Chapter 3

Después de una extensa platica (que dicho sea de paso absorbió su recreo por completo) se explicó que los tres niños anteriores se conocían de un poquitito antes, pues eran vecinos, eso y que las madres del pelirrojo y azabache son grandes amigas, haciendo amigos oficiales a sus hijos, quienes parecía que habían estado juntos desde el maternal. Felicidades, había congeniado con tres niños diferentes, que dicho sea de paso eran muy amigos, sabría dios por qué. Era interesante, tenía ahora tres amigos completamente, pero meramente distintos. El azabache se llama Stan y por lo que se veía tenía una paciencia olímpica, realmente olímpica (o envidiable). Seguido de él, estaba el pequeño Kyle, era solamente unos dos centímetros más pequeño que Stan, pero así le llamaban por que se veía un poco vulnerable. Kyle tenía a su favor su genial cerebro. Uno de los niños genio que amaba el sistema educativo del gobierno (amaba en sentido figurado). El siguiente era el robustito y castaño Eric. Ese día se dio cuenta de que Eric es una persona presumida, engreída, molesto y todas las definiciones negativas que se le pueden agregar a un niño. Sin embargo su sentido del humor era bueno, sí, pero a veces era algo estúpido. Lindo. Felicidades haz conocido a niños diferentes y que pueden ser potencialmente tus amigos.

Al final del día el niño ya tenía algo que contarle a su madre. Quien estaba en primera frente a la puerta y, que rápidamente estrecho a su hijo en brazos en cuanto lo vio. Así pues el niño le conto acerca de sus tres amigos nuevos y ella encantada, al primer día y el niño ya tenía amigos. Le recordó cuando ella iba a la secundaria (si, secundaria) y una chica le hablo en su primer día. Bellos días aquellos, sin duda.

-... Entonces la maestra nos dijo que teníamos que hacer parejas y me quede con Cartman...-comento mientras iba de la mano de su madre

-¿Cartman?-sonrió-¿Por qué no le llamas Eric? ¿Así se llama no?

-Solo los mayores le llaman así, además no me gusta su nombre, es muy común

-¿Un nombre común?-rio bajito-Hay ustedes los niños pequeños piensan cada cosa rara

-... Ma... Alguien nos mira-volteo

-¿Eh?-miro donde el niño señalaba. Era el, esa ingrata persona que la lastimo ahora estaba atravesando la calle con su madre-No le tomes importancia cielo-sonrió nerviosa, quizá esta perdido... Eh... ¿Quieres un helado?

-¡Si!

"Mientras más lejos estés de nosotros, mejor me sentiré..."

Como si hubiese visto un muerto, ella llevo al niño con cuidado a su auto, subió y lo puso en marcha. Al pequeño se le hizo raro que su madre se comportara de esa manera, siempre era muy tranquila y si algo le aquejaba trataba de disimularlo con una de sus mejores sonrisas, pero como todo un caballerito asintió y no dijo nada.

-"Ah claro, mi vida empieza a brillar y ahora llega ese hijo de vecina y su madre..."-se pensó-Vaya mierda-exclamo después de un bufido molesta

-¿Mi?-el niño le miro confundido

-A-Ah este... L-Lo siento... No vayas a decir eso en público... Ni en casa ¿Ok?

-Ok-ella suspiro

Por un momento sintió que debería explicar lo que había dicho. No estaba lista para eso. Sin mucha demora llegaron a una heladería, donde salieron y se acercaron al mostrador para pedir. Ella decidió comprar una copa de choco-vainilla doble para compartir (obvio), les dieron unas cucharillas y su respectivo helado, posteriormente llegaron a su mesa y comenzaron a comer.

Ella al igual que su madre, pregunto acerca de los deberes que le encomendó la maestra (sonó a su madre, según ella). El pequeño rubio ojiceleste negó con seguridad. Ella se guiaría de su confianza y la humildad del pequeño.

El helado se terminó antes de poder comerlo con galletas, otro buen día comprarían mas para comer en la noche mientras vieren una película.

Había vuelto a pensar en aquel infeliz después de haberle invocado con el pensamiento y verle cerca del colegio del niño -"Simple coincidencia"-pensó. Le hacía mal pensarle -"Ahora tengo un hijo, no puedo volver la mirada atrás"-se reiteró. Y era cierto, no toda su vida iba a ir en torno al cabronazo ese ¡NO! Ahora su mundo se enfocaría en el ángel de su cielo, que estaba limpiando sus labiecillos con la servilleta y estaba listo para volver a casa.

"Para una madre, los hijos son primero"

Le sonrió, extendió su mano esperando este la tomase y volvieron al auto, irían al centro por la batita (uniforme) que el debería usar, una mochila nueva, cuadernos, y otras cosillas para el cuarto de este y fomentar el estudio (cosa cómica porque ella no era la persona más estudiosa, y lo acepto siempre). No tardó mucho en darse cuenta a que eso era mucha carga para un menor de cuatro años. Ella a su edad hubiera querido disfrutar de mucho ¡DE MUCHO! Pero tampoco quería equivocarse ¡Oh no!

"Libertad mas no libertinaje"

Ok desde allí la abuelita siempre tuvo razón. Ahora ¿Cómo darle libertad a un niño de cuatro años cuando tú no tuviste eso? Seria difícil. Pero en principio tenía esa palabra mágica y clave que necesitaba más que nunca y que resolvían aquella ecuación.

"Amigos + Hijo= Libertad"

De cierto modo, era razonable, ahora solo faltaba que su hijo socializara MAS con ellos. Pero ojo ¿Cómo esperas que el niño socialice si tú eras (o eres) una antisocial que escribe por mero placer?

Vamos, que desde allí ser madre se estaba volviendo algo complicado, pero eso no le debía afectar. Ahora necesitaba un plan de contingencia y una comida con amigas no estaba mal. Bien esto está bien ahora ¿Que amigas? Alyn y Cristal estaban de viaje, así que no las vería hasta el mes próximo, no se habla con Sayuri desde hacía años ¡Años! ¿Melody? ¿La que anda de fiesta en fiesta? No ¡Ni de coña! Eso es mala influencia para el niño. Las fiestas bien, pero hasta que sea un poco más mayor. Y, su respuesta le llamo al móvil: Alyson.

Siendo mejores amigas desde el colegio (o prepa) Alyson era su mejor opción, así que después de una larga (larguísima) explicación de los últimos hechos, la chica acepto ir a comer el día de mañana encantada.

Solución al problema.

"Y con esto me lavo las manos"

Continuara...