DISCLAIMER: Kuroko No Basket no me pertenece, su respectivo autor es Tadatoshi Fujimaki; Yo solo utilizo sus personajes con la finalidad de escribir cosas raras que pasan por mi mente.

ADVERTENCIAS: OOC.

PAREJA PRINCIPAL: Akakuro [AkashixKuroko].

NOTA RANDOM: ¡Holi! Muchas gracias por dejar rewievs, eso me motiva mucho a continuar escribiendo enserio :'D & me pone aún mas contenta que les haya gustado mi loca idea de este fic, se los agradezco mucho, bueno, sin mas, los dejo con el cap de hoy, nos leemos mas abajo ¡Bye bye!.

IMPORTANTE: A favor de la campaña "Con voz & voto" porque agregar a favoritos & no dejar comentario es como manosearme las que no tengo & salir corriendo ¡no me manoseen!.

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[ Daydream. ]

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La historia de nunca acabar
¿Cómo me trajiste arriba, solo para traerme dolor?
¿A dónde vamos? Parece que solo alrededor
Estoy harto, las cosas jamás cambiarán.

Digamos que has cambiado lo suficiente
por algunas razones
Parece que no lo podemos olvidar.
Si quieres una historia
Aquí la tienes.

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El sonido del despertador se hizo escuchar junto con el canto de las aves intentando alcanzar el cielo infinito, la luz del sol se abría paso por la ventana del muchacho peli celeste dándole los buenos días.

Se removió un poco intentando ocultar su rostro entre las cobijas para así continuar descansando pero los rayos del sol ya habia hecho su trabajo, soltó un pequeño bufido dándose por vencido, se destapo hasta los ojos delatando su mirada de fastidio dirigida hacia la ventana, se reincorporo un poco bostezando y limpiándose una lagrimita mañanera.

Entrecerró los ojos mirando hacia la nada, se sentía bastante cansado y no entendía el porque, es cierto que habia dormido tarde por culpa de las tareas pero además se sentía adolorido de todo el cuerpo, decidió no darle mas vueltas al asunto y sin mas se fue de cara contra el colchón para así quedar dormido nuevamente.

— ¡Tetsuya ya despierta!. — Grito su padre al momento de abrir la puerta del muchacho haciendo que este se levantara de golpe con los ojos mas abiertos de lo normal por el susto. — Jajajajajaja el baño esta listo hijo, ¡ah! y has algo con esos cabellos Jajajaja. — El hombre se fue del lugar riendo a todo pulmón, su familia y amigos siempre se burlaban de el por como lucía su cabello en las mañanas, se les hacia tierno pero sobretodo gracioso y a Kuroko no le quedaba de otra que suspirar y reprimir un rubor en sus mejillas puesto que se sentía apenado por su apariencia mañanera.

— Gracias, enseguida voy. — Se estiro un poco y después de acostumbrarse a la luz solar se encamino a su escritorio donde había dejado doblado su uniforme, en eso un escalofrió recorrió su espalda, sentía que alguien lo estaba observando detenidamente, volteo ligeramente hacia atrás donde se encontraba la puerta de su habitación ya abierta puesto que su padre lo habia dejado así, su cuerpo se tenso ya que comenzó a sentir una fuerte presencia y no una muy agradable. —Esta sensación se me hace tan familiar. — Cuando estuvo a punto de abandonar el lugar que ahora se sentía sumamente frio llevo su azulina mirada a la ventana donde pudo lograr divisar dos figuras rojas y pequeñas. —¡¿Flores?!. — Su respiración se corto y parpadeo para enfocar mejor pero cuando lo hizo ya no habia nada, su cabeza estaba llena de preguntas, no entendía el porque habia visto unas flores que curiosamente se le hacían familiares pero lo que le dio mas curiosidad e intriga es que cuando las vio sintió como si estuviera viendo los ojos de una persona.

— ¡Tetsu se te va a hacer tarde!. — Ahora habia sido su madre quien lo estaba apurando para que se aseara.

— S-Si. — Le dio una ultima mirada a la ventana y a su habitación para después dirigirse al baño.

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— Buenos días. — Saludo Kuroko entrando al comedor con su pantalón, una camisa de mangas cortas del uniforme y su mochila colgando de su brazo.

— Buenos días. — Respondieron sus padres que se encontraban los dos terminando de preparar el desayuno y su abuelita que estaba tomando un pequeño vaso de malteada de vainilla, Kuroko habia conocido aquella bebida gracias a ella, y los dos compartían el amor al mismo.

— ¿Cómo te encuentras abuela?. —

— Bien, no te preocupes. — Sonrió la mujer indicándole a su nieto que se sentara junto a ella y entregándole un vaso con malteada de vainilla. Comenzaron a hablar sobre como le había ido a el en la escuela hasta que su abuelita se percato de la mirada un poco perdida y preocupada de Kuroko. — Cariño ¿no lograste dormir?. —

— ¿Eh? No, si logre dormir pero siento algo extraño, como si no hubiera descansado es como si en ese tiempo hubiera hecho algo pero no se que es. —

— Tetsu. — La voz de la mayor se habia escuchado dura, eso quería decir que estaba realmente seria y preocupada. — ¿Haz escuchado alguna vez la leyenda del devo…—

— ¡Kurokoooooo!. —

La mujer no pudo terminar pues habia sido interrumpida por un grito que venía de enfrente de la casa, el peli celeste bebió lo poco que le quedaba de la bebida y con una velocidad impresionante fue al baño a cepillarse los dientes.

— Al parecer el joven Taiga ya llego. — Comento la abuela levantándose y así acercarse a la ventana para saludar al peli rojo que al darse cuenta de ella le devolvió el saludo.

El peli celeste llego a la puerta para así colocarse los zapatos mientras recibía su almuerzo preparado por sus papás, lo metió en su mochila para así abrir la puerta.

— ¡Adiós! Nos vemos en la tarde. —

— Cuídate hijo. — Dijo su padre mientras su mamá se despedía de el moviendo la mano y su abuelita le gritaba mil y un maneras de cuidarse en la calle.

— ¡Buenos días familia de Kuroko!. — Grito Kagami al abrazar a su mejor amigo de los hombros para poder llevárselo. — Adiós. — Al instante la familia también le comenzó a gritar al peli rojo que se cuidara y que tuviera un buen día.

Mientras era arrastrado por Kagami volteo nuevamente a su casa pero al hacerlo lo primero que su campo de visión le dejo ver fue la ventana de su habitación en la cual habia notado como si alguien hubiera jalado la cortina para así esconderse.

De seguro vi mal.

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Ya estando bastante alejados de la casa, Kagami comenzó a bombardear de preguntas a su amigo mareando a este ya que no lograba entender ninguna de ellas ya que el peli rojo al estar alterado por error estaba hablando ahora en ingles.

— Kagami-kun por favor habla bien, no te entiendo. —

— Si si, of course my little friend but…— Se quedo en silencio al ver la mirada molesta que le dedicaba el contrario. — Perdón. — Suspiro — ¿Estas bien?. —

— Si, un poco cansado y adolorido ¿por qué?. —

— ¿¡Es que acaso no recuerdas!?. —

— ¿De que hablas?. —

— El reto que te habia puesto el listo de Aomine. —

— ¡Ah! Lo de invocar al demonio ¿no?. —

— Me sorprende la tranquilidad que usaste al decirlo. — Kuroko ante ello solo se encogió de hombros — ¿Entonces?. —

— Si, lo invoque pero no paso nada. —

— ¿¡Qué!?. —

— Dije el conjuro pero no paso absolutamente nada, no se me apareció ni me hizo nada pero…—

— ¿Pero?. —

— Por alguna razón siento que algo mas paso, no se que pero lo presiento y creo que por eso me siento cansado. — Coloco una de sus manos en su frente. — Siento que e olvidado algo importante. —

— Quizás olvidaste hacer una tarea o quizás después de desvelarte por mucho tiempo yo creo que ya esta pasando factura la vida. —

— A lo mejor sea eso, gracias. —

Continuaron su andar pero ahora mas rápido, ya faltaba poco para que tocaran.

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— ¡Tetsu!. — Grito Aomine apenas vio a su amigo entrar al salón y sentándose en su lugar.

— Hola Aomine-kun. —

— Oye yo también estoy aquí. — Comento Kagami señalándose algo molesto al haber sido ignorado.

— ¿Cumpliste con el reto? ¿El demonio te poseyó? ¿Le fuiste a jalar los pies al idiota de Kagami y es por eso que no vino?. —

— Oye pero si yo estoy aquí. —

— ¿Eh? Me pareció haber escuchado algo. — Comenzó a voltear a todos lados como si estuviera buscando algo, o mas bien a alguien. — ¿Tu escuchaste algo Tetsu?. —

— Ahora que lo mencionas Aomine-kun sentí como si hubiera pasado una brisa pero no vi a nadie ¿dónde estará Kagami-kun?. —

— ¡Oigan no me ignoren!. —

— Aomine-kun creo que un fantasma esta justamente detrás de ti. —

— ¿Si le golpeo la cara crees que desaparezca?. —

— Probablemente. —

Los dos muchachos voltearon a ver a su amigo donde este los continuaba viendo con odio, provocando que Kuroko se cubriera la boca para no delatar su sonrisa y silenciar una risa, en el caso de Aomine, este señalo el rostro del peli rojo para comenzar a reír.

— Que chistosos. — Dijo sarcásticamente Kagami para después mirar de reojo al ojiazul que ya tenia nuevamente su rostro serio pero en su mirar se notaba que aun se encontraba confundido por lo que habían hablado camino a la escuela.

— Tetsu, oye ¿qué tienes?. —

— Nada es solo que me siento realmente agotado, se que me acosté y dormí pero siento como si no hubiera descansado para nada y a tu pregunta del principio, si, si realice el reto pero no paso absolutamente nada, nunca apareció el demonio, pero… —

— ¿Pero?. — Preguntaron los otros dos en unísono.

— En mi casa me pareció haber visto dos flores rojas y recordé las del relato de ayer. — Desvió la mirada a la ventana y se quedo observando las nubes. — Y una sombra escondiéndose con las cortinas de mi habitación.

— Quizás viste rosas, nunca se sabe. — Comento Aomine un tanto preocupado. En eso el profesor de calculo ingreso al aula indicándole a los alumnos que tomaran asiento para que iniciara la clase. — Tetsu, quiero pedirte una disculpa por aquel reto, no lo pensé bien y bueno, lo siento enserio, si te haces daño no me lo perdonaría, eres mi mejor amigo y…—

— No te preocupes Aomine-kun, yo también tenia curiosidad de saber si la leyenda era cierta o no y puedo defenderme solo ¡mira estos músculos!. — Levanto sus brazos para mostrar sus bíceps, bastante orgulloso de estos.

— ¡PERO SI TU NO TIENES BÍCEPS!. — Gritaron los dos muchachos al mismo tiempo recibiendo una llamada de atención por parte del profesor ganándose el castigo de sentarse los dos hasta adelante.

Sin mas, la clase dio inicio con Kuroko observando el cielo que ahora se encontraba algo nublado, se notaba que iba a llover mas tarde, Daiki y Taiga al estar sentados juntos y hasta adelante se la pasaron peleando y gritándose mientras el profesor también se les unía a la pelea.

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Fueron pasando las demás clases en las cuales Kuroko ponía poca atención, continuaba con aquella sensación de estar olvidando algo importante; Cuando al fin llego el segundo receso les dijo a sus dos amigos que el estaría en la biblioteca puesto que quería relajarse un poco y solo lograba hacerlo entre los libros que el tanto amaba, se encamino al tercer piso en la cual al final del pasillo se encontraba la puerta de aquel lugar, ingreso y respiro hondo llenándose del aroma de libros nuevos y antiguos, amaba aquel olor.

Continuo su andar entre las filas de los libros con los ojos cerrados y guiándose con los lomos de estos hasta que unas imágenes comenzaron a invadir su mente, pero eran como unos flashazos, veía la figura obscura de alguien, unas cuerdas rojas, el mar y unas flores flotando, un fuerte dolor de cabeza lo invadió, se toco aquella área recargándose levemente de uno de los anaqueles del lugar.

— ¿Puedo ayudarte en algo?. — Aquella voz lo tomo de sorpresa ya que se escuchaba algo molesta, alzo la vista para encontrarse con un muchacho bastante alto, con unos lentes que ocultaban un poco sus ojos verdes, su cabello era del mismo color a estos, pero lo que mas le extraño a Kuroko fue que una de sus manos tuviera los dedos vendados y además estuviera sosteniendo una canasta de zanahorias. — ¿Estas buscando un libro en especifico nonadayo?. —

¿Qué rayos? ¿Nona que?. — Aunque por dentro estaba completamente confundido por aquella forma de hablar por fuera continuaba tan neutral como siempre. — Nada, lo siento. —

— Soy el encargado de la biblioteca además de el representante del club de literatura por eso pregunte si buscabas algo. — Se ajusto los lentes observando detenidamente a Kuroko.

¿Por qué tanta insistencia Dios mío?. — Cerro los ojos un segundo pero al hacerlo apareció la imagen de las flores afuera de su ventana. — Mejor dicho si, estoy buscando un libro de todas las especies de flores. —

— De acuerdo, sígueme. — Por el tono de voz que habia usado se notaba que se sentía satisfecho por la respuesta afirmativa del menor.

— Muchas gracias…—

— Shintarō Midorima. —

— Midorima-kun. — Sonrío ligeramente siguiendo al peli verde de cerca.

Estuvieron caminando entre los anaqueles repletos de libros por bastante tiempo hasta que al fin encontraron un libro que hablaba solamente de las flores, Midorima lo alcanzo y se lo entrego.

— Si necesitas algo mas estaré leyendo en uno de los sillones de la entrada, cuando termines de leerlo lo dejas en su lugar. —

— Esta bien, muchas gracias. —

—…— El mas alto solamente asintió con la cabeza y se retiro del lugar.

Espero recordar como se llamaba y era aquella flor. — Decidió sentarse en el suelo alfombrado ya que no tenia muchas ganas de buscar lugar, se coloco sus auriculares que le habia regalado Kise en un cumpleaños, estos tenían figuras de una pelota de baloncesto, en su celular le dio reproducción aleatoria y comenzó con la búsqueda de aquella flor.

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Ya estaba a punto de darse por vencido ya que no encontraba la maldita flor, paso desde margaritas, lirios, girasoles, alstroemeria, gardenia, amaryllis, ¡incluso flor de Jamaica! que no tenia idea de que en otros lados la utilizaban para hacer agua; Aun le faltaban paginas por leer pero ya su paciencia se estaba terminando, cerro de golpe el libro para después soltar un suspiro de enojo y cansancio, escucho los pasos de alguien acercarse pero al estar cansado en todos los sentidos decidió quedarse en su lugar, cerro los ojos intentando tranquilizarse pero una voz se la impidió.

— ¿Joven Tetsuya?. —

El mencionado se levanto de golpe al reconocer aquella voz. — ¡Profesor Shirogane!, b-buenos…— Se quedo pensando intentando calcular aproximadamente que hora era.

— Buenas tardes Kuroko ¿qué haces en el segundo descanso en la biblioteca? Normalmente te veo con los jóvenes Taiga y Daiki. — El profesor de literatura, conocido como Kōzō Shirogane era un hombre ya mayor, sus cabellos eran blancos y siempre llevaba consigo una sonrisa en su rostro, aunque por dentro fuera un demonio pero eso era lo que los alumnos que nunca cumplían con sus trabajos decían.

— Estaba buscando la flor de la leyenda, la que nos leyó el día de ayer. —

— ¡Oh! ¿La del devorador de los sueños?. — Kuroko asintió. — Vaya Tetsuya, no sabia que te gustaran ese tipo de temas. —

— Es la primera vez que me llama la atención uno. —

— ¿Me permites?. — Señalo el libro que aun llevaba consigo el peli celeste. — Gracias. — Comenzó a buscar la flor y al hacerlo se lo dio de regreso a Kuroko, al parecer la flor se encontraba una pagina siguiente de donde se habia quedado antes de que cerrara el libro.

— Lycoris radiata. — Susurro al ver una imagen de aquella flor, en efecto, era la que el habia visto fuera de su ventana, comenzó a leer la poca información que venia escrito allí, informándose de que aquella bella flor se le conoce vulgarmente como la flor del infierno, su país de origen es Japón y en otoño es cuando comienza a florecer. —Pero estamos en primavera.— Continuo leyendo y llego a una parte en la que decía que la Lycoris radiata contaba con un simbolismo relacionado con la muerte, pues si un alma recibe un servicio durante la temporada del equinoccio, encontrara el camino para ir al cielo y estas serán las flores que le acompañen con el.

— Además de tener un simbolismo cuenta con una gran leyenda. — Comento el profesor que al ver la mirada de interés de Kuroko decidió continuar. —Cuenta que un joven monje budista, dedicado al estudio y la meditación, vio cierta vez en el templo a una joven de mirada dulce que visitaba el templo una vez cada año para orar honrando a Buda y quedó enamorado de ella a primera vista. Cuando la joven se iba del templo se descargó una lluvia torrencial que la hizo refugiarse debajo de un árbol, el monje la miraba desde el templo. Pasó la lluvia y la chica se fue, pero el joven quedó pensando tan intensamente en ella que ya no podía concentrarse en sus deberes religiosos. Tres meses y diez días antes que la joven volviera al templo, el monje enfermó gravemente de tanto amor, antes de morir cuentan que de su boca salió sangre. — El ojiceleste hizo una mueca de dolor ante aquello haciendo reír un poco a Shirogane, se aclaro la garganta y continuo con su relato. —Fue enterrado en un lugar soleado de la colina que circundaba al templo. El siguiente otoño, cuando las primeras lluvias llegaron, apareció sobre su tumba una flor roja como la sangre del monje. La llamaron San-sa Hwa. Es creencia popular en Korea que quien cultiva esta flor en su jardín no será afortunado en amores, ya que ella representa el amor imposible o el amor no correspondido.

— Wow. —

— Trágico ¿no es así? Pero dicen que aquella flor tiene mucho que ver con la leyenda del demonio rojo, aun no se sabe porque ni siquiera yo lo se. —

— Espero que algún día lo sepamos. —

— Seria increíble. — En eso el timbre sonó avisando que el descanso se habia terminado y las clases continuaban. — Bueno Tetsuya es hora de que regreses a clases. —

— Si, hasta la próxima semana profesor. — Se despidió Kuroko al ver que Shirogane se retiraba de la biblioteca, observo unos segundos mas la pagina y le tomo una fotografía con su celular para después colocar el libro en su lugar correspondiente. — Adiós y gracias Midorima-kun. —

— No hay de que… — Respondió cerrando la biblioteca detrás de si después de que el menor pasara corriendo de su lado.

— Kuroko, Kuroko Tetsuya. —

— ¿Disculpa?. —

— Mi nombre, úsalo por favor. —

Midorima se ruborizo un poco y para ocultarlo se ajusto nuevamente las gafas, la verdad es que el era un joven bastante tímido por ello se le hacia difícil que un compañero de la escuela le pidiera llamarlo también por su nombre. — No hay de que… Kuroko. — El nombrado sonrió satisfecho para después continuar corriendo dejando a Midorima solo pero no por mucho tiempo ya que un muchacho azabache lo abrazo de los hombros para después llevárselo a su salón correspondiente.

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Con el transcurso del día el cielo se nublo completamente y la lluvia no se hizo esperar, las gotas golpeaban violentamente las ventanas de los salones asustando uno que otro estudiante y preocupándolos bastante ya que nadie llevaba paraguas para cubrirse. Kuroko continuaba observando la ventana, con un dedo en esta para seguir el transcurso de las gotas y viendo divertido como se juntaban algunas gotas para volverse uno bastante grande y pesada.

Al cabo de unos minutos tocaron para la salida, algunos estudiantes guardaron rápidamente sus libros para después salir corriendo, esperaban poder pasar atravez de la lluvia.

— Tetsu deja de estar en las nubes ¡ya vámonos!. — El moreno le dio un fuerte golpe en la espalda para que reaccionara pero al no medir su fuerza habia provocado que Kuroko se golpeara con su mesa.

— Ganguro idiota. — Susurro el menor reincorporándose para guardar sus útiles, al estar listo se encargo de despertar a Kagami, este estaba dormido sobre su pupitre con los brazos cruzados. — Kagami-kun despierta. —

— Mejor déjalo, seria increíble ver su cara de sorpresa al ver que no hay nadie Jajajaja. —

—… — Kuroko se quedo callado con su rostro serio pero Aomine pudo notar que en sus ojos estaba alegre y que su labio temblaba ya que intentaba aguantarse la risa al imaginarse a su amigo peli rojo corriendo por toda la escuela y gritando por ayuda. — Kagami-kun si no despiertas el perro que esta delante de ti se va a comer tus Maji Burguer. —

— ¡NOOOOO!.— Se levanto de golpe guardando sus libros en su mochila para después salir corriendo del salón dejando solos a los otros dos.

— Y hasta allá fue a dar Bakagami. —

— Cuenta la leyenda que cayo de las escaleras y murió. —

— Jajajajajajajaja buena Tetsu. — En eso escucharon otro grito por parte de Taiga pero porque efectivamente habia caído de las escaleras. —¡JAJAJAJAJA QUE IDIOTA!. —

Salieron juntos dirigiéndose al primer piso en donde se encontraban los casilleros y la mayoría de los estudiantes esperando a que la lluvia se calmara, voltearon a sus cuatro puntos cardinales buscando al peli rojo, cuando al fin lo vieron se encontraba sentado cerca de la puerta de la salida con un chichón en la frente por la caída.

— Tu nivel de idiotez no tiene limites ¿sabes?. — Las burlas de Aomine no se hicieron esperar para después armar una pelea verbal de la cual ya todos de la escuela estaban acostumbrados.

Por su parte, Kuroko saco una de sus manos para que la lluvia cayera en ella, le encantaba sentirla, alzo su vista para apreciar las nubes grises, en sus ojos se podía apreciar cierto brillo de felicidad hasta que pudo sentir una brisa pasando a lado suyo y una especie de sombra negra, abrió completamente los ojos y su rostro que siempre se encontraba serio se deformo a uno de terror llamando la atención de algunos compañeros que estaban junto a el, al estar todo el tiempo serio no llamaba mucho la atención pero al demostrar sus emociones resaltaba mas, sus pupilas se contrajeron y comenzó a buscar aquella presencia que le habia provocado terror al sentirla pasar junto a el, comenzó a inhalar y exhalar por la boca, lo único que podía escuchar eran los latidos se su corazón.

Mientras sus amigos continuaban con su discusión volteo a su lado izquierdo percatándose que aquella figura estaba de pie entre la multitud, tenia la cabeza gacha y era completamente negro, como si una especie de nube lo cubriera, en su mente pasaron mil y un imágenes en las cuales se veía el caminando sobre el agua sosteniendo dos Lycoris radiata, cerro los ojos y se sujeto la cabeza con fuerza, una ultima imagen apareció, era el en el suelo pero solo se podían ver sus brazos llenos de hilos rojos y una persona delante suyo, no podía ver su rostro por la sombra del sombrero que portaba, en eso, la persona abrió uno de sus ojos, era de color amarillo y una gran sonrisa se dejo ver, ese ser lo observaba desde arriba, después…todo se volvió negro.

Aun seguía con los ojos cerrados y cuando al fin el dolor de cabeza habia desaparecido los abrió, tenia su mirada clavada en sus zapatos, regularizo su respiración y ya estando mas tranquilo alzo el rostro encontrándose cara a cara con la figura obscura, ahogo un grito de terror y comenzó a retroceder lentamente, sus piernas temblaban y su vista se estaba nublando, al parecer el era el único que podía verlo porque quienes estaban de pie junto aquella cosa no se inmutaban.

— ¡Tetsu!. — Aquel grito lo habia regresado a la normalidad, parpadeo y al hacerlo ya no estaba aquel ser pero continuo con su mirada fija en el lugar en el cual se encontraba anteriormente. — ¡Oye Tetsu!. — Apretó los labios, quería voltear pero presentía que si lo hacia se encontraría con algo peor. — ¿Estas bien?. — Una mano toco su hombro girándolo, Kagami lo habia volteado mientras Aomine continuaba con sus preguntas.

— Kuroko ¿te sientes bien?. — Hablo el peli rojo con tono triste al sentir el cuerpo tembloroso de su amigo. — Estas temblando ¿tienes frio?. —

— N-N-No. —

— Apenas si puedes hablar ¿qué sucedió?. — Aomine endureció su voz al decir su pregunta, conocía desde hace años al menor y sabia perfectamente que este cambiaba de tema para nunca responderle.

— V-Vi, a algu-ien sospechoso. — En parte no le estaba mintiendo, quería pensar que lo que habia visto era una alucinación por beber tanta malteada, busco en su mochila su botella de agua que se habia comprado en la cafetería pero en lugar de ello su mano agarro otra cosa, su rostro paso a uno de sorpresa, saco su mano y con ello un pequeño papel en el cual venia aquel conjuro. —No, no, debe ser una broma, ese estúpido demonio no es real, nada de eso es real, son puros cuentos. — Apretó el papel en su puño con bastante ira, a el le gustaban los temas paranormales pero no creía al 100% en ellos.

— ¿Sospechoso? ¿No era un estudiante?. — Los dos mayores comenzaron a ver a sus alrededores buscando a alguien sospechoso. — ¿Cómo era?. — Cuestiono el peli rojo.

Dio un ultimo suspiro para volver a su rostro serio. — Ya se fue, no se preocupen. —

—¿Cómo quieres que no nos preocupemos Tetsu? Estabas en un terrible estado. —

— Kuroko ¿estas seguro que es solo por eso?. —

— Si. — Mintió y sus amigos se dieron cuenta de ello pero ya no insistirían mas, el peli celeste llevaba la terquedad en las venas. — Miren, ya dejo de llover. — Señalo hacia la salida donde efectivamente la lluvia ya habia parado.

— ¡Al fin! Vámonos. — Con eso los tres se retiraron del lugar.

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Ya al fin estando en casa se puso de espaldas contra la puerta principal para dejarse caer lentamente, cuando Aomine se tuvo que separar de ellos para irse a casa, Kagami comenzó a bombardearlo de preguntas sobre que habia visto en realidad y una platica del valor de la amistad y confianza, lo agradecía pero en ese momento ya no quería saber nada de nada, continuaba pensando en aquel ser que habia visto y en las imágenes que aparecían por momentos en su cabeza.

— ¿Tetsu? Bienvenido. — Su abuelita se asomo desde la cocina para ver a su nieto sentado en la entrada. — ¿Cansado?. —

— Estoy en casa. — Se levanto para después acercarse a la mayor recibiendo un chocolate por parte de ella. — Bastante. —

— No has estado comiendo ni durmiendo bien últimamente. —

— Son los proyectos abuela, no me dejan descansar por mas que quiera. — Llego a rastras a su cuarto para dejarse caer en su cama mientras su abuelita lo observaba desde la puerta. —Y por otra razón, creo.

— Tus padres me dijeron que llegarían tarde por el trabajo y que no los esperaras. — Se sentó en la orilla de la cama para acariciar los celestes cabellos del muchacho que este al sentir la caricia se relajo y cerro los ojos. — ¿Aun no tienes hambre?. —

— No, estoy bastante cansado. —

— Jejeje, esta bien cariño, descansa, si necesitas algo estaré en la sala viendo películas. —

—Abuela recuerda que el doctor dijo que no mas películas de terror. —

—Me dijo que no mas maratones de esas películas en la madrugada, apenas son las cuatro de la tarde, shhh.— Se levanto del lugar no sin antes acomodarle a Kuroko su cabello. —Descansa, aprovecha que mañana es fin de semana. —

—Gracias abuela. — Se acomodo mejor en su cama para al fin caer en los brazos de Morfeo, o quizás no.

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Nuevamente se encontraba en un lugar completamente obscuro y solo, por mas que intentara encontrar algo a alguien en aquel lugar no habia absolutamente nada, solo estaba el.

Su mano la ponía frente a sus ojos para moverla e intentar ver como esta se movía pero nada, no veía nada, solo obscuridad hasta creería que tenia los ojos vendados pero no. Comenzó su andar sin rumbo fijo, esa era su rutina, caminar y caminar por horas hasta cansarse y ser consumido por la soledad, Kuroko ya se estaba acostumbrando a sus pesadillas.

— Que esto termine pronto por favor. — Hablo en voz baja para si mismo, en eso una pequeña luz alumbro desde arriba, al principio fue solo un pequeño destello de luz pero con el tiempo comenzaron a salir mas y mas luces proporcionándole a Kuroko visibilidad. — ¿Qué?. — Alzó la vista para apreciar un cielo estrellado, habían cientos y cientos de bellas estrellas brillando con intensidad, incluso logro ver unas cuantas estrellas fugaces. —Que hermoso. — Sonrió abiertamente continuando su andar pero sin despegar la vista de las estrellas.

Al estar admirando aquellas hermosas luces no presto atención por donde iba caminando, lo que antes era un suelo frio y obscuro se fue llenando se pequeños charcos en los cuales las estrellas se reflejaban, Kuroko al estar descalzo sintió de inmediato la humedad en sus pies y comenzó a patear los pequeños charcos para comenzar a jugar, en su escuela siempre mantendría la calma para no llamar la atención pero en ciertas ocasiones Kise, Aomine y Kagami lo atraparon saltando en charcos cuando iban en la secundaria.

Siguió caminando hasta que se encontró con una casa bastante grande, se encogió de hombros para ingresar al lugar, no perdía nada con saciar su curiosidad.

El lugar era increíblemente espacioso, lo primero que vio al cruzar la puerta fueron unas escaleras en el centro del lugar que se dividía en dos caminos, no habia ningún mueble en el primer piso por lo que decidió subir a la segunda planta encontrándose con una largo pasillo en donde al final de esta se encontraba una puerta abierta dejando a la vista bastantes anaqueles llenos de libros, al parecer era la biblioteca, el lugar tenia tres grandes ventanas por las cuales la luz de las estrellas lograba alumbrar, camino a paso decidido pero a mitad del camino se detuvo por el aroma a té de limón, se acerco a una de las ventanas y se percato que en el suelo de afuera comenzaron a aparecer las famosas Flores del infierno, se alejo de golpe y cuando dio la vuelta para regresar de donde venia descubrió que una puerta se habia cerrado en su cara, no entendía que estaba pasando, no recordaba haber estado en una habitación, volteo lentamente para darse cuenta de que estaba en la biblioteca, la pared de enfrente tenia ventanas dejando ver el cielo estrellado que ilumino el lugar con una luz azul bastante tenue.

Kuroko no se movió de su lugar, seguía recargado en la puerta intento abrirla pero al ver que no cedía se rindió, al encontrarse sin nada que hacer decidió seguir el aroma de aquel té, paseo entre todos los anaqueles hasta que llego a una esquina en la cual solo estaba una silla, parecida al de un trono de algún rey y delante de este habia una mesa vacía, al parecer de allí venia el aroma a té de limón pero ni siquiera habia una taza en el lugar, algo decepcionado se dio la media vuelta pero al hacerlo se encontraba en otro lugar, ahora estaba sobre el agua con un cielo azul, limpio, brillante y lleno de nubes recordándole las imágenes que habia visto al cerrar lo ojos en la escuela, no comprendía nada y cuando ya iba a caminar sin rumbo fijo alguien se lo impidió.

— Hola. — Aquella voz lo tomo desprevenido, se tenso ya que se le hacia bastante familiar, algo dudoso llevo su vista hacia atrás para saber quien o que estaba allí. Grande fue su sorpresa de ver la silla y mesa que habia encontrado en la casa, pero eso no era todo, sentado en la silla estaba una persona comiendo una galleta en forma de estrella, iba vestido con unas botas negras, pantalón del mismo color y una camisa blanca de mangas cortas con una corbata roja y un sombrero estilo gánster. Tenia facciones finas, su piel era blanca, su rostro estaba tranquilo y tenia los ojos cerrados. Kuroko se relajo un poco, aquella persona no daba miedo.

— Hola ¿usted es?. —

— Jajajajaja vaya que educado es. — Su risa, aquella risa armoniosa de la persona lo habia dejado encantado y provocado a Kuroko unos escalofríos pausados. — Pero, no puedo perdonar que me haya olvidado. — Agarro con bastante elegancia la taza de té para soplarle un poco y darle un pequeño sorbo, sus labios, el peli celeste al ver como los labios carnosos de la persona se despegaban de la taza no pudo evitar morderse los suyos propios, no se habia dado cuenta siquiera de aquella acción que habia hecho.

—Lo lamento, creo que me esta confundiendo con alguien mas. — Estuvo a punto de retirarse pero la voz del contrario le hizo detenerse.

—Kuroko Tetsuya, ese eres tu, no estoy equivocado. — En eso la persona abrió sus ojos provocando que el contrario olvidara como respirar, sus ojos eran heterocromáticos, uno era rojo y el otro amarillo, se acomodo mejor el sombrero para dejar ver sus rojos cabellos. — Mucho gusto mi amo. — Lo ultimo lo recalco regalándole una sonrisa picara a Kuroko.

No, esto debe ser mentira, ojos heterocromáticos y uno es amarillo y no, no, esa sonrisa, es la que e estado viendo, ¡debe ser una broma!. — Se encontraba en un estado de shock, recordó poco a poco el relato que les habia leído el profesor Shirogane, la del famoso demonio rojo, no quería creerlo pero el cabello de la persona que estaba sentada era de ese color, no podía salir de su estado.

—Oh ya veo, al parecer efectivamente no me recuerda. — Se levanto de su lugar acercándose a Tetsuya dejando un camino de flores cada vez que pisaba. — Y eso que la primera vez que nos vimos hicimos taaaantas cosas mi amo. — Coloco una de sus manos en la barbilla del menor pasa así alzarlo.

—¿QUÉ?. — Al demonio con mantener su voz neutral y su rostro serio, al escuchar las palabras del mas alto sintió vergüenza por el tono comprometedor que habia usado.

—Tranquilo, me encargue de que aquella vez fuera especial. —

—Por favor deje de decir esas cosas y dígame quien es usted. — Alejo la mano del peli rojo de un manotazo, no soportaría mas que jugaran con el.

—Al parecer mi nuevo amo no tiene sentido del humor. — Regreso a sentarse en su lugar en donde ahora sorpresivamente se encontraba otra silla. —Por favor tome asiento. —

Kuroko dudo un momento hasta que se decidió sentarse con rostro molesto. — ¿Quién es usted?. —

—No me hable de "usted" por favor, llevo siglos viviendo pero no es para que me hable así mi amo. —

—¿Qué es eso de "mi amo"?. —

—Es usted, usted me llamo para que me encargara de sus pesadillas. — Chasqueo los dedos para que delante de Kuroko apareciera sobre la mesa una malteada de vainilla. — Se que es tu favorito. —

—Tiene veneno ¿verdad?. —

— Jajajajajaja por supuesto que no. — Sonrió para después continuar. — Con su pegunta inicial joven amo, yo soy el demonio rojo o mejor conocido como el devorador de los sueños. —

—Pero…es una leyenda. —

—Toda leyenda tiene su grado de verdad. —

—¿Tienes nombre?. —

—¿Porqué quiere saberlo?. —

—No puedo confiar en un hombre que se niega decirme su nombre y se presenta diciéndome que es un demonio. —

—Jajajaja dice no confiar en mi pero ya esta bebiendo de la malteada que yo le ofrecí, se esta contradiciendo. — Cruzo sus piernas para tener mayor comodidad, junto sus dos manos y las coloco sobre su regazo y observando bastante divertido al menor que continuaba bebiendo del vaso.

—Malteada es malteada. — Dejo el vaso ahora completamente vacío sobre la mesa sorprendiendo al demonio reflejándolo en su rostro.

—Vaya, realmente ama la malteada de vainilla. —

—Tu nombre. — La voz de Kuroko se escuchaba molesta y el peli rojo se percato de ello haciéndolo sonreír aun mas.

—Me han llamado de distintas maneras— Cerro los ojos. —E tenido infinidad de nombres y formas, pero el nombre con el cual me llamaron desde un principio es…— Abrió sus ojos provocándole terror a Kuroko, lo observaba, ¡no! Mas bien lo estaban analizando, aquellos ojos heterocromáticos se veían fríos, tenebrosos y enojados, se sentía mas pequeño ante aquella persona pero continuo con su cara adelante, no agacharía la mirada por mas miedo que sintiera. — Yo soy el demonio Akashi Seijūrō. — Coloco una de sus manos en su pecho extendiendo la otra a su lado izquierdo y con una sonrisa que paralizo al peli celeste, en definitiva era la persona que habia visto con anterioridad.

—¿Esto es real?. —

—Por supuesto que lo es, la leyenda…no, mi leyenda es real y ahora estaré a tu servicio un mes. —

—Al final del mes me mataras ¿cierto?. —

—Esta muy bien informado, si, así funciona esto pero por lo que se no me llamo por sus problemas con las pesadillas si no por un reto ¿estoy en lo correcto?. — Kuroko asintió. —Le diré algo, sus pesadillas son realmente interesantes ¿sabe porque en aquel lugar obscuro de repente aparecieron estrellas para alumbrar su camino?. —

—No. —

—Porque yo las envié. — Del plato de porcelana que descansaba sobre la mesa recogió una galleta en forma de estrella. —Para mi los traumas, pesadillas, pecados, la lujuria y venganza son un completo manjar, son como postres de los cuales yo disfruto y los suyos, son exquisitos. —

—¿Mis pesadillas son esas?. — Señalo el plato donde habían tres galletas mas.

—Así es. — Comió la que habia agarrado para después beber un poco de té. —Pero, ya que no me llamo por su propia decisión le doy la oportunidad de irse. —

—¿Qué?. —

—Sus pesadillas son increíblemente interesantes, se lo habia dicho antes pero creo que no lo recuerda. Y ya que sabe como va a terminar todo no hay caso que le engañe. —

—Me niego. —

—¿Disculpe?. —

—Me niego a irme, si dices que ayudas a las personas con sus pesadillas para que por así decirlo, superar sus miedos y poder sentirse tranquilos yo no creo que seas malo, además, no siempre puedo hablar con un demonio. —

—¿Es consiente de lo que esta diciendo?. —

—Si, no te tengo miedo. — Le sostuvo la mirada al demonio. —La verdad es que un poco.

—Que interesante. — Su tono de voz habia cambiado drásticamente, parecía como si fuera otra persona, anteriormente su voz se escuchaba tranquila pero ahora no. —¿Eso quiere decir que quiere hacer un pacto conmigo?. —

—¿Si lo hago me va a poseer para matar a mi familia?. —

—… ¿Perdón?. — Inclino un poco la cabeza, nuevamente su actitud habia cambiado, otra vez era el del principio. —Jajajajajaja tenia su sentido del humor bastante escondido ¿sabe?. —

—Todos los demonios hacen eso. —

—Ya no soy como todos. — Sonrió dulcemente provocando que el corazón de Kuroko comenzara a latir rápidamente. — Yo solo me encargo de cumplir sus mas grandes deseos y a cuidar sus sueños para que las pesadillas no lo molesten mas. —

—Esta bien, acepto pero con una condición. —

—¿Cuál?. —

—Llámame por mi nombre. — Akashi dejo de sonreír, aquello lo habia tomado por sorpresa. — No me gusta que me hables de usted, no soy tu mayor. —

—Lo hago por respeto. —

—No me gusta. —

—Esta bien joven Tetsuya. —

El peli celeste al escuchar su nombre salir con tanta naturalidad de los labios del demonio le gusto, se escuchaba bastante bien, desvió la mirada para ver el infinito mar en el que se encontraban. — Tengo una pregunta. —

—¿Cuál?. — Le dio los últimos sorbos a su té de limón.

— ¿Qué es eso de "hicimos tantas cosas" y "primera vez especial". — Le dedico una mirada de enojo al peli rojo que este al escuchar la pregunta casi escupe su té pero el era bastante educado por lo cual se aguanto.

Trago con dificultad su bebida. — La primera vez que llegaste a este mundo tu estabas detrás de mi y en el momento en el que te vi… te desmayaste. —

— ¿Eh?. —

— Tu te quedaste desmayado mientras yo continuaba sentado. —

— ¿Entonces era una broma lo que habías dicho antes?. —

— Quizás Tet~su~ya~.— Sonrió seductoramente haciendo que Kuroko se avergonzara

— Tsk…— Se cruzo de brazos haciendo puchero y aun con su notable sonrojo.

— Entonces ¿estas listo?. — Refiriéndose al pacto.

— Si. — Contesto decidido impresionando a Akashi

Este humano es impresionante. — Pensó para después ponerse de pie; Al hacerlo el lugar cambio, el mar y el cielo ya no estaban, ahora en el suelo habían millones de flores en las cuales se encontraban la amapola blanca, glicina blanca, convallaria majalis –de esta habían millones, era la que mas resaltaba– pero habia una que no era blanca, aquella flor era la Caléndula. — Hermoso ¿cierto?. —

Kuroko se levanto admirando las flores, eran millones y millones de flores blancas, en sus ojos se podía apreciar un gran brillo de felicidad que Akashi no tardo en notar. — Es increíble. —

Volteo a ver al demonio que estaba a unos pasos de el pero al hacerlo pudo notar que en donde estaba de pie el peli rojo habían flores rojas, ninguna blanca lo rodeaba, eran las Lycoris radiata que aparecían siempre que el demonio pisaba el suelo.

— Tienes tiempo para arrepentirte. —

— No voy a huir. —

— Al termino de los treinta días tu alma será mía. —

—Lo se. —

—Eso quiere decir que morirás. —

—Disfrutare el tiempo que me queda. —

—Eres alguien impresionante fantasmita. —

—¿Porqué me dices así?. —

—Te gusta pasar inadvertido, si se te pierde de vista en un momento a otro estas en otro lugar, pero te diré una cosa. — Con paso lento se acerco a Tetsuya para quedar cara a cara, los dos manteniéndose la mirada, ninguno iba a ceder, los ojos de los dos brillaban con intensidad, uno de decisión y otro de fascinación. —Yo no te perderé de vista. — Dijo con tono seductor acercándose al rostro del menor. — Serás mío. —

—Ya lo veremos. —

Las flores del infierno comenzaron a llenar todo el lugar, ya no existían flores blancas ni las pocas anaranjadas que habían, las del demonio se adueñaron de todo el lugar.

— El pacto se cierra con un beso ¿entendido?. —

— Si. —

Akashi acomodo algunos cabellos del peli celeste detrás de su oreja para después colocar una de sus manos sobre la mejilla de este, se acerco lentamente hasta rosar sus labios.

— Eres un idiota Kuroko Tetsuya. — Susurro sobre los labios del menor dejando a este asustado, otra vez aquellos ojos fríos lo estaban viendo, no le dio tiempo de retroceder ya que Akashi lo estaba besando, fue corto, sin sentimiento alguno, vacío. — Desde ahora comienza la cuenta regresiva de tu vida. —

—Te aseguro que continuare viviendo. — Se limpio los labios molesto, no le estaba gustando como le hablaba el demonio, de un momento a otro pasa de ser alguien amable y carismático a alguien tajante y con aires de superioridad.

—Créeme que cuando desaparezcas nadie se dará cuenta, cometiste uno de las mas grandes errores de tu vida. —

— Tu también. —

— ¿Enserio?. —

— Pensar que soy débil cuando en realidad soy mas fuerte que tu. —

— ¡Ja! Seguro. —

¿Dónde esta el otro Akashi? Este no me agrada.

— Al parecer estas a punto de despertar. — Señalo la mano de Kuroko, los dos observaron aquella parte que poco a poco iba desapareciendo.

— ¿Q-Qué?. — La mitad de su cuerpo ya iba desapareciendo asustándolo un poco mientras Akashi continuaba observándolo con bastante diversión.

— Jajajajajajajaja que rostro tan mas curioso, lleno de miedo y desesperación Jajajaja que estúpidos son ustedes los humanos. — Le dio la espalda al ojiazul para después retirarse y perdiéndose entre las flores del infierno. — Nos veremos después fantasmita. —

Todo desapareció dejándolo nuevamente en donde estuvo desde un principio, en un lugar lleno de obscuridad y soledad, se quedo quieto por todo lo que habia visto al paso de unos minutos una luz lo alumbro desde atrás, volteo lentamente entrecerrando los ojos por lo brillante que era, estiro su mano para comenzar a caminar pero cuando abrió los ojos lo primero que vio fue el techo de su habitación, estaba sudando y continuaba con su uniforme de la escuela.

— Akashi Seijūrō. — Toco sus labios, al fin habia podido despertar recordando algo, ya no se sentía cansado se sentía como nuevo. Estiro su brazo para alcanzar su teléfono celular que se encontraba junto a el, desbloqueo la pantalla viendo que el reloj marcaban las 10:30pm y además tenia 4 llamadas perdidas de Kise, al parecer este estaba preocupado por el. — Un mes. — Llevo su mirada hacia su ventana donde se encontraban las dos flores Lycoris radiata, estas no se irían ya que el pacto habia sido sellado, ya no habia marcha atrás. — Encontrare la forma de derrotarlo. — Efectivamente, existía una forma de salir vivo al final del mes, una bastante complicada y difícil de llevar acabo pero quizás en lugar de encontrar la solución a ello descubriría todavía mas.

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En un pequeño santuario se encontraba un muchacho peli rojo orando, en sus ojos se veía reflejado tristeza y arrepentimiento, todo estaba en silencio en aquel pueblo deshabitado donde en todos lados se podía encontrar la flor que el tanto odiaba hasta que unos pasos corrompieron el silencio, se acercaban al muchacho, era una persona vistiendo completamente de negro pero en su chaleco de manga larga se hacían ver algunos detalles de rojo, se detuvo a unos pasos del contrario.

— ¿Por qué le dijiste todo eso?. — Pregunto el muchacho dándose la vuelta, era Akashi pero este tenia sus dos ojos rojos.

— Era necesario, debe aprender quien es mas poderoso. — Contesto la otra figura con las manos en la cintura, alzo la vista, era otro Akashi Seijūrō pero con un ojo amarillo.

— Te hiciste presente sin mi consentimiento. —

— No es mi culpa que tu seas tan débil y blando. —

— ¡BASTA!. —

— Por eso estas maldito. —

— ¡CIERRA LA BOCA!. —

— Nunca podrás ser feliz, me das asco, de seguro a ese niño inútil también le diste asco como a todos los demás, eres una vergüenza Seijūrō, por eso yo me hare cargo de esto. —

— ¡No te lo permitiré!. — Agarro al otro Akashi con fuerza para estamparlo contra el templo. — No esta vez. —

— Jajajajajaja por mas que quieras ocultarme siempre saldré y destruiré todo para cumplir con la maldición que nos une Seijūrō, así siempre a sido. —

— Cambiare las cosas para al fin ser libre. — Soltó al contrario para alejarse del lugar. — Esta vez encontrare la respuesta. — Abrió los ojos apareciendo en una habitación elegante tapizado de negro y alfombrado de rojo, una ventana estaba junto a el donde la imagen del peli celeste despertando en su habitación se hacia ver, el demonio utilizaba las flores para mantener vigilado a sus amos. — No dejare que el vuelva a salir de nuevo. — Suspiro el demonio ahora con sus ojos del mismo color, rojos, esa era su forma original pero por una maldición cada vez que estaba frente a sus nuevas "victimas" cambiaban de color para que no se dieran cuenta en que momento el otro Akashi cambiaba de lugar.

Se levanto de su lugar para después andar entre los pasillos de la mansión en la cual vivía completamente solo, se detuvo junto a un espejo que estaba en aquel lugar, se miro en el pero en este se reflejaba el otro Akashi, el de ojos heterocromáticos que le sonreía con burla, lo ignoro y continuo su andar siendo acompañado por las flores que le recordaban su castigo.

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Continuara…

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Notas de la autora:

¡Hola! ¡Hola! Pfff termine con dolor de espalda y nalgas aaaggg me duelen ¿qué les pareció el capitulo? Se que todo esta yendo algo lento, todo a su tiempo, este fic tendrá bastantes capítulos. Mierda siempre me quedo sin que decir en las notas ¡pasare a contestar los rewievs anónimos!.

Andre-neko-chan: ¡Hola! Muchísimas gracias :') okidoki, La imagen del traje que usa Akashi lo pondré en mi perfil de fanfiction, después de la información, ahi dejare los links. Espero se vea ^ ^ asdfghjkl si, es mi fic favorito de Kuroko no Basket, ay, muchas gracias, me alegra que te haya gustado. Gracias por leer & comentar.

Jess: ¡Hola! Jajajajajajaja me paso lo mismo a mi también se me fueron las ganas de dormir & como era de madrugada toda mi casa estaba a obscuras, de milagro sigo viva(?). Aaaahhh muchísimas gracias, me hace muy muy feliz que te haya gustado. No querida, cada vez que Kuroko se vaya a dormir se encontrara con el demonio aunque Akashi al ser poderoso puede estar en el mundo de los humanos pero con tiempo limite. Aaaggg lo se, cuando le dijo todo eso a Kurokocchi llore & me enoje D':

Morfine: Ngh a mi igual. Asdfghjhgfdsdf –rueda por el "cariño".– Ay, muero, muchas gracias por tus palabras :'D jajajajajajaa ya somos dos, las próximas pesadillas de Kuroko serán impactantes ;). Akashi es tan seductor AAaaaHHhhh amo al muy hijo de su madre (L) Jajajaja amen, Tetsu es así en este fic, adicto al peligro. Espero te guste el cap & gracias por leer & comentar ¡besos!.

Sophia Jones: Mi pequeña Sophi ¡hola!. LO SE, EL AKAKURO ES AMOR & HERMOSO D: (L) (L). Muchas gracias querida :'D ¡AH! Bueno me base mas que nada en su actitud & doble personalidad, originalmente mi idea principal iba ser que Kuroko fuera el demonio pero hubiera quedado muy OoC & no me gusta eso, además la personalidad de Kurokocchi es perfecta tan & como es. Pinche Akashi :c odie que le dijera todo eso pero es porque esta celoso de que Kagami lo tenga en su equipo, yo lo se(?)

Bueno esos son todos, también le quiero agradecer a kurolovers & a KittyCiel656 por sus rewievs, ya les conteste ;) Waaaa EmpressQueenRedBlueIceScissor4 me acaba de llegar tu rewiev, ahora mismo te contesto, ngh ame tu nombre de cuenta.

En mi perfil (debajo de toda mi información) coloque imágenes del traje que usa Akashi demonio, el pasillo hacia la biblioteca & la escalera que ve Kuroko al entrar a la casa.

Eso es todo, cualquier duda pregunten, si sale por allí una falta de ortografía o narración díganme, estoy tan cansada que no podía ver bien las letras. Wuajajajaja al parecer la abuelita sabe algo.

Bueno, hasta el siguiente capitulo ¡dejen rewievs! O HAY TABLA D: SE DONDE VIVEN, los veo a través de las flores asdfghjkljhgfd ok no xDDD a no ser.

¡Hasta la próxima!.

Significado de las flores:

Amapola blanca: Sueño.

Caléndula: Calmare tus penas.

Glicina blanca: Me aferro a ti.