Paso 5: Meter la pata hasta el fondo
Rated T (¿?)
La fiesta había sido pospuesta para el sábado, Naruto que vivía en el mismo complejo de apartamentos que Sasuke había explicado que el dueño de la propiedad inspeccionaría los apartamentos por búsqueda de daños y malas condiciones el sábado por la mañana, por lo cual no convendría tener una fiesta la noche anterior.
Cuando Naruto le preguntó sí quería ir a la fiesta con él, Ino se sintió algo culpable al pretender que era la primera vez que oía del evento. Primero pensó en negarse, sería incómodo ver a Sasuke ahí después que éste la había invitado; pero acabó accediendo, tenía semanas sin ir a una fiesta y su cuerpo estaba sediento por la emoción que le causaba tomar y beber.
La nueva fecha le había ganado un día extra para convencer a Naruto de que terminase con ella. Ya había agotado sus mejores recursos, y dudaba que su nuevo plan tuviese algún efecto sobre Naruto. Pero no perdía nada con intentarlo, sí lo lograba podría asistir a la fiesta como una chica soltera y no tendría ningún problema con encontrarse con Sasuke-kun. Sí no lo lograba, el lado positivo es que Naruto seguiría con ella.
En el fondo sabía que todo lo que Sakura le decía era cierto. Ya había confrontado la realidad de que le gustaba Naruto, y era ilógico que quisiese alejarlo para perseguir a alguien que no conocía en absoluto. Pero no por algo decían que las mujeres eran complicadas. Además se prometió así misma que éste sería el último intento, que sí no sucedía nada después de esa fiesta invertiría todo su esfuerzo a la relación que tenía con Naruto.
Al ser este el último plan que llevaría acabo, mejor se encargaba de que fuese uno muy bueno.
xoxo
Podía oír a Naruto jadeando detrás de ella, en su recorrido el rubio ya se había detenido tres veces para recuperar el aliento. Ino apresuró el paso y cuando llegó a la meta que habían designado sonrió autosuficientemente al ver que Naruto estaba a unos buenos doscientos metros lejos.
Naruto era un joven atlético que participaba en varios deportes, por eso cuando Ino lo retó a una carrera de distancia larga esa mañana le advirtió que no porque era su novia perdería apropósito, y le pidió que no se ofendiese cuando le ganará. A todo esto Ino solo asintió con una sonrisa. Lo que él no sabía es que ella corría diez kilómetros todas las mañanas –de alguna manera tenía que mantener el cuerpazo que tenía, ¿no?–, y sabía que aquella carrerita sería pan comido.
Su novio se desplomó sobre una banca cuando la alcanzó, luchando para controlar su respiración.
— ¿Me prometes que no te enfadarás porque te gané, corazón? — preguntó burlonamente usando sus propias palabras contra él.
Jugar con su ego masculino: listo.
Todos los hombres eran culpables de ser extremadamente competitivos, y la mayoría no soportan verse superados en ningún aspecto por una mujer.
Sin embargo, Naruto nuevamente probó ser la excepción a la norma. El acalorado rubio levantó su pulgar en señal de 'buen trabajo' y le sonrió.
—¡Wow, Ino, eres más rápida que yo, 'ttebayo!— Ino le devolvió la contagiosa sonrisa y le pasó su botella de agua. De verdad que Naruto era único.
xoxo
Después de correr fueron al apartamento de Naruto, como la fiesta esa noche sería en el mismo complejo habían decidido pasar el tiempo ahí hasta que fuese la hora de ir. Pero cuando llegaron ahí, Ino reconsideró… quizás había sido una mala idea.
Se sentía igual de incómoda como la vez que estuvieron solos en su dormitorio. Al menos esta vez la cama no estaba a plena vista. Naruto tiró las llaves sobre la mesa y fue directo a la cocina. Ino simplemente se quedó parada junto a la puerta, no tenía idea como actuar. ¡Maldición, ella era Ino Yamanaka! ¿Qué le estaba pasando? Sacudió la cabeza y lo siguió.
Increíblemente el apartamento de Naruto no parecía una zona de guerra. No era la imagen del orden y de lo pulcro, habían zapatos tirados por el pasillo, una planta muerta (lo que le dolió en el alma a su florista interna), un par de contenedores de ramen instantáneo vacíos sobre la mesa, pero se lo había imaginado mucho peor.
Ramen… ¡eso era!
—Tengo tanta hambre — anunció, abriendo las puertas de la alacena y la refrigeradora. Luego fingió un tono de voz indignado —¡Esto te va a matar!
Tomó uno de los paquetes de ramen instantáneo, Naruto los compraba por docenas, y lo agitó frente a su rostro.
—¿Tienes alguna idea de lo que comes en uno de estos? ¡Veneno! — caminó hasta el basurero y arrojó el paquete ahí —Ningún novio mío va a taparse las arterias comiendo estas cantidades de sodio.
Regresó hasta donde estaba la alacena y agarró más de los paquetes.
—Ino, ¡no! — gritó agarrándola por la cintura, deteniéndola con la acción.
Trata de controlar su dieta: listo.
Amenaza lo que el más ama: listo.
¡Eureka! Había funcionado. Al fin, había dado en el blanco con esta debilidad de Naruto.
— Es el ramen o yo — sentenció.
Darle un ultimátum: listo.
—Ah, vamos Ino. Acabamos de correr como por una hora, no me va a matar comer un paquete, ttebayo. —aprovechándose de su altura, tomó uno de los paquetes por encima de su cabeza.
Ino se volvió hacia él. —Suelta el ramen, Uzumaki, ¡te lo advierto!
—¿O qué? — preguntó con una sonrisa zorruna. —Sé que no me vas a dejar solo por esto.
Ino se cruzó de brazos e hizo un puchero. Naruto tenía razón, pero no iba a ceder tan fácil. Mas antes de que pudiera refutar, Naruto la tenía contra la repisa. ¿Cómo se había movido tan rápido? Oh por todos los dioses, estaba tan cerca suyo.
—Ok, te propongo algo — colocó el ramen sobre el contador —Dejemos esto, tomemos una ducha y saldremos a comer. Y comeremos ramen.
Ino asintió con la cabeza, sonaba como una buena idea. Había traído ropa para cambiarse así que eso no sería un problema. Y vaya, esa actitud dominante de Naruto de verdad que le gustaba.
—¿Vas tu primero? Yo me tomó siglos bañándome. —Naruto negó, y acercó sus labios a su oído. Su caliente aliento le puso los pelos de punta.
—Dije tomemos —de no ser por el contador contra su espalda Ino se hubiese caído para atrás. Su mente se fundió y fue incapaz de producir un pensamiento o respuesta coherente. Tanto su ritmo cardíaco como su respiración aumentaron. Sus piernas se sentían como gelatina. Naruto no podía estar sugiriendo eso… pero sí, lo había hecho.
—Vamos — la aprobación salió de su boca traidoramente. ¡¿Cuándo había su cerebro consentido a eso?! Pero al parecer su cuerpo entero la abandonó, ya que sus piernas siguieron los pasos de Naruto; y lo que había entre ellas se humedeció.
El baño de Naruto era pequeño, pero no más que el que ella tenía en su dormitorio. El rubio se dirigió hacia la ducha para abrir la pluma y ajustar la temperatura.
Mientras que esperaba a que el agua se calentara, pasó a quitarse la camiseta revelando su cincelado torso. Sus pectorales estaban bien definidos, sus brazos grandes pero no enormes, y sus abdominales terminaban en esa tortuosa y deliciosa 'V'. Su imaginación estaba volando. Naruto colocó sus manos en la banda elástica de sus shorts deportivos e Ino tragó en seco.
—¿Te vas a quedar ahí parada viendo? — su pregunta la sacó de sus pervertidas cavilaciones. Esto estaba pasando. De verdad estaba pasando y mejor salía de su ensimismamiento y lo disfrutaba. Removió sus licras para correr y su tank top. Podría ser la primera vez que un chico la veía en paños menores, pero eso no la cohibía. Sabía que Naruto apreciaría la visión de su cuerpo, como ella el de él.
Ahora ambos estaban cubiertos solo por su ropa interior. Ino maldijo internamente el estar usando un sostén deportivo, ya que no era tan sexy como uno regular. Mas cuando se liberó de éste, supo -por la manera que la miraba- que a Naruto no le hubiese podido importar menos. Ella se bajó las bragas y él abrió los ojos en sorpresa. Estaba completamente depilada, y mentiría sí se decía que lo había hecho por moda. No, ella quería estar preparada para este momento.
Aún así, la situación la había tomado totalmente desprevenida. Seguía sin creer que estaba por 'tomar una ducha' con Naruto. Pero hela ahí, desnuda frente a un semi desnudo Uzumaki. El que no tardó en copiar su estado de desnudez al bajar sus bóxers. Ino aspiró fuertemente. Ella no era totalmente inocente, había visto su par de hombres desnudos en la Internet… pero tener uno al frente era completamente distinto. Los detalles eran tan vívidos, el color, el grueso, las venas que lo decoraban, la manera en que palpitaba, el tamaño.
Naruto se metió a la ducha, y ella bebió de la gloriosa imagen que era el agua corriendo por todo su cuerpo. Sin querer esperar un segundo más, lo siguió. El agua tibia se sentía increíble contra su piel, pero no tanto como las ásperas manos masculinas recorriéndola, contrastando con su suavidad, tocando, masajeando y pellizcando cada centímetro de su nívea dermis.
Sus labios estaban sobre la base de su cuello, y seguían el camino de su columna. La sensación era increíble, erizaba su piel y encendía aún más el fuego en su vientre. Cuando las manos de Naruto bajaron hasta su zona al sur, Ino lo detuvo al voltease hacia él. Era hora de que ella administrara la situación. Atrapó sus labios en un sensual y mojado beso. Quizás así se sentiría besarse bajo la lluvia, pensó vagamente. Una de sus manos trazaba sus pectorales, la otra bajó hasta su zona pélvica y con seguridad agarró su miembro endurecido, como sí esta no fuese su primera vez tocando uno, lo acarició expertamente. Naruto gimió agradecidamente dentro del beso.
Ésta era, sin lugar a dudas, la situación más caliente que había vivido nunca. El rubio invirtió posiciones y la pegó contra la pared contraria al chorro de agua, su pecho presionado contra el empañado vidrio. Podía sentir su virilidad pegada a la parte baja de su espalda, mientras sus ágiles manos encontraban ese botón suyo. Ino gritó, cuando él empezó a jugar con éste. Joder, se sentía mil veces mejor que cuando ella lo hacía.
Pero cuando Naruto usó su rodilla para separar sus piernas, y sus dedos ahora la preparaban, la realización de lo que estaban a punto de hacer le cayó como un par de ladrillos sobre la cabeza. Tenía miedo. Sabía que por más que Naruto fuese cuidadoso iba a doler. Creía haber estado lista, pero no así… Tener sexo en la ducha era una muy candente manera de hacerlo, pero no se imaginaba su primera vez así.
Naruto que pareció notar su tensión, removió sus dedos de su interior. Y la abrazó por la cintura.
—¿No estás lista? — preguntó suavemente.
—Lo siento — murmuró ella bajito, sentía la cara roja.
—No tienes de que disculparte — aseguró besándole el hombro. —Esperaré a que lo estés.
Ino recostó su cabeza contra el pecho de él.
—Te quiero — le dijo sin pensar, mas cuando sus propias palabras retumbaron en sus oídos, se quedó de piedra. No, no, y no. Una mujer no dice te quiero primero, mucho menos después de tan solo un mes juntos, y nunca cuando tus hormonas están alborotadas por una previa actividad de carácter sexual. Acababa de meter la pata.
El sonido del agua corriendo fue su única respuesta. Pensó que lo había arruinado todo, cuando el la besó dulcemente, gotas de agua cayendo de su cabello sobre su rostro por la inclinación de su cabeza.
—Te quiero, Ino — correspondió. Y esas tres palabras fueron lo que ella había necesitado para hacerla salir de su estupidez. Naruto la quería, y ella lo quería también. Lo que tenían era real y más que perfecto. Al demonio con Sasuke.
xoxo
A pesar de las cantidades inmensas de alcohol en su sistema, Sakura podía discernir que algo no estaba bien. Ese mismo algo le venía molestando desde que Ino le contó lo ocurrido en el café, y le molestaba no haber podido darle un nombre a su inquietud.
Tan solo un par de momentos atrás, Naruto e Ino habían estado en el medio de la sala tomando y bailando como sí su vida dependiese de eso. Habían estado demasiado pegados, besándose y zurrándose el uno contra el otro al movido ritmo de la música. Sasuke y Hinata también estaban tomando y charlando en un rincón más tranquilo, Hinata no le parecía del tipo que le gustase la cerveza pero bueno, tampoco le parecía del tipo de chicas que frecuentasen fiestas. Hasta ese punto, todo le había parecido normal. Ino y Hinata estaban saliendo con sus dos mejores amigos y no era de extrañar verlas con ellos.
Lo raro comenzó cuando Ino se excusó para ir al baño, y Naruto se dirigió hasta donde estaba el otro par. Los tres charlaron por unos minutos hasta que Sasuke se levantó del sofá donde estaba sentado y se perdió por el pasillo que daba a su habitación y el baño. Naruto tomó su lugar y ahora hablaba animadamente con la heredera Hyuuga. Cuando Sasuke e Ino tardaron en regresar y Naruto y Hinata salieron al balcón del apartamento, la cabeza le comenzó a dar vueltas.
¿Qué demonios estaba pasando?
Quizás sí no hubiese estado tan intoxicada habría sido capaz de sumar uno más uno. Pero todo lo que había tomado estaba apunto de salir por donde entró, y antes de que le arruinara la fiesta a todos salió del apartamento a vomitar en el césped.
xoxo
Ino despertó con la peor resaca de la historia. La cabeza le martillaba, la boca le sabía a diablos, y sus ojos sensibles se cerraron de inmediatamente después de abrirlos, la luz que se colaba por la debajo de las cortinas lastimándolos.
Mierda, no recordaba nada de la noche anterior. Tan solo que había bebido como pez. No había necesitado más de un segundo para saber que la habitación en la que había despertado no era la suya. El pánico la invadió cuando la última memoria de la noche se visualizó en su mente.
Se estaba lavando las manos cuando la puerta del baño se abrió. Pensó que le había puesto seguro, pero al menos no la habían encontrado en el retrete.
—Ya casi termino — avisó a la persona que había entrado, pero se llevó una gran sorpresa cuando ésta resultó ser Sasuke.
El azabache entró a pesar de haberla visto ahí, y la acorraló contra el lavabo. La estaba mirando con una intensidad que le incomodaba.
—Mi cuarto está al lado — le insinuó.
Después de eso todo se había vuelto negro. A Ino se le hizo un nudo el estómago. Se llevó las manos al rostro en frustración. ¿Qué había hecho?
Debía sentirse mal por haber perdido su virginidad y no tener ni un recuerdo de esto, o de que Sasuke se había aprovechado de su embriaguez, pero no podía. Lo único que la estaba mortificando en este momento era la sonriente cara de Naruto diciéndole que la quería.
Acuéstate con su mejor amigo: listo.
¡Mierda! Había metido la pata hasta el fondo. Sin querer, había encontrado la manera perfecta para deshacerse de él. Por supuesto, justo cuando había decidido que era él a quién quería.
(N d A)
MWJAJAJAJAJA lo voy a dejar ahí para hacerlos sufrir. Mentira, no lo hago por maldad, sino porque ya me dio sueño.
Sus teorías acerca el interés de Sasuke fueron bastante interesantes, pero ninguna completamente correcta. Aunque creo que con este capi ya dejé bastante claro que es lo que se trama. ¿o no? *diablito de whatsapp*
Gracias: momo-aster, Tem, ErickSmoke91, Fairy Tail no kyubi, citlali Uchiha, ichimaruuu, Juvia, Jamie, riohey sawada dragneel, Eri, flor, by J, guest.
Todos ustedes que leen son lo máximo, gracias por su apreciación hacia este fic.
Un capítulo más, espero, y quizás un prólogo. Uyyy no puedo creer que ya está por acabar.
Antes de que se rebelen contra mi y me manden a colgar, o por sí están por preguntar: Pase lo que pase, este fic acabará fiel a las parejas que he estado escribiendo. (NaruIno, SasuHina).
