Otro capítulo, no me esperaba tenerlo escrito tan pronto, pero me dio un día una inspiración bestial y pude escribir en ese momento casi la mitad del capítulo. Se que dije que primero iba a actualizar el primer capítulo de Harry Potter y Smallville, pero tras el momento de inspiración decidí seguir con este capítulo. Espero que sea de su agrado, nos vemos al final como en cada capítulo.

Capítulo 4

Comenzando a moverse

La mansión Peverell, la mansión que le pertenecía por sangre, por herencia, la miraba desde fuera, era increíble, era enorme, hacía solo un par de horas que había llegado a Inglaterra, había desembarcado del avión y tras coger un taxi le había pedido que lo acercara a aquella dirección. Harry miraba el lugar, nadie lo veía, solo él y a quien hubiera dado permiso podían tener acceso, la mansión Peverell estaba fuertemente protegida, con calma entro en los terrenos de la mansión, era enormes, vio como los duendes habían reconstruido el lugar tal y como había pedido, una piscina para poder nada y disfrutar en el verano o cuando quisiera ya que estaba preparada para cubrirse y así uno poder nadar en cualquier época del año. Había varios sitios más que ya visitaría, pero ahora tenía una cosa en mente, debía reunirse con su padrino.

Llego a la puerta de la mansión por donde entro tranquilamente, al instante un par de elfos aparecieron delante de él, reconoció al momento a Dobby.

- Amo Harry, bienvenido.

- Gracias por tu recibimiento Dobby - miro a la elfa domestica - tu debes ser Mipsy, la jefa de los elfos de la mansión.

- En efecto señor Potter.

- ¿Dónde esta Sirius?

- Esta en la sala de estar - respondió Dobby.

- Bien, seguir trabajando tan bien, Sirius me ha dicho que hacéis un buen trabajo.

Los elfos se quedaron a su labor, Harry entonces fue hacia donde estaba el salón, conocía la mansión por los planos, pero cabía decir que el lugar había quedado a la perfección, los duendes en verdad habían hecho un trabajo estupendo. Vio cuando llego a la sala a Sirius sentado, leyendo el Profeta, le daría un buen susto, al momento en el lugar donde estaba Harry Potter apareció un enorme animal.

Sirius estaba tranquilamente leyendo, había sentido un ruido, pero pensó que serían los elfos domésticos haciendo su trabajo, no se dio cuenta hasta que fue demasiado tarde de que una figura a cuatro patas se acerco, se escucho un poderoso rugido y Sirius aterrado dio un salto por la impresión. Allí delante tenía a un imponente león, un león de ojos verdes que le sonaban muchísimo, se dio cuenta, no era un león, era su ahijado que de alguna manera había aprendido a transformarse en animal, se había convertido en animago.

- Harry James Potter, toma tu forma o te enseñare todos los hechizos que se.

Al momento Harry recupero su forma dejando a Sirius impresionado, no por la excelente transformación de su ahijado, sino por su aspecto, poco quedaba del joven delgado y algo descuidado Harry, tenía delante a un adolescente sano, fuerte, ligeramente musculazo, sus ojos verdes se veían con fuerza al no llevar gafas.

- Madre mía, Evony te ha cuidado bien.

- Más que bien, han sido unos cuidados estupendos.

Sirius entendió por donde iba su ahijado, tuvo que sonreír, parecía que la verdadera naturaleza del joven por fin estaba saliendo a la luz, años reprimido por Dumbledore y sus hechizos y pociones, pero ahora el joven no se dejaría controlar, lo sabía, era la mirada conjunta de James y Lily, una mirada de alguien que no se rendiría, capaces de superar cualquier barrera y de enfrentarse a todo.

- Tienes mucho que contar Harry, pero sobre todo hay muchas cosas que quiero saber.

- Claro, si quieres te cuento mientras comemos algo.

Era cierto era casi la hora de cenar, Harry pidió a los elfos que le trajeran la cena, cabe decir que los elfos de la mansión se alegraron al tener de nuevo a un heredero de la casa Peverell entre aquellas paredes.

Fue una cena tranquila, Harry le conto sobre la gente que había conocido en Toronto, sus diversas aventuras, le explico el verdadero motivo por el que estaba tan crecido, lo del amuleto de los duendes y cómo funcionaba.

- Increíble, por cierto Harry, hay algo que me tiene intrigado ¿por qué motivo te reúnes mañana con Lucius Malfoy?

- Eso es una sorpresa Sirius, pero te puedo asegurar que tras mañana puede que tengamos como aliado a Lucius.

- Espero que sepas lo que haces, puede que Lucius sea un buen mago, pero no era mortifago debido a eso, sino a que era un político consumado que sabía muy bien como jugar sus cartas.

- Lo sé, por eso necesito de su ayuda, hay en ciertos temas que solo alguien como Malfoy me puede ayudar.

Lucius Malfoy se presentaría en la mansión a primera hora de la mañana, quería estar descansado por lo que cuando termino de cenar fue a su cuarto, el cuarto principal del jefe de la casa Peverell, era una cama grande en la que Harry solo pensaba en las mujeres que podría tener allí.

A la mañana siguiente Harry se despertó temprano, gracias a su régimen de ejercicio aunque se levantara temprano se levantaba descansado, hizo sus ejercicios matutinos en la piscina y en un gimnasio que los duendes habían instalado en la mansión. Tras una media hora de ejercicio fue a asearse, cambiarse de ropa, para luego bajar a desayunar y esperar a Lucius Malfoy. Sabía que el hombre sería puntual y no quería faltarle al respeto. Le dijo a Sirius que permaneciera escondido, el poder que tenía dentro de la mansión le permitiría poder ocultar a su padrino por si pasaba algo, para que pudiera intervenir.

A las diez de la mañana se escucho la señal de que alguien había pasado a los terrenos de la mansión, Harry miro por la ventana y vio que Lucius Malfoy se acercaba a la puerta de la mansión. El joven se dirigió hacia allí donde abrió para dar la bienvenida al hombre.

- Señor Malfoy, bienvenido a la mansión Peverell.

- Es un honor para mí estar aquí Lord Peverell.

Lucius hizo una reverencia, era normal hacerlo ante el jefe de una casa de mayor rango, Malfoy podría ser arrogante, vanidoso, creyéndose superior a todos, pero sabía bien jugar sus cartas no iba a ir en contra de alguien que simplemente le podía enterrar con su poder político. Pasaron a la sala de estar donde tomaron asiento.

- Desea tomar algo señor Malfoy.

- Muchas gracias pero no.

- Pues entonces tenemos mucho de que hablar.

- Cierto Potter, ¿puedo llamarte así?

- No hay problema Lucius, si puedo llamarle así.

Lucius Malfoy sonrió, inteligente, Potter había visto que quería ser el quien llevara la conversación, sus términos, pero de forma astuta lo había anulado.

- Bien Potter, ¿qué deseas de mi? ¿qué deseas para compensar los errores de mi hijo?

- Dos cosas, la primera es su ayuda con un asunto, la segunda es información.

- Me pregunto que ayuda puedo yo ofrecerle.

- Le explico, durante este verano he estado estudiando, quiero mejorar mis marcas en Hogwarts, hay una materia que aunque he estudiado no he practicado y necesito su ayuda para contratar a una persona que me puede enseñar durante lo que queda de verano.

- ¿Puedo saber de que materia se trata? así entenderé como puedo ayudarle.

- Pociones.

- Entiendo entonces por que no ha practicado, las pociones sin supervisión pueden ser peligrosas.

- En efecto Lucius, por eso necesito a una persona.

- ¿Tiene alguien pensado verdad Potter?

- Astuto como un verdadero Slytherin, si, la persona que busco es Casiopea Malfoy.

- Interesante, ¿puedo saber el motivo por el que ha elegido a esa persona?

- No hay problema, Casiopea Malfoy es la persona más joven de las últimas décadas en ingresar en la escuela de maestros de pociones, sus enseñanzas pueden ser perfectas para mí.

- Tendría que hablarlo con ella, pero estoy seguro de que mi hija aceptara ser su profesora.

- ¿Su hija?

- Es poco conocido pero Casiopea Malfoy es mi hija mayor, la verdadera heredera de la fortuna Malfoy.

Eso era una noticia sorprendente, había contactado con Lucius para conocer si Casiopea Malfoy le daría clases, pensaba que sería un familiar lejano, pero no se esperaba que fuera la hermana de Draco Malfoy.

- Interesante, siempre supuse que Draco era su heredero.

- Casiopea fue educada sobre todo por su madre y estudio en Beauxbatons, debo decir que me siento muy orgulloso de ella y de sus logros.

- Entonces solo cabe esperar si la señorita Malfoy acepta ser mi profesora, si es posible me gustaría reunirme con ella esta tarde para así que podamos hablar.

- No habrá problema, ¿pero como vendrá aquí?

- Necesito que levante la mano donde esta el anillo de la familia Malfoy, voy a usar la magia Peverell para dar acceso a su hija a esta mansión esta tarde a las cinco, solo para su hija ¿esta claro?

- Clarísimo Potter.

Lucius no sabía que pensar, estaba claro que no tenía control sobre Potter, pero si su hija consiguiera acercarse al muchacho sería una gran ventaja, la actitud de Draco había impedido en parte que no se pudieran acercar a la influencia de la casa Potter.

- Creo que ahora debemos hablar sobre que información quiere de mi Potter.

- Es un tema delicado, pero tiene que ver con cierto diario.

- El diario fue destruido.

- Cierto, lo destruí usando un colmillo de basilisco, pero el motivo de la información que quiero es saber si Lord Voldemort entrego algún otro objeto a otro seguidor para que lo cuidara o escondiera, un objeto que dijera que era de gran valor.

- ¿Esa es la información que buscas? ¿es lo que quieres por no llamar a la falta de Draco cuando no se presento al duelo?

- En efecto Lucius.

Lucius en ese momento no sabía que hacer, si no daba la información su familia estaría arruinada por completo ya que Potter llamaría a la deuda que tenía su familia por la falta de Draco, pero por otro lado era dar información sobre unos objetos que el señor tenebroso había entregado a sus más fieles siervos, les había dicho que lo cuidaran con su vida, que eran objetos muy valiosos.

- No se que hacer Potter - dijo Lucius derrumbándose ante Harry - ahora mismo no se que lado elegir.

- Tengo una pregunta ¿quiere que Lord Voldemort vuelva? ¿quiere que recupere todas sus fuerzas?

- No voy a negar que añoro las viejas costumbres, pero me he labrado una vida que me gustaría conservar, además, puede que el regreso del señor tenebroso este cerca, por lo que no se que decidir.

- ¿Qué quiere decir?

- La marca, la marca con la que el señor oscuro marcaba a sus fieles, la marca para convocarlos y llamarlos esta volviendo a aparecer en mi brazo, como si el señor oscuro recuperara el poder.

- ¿Y si le dijera que con su colaboración se podría derrotar a Lord Voldemort? ¿qué esos objetos son claves para la derrota de Voldemort?

- Entonces te ofrecería la información.

- No se si podré evitar su regreso, pero si todo funciona, cuando Lord Voldemort quiera regresar podrá ser derrotado.

- Solo otra persona recibió otro objeto, esa persona es Bellatrix Lestrange y guardo el objeto en su bóveda de Gringotts.

- ¿Sabe que objeto es?

- Una copa, una pequeña copa que tengo entendido perteneció a Helga Hufflepuff.

- Gracias por la información señor Malfoy, gracias a usted puede que no tengamos que volver a ver el regreso de Lord Voldemort.

- Me alegra haberle ayudado, haré saber a mi hija para que se pase por aquí a la hora acordada.

Lucius entonces se levanto, había sido una reunión provechosa, solo esperaba que su hija pudiera sacar el mayor partido a la reunión.

- Señor Malfoy gracias por todo, espero que la próxima vez que nos tengamos que ver sea para asuntos más calmados.

- Eso espero señor Potter.

- Solo le pido una última cosa, que por usted solo su hija sepa de la reunión y de mi petición, no quiero que lo sepa nadie más.

- Tenga por seguro que nadie más que mi hija sabrá sobre la reunión.

Lucius entonces salió por la puerta, debía abandonar los terrenos para aparecerse, vio como salía de los terrenos y se desaparecía. Había salido bien, había salido a la perfección, tenía que avisar a Ragnok de que había un horrocrux en Gringotts, a un paso de poder quitar la inmortalidad de Lord Voldemort.

Sirius salió de las sombras, estaba sorprendido de cómo había salido la reunión, estaba claro que Harry tenía todo preparado, para él también había sido una sorpresa lo de la hija de Lucius, pero estaba intrigado sobre lo de los objetos que ayudarían a derrotar a Lord Voldemort.

- Lo has hecho muy bien Harry.

- Tengo que escribir unas cartas Sirius, ahora seguimos hablando.

Harry se puso a escribir varias cartas, al cabo de quince minutos había terminado de escribir tres cartas. Activo el espejo para contactar con Ragnok y el duende apareció al momento.

- Harry, me da gusto verte.

- Tengo información sobre otro objeto de Lord Voldemort.

- Dime.

- El objeto en concreto se encuentra en la bóveda principal de Bellatrix Lestrange, se trata de una copa que perteneció a Helga Hufflepuff.

- Esta diciendo que uno de esos infames objetos esta entre nuestras paredes.

- Si la información que me han dado es correcta así es.

- Esta bien señor Potter, nos encargaremos del objeto.

- Otra cosa, tengo tres cartas que necesito que entregue, son para la profesora Mcgonagall, ella se encargara de entregar las otras dos cartas, pero que sean entregadas cuando no haya nadie.

- Me encargare de ello señor Potter.

Tras entregar las cartas el espejo se desactivo, Sirius entonces miro a su ahijado confundido, había algo que no le estaba contando y quería saber la verdad.

- ¿Qué esta pasando?

- Puede que estemos más cerca de derrotar a Lord Voldemort de una vez por todas.

- Me lo puedes decir de tal manera que entienda que esta pasando.

- Ten en cuenta que esta información es muy grave, nadie puede saberla.

- Yo Sirius Black juro por mi magia y por mi vida no revelar la información sin el consentimiento de Harry Potter.

Una luz cubrió en ese momento a Sirius, era una luz que decía que una persona había realizado un juramento mágico. Entonces Harry le comento sobre los horrocruxes, sobre como Lord Voldemort había sobrevivido, la naturaleza de su cicatriz y del resto de horrocruxes que de momento habían destruido. También le contó sobre los recuerdos de Lord Voldemort que tenía y como gracias a eso habían localizado los infames objetos.

- Haber si lo entiendo, tu cicatriz resulto ser un horrocrux incompleto, gracias a eso en vez de eliminarla decidiste unir ese poder a tu magia para así, como obtuviste los recuerdos y conocimientos de Lord Voldemort encontraste otros horrocruxes que ya han sido destruidos.

- Más o menos si.

- Increíble, sinceramente increíble.

Fue una conversación tranquila, Harry no le hablo sobre el anillo de los Peverell, el conocimiento de las reliquias quería de momento mantenerlo en secreto, no por que no confiara en Sirius, sino por que era un conocimiento de gran importancia y era su carga.

En el colegio de Hogwarts la profesora McGonagall se encontraba en su despacho tranquilamente, por fin había terminado el papeleo con los nuevos ingresos que iban a tener en el colegio y se encontraba menos estresada. En ese momento vio como unas cartas aparecían en su mesa, reconoció la letra al momento, era la de Potter, eso quería decir que el joven debía haber vuelto a Inglaterra, pero el método con el que le había enviado las cartas era de Gringotts, solo esperaba que no le hubiera pasado nada al muchacho.

Estimada profesora McGonagall

Le escribo para informarle de mi regreso a Inglaterra. Además quiero informarle de mi intención de abandonar la asignatura de Adivinación y si es posible hacer las pruebas para cursar Runas Antiguas y Aritmancia, he estudiado todo el temario del tercer año de ambas asignaturas y me gustaría estar en las clases de cuarto año. Las dos cartas son para las profesoras de ambas asignaturas, espero que se las pueda entregar. Me gustaría pedirle que solo comentara de mi regreso y de mi petición a los profesores de esas dos asignaturas, quiero dar una sorpresa a mis amigos. Por último quiero que siga cuidando a Hedwig, cuando comiencen las clases ya la recogeré.

Harry James Potter

La mujer sonrió, parecía que por fin el joven estaba sacando el temperamento de su madre, estudioso y trabajador, decidió ir a lo que le había pedido el muchacho. Iría a entregar las cartas.

Fue primero a la casa de la profesora de Runas Antiguas, la profesora Bathsheba Babbling la recibió encantada.

- ¿Qué haces aquí Minerva?

- Vengo a traerte una carta de un alumno que quiere cursar tu asignatura.

- ¿De quien se trata?

- Harry Potter, tengo una carta para ti de él.

La mujer abrió la carta, sería interesante saber que le escribía el joven, cuando abrió la carta un pequeño libro apareció.

Estimada profesora Bathsheba Babbling

Le escribo para pedirle que me realice un examen si es posible el día cinco de este mes sobre las cinco de la tarde, para probar que puedo cursar el cuarto curso de su asignatura, debo reconocer que las runas son muy interesantes, durante mi viaje he visto el uso de runas como nunca había visto en Inglaterra. El libro que le adjunto es sobre el uso de runas en la tecnología muggle, se quedara sorprendida de lo que se puede hacer.

Harry James Potter

La profesora miro la carta, sentía una extraña magia proviniendo de ella, la identifico como una magia para que la información de la carta no se divulgara y supiera donde tenía que ir, interesante, estaba claro que Potter sabía lo que hacia.

- Bien, creo que va a ser interesante, necesitare un pergamino y una pluma especial para exámenes.

- Te los enviare en cuanto entregue la otra carta del señor Potter.

- Por cierto Minerva, te ha dicho que no divulgues nada ¿verdad?

- Si ¿cómo lo has sabido?

- La carta esta protegida por la magia de Harry para que no se cuente nada, también mi carta me hace saber donde va a estar el señor Potter.

- Interesante, esta muy empeñado en que nadie sepa la verdad.

- Tendrá sus motivos.

- Bien, llevare la otra carta y te envió la pluma y el pergamino.

Usando la chimenea la profesora fue a su siguiente destino, la casa de la profesora de Aritmancia, Séptima Vector, la profesora más joven de Hogwarts. La mujer le recibió con alegría pero Minerva se quedo sorprendida de ver allí a otra persona.

- Minerva quiero presentarte a una amiga de la universidad mágica, Casiopea Malfoy.

- He oído hablar mucho de usted profesora, mi madre la tiene en muy alta estima.

- Es un placer conocerte, cuando me dijeron de tus logros me entristecí que no hubieras venido a Hogwarts.

- Bueno mi padre no quería que se supiera que yo era la heredera, por eso ingrese en Beauxbatons con otro nombre, para así poder estudiar sin tener que soportar las cargas de mi familia.

- Dime Minerva - intervino Séptima - ¿qué haces aquí?

- Tengo una carta para ti, debes leerla en privado.

La mujer así lo hizo, fue a una habitación apartada y abrió la carta.

Estimada profesora Séptima Vector

Seguramente le sorprenda esta carta, pero le escribo para pedirle si puedo hacer el examen del tercer año de su asignatura. Quiero cursar el cuarto curso y se que para hacerlo al no haber estado en su clase durante el año debo hacer un examen. Me he preparado a conciencia para poder pasar la prueba. Si acepta la espero a usted el día seis a las cinco de la tarde.

Harry James Potter

La mujer sonrió, pero también estaba perpleja, por algún motivo sabía donde tenía que ir, pero también no podía revelar nada de información, lo sabía, sería algún hechizo en la carta, eso quería decir que el joven Potter no quería que se supiera de sus avances, no le importaba. Como antigua alumna de Slytherin había una habilidad de Potter que quería que usara en ella, su habilidad en parsel le era muy interesante, quería sentir la lengua del joven dentro de ella. Bueno seguramente podría usar la reunión de alguna manera. Regreso a la sala y se dirigió a la subdirectora.

- Mándame la pluma y el pergamino para el examen.

- Así lo haré Séptima.

Minerva entonces se volvió a marchar por la chimenea, quedando Séptima y Casiopea. La profesora deseaba poder decirle sobre Potter, decirle que iba a ser ella quien tomara esa lengua parsel entre sus piernas, quien tomara la virginidad de uno de los jóvenes más deseados de Hogwarts. Cuando la reunión entre las dos amigas termino Casiopea regreso a su casa, estaba extrañada, tras la carta su amiga estaba más contenta, como si fuera a pasar algo interesante, pero por algún motivo no le contaba nada. Casiopea regreso a la mansión Malfoy donde nada más llegar fue llamada al despacho de su padre. La joven fue para saber de que quería hablar su padre.

- Siéntate Casiopea.

- Si padre.

Lucius entonces lanzo su magia para que nadie escuchara la información que iba a decir a su hija. La joven se sorprendió ya que su padre pocas veces usaba ese método, era sobre todo cuando quería hablar con alguien sobre información grave, confidencial o prohibida.

- Casiopea, esta mañana he tenido una reunión, una reunión con Harry Potter.

La muchacha se sorprendió, debía o ser muy interesante o muy grave.

- Como bien sabes, durante el primer año de Draco, tu hermano desafió a un duelo a Potter, también sabes que Draco no se presento al duelo.

- Para no saberlo, todos estábamos aterrados por lo que pudiera pedir Potter, espera, no me digas que ha reclamado por el duelo.

- Es eso, pero Potter no ha pedido ninguna riqueza, el joven ha pedido ayuda e información.

- ¿Que tipo de ayuda e información?

- Lo de la información es confidencial, pero el joven necesita tu ayuda.

- ¿Mi ayuda?

- Si, verás, parece que el joven Potter por fin se ha puesto a estudiar en serio, pero necesita para este mes alguien para ayudarle con el aprendizaje practico de pociones.

- Y quiere que yo sea su profesora.

- En efecto, quiere que te reúnas con él esta tarde a las cinco, levanta tu varita.

La joven así lo hizo, vio como su padre dirigía el anillo de la familia Malfoy y traspaso a su hija el conocimiento de cómo tenía que reunirse con el joven Potter. La joven entonces supo al momento donde tenía que ir.

- ¿Peverell?

- Si hija.

- Dios mío, cuando se revele a la sociedad, no quiero imaginarme las reacciones.

- Es por eso que no quiero que esta familia este en su contra.

- Pero sabes que Draco no lo aceptara, es demasiado arrogante.

- Si eso pasa tendré que hacer algo que no quiero hacer.

- Bien padre, me reuniré esta tarde con Potter.

Casiopea se preparo a conciencia, no quería defraudar a su familia, pero por otro lado estaba interesado en Potter. Muchos eran los rumores sobre el muchacho, muchas eran las historias, pero debía reconocer que quería conocer al joven en persona. Tras comer fue a arreglarse a la perfección, ya no solo para caer bien a Potter, sino por sus propios objetivos. La historia de que Potter era capaz de usar parsel le hacía estremecerse, cuando Séptima le comento hacía un año sobre las habilidades del joven se intereso mucho, la lengua parsel era deseada por muchas mujeres por el placer que podía llegar a dar, pero para ella buscaba a alguien que usara la lengua parsel por otro motivo. Queriendo ser maestra de pociones Casiopea deseaba la lengua parsel, por la magia parsel, se dice que el mismo Salazar Slytherin había creado un diario escrito en parsel con sus pociones y hechizos más poderosos, poder ver esas pociones, poder contemplar esos hechizos, era una de las cosas que mas deseaba. Si Harry Potter conseguía el diario se convertiría en una persona de gran alcance y poder. Además también tenía entendido que la lengua de las serpientes era capaz de usarse para la curación, quería también saber si en verdad era cierto. Es decir, que la reunión con Harry Potter sería muy interesante.

Harry se encontraba en la mansión Peverell cuando sintió como alguien entraba en los terrenos, vio como a las puertas de la mansión se acercaba una mujer rubia, muy guapa, vestida de forma muy elegante. No sabía que decir, pensar que Draco Malfoy tenía una hermana tan hermosa era casi ridículo. Fue a abrir la puerta para recibir a la heredera Malfoy.

- Bienvenida señorita Malfoy.

- Señor Potter, un placer conocerlo.

- Por favor pase y tome asiento.

La muchacha paso a la sala de estar, tomo asiento en un cómodo sillón y luego Harry se sentó enfrente de ella.

- ¿Desea tomar algo señorita Malfoy?

- Muchas gracias pero no señor Potter.

- Entonces creo que tenemos que hablar ¿le ha comentado su padre lo que busco?

- Necesita que alguien le enseñe pociones durante lo que quedan de vacaciones, sobre todo la parte practica.

- En efecto.

- Bien señor Potter, lo primero que necesito comprobar es su nivel - dijo mientras sacaba de su bolso una pluma y un pergamino - quiero que haga esta prueba para comprobar su nivel.

Harry así lo hizo, vio que eran preguntas que salían en el temario de primer a tercer año, pero algunas preguntas era de niveles superiores, con calma relleno aquel examen, respondiendo a lo que sabía. Al cabo de media hora había acabado y se lo entrego a Casiopea. La joven examino las respuestas del joven con calma, tras eso se dirigió a Harry.

- Bien, tiene un buen nivel señor Potter, está claro que lo que dice mi hermano de usted no es cierto.

- Seguramente Draco diga que soy un inútil en pociones.

- Eso es quedarse corto, según veo se sabe bien el temario que ha dado hasta ahora, también esta claro que ha estudiado la materia de cuarto año por encima, incluso algunas cosas de cursos superiores.

- Cuando decidí esforzarme en los estudios no quería arrepentirme, he estudiado todo lo que he podido.

- Me gustaría ver donde quieres que demos las clases.

- Sígueme.

Casiopea siguió a Harry, estaba impresionada, no solo por el nivel del joven, sino por su físico, siempre había oído que Potter era un joven algo escuálido y bajo para su edad, pero allí delante tenía a un adolescente de buen físico, una buena musculatura y una porte elegante y sofisticada, de gran poder. Ahora tenía más ganar de probar su parsel y su físico en su cuerpo que otra cosa. Llegaron a un lado de la mansión, al lado de unos grandes invernaderos se encontraba un laboratorio de pociones equipado a la perfección, estaba claro que los invernaderos eran para el suministro de ingredientes.

- Un lugar magnifico, ¿cuando quiere que comencemos?

- Si le parece bien el día siete, los días cinco y seis tengo los exámenes para cursar Runas Antiguas y Aritmancia de cuarto curso, después de ese día estaré libre.

- Parece que se esta tomando los estudios muy en serio.

- Pues si, que te parece si volvemos a la sala de estar y hablamos sobre como compensarte por tus clases.

- Claro señor Potter.

- Por favor, puedes llamarme Harry.

- Solo si tú me llamas Casiopea.

Regresaron a la sala de estar, volvieron a sentarse y fue Harry quien comenzó a hablar.

- Bueno, tengo entendido que un profesor que tenga su maestría cobra entre 500 y 1.000 galeones al mes, según su nivel y la clase.

- En efecto Harry.

- Yo te ofrezco por las clases 750 galeones y un par de extras.

- ¿Puedo saber que extras serían?

- Claro que si, dime Casiopea, ¿que sabes del segundo año de tu hermano?

- Que durante el curso se abrió la cámara de los secretos, que se descubrió que eras capaz de hablar parsel y se decía que eras el heredero de Slytherin.

- Lo que poca gente sabe, es que el monstruo dentro de la cámara era un basilisco - dijo Harry para sorpresa de la joven - yo te ofrezco cuando regrese a Hogwarts que me ayudes en la recolección del basilisco y entregarte varios viajes de veneno y sangre de basilisco para investigación, además, entregare parte de su piel para un conjunto de túnica, guantes y calzado de basilisco.

- Vaya, es un gran precio, yo iba a pedirle otra cosa.

- Dígame.

- Como bien he dicho se que habla parsel - dijo Casiopea y Harry sonrió internamente, ya que se imaginaba por donde iba la joven - en algunos círculos la lengua parsel es muy apreciada.

- Acaso necesita que use parsel para atraer alguna serpiente cuyo veneno estés interesada.

- Nada de eso, hay muchas cosas sobre la lengua parsel que se desconocen, si puede ser llamada la lengua de las serpientes y que era usada para magia oscura, pero lo que la gente no sabe es que la magia parsel es una de las magias de curación más poderosas que existen.

- He leído algo, lamentablemente en Inglaterra solo se ve a la magia parsel como magia oscura, pero eso quiere decir que usted busca curar a alguien.

- En realidad no, otros de los círculos donde es apreciada la lengua de las serpientes es en las mujeres.

- Claro, lo entiendo, quiere que use mi lengua entre sus piernas, quiere que use mi lengua para darle todo el placer posible.

- ¿Lo sabías?

- Tenía las sospechas, no eres la primera mujer que me viene con eso, cabe decir que mi lengua ya ha dado el placer que buscas.

Eso era una sorpresa para Casiopea, no se imaginaba a Harry Potter siendo lujurioso o tan abierto, había escuchado que era un joven tímido, que no parecía muy social.

- Es lo que buscas Casiopea, si quieres puedo darte lo que pides, pero quiero algo a cambio.

- ¿Qué sería?

- A ti, no solo me voy a contentar con darte placer, yo también quiero sentir placer.

Casiopea no sabía si estar sorprendida o excitada, Harry Potter quería sexo con ella, aquello era una gran sorpresa, poder tomar lo que Séptima tanto quería, ser ella quien tomara la virginidad de Potter, pero una duda asalto la mente de la joven.

- ¿Eres virgen Harry?

- Si quieres lo comprobamos cuando este dentro de ti.

Harry dijo eso acercándose a Casiopea, se puso enfrente de ella y la beso con pasión, la joven le correspondió, sus lenguas se entrecruzaron, fue un beso largo, lleno de pasión.

- Voy a bajar ahí abajo, voy a darte tanto placer Casiopea que me vas a pedir que pare.

- Venga Harry, demuestra que eres un hombre.

Harry comenzó a desnudar a Casiopea, sus manos acariciaban el cuerpo de la heredera de los Malfoy que no se podía creer que Harry fuera tan hábil, la acariciaba de forma sensual, pasando sus dedos por las zonas de su cuerpo con tal suavidad que la hacían estremecerse. Harry entonces cogiéndola en brazos se apareció en su habitación, tumbo a la mujer sobre la cama y el de un movimiento de varita se quedo desnudo. Fue entonces cuando Casiopea pudo contemplar el cuerpo de Harry, joven, fuerte y una musculatura nada envidiable, también su miembro era más grande que muchos jóvenes ya con la mayoría de edad. Harry se tumbo sobre ella, sus lenguas se juntaron en un beso pasional, lujurioso, Harry besaba los labios de la joven, el cuello, poco a poco iba bajando, lentamente, para darle pasión, su lengua jugaba con los pezones de la muchacha, fue bajando hasta llegar a la zona intima de Casiopea, la joven sentía el aliento de Harry en su clítoris, deseando que el Gryffindor comenzara con su lengua.

- ¿Quieres que empiece Casiopea?

- Si.

- Di las palabras mágicas.

- Por favor señor Potter, use su lengua sobre mí.

Nada más decir eso Harry empezó a saborear a la joven, su lengua jugueteaba con ella, hasta que el muchacho decidió usar el parsel.

- Eso es, estas bajo mi control, voy a hacer que chilles como nunca has chillado.

- Dios, sigue así Potter.

- Voy a seguir, en realidad vas a suplicarme que pare, voy a disfrutar viéndote sufrir, quiero que chilles en compensación por el cerdo que tienes como hermano, por lo que he tenido que aguantar en el colegio por su culpa.

Casiopea, gemía con fuerza, nunca antes había sentido tanto placer, había expulsado sus fluidos varias veces, pero eso parecía no importarle a Potter, es más, sentía como succionaba todo fluido que podía, como su lengua no dejaba de moverse serpenteando en el interior de su coño.

- Potter, por favor para, no puedo más.

- ¿Ya quieres que pare? que lastima, pero ten por seguro que volveré a probarte.

Harry entonces alzo su cabeza, vio como la mujer respiraba con dificultad.

- ¿Estas bien?

- Vale Potter, creo que no me esperaba algo así, ha sido impresionante.

- Pues aun no ha terminado.

Harry dijo eso mostrando su pene, grueso, en su máximo tamaño, lo puso en la entrada del coño de Casiopea y empujo, la penetro con suavidad, la humedad de la joven hizo que fuera fácil la penetración. El pene entro por completo, los jugos hicieron la penetración fácil por lo que Casiopea podía sentir toda la polla de Harry dentro de ella, como sus testículos chocaban contra su entrepierna.

- Eso es Potter, fóllame, fóllame lo que quieras.

- Lo voy a hacer, querías saber si era virgen y te voy a demostrar lo que se.

Harry se movía cada vez más rápido, dando todo el placer que podía a la joven, su pene entraba y salía con fuerza y rapidez haciendo que Casiopea gimiera de placer. Mientras los labios y la lengua de Harry jugaban con los pechos de Casiopea. Estuvieron así varios minutos, Harry entonces vio como Casiopea salía completamente, sacando el pene de su interior. Se puso a cuatro patas delante de él y empezó a saborear con su lengua el pene de Harry. Se introducía la polla de Harry en la boca haciendo al joven sentir un enorme placer.

- Voy a sacar hasta la última gota de tu semen Potter.

- Hazlo Malfoy, demuestra que tan hábil es esa boca.

Al cabo de varios minutos de sexo oral Harry exploto, vio como Casiopea se bebía todos sus fluidos, como la joven no dejaba ni una sola gota, se tumbaron en la cama, exhaustos, había sido una experiencia fabulosa. Harry con un movimiento de varita saco una poción verde de un cajón que la joven reconoció.

- Veo que vas preparado.

- Nunca se sabe lo que puede ocurrir.

- Me gustaría poder contarle a alguien lo que ha pasado - dijo Casiopea mientras se bebía la poción - estoy segura que de se pondrá muy celosa.

- ¿Puedo saber de quien hablas?

- De mi amiga Séptima Vector.

- ¿La profesora de Aritmancia?

- En efecto, nos conocimos en la universidad mágica y desde entonces tenemos contacto, como antigua miembro de Slytherin desea mucho tu lengua.

- Vaya, creo que ahora tengo más ganas de que llegue el examen, creo que puede ser divertido.

- ¿Qué vas a hacer Potter?

- Solo hacerla sufrir un poco, va a rogarme que meta mi lengua en ella.

- Hazla sufrir mucho, siempre presume de que iba a ser quien se encargara de domesticar a Harry Potter, demuéstrale que no es así.

La mujer entonces se levanto, Harry convoco su ropa desde la sala de estar para que Casiopea se pudiera vestir.

- Entonces ya hasta el día siete no nos veremos.

- ¿Qué te parece que las clases duren tres horas Casiopea?

- Como quieres que sea el horario.

- Simple, una hora de teoría, una hora de práctica y una hora de sexo.

- Me parece bien Harry ¿cada cuántos días?

- Si te parece bien cada dos días.

- Me parece perfecto.

Casiopea entonces se despidió de Harry con un beso en los labios, estaba deseando volver a saborear al joven pero tendría que esperar. Harry vio como la muchacha salía de los terrenos, se despidió con una sonrisa de lujuria deseando volver a estar con la heredera Malfoy.

- ¿Te has divertido?

- Sirius, me preguntaba donde estarías, y si, me he divertido mucho.

- Y eso que aun no han despertado tus habilidades de incubo, entonces no quiero imaginarme que podría pasar.

- Voy a comprobar si ha avanzando el despertar.

Usando el amuleto FAE comprobó sus habilidades, ligeramente habían vuelto a avanzar, ya estaban casi a la mitad, solo esperaba que encontraran a Aife antes de todo. Su despertar podría ser problemático sino encontraban a la mujer, pero esperaba que todo saliera bien, ahora ya solo quedaba tener paciencia. Dedico el resto de la tarde a preparar la reunión para el día siguiente con Fudge y Amelia Bones, no quería dejar nada al azar, no podía permitírselo, la libertad de Sirius y su primer movimiento para hacer caer a Dumbledore dependían de ello. Ceno con calma acompañado por Sirius, luego se fue a la cama para estar descansado para el día siguiente.

Casiopea había llegado a la mansión Malfoy, debía informar a su padre sobre su reunión con Harry Potter, claro está, ocultando los detalles de que había tenido relaciones sexuales con el joven. Cuando entro por la puerta vio que el salón comedor se estaba preparando para la cena, vio ya sentados allí a su hermano y a su madre por lo que se dirigió a ellos.

- ¿Dónde está papa?

- En su despacho hija, ahora bajara.

- Ya subo yo, debo hablar con él.

Narcisa miraba a su hija curiosa, conocía el brillo que tenía en los ojos, era el de haber conseguido un objetivo importante. Draco no sabía que pensar de su hermana, tenía la porte de un sangre pura, pero muchas veces no se comportaba como tal, para él su hermana desprestigiaba el apellido Malfoy, él debía ser el heredero. Casiopea ignorando las miradas de su madre y de su hermano subió las escaleras y tras andar un poco toco a la puerta del despacho, su padre debía saber sobre su reunión, era lo único que le iba a contar.

- Padre ¿puedo pasar?

- Adelante Casiopea.

La joven entro por la puerta, su padre estaba revisando el papeleo de sus negocios.

- ¿Cómo ha ido la reunión?

- Excelente, Potter va a pagarme 750 galeones, varios viales de sangre y veneno de basilisco, junto con un conjunto de pieles para guantes, botas y una túnica de dicha piel.

- ¿El basilisco de su segundo año?

- En efecto padre, a cambio de eso le daré clase cada dos días a partir del día siete.

- Es una buena oferta, algo más que hayas averiguado de Potter.

- No sabría decirte ya que es la primera vez que lo conozco, pero puedo decir que no tiene nada que ver con lo que Draco cuenta, veo a un joven inteligente, ambicioso y de gran poder.

- Es la misma impresión que he tenido yo, no sé que le habrá pasado pero es un cambio sorprendente.

- Espero ser capaz de sacarle no solo información, sino acercarme a él para mejorar la relación entre la casa Malfoy y las casas Potter y Peverell.

- Bien hija, será mejor que bajemos a cenar.

Padre e hija bajaron tranquilamente, se sentaron a la mesa y al momento un elfo domestico sirvió la cena a la familia Malfoy. Durante la cena Narcisa pregunto a su hija sobre donde había estado, pero una mirada de Lucius le hizo darse cuenta de que no continuara ya que seguramente era un tema privado. Lucius también tuvo que callar a Draco ante las preguntas insistentes que hacía a su hermana.

Cuando llego la mañana siguiente Harry estaba algo impaciente, al contrario que el día anterior se jugaba mucho en la reunión que iba a tener. Era la libertad de Sirius lo que estaba en juego y no iba a dejar nada al azar, tenía los documentos y libros necesarios para probar que su padrino era inocente, además, de no servir eso tenía un as guardado en la manga que aunque no quería revelar si era necesario lo haría. Eran cerca de las diez y media de la mañana cuando sintió como por la puertas exteriores entraban dos personas, miro por la ventana y reconoció al ministro Fudge que iba acompañado por una mujer que sería Amelia Bones, espero a que llegaran a la puerta y llamaran al timbre para así abrir.

- Bienvenidos a la mansión Peverell.

- Harry Potter - dijo el ministro sorprendiendo a la mujer al tener delante al niño que vivió - ¿qué haces aquí?

- Si pasan por favor les explicare todo.

Ambos pasaron y se sentaron en la sala principal.

- ¿Desean tomar algo?

- No gracias Harry.

- Tampoco yo señor Potter.

- Bueno a usted lo conozco señor ministro, pero hace poco me he enterado de mis títulos por lo que debería presentarme como es debido.

- Cierto joven.

- Soy Harry James Potter Peverell, heredero de las antiguas y nobles casas Potter y Peverell.

- Señor Potter, soy Cornelius Fudge, ministro de magia de Inglaterra.

- Señor Potter, soy Amelia Bones, jefa del departamento de leyes mágicas.

- Bien, ahora que nos hemos presentado es momento de hablar sobre lo que les ha traído aquí.

- Sirius Black.

- En efecto mi padrino Sirius Black, el que le dije señor ministro que es inocente y usted no me creyó.

- Pero el profesor Snape afirmo que estabais bajo un hechizo de confusión señor Potter.

- De eso ya hablaremos después, pero aunque Sirius hubiera sido culpable no recibió juicio que es lo que me indigna.

- El señor Potter tiene razón Cornelius - intervino Amelia - da igual ahora mismo si Sirius Black es inocente o culpable, el hombre no recibió juicio, pero si en verdad es inocente el daño es mucho mayor.

- No entiendo.

- El señor Potter esta enfadado por un buen motivo, ya que si su padrino en verdad es inocente, si hubiera recibido juicio se hubiera criado con él y no en el mundo muggle.

Fudge ahora lo entendía, se había dado cuenta cuando el incidente del verano pasado que la familia muggle de Harry Potter odiaba la magia, si el joven había tenido una infancia dura entendía su enfado.

- Quiero que quede clara una cosa, solo hay tres culpables en lo que ha sucedido.

- ¿Quiénes serían señor Potter? - pregunto el ministro esperando no ser uno de los culpables.

- El primero es el anterior ministro Bagnold, pero como ha fallecido no pienso castigar a nadie por sus errores.

- ¿Y los otros dos?

- El anterior encargado del departamento de leyes mágicas Barty Crouch es el responsable, el otro a mi pesar sería Albus Dumbledore, como jefe del Winzegamot debía estar al tanto de que Sirius debía haber recibido juicio.

- Hemos sabido que Crouch sabía la verdad, pero no quiso dar juicio a Sirius para no perjudicar su carrera, pero Dumbledore es diferente, no sabemos los motivos de su error.

- Creo que el profesor Dumbledore intento ayudar a Sirius, si el ministro recuerda intento interceder por mi padrino el año pasado, pero también creo que puede que a Dumbledore tanto trabajo y la edad le estén afectando.

- Explíquese señor Potter.

- Dumbledore es y ha sido un gran mago, un hombre que ha hecho mucho por el mundo, pero hay que tener en cuenta que ya es un hombre mayor, además, tiene que lidiar con tres puestos de gran importancia, jefe del Winzegamot, líder del comité internacional de magos y director de Hogwarts, no se que decir, pero ante tantos cargos y deberes puede que haya dejado pasar datos importantes.

- Es como nosotros pensamos señor Potter - dijo Amelia - cuando Sirius Black sea enjuiciado deberíamos hacer que Dumbledore elija cual de los puestos es el que se quiere quedar.

- Me parece bien, pero pido que no se diga nada sobre mi, es más yo ni voy a estar en el juicio, a ojos del mundo seguiré en los EEUU.

- ¿Algún motivo para eso?

- La casa Peverell inspira poder, pero también inspira miedo, no quiero mostrarme hasta estar preparado.

- Es una buena decisión, ya solo queda encontrar a Sirius Black.

- Por eso no tiene que preocuparse señora Bones, mi padrino lleva en esta mansión un tiempo descansando y recuperándose de su tiempo en Azkaban y su tiempo de fuga.

Nada más decir Harry esas palabras, Sirius apareció por la puerta, Cornelius se sorprendió, no quedaba nada del hombre que parecía un mendigo, se le notaba bien alimentado y como si los años en Azkaban no hubieran pasado por él.

- Señor ministro, señora Bones, me alegra ver que por fin puedo tener juicio.

- Señor Black, mis mas sinceras disculpas por no haberle proporcionando juicio.

- Señora Bones, usted no es responsable, es cierto que culpo aquí al ministro Fudge por no haber creído el final del curso a Harry, pero ver que rectifica me hace pensar que quiere hacer lo correcto.

- Gracias por su comprensión Black, el juicio se celebrara en la siguiente sesión del Winzegamot que es en una semana.

- Me alegra saberlo, haré que el gerente de las cuentas Black envié la copia del testamento de James y Lily para que se vea que soy inocente, se que voy a ser interrogado con Veritaserum, pero se debe ver completamente la verdad.

- Me parece correcto, si en verdad es inocente señor Black, no quedara ningún rastro de culpabilidad.

Estuvieron hablando durante al menos otra hora, se quedo que Amelia haría como si contactara con el departamento de leyes de los EEUU para localizar a Harry, de esa manera era como si el joven se enterara del juicio estando en el país americano, así podría venir y al momento quedarse con Sirius como debía ser. Todo eso lo había planeado Harry para que Dumbledore no pudiera mandarlo con los Dursley ni con los Weasley. El viejo vería como poco a poco iba perdiendo poder, Harry esperaba que no se diera cuenta de que él era el responsable de la caída del gran Albus Dumbledore.

Los días siguieron pasando tranquilamente, Harry se preparo para los exámenes de Runas y Aritmancia, el primero sería el de Runas Antiguas. Cuando llego el día espero a la profesora con nerviosismo, tenía entendido que era una profesora bastante estricta por lo que esperaba hacerlo bien. Vio como la profesora Bathsheba Babbling llegaba y salio para abrir las puertas.

- Bienvenida profesora Babbling.

- Señor Potter, un placer conocerle.

- Por favor pase.

En la sala de estar estaba preparada una mesa de escritorio donde poder hacer el examen, la profesora saco de su bolso una pluma y un pergamino.

- Bien señor Potter, tiene una hora para hacer el examen.

- Entendido profesora.

Harry se sentó tranquilamente, cogió el pergamino y la pluma, era hora de mostrar que sus horas de estudios no habían sido en vano, que estaba preparado para lo que venía. Con calma fue respondiendo a las preguntas, no tenía que ponerse nervioso, leía con calma el examen e iba respondiendo. Al cabo de cuarenta y cinco minutos había terminado, el tiempo sobrante lo dedico a repasar el examen por si tenía algún error o podía mejorar las respuestas. Cuando llego la hora entrego el examen a la profesora.

- Aquí tiene.

- Bien señor Potter, veamos si puede usted cursar cuarto curso.

La profesora comenzó a corregir el examen de Harry, al cabo de quince minutos había terminado, la mujer entrego de nuevo el examen a Harry enseñándole la nota que había conseguido, un cien por cien, era un examen perfecto.

- Felicidades señor Potter, podrá usted cursar el cuarto curso de Runas Antiguas.

- Me alegra saber que mi esfuerzo durante el verano ha sido útil.

- Bueno señor Potter, nos veremos en septiembre, por cierto, gracias por el libro, ha sido de gran ayuda.

- Espero que solo McGonagall sepa sobre esto, quiero que sea una sorpresa.

- No se preocupe señor Potter, no entiendo el motivo por el que lo quiere mantener en secreto, pero no le delatare.

- Gracias profesora.

La mujer salió entonces de la mansión, Harry estaba contento, un examen terminado, solo faltaba el de Aritmancia, aunque ese sería mas interesante, si conseguía seducir a la mujer sería muy feliz, tras saber como era esa profesora, lo que buscaba, la tendría para lo que quisiera. Durante el día preparo todo para el día siguiente, esta vez la mesa de escritorio estaría en su habitación. A la hora de la cena decidió contactar con Evony, tenía que informar a su madrina de cómo iban las cosas, además, quería saber si Garuda había dado señales de vida. Llamo por teléfono a la mujer que respondió al momento.

- Harry ¿cómo va todo?

- Muy bien, ya dentro de poco seguramente Sirius sea libre.

- Bien hecho.

- Y por allí ¿cómo van los FAE?

- Bueno, algo complicado, como no hay rastro de Garuda es difícil concienciar a las familias de la amenaza, tanto el Ash como yo estamos intentando dialogar, pero es difícil.

- Estoy seguro de que lo conseguiréis ¿cómo le va al resto de la familia?

- Muy bien, tu tía tan lujuriosa como siempre, acompañada de la ladronzuela humana casi a todas partes.

- Eso no me sorprende.

- Trick sigue a lo suyo, como si nada pasara, es increíble como ese hombre mantiene la compostura.

- Es lo que tiene tener tantos años.

- Y tu ¿alguna conquista?

- Y si te digo que hace unos días, justo el día siguiente de mi regreso pude disfrutar de la heredera de la familia Malfoy.

- Que te felicito.

- ¿Hay algún rastro de Aife?

- De momento no, pero no te preocupes, la encontraremos.

- Bueno Evony, un beso, nos vemos por navidad.

- Lo mismo digo Harry, da recuerdos al chucho.

- Lo haré Evony, da recuerdos a todo el mundo.

Tras cortar la conversación Harry se dio cuenta de que aun faltaban un par de horas para la cena, decidió entonces ponerse con el ordenador portátil regalado por Lauren, debía inscribirse en cursos a distancia para poder cursar los estudios de secundaría para así ponerse al día con los jóvenes de su edad. Tenía mucho retraso con eso, pero gracias a que había podido estudiar durante el verano más tiempo de lo normal, ya estaba estudiando lo que sería segundo de secundaria. Tenía que contactar con el profesor que Lauren le había designado para hacer los exámenes, encendió el ordenador, con calma espero hasta que estuviera encendido y procedió a activar la conexión a Internet para hablar con el profesor Dren. El profesor Arthur Dren era un mago que se había especializado en la ingeniería mágica, es decir, hacer que los aparatos eléctricos se adecuen completamente a cualquier zona mágica, era uno de los investigadores más conocidos de los EEUU por su trabajo en su área.

- Señor Potter - dijo el profesor Dren cuando se activo la pantalla - ya creí que se había olvidado de mí.

- Siento haber tardado tanto en llamar, pero he tenido varias reuniones concernientes al mundo mágico.

- No pasa nada Harry, Lauren me aviso de que podrías tardar en contactarme ¿dime estás listo para realizar los exámenes?

- Si realizare los exámenes de primero de secundaria.

- Bien Harry, el primero será el de matemáticas, hoy también haremos el de lengua inglesa y literatura inglesa.

- Entiendo profesor.

Realizo los exámenes a la perfección, obteniendo una nota alta, decidieron que los próximos exámenes serían en un par de días para que el joven pudiera prepararse. Como tenía al día siguiente el examen de Aritmancia no quería atosigarse a si mismo y el profesor lo entendió.

Séptima Vector entro en los terrenos de la mansión Peverell, era un día caluroso de verano por lo que iba lo más cómoda que podía, muchas veces envidiaba a las mujeres muggles por sus ropajes, iba a veces tan ligeras de ropa, tan cómodas, ojala el mundo mágico en Inglaterra no fuera tan atrasado. Llego a la puerta donde tras tocar al timbre le abrió Harry Potter. Séptima estaba asombrada, ese muchacho de delante no se parecía en nada al Harry Potter del colegio, estaba más alto y musculado, sus ojos brillaban con fuerza y podía sentir el aura poderosa del joven.

- Bienvenida profesora Vector.

- Señor Potter, un placer conocerlo.

- El placer es mi, por favor entre.

La mujer entro en la mansión, viéndolo hay delante estaba tentada en lanzarse sobre el muchacho, tomar ese cuerpo para ella completamente.

- Por favor sígame.

Fueron a la habitación de Harry, allí la profesora vio el escritorio y tuvo que evitar mostrar una sonrisa de oreja a oreja, pensar en tener a Harry Potter allí mismo, en su habitación, era lo que quería, lo que deseaba.

- Por favor profesora tome asiento.

- Claro Harry - dijo la mujer sentándose - ¿puedo llamarte Harry?

- Si profesora, no hay problema.

- Bien Harry, cuando quieras comenzamos el examen, tienes una hora para hacerlo.

La mujer saco la pluma y el pergamino, Harry al momento se puso a realizar el examen, tranquilamente leía las preguntas, las respondía y luego las repasaba, era un examen fácil, como había estado estudiando matemáticas muggles durante el verano no tenía ningún problema en los cálculos y ejercicios de Aritmancia. La única diferencia con el examen de Runas Antiguas era que la profesora Vector se inclinaba para ver cómo le iba el examen, o eso parecía, Harry tuvo que disimular una sonrisa al comprender que la profesora le intentaba seducir poniendo cerca sus senos, cuando acabara el examen ya se encargaría de ella. Al cabo de media hora el joven había terminado, reviso los cálculos para ver si se había equivocado y vio que la parecía que estaba todo perfecto.

- Aquí tiene profesora.

- ¿Estás seguro Harry? aun tienes tiempo.

- Estoy seguro, debo decir que Aritmancia es fácil, he estudiado matemáticas muggles y hay algunos ejercicios que son mucho más complicados.

- ¿Qué quiere decir?

- Que el nivel de Aritmancia que se da durante el tercer año de Hogwarts puede ser comparable al primer año de la educación secundaria en el mundo muggle.

- Debo reconocer que no se mucho sobre las matemáticas del mundo muggle.

- Pues es una grave deficiencia del mundo mágico, si la gente no quiere quedarse en el mundo mágico al regresar al mundo muggle va a tener muchos problemas, me he dado cuenta este verano y por eso he estado estudiando.

- Lo tendré en cuenta Harry, ahora voy a corregirte el examen.

La mujer se puso a corregir con calma el examen de Harry, comprobaba las respuestas de Harry mientras veía como Harry se había sentado tranquilamente en la cama, más que sentado ligeramente tumbado, como si estuviera descansando del examen. Termino de corregir el examen y se lo entrego a Harry.

- Una nota perfecta Harry, los problemas están resueltos de forma concisa y precisa, sin necesidad de alargarlos.

- Me alegro, eso quiere decir que podre cursar cuarto curso.

- En efecto, le avisare a la profesora McGonagall.

- Pero que sea solo a ella, quiero que sea una sorpresa.

- Claro Harry no habrá problemas.

- Dígame, ¿desea tomar algo?

- Pues me encantaría, hay que reconocer que hace calor.

- En realidad profesora estaba pensando en otra cosa - dijo Harry acercándose con calma a la mujer - más estoy pensando en hacer que tenga más calor.

- ¿Qué quieres decir?

- No lo sé, acaso usted no fantasea conmigo, con sentir mi parsel dentro.

La mujer se quedo sorprendida, solo había hablado de aquello con una persona, pero eso quería decir que Casiopea ya había conocido al joven.

- ¿Conoces a Casiopea?

- En efecto, va a ser mi profesora de pociones durante lo que resta de verano, tuvimos una primera reunión muy interesante.

Harry decía aquello sentado en la cama, con una mano le hizo el gesto que se sentara a su lado. La mujer lo hizo, estaba sorprendida, ella debía haber sido quien sedujera a Harry Potter.

- Dígame profesora, que daría a cambio de tener mi lengua dentro de usted - la voz de Harry susurrándole al oído, haciendo que la mujer se estremeciera - de sentir mi lengua serpenteante dando tanto placer que me pidas piedad.

- Bueno, te en cuenta que voy a ser tu profesora, lo puedes pasar muy mal durante las clases.

- Pero ahora no estamos en clase, es más, estamos en mi casa, en mi habitación, en la mansión Peverell donde mi magia impone el orden.

Séptima no sabía que responder, ese no era el Potter del colegio, o el del colegio era una fachada o durante el verano había pasado algo que había cambiado por completo al muchacho. Pero por alguna razón estaba excitada, no se esperaba aquello, pero quería ser tomada por Potter.

- ¿Qué quieres que haga?

- Ya te lo diré profesora, pero antes de mostrarle lo hábil que es mi lengua, quiero ver cómo es la tuya.

Harry se saco el pene, erecto, grande, más grande que muchos alumnos de Hogwarts que ya había tomado la profesora, la mujer no hizo esperar, con un movimiento de varita se quedo completamente desnuda, dejando ver su cuerpo. Harry hizo lo mismo, la mujer pudo comprobar que el físico del muchacho era increíble, musculoso, fuerte y muy atractivo. Harry se acerco a ella y le dio un fuerte beso, fue un beso lleno de pasión, de lujuria. Sentía la lengua de Harry en su boca, no se quedaría atrás, ambas lenguas se entrecruzaron durante varios minutos en un beso lleno de lujuria.

- Vaya profesora, tiene una boca deliciosa.

- Lo mismo digo.

- Pues veamos cual de las dos bocas es más hábil ¿qué le parece?

- Los dos a la vez, me gusta.

Se colocaron cada uno para estar cómodos en la cama, al momento Harry tenía enfrente el clítoris de la profesora, mientras que su pene estaba enfrente de la cara de la profesora. Fue Harry quien dio el primer paso, al momento su lengua empezó a serpentear dentro del coño de la profesora.

- Bien profesora, veamos si aguantas el placer, voy a disfrutar de tus jugos una y otra vez hasta que me canse.

La profesora a duras penas pudo llevarse a la boca el pene de Harry, era un placer increíble, era maravilloso, sentía la lengua de Harry por las paredes de su interior, el joven le estaba dando un placer increíble. Harry notaba como la lengua de la profesora pasaba por todas las partes de su pene, como se lo introducía en la boca, se notaba que la mujer le costaba debido al placer que Harry le estaba proporcionando, pero decidió seguir adelante.

- Eso, siga así profesora, lo está haciendo muy bien, tiene una boca muy juguetona y muy bien entrenada, pero esto aun no ha terminado, va a pedirme, no, va a rogarme que pare - Harry decidió ver si la profesora aun quería seguir - que profesora ¿quiere más?

- No pares Potter, quiero que me hagas chorrear de placer.

- Muy bien profesora, pero vas a suplicar - dijo Harry y volvió a usar parsel - eso profesora, sigua chupando mi polla, veamos cuanto aguante tiene con mi lengua dentro, veamos si eres capaz de concentrarte y darme el placer que quiero.

Séptima estaba que no podía más, no quería admitirlo pero el placer que le estaba proporcionando Potter era tal que quería que parara, pero su orgullo de mujer no le dejaba, no iba a ser menos que un muchacho en plena adolescencia. Al cabo de varios minutos Harry tenía la cara llena de los jugos de la profesora, era tal el placer que la mujer chorreaba como un grifo, mientras la profesora se esmeraba al máximo para sacar al muchacho todo el semen que fuera capaz, ella estaba chorreando e iba hacer que Potter chorreara igual. Pero en ese momento Harry paro y se retiro de la profesora.

- Muy bien Séptima, quiero follarte, quiero follarte completamente.

- Hazlo Potter, quiero sentirte dentro de mí.

No esperaron, al momento Harry metió el pene por el chorreante coño de la profesora, entraba con facilidad, los jugos de la mujer permitían que Harry la follara con rapidez y no le doliera, era un gran placer, pero en ese momento cuando aun no habían pasado ni cinco minutos Harry saco el pene de la mujer.

- Es hora de tomar mi precio profesora.

- ¿Qué quieres Potter?

- Quiero que sea la primera mujer en sentir mi polla en su culo, quiero que sea la primera a la que follo por detrás.

La mujer ni se lo pensó, puso su culo para que Harry pudiera entrar, era la primera vez para ella también de esa forma, pero no le importaba, ahora tenía algo de lo que presumir ante Casiopea. Harry empujo con cuidado, con calma, gracias a los fluidos que había dejando el coño de la profesora fue como un lubricante, entro poco a poco, Séptima estaba entre gritos de dolor y de placer, sentía como poco a poco iba entrando cada vez más, en ese momento sintió la mano de harry en su coño, el joven le empezó a masturbar para que así le fuera más fácil, para que estuviera más calmada y relajada, sirvió ya que al poco tiempo Harry había introducido todo su pene dentro del culo de la mujer y apenas le dolió, la mujer en verdad estaba extasiada por el placer que Harry le estaba proporcionando. Durante casi quince minutos Harry estuvo follando el culo de la mujer, al final eyaculo dentro de ella, la profesora sintió como el interior de su culo se llenaba con el semen del muchacho. Harry entonces saco el pene, se tumbo al lado de la mujer y sacando una poción de un cajón se la entrego a la mujer.

- Creo que estoy deseando comenzar las clases.

- ¿Y eso? - dijo la profesora bebiéndose la poción.

- Para saber como me lo hace pasar durante mi estancia en la escuela.

- Te puedo asegurar Harry que tras lo de hoy tengo pensado que pases muchos castigos conmigo.

- Entonces procurare que me castiguen.

Estuvieron un rato tumbados, relajados, sin hablar, la profesora debía decir que estaba gratamente sorprendida con Potter, nunca se hubiera esperado que su reunión con el niño que vivió fuera a ser de esa manera.

- Dime Séptima ¿qué pensara Casiopea de lo que ha pasado?

- Estará celosa e intentara ser la siguiente a la que folles el culo.

- Pues entonces puedes contarle lo que ha pasado, pero solo a ella, además, ella solo puede hablar contigo de lo que en verdad pasa.

- No te preocupes Harry, seremos muy discretas.

La mujer entonces se levanto y se vistió, debía volver al colegio para decir a la profesora McGonagall que Harry había aprobado el examen para poder cursar su asignatura de cuarto curso. Estaba deseando tenerlo como alumno. Harry se despidió de ella con un beso en los labios, le deseo un buen verano y que estarían en contacto.

Tras ese día todo volvió casi a la normalidad, sus lecciones de pociones con Casiopea empezaron pero con la heredera Malfoy enfadada al saber lo que había hecho Harry con Séptima y no haber sido ella a la cual Harry hubiera estrenado por detrás. El joven de ojos verdes tuvo que compensarla con sesiones llenas de sexo y lujuria.

Pero según pasaban los días siguientes Harry estaba más nervioso, el motivo era que el día diez sería la reunión del Winzegamot donde Amelia Bones revelaría datos para poder que Sirius tuviera un juicio justo, como debía haber sido desde un principio, ese día sería clave, ya que sería el momento para que Dumbledore fuera perdiendo poco a poco poder. Habían preparado todo para que cuando Sirius fuera declarado inocente este reclamara la tutela de Harry, todo como un acto ya que Harry era considerado mayor de edad, pero Sirius y Harry querían hacer creer a Dumbledore que aun tenía algo de control.

Dumbledore estaba en su despacho mirando varios papeles para la reunión que iba a tener en el Winzegamot el día diez de agosto, era una reunión normal, de transición, esas reuniones tenían lugar una vez al mes para ver como iba el mundo mágico. El hombre sabía que aquel día se hablaría sobre los sucesos ocurridos en el mundial de quidditch y sobre el torneo de los tres magos que iba a tener lugar en Hogwarts. Pero poco más, no se necesitaba más de momento en el mundo mágico. Lo único que le preocupaba era que aun no había noticias de Harry Potter, tendría que contactar con los EEUU para saber sobre el joven, no le gustaba ya que la política del mundo mágico de ese país era demasiado liberal, permitiendo la tecnología muggle se degradaban al nivel de los muggles y eso no era correcto, era cierto que había que hacer ciertas concesiones a los muggles y nacidos de muggles, pero tenían ideas muy radicales y sus inventos eran demasiado molestos. Había tenido que reforzar las salas de Hogwarts para que muchos inventos muggles no funcionaran dentro del castillo, sabía que en otros países se habían usado runas para reforzar la tecnología, por eso había tenido que alterar las salas del castillo para que tuvieran más poder. Pero tendría que hacerlo si no había noticias de Harry Potter, en cuanto la reunión del día siguiente terminara contactaría con las personas oportunas para localizar al muchacho. La puerta del despacho se abrió en ese momento, vio que era la señorita Granger.

- Hermione ¿pasa algo?

- No profesor, vengo para saber si puedo ir a casa de mis padres.

- ¿Y eso?

- Quiero contactar con Harry por teléfono, dijo que intentaría volver para su cumpleaños, pero no hay noticias de él.

- Me parece bien, haber si así descubre cuando va a volver.

Hermione uso un traslador para volver a su casa, como sus padres estaban de viaje fue directamente al teléfono, tras comprobar la memoria marco el teléfono en pantalla, sabía que sería una llamada cara, pero debía saber cuando regresaba. Al momento Harry cogió el teléfono.

- Dígame.

- Harry soy Hermione.

- Hermione ¿qué tal? ¿desde donde estas llamando?

- Estoy ahora mismo en mi casa, no das señales de vida.

- Lo siento, pero hemos estado en algunas zonas que la cobertura es muy mala y no he podido contactar.

- Entiendo, por cierto Harry, feliz cumpleaños.

- Muchas gracias, ojala hubiera podido regresar a tiempo.

- ¿Cuándo vuelves?

- En una semana Hermione, mis tíos tienen los billetes de avión para el día dieciséis, creo.

- Espero que regreses pronto, te echamos de menos.

- Yo también a vosotros, tengo que dejarte, ya estamos en contacto.

- Adiós Harry.

Hermione corto la conversación, al menos ya tenían noticias de Harry, debía volver a Hogwarts para contárselo al profesor Dumbledore. Regreso al despacho donde el director le esperaba.

- ¿Lo has contactado?

- Si director, regresa el día dieciséis.

- Bien Granger, tengo un par de libros para ti por tu trabajo, no necesitaras ir con el profesor Snape.

- Gracias por los libros profesor.

La joven uso la chimenea para volver donde los Weasley, tenía que informar a la señora Weasley de cuando regresaba Harry, estaba contenta, ahora tenía otros dos libros para leer sin tener que ser vejada por el profesor Snape. En la madriguera tras informar a Molly Weasley fue a la habitación que compartía con Ginny, con calma se puso a leer mientras su amiga estaba fuera divirtiéndose con sus hermanos. No podía perder la oportunidad ahora que tenía esos libros, sabía que si hubiera sido Snape el precio que tendría que haber pagado sería lo mínimo era masturbar de nuevo al profesor, sabía que tarde o temprano el profesor la violaría, por eso debía ser mejor en su trabajo espiando a Harry, para que ese momento fuera lo más tarde posible. No sabía lo equivocada que estaba, no sabía que dentro poco el profesor Snape se cobraría lo que buscaba.

Harry se encontraba tranquilo, la llamada de Hermione aunque le había sorprendido había sido útil ya que así mantendría a sus supuestos amigos en calma. Pero ahora solo un pensamiento pasaba por la mente de Harry, en el día de mañana sería la liberación de su padrino y el comienzo de la caída de Dumbledore, estaba deseando aquel suceso y esperaba que todo saliera según los planes.

Hasta aquí otro capítulo, ¿les ha gustado? ¿no?, ya saben lo que espero que hagan, dejen muchos reviews expresando su opinión.

Al final he decidido seguir solo con este fic, la velocidad a la que estoy escribiendo me hacen ver que si me pongo en este momento con otra historia puedo perder el ritmo y eso no es lo que quiero. Se que mucha gente quería ver sobre el fic de Harry Potter y Smallville, esas personas les digo que no les voy a defraudar, cuando esta historia termine, cuando este fic acabe será la siguiente historia en ser actualizada.

Gracias por vuestro apoyo, nos vemos espero que entre una o dos semanas cuando tenga el siguiente capítulo.