¡Muy buenas tardes a todas! *-* Espero que hayan disfrutado de sus vacaciones de semana santa. Y ya sé que es un coñazo retornar a clases/labores, pero es lo que toca e_e Ya vendrá el verano sabroso y podrán tumbarse junto al ventilador si así lo quieren XD Sin enrollarme más, espero disfruten de este capítulo, sé que no es muy largo pero tiene los suficientes misterios para dejarles satisfechos =D Antes de despedirme, quiero agradecerle a Pikelia por darle Fav a mi historia, espero algún día poder saber tu opinión sobre este fanfiction. ¡Sin más, buen inicio de semana y nos andamos leyendo! Au revoir~
Capítulo V
Johto
El sonido del río colándose por el pabellón de sus tímpanos, la suave fragancia de las coloridas flores bombardeando sus pupilas y el dulce sabor de las fresillas coloreando sus papilas gustativas. Cada una de esas sensaciones le llenaban de plenitud y le hacían sentir ridículamente vivo.
Más allá de aquel prado altivo y lleno de enormes girasoles podía contemplar aquella figura. Una que probablemente significaba demasiado para su persona que lo hacía sonreír cándidamente.
El azabache de su largo y casi rizado cabello. El celeste de sus pupilas que se podía volver un mismo tono con el del amplio cielo. Su pulcra y nieva piel; cada uno de esos rasgos los conocía y amaba por una simple razón.
—Steven, vamos. Ven conmigo y mira la maravillosa vista que hay frente a nosotros -pidió con amabilidad la mujer. Ofreciéndole una sonrisa.
—Ya voy madre -se incorporó y con pasos cortos pero firmes se aproximó hasta su progenitora.
—Sé que tu papá está muy ocupado con sus negocios, pero eso no es indicativo de que debamos aburrirnos como piedras -mientras hablaba, su pequeño iba entendiendo por qué se sentía tan maravillada al contemplar la panorámica que existía varios metros adelante.
—¡Es increíble! -exclamó con ánimo. Aún era demasiado joven e inocente que las cosas más pequeñas de la vida le entusiasmaban.
—Se trata de un antiguo pueblo de Johto que decidió vivir en las entrañas de la naturaleza, siendo protegidos por las montañas y bosques.
—Siempre lo sabes todo, mamá.
—Claro que no -acarició la cabeza de su primogénito, revolviendo su cabello sin tregua alguna-. Existen muchas cosas que desconozco. Y espero algún día poder descifrar uno de mis tantos deseos.
—¿Como ese del que me hablaste? Ya sabes, ese donde hubo una gran guerra, luego paz y de repente nadie supo nada de nada -la madre soltó una suave carcajada ante la manera poco convencional de relatar algo.
—Hijo, debes aprender a expresarte correctamente. Imagina el problema que tendrás para decirle a la niña que te gusta tus sentimientos -ejemplificó.
—Las niñas no me gustan -debatió infantilmente-. No estoy interesado.
—Ay Steven, eres un caso muy particular.
Su respiración se había agitado brevemente y sus celestes ojos miraban con nitidez el techo que se posteaba sobre su cabeza.
Todo había sido un simple sueño. Una burbuja de su pasado distante y añorante.
—¿Por qué justamente ahora debo de soñar con algo como eso? -no era ni el momento ni el lugar para estar de melancólico.
—¿Sucede algo? -posiblemente alguien era de sueño ligero o él había sido más ruidoso de lo normal cuando decidió salir de la cama.
—Insomnio repentino -mintió-. Lamentó haberte despertado.
—Descuida -bostezó, haciendo más notorio lo cansada que estaba. Aunque el que pasaran de las tres de la mañana tampoco ayudaba.
—Vuelve a dormir -recomendó.
—Te valdría seguir tus propios consejos también -expresó burlonamente con aquella bribona sonrisa en sus labios-. Esforzarte de más podría ser contraproducente.
—Quizás... No obstante, tengo una duda con respecto a tu caso -el silencio de Shade sólo representó luz verde para su interrogatorio-. Me resulta extraño que alguien que ha perdido sus recuerdos no se muestre alterado al no saber quién es.
—...Estoy estresada aunque no lo parezca. E igualmente estoy frustrada. Pero, ¿conseguiré algo si me la vivo mortificándome? Me enfoco más en buscar maneras de recordar lo más rápidamente que me sea posible.
—Es una buena estrategia -masajeó su barbilla, meditando sobre la idea de la joven-. Creo que ni yo estaría tan calmo.
—Eres la personificación de la paciencia. Seguramente estarías más tranquilo que yo y buscarías un método efectivo para tu pérdida de memoria -advirtió muy segura de su conclusión.
—Siento que me insultas cada vez que me sueltas un halago -se quejó.
—Mis palabras son honestas, aunque... posiblemente sea un poco de lo que dices -¿qué tan descarada podía ser para admitir algo como eso? Claramente no le importaba pasarse de honesta.
—Me dices anciano entonces.
—Más bien te contemplo como un hombre maduro con resoluciones razonables.
—Es lo mismo -tal vez estaba metiéndose un poco con su persona pero podía presentir que no era con mala intención. Además, esa pequeña charla sin sentido estaba ayudándole a olvidarse de aquel episodio nocturno.
Su estadía en Ciudad Malva no duró demasiado y exclusivamente fue empleada para recargar provisiones y comprar todo lo que fuera necesario para hacer del proceso de expedición algo mucho más ameno y menos demandante. Razón por la que pronto se encontraron avanzando, dándole la espalda a tan vivaracha orbe; y quizás quien más se lamentaba esa decisión era justamente la persona que iba hasta atrás del pequeño grupo, ofreciéndole un último vistazo a lo que ya estaba lejos de ser alcanzado.
Por ahora debía conformarse con lo poco que había visto.
—¿Te has cansado ya? –la pregunta de Roxanne sacó de sus pensamientos a la concentrada chica.
—Ah, no, claro que no –dijo rápidamente. Lo menos que deseaba era que pensaran que era una perezosa y no aguantaba un poco de travesía.
—Ya habrá otra oportunidad para que visites la ciudad –agregó con una sonrisa burlona y esa miradilla que claramente indicaban dobles intenciones-. La próxima vez podrás venir con ese guapo hombre –le codeó alegremente. La peli azul por su lado se resignó a ser el centro de burla de la mujer.
—¿Y qué les ha traído hasta este sitio tan apartado? Si quisieran maravillarse de Johto la mejor opción es ir de ciudad en ciudad. Aunque…-su heterocromática mirada se direccionó sobre la espalda de Brust, admirando lo bien que se llevaba con Steven.
—Mi amado Jayson quiere visitar algunas ruinas. Las más importantes, ya sabes. Además…
—¿Además…? –curioseó, observándole detenidamente.
—Estamos investigando hacia dónde llevaron un importante cargamento –respondió seriamente. Allí estaba una faceta totalmente diferente que no parecía embonar del todo en tan alegre mujer.
—¿De qué clase? –no es como si amara el cotilleo, pero le parecía de alguna manera particular el tema recién abordado.
—…Fósiles…-el desconcierto se hizo presente en las pupilas de la joven, pidiendo silenciosamente que continuara explicándose-. Al centro paleontológico llegaron una gran cantidad de fósiles de las diferentes regiones del mundo para que Jayson pudiera estudiarlos detalladamente y ampliar el conocimiento que se tiene sobre los mismos. Pero justamente cuando se iba a llevar el cabo el proceso de reanimación, éstos fueron robados… Y el ladrón no dejó rastro alguno.
—¿Entonces han estado viajando para ver si es posible encontrarlos…? Aunque las regiones son muy bastas…Quizás si tuvieran una pista sería un poco más fácil.
—La tenemos –expresó sin mucha seguridad en sus propias resoluciones.
—¿Y consideran que Steven podría ayudarles en todo este asunto?
—Un hombre tan integro como él indudablemente nos podría informar si ha estado pasando algo fuera de lo usual –sonrió campante.
—Bueno, eso podría ser cierto.
El pequeño campamento había sido establecido a unos cuantos metros de donde se erigía aquella angosta pero reconocible entrada. Si lo que se deseaba era trabajar constantemente en el interior de tan enigmáticas ruinas, lo mejor era permanecer cerca.
Dos grandes tiendas de camping fueron colocadas en poco tiempo gracias a la colaboración conjunta de ese par de hombres que estaban más que acostumbrados a vivir en la naturaleza para ejecutar sus investigaciones de campo.
Las dos mujeres por su parte se encontraban armando provisionalmente una fogata y estaban colocando todo lo necesario para cocinar algo práctico pero llenador.
—Y ya se fueron…
—Shade, ¿crees que podrías ir por un balde de agua? –pedía ya con esa cubeta de madera en su mano derecha-. Hay un riachuelo cerca de aquí.
—Está bien. Yo me encargo de ello –notificó, poniéndose en marcha rápidamente junto con ese balde.
Al fin se habían adentrado en una de las numerosas salas con las que contaban las ruinas y no perdían tiempo alguno en maravillarse ante los particulares símbolos que allí se postraban. Y por curioso que fuera, ambos parecían saber a la perfección el mensaje oculto que guardaban para los curiosos visitantes futuros.
Sin embargo, alguien tenía más que claro el camino a tomar y la zona específica a inspeccionar. Y gracias a los destrozos causados, no era demasiado difícil de ubicar, lo que causaba alivio y un creciente sentimiento de disgusto para esos dos hombres.
—Destruyeron varias paredes e hicieron de dos salas, una sola…-Brust examinaba sus alrededores, topándose únicamente con escombros y piedra molida. Quien hubiera llegado hasta allí no dejaba muy claro sus motivos.
—Existe un grupo criminal que se está encargando de estropear las ruinas…Justamente las que contienen en su fauna a los Unowns y sencillamente no halló un motivo a todo ello…-Stone se había agachado frente a un pequeño montículo de tierra, limitándose a tomar una muestra y guardarla.
—¿Para que querrían atrapar a todos esos Unowns y de qué les serviría destruir parte de las ruinas? –caviló el hombre. Sus manos acariciaban con delicadeza las agrietadas paredes; le dolía contemplar un patrimonio como ése, ultrajado de semejante manera.
—Imagino que para eliminar cualquier rastro que pudiera llevarnos hasta ellos, pero dudo que sea ese el caso…- a su parecer no había nada allí que pudiera darle indicios de nada.
—Parece ser que ambos estamos en callejones sin salida, Steven –suspiró anchamente Jayson.
—Un cargamento con semejantes especímenes sólo sería útil si…-calló ante el razonamiento al que le condujo la ilación de sus palabras.
—Si tuvieran una máquina para devolver a la vida a esos fósiles. Pero no es algo que se pueda obtener tan fácilmente. Se supone que éstas únicamente pueden ser adquiridas directamente a la empresa de tu padre, ¿no?
—Se sigue todo un protocolo para ello. No obstante, hace unos meses atrás…Justamente cuando estaba ocurriendo lo del conflicto entre Groudon y Kyogre…una de nuestros equipos más nuevos fue hurtado. Y hasta el momento no se ha encontrado esa máquina.
—No quisiera enfrentarme a un ejército de fósiles –mencionó con cierta burla-. Espero que no haya relación alguna entre ambos acontecimientos.
—Hablaré con mi padre para que nos apoye sobre ese aspecto.
Era en ese momento en cuando consideró que Roxanne tenía un modo muy particular para medir las distancias y que cuando decía que algo estaba relativamente cerca, era porque en realidad se hallaba bastante distanciado. Pero ya no le quedaba más remedio que terminar de llenar el balde y seguir de vuelta el camino que la condujo hasta el cristalino y melodioso arroyo.
La temperatura ambiental era de lo más acogedora, pero no por ello evitaba que esas criaturas sintieran un poco de sed y decidieran experimentar la frescura de esas dulces aguas. Y su entrenadora estaba de acuerdo en tomar asiento a la orilla, examinando el mundo de árboles y arbustos que yacían al otro lado de la masa de agua.
—No vayas a caerte, Aron –indicaba Shade mientras observaba al pequeño empinarse demasiado para saciar su garganta-. Ustedes dos, no se alejen demasiado, ¿entendido? –Mudkip y Absol parecían ser muy curiosos con su entorno que no les importaba mucho alejarse de su entrenadora-. Más vale que regrese o Roxanne se enfadará…-se puso de pie, llamando al resto de su equipo, pero éste simplemente no aparecía por ninguna parte-. Genial…
Aunque antes de que diera siquiera un paso, pudo escuchar aquel estruendo proveniente de más enfrente, del lugar que era alcanzado solamente con su mirada. ¿Alguien había decidido iniciar una repentina batalla?¿Por qué presentía que esos dos extraviados pokémon suyos tenían algo que ver?
Agradecía que ni la profundidad del río ni su ímpetu fueran lo suficientemente grandes como para poder llegar a la otra orilla sin problema alguno. Y sin perder el tiempo se adentró entre los altos pastizales.
—¿Huele…a quemado…? –miró en todas direcciones en busca del posible incendio, pero nada. Sólo le restaba su sentido del olfato que le guiaba hacia la dirección correcta.
Aron llevaba la delantera y abría camino gracias a la fuerza de su lenta pero constante andanza. Shade se limitó a frenar sus pasos en cuanto contemplaba el motivo que ocasionó el olor a quemado, así como el ruido que escuchó hace unos minutos atrás.
Nadie se imaginaría a esa criatura de fuego esconderse tímidamente entre los altos matorrales mientras su flameante cola empezaba a quemarlo todo con prontitud.
—No tenían por qué intimidarlo de esa manera –regañó a esos dos traviesos que estaban frente al asustado Charmander, aguardando a que saliera.
El ataque arena del pokémon acero solucionó el problema, aunque terminó ocasionando el frenético escaparate del asustadizo ser. Y eso quizás no sería nada bueno considerando que su cola era un peligro para todo el bosque si se iba ondeando de un lado para otro.
—Ustedes dos solamente me están metiendo en apuros…-ya se había resignado a seguir al escapista pokémon.
¿Qué podía ser más raro que un Charmander escondiéndose bajo un banquillo? Posiblemente el hallar una pequeña cabaña en medio de la nada, carcomida por los años y devorada casi en su totalidad por el musgo y las enredaderas circundantes.
Pero más allá de la rareza, la vista que ofrecía era indudablemente misteriosa y agradable, como si esa escenografía hubiera escapado de un viejo libro de cuentos de hadas. E irremediablemente se sintió maravillada por ese entorno que no dudó en inspeccionarlo.
—Por lo visto ha estado abandonada por mucho tiempo…-sus manos se dirigieron en automático a lo que podría ser considerado como un pomo. Lo giró y el rechinido de la puerta no se hizo esperar-…Vaya...
La noción del tiempo siempre era algo que pasaba a segundo plano cuando ambos se ponían a hacer lo que más les apasionaba, por lo que no era de extrañar que el atardecer ya se percibiera en el horizonte junto con ese delicioso aroma a comida recién preparada.
Un estofado estaba hirviendo en aquella olla metálica mientras aquella mujer parecía más que centrada en terminar de alimentar a su pequeño grupo de rosáceos pokémon.
—Aquí falta alguien, ¿no? –Burst intentaba ubicar a cierta jovencita, pero nada. Allí solamente estaba su pareja y sus compañeros.
—La mandé por algo de agua, pero como demoró fui a buscarla…Encontré el balde cerca de la orilla del río. Me preocupé, así que mandé a mi hermosa Nana a buscarla –y por ese dulce nombre hacía referencia a ese esponjoso Wigglytuff-. Y al parecer estaba bien, así que la dejé estar.
—Otra persona de corazón aventurero –espetó sonriente el hombre.
—Quizá demasiado…-completaba el ex campeón-. Pero si está con Aron y los otros, estará bien.
—Ahora comamos antes de que se enfríe –recomendó la blonda.
Para el hambre que poseían en ese preciso momento esas manzanas y castañas no caían nada mal. Además, no es como si pudieran acceder a nada más, no cuando ahora no podían salir de esa pequeña choza. No porque hubiera un temible guardia, sino más bien porque aquel tímido Charmander parecía haberse convertido en su anfitrión y les ofrecía todas esas delicias del bosque.
—Ahora no nos deja ir… Al menos ya no nos tiene miedo –ella permanecía sentada igual que el resto de su equipo. Apenas en esos momentos estaba apreciando los detalles del interior.
Las únicas dos ventanas que tenía el lugar estaban totalmente hechas añicos. Los cuadros permanecían tendidos en el piso, desteñidos y bañados en humedad. Y el resto del mobiliario estaba en condiciones de lo más lamentables que era complicado saber qué es lo que fueron en algún momento.
—¿Y ese armario? Es lo único que está integro –por algún motivo que desconocía, ese pequeño Charmander se interpuso entre sus deseos de abrir el inmueble-. ¿Hay algo allí dentro a lo que le tengas miedo?
No dijo más, no cuando sintió ese abrupto jalón en sus ropas y fue a hacerle un bonito acercamiento al suelo. Sus compañeros habían reaccionado por algún motivo que los orilló a un comportamiento tan extraño.
—¿Cómo pudiste permitir que se escaparan, eh? Gracias a tu descuido tuvimos que regresar. Sin mencionar que el jefe casi nos vuelve carne para su Sharpedo –esa voz indudablemente pertenecía a una mujer. Una que parecía estarse aproximando a su posición.
—No es mi culpa…Se supone que tú debías estarlos cuidando –objetó una segunda voz. Esta vez pertenecía a la de un varón.
—No discutas más conmigo y encárgate de hallarlos inmediatamente –sentenció secamente.
—¿A qué se estarán refiriendo…? Y yo que pensaba que este bosque era poco transitado…-había sido un buen momento para haber usado aquel viejo ropero para esconderse mientras sus compañeros permanecían en sus seguras pokeballs.
—¿Se supone que esta casa estaba aquí antes? –el hombre se detuvo para preguntarse eso. Según sus vagos recuerdos podía jurar que era algo nuevo.
—¿Cómo quieres que yo sepa algo como eso, idiota? Sigamos buscando –demandó malhumorada la fémina. En poco tiempo sus pisadas no fueron más que un vago recuerdo en la memoria de esa joven.
—…Se han ido…-suspiró, saliendo lentamente de su escondite-. Aunque no entiendo por qué me escondí en primer lugar…-tras estar libre de ese espacio pequeño y cerrado, sus camaradas simplemente abandonaron el resguardo de sus esféricos.
Su mirada fue nuevamente hacia el pequeño Charmander. Le miraba con cierta ofuscación, como si una parte de él le temiera a los seres humanos; pero a la vez contemplaba que quería decirle algo importante, pero sus limitadas capacidades se lo impedían.
—¿Ah?¡¿Qué ha pasado aquí…?!
Una estructura como ésa no podía simplemente haber desaparecido como por arte de magia. No cuando hasta hace unos segundos atrás podía palpar su realidad y consistencia. ¿Entonces?¿Qué era lo que estaba pasando?¿Todo había sido una mera alucinación o es que existía algo mucho más enigmático detrás de la desaparición de esa pequeña construcción?
Miró en todas direcciones y no hallaba nada inusual. Por lo que empezaba a considerar que algún bromista pokémon les había hecho caer en una muy buena elaborada alucinación.
—¡Pero si son…! –exclamó en el preciso instante en que sus pupilas se cruzaron con los causantes de su creciente confusión.
Un poco de café había sido traído en esa pequeña charola en compañía de un plato cargado de apetitosos biscochos para que ese par de hombres pudieran continuar trabajando eficientemente en la tarea que prácticamente tenían en manos.
Las calientes bebidas fueron depositadas a un lado de sus puestos junto con esos bocadillos. Así podrían disfrutar de su refrigerio nocturno sin problema alguno.
—Posee una constitución mineral bastante compleja –habló Jayson tras haber estado ocupado en el análisis del contenido de ambos tubos de ensaye.
—Las muestras de los otros dos tubos pertenecen a otras áreas de las ruinas, donde no se apreciaban los destrozos. Y ambas son totalmente diferentes –Steven no podía sentirse más intrigado por aquel asunto. Nada parecía congeniar.
—Eso es de lo más extraño. Tenemos un buen enigma entre manos… Imagino que te dirigirás a otras ruinas, ¿no?
—Las Ruinas Sosiego y las Ruinas Alfa no han sido las únicas que han sido mancilladas de este modo. Y encontrar el mismo patrón hace esto muy raro. No debería de ser de este modo…
—Umm. Este café está delicioso, como siempre –al fin le había dado un pequeño sorbo a su bebida. Y qué mejor que acompañarlo con una galleta-. Deberíamos tomarnos un descanso. No es bueno dejar solas a un par de señoritas –habló con una ensanchada sonrisa. Steven se limitó a parpadear confundido.
—Cierto, ya va siendo hora de dejar esto. Lo siento, a veces me emociono de más –se disculpó con un poco de pena-. Oh, tiene mucha razón. Esto sabe bastante bien.
Y podrían seguir hablando de lo bien que sabía esa bebida cargada de cafeína, pero aquel intimidante Granbull irrumpió abruptamente dentro del camping.
—¿Qué sucede ahora Hana? –al parecer de Burst, ese pokémon deseaba que le siguieran de inmediato.
Sus miradas no debían enfocarse en aquella mujer, sino en lo que parecía estar abstraída admirando. Justo arriba de ellos, allá donde el cielo nocturno lo había corrompido absolutamente todo.
La belleza de las estrellas, el pálido semblante de la luna, así como la musicalidad de noche, eran aspectos que dejaban de tener peso. Era como si hubieran perdido su candor natural y no fueran más que mundanos adornos que intentaban hacer palidecer a la verdadera causa que provocaba esa creciente fascinación.
Ambos conocían a esos pequeños y misteriosos seres. Conformaban parte de numerosos y ancestrales relatos, y por alguna razón que todos desconocían, el resto de los pokémon le guardaban un profundo respeto pese a su notoria simplicidad.
Y ahora estaban allí, inalcanzables y siendo del cielo un preciado accesorio más.
—¿Unowns…? –el moreno observaba con atención a esos pequeños seres, congregados en un reducido grupo, contrayéndose y expandiéndose una y otra vez.
—Es inusual verlos…
—Repentinamente empezaron a salir de las ruinas, uno tras otro, hasta que formaron todo ese grupo que ven ahora…Y han estado haciendo eso desde el momento en que salieron –relataba la blonda a esos dos-. ¿Qué se supone que están haciendo?
—Se dice que los Unowns emergieron antes que la misma escritura y que por ello guardan numerosos secretos. No son fáciles de ver, por lo que su aparición repentina debe significar algo…-cavilaba Brust intentando encontrar el porqué de aquel particular espectáculo.
—Su patrón ha cambiado…-ante las palabras del peli plateado, esos dos volvieron a alzar la mirada. Y efectivamente, esos pokémon se encontraban haciendo algo totalmente diferente.
Cada uno de ellos brillaba con una celeste luz, intensa y cálida. Y esa misma luminosidad los tornaba mucho más vistosos, y parecía llevar a cada uno de ellos a un suave descenso que se frenaba a unos escasos centímetros del suelo.
Sin embargo, lo que siguió a ello fue lo que realmente los dejó totalmente perplejos.
—¡¿Y-Y esto…?! –gritó ahogadamente Roxanne en cuanto apreció que ya no existía piso que les sostuviera y que en su lugar no parecía haber algo consistente. E indudablemente eso la llevó al pánico.
Era como si hubieran pasado de un plano a otro.
Tal vez en algún momento de sus vidas se imaginaron cómo sería ver las estrellas de más cerca o cómo sería en realidad el infinito espacio con su gama de constelaciones y numerosos planetas. Posiblemente esas ideas estaban muy próximas a lo que estaban contemplando en ese preciso momento.
No sólo eran esas numerosas y tintineantes estrellas las que captaban totalmente su atención, sino esa gama de vívidos colores que por momentos les hacían creer que se encontraban observando una aurora boreal en todo su esplendor.
—Estoy seguro de que continuamos en el mismo sitio –fueron las palabras que Burst estipuló para tranquilizar a su blonda.
—Los Unowns son capaces de distorsionar la realidad a su antojo, por lo que ese debe ser el caso. ¿Pero qué es lo que quieren mostrarnos?
Steven obtendría pronto su ansiada respuesta y seguramente le traería más dudas que esclarecimientos.
