Disclaimer: Nada del universo Marvel me pertenece.
II
.
Se estaba ahogando, pero en ese momento no importaba. Simplemente no iba a soltarlo. No luego de todo lo que le costó lograrlo.
—Despacio, Peter —jadeó Logan, separándolos al fin. Tomó una gran bocanada de aire y se humedeció los labios. Que en realidad estaban húmedos.
No recibió mayor respuesta que unas manos enredándose en su cabello y unos labios que volvían a probar los suyos.
Eso estaba bien. Quizá Peter no era excelente besando –le preocuparía que lo sea–; iba muy rápido y no le daba descanso; movía mucho los labios y terminaba demasiado húmedo; pero, fuera de eso, le ponía tanto empeño que no podía evitar enternecerse.
Se atrevería a afirmar que los besos de Peter le gustaban. Le gustaban porque eran su arma para demostrarle que no era un chiquillo, que no era inmaduro y, sobre todo, que lo suyo no era algo pasajero.
El arma más efectiva que le conoció, porque a los pocos minutos ya tenía el cerebro medio fundido y le iba costando más y más mantener el control. Cosa difícil para él, dado que era un hombre de instinto.
Pero estaba bien. Pese a ciertas torpezas cometidas por ambos, todo fluía con una naturalidad impresionante. Hasta que sintió balancearse el cuerpo del muchacho contra el suyo.
Cortó el beso abruptamente y lo tomó por los hombros.
—No. —Tajante. Firme.
—¿No? —dijo Peter, coqueto y sonriente. Repitió el movimiento—. ¿No qué? —E intentó volver a besarlo.
—Sabes a lo que me refiero —atajó, tomando su rostro entre sus manos—. No, Peter.
¿Con quién creí que estaba tratando? Por supuesto que no iba a detenerse.
Con una habilidad insospechada, Peter logró un roce que le nubló los sentido. Aprovechó el descuido; porque sabía con él funcionaba así, debía sacarle todo el jugo a cualquier momento de debilidad de Logan; y volvió a besarlo, esta vez con mucho más ímpetu.
Leves jadeos eran acallados por el ruido del televisor. Peter tuvo la precaución de subirle el volumen.
—¿Pietro?
Sus alarmas se encendieron. Reconocía perfectamente esa voz.
El chico parpadeó descolocado. Logan y él se vieron a los ojos, aún aturdidos por las sensaciones provocadas por los besos y los roces.
—¿Hermano?
Peter pegó un brinco y volvió a sentarse con propiedad en el sofá. En el momento en que se limpiaba la cara y Logan se acomodaba la camisa, Wanda apareció en la sala. El pijama confirmaba la versión del chico: sí se había ido a dormir.
—Está oscuro. Ya es tarde. ¿No vas a dormir? —dijo ella, y barrió con la mirada a Logan.
—¿Tú no deberías estar durmiendo? —replicó, fingiendo fastidio. Que en realidad sí sentía, porque su hermanita había frustrado su encuentro con Logan, pero simplemente no podía enojarse en serio con ella—. Te dejé acostada.
—¿Qué hacen?
—¿No es obvio? Vemos la tele —explicó, y extrajo de debajo de un cojín un caramelo—. Duerme.
—No quiero.
Logan empezaba a sentir que sobraba.
—Vamos a dormir— pidió Wanda. Se acercó a su hermano para tirar de su manga; se colocó de cuclillas frente a él e insistió con el jaloneo—. Duerme conmigo.
—¿No están muy grandes para dormir juntos? Es decir... —intervino Logan, algo extrañado del comportamiento de la muchacha.
—Escucha: ve a tu habitación, que yo iré en un momento —propuso en su mejor tono conciliador, regalándole una sonrisa de oreja a oreja, y le agitó el cabello de la coronilla. Wanda frunció los labios y se quedó mirándole fijamente, como si supiera que algo estaba ocurriendo allí.
Pero no importaba. Peter le iba a contar tarde o temprano. Siempre lo hacía.
Se puso de pie, le dio un beso en la mejilla, y salió de la habitación dando pequeños brincos.
—Jo-der, eso estuvo cerca... —Silbó con sorpresa—. Pero fue divertido. Debiste ver tu cara: estabas pálido —rió, revolviéndose el cabello de la nuca.
—No es gracioso.
Por supuesto, ese pequeño incidente le dejó pensando.
—No vas a empezar de nuevo con ese asunto de ser profesor y alumno, ¿verdad? ¡Vamos, si no ha pasado nada!
—Pasará, tarde o temprano. —Era el adulto en ese asunto, después de todo. No podía verlo tan fácil como Peter. Porque, de hecho, no era nada fácil.
—Sí me importa... —dijo de pronto, con la mirada perdida en el televisor—. Me importa que ella lo sepa, por eso me detuve. No era el momento. —Resopló, y apagó el televisor en un parpadeo—. Si alguien más lo sabe, no me interesa. Pero ella se va a enterar por mí.
—Te lo encargo —suspiró.
—¿Sabes?... Creo que será más divertido si no lo sabe nadie. —Su sonrisa traviesa estaba de vuelta, y Logan ya podía sentirse más tranquilo con esa señal. Si Peter sonreía de esa forma, todo estaba arreglado—. Será más interesante.
La sonrisa se ensanchó, y Logan tuvo claro que en verdad le quería. Era lindo. Irreverente.
Y de pronto apareció nuevamente sobre sus piernas, y envolvía su cuello con sus brazos.
—Tendremos que escondernos —concluyó. Sus dedos juguetones tiraban despacio de sus cortos cabellos—. Así que ten cuidado, porque te asaltaré en cualquier momento.
Cuando estaba a punto de recordarle que Wanda le estaba esperando, porque no quería alargar el tema habiendo llegado a un acuerdo, Peter le dio un beso. Puro y dulce. Sonrió una última vez, y desapareció de la habitación.
En la sala, Logan sintió perdida la tibieza de ese cuerpo. Así que decidió irse a dormir también.
Solo esperaba que Peter no se aparezca en su habitación en la madrugada. Las advertencias de ese chico no debían tomarse a la ligera.
N.A: Y, bueno, aquí termina. Escogí, como es obvio, amor secreto.
Espero que haya sido de su agrado. Ya intentaré probar algo nuevo con esta pareja, que es mi OTP :3
Gracias por leer.
