita, pero era de marco pequeño. Además de la diferencia de contextura, padre e hija eran muy parecidos. Tenían los ojos azul-verdoso, eran rubios de cabello largo (Naruto jamás pensó que conocería a un hombre con coleta que le pareciera intimidante), e incluso varios de sus gestos eran similares.
–Ino, dormirás en tu habitación – se volvió hacia Naruto – Y tú, en la habitación de huéspedes que está junto a la mía.
Ino sonrió y asintió, ignorante del silencioso lenguaje entre su padre y Naruto. Lo que Inoichi de verdad le había dicho era lo siguiente: Así que sí intentas alguna escabullida al cuarto de mi florecita, lo sabré… y sufrirás.
Naruto suspiró, sí supiera que no habían pasado de la primera base aún.
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Un par de horas más tarde llegaron los 'tíos' de Ino, junto con sus hijos y las novias de estos. Los muchachos le parecieron normales. El moreno se veía totalmente aburrido y desinteresado. El gordito parecía tener una naturaleza bonachona. Sus novias también eran muy bonitas y exóticas, una era rubia y la otra era color canela.
Claro que ninguna más atractiva que Ino.
Sin embargo, lo que le preocupaba eran los padres de estos. Ino había dicho que el padre de Shikamaru trabajaba como instructor de shogi en la secundaria, pero el hombre tenía cicatrices, ¡en plural!, en su rostro. El padre de Chouji, supuestamente, era dueño de una panadería, pero el hombre era inmenso de una manera aterradora.
Entonces hizo clic en su cabeza. Había visto muchas películas de esto. Eran espías militares. Estas personas siempre tenían 'fachadas' que ocultaban su verdadera profesión. Naruto comenzó a sudar en frío. Ino era la única niña de los tres, y se imaginó que todos velaban por ella. Así que eran tres asesinos entrenados contra él. No sabía sí sobreviviría el fin de ese fin de semana.
Ino lo presentó a todos, y pronto la rubia había comenzado una animada conversación con las otras dos chicas en la habitación. Naruto estaba tratando de llevar una conversación normal con Shikamaru y Chouji, pero sentía tres pares de ojos clavados en su nuca a todo momento.
– ¿Cómo se conocieron sus padres? – preguntó a los chicos de su edad.
– En el ejercito, cuando eran jóvenes – explicó Chouji, quien mágicamente había hecho aparecer un paquete de papitas fritas y comía de éste como sí no hubiese mañana.
Los temores de Naruto se confirmaron. Sí eran espías. Seguro habían estado en el mismo escuadrón y algún general tomó interés en su trabajo en equipo y decidió entrenarlos para un división más alta, y ahora eran mejores amigos que investigaban y torturaban amenazas a la nación. O amenazas a su preciosa Ino. Tragó en seco.
–Vamos – indicó Shikamaru, arrastrando las sílabas. Por más que le estuviese divirtiendo al Nara ver al novio de Ino sufrir, el pobre ya había tenido suficiente. Seguro se estaba imaginando que sus padres eran matones o algo así. Con la pinta que tenían, no era una idea tan descabellada. Los tres jóvenes salieron a la terraza y sus novias se trasladaron a la sala, probablemente a cotorrear.
xoxo
Naruto estaba a solas con Inoichi. Ino había subido a cambiarse, dejándolo a la merced de su padre. Estaban sentados a lados opuestos de la mesa del desayunador, la lámpara sobre ellos parpadeaba y Naruto se preguntó sí por casualidad estaba dañada o formaría parte del interrogatorio al que pronto sería sometido.
– Así que estudias ciencias políticas – oh no, el hombre seguro había buscado su expediente y ahora conocía cada detalle de su vida. De ponto recordó la boleta que había recibido el año pasado por estacionarse en un estacionamiento para discapacitados.
– No fue mi culpa, señor, la pintura estaba completamente borrada – Inoichi alzó una ceja y un par de segundos después soltó una carcajada.
– Ino me comentó que esa es tu carrera – oh, claro. Aquella también podía ser la razón por la que el hombre se había enterado.
–Sí, quiero ser Hokage – respondió con determinación. Hablar de su meta le venía con facilidad, y fue la transición que necesitaba para entablar una menos incómoda conversación.
Cuando Ino bajó los encontró en la sala, controles en manos, jugando en equipo uno de esos violentos videojuego.
Dejarlo solo con tu padre: listo.
Pero por supuesto, Naruto había encontrado una manera de conectar con su papá.
Se sentó en el sofá diagonal a ellos, que todavía no habían dado señal de haberla visto, los estudió por un indefinido momento y llegó a la conclusión de que de haber sido Sasuke el que hubiese traído a casa las cosas no irían tan bien como lo estaban yendo con Naruto.
xoxo
Su padre la encontró regando las plantas. Era temprano y Naruto todavía dormía, mas ella no había podido conciliar el sueño después de haber despertado inesperadamente en la madrugada, lo más seguro a causa de un sueño que ahora no podía recordar.
Sus pensamientos no la habían dejado volver a dormir por lo que bajo al pequeño vivero anexo a su casa. Desde que era pequeña hasta su último año en la secundaria Inoichi le había encargado el cuidado de las plantas de allí, lo cual la preparó para poder trabajar medio tiempo en la floristería durante las vacaciones, pero que también le sirvió como un tiempo de meditación para conocerse a si misma.
Las flores y arbustos pequeños que crecían ahí también eran seres vivos. Al igual que los humanos necesitan de apropiada nutrición, luz solar y agua para sobrevivir. A un menor grado, las plantas necesitan cariño y dedicación. Con las plantas ella siempre fue excelente, y pensó que la prepararía para cuando tuviese que cultivar lazos con personas. Ella era de naturaleza alegra y servicial, pero muchos veces solía descuidar sus relaciones (ya sea con su padre, sus amigos,…Naruto) dado a su egocentrismo. Y era aquello lo que la tenía inquieta.
Ver a Naruto interactuar con su familia de manera tan relajada, como se había adoptado tan rápido a la situación y como logró que su padre cambiara su percepción de él con su incansable empeño fue algo que ella admiraba mucho. La hacía feliz verlo actuar con tanta naturalidad alrededor de personas que acababa de conocer, todo por lo que sentía por ella. Mientras que ella, en cambio, estaba siguiendo el camino directo a romperle el corazón. Sabía que lo correcto era decirle la verdad antes de que sus sentimientos hacia ella escalaran aún más, pero simplemente no podía. Le gustaba Sasuke, pero aún así quería estar con Naruto. Era tan egoísta.
– Es rubio – comentó su padre rompiendo el silencio. Ino no pudo evitar sonreír. Shikaku y Chouza siempre la molestaban diciendo que ella idolatraba demasiado a Inoichi, y que algún día acabaría encontrando a alguien que se asemejara mucho a él. Sus tíos se habían referido a en actitud, pero ella había prometido que nunca saldría con alguien que siquiera fuese rubio, así ellos no tendrían ni el menor motivo para molestarla. Por eso siempre le habían atraído los chicos de cabello oscuro, y le parecía tan irónico que ahora el que traía a casa era rubio.
– Me agrada – confesó Inoichi, e Ino detuvo lo que hacía cuando él se acercó y colocó una flor de cosmos detrás de su oreja. Tomó su mentón y la hizo mirarlo a los ojos. – Sabes que nunca creeré que alguien es merecedor de ti, pero él es un buen joven y sé que te respetara y que cuidara de ti. Sí quieres estar con él, entonces yo lo apruebo.
A Ino se le aguaron los ojos, su papá siempre tenía la habilidad para hacerla sentir como la chica más valiosa de todo el mundo y esto siempre la conmovía. Se abrazó de su pecho y se dejó llorar suavemente. Lloraba porque su papá tenía ciega fe en ella, sí supiera de cómo estaba jugando con Naruto lo decepcionaría mucho. También lloraba porque el apruebo de su padre significaba mucho para ella. Jamás podría salir con un muchacho que le disgustase a Inoichi, y que hubiese aceptado a Naruto era un sólido punto a favor del Uzumaki.
Por lo general hablar con papá siempre le traía paz y claridad, pero ahora estaba más confundida que nunca.
xoxo
Después de almorzar, se alistaron para regresar a la universidad. Ino se abrazó de su padre y le prometió que regresaría a visitarlo tan pronto como tuviese tiempo. Inoichi se despidió de Naruto dándole una palmada en la espalda que decía 'me agradas, pero te estaré vigilando'. Lo cual Naruto consideró un gran adelanto dado el poco tiempo que se conocían.
Ino agarró la manigueta de la puerta del conductor, pero Naruto la detuvo.
–Esta vez manejo yo, y escucharemos mi música – a ella no le gustaba seguir órdenes, pero la manera tan firme que Naruto se impuso sobre ella le gustó. Quizás era el balance que necesitaba para mejorar su actitud caprichosa.
–Te lo debía, ¿no? – sonrió entregándole las llaves.
– Todavía me las debes – contestó él con un guiño.
Hacerlo pasar un fin de semana con tu familia: listo.
Nada de su plan estaba yendo como ella quería, pero cada vez le importaba menos.
Este capítulo me pareció meh…. Traté de hacerlo más divertido, pero la historia se tiene que desarrollar así que tuve que meter escenas serias. El próximo traerá más escenas divertidas, lo prometo.
La parte de los videojuegos es total mi papá, todos los días cuando llega de trabajar juega Call of Duty (o cualquiera que sea el videojuego de guerra actual).
Gracias: Mia, By J, ArcanaMoon, Guest, Juvia, NSTF, ErickSmoke91, Eri, Fairy Tail no kyubi y Tem.
Paso 4: ¿Boda? ¿Hijos?
