Gui: Tengo un problema. Y es que he seguido las personalidades tan al pie de la letra que de verdad no van a poder cuadrar ni con cola en una historia de amor. Así que igual acabo forzando el asunto. Os dejo de nuevo los requisitos
Rose pelo liso, recuerda a Ron, casa otra que Ravenclaw / Scorp Raven, sensible escondido / Uno considera enemigo al otro pero a este no le afecta / Uno es maniático y huraño, siempre enfadado por algo.
Disclaimer: Jotaká está con sus cosas y yo... yo estoy con sus cosas también.
Hay luz ahí arriba
II.
Si Rose le hablase, aunque fuese una vez, al menos podría demostrarle que la evitaba. Pero Rose estaba en su mundo, y eso sí que era lo más odioso de todo. Dudaba que hasta se hubiese fijado en su existencia misma. Era doloroso, tanto para la parte de él que la odiaba como para la parte que la amaba.
Lo curioso fue que pensaba en eso, mientras trituraba su pudding de pescado, cuando el ser revoloteante y feroz de sus pensamientos se apareció frente a él. Se sentó en frente diagonalmente a su izquierda mientras hablaba con Anthony Cabes, un chico de Ravenclaw que siempre comía con ellos. ¿Qué hacía Rose con él? ¿Qué extraña casualidad hacía que comiese en la mesa de los Ravenclaws, en frente a su izquierda, justo cuando pensaba en ella? Para contrarrestar los pensamientos de Scorpius, hay que decir que siempre pensaba en ella. Le parecía una casualidad extraña pero no lo era tanto.
Rose por su parte, estaba enfrascada en una conversación sobre los hombres y las mujeres y sus potenciales diferencias, y había decidido seguirla comiendo con su compañero. Cuando Scorpius intervino en la conversación, su ceño interior se frunció.
Exteriormente parecía escuchar con atención, tener en cuenta lo que Scorpius le decía a Anthony. En su cabeza, sin embargo, las conexiones neuronales iban a toda velocidad. ¿Quién era ese Ravenclaw? A lo mejor estaba en su clase. Tenía la vaga idea de que se apellidaba Malfoy, e igual se llamaba algo parecido a Escorpión, pero nunca había hablado con él antes. Además, lo que decía le intrigaba. Parecía vivir en una sociedad feodal y no haberse dado cuenta.
–Pero las mujeres tienen en su aptitud natural de madres un instinto que el hombre no puede reemplazar –comentaba–, es por eso que hay que fijarse en cómo tratan a los pequeños antes de decidir si vale la pena entrar en una relación. Si está buena, seguramente sea porque puede tener hijos deportivamente.
Rose alzó las cejas de su cara exterior, además de las de la interior. Dejó ver sus pensamientos. No podía tolerar a alguien así.
–Perdona, eh… perdona –. El chico ni siquiera se molestó en mirarla (si viajamos a la cabeza de Scorpius, veremos que estaba muy satisfecho de enseñarle, por primera vez en su corta relación inexistente, que la ignoraba), siguió hablando.
Rose miró a Anthony que no parecía haberse dado cuenta. Nadie, ni los chicos y chicas que estaban alrededor del rubio, parecía haberse dado cuenta. Escuchó un poco más, por si las moscas.
–Sentarse al lado de una chica es un rollo, estamos de acuerdo. Tienen la voz chillona y son unas pesadas, no hay quien las haga callar.
Ahí, Anthony se rio. Rose no estaba tan segura de que fuese una broma. O al chico este (¿Scorpius?) le gustaba provocar, o lo pensaba en serio. Y ninguna de las dos opciones era buena.
–Eh, Scorp, no todas tienen la voz chillona –dijo una chica de su izquierda, más allá, como para llamar su atención. Rose comprobó que sí que se llamaba Scorpius.
No duró mucho más, aunque intentó meter baza varias veces, siempre la ignoraban. Decidió no volver a ese lugar a comer y abandonó la conversación que ella misma había iniciado. En realidad, lo único que quería era ir a buscar a alguien y contarle todo lo que había pasado. Alguien resultó ser Tera Wind, una amiga de Gryffindor.
–¿Sabes quién es Scorpius Malfoy?
–Claro, mujer, si está en clase con nosotras.
–Bueno, da igual, nunca me había dado cuenta –comentó Rose, como queriendo dejar ese detalle de lado, apartándolo haciendo gestos en el aire con la mano–. Acabo de hablar con él por primera vez en mi vida y defiende unos propósitos misógino-machistas totalmente intolerables. Me choca. Me pregunto si es realmente así o si lo hace para provocar.
–Rose, sabes que su familia es algo conservadora…
–O sea que es probable que piense realmente así.
Tera no contestó realmente, sólo hizo esa cara de "efectivamente", alzando más una ceja que la otra. Todo ese asunto espinaba a Rose, le daba ganas de romper cosas. ¿Cómo se podía ser así y ni siquiera estar en Slytherin? ¿Es que el chico este tenía muchas facilidades? ¿Había engañado al Sombrero Seleccionador? ¿De verdad creía poder defender ese tipo de propósitos?
Le estuvo dando vueltas varias veces, sobretodo porque volvió a coincidir con él. Las veces siguientes el grupo hablaba de cosas banales, poco polémicas, y Scorpius parecía divertido. Solo que nunca la miraba.
¿Reviews?
Gui
SdlN
