Chapter 4

Al día siguiente...

-¿Y por qué me tengo que vestir así?

-Por qué va a venir una amiga y no te quiero fachudo cielo-contesto

-Pero me veo tonto-reprocho

-Kenny no te vez...-miro al niño, se veía elegante pero realmente se veía in-co-mo-do. Con todas sus letras-Tienes razón, venga que te cambio de ropa...-se caminó al closet y le dio unos jeans de mezclilla azul una camiseta blanca y su sudadera anaranjada-Toma, que no tarda en llegar y no quiero que estemos a las carreras-dicho esto, el timbre sonó-Ah claro, nunca en su vida ha sido puntual y justo hoy que quería que ella llegara tarde, se le ocurre llegar temprano-reprocho-¡Genial!-sarcasmo

Sin más que decir, dejo al rubio en su cuarto para que se cambiara y bajo para abrir la puerta. Si, Alyson había llegado temprano y no solo eso, traía algunas cosas en sus manos. Abrió la puerta para hacerla pasar.

-Aly... Llegas temprano ¿Te corrieron de casa?-rio

-¡Daaah! Obvio no. Solo quería conocer a mi pequeño sobrino ¿Dónde está?-le busco con la mirada

-Kenny se está cambiando de ropa-sonrió

-¿Apenas llegaron del cole?-levanto una ceja

-Eh... Si...-mentira piadosa

-Pues ya me vas diciendo que tan lejos queda, ¿O qué? ¿Te lo llevas a pie?-rio

-Por supuesto que no, es mi cielo. Yo no le haría eso

-Calma, calma. Solo bromeaba-sonrió la otra

-¿Que tanto traes allí?-miro curiosa

-Oh, son regalos para Ken. No es nada del otro mundo, un valón y ropa nueva

-¿Más ropa?-rio-Bueno, tendrá ropa hasta que cumpla 6 años. Todo mundo le ha traído ropa y ya me dirás tu donde meto más, el ropero está lleno

-No es problema, con lo ordenada que eres chance y compras una cajonera más grande

-Supongo...-el rubio se asomó desde las escaleras-Ah... Ven cielo, quiero que conozcas a una amiga mía...-le llamo y el bajo-Salúdala, se llama Alyson

-Ah... Ho-Hola...-sonrió un poco

-Hola cielo. Mira, que te he traído unas cosillas-le entrego las bolsas

-¡Genial!-abrió las mismas-Un valón y... Ropa...

-Kenny...-le llamo la atención

-No le regañes... Contesto como tú-rio

-Vale... Pues bien... Vamos a comer, hice albóndigas con queso dentro-aplaudió-Vayan a lavarse las manos que ya mismo sirvo-los dejo a ambos en la sala

-Pues vamos-le extendió la mano al pequeño ojiceleste con una sonrisa

Ambos obedecieron a lo que Hanna había pedido ya después se sentaron a degustar la comida recién hecha de la castaña. Una vez que el pequeño rubio termino de comer, se quedó sentado a la mesa junto con las dos mayores, ya estaba algo aburrido, así que se dedicó a balancear sus piernas allí en la silla que le quedaba muy por sobre el suelo, así que era fácil estar jugando. Las dos chicas notaron como el pequeño miraba hacia sus pies mientras jugaba con estos, su madre sonrió y mejor le llamo.

-Kenny, cielo. ¿Por qué no vas arriba a jugar con el valón que tu tía te regalo eh?

-¿Si puedo?-pregunto curioso

-Adelante-sonrió-Solo no vayas a romper nada-el pequeño asintió y rápidamente se levantó, tomo sus trastos sucios y los dejo sobre la barra de la cocina-Te llamo en cuanto terminemos para comer helado...-le aviso antes de que saliera como bala hacia su cuarto.

Ellas se quedaron hablando. Compartían experiencias recién vividas. Las últimas noticias de la semana. Desde que ambas se metieron a trabajar casi ya no tenían tiempo la una para la otra, pero siempre había llamadas o mensajes con chismecillos o cosas así. Parecían hermanas.

"Súper Mejores Amigas"

Ella también quería responsabilizarse, pero no había chico que le llegara realmente al corazón y le diera el don de tener hijos. Ahora ella pensaba también en la adopción, solo que primero vería que tal le iría a su amiga ya después le tocaría a ella.

"Cada quien a su tiempo"

Decía la fiel y difunta abuelita de Hanna, ella siempre recordaba a su querida abuelita. La muerte de tan dulce mujer golpeo con fuerza sobre los corazones de sus familiares, y hasta hoy aún era extraña su ausencia.

Mientras tanto, en su cuarto jugando se encontraba el pequeño rubio. Rodaba el valón de un lado a otro y sin embargo estaba aburrido, así que fue a tumbarse a su cama a esperar el llamado para comer helado. El teléfono sonó. No paso ni cinco segundos y le llamo su madre.

-¡Kenny, cielo! ¡Teléfono!-el pequeño bajo

-¿Quién es?-bajo y se asomo

-Dice que es Stan-le dio la bocina-No sabía que les habías dado el número-sonrió y se fue

-¿Diga?-hablo

-Hola Kenny-saludo el azabache

-Ah... hola Stan...-contesto-¿Cómo conseguiste el numero?-susurro asegurándose de que su madre no estuviera

-Es secreto-rio-Oye, vamos a ir a jugar los chicos y yo al parque ¿Vienes?

-Pues...-volteo-¡Ma! ¡Los chicos irán a jugar al parque! ¿Puedo ir?-llamo. La castaña y su amiga fueron donde él estaba. Una estaba en estado de shock y la otra estaba más que contenta

-¿S-Salir? ¿Hoy?-contesto la castaña

-Oye...-le codeo la otra-Que tiene cuatro años y querías que tuviese amigos, no puedes quejarte

-Pues bueno...-se acercó-¿Puedo hablar con Stan?-extendió su mano. El pequeño asintió-Hola Stan... ¿Me pasas a tu mami?-el niño accedió y le dio la bocina a su madre

-Buenas tardes...-saludo la mujer

-Hola señora, eh... Es por la salida de los niños al parque...

-Puede ir con nosotros si gusta-contesto amablemente

-¿De veras? Gracias, nos vemos haya entonces-colgó. La otra simplemente la fulmino con la mirada mientras se cruzaba de brazos-¿Qué?

-Que te has colado en la salida de amigos de tu hijo...

-Oh vamos. Tengo que saber cómo son sus amigos y como son sus madres

-¿Crees que son secuestradoras o qué?-espeto

-Bueno ya acepte, no puedo cancelar-termino

Una vez que terminaron de discutir fueron hacia el parque, donde una señora de pelo corto castaño estaba al lado de otros tres pequeños niños, quienes reaccionaron en seguida al ver que el pequeño rubio llegaba. Una vez que esté bajo, los cuatro pequeños salieron disparados hacia los juegos. La castaña solo sabía que tenía que retener ese impulso de querer decirle que tuviese cuidado. Sentía que tendría un colapso nervioso allí mismo. La mujer que estaba al lado de ellas y quien trajo a los otros niños le dirigió la palabra.

Su nombre era Sharon, y es la madre del pequeño Stan. O dicho de otra forma Stanley Randall Marsh. Jamás había oído de un niño con un nombre tan completo como el de Stan. Pobre criaturita. Siguieron platicando, Sharon es casada y tiene una hija cuatro años mayor que su pequeño. La mujer no parecía mala persona, parecía una mujer en quien podía confiar.

-... Así que ¿Es hijo único? ¿Piensas tener otro?-pregunto la mujer

-N-No bueno... Vera...

-... Soy adoptado-contesto el rubio sin pena con el balón en manos interrumpiendo la plática de adultas y dejando mudas a ambas

-Ya veo...-desvió la mirada

-K-Kenny, cielo. Ándate para haya que los chicos te esperan-el pequeño asintió y siguió a sus amigos

-Así que... ¿Adoptado eh?

-Si bueno...

-No hay nada que explicar, aquí encontraras mucho de qué hablar. La próxima semana me reuniré con otras tres amigas ¿Quisieras venir?

-¿Eh yo?

-Claro, ¿Por qué no? Al fin que los chicos se llevan muy bien

Y no se habló más. Sin quererlo ella se vio envuelta en un ahora circulo de madres cuyos hijos se llevaban bien entre si

"De una manera u otra está bien"

Y en cierto modo sí que estaba bien. Así si necesitaba que cuidaran a Kenny no tendría que dejarlo con su madre, podría dejarlo con Sharon para que jugara con Stan en lo que regresaba. Alivio, alivio.

"Justo como cuando la escuela"

Como si fuese una trampa del destino, la semana siguió hasta llegar el día de la reunión con las demás "madres". Se reunirían en casa de Sharon y no solo eso. Dejarían a los niños jugando en el cuarto de Stan.

La cita era a las 5 después del cole -pero muy después- ella recién había salido del trabajo y estaba que no aguantaba ya los tacones, pero intento aguantar. Llegaron frente a la puerta, dispuestos a tocar; mas esta se abrió sola exaltando a Hanna un poco.

-Hanna, Kenny. Pasen, pasen. Creí que no vendrían-les dio paso

-S-Si, es que bueno... Acabo de salir del trabajo.

-No te preocupes. Kenny, Stan y los demás están arriba jugando, y te están esperando-comento. Este sin hacerse del rogar o simplemente despedirse se fue disparado hacia la planta de arriba.-Ven, te presento.

Caminaron a la sala donde ya había dos mujeres sentadas bebiendo café. Otra mujer castaña y una pelirroja.

Sheila, es madre del pequeño Kyle. Toda su familia es Judía, es casada y antes, eran de New Jersey. Eso a Hanna le pareció interesante ¡judíos! Le interesaba mucho saber de esa religión. La siguiente era Liane, la madre del pequeño Eric y la mujer tal vez mas ingenua del mundo. Era la única que creía que su hijo era el ángel más grande del cielo, pero según lo que le había contado Kenny a su madre, el niño era otra cosa.

Charlaron un rato, después salió a tema el asunto de la adopción de Kenny, ninguna se asombró, era normal en cierto modo y no tenía nada de malo acoger a un niño que se quedó sin padres. Todas creían que estaba bien. Y de hecho lo estaba. ¿Quién no creía tener como hijo un niño así? Era valiente, era audaz, era un niño tan impresionante. Quizá no era ególatra y egoísta como Eric, quizá no era buen líder como Stan y quizá no era un genio como Kyle, pero realmente era un niño extraordinario. Y en cierta forma, le recordaba a ella. La criatura era contestón, berrinchudo, presumido y eso hacía que se asemejara a ella en cierto modo.

Todas detuvieron sus risas cuando el timbre volvió a sonar. Esta vez, la última integrante del grupo era rubia y tenía dos pequeños a su lado. Sus nombres: Linda Stotch y los mellizos Leopold y Marjorine. Que dicho sea de paso se veían inocentes -realmente inocentes. *Muy MUY inocentes*-. Ambos rubios de ojos un poco más claros que los de Kenny, eran como color menta. Unas joyas de niños.

Linda es casada y solo con sus dos hijos. Todos, de cariño llaman a Leopold "Butters" y a su hermana Majo (Que se pronuncia "Mayo"). La pequeña era la única niña en el grupo de madres que tenía puros hombres. Quizá eso ayudaría a que no le vieran la cara de tonta cuando mayor. Quizá.

Mientras tanto...

Las señoras madres se encontraban agustamente conversando de cosas de "mayores" y los niños estaban en el cuarto de Stan, jugando videojuegos. Kenny y Kyle estaban sentados en el suelo a un lado de la cama mientras que Stan y Eric estaban sentados en la cama. La puerta se abrió, dejando apreciar dos pequeñas y frágiles siluetas que asomaron la cabeza para pedir pasar.

-Creí que no vendrías...-enuncio el pequeño azabache

-M-Mamá pasó a comprar las galletas

-La mamá de Kenny ya había comprado unas de coco-espeto el pequeño Eric

-Nosotros no sabíamos...-susurro la pequeña Majo. Después entraron a tomar lugar junto al rubio y el pelirrojo

Majo se sentó al lado izquierdo de Kenny, mientras que su hermano prefirió subir a la cama con Stan y Cartman. Durante todo el rato, Kenny y Majo no dejaban de intercambiar miradas. Ella era muy pequeña -en sentido figurado- se vía incluso más inocente que su hermano -y eso es exagerar-. Ella de alguna manera era diferente a los demás. Amor a primera vista. Y más que nada amor infantil, el amor quizá más puro de todos; y el más hermoso.

"El amor a primera vista es quizá el más intenso y hermoso de todos"

Una vez terminada la tarde -y sacando casi a rastras a Kenny de la casa de los Marsh- volvieron a su hogar -mientras él hacia puchero-.

-Dije que lo sentía...-comento ella

-Quería quedarme otro rato a jugar-espeto molesto

-Mañana hay cole, no te ofusques Kenny

-Pero quería jugar otro rato-pataleo

-Kenneth...-le llamo.

Mala señal, alguien estaba molesta. El no conocía a la castaña cuando enfurecía y realmente no era alguien a quien quisieran conocer cabreada, así que opto por quedarse calladito y no hacer más berrinche. Una madre que te llama por tu nombre y no por el "mote" o apodo con el que comúnmente te habla es peligrosa.

-Parece que te llevas muy bien con los mellizos Stotch-comento

-Am... Ellos son... No sé... Parecen muy... ¿Inofensivos?

-arqueo la ceja en modo a duda-¿Inofensivos?-repitió

-¿Es que no les viste? Se ven muy... Dóciles...

-Hablas de ellos como si fueran conejos o algo así-rio-Son ideas tuyas, cielo-dijo de ultimo

Tiempo después los mellizos Stotch crearon un gran lazo con Kenny, casi podría ser que eran hermanos. Y curiosamente él era como el hermano mayor, quien siempre defendía a ambos.

"Tu vida empieza desde aquí..."

Continuara...