CAPITULO 6
Furia saiyajin
Bulma no entendía por qué nadie contestaba al teléfono, y empezó a buscar posibles razones lógicas para ello. – Quizás no estén en casa. Es posible que Vegeta haya salido volando como suele hacer y que Milk esté de paseo con Trunks. Mejor llamáre más tarde. – Pensó la peliazul sin darle más importancia.
Pasadas unas dos horas, Bulma decidió volver a intentarlo. Sacó su celular de su bolso y empezó a marcar...
- Riiiinnnggg...Riiiinnngg..- Sonaba el teléfono con insistencia dentro de la habitación, casi al mismo ritmo que el cabecero de la cama golpeaba contra la pared.
- aaahhh..aahh...Vegeta...detente...el...teléfono...- Decía Milk entre gemidos y jadeos, mientras que Vegeta, situado encima de ella, no parecía dar tregua a sus fuertes y profundos embistes, los cuales habían logrado conducirla ya en varias ocasiones al orgasmo. El hombre no la escuchó, o simplemente eludió hacerlo y continuó sin ninguna intención de cesar en lo que estaba haciendo, y ella, ya sintiéndose incómoda ante el insistente sonido, volvió a repetir: - Por favor...puede que sea importante...- Dijo, mientras apoyaba sus manos en el pecho del príncipe y lo instaba a que se detuviera. Molesto por la interrupción, Vegeta gruñó en desaprobación y, de un sólo gesto, salió de ella y se separó, tumbándose boca arriba a su lado y dejando completamente libre a la mujer. Inmediatamente, ella se levantó y se dirigió a contestar el teléfono con rapidez.
- ¿Dígame?. – Contestó con la respiración aún algo agitada.
- ¿Milk?...Menos mal...estaba empezando a preocuparme...- Escuchó decir al otro lado de la línea. Su corazón dio un vuelco al oir la voz de su amiga, y se quedó casi paralizada durante unos segundos, tratando de buscar una excusa que la disculpara por no haber atendido antes al teléfono.
- Err..hola Bulma...verás...es que acabo de llegar de compras...y...casi no me da tiempo a contestar...- Repuso con la voz entrecortada.
- Ya suponía que debías estar fuera...- Contestó la peliazul ahora mucho más tranquila. - ¿Y Vegeta?...¿tampoco está en casa?. – Preguntó después.
En ese momento, Milk se giró y posó su vista en el príncipe, el cual se mantenía aún tumbado en la cama con los brazos cruzados por debajo de la nuca. Quería ver su reacción cuando pusiera una excusa para disculparle a él también frente a su amiga.
- Pues...lo vi marcharse esta mañana temprano. – Dijo, observando como justo en ese momento, el príncipe le devolvió la mirada. - Supongo...supongo que aún no ha regresado...- Añadió después.
- Ya...ultimamente suele hacerlo bastante a menudo – Contestó Bulma después de soltar un sonoro suspiro. - Bueno...y ¿qué tal todo por ahí?. ¿Cómo se está portando Trunks?. Espero que no te esté dando mucha guerra. –
- ¡Oh, claro que no!...Es un verdadero ángel, Bulma...- Repuso Milk sonriendo. - ¿Y tu?...¿cómo...cómo esta tu padre?. – Preguntó después, algo avergonzada por no haber formulado la pregunta mucho antes.
- Mucho mejor, gracias. Los médicos dicen que en un par de días podrá recibir el alta y regresar a casa. – Contestó Bulma sin sospechar nada extraño.
- ¿De veras?. Me alegro mucho.- Exclamó Milk al escuchar la noticia.
Durante unos pocos minutos más, las dos mujeres mantuvieron su conversación telefónica, en la cual Bulma le relataba a Milk los pormenores de la recuperación de su padre y lo mucho que echaba de menos a su pequeño hijo. Al término de la comunicación, la viuda Son depositó el teléfono en la base, y completamente apesadumbrada, se dirigió de nuevo a la cama y se sentó en el borde dándole la espalda al príncipe, el cual la observaba en silencio, intuyendo lo que sucedería a continuación.
En ese mismo instante, Milk se derrumbó y comenzó a llorar desesperadamente mientras ocultaba su rostro entre sus dos manos. - ¡Dios mío!. ¿En qué me he convertido?. – Pensó. - ¿Como es posible que yo esté haciéndole esto a Bulma?...Ella confió en mí, me ofreció su ayuda y así es como yo se lo agradezco..- Se decía a sí misma, mientras de sus labios salían sin descanso profundos sollozos y lamentos que casi la dejaban sin respiración. – No soy más que una furcia...una fulana que sólo merece que la desprecien...- Añadió, recriminándose interiormente, rota por el arrepentimiento y la desesperación.
Aquella demostración de flaqueza y debilidad, comenzó a incomodar al orgulloso príncipe, el cual, sin signos aparentes de afectarle lo más mínimo, comenzó a decir:
- Veo que mentir no se te da del todo mal, mujer...- Repuso con su habitual sarcasmo.
Milk detuvo su llanto nada más escucharle. ¿Es que acaso ese hombre no tenía corazón?. ¿Como podía ser tan cruel?. Apartó las manos de su rostro y se giró hacia él completamente furiosa.
- A lo mejor hubieras preferido que le dijera la verdad...- Comenzó a decir. – Dime, Vegeta...¿te hubiera gustado que le contara a Bulma lo que estamos haciendo a sus espaldas?. – Preguntó enojada y con el mismo sarcasmo que él utilizó.
Vegeta sonrió de medio lado y se giró hacia ella mientras respondía con tranquilidad:
- Nadie te ha impedido que lo hicieras...-
La mujer se sorprendió al escucharle. Bulma le había dado a entender miles de veces que Vegeta ya no era aquél guerrero asesino y despiadado que aterrizó en la Tierra años atrás y que tanto ella como Trunks habían sido los artífices del tan logrado cambio en su personalidad y actitudes. Sin embargo, estas últimas palabras, parecían indicarle que ni el pequeño ni su madre le importaban lo más mínimo. O era eso...o quizá fingía...De pronto, sintió curiosidad por oírselo decir a él personalmente, y decidida, preguntó:
- ¿Quieres decir que no te importa?. –
El príncipe la miró con el ceño fruncido. De ninguna manera iba a darle explicaciones a esta mujer sobre su relación con Bulma.
- Si me importa o no, es mi problema. – Contestó de forma fría. - Tu eres la que estás haciendo un drama de todo esto, mujer. Nunca seré capaz de comprender vuestra patética actitud humana. Lo hecho, hecho está, y por mucho que llores y te lamentes, no lograrás hacerlo desaparecer..- Añadió después, mientras se incorporaba en la cama y apoyaba su espalda en el cabecero. La verdad es que esta conversación estaba empezando a ponerle nervioso.
Milk se quedó unos segundos en silencio intentando asimilar las últimas palabras del que se había convertido en su amante. Por un lado, tenía razón...ya nada iba a hacer retroceder el tiempo y regresarles al momento en que ella llegó a la casa acompañada por Bulma. Pero aún así...existía una manera de redimirse y encontrar algo de paz en su adolorido corazón...
- Pero...puedo aliviar algo mi conciencia si...se lo cuento y después me disculpo arrepintiéndome...- Dijo con la voz entrecortada y con nuevas lágrimas amenazando por brotar nuevamente de sus negros ojos.
Vegeta la miró con desdén mientras cruzaba los brazos, y replicó:
- No creo que consigas nada útil haciendo esa estupidez, mujer. –
En ese momento, la viuda Son pensó que lo más probable es que Vegeta estuviera intentando evitar que ella sacara a la luz lo ocurrido entre ambos. Pero lo que más la irritaba era esa actitud tan fría e impasible que él mostraba, mientras que ella se sentía miserable y ruin por algo que ambos habían hecho, algo que los involucraba a los dos, y no era justo que ella era la única que sufriera el dolor y la angustia de la culpabilidad...
- ¿Sabes qué es lo que creo?...- Dijo, en un intento de atacar y remover la negra y oscura conciencia del saiyajin que tenía enfrente. - Creo que tú eres el más interesado en que nada de esto se sepa, porque si Bulma se entera de lo que has hecho, probablemente te echaría a patadas de aquí.- Repuso con desprecio. - Te quedarías de nuevo sólo y ella jamás te permitiría acercarte a Trunks. Además, perderías todos los privilegios que te fueron concedidos al vivir en esta casa, y estoy segura de que no estás dispuesto a que eso suceda...¿no es cierto, Vegeta?. – Añadió, completamente convencida de que, esta vez, él no tendría más remedio que admitir que su familia le importaba.
El príncipe, que se había limitado a escucharla sin mover un sólo músculo, esperó a que ella terminara de hablar para levantarse de la cama y dirigirse hacia la cómoda en silencio. Miró durante un segundo el teléfono inalámbrico, y lo agarró con una de sus manos. Se giró y caminó hacia la posición de la mujer, la cual le miraba extrañada sin entender aún que era lo que él pretendía hacer. Nada más detenerse frente a ella, acercó su mano con el aparato en ella y, con bastante furia, le dijo:
- ¿Quieres decírselo?. Muy bien...¡adelante, llámala y cuéntaselo todo!..- Exclamó alzando la voz mientras la ofrecía el teléfono con insistencia. – Por cierto...no olvides después decírselo a tu hijo también, incluso yo mismo puedo ir a buscarle y traerle aquí para que puedas "aliviar tu conciencia" cuanto antes...No querrás que se entere por boca de otros¿verdad?. – Replicó con ironía, consciente de que sus palabras dañarían gravemente a la mujer. Este era el precio que tenía que pagar por haberse atrevido a desafiarle anteriormente con sus palabras. ¿Que era lo que pretendía esta insignificante y estúpida mujer humana?... A pesar de lo que ella creyera, él no estaba arrepentido, ya que su venganza contra Kakarotto era lo que más deseaba en el mundo, aunque para ello tuviera que hacer uso de las más retorcidas y crueles armas, tales como el acostarse con su hembra y manipularla hasta convertirla en su esclava sexual. Nada era más importante para él, que recuperar la dignidad que el gusano de tercera clase se había atrevido a arrebatarle. Hubiera preferido vengarse humillándole y derrotándole en una batalla, pero debido a su patética muerte, no tenía nada más a su alcance que esto. Por otra parte, él no estaba interesado en que Bulma se enterara de lo ocurrido entre él y la mujer de Kakarotto, porque sabía que ella jamás se lo perdonaría, y eso significaría perderla para siempre, perder a la única persona en toda su vida que se había preocupado e interesado por él, el único ser que le había dado todo sin pedirle nada a cambio. Pero de ninguna forma lo reconocería abiertamente ante nadie...y mucho menos a la entrometida hembra que tenía enfrente. Su orgullo jamás se lo permitiría, y antes de hacerlo, sería capaz de permitir que todo saliera a la luz. - ¡Vamos!..¿a qué estás esperando?...¡llama de una puta vez!... – La gritó enfurecido mientras agarraba su muñeca izquierda con la intención de obligarla a tomar el teléfono.
- ¡Suéltame!...¡Déjame en paz!. – Replicaba Milk entre sollozos intentando con todas sus fuerzas liberar su brazo.
- ¿Que te deje?. ¿No era esto lo que querías?...¡Ahora soy yo quien te lo ordena!. ¿Has olvidado que debes obedecerme?. – Continuó insistiendo el príncipe, ahora mucho más furioso que antes. Ante la resistencia de ella, apretó más su mano aferrada al brazo de la mujer, la cual soltó un leve grito de dolor. - ¡Marca el maldito número y cuéntale lo mucho que has disfrutado fornicando como una perra conmigo!. ¡Relátale una a una la cantidad de veces que te has corrido gracias a mis habilidades!...¡Hazlo!. – Exclamó a voces.
- ¡Noooo!...- Gritó ella forcejeando con él. Al instante, el príncipe se echó encima de ella empujándola, y la obligó a tumbarse en la cama de nuevo. - ¡No me toques, maldito cabrón!...- Le increpó totalmente furiosa, mientras que con la mano que la quedaba libre, golpeó de un puñetazo el rostro del príncipe mientras decía: -¡Te odio, te odio! –
Vegeta soltó una carcajada, y arrojó el teléfono al suelo con fuerza, el cual se rompió en mil pedazos sin que a él le importara lo más mínimo. Ahora prefería concentrarse en la particular batalla que acababa de iniciarse por dicho artefacto, y que de pronto, se convirtió en un estorbo del que tuvo la necesidad de deshacerse, para así poder utilizar sus dos manos para domar a la pequeña fiera situada justo debajo de él.
- No sabes cuánto me excita ese lado salvaje que posees, mujer...- Dijo sonriendo de medio lado, justo después de inmovilizar el cuerpo femenino. Había logrado sujetar los dos brazos de ella con una sola mano, y los echó hacia atrás. Con la otra mano, agarró el rostro de Milk y la obligó a enfrentarlo con el suyo. Ambos se miraron fijamente durante unos segundos, hasta que el príncipe decidió dar el siguiente paso...
- No...no...te acerques...- Pronunció la mujer entre jadeos al observar como la distancia entre ambos rostros comenzaba a disminuir. Los labios del príncipe se posaron en los suyos, y al principio, comenzó a resistirse intentando retirar su cara y tratar de soltar sus muñecas, pero en cuanto sintió profundizar el beso, no pudo evitar corresponderlo incluso con más pasión. ¿Por qué?...¿Qué era lo que tenía ese hombre que lo hacía tan irresistible?. Probablemente era el ser más odioso y desagradable que había conocido en toda su vida, y sin embargo, cada vez que su piel tomaba contacto con la suya, caía rendida completamente ante sus pies, haciéndola olvidar cualquier otra cosa y obligándola a concentrarse únicamente en recibir todo el placer que tan magistralmente él le brindaba.
Sus lenguas se entrelazaban furiosamente, casi como si batallaran la una por la otra, consiguiendo encender de nuevo la llama del deseo incontrolable que, minutos antes, había sido interrumpido.
A los pocos segundos, el príncipe dejó libres las manos de Milk, y de un solo movimiento, se giró arrastrándola consigo para así lograr invertir sus posiciones. Ahora era ella la que se encontraba situada encima de él, y mientras sus bocas continuaban unidas con total desenfreno, él se dedicó a recorrer con sus manos la suave y delicada piel femenina, apretando sus senos y aferrándose a sus nalgas, con la intención de hacer contactar su excitado miembro con el húmedo y ardiente sexo de la mujer.
Sin pensárselo más, Milk incorporó levemente su cuerpo, y después de agarrar con una de sus manos el pene del príncipe, lo dirigió hacia su entrada y lo fue introduciendo despacio. Vegeta la ayudó realizando un leve movimiento de cadera, consiguiendo finalmente penetrar su miembro hasta el fondo. Gimió desesperada en cuanto lo sintió nuevamente en su interior. Aquella sensación de notarse completamente invadida por él, la volvía loca y de su mente se borraron de forma automática todos aquellos pensamientos que la habían hecho sentirse culpable con anterioridad.
El príncipe la instó a que comenzara a moverse, y ella empezó a subir y bajar lentamente, consiguiendo arrancar algún que otro gemido de los labios del saiyajin, el cual dirigió sus manos hacia los voluminosos pechos de la mujer, que se movían al compás siguiendo el ritmo que ella iba marcando.
- Más rápido...mujer...muévete más...- Pronunció Vegeta entre jadeos, a la vez que aferraba sus manos a las caderas femeninas, para incorporar levemente el cuerpo de Milk hacia arriba y hacia abajo, e ir marcándole el ritmo y la velocidad que ella debía seguir. Inmediatamente, ella obedeció a sus deseos, y como si de una experta amazona se tratase, comenzó a cabalgar literalmente encima de su amante.
Ella gemía y gemía entre suspiros y su agitada respiración. Al igual que las otras ocasiones, ésta era la primera vez que practicaba sexo en esta postura, y aunque sabía que existían, nunca se decidió a probarlas con Goku, ya que únicamente se limitaban a hacerlo del modo tradicional, tal y como una mujer decente y su esposo, debían comportarse en la cama. Pero ahora, esa decencia desapareció justo en el momento en que sucumbió y cedió ante la seducción y los encantos del monumento saiyajin que tenía ahora mismo postrado debajo suya, y completamente a su merced.
- Oh..si...aprendes rápido, mujer...- Dijo el príncipe extasiado ante el maravilloso espectáculo que le ofrecían sus ojos. El cuerpo de la mujer se movía a un ritmo casi frenético, sus pechos bailaban al mismo son y su negro y largo cabello ondeaba de un lado a otro como si de una diosa se tratara. Si la cosa continuaba así, no tardaría en llegar al orgasmo, y de ningún modo quería que esta gloriosa sesión terminara tan pronto, puesto que tenía en mente probar algo nuevo...algo que ni siquiera él mismo había puesto en práctica jamás...
Esperó a que la mujer llegara al éxtasis, y cuando se derrumbó agotada en su musculoso pecho, la susurró al oído:
- Esto no ha concluido aún...Hoy no vas a ser tú sola la que va a experimentar algo nuevo...-
Ella se incorporó brevemente, regulando su respiración, y lo miró extrañada mientras decía:
- ¿A...a qué...te refieres?. – Preguntó temerosa, sabiendo que por la mente de este hombre podría pasarse cualquier cosa cuando menos extraña e inverosímil.
El príncipe sonrió, y justo después, se volteó arrastrando consigo a la mujer y volviendo a situarse encima de ella. La miró fijamente durante unos instantes, y posteriormente se incorporó quedando de rodillas frente a ella.
El corazón de Milk empezó a latir con rapidez mientras lo observaba cambiar de forma repentina la expresión de su rostro y cómo un aura brillante y dorada comenzaba a rodear todas las partes de su imponente cuerpo. Sus ojos se fueron tornando hacia un color azulado mientras que su negro cabello cambiaba radicalmente a rubio en tan sólo unos pocos segundos.
- No...no pensarás que vamos a hacerlo así...- Dijo la mujer completamente asustada.
- ¿Y por qué no?...- Preguntó Vegeta con una sonrisa irónica. –
- Porque yo...nosotros...nunca...- Comenzó a decir refiriéndose a ella y a Goku.
- Lo sé...- Interrumpió el príncipe. - Ya supuse que al inútil de Kakarotto jamás se le ocurrió...- Añadió justo después. – No te preocupes...no tienes por qué asustarte. -
A Milk se le hacía difícil asimilar la idea de mantener sexo con él en ese estado. Sabía perfectamente que esa transformación no sólo conseguía aumentar estrepitosamente la fuerza y el poder de un saiyajin, sino que además, su naturaleza se tornaba mucho más salvaje y agresiva de lo que normalmente solía ser. Es posible que con Goku no tuviera nada que temer, ya que su marido era tan manso como un corderito cuando no peleaba, pero...¿Vegeta?...¡Este hombre era brusco, feroz e indómito hasta cuando dormía!...¿cómo demonios no iba a preocuparse?.
- ¿Y por qué quieres experimentarlo conmigo?.- Preguntó al acordarse de que anteriormente él le había comentado que también sería su primera vez. - Con Bulma no lo hiciste por temor a hacerla daño y sin embargo, no te importa lo que pueda sucederme a mi¿no es cierto?.- Exclamó con total desconfianza.
– No seas estúpida, mujer. – Gruñó Vegeta molesto por su comentario. - Ella es mucho más débil que tú. He podido darme cuenta de que no eres una humana corriente. Dispones de la suficiente energía como para llegar a soportarlo.- Se explicó, tratando de que sus argumentos terminaran por convencerla del todo. A pesar de ello, decidió que lo mejor sería comenzar a persuadirla de la forma a la que sabía que ella no podría resistirse, y sin más demora, acercó su mano y empezó a acariciar su rostro con suavidad...
- Pero...- Protestó levemente la mujer, como último intento antes de caer rendida ante su contacto.
El príncipe no la dejó continuar y atrapó su boca en un fugaz y dulce beso que la hizo estremecer.
- Sshhh...- Susurró el hombre a su oído. – No temas nada...controlo perfectamente mi estado de supersaiyajin. Te aseguro que vas a disfrutar como nunca...ya lo verás...- Añadió justo antes de regresar a sus labios y fundirlos con los suyos en un pasional y ardiente beso que amenazaba con dejarla sin respiración.
Milk ya no podría detenerlo, es más, ella misma comenzaba a desearlo casi con la misma intensidad que él. En estos momentos, la lujuria y la perversión era lo único que circulaba por su mente. Ya poco o nada quedaba de esa mujer recatada y vergonzosa que era antes de toparse con las artes de seducción y dominio del orgulloso príncipe de los saiyajins, y ya no había motivo alguno para dejarse llevar y disfrutar de los maravillosos placeres carnales a los que, por su ignorancia, había eludido durante todos estos años.
En el momento en que él la penetró, el aura dorada se concentró en los dos cuerpos y acabó rodeándolos como si de uno sólo se tratara, y Milk no daba crédito al observar sus manos y el resto de su piel resplandeciendo tanta cantidad de luz y energía. De pronto, escuchó una especie de gruñido salvaje salir de los labios de Vegeta, y al instante, sus fuertes y profundos movimientos comenzaron a tornarse en bestiales y duras embestidas que lograron hacerla gritar de placer e incluso de dolor...
Aún así, no quería que se detuviera, ya estaba dispuesta a cualquier cosa. Su mente ya no respondía a la razón, y poco a poco, el dolor se transformaba en placer, en un delirio constante al que por nada de este mundo renunciaría en estos momentos. Al instante, sintió la imperiosa necesidad de arrastrarse y dejar salir a relucir sus más profundos instintos, aquellas fantasías a las cuales jamás se atrevió siquiera a imaginar que pudieran hacerse realidad, y ningún tipo de pudor, comenzó a gritar frases y palabras obscenas de las cuales ella misma se sorprendía al escucharlas salir con tanta facilidad de sus labios.
El príncipe, alentado por los gritos y aquellas sucias demandas que ella le exigía, creyó por un instante perder el control, y sin poder evitarlo, clavó sus dientes en el cuello femenino, justo en el punto de unión con su hombro.
- Aaaarrgghhh...- Gritó la mujer en respuesta a su dolor, mientras sentía fluir la sangre a través de la herida. Nuevamente, el dolor comenzó a mezclarse con el placer en el momento en que sintió la húmeda lengua del saiyajin lamer y succionar el lugar donde, instantes antes, su piel había sido lastimada.
Segundos después, Vegeta salió de ella, y de un sólo movimiento, agarró su cuerpo y la giró, poniéndola boca abajo en la cama. Aferró sus poderosas manos a las caderas femeninas y las elevó hacia arriba, logrando situarla de rodillas de espaldas a él, y con las manos apoyadas en el colchón.
Milk comenzó a gemir de nuevo en el instante en que sintió el duro y portentoso miembro masculino amoldarse nuevamente en su interior. Inmediatamente, él reanudó sus brutales y feroces movimientos, logrando profundizar aún más en la penetración, debido a la postura. Ninguno de los dos quería detenerse, aquella sesión estaba resultando ser la más placentera y lujuriosa que jamás hubieran tenido antes, incluso para Vegeta, el cual concentraba todos sus esfuerzos para no perder totalmente el control de su estado, mientras que sus propios jadeos, unidos a los gritos y gemidos de ella, se confundían entre el sonido de su pelvis chocar una y otra vez con las nalgas femeninas a cada embiste.
El poderoso y vibrante orgasmo de Milk llegó con tanta fuerza, que sus brazos ya no fueron capaces de resistir más, y quedándose sin fuerzas, desplomó la mitad de su cuerpo sobre el colchón, mientras que el resto aún se mantenía elevado gracias a las manos de Vegeta adheridas a sus caderas y al continuo entrar y salir con el que él la castigaba.
De pronto, le escuchó gruñir de nuevo, pudo sentir su respiración agitarse, y enseguida notó cómo él inclinaba su cuerpo sudoroso hacia el suyo, logrando que la piel de su espalda tomara en contacto con la del pecho masculino.
Una de las manos del príncipe, se desplazó hasta su seno izquierdo y comenzó a apretarlo lujuriosamente, mientras que la otra continuaba aferrada a su caderas. Casi podía saborear el aliento del saiyajin sobre su cuello, provocado por los cada vez más rápidos jadeos del hombre, el cual acababa de aumentar el ritmo de sus movimientos a la espera de recibir su incipiente éxtasis, su culminación.
Lo notó salir de ella segundos después, y mientras le escuchaba gemir de placer, sintió humedecer levemente la piel de la terminación de su espalda con un fluido caliente y espeso que enseguida atribuyó como su esperma, su semen, su semilla masculina...
Al instante, el hombre se dejó caer sobre ella mientras trataba de recuperar el aire que faltaba a sus pulmones. Repentinamente, su estado de supersaiyajin desapareció y volvió a la normalidad. Ella se removió un poco debajo de él, y de inmediato, él se giró dejándola libre, mientras se desplomaba literalmente boca arriba sobre el colchón completamente agotado y sin fuerzas.
Sin pensárselo, Milk se acurrucó a su lado, y posando su cabeza en el pecho de él, rodeó con uno de sus brazos su cuerpo y lo abrazó.
Durante unos minutos, ninguno de los dos pronunció palabra alguna ni hicieron ademán de modificar la postura que habían adoptado, hasta que, inesperadamente, empezaron a escucharse los llantos de un bebé que provenían de la habitación de al lado.
- Vegeta...- Comenzó a decir la mujer. - ¿Te importaría ir a ver qué le sucede?. Necesito ir al baño un momento. – Dijo mientras se incorporaba de la cama.
- ¿Me ves cara de niñera, mujer?. – Contestó él sin mirarla siquiera mientras pasaba los brazos por detrás de la nuca.
Milk, ya levantada, se giró hacia él y le recriminó:
- ¡Solo será un segundo!. ¡Es tu hijo!. ¿Es que no te importa lo que le ocurra?. – Preguntó algo molesta por la aparente indiferencia del saiyajin.
- Se muy bien lo que le sucede. – Contestó Vegeta después de gruñir. Esa misma pregunta se la había oído decir en varias ocasiones a Bulma, y siempre acababan discutiendo por la misma historia. - Conozco perfectamente todos sus malditos llantos, y lo que ahora reclama es su comida. – Añadió, rememorando las miles de veces que el mocoso había interrumpido su sueño de esa manera. - Y creo recordar...que de eso te encargas tú, ahora que su madre no está. – Concluyó sin muchas ganas de continuar tratando esta conversación que le incomodaba.
Milk se quedó durante unos segundos observándole cómo cerraba los ojos y se desentendía completamente del tema.
- Está bien. Iré enseguida. – Dijo justo antes de encaminarse hacia el baño y encerrarse en él.
A los pocos segundos, salió, cogió una de las numerosas batas de Bulma y se la puso encima dispuesta a abandonar la habitación y dirigirse de inmediato a atender a Trunks. Justo antes de salir por la puerta, se giró y miró hacia la cama, donde el príncipe permanecía en la misma posición y, al parecer, a punto de caer profundamente dormido.
- Por cierto..- Dijo, observando cómo Vegeta abría los ojos y dirigía su mirada hacia ella. - No sé si antes te lo dije, pero Bulma me comentó que, tanto ella como sus padres, regresarían en un par de días..- Y sin esperar respuesta, se volvió de nuevo hacia el pasillo y cerró la puerta.
El príncipe se quedó durante unos minutos reflexionando sobre la última frase pronunciada por la viuda Son. - De modo que aún tenemos por delante dos días más...- Dijo sonriendo con lujuria. – Cuando todo esto termine, estoy seguro de que la mujer de Kakarotto habrá olvidado cualquier recuerdo que le quedara de sus "noches" con ese estúpido inútil. – Se dijo a sí mismo. – Tal vez, el muy anormal lo esté observando todo desde ahí arriba, y se sienta completamente impotente ante la forma en que me estoy aprovechando de su hembra...- Pensó emocionado ante la idea de que aquello fuera posible. – En fin...nunca lo sabré, pero a pesar de ello, me siento completamente satisfecho...No sólo lo he disfrutado, sino que encima, mi sed de venganza ha conseguido calmarse un poco...Definitivamente, mi plan ha sido todo un éxito...- Concluyó, justo antes esbozar una leve sonrisa en su rostro y caer profundamente dormido.
CONTINUARA...
Siento muchísimo la demora en actualizar, pero ya sabéis que estas fechas suelen ser bastante ajetreadas para muchos, y en mi caso, ha sido así.
Nuevamente, agradezco tod
os vuestros comentarios, y estamos gratamente sorprendidas de la enorme acogida que está teniendo nuestra humilde historia.
Por otra parte, quiero aclarar, que lamentablemente tuvimos que borrar unos reviews anónimos, despectivos y totalmente fuera de lugar, que nada tenían que ver con el fic, y que únicamente se dedicaban a insultarnos y a faltarnos el respeto, sin ni siquiera nosotras, saber el motivo o la causa que tanto desagrado le supone nuestra persona al autor o autora de dichos comentarios.
Además, hemos sido avisadas de que alguien (suponemos que la misma persona) se dedica a dejar reviews del mismo tipo a otros autores haciéndose pasar por nosotras, con lo que nos gustaría dejar bien claro, que si alguno de vosotros ha recibido algo así, que sepa que está siendo víctima de un engaño y que ni yo (DioXa) ni saiya elite, jamás dejamos reviews anónimos sin poner nuestra cuenta de correo, o sin estar logueadas.
Muchos besos y os deseamos a todos una feliz salida y entrada de año. ¡Qué disfrutéis y que seáis muy felices!!!!
